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Asignatura: Literatura española de los siglos XVIII y XIX, Profesor: Manuel Ambrosio Sánchez Sánchez, Carrera: Filología Hispánica, Universidad: USAL
Tipo: Apuntes
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Es el siglo más desconocido, abandonado. Esto lo hace interesante para el filólogo, puesto que aún se pueden descubrir cosas. · Uno de los motivos de este abandono hacia la literatura es la escasez de ediciones del XVIII. · Otro de los motivos son los prejuicios por parte de la crítica literaria tradicional a esta época. Esto empieza a principios del XIX con Marcelino Menéndez Pelayo. Menéndez Pelayo fue un gran crítico, pero malo respecto a cuestiones ideológicas, debido a su ideología ortodoxa (castizo, convencional y católico). Para Menéndez Pelayo lo heterodoxo es todo aquello extranjerizante, afrancesado. · Por último, el concepto de literatura en el S. XVIII dificulta la localización de textos literarios ya que comprende dentro del género todo aquello que está escrito.
Es un movimiento general europeo y de todo el mundo occidental, que afecta a los diferentes sistemas vitales como la política, la filosofía, la ideología, la cultura…etc. Su obra cumbre es la Enciclopedia francesa. Su finalidad es el didactismo : enseñar algo y contribuir a una mejora. Se sucede en esta época una exaltación del yo, y una prevalencia de la ficción (novela). Se caracteriza por la importancia de la razón y de la experiencia frente a los prejuicios, las supersticiones y la autoridad intelectual, propias de un momento anterior, del barroco. La ilustración reacciona frente al Barroco y lo que representa. La ilustración se propone el progreso, las reformas y la superación del pasado decadente (barroco). Para ello es necesaria la búsqueda de la utilidad y del didactismo. La idea de razón se expresa por medio de una metáfora, la luz.
La ilustración fue distinta según los países, y por ese motivo fue distinto el grado de europeización también. En España la ilustración o modernización no fue completa por la aparición de amplios sectores del país en contra. Estos sectores fueron la aristocracia, la iglesia y el pueblo llano.
La ilustración es un sistema de ideas y valores propio de las clases dirigentes, es decir, supone un movimiento dirigido desde el poder elitista y minoritario. Esto en política se manifiesta como “despotismo ilustrado”, cuyo lema es “Todo para el pueblo pero sin el pueblo”. El objetivo del despotismo ilustrado era mejorar la vida de los ciudadanos sin dejar que estos intervengan en la política del momento.
A pesar de no ser la ilustración un movimiento democrático, al defender las ideas universales como la tolerancia, la paz y el progreso, asentó las bases para la Revolución francesa.
El hombre ilustrado no es un político profesional, sino más bien un hombre de letras, un filósofo , un intelectual que pretende transformar la sociedad mediante una vida activa.
La ilustración es un movimiento cosmopolita de principios universales que antepone la
condición humana a la condición nacional. En España Cadalso generó el concepto “hombre de bien” para acunar esta idea.
Se extiende desde 1701 hasta 1833. En 1701 se sucede el cambio dinástico de los Austria a los Borbones. Con Felipe V, nieto de Luis XIV, Rey Sol, se sucede un cambio en la mirada hacia Europa; los ideales ilustrados comienzan a llegar a España, beneficiando al país en el ámbito económico, cultural…
A partir de 1789, con la Revolución francesa, se extiende el temor a que esta llegue a España. No obstante la educación, el arte ilustrado y el neoclasicismo se mantienen hasta la muerte de Fernando VII, en 1833, debido al reinado represor y despótico de este, que retrasó la llegada del romanticismo.
En 1700-1701 España todavía está anclado en el Antiguo Régimen. El Antiguo Régimen se caracterizaba por una sociedad estamental y jerarquizada, el origen divino del poder político y la pervivencia de un barroco pobre y decadente. Las luces de la ilustración se enfrentan a las sombras del barroco.
El escolasticismo y la contrarreforma El escolasticismo es un sistema de enseñanza y educación propio de la Edad Media. Toma como base la filosofía de Aristóteles, aunque fuertemente influenciada por la religión. En la escolástica está muy presente el principio de autoridad; la autoridad es válida por encima de todo.
A mediados del S. XVI, con la contrarreforma , los principio eclesiásticos se podrán de nuevo en rigor, permaneciendo durante el S. XVII. La contrarreforma supuso un cierre de fronteras en el ámbito científico.
A principios del S. XVIII nos encontramos el Antiguo Régimen, un barroco decadente y el escolasticismo de la contrarreforma. El S. XVIII en España es una época dividida, heterogénea; en la que encontramos esa lucha entre ilustración y barroco. cultura minoritaria de la ilustración --- frente a --- cultura mayoritaria popular anclada en la ideología del barroco
En la primera mitad del S. XVIII en España predomina el barroco. Tras 1750 todo lo unido al barroco decae, pero no desaparece. Por lo tanto no todo el S. XVIII es ilustrado; el choque de estos dos movimientos se manifiesta en un clara confrontación ideológica, no física. El motín de Esquilache será un enfrentamiento puntual. Este conflicto, a lo largo del S.XIX sí que se plasma en confrontaciones civiles (Guerras Carlistas y Pronunciamientos militares).
Tesis de Subirats Según Subirats se trató de una ilustración insuficiente, demasiado pobre en su alcance.
únicamente católica. Este ser supremo crea la naturaleza pero no interviene en las cuestiones morales, centrándose en una religiosidad íntima.
La enciclopedia francesa es una obra de divulgación científica. Se trata de dar cuenta del conjunto de conocimientos humanos del momento. Cada artículo es bastante extenso, lindando con la categoría del ensayo.
Voltaire fue clasificado como el maldito por excelencia, siendo el autor del diccionario
filosófico, y uno de los más radicales enciplopedistas. Voltaire defiende que la enseñanza debe limitarse para las clases acomodadas, señalando claramente que los jornaleros no deben saber leer y escribir, movido por una intencionalidad socio-económica por causa de la despoblación del medio rural centroeuropeo. En España no se llega a estos extremos, pero sí que suceden dos hechos importantes:
Barroco
BARROCO / POSTBARROCO / BARROCO DECADENTE (1570 – 1750/1833)
Ilustración 1- PREILUSTRACIÓN (novatores) (1680 – 1725) 2- ILUSTRACIÓN (1725 – 1783)
MOVIMIENTOS DE LA ILUSTRACIÓN En el ámbito artístico tenemos el NEOCLASICISMO (1737 – 1833) En 1833 aparece la poética de Ignacio de Luzán , poética de referencia del neoclasicismo. El ROCOCÓ se dio desde 1720 a 1780.
Desde principio del S. XVIII se perciben en el arte una serie de manifestaciones de difícil definición que son llamados: NEOCLASICISMO SENTIMENTAL (1701/1737 – 1833) PRERROMANTICISMO / PRIMER ROMANTICISMO (1770 - 1820/1833) Se trata de una serie de textos donde aparece el sentimiento, la emoción, las lágrimas, lo sobrenatural y una visión sublime de la naturaleza.
Supone una vuelta a los clásicos, una renovación en la imitación de los clásicos. Por clásicos entendemos tanto los antiguos de Grecia y Roma, como los modernos. Entre los modernos destacan sobre todo los autores del renacimiento. En España es fundamental la obra de Gracilaso de la Vega. También se vuelve a aquellos pocos autores que escribieron en plena época del barroco manteniéndose al margen de esta corriente. Esteban Manuel de Villega desarrolla su obra en pleno barroco preocupado por imitar a los clásicos. En “Eróticas o Amatorias” este autor trata de divulgar e imitar los modos poéticos clásicos.
Los principios del neoclasicismo son, entre otros, el seguimiento de unas normas y de una poética.
El poeta, además de su capacidad natural , tiene que adquirir una formación. La literatura y el arte en general se rige por unas normas que hay que conocer y seguir. En el ámbito general del arte, esas normas son: la simetría, la proporción, el orden, el equilibrio y el buen gusto. Otro de los principios es la erudición , así como el didactismo : el arte debe enseñar, ser un arte didáctico; comprendiéndose el arte como un elemento de reforma.
Teatro y sermones.
El afán didáctico, sumando a la gran capacidad de expansión de la literatura oral, hará que se cultive el género del teatro, llegándose a censurar. Dentro del teatro se desarrollarán los subgéneros de la tragedia y la comedia neoclásica. La tragedia neoclásica propondrá modelos de conducta, a menudo de una manera negativa que se debe evitar. La comedia neoclásica irá destinada a ridiculizar vicios y defectos sociales. Se entiende así el teatro como una escuela de costumbres, claramente utilitario.
Los sermones eclesiásticos, dirigidos a un gran público, poseerán el mismo poder utilitario del teatro.
La estética neoclásica imita la naturaleza. Sin embargo no se trata de una imitación
realista, sino una recreación universal, excluyendo lo concreto. Expresan lo que “ debería ser ”, por tanto deben seguir un canon, dando importancia al orden, la proporción, la armonía, la simetría, la variedad…
Una de las reglas de la estética neoclásica es el decoro , comprendido como el buen gusto (lo que se adapta a las medidas neoclásicas). El decoro indica que los personajes deben hablar y comportarse con arreglo a su posición social, sexo, edad… El buen gusto supone la capacidad de identificar y aceptar lo bello y rechazar lo feo; así como de separar lo verosímil de lo imposible. La segunda de las normas es el cumplimiento de la idea de la verosimilitud. La verosimilitud determina las tres reglas gramáticas: la unidad de tiempo , la unidad de lugar y la unidad de acción.
Dentro del neoclasicismo existen diferentes tendencias: Una más didáctica, otra más filosófica, otra más científica…. En literatura el neoclasicismo español busca purificar la lengua castellana, suprimiendo los excesos del barroco. El barroco prefiere un lenguaje o una estética lo más alejado posible de la lengua sencilla (lengua hablada). El neoclasicismo se decanta por un leguaje sencillo y entendible, buscando en esa sencillez una elegancia limpia y elegante. Suprimiéndose así los equívocos y las ingeniosidades del barroco, en pos de la sencillez y la comprensión. Para el neoclasicismo interesa la verdad antes que la belleza de las imágenes. Las influencias extranjeras son limitadas a pesar de todo, siendo muy selectivo a la hora de imitar a los autores extranjeros.
El neoclasicismo español se difunde en Europa en 1760, por el descubrimiento de las ruinas de Pompeya y de Herculano, renovándose así el interés hacia la cultura clásica. Como ocurría con la ilustración, el neoclasicismo es un estilo impuesto desde arriba, acepado por unas élites, pero no por la mayoría del pueblo.
Lo sublime es el lenguaje, la naturaleza o el pensamiento que nos emociona por su magnitud o energía. Lo sublime no tiene porqué estar relacionado con lo bueno, los sentimientos “terribles” que provocan temor elevan el miedo a un grado superior, dejándonos apreciar esas realidades sintiéndonos a salvo al ser ficción. Lo sublime nos lleva al deleite. Esta visión explica a partir de hora la presencia del tema de la noche (prerromanticismo), las tormentas, los naufragios, el mar o las montañas. En ese ámbito sublime también hay cabida para la muerte, lo sobrenatural, lo medieval… Esta vertiente estética se manifiesta en una abundante procesión de lágrimas.
Se irá incrementando en el S. XVIII un sentimiento depresivo y una vertiente que dará lugar al “ tedium vitae ” (cansancio de vivir), que en España se formula antes que en el resto de Europa con la forma del fastidio universal.
Durante el S. XVIII el artista buscará aliviar esa desesperanza mediante la amistad (tema muy característico y relevante para la búsqueda del consuelo). La presencia de la amistad explica temas literarios como la lectura epistolar (las cartas implicarían generar una dialéctica afectiva).
La dialéctica sentimental ha recibido diferentes nombres según la crítica; el más extendido es el de prerromanticismo, aunque el término plantea varios problemas:
Un artista ilustrado cultiva las 3 modalidades: neoclasicismo, neoclasicismo sentimental y rococó, pero NO escribirá poemas barrocos. Por tanto estos tres movimientos se incluirán en el contexto de las luces.
A principios del S. XVIII, España es un país en decadencia en todos los sentidos: la
población a principios de siglo era muy baja, durante el S. XVIII la situación mejora en todos los sentidos, llegando casi a doblar la población. El siglo XVIII pasa de la decadencia a la dignidad.
Burguesía A principios de siglo las instituciones, la organización territorial y el funcionamiento del estado están anticuados; serán los Borbones los que modernizarán el país. En la literatura, todo esto será tópico de este siglo, de manera crítica y constructiva. A lo largo del XVIII se crea una incipiente industria, y de manera lenta aparecerá una débil burguesía, un dato importante a la hora de valorar a varios autores. La burguesía
era formada por comerciantes y empresarios, este sector será la base humana de la literatura de las luces. La burguesía progresivamente impondrá sus condiciones a los artistas, un mero mecenazgo. Por ejemplo, a finales del S. XVIII se producirá una protesta por la burguesía, dado que son los que pagan, porque la clase media no aparece o son ridiculizas en las obras teatrales. Exigirán así la aparición de la comedia neoclásica sentimental, como “ El sí de las niñas ”.
Religión: La Inquisición Hay que señalar la importancia de la religión en la viada diaria y en los acontecimientos ciudadanos, un país de continuas prácticas católicas religiosas. Por lo tanto hay un claro predominio de la literatura doctrinal. Hay una producción masiva de corte moral y enseñanza dirigida a los creyentes. A todo ello añadimos que la Inquisición es una estructura aún vigente en la sociedad, con algunas matices: 1. Los gobiernos ilustrados son bastantes contrarios a la Inquisición, por lo tanto no se darán los autos de fe, pero sí que existirá la condena continua de la disidencia en el ámbito religioso. La Inquisición vigila los principios más alejados de la ideología establecida.
Resumiendo, se persigue todo aquello contrario a la fe católica y al fundamento de la monarquía. Las novelas fueron consideradas como el género maldito.
La mujer A lo largo del S. XVIII empieza una incorporación reciente de la mujer en la literatura. Se reconoce así la mujer como escritora , la mujer como lectora , en especial de novelas. La mujer aparece así también como protagonista en diversas facetas literarias, como la novela sentimental,
La mujer poco a poco se incorpora a la vida cultural: la beneficencia, las tertulias e incluso como anfitriona. Comienza también la obsesión por la moda.
Lenguaje Hay nuevos lenguajes y códigos en la España del S. XVIII, como el de los lunares o el de los abanicos. Se emiten mensajes mediante movimientos.
El matrimonio Un tema obsesivo será el del matrimonio, que en el S. XVIII se produce siempre entre personas de igual clase y fortuna. Es anómalo que se de un caso distinto. Generalmente los jóvenes no eran libres para elegir pareja, y aún menos la mujer. Los acuerdos matrimoniales se realizaban por parte de los padres.
Las tertulias se pueden generar en lugares privados, con una afición pudiente, con recursos; o en lugares públicos. La más conocida de las tertulias públicas es la que tenia lugar hacia el año 1960, en la fonda de San Sebastián en Madrid. Un caso muy especial es la tertulia que se celebra en la celda de un convento de San Agustín en Salamanca. De estas tertulias de carácter erudito surgirán las academias del S. XVIII, con unos leves cambios: La academia está regulada por una normativa, mientras que la tertulia es más informal. En la academia se establecen objetivos, órganos de gobierno, periodicidad de las sesiones… Las academias suponen una entidad pública que cuentan con la aprobación del rey. La academia más famosa, fundada en 1713, es la Real Academia de la Lengua, nacida de una tertulia, con el propósito de estudiar la lengua castellana y frenar y detener el creciente afrancesamiento de la corte y en general del país. En el S. XVIII podemos situar pues el origen de la filología española. En este principio se debe situar la RAE como un pilar fundamental, que también realizó una edición de “El Quijote”, consiguiendo regularizar la ortografía y afianzar las bases del español moderno, mediante la búsqueda de la sencillez, del abandono de la retórica y el abandono del modelo artificioso del barroco. Uno de los ejemplos más reveladores de ese cambio es el ensayo. Hay una clara evolución en el lenguaje entre los primeros ilustrados y los últimos. En la poesía , en cambio, la ruptura del lenguaje fue menos notoria. No obstante en la búsqueda de la sencillez, la poesía de la ilustración cayó en los excesos: la poesía prosaica, que, en su afán por lograr una expresión más natural acabó asemejándose a la prosa. El siglo XVIII se caracteriza también claramente por la parodia; apenas hay realidades serias que no sean objeto de burla. También se crea una parodia de la Academia, denominada La Academia Asnal, donde se juega a burlar el modelo de estas academias eruditas.
Periódicos del XVIII. En el S. XVIII Español hay dos periódicos fundamentales: El pensador y El pensor. Se trata de dos periódicos ilustrados y bastante críticos con la realidad. Suponen más periódicos de opinión que de noticias. Por esto mismo el periodismo del S. XVIII está directamente relacionado con el ensayo. Sin embargo la vida de estos periódicos fue muy corta. Después de 1789 El pensor desapareció, por el temor a que sirvieran de cauce para la revolución francesa.
Sociedades Económicas. Se crean las llamadas Sociedades Económicas o Patrióticas, cuya intención es la mejora de la economía de un determinado territorio. Se intentan poner en marcha posiciones de carácter capitalista, combinado con una muy importante actividad cultural. Se dedican principalmente a la agricultura, industria y comercio, así como la literatura y el arte. Destaca sobre todas estas la Sociedad económica madritense, y las del país vasco. Se crea la convocatoria de concursos literarios con considerable prestigio y una gran remuneración económica. Esto supuso un empuje para la literatura. Estos certámenes dieron lugar a muy diversas posiciones, debido a la discrepancia entra los concursantes, debido al prestigio y el dinero que se hallaba en juego. Estas obras literarias, por lo general, carecían de calidad literaria. No obstante ofrecen un testimonio importante para el estudio de las tendencias del momento.
Apuntes sobre el libro del S. XVIII.
A lo largo del XVIII mejora la industria editorial, en todos los sentidos: mejor calidad de papel, impresión… Comienza la idea del libro como un objeto de negocio, con horizontes comerciales e industriales. El libro pierde así exclusividad, pudiendo acceder más personas a la lectura. Siguiendo esta línea se publican libros de pequeño formato. En la edad media estos libros de “bolsillo” eran llamados vademécum , generalmente relacionados con las lecturas religiosas; ese uso continúa ahora con los libros en el S. XVIII, sin embargo se amplía el número de destinatarios de ese tipo de formatos, así como la temática, incluyéndose las novelas, almanaques y guías de viaje.
En el S. XVIII no existe aún la libertad de imprenta. Por lo tanto existían dos tipos de censura: la censura civil y la religiosa. 1. La censura civil tiene lugar antes de la publicación del libro, y para su publicación se requiere una autorización. Esta censura vigila el respeto al rey, a las leyes y a la religión.
En poesía se perseguía el erotismo, la sátira y también los defectos de estilo (a veces un subterfugio para evitar una condena de carácter ideológico). Sin embargo la poesía erótica española del S. XVIII es verdaderamente extraordinaria, porque circuló de manera clandestina, en copias manuscritas.
En el teatro la censura es más rigurosa que en cualquier otro medio, debido al carácter mucho más público de este género. Se censura todo lo relativo al mal gusto, vigilándose la moralidad, las buenas costumbres y las reglas dramáticas.
En la novela, además de los criterios aplicados para la poesía y el teatro, se persigue de manera esencial los relatos de carácter fantástico. A la novela se le atribuía la cualidad de poder corromper las mentes de jóvenes y mujeres, llegando a prohibirse la publicación de novelas (a pesar de que esta prohibición no estuviese vigente).
Los libros más publicados y más vendidos en el S. XVIII eran, en primer lugar, títulos básicos relacionados con la religión, como los misales, la Biblia o el Flos Sanctorum, por ejemplo. El antecedente de los horóscopos actuales eran los almanaques y los pronósticos. Las fábulas literarias también lograron gran popularidad.
A lo largo del S. XVIII se va generalizando el hábito de la lectura. Todavía en el XVIII encontramos abundantes testimonios de la lectura en voz alta. En este mismo siglo aparecen las bibliotecas públicas, la Biblioteca Real que, en el S. XIX será la Biblioteca Nacional. A lo largo del siglo se impone el periodismo y la lectura de los periódicos. En los periódicos suelen incluirse textos literarios, y eso vincula el periodismo con el ensayismo. Cobran importancia las cartas, comprendidas como la correspondencia entre individuos, que a día de hoy aún se conservan.
Aparece también un nuevo tipo de literatura, la literatura científica. Ciencias como la agricultura cobran importancia para los ilustrados, surgiendo así diferentes tratados
En esta línea en España tenemos la “ Historia Literaria de España ” (1766-1791), que fue nuestra primera historia literaria. Escrita por Pedro y Rafael Rodríguez Moedano, de once tomos. Sólo llegó al S. I, época de Lucano. Parten de la concepción de literatura de mencionar todo lo escrito. Se llegó a decir que era una obra de utópicos y descabellados designios. Es símbolo de la ilustración española: refleja el entusiasmo de la época, y a la vez el fracaso de los objetivos.
Juan Andrés, autor de “ Origen, progresos y estado actual de toda la literatura ” fue un
jesuita expulsado durante el reinado de Carlos III, refugiado en Italia, donde publicó su obra, originalmente en italiano, de siete tomos. Más tarde fue traducida al español por su hermano Carlos Andrés. A diferencia la de los hermanos Moedano, esa obra estaba mucho mejor planificada, y fue finalizada. Se realizó una panorámica más sensata y cabal. Tuvo mucho éxito en Europa, y se tradujo a diferentes lenguas.
Masson de Morvilliers publicó la “ Encyclipédie méthodique ”, que presentaba un artículo sobre España, de la que dio una visión negativa. Concretamente se centraba en la aportación a lo largo de los siglos del país hacia la cultura europea (crítica contra escritores, arte y cultura españolas). Tuvo una gran repercusión en Europa, y especialmente en España. Los intelectuales españoles reaccionaron contra este artículo de manera brusca y nacionalista. Alguna de las respuestas entran dentro de la categoría de Historia de la literatura española, aunque con apologéticas (en defensa). El abate Javier Lampillas publicó un ensayo histórico-apologético de la literatura en español, que fue traducido por Josefa Mari Borbón, acentuando la apología reaccionaria. Juan Pablo Corner escribió “ Oración apologética por la España y su mérito literario ”, que supone una exaltación de la cultura española, una exhibición de galofobia y un
rechazo de la ilustración europea.
Escasean en la primera mitad del S. XVIII los textos teóricos sobre la literatura, debido
a la época de decadencia artística. Esto empieza a cambiar en la aparición del texto de referencia de “ La poética ” de Ignacio de Luzán. Así sienta las clases del neoclasicismo. Se sigue pues la influencia del barroco en la primera mitad del XVIII, con “barroquismo” nos referimos a dos autores y muy pocos textos: Uno de los autores es Lope de Vega, con su “ Arte nuevo de hacer comedias ”, texto con el que trata de justificar su producción. En el ámbito de la literatura general Baltasar García con sus dos obras, “ El Criticón ” y “ La agudeza y arte de ingenia ”. Las ideas de los nuevos autores, Ignacio de Luzán, Gregorio Mayans y Siscar y Fray Benito Jerónimo Feijoo, se califican despectivamente cómo “novedades”. Estos autores defenderán la tradición del neoclasicismo con fundamentos del clasicismo. Las obras de estos autores intentan mejorar la calidad literaria española, que estaba siendo atacada por otros autores extranjeros.
Es el primer autor que reaccionó contra el mal estado de la literatura barroca en términos positivos, alejándose del negativismo de las críticas y los lamentos.
Publica una serie de obras que pretende mejorar las cosas, preparando la implantación del nuevo gusto neoclásico. Gregorio Mayans es un erudito en multitud de campos, de pensamiento cristiano y moralista. Escribe su “ Oración en alabanza de las obras de Don Diego Saavedra Fajardo ”, “oración” significa en este caso “discurso”. En esta obra se propone como modelo de estilo el de este autor (Don Diego Saavedra Fajardo) frente al mal gusto y los excesos retóricos y de todo tipo del barroco. Saavedra Fajardo es una escritor de pensamiento político. Escribió en la primera mitad del siglo XVII. Es el autor de “ Idea de un príncipe político cristiano ”. Saavedra Fajardo escribió buscando la sencillez y la facilidad de comprensión según las reglas clásicas, de tal manera que para los autores del neoclasicismo se convierte en un modelo. El propósito de la obra de Mayans y Siscar fue rescatar el modelo de Saavedra Fajardo en pleno barroco. Otra obra de Mayans y Siscar de gran importancia es “ Oración que exhorta a seguir la verdadera idea de la elocuencia ”, que como podemos apreciar es otro discurso, en el que se hace eco de las críticas europeas del conceptismo español y propone, de nuevo, seguir modelos del siglo anterior que no eran barrocos. El libro atiende fundamentalmente a la oratoria. “ La vida de Miguel de Cervantes Saavedra ” supone un texto fundamental en la obra completa de Mayans y Siscar. La obra, aparte de poseer una lectura amena, toca diversos puntos de interés: supone el primer intento biográfico de Cervantes, además es una defensa de sus obras, especialmente de “ El Quijote ”, también se han de destacar sus reflexiones teóricas sobre la novela y su intento de clasificación de los géneros literarios. Estas aportaciones son limitadas al resultar confusas.
En esta época dominan los prejuicios y el peso de la tradición literaria. En la clasificación de los textos literarios tradicional no hay lugar para la novela. Se habla, básicamente de tres grandes géneros literarios: la épica, la lírica y el teatro. Sin embargo, la realidad europea es que hay abundante producción novelística que no encuentra su lugar en la literatura. El mérito pues de Gregorio Mayans es haberse acercado a la novela, teorizando sobre ella e intentando clasificarla sin dejarse llevar por esos prejuicios. Mayans señala que la temática de la novela no se limita a lo amoroso. Reconoce también como rasgo específico de la novela su capacidad para mezclar géneros. La biografía que se realiza de la vida de Cervantes es una defensa de una nueva valoración del Quijote. “ El Quijote ” en el S. XVIII español no es una clásico aún, en este siglo se leía, fundamentalmente, como una sátira, no como una novela, en la que no había ningún simbolismo ni ambivalencia alguna. En su conjunto la obra de Cervantes fue útil porque sirvió, con este concepto de sátira, para terminar con los malos libros de lectura de caballerías. En consecuencia este modelo de sátira y de personaje plano e idiota, se va a incentivar como modelo para otras sátiras del S. XVIII, denominadas “novelas quijotescas”. Aparte de eso, en este siglo no se profundizó ni se comprendió más la obra. No obstante, poco a poco, paulatinamente, comenzó a valorarse “ El Quijote ” y su calidad; y uno de los autores que ayudan en el proceso es Mayans y Siscar. En Europa, a diferencia de lo que ocurre en España, “ El Quijote ” se valora como novela, llegando a imitar los verdaderos recursos novelescos de la obra.
Otro de los textos fundamentales de Mayans es su “ Retórica ”, donde vuelve a defender los principios anteriores: la idea de elegancia y naturalidad clásicas. En esta obra muestra rasgos neoclásicos mucho más contundentes.
Estas unidades nacen de la experiencia y del sentido común. Ignacio de Luzán reacciona de una manera tan tajante y firme debido a los excesos del teatro barroco. Aristóteles, al referirse a la unidad de tiempo, habla de un periodo máximo de un sol. Las opiniones respecto a esto eran divergentes, señalando que este periodo pertenecía más o menos a la luz del día; otros entienden por un periodo de sol un día entero. Para Ignacio de Luzán veinticuatro horas le parece inaceptable, aunque puede tolerar la primera interpretación, aceptando el “mal menor”. La vigilancia de la unidad de tiempo dio lugar a excesos y a una mala producción dramática.
La poética de Ignacio de Luzán va analizando caso a caso de manera detallada y a la vez posee gran cantidad de ejemplos de la literatura española.
En el siglo XVIII la épica desaparece, proliferando las parodias de éstas, tras la aparición de la novela.
Se da como nuevo, propio de la ópera y las comedias de teatro, la introducción de tramoyas, con paneles y otros cambios escenográficos que hacen posible el cambio de lugar con cierta verosimilitud. Ya que resulta muy complejo otorgar verosimilitud a una obra que transcurra únicamente en un lugar.
La “comedia de teatro” es el género teatral más odiado por los ilustrados y neoclásicos. Se califican con el término “espectacular”, al poseer un gran desarrollo de la escenografía. La parafernalia escenográfica, junto con su característica de ser teatro postbarroco causó la reacción contra el género. Había varios tipos de comedias de teatro, destacando las comedias de magia y de santos. Se acompañaban además de todo tipo de efectos escénicos e incluso de música. Eran las más caras después de la ópera, frente a las “comedias sencillas”, que resultaban las más baratas. En una de las comedias de magia, un prisionero, el protagonista, dibuja en la pared de su celda un barco. Ése barco se transformará en un navío real que volará por la atmósfera del teatro, desapareciendo de la escena y quedando libre.
La misma rigidez que se expresa en las unidades, se aplica a la comedia y a la tragedia, haciendo hincapié en que se trata de dos unidades distintas. En realidad se trata de un claro ataque a la comedia barroca. La comedia barroca en realidad es tragicomedia, cuando hablamos de comedia en el pasado hablamos de temas que tratan personajes de mediana o baja condición. La tragicomedia aúna pues la tragedia y la comedia, y esto es totalmente rechazado por el neoclasicismo. La comedia trata personajes de clase media con cierto toque de humor. Por lo tanto no debía mezclarse con la tragedia. Rechazan la tragicomedia, en parte, porque los autores clásicos no lo consideraron como un género digno. Denominan la tragicomedia como un “nuevo monstruo no conocido de los antiguos”. Además, en la tragicomedia, solía aparecer la figura del gracioso. El gracioso era el personaje que hacía las “gracias”, vengan o no a cuento, intentando llamar la atención del público o atenuar un momento trágico de la obra.
La tragedia debe ser de asunto histórico, con personajes de altas esferas. Luzán prefiere la tragedia a la comedia, porque conmueve más a los espectadores y, por lo tanto, resulta más útil para el gobierno. A veces se recurre incluso a lo mítico.
La comedia tiene como personajes a individuos de clase inferior a los de las tragedias,
perteneciendo a la clase media o baja. Esta diferenciación del rango de los personajes es más importante que el rasgo trágico o cómico. Es decir, la comedia o la tragedia se definen más por el estatus de sus personajes que por su composición real.
En cuanto a la poética de Ignacio de Luzán hay dos posiciones entre los críticos. Una tradicionalista , representada por Francisco Aguilar Piñal, que expone una visión negativa y expone que la poética de Ignacio de Luzán perjudicó a la poesía, entendida como literatura general, del S. XVIII. Según Aguilar Piñal, la insistencia de la utilidad de la literatura se extremaba. No resultaba tolerable para Luzán que se escribiesen tomos enteros de sonetos, canciones y otras poesías sobre frívolos asuntos amatorios. El poeta, por lo tanto, según Ignacio de Luzán, el poeta puede y debe instruir a los lectores. Para Aguilar Piñal se trata de una afirmación de antipoesía, al establecer unos cánones tan rígidos en la temática poética. La poesía de la ilustración, según Ignacio de Luzán ha de ponerse al servicio de una causa que Aguilar Piñal considera no literaria, y esto es, lo que, para el crítico, la condena al fracaso. Una segunda teoría, más reivindicativa, representada por Checa Beltrán, expone una visión más positiva. Las acusaciones sobre Ignacio de Luzán resultan falsas y tópicas, insistiendo en la idea de que los críticos tradicionales, entre ellos Aguilar Piñal, se limitan a sacar de su contexto determinadas frases incendiarias de la poética. Según Beltrán, Luzán es bastante más tolerante de lo que los críticos se empeñan en demostrar. Beltrán señala que Ignacio de Luzán habla en su poética de la verdad, y a la vez de lo verosímil; no obstante no se trata de una verdad referida a la realidad, sino a una verdad que pertenece a los poetas, lo cual da entrada a lo imposible y lo maravilloso. Se trata, por lo tanto, de una cuestión de congruencia interna de la obra, y no una realidad física. Es decir, es verosímil aquello que dentro de un género es congruente, no resulta extraño. Según Checa, este concepto de verosimilitud da entrada a todo lo ficticio o fantástico. Por supuesto Luzán defiende el buen gusto, que para él se identifica con el clasicismo, mientras que el mal gusto se refleja en el barroco. Es aquí donde también se percibe esa radicalización de posiciones en la segunda edición de la poética. Luzán es también autor de “ Un arte de hablar ” se trata de un manual de oratoria que, a la vez, tienen una clara relación con los tratados de urbanidad y de cortesía.
El ensayo, como otros géneros literarios ha sido recuperado recientemente para los
estudios de la literatura. Existen, en el S. XVIII un buen número de obras que no son clasificables desde el punto de vista tradicional. No son lírica, épica ni teatro; tampoco son novelas y no responden a la literatura didáctica tradicional. La mejor forma de comprender, estudiar y valorar correctamente estas obras es considerarlas como ensayos. Un ejemplo son las “ Cartas Marruecas ” de Cadalso, que siendo consideradas como novela resultaban pésimas, mientras que como ensayos suponen una estupenda colección. El S. XVIII es la etapa de conformación y desarrollo del ensayo español. Ya había ensayos antes, pero en general de manera aislada.
· A finales del S. XVIII se produce un cambio en el ensayismo español. Hasta este momento, en buena medida, se había preocupado por cuestiones generales de la ilustración europea (la paz, la convivencia entre naciones, el progreso…). No obstante a partir de 1770, coincidiendo con la expansión del prerromanticismo, el ensayo comienza a reflejar una preocupación mayor por el “yo” (la nación, la familia…), abandonando progresivamente los principios ilustrados.
El término ensayo se hace común fundamentalmente a partir de los ensayos de
Montaigne (1580), que suponen el punto de referencia del ensayismo europeo. Antes de eso, la crítica ha encontrado antecedentes en la Biblia, en el libro de los proverbios, que aunque no supone un ensayo, puede poseer alguna similitud; así como en los diálogos platónicos. En España los precedentes en la Edad Media suponen ensayos aislados hasta la producción de Feijoo. Teresa de Cartagena en el S. XV se vincula al humanismo con sus epístolas.
El S. XVI supone una época privilegiada para el ensayo, debido sobre todo a los círculos humanísticos. En los siglos XVI-XVII el ensayo parte de la literatura ascética y mística.
Este fraile benedictino gallego (Orense), catedrático en la universidad de Oviedo, es, en buena medida, el primer ilustrado. A pesar de no corresponder a la imagen de ilustrado, fue un hombre atípico casi toda su vida. En su convento reúne una importante biblioteca y se cartea con intelectuales españoles y extranjeros. Comienza a dedicarse, además, en la España periférica a la escritura, siendo un divulgador de las luces. Su gran obra, “ Teatro crítico universal ” se publicó en ocho tomos, más un suplemento de discurso (ensayo), entre 1726 y 1739. Su obra agrupa un total de 118 “discursos”. El primer logro de Feijoo supone haber escrito una obra casi enciclopédica, consiguiendo conectar con un gran público (masas), mediante la enseñanza y el entretenimiento. También conformó el ensayo español moderno, así como favoreció la creación de un nuevo espacio para la didáctica o la divulgación científico, diferente del tradicional. En su obra, Feijoo aprueba la obra de Martín Martínez, defendiendo la medicina escéptica y la cirugía moderna que fue atacada desde la universalidad por las autoridades del pasado. Feijoo defiende que el saber es una cuestión de actitud: lo que sabemos es incompleto, tenemos, pues, mucho que aprender. La obra de “ El teatro crítico universal ” se publica al mismo tiempo que la defensa de Martín Martínez por parte de Feijoo.
Feijoo establece el diálogo con un procedimiento nuevo.
El objetivo general de su obra es disipar los “errores comunes del vulgo”. Es más una actividad como la de otros eruditos del S. XVII en Europa. Feijoo elude mostrar la falsedad de que la opinión de la mayoría era la opinión correcta. Para ello denomina “teatro” al teatro crítico universal, porque se refiere al teatro como un panorama, escenario variopinto. Se trata de presentar a los lectores una serie de asuntos de relevancia. Así se reúnen un conjunto de elementos variopintos, fundamentalmente discursos, pero también reflexiones, anécdotas, paradojas, citas…
Otro de sus méritos es haber hallado un estilo sencillo para la expresión en su texto. Es un hecho relevante la escritura en castellano, la lengua como cultura, acabando con el latín más escolástico y reservado a la minoría. Se presenta además una adecuación a la materia, sin un tono monocorde, logrando por tanto una gran variedad. Se presenta en el teatro dos partes diferenciadas, una más didáctica y otra dedicada al entretenimiento y las anécdotas.
Feijoo se separa deliberadamente del artificio del barroco, que debe estar apartado de la
lengua hablada.
Estas ideas tuvieron éxito general entre los lectores, pero dejó muchos descontentos; los retóricos le echaron en cara la simpleza del texto, y los puristas que tomara préstamos de otras lenguas. Fue un texto odiado por los defensores del Antiguo Régimen (una parte importante que defiende la supremacía de la teología). Hubo tal número de ataques que el Rey tuvo que
prohibir que se atacara públicamente a Feijoo.
En su defensa se pronuncian los defensores de la ilustración española.
La forma que elige Feijoo para el “Teatro crítico universal” es el discurso. Su etimología nos indica el carácter ensayístico. El discurso era una forma de exposición más libre que las formas tradicionales
escolásticas, que eran la cuaestio y tractatus , que suponían dos formas en latín, muy rígidas desde un punto de vista formal.
En el discurso de Feijoo se aúnan los procedimientos de persuasión, las citas eruditas y los ejemplos narrados (siendo éstos últimos los más atractivos para el público).
Había precedentes para esta forma de intercalar citas y ejemplos en una exposición. Los exampla narrativus son las narraciones que cumplen una utilidad didáctica, generalmente ligada a la religión.
El teatro de Feijoo tiene gran cúmulo de datos de erudición y los numerosos casos de información le llegarán de repertorios y muestras secundarias.
Otra aportación de Feijoo al ensayo es el humor, con la utilización de la ironía para la burla de la superstición. Esta incorporación es absolutamente novedosa.
Por tanto, el teatro crítico no es un texto científico, porque no plantea una novedad, sino que extiende descubrimientos ya realizados. Conviene saber esto porque en ocasiones se ha magnificado la relevancia de Feijoo, como la reivindicación exagerada del carácter científico de Feijoo.
En conjunto, el teatro crítico es una miscelánea, porque es muy heterogéneo y dispar. Precisamente por esto es difícil ver una distribución ordenada en los diferentes temas. Se puede percibir cierta unidad muy flexible en cada tomo.
Jovellanos supone el eje del ensayo del XVIII. A pesar de esto no toda su obra es ensayística, también es autor teatral de una línea dramática neoclásica: la comedia neoclásica sentimental (“ El delincuente honrado ”). Su obra ensayística no se puede separar de su vertiente pública.