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Apuntes sobre cómo invertir y cuales son las mejores decisiones a tomar en cuenta.
Tipo: Apuntes
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Para lograr su objetivo, la empresa deberá elegir la combinación más adecuada de inversiones, estructura de financiación y política de dividendos.
Esta información sobre la rentabilidad y riesgo de la empresa, que llega a los inversores bursátiles, les hace apreciar más o menos unos títulos frente a otros.
Sin embargo, como hemos señalado en la Teoría de Agencia, dada la separación entre los propietarios de la empresa y los directores de la misma, algunos autores consideran que las decisiones de éstos últimos no van encaminadas a maximizar el valor de mercado de la empresa, sino a otros objetivos que les resultan más interesantes.
Esta divergencia de objetivos será mayor cuanto más fragmentado y disperso sea el conjunto de accionistas.
La Economía Financiera se centra en las decisiones financieras, decisiones tanto de inversión como de financiación.
El método de devolución es utilizado ampliamente por negocios pequeños, pero resulta poco confiable para repartir los escasos recursos de capital de una empresa.
Las dos principales deficiencias de este método son que no tiene en cuenta el valor del dinero con el tiempo y que hace caso omiso de los flujos de efectivo más allá del periodo de devolución.
La Economía Financiera se centra en las decisiones financieras, decisiones tanto de inversión como de financiación.
La escuela normativa americana señala que las funciones de la Dirección financiera de la Empresa giran en torno a la obtención de fondos y su uso, y consisten en dar una respuesta racional y adecuada a una serie de preguntas:
¿Cuál es el volumen total de activos que se debe invertir en cada período, y a qué ritmo debe crecer este volumen? ¿Qué clase de activos debe adquirir la empresa? ¿Qué fuentes de financiación debe utilizar la empresa y cuál debe ser la composición de ese pasivo?
Tradicionalmente se ha fijado el objetivo de maximización del beneficio. Sin embargo, el concepto de beneficio es muy ambiguo, puesto que podemos considerar el beneficio anual, en los cinco próximos años, bruto, neto..., Todo ello ha llevado a una variación del objetivo, tan sólo en definición, éste es la maximización del valor de mercado de la empresa para sus accionistas, una vez cumplidas sus obligaciones en el marco de la normativa vigente.
Para lograr su objetivo, la empresa deberá elegir la combinación más adecuada de inversiones, estructura de financiación y política de dividendos. Esta información sobre la rentabilidad y riesgo de la empresa, que llega a los inversores bursátiles, les hace apreciar más o
menos unos títulos frente a otros. Sin embargo, como hemos señalado en la Teoría de Agencia, dada la separación entre los propietarios de la empresa y los directores de la misma, algunos autores consideran que las decisiones de éstos últimos no van encaminadas a maximizar el valor de mercado de la empresa, sino a otros objetivos que les resultan más interesantes. Esta divergencia de objetivos será mayor cuanto más fragmentado y disperso sea el conjunto de accionistas.
Otra teoría es la conductista cuyos principales representantes son Simón, Cyert y March. Éstos consideran que el conjunto de objetivos de la empresa es el resultado de las negociaciones entre las personas y los grupos que la componen, fijándose para cada objetivo un mínimo a alcanzar, con lo cual se abandona el principio de maximización. Los dos últimos autores citados introducen el concepto de "organizational slack" que viene a medir el excedente que recibe cada parte, que interviene o influye en la fijación de los objetivos, respecto al mínimo que desean para permanecer en la empresa.
Otros objetivos que pueden considerarse son la obtención de un nivel satisfactorio de beneficios, el de maximización del volumen de ventas, la maximización de la utilidad para los dirigentes asegurando previamente un nivel mínimo de beneficios, la supervivencia de la empresa... Estos objetivos no son en absoluto incompatibles con el de maximización del valor de mercado de la empresa, e incluso podemos decir que la consecución de éste último lleva a la consecución de los anteriores.
Además, para lograr el objetivo global de la empresa tenemos que establecer políticas y líneas de actuación de los diferentes departamentos lo que puede llevar a la aparición de conflictos sobre cual de ellos tiene un peso más importante.
Nosotros tomaremos como objetivo el de la maximización del valor de la empresa para los accionistas, lo cual no es incompatible con el resto de planes o políticas que se persigan.
Clasificación de las inversiones Según Tipo de Instrumentos y Plazo Inversiones a Corto Plazo (Entre 0 y 365 días) Inversiones a Largo Plazo (Mayor a 365 días)
Según Moneda Inversiones en moneda del valor cuota Inversiones en moneda distintas al valor cuota
Según Mercado Inversiones en el mercado local o nacional Inversiones en el mercado extranjero
Según Clasificación de Riesgo Inversiones susceptibles de clasificación Inversiones locales Inversiones en el extranjero Inversiones en Depósitos a plazo (Clasificación del Banco)
Clasificación de tipo de inversiones y riesgos Mercado de Dinero Dinero en efectivo, a la vista, en una cuenta de corretaje o chequera. Riesgo: El riesgo de inversión es mínimo.
Renta Fija
Al concentrar las inversiones en instrumentos de menor riesgo se incrementa la seguridad y preservación del capital, pero se reduce la posibilidad de rendimiento y la capacidad de compensar los efectos de la inflación. Por ejemplo, el mantener todo el capital en mercado de dinero puede causar una pérdida en poder adquisitivo ya que la inflación puede resultar ser mayor al rendimiento.
Es el conjunto de activos con un objetivo y plazo determinados para reducir el riesgo y maximizar la rentabilidad. Las carteras pueden responder a diferentes criterios, distinta titularidad, plazo de inversión, objetivo de inversión, banco o entidad.
La Teoría de Carteras de Harry Markowitz El problema al cual nos enfrentamos al formar una cartera de inversión radica en encontrar una composición óptima de títulos que nos entreguen el menor riesgo para un máximo retorno. Debido a esto nuestra preocupación se centra en resolver primeramente cuales son los títulos que debemos considerar y en segundo lugar cuanto de cada título comprar. La medida de riesgo de esta cartera puede ser medida por su varianza o por su desviación estándar. Si enfocamos el problema desde un punto de vista matemático, podríamos decir que nos vemos enfrentados al siguiente problema de optimización:
O bien
donde sij es la covarianza del título i con el título j. Al componer nuestra cartera con títulos de distintos sectores económicos estamos suponiendo que los precios de estas acciones no evolucionarán de idéntico modo, o lo que es lo mismo, la correlación entre títulos será menor si tomamos títulos de distintos sectores que si sólo consideramos los de uno solo. Sin embargo, la menor correlación puede verse perjudicada por un mayor riesgo intrínseco de los títulos o también podría suceder que la correlación no disminuya producto de que existe una amplia ligazón entre los sectores que estamos considerando.
Una vez que hemos escogido diferentes títulos y además hemos encontrado sus rendimientos y riesgos, debemos darnos a la tarea de determinar la combinación idónea de los mismos que nos entregue el mayor retorno para un nivel de riesgo dado o bien el menor riesgo para un retorno específico. Harry Markowitz (premio Novel 1990) desarrolló, durante la década de los cincuenta, una teoría que ayuda a solucionar el problema anterior. Es la denominada Teoría de Selección de Markowitz (Portfolio Selection Theory).
Básicamente, esta teoría propone buscar primero aquellas carteras (o títulos) que proporcionan el mayor rendimiento para un riesgo dado y al mismo tiempo determinar cuales son las carteras que soportan el mínimo riesgo para un rendimiento conocido. A aquellas carteras que cumplen con los requerimientos anteriores se les denomina Carteras Eficientes. El conjunto de carteras eficientes se puede determinar resolviendo cualesquiera de los siguientes problemas y así determinar los retornos esperados:
El resultado de ambos programas será el conjunto de carteras eficientes, que tiene la forma de curva convexa y que recibe el nombre de Frontera Eficiente (Efficient set) por estar formada por la totalidad de las carteras que son eficientes. Dicho de otro modo, en la frontera eficiente están todas aquellas carteras que proporcionan el máximo rendimiento con un riesgo mínimo.
FIGURA 1: La frontera eficiente
En la figura 1, las carteras A, B y C son carteras eficientes puesto que entregan el máximo retorno con un nivel de riesgo mínimo, o análogamente, el menor riesgo para un retorno máximo. Si miramos la cartera D nos daremos cuenta enseguida de que esta cartera entrega, para un nivel
de riesgo 1 , un retorno esperado E(Ri)1 menor que el entregado por la cartera B, la cual posee
el mismo nivel de riesgo pero entrega un retorno esperado E(Ri)2 mayor. Por lo tanto la zona superior de la figura (trazo abc) corresponde a la frontera eficiente, donde la cartera A recibe el nombre de cartera de mínima varianza.
Ahora bien, como sabemos, la teoría financiera supone que el general de los inversionistas son adversos al riesgo, razón por la cual, estarán dispuestos a aceptar un mayor riesgo siempre que se les premie con un mayor retorno.
Entonces, ¿cuál es la combinación óptima entre riesgo y rendimiento que estaría dispuesto a aceptar un inversionista dado?. La elección óptima entre riesgo y retorno dependerá de cuan adverso al riesgo sea nuestro inversionista.
Conceptualmente dependerá de sus preferencias, las que pueden graficarse por medio de curvas de indiferencia que nos muestran todas las posibles combinaciones entre riesgo y retorno que mantienen al inversionista con un nivel de utilidad constante y cuya forma dependerá de la función de utilidad particular de cada individuo.
Detengámonos por un momento. La figura 3 muestra la elección óptima de cartera de nuestro inversionista. El inversionista selecciona aquella cartera para la cual su utilidad es máxima sujeta al trade-off entre retorno y riesgo del mercado. ¿Por qué no elige un punto distinto sobre la frontera eficiente?.
La respuesta a esta interrogante es: nuestro inversionista elige esta cartera porque con cualquiera otra (ubicada sobre la frontera eficiente) siempre podría obtener un mayor beneficio, ya sea incrementando el riesgo o bien el retorno. Gráficamente esto queda explicado por:
FIGURA 4: Elección óptima de un inversionista.
En esta figura, las carteras A y B no serán elegidas por ningún inversionista maximizador de utilidad debido a que, para el caso de la cartera A, al disminuir el riesgo a cambio de mayor retorno alcanzará una curva de indiferencia superior lo que significa mayor utilidad. Igualmente, al trasladarse desde el punto B hacia la derecha podrá acceder a una curva mayor. Dicho de otro modo, la utilidad marginal que le reporta el último peso invertido en la cartera A o B es menor a la obtenida con la cartera C, razón por la cual siempre será escogida esta última. Hasta el momento hemos modelado completamente la elección de una cartera por parte de un inversionista cualquiera. Cabe señalar que este inversionista sólo podrá escoger una cartera e invertir todo su dinero en ella, pues no existe ningún mecanismo que le permita endeudarse o prestar dinero para conformar algún otro tipo de cartera. Por lo tanto todo lo dicho anteriormente es válido en ausencia de un mercado de capitales. Más adelante modificaremos un poco el análisis al incorporar mercado de capitales y demostraremos que siempre un inversionista obtendrá una mayor utilidad cuando se le da la posibilidad de prestar o pedir prestado.
Es el proceso mediante el cual una organización selecciona y evalúa proyectos de inversión a largo plazo.
El método de devolución es utilizado ampliamente por negocios pequeños, pero resulta poco confiable para repartir los escasos recursos de capital de una empresa. Las dos principales deficiencias de este método son que no tiene en cuenta el valor del dinero con el tiempo y que hace caso omiso de los flujos de efectivo más allá del periodo de devolución.
El método de valor presente neto para elaboración de presupuesto de capital compara el valor presente de los beneficios futuros esperados de un proyecto con el valor presente de los costos del proyecto.
Los proyectos que tienen un valor presente neto —la diferencia entre el beneficio y el costo— positivo son aceptables para una inversión.
Además del valor presente neto, se calcula la tasa interna de rendimiento de los proyectos de elaboración de presupuesto de capital.
Este parámetro mide la tasa de rendimiento compuesta anual promedio después de impuestos que se espera ganar en un proyecto.
Matemáticamente, la tasa interna de rendimiento es la tasa de descuento que iguala con exactitud el valor presente de los beneficios esperados y el valor presente del costo esperado.
El índice de rentabilidad es la razón entre el valor presente de los beneficios y el valor presente de los costos.
En condiciones normales, el valor presente neto, la tasa interna de rendimiento y el índice de rentabilidad se apoyan y son coherentes entre sí, aunque existen algunas circunstancias poco usuales en las que pueden estar en conflicto.
Por regla general se escoge el método de valor presente neto cuando hay algún conflicto, pues los supuestos en que se basa casi siempre están más cerca de la realidad. El problema de la incertidumbre en un contexto de elaboración de presupuesto de capital suele resolverse asignando tasas de descuento más altas a los proyectos más riesgosos.
Separación entre las decisiones de Inversión y financiación Nuestros análisis de los proyectos (algunos) no tienen en cuenta cómo se financia el proyecto. Puede ser que se decida financiar una parte con deuda, pero, si se hiciera, no deberíamos restar de la inversión necesaria los fondos que provienen de la deuda, ni considerar como salidas de tesorería los pagos de intereses y principal. Trataremos el proyecto como si se financiara totalmente con recursos propios, considerando todas las salidas de tesorería como provenientes de los accionistas y todas las entradas como si fueran para ellos.
Se presentan casos de esa forma para que se pueda separar el análisis de las decisiones de inversión y de las decisiones de financiación. Entonces, cuando se haya calculado el VAN, puede hacerse un análisis separado de la financiación. Las decisiones de financiación y su posible interacción con las decisiones de inversión queda en manos de los analistas.
Proceso de decisión en el presupuesto de capital
El proceso de presupuesto de capital implica la generación de proposiciones de inversión a largo plazo, la revisión, el análisis y, la selección del mismo así como aplicación y seguimiento de aquellas elegidas. ¿Por que estas decisiones de Inversión a largo plazo revisten tanta importancia para los administradores financieros?
Debido que las inversiones a largo plazo, al seguir cierto curso de acción, representan desembolsos cuantiosos de fondos que implican un compromiso por parte de la empresa, es necesario valerse de métodos para analizar y seleccionar de manera adecuada dichos desembolsos. Debe prestarse atención a la medición de los flujos electivos relevantes, así como a la aplicación de las técnicas de decisión apropiadas. Al paso del tiempo, los activos fijos podrían tomarse obsoletos, o bien, podría requerir de una renovación; asimismo, en estos aspectos podría ser necesario tomar decisiones financieras.
Presupuesto de capital
Figura 1 EJEMPLO DE REGLA DE DECISIÓN POR DEVOLUCIÓN, PROYECTOS MUTUAMENTE EXCLUSIVOS
Es común llamar «flujo de efectivo descontado», «análisis FED», «valor presente descontado» y «análisis de valor presente» al método de valor presente neto (VPN) para seleccionar proyectos de elaboración de presupuesto de capital. Sea cual sea el nombre empleado, la naturaleza de la técnica es la misma y el concepto es en realidad bastante sencillo. El método de valor presente neto compara el valor presente de los beneficios futuros esperados de un proyecto con el valor presente del costo esperado del proyecto. El valor presente neto del proyecto no es más que la diferencia entre el valor presente de los beneficios y el valor presente de los costos. Si el valor presente neto es positivo —es decir, si el valor presente de los beneficios excede el valor presente del costo— se aceptará el proyecto; si sucede lo opuesto y el valor presente es negativo, el proyecto se rechazará.
En resumen:
VPN = VPB- VPC donde VPN = valor presente neto VPB = valor presente de los beneficios VPC = valor presente de los costos Si VPN es positivo, aceptar. Si VPN es negativo, rechazar.
Si es preciso elegir entre dos proyectos mutuamente exclusivos, se deberá seleccionar el que tenga el valor presente neto más alto. Continuando con el ejemplo anterior, si se debe elegir entre los proyectos A y B y se utiliza una tasa de descuento del 12%, el valor presente de los beneficios de los dos proyectos se calcularía así:
VPBg = ( $ 100 000)(0.893) + ( $ 5000)(0.792) + ( $ 5000)(0.712) VPBg = $89 300 + $ 3960 + $ 3560 VPBg = $ 96 820
Como los dos proyectos cuestan $ 100 000 y el costo se incurre de inmediato, el valor presente de los costos en ambos casos es $ 100 000:
VPC.= I/PC.= $ 100000
Por tanto, el valor presente neto de los dos proyectos se calcularía así:
VPNa = $ 162 800 - $ 100 000 = $ 62 800 VPNb = $ 96820 - $ 100000=($ 3180)
Ahora es evidente que el proyecto A es mejor que el B; el valor presente de los beneficios de A excede en $ 62.800 el valor presente de sus costos.
En el caso del proyecto B, el valor presente de los beneficios es de hecho menor que el valor presente de los costos, por $ 3180.
Obsérvese que el valor presente neto negativo del proyecto B no implica necesariamente que se perderá dinero; en este caso, el rendimiento total de efectivo durante el periodo de tres años ( $ 110 000) es mayor que el costo en efectivo ( $ 100 000), pero el valor presente de los $ 110 000 es menor que $ 100 000.
El método del valor presente neto destaca el hecho de que el rendimiento del proyecto B es insuficiente para justificar la inversión, en vista del costo del capital que tiene la firma.
Selección de la tasa de descuento
Debe ser bastante obvio que la elección de una tasa de descuento apropiada es una decisión clave en este proceso. Si queremos averiguar el valor presente descontado de una suma de dinero que se recibirá en el futuro sólo tenemos que escoger la tasa a la que es posible invertir el dinero disponible hoy entre el presente y el momento futuro en que se recibirá el dinero. En términos económicos, esta tasa representa el «costo de oportunidad» del individuo, es decir, el costo de la segunda oportunidad óptima del individuo.
En el caso de la toma de decisiones corporativa, la selección de una tasa de descuento apropiada sigue un proceso similar en concepto. El costo de oportunidad de la empresa está relacionado con el costo de los fondos para esa compañía, el cual se denomina costo de capital y se trata como un «dato dado» para los fines actuales.
Tasa Interna De Rendimiento
Es común calcular la tasa interna de rendimiento (TIR) además del valor presente neto. Podemos definir la tasa interna de rendimiento como la tasa de descuento que iguala con exactitud el valor presente de los beneficios esperados de un proyecto y el costo del mismo. Dicho de otro modo, la TIR es la tasa de descuento que hace que el valor presente neto del proyecto sea cero. Lo normal es estimar esta tasa de descuento por el método de prueba y error (aunque hay muchos programas de computador disponibles que calculan la TIR directamente).
Es sólo en el caso de seleccionar entre proyectos mutuamente exclusivos o de operar en condiciones de racionamiento de capital que pudiera haber conflictos. En general, se prefiere el método de VPN a los de TIR o IR.
El resultado de casi todas las decisiones de negocios está rodeado de cierto grado de incertidumbre, y las decisiones de elaboración de presupuesto de capital no son la excepción.
Existen muchas teorías y no pocas controversias con respecto al tratamiento de la incertidumbre, pero en la práctica el asunto muchas veces se resuelve a través del sencillo mecanismo de asignar tasas de descuento más altas a los proyectos más riesgosos.
Así, por ejemplo, si estamos evaluando los proyectos A y B y el segundo es mucho más riesgoso que el primero, «cobraremos» al proyecto B una tasa de descuento más alta. Si el proyecto A implica un riesgo normal y el costo normal de capital de la empresa es, digamos, del 10%, A se evaluará utilizando un costo de capital de 10%, pero B se evaluara con un costo de capital mayor; qué tanto mayor dependerá de la estimación por parte de la gerencia del riesgo de B comparado con el de A y de la compensación adicional que se exigirá a B debido a ese riesgo.
Es importante señalar aquí que si el proyecto B se evalúa empleando una tasa de descuento de, digamos, 14% y resulta que tiene un valor presente neto mayor que el proyecto A (que se evaluaría empleando un costo de capital del 10%), debe elegirse B sobre A.
El rendimiento adicional que exige la tasa de descuento del 14% asignada a B sirve para compensar el riesgo de B. Hacemos hincapié en esto porque muchas veces se comete el error de escoger A sobre B a pesar del mayor valor presente neto, ajustado por el riesgo, de B alegando que como A es menos riesgoso que B debe tener preferencia.
Éste es un procedimiento lógico incorrecto, pues ya se ha compensado el riesgo mediante el mecanismo de aumentar la tasa de descuento del proyecto B; seguir discriminando en contra de B después de haber realizado los cálculos de valor presente neto ajustado por el riesgo sería ilógico.
Reglas misceláneas de decisión para incertidumbre completa
En esta sección describiremos algunas reglas o principios de decisión para elegir entre las diversas alternativas, en situaciones en las que existe una completa incertidumbre respecto a ciertas probabilidades. Estas reglas de decisión se aplican a situaciones en las cuales hay varias alternativas (cursos de acción) y varios resultados posibles (estados naturales), y en donde se conoce el resultado (efecto) de cada alternativa relacionado con cada resultado posible, pero se desconoce la probabilidad de ocurrencia de cada uno de estos últimos.
El aspecto más difícil al aplicar las reglas de decisión es determinar cuál deberá usarse para tomar una decisión. De hecho, estas reglas de decisión reflejan diversos grados de optimismo o pesimismo y deben elegirse en concordancia con las que reflejen ciertas opiniones de la administración, que a su vez implican la intuición y la conveniencia para una situación particular. El mayor elogio para cualquiera de estas reglas es que su uso promoverá la explicitud y consistencia en la toma de decisiones bajo incertidumbre completa.
Regla del maximínimo o del minimáximo
La regla del maximínimo sugiere que quien toma la decisión determina la utilidad mínima (pagos) asociada con cada alternativa y después selecciona la alternativa que maximiza la utilidad
mínima. Asimismo, en el caso de los costos, la regla de! minimáximo indica que quien toma la decisión determina el costo máximo asociado con cada alternativa y también sugiere la alternativa que minimiza el costo máximo. Estas reglas de decisión son conservadoras y pesimistas, porque dirigen la atención al peor resultado y después lo convierten en lo más conveniente posible.
Regla de maximáximo o minimínimo
Las reglas de maximáximo o minimínimo son los opuestos directos de sus contrapartes que acabamos de analizar y, por consiguiente, reflejan un optimismo extremo. La regla de maximáximo sugiere que quien toma la decisión determina la utilidad máxima asociada con cada alternativa y después elige la alternativa que maximiza la utilidad máxima. Asimismo, en el caso de los costos, la regla de minimínimo indica que quien toma la decisión debe determinar el costo mínimo asociado con cada alternativa y después seleccionar aquella que minimiza el costo mínimo.
Principio o regla de Laplace
La regla de Laplace simplemente supone que todos los resultados posibles son igual- mente probables y que se puede elegir con base en los resultados esperados de acuerdo a como se calcularon, usando probabilidades iguales para todos los resultados.
Existe una tendencia común hacia esta suposición en situaciones en las que no hay una evidencia de lo contrario, pero tanto la suposición como la regla son de un mérito muy cuestionable.
Principio o regla de Hurwicz
La regla de Hurwicz pretende reflejar cualquier grado de moderación entre un optimismo y un pesimismo extremos, que quien toma la decisión pretendiera elegir. La regla se plantea explícitamente como:
Una dificultad práctica de la regla de Hurwicz es que quien toma la decisión no puede determinar con facilidad un valor correcto para a, el factor de ponderación. La regla de Hurwicz también carece de varias de las propiedades de conveniencia de una buena regla de decisión, y puede conducir incluso a resultados que son obviamente contrarios a la propia intuición.
Regla de mini-máximo arrepentimiento. La regla del minimáximo arrepentimiento, propuesta por L. J. Savage, es similar a las reglas de minimáximo y maximínimo, pero pretende contrarrestar algunos de los resultados ultra conservadores producidos por esas reglas.
Esta regla sugiere que quien toma la decisión debe examinar el máximo arrepentimiento posible (una pérdida por no haber elegido la mejor alternativa para cada resultado posible) asociado con cada alternativa y después seleccionar la alternativa que minimice el máximo arrepentimiento.
En donde f es la tasa de inflación promedio por periodo durante los n - k periodos.
Tasa de interés real, tasa de interés combinada y tasa de inflación definiremos varios tipos de Tasas y mostraremos cómo se usa:
Debido a que la tasa de interés real y la tasa de inflación tienen un efecto multiplicativo o compuesto.
Qué tasa de interés se debe usar en estudios económicos En general, la tasa de interés apropiada para cálculos de valor en el tiempo en los estudios de ingeniería económica depende de las estimaciones de flujo de efectivo, del modo siguiente: Si los flujos se estiman Método en términos de: La tasa de interés que usara es; A Actual $ AS Tasa de interés combinada ic
B Real $ R$ Tasa de interés real. Ir
El método A se usan dólares con inflación (actuales) e intereses, y el método B es aplicable a dólares sin inflación (reales) e intereses. Es más natural usar el método A. porque generalmente pensamos en términos de AS. Dado que los intereses pagados u obtenidos se basan en A$, es una tasa de interés combinada, ic , Sin embargo, en ocasiones es más fácil usar el método B.
Deflación
La deflación es lo opuesto a la inflación, es una disminución en el precio monetario de los bienes y los servicios, que a su vez significa un aumento en el valor real del poder adquisitivo del dinero. La deflación se maneja del mismo modo exacto que la inflación en los análisis económicos. Esto es, las estimaciones se hacen en términos de RS o AS y la tasa de interés correspondiente que se va a usar debe ser la tasa real, y, o la tasa compuesta:
¡c = (1 + ir )(1 - f) - 1 =^ ¡r - f - ir x f ,
donde f es la tasa de deflación.
En materia de inversiones, riesgo significa que la inversión futura no es predecible.
Al analizar el proyecto con sus flujos de fondo y suponiendo una distribución normal, éstos se pueden presentar en tres estados:
En estado de certidumbre: se conoce exactamente que va a suceder con los flujos de fondos. Se tiene total certeza de lo que va a ocurrir con los mismos;
En estado de incertidumbre: se desconoce que sucederá con los flujos
En estado de riesgo: no se tiene certeza de lo que va a ocurrir, pero se conocen las distribuciones de probabilidades de los flujos de fondos futuros.
Este último es un estado intermedio. El riesgo provoca un desvío del rendimiento esperado y el real de la inversión.
Si trabajamos con valores esperados, los flujos netos estarán asociados a una probabilidad de ocurrencia. Por lo tanto, el riesgo económico del proyecto es la variabilidad entre el rendimiento esperado y el rendimiento real del proyecto.
Por otra parte, el riesgo afecta a la rentabilidad de la inversión.
Para efectuar la medición del riesgo, nos valemos de herramientas estadísticas como la variación estándar. Estas herramientas se utilizan aplicadas a dos conceptos financieros: el valor presente neto y la tasa interna de rentabilidad.
Para este análisis se consideran dos situaciones distintas: los flujos de fondos son independientes entre sí: en este caso, si bien los flujos de fondos están sujetos a riesgo, se conoce su distribución de probabilidad. En este sentido, el valor presente neto esperado es uno de los valores a obtener. Los flujos de fondos son dependientes entre sí: Es la situación más corriente, en la que se deben observar los diferentes grados de correlación entre los flujos que se pueden presentar. Mientras mayor sea el grado de correlación entre los flujos, la desviación estándar será mayor.
Recordar que no hay que confundir la contribución a la capacidad de endeudamiento de la empresa con la fuente inmediata de fondos para inversión. Por ejemplo, una empresa puede, como una cuestión de oportunidad, endeudarse por 1 millón de dólares para un programa de investigación de 1 millón de dólares. Pero la investigación sería difícil que contribuyera a la capacidad de endeudamiento en 1 millón de dólares; una gran parle del millón de deuda nueva estaría respaldado por los otros activos de la empresa.
Recordar también que capacidad de endeudamiento no quiere decir que implique un limite absoluto sobre cuánto puede endeudarse la empresa. La frase se refiere a cuánto decide endeudarse. Normalmente, el nivel de endeudamiento óptimo de la empresa aumenta a medida que sus activos crecen; por esto decimos que un nuevo proyecto contribuye a la capacidad de endeudamiento de la empresa. El cálculo del VAA puede exigir varias etapas: una etapa para el VAN del caso básico y una para cada efecto derivado de la financiación. Muchas empresas tratan de determinar el VAA en un cálculo único. Lo hacen de la siguiente forma. Se prevén los flujos de tesorería después de impuestos de la forma habitual; es decir, como si el proyecto se financiara completamente por capital propio. Pero la tasa de descuento se ajusta para reflejar los efectos derivados de la financiación. Si la tasa de descuento se ajusta correctamente, el resultado es el VAA:
Tasa de descuento ajustada = VAA = VAN al coste de oportunidad del capital + Valor actual de los efectos
Derivados de la función Desgraciadamente, no hay fórmula para ajustar la tasa de descuento que sea sencilla y correcta en general. No obstante, hay dos reglas prácticas útiles. La primera es la fórmula de Modigliani y Miller (MM):
R^ = r(1-T^ L)
Inversión Extranjera. Es la adquisición, por el gobierno o los ciudadanos de un país, de activos en el extranjero. Como cualquier inversión, la misma puede adoptar la forma de depósitos bancarios, compra de bonos de la deuda pública de otro país, valores industriales o asumir la forma de compra directa de activos: tierra, edificios, equipos o plantas productivas. La decisión de invertir, en el caso de la inversión extranjera, no sólo depende de la rentabilidad esperada: también inciden en ella consideraciones relativas a la estabilidad política y económica del país hacia el cual se dirigen las inversiones, a la seguridad jurídica que exista, etc.
Los países latinoamericanos, después de la Segunda Guerra Mundial, tuvieron una actitud muy negativa hacia la recepción de inversiones extranjeras. Guiados por criterios de nacionalismo económico vieron en ellas una forma en que el trabajo local enriquecería a los capitalistas
foráneos, aumentando a la vez la dependencia con los centros financieros de poder. Actualmente, y luego de una larga experiencia, tal actitud ha cambiado casi totalmente. Ahora se concibe al capital extranjero como una fuente de trabajo que estimula el proceso productivo y se busca, en cambio, detener la exportación de capitales que hacen los nacionales de un país, procurando más bien la repatriación de los activos que salieron durante el período de excesiva inestabilidad política e intervencionismo gubernamental que concluyó en la década de los ochenta.
Regreso de Venezuela a los mercados financieros internacionales Venezuela volvió a estar presente en los mercados financieros internacionales.
La última operación financiera realizada por el país con bonos globales, fue en el mes de julio de 1998. En esa oportunidad las condiciones financieras acordadas fueron: una tasa de interés nominal de 13,625%, un plazo de 20 años, a un precio de 97,639% de su valor nominal, lo que corresponde a una tasa efectiva de 13,979% para una colocación de 500 millones de US$ en el mercado norteamericano.
Luego de realizar una evaluación exhaustiva de la percepción que tienen los mercados internacionales sobre Venezuela, el Ejecutivo Nacional consideró oportuno incursionar en el mercado europeo, a los efectos de, por una parte, rescatar la presencia del país en la comunidad financiera internacional y, por la otra, proveerse de una importante cantidad de recursos necesarios para el financiamiento del desarrollo. En ese sentido, se efectuó una emisión de bonos, denominados en euros, por un monto de 500 millones, equivalentes a 496 millones de US$. Las condiciones financieras que prevalecieron y que marcan el éxito de la operación fueron: una tasa de interés anual nominal de 10,50%, un plazo de 5 años, un precio de 99,37% de su valor facial, lo que corresponde a una tasa efectiva de 10,67%.
Para el presente año, las condiciones en los mercados financieros internacionales han evolucionado de manera favorable. Su evidencia más notoria se encuentra en la drástica reducción registrada en la percepción de riesgo país.
Ella se inició en el segundo trimestre de 1999 y ha continuado en el tiempo transcurrido del presente año, hasta representar una mejoría del 55% con respecto al nivel observado a mediados de 1998. Es decir, que Venezuela ha recuperado más de la mitad del terreno que había perdido en la percepción de los inversionistas internacionales.
Por eso, Venezuela consideró adecuado iniciar la estrategia prevista para el año 2000, procurando los fondos de origen externo que se requieren para estimular la actividad productiva interna y para cubrir parte de los proyectos de orden social que son prioritarios para el país en este año. Los próximos pasos de esta estrategia se orientarán, a un manejo activo y óptimo de la deuda pública, tanto interna como externa.
Esta emisión, es un reconocimiento internacional de que Venezuela cuenta con un programa económico viable y creíble, tanto para el corto, como para mediano plazo. La prueba más evidente, es la confianza depositada por numerosos inversionistas de distintas partes del mundo, que adquirieron unos bonos de alta liquidez, al ser vendidos prácticamente a su valor nominal, lo que significa que son perfectamente transables en el mercado.
La transacción realizada por la República, marca el inicio de la nueva estrategia financiera internacional del país. Venezuela se ha caracterizado por ser oportuna y constante en el pago de sus obligaciones internacionales, es decir, ha demostrado con suficiencia, su voluntad y capacidad de pago. Esto se traduce en credibilidad crediticia y confianza para los venezolanos. Importante es resaltar, que nuestra economía comienza nuevamente a ser comparable con las principales economías de América Latina. En ese sentido, los bonos emitidos son comparables a los bonos brasileños y argentinos, denominados en euros.