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Apuntes sobre John Locke, Apuntes de Filosofía

Apuntes de Teoría del Conocimiento sobre John Locke, Ideas, sustancia, identidad personal, Lenguaje, Sociedad y Estado.

Tipo: Apuntes

2013/2014

Subido el 28/01/2014

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John Locke (1632-1704)
Filósofo empirista inglés, y uno de los iniciadores del liberalismo polÃ−tico, nacido en Wrington, cerca
de Bristol, el mismo año en que nace Spinoza; su padre era un abogado que habÃ−a luchado a favor del
Parlamento contra los reyes Estuardos. Orientado hacia la carrera eclesiástica, estudia primero en la
Westminster School y luego en la Christ Church, en Oxford, donde recibe el grado de Master of Arts en 1658,
aunque queda profundamente descontento del tipo de enseñanza recibida, que considera excesivamente
aristotélica. Enseña por un tiempo griego y ética en esta misma universidad y, tras recibir a la muerte
de su padre una pequeña herencia y renunciar a la carrera eclesiástica, se inclina hacia la ciencia y en
especial la medicina, estudios que no termina, pero en cuya práctica adquiere fama reconocida. Por esta
época de orientación a lo empÃ−rico, entabla amistad con el quÃ−mico Robert Boyle y es nombrado
miembro de la Royal Society. Cura de una grave enfermedad a Lord Hasley, luego primer conde de
Shaftesbury, y entra a su servicio pasando a desarrollar algunas actividades diplomáticas y polÃ−ticas. Las
actividades conspiratorias del conde le llevan a residir por dos veces en Francia, circunstancia que aprovecha
para contactar con los seguidores de Gassendi y frecuentar la famosa facultad de medicina de Montpellier.
Entre 1683 y 1688 reside en Holanda, donde colabora en la idea polÃ−tica de establecer al estatúder
Guillermo de Orange en el trono de Inglaterra, escribe Carta sobre la tolerancia (publicada en 1690) y trabaja
en la redacción, iniciada en 1670, de su Ensayo. Tras la revolución llamada «gloriosa» y la expulsión
del rey estuardo y católico, Jacobo II, Locke vuelve a Inglaterra, en 1689, con el séquito de la futura reina
MarÃ−a Estuardo. En 1690 publica su dos obras más importantes, Ensayo sobre el entendimiento humano y
Dos tratados sobre el gobierno civil. Esta última obra influyó en la teorÃ−a polÃ−tica que defendÃ−a una
monarquÃ−a parlamentaria. En 1691, y hasta su muerte, se establece en Oates, Essex, en el castillo de sir
Francis Masham y su esposa Damaris Cudworth. AllÃ− toma parte en la controversia que suscitan sus dos
obras más notables, que reedita y corrige, y a la publicación de otras, como Pensamientos sobre la
educación (1693) y La razonabilidad del cristianismo (1695). En su vida y en sus obras fue, al contrario que
Hobbes, un «liberal». En consonancia con su vida, la filosofÃ−a de Locke se orienta menos hacia la
especulación que hacia la práctica; y práctico es analizar hasta dónde llega la capacidad del
entendimiento para conocer, cosa plenamente consistente con el tipo de ciencia que se desarrolla en el s.
XVII, sobre todo en Inglaterra. Según sus propias palabras, pretende «investigar los orÃ−genes, el alcance
y la certidumbre del entendimiento humano». A él se debe la formulación clásica del empirismo
inglés.
Las ideas
Igual que Descartes, Locke sostiene que conocemos ideas, no objetos, pero a diferencia del primero afirma
que aquéllas proceden sólo de la experiencia, interna o externa. No hay ni ideas ni principios innatos y el
entendimiento es, antes de producir ideas a partir de la experiencia, no más que una tabula rasa, un cuarto
oscuro en el que no hay nada, o un papel en blanco en el que nada hay escrito. Ãstas son las afirmaciones
fundamentales del empirismo inglés clásico. Si tuviéramos ideas innatas, las tendrÃ−a todo el mundo
(niños e incultos incluidos) y serÃ−amos conscientes de ellas. Sin embargo, ni todo el mundo acepta las
mismas ideas o idénticos principios, teóricos o morales, ni nadie es consciente de los mismos, antes de
aprenderlos por experiencia. Y, en todo caso, aprenderlos por experiencia es siempre una mejor explicación
que pretender tenerlos como innatos. Nada hay en el entendimiento antes de la sensación. Ãsta consiste en
la transmisión, a través de los sentidos, de las cualidades sensibles de los objetos a la mente, para su
percepción (primera fuente del conocimiento); y asÃ− se producen las ideas de color, calor, dureza, saber,
etc. Pero nuestra mente es, además, capaz de percibir su propia actividad mental reflexionando sobre sus
ideas (segunda fuente del conocimiento); y asÃ− se producen las ideas de percepción, pensamiento, duda,
creencia, etc. Respecto a las cualidades sensibles, Locke difundió la distinción, iniciada por Galileo, entre
cualidades primarias y cualidades secundarias: aquéllas están realmente en las cosas y las representan tal
cual son, como por ejemplo la solidez, la extensión, la forma, el movimiento, etc.; éstas no están en las
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John Locke (1632-1704)

Filósofo empirista inglés, y uno de los iniciadores del liberalismo polÃ−tico, nacido en Wrington, cerca de Bristol, el mismo año en que nace Spinoza; su padre era un abogado que habÃ−a luchado a favor del Parlamento contra los reyes Estuardos. Orientado hacia la carrera eclesiástica, estudia primero en la Westminster School y luego en la Christ Church, en Oxford, donde recibe el grado de Master of Arts en 1658, aunque queda profundamente descontento del tipo de enseñanza recibida, que considera excesivamente aristotélica. Enseña por un tiempo griego y ética en esta misma universidad y, tras recibir a la muerte de su padre una pequeña herencia y renunciar a la carrera eclesiástica, se inclina hacia la ciencia y en especial la medicina, estudios que no termina, pero en cuya práctica adquiere fama reconocida. Por esta época de orientación a lo empÃ−rico, entabla amistad con el quÃ−mico Robert Boyle y es nombrado miembro de la Royal Society. Cura de una grave enfermedad a Lord Hasley, luego primer conde de Shaftesbury, y entra a su servicio pasando a desarrollar algunas actividades diplomáticas y polÃ−ticas. Las actividades conspiratorias del conde le llevan a residir por dos veces en Francia, circunstancia que aprovecha para contactar con los seguidores de Gassendi y frecuentar la famosa facultad de medicina de Montpellier. Entre 1683 y 1688 reside en Holanda, donde colabora en la idea polÃ−tica de establecer al estatúder Guillermo de Orange en el trono de Inglaterra, escribe Carta sobre la tolerancia (publicada en 1690) y trabaja en la redacción, iniciada en 1670, de su Ensayo. Tras la revolución llamada «gloriosa» y la expulsión del rey estuardo y católico, Jacobo II, Locke vuelve a Inglaterra, en 1689, con el séquito de la futura reina MarÃ−a Estuardo. En 1690 publica su dos obras más importantes, Ensayo sobre el entendimiento humano y Dos tratados sobre el gobierno civil. Esta última obra influyó en la teorÃ−a polÃ−tica que defendÃ−a una monarquÃ−a parlamentaria. En 1691, y hasta su muerte, se establece en Oates, Essex, en el castillo de sir Francis Masham y su esposa Damaris Cudworth. AllÃ− toma parte en la controversia que suscitan sus dos obras más notables, que reedita y corrige, y a la publicación de otras, como Pensamientos sobre la educación (1693) y La razonabilidad del cristianismo (1695). En su vida y en sus obras fue, al contrario que Hobbes, un «liberal». En consonancia con su vida, la filosofÃ−a de Locke se orienta menos hacia la especulación que hacia la práctica; y práctico es analizar hasta dónde llega la capacidad del entendimiento para conocer, cosa plenamente consistente con el tipo de ciencia que se desarrolla en el s. XVII, sobre todo en Inglaterra. Según sus propias palabras, pretende «investigar los orÃ−genes, el alcance y la certidumbre del entendimiento humano». A él se debe la formulación clásica del empirismo inglés.

Las ideas

Igual que Descartes, Locke sostiene que conocemos ideas, no objetos, pero a diferencia del primero afirma que aquéllas proceden sólo de la experiencia, interna o externa. No hay ni ideas ni principios innatos y el entendimiento es, antes de producir ideas a partir de la experiencia, no más que una tabula rasa, un cuarto oscuro en el que no hay nada, o un papel en blanco en el que nada hay escrito. Éstas son las afirmaciones fundamentales del empirismo inglés clásico. Si tuviéramos ideas innatas, las tendrÃ−a todo el mundo (niños e incultos incluidos) y serÃ−amos conscientes de ellas. Sin embargo, ni todo el mundo acepta las mismas ideas o idénticos principios, teóricos o morales, ni nadie es consciente de los mismos, antes de aprenderlos por experiencia. Y, en todo caso, aprenderlos por experiencia es siempre una mejor explicación que pretender tenerlos como innatos. Nada hay en el entendimiento antes de la sensación. Ésta consiste en la transmisión, a través de los sentidos, de las cualidades sensibles de los objetos a la mente, para su percepción (primera fuente del conocimiento); y asÃ− se producen las ideas de color, calor, dureza, saber, etc. Pero nuestra mente es, además, capaz de percibir su propia actividad mental reflexionando sobre sus ideas (segunda fuente del conocimiento); y asÃ− se producen las ideas de percepción, pensamiento, duda, creencia, etc. Respecto a las cualidades sensibles, Locke difundió la distinción, iniciada por Galileo, entre cualidades primarias y cualidades secundarias: aquéllas están realmente en las cosas y las representan tal cual son, como por ejemplo la solidez, la extensión, la forma, el movimiento, etc.; éstas no están en las

cosas y no son sino la manera como nos afectan las cualidades primarias. Las primeras son, pues, objetivas y reales; las segundas, subjetivas. Sólo existen las cualidades primarias; las secundarias son sólo modos de las primarias. La teorÃ−a de las cualidades primarias y secundarias se funda en la filosofÃ−a corpuscular, propia del s. XVII.Las percepción es, en este supuesto, un proceso mecánico: las partÃ−culas de materia ejercen un movimiento (un impulso) sobre los sentidos, que éstos transmiten a la mente que los percibe; la percepción de toda cualidad se explica únicamente por el mecanismo de las partÃ−culas en movimiento. Pero, por qué a unos movimientos de partÃ−culas corresponden determinadas sensaciones y no otras sólo es explicable por intervención de la acción divina. Las ideas pueden ser simples y complejas. En las primeras la mente está pasiva ante la sensación o la reflexión; toda idea que llega a la mente es de por sÃ− simple. La mente, no obstante, puede 1) combinar ideas simples, 2) relacionar dos o más ideas, yuxtaponiéndolas, 3) separar unas ideas de otras, esto es, abstraerlas, y asÃ− surgen, respectivamente, las ideas complejas, las relaciones y las ideas generales.Una de las ideas complejas (modos, sustancias y relaciones) cruciales para la historia del empirismo es la de sustancia en general.

La sustancia

La idea de sustancia la obtenemos sólo por inferencia, al tener que imaginarla o suponerla como soporte de las cualidades (accidentales) que no subsisten por sÃ− mismas; no tenemos, pues, de ella ninguna idea clara y distinta, por lo que no se trata de un verdadero conocimiento: referida a sustancias particulares, como el hierro, el diamante o el oro, se trata de las ideas simples correspondientes a las propiedades reales de estos cuerpos unidas a una idea confusa de «algo a lo que pertenecen». En general, la idea compleja de sustancia se forma a través de las cualidades secundarias fundadas en las cualidades primarias de las partÃ−culas insensibles. Nada, pues, realmente existente podrÃ−a corresponder objetivamente a la idea de sustancia. Pero Locke no llega a esta conclusión; este substratum desconocido de las ideas simples de las cosas materiales existe, como existe, por lo demás, el substratum de las ideas simples de nuestra reflexión interna: el espÃ−ritu.

La identidad personal

Su doctrina sobre la identidad personal tiene especial interés. En pura lógica empirista -no hay datos en las ideas de la experiencia interna de la sustancialidad de la mente-, Locke deberÃ−a haber cuestionado su existencia y decir de ella que se trata, igual que en el caso de la sustancia, de algo desconocido. Sin embargo, pone la esencia de la identidad personal en la identidad de la conciencia. El hombre es idéntico a sÃ− mismo no como lo es un cuerpo material o un organismo -porque se mantiene su estructura-, sino como le incumbe a una persona: por tener una misma e idéntica conciencia de todos los hechos, presentes y pasados.

El lenguaje

Al lenguaje dedica Locke la Parte III de su libro: «Las palabras». AsÃ− como sólo conocemos ideas, no cosas, representadas en aquéllas, asÃ− también las palabras son signos que se refieren a las ideas, no a las cosas. La mayorÃ−a de las palabras son generales, pese a que sólo existen cosas particulares, puesto que también la mayorÃ−a de las ideas son generales. A las palabras o términos generales -los universales- corresponden las ideas abstractas; éstas representan, no la esencia real de las cosas, sino su esencia nominal, esto es: no algo entitativamente real, abstracto y común a las diversas cosas, sino los «nombres» que damos al conjunto de rasgos comunes que pertenecen a las cosas individuales. Tales esencias nominales, y los nombres que les corresponden, no son sino abstracciones o «recortes» de ideas más complejas. AsÃ−, «hombre» no significa ni más ni menos que lo que entendemos por «Pedro», «Pablo» o «SofÃ−a». El entendimiento, pues, piensa las esencias nominales de las cosas, no sus esencias reales; a éstas no corresponde nada en la realidad, porque sólo existen cosas individuales; aquéllas sólo existen en la mente y son obra del entendimiento, pero no son del todo arbitrarias, puesto que se fundan en la semejanza de las cosas existentes; lo arbitrario es la relación que existe entre la palabra y el pensamiento. Por