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Apunte sobre las principales generalidades y características de la metafísica para la filosofía.
Tipo: Apuntes
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Se llama metafísica, porque va más allá de lo físico o sensible en cuanto tal, hacia el interior del orden puramente inteligible de la realidad ("meta", significa más allá). "Ciencia" es conocimiento por causas y, por lo tanto, cierto, universal innecesario. Es un conocimiento en el cual conocemos el porqué, porque hemos conocido la causa, no una causa accidental o fortuita, sino una causa necesaria.
La metafísica es una rama de la filosofía que estudia la naturaleza, estructura, componentes y principios de la realidad. La metafísica trata problemas centrales de la filosofía, como los elementos de la estructura de la realidad y el sentido y fin último de todo ser. La metafísica posee dos tópicos transcendentales: el primero es la ontología, que es la ciencia que estudia el ser en tanto que ser según Aristóteles. El segundo es el de la teología, que es el estudio de Dios como causa última de la realidad. Sin embargo, existe una discusión que sigue aún hoy acerca de la definición del objeto de estudio de la metafísica, acerca si sus enunciados tienen propiedades cognitivas. La metafísica estudia los temas de la realidad que no tiene acceso a la investigación científica. Según Immanuel Kant, una afirmación es metafísica cuando certifica algo valioso o notable acerca de un contenido (cuando emite un juicio resumido sobre un contenido) que por principio escapa a toda posibilidad de ser experimentado sensiblemente por el ser humano. Algunos filósofos han sustentado que el ser humano tiene una tendencia original hacia la metafísica. Kant la consideró de “necesidad inevitable” y Arthur Schopenhauer precisó al ser humano como animal metafísico. También la Metafísica, es la Ciencia Del Ente En Cuanto Ente: Si la metafísica es estudio del ente o la causa del ente. Para precisar la definición de la metafísica, podemos explicar que es la ciencia de los principios de la causa del ente en cuanto ente. Pero podemos decir que, en metafísica, estudiamos los más actos, últimos y universales principios o causas de todas las cosas. Es por esto que la metafísica es llamada "filosofía primera": el conjunto de la realidad se asienta bajo su mira. La metafísica estudia la totalidad y la unidad de todas las cosas. Es decir porque "el hecho de ser" afecta definitivamente a todas las cosas. ¿Por qué la única cosa que se encuentra fuera del ser? "el no ser!: nada está fuera del alcance de la metafísica. ¿Y por qué la unidad? Porque todas las cosas tienen en común, lo que hace de todas ellas una, es el ser. Las cosas diferentes en muchos aspectos, una cosa son exactamente la misma: en que son, existen. Debido que el Ser es lo que todas las cosas son, y la hace a todas ella una, estudiamos la unidad de todos los seres. Esta es la visión metafísica: por ello es el más alto saber natural. Esto lo convierte en el más difícil de los conocimientos naturales, no por ser complicados, sino por ser el más comprensivo y el más profundo. Autor:Lic. José Luis Dell’ordine http://www.monografias.com/trabajos6/meta/meta.shtml#ixzz2baGS9g5l Así mismo, La metafísica aborda problemas centrales de la filosofía, como los fundamentos de la estructura de la realidad y el sentido y finalidad última de todo ser. La metafísica tiene dos tópicos principales: el primero es la ontología, que en según Aristóteles es la ciencia que estudia el ser en tanto que ser. El segundo es el de la teología, que es el estudio de Dios como causa última de la realidad. Existe, sin embargo, un debate que sigue aún sobre la definición del objeto de estudio de la metafísica, sobre si sus enunciados tienen propiedades cognitivas. La metafísica estudia los aspectos de la realidad que son inaccesibles a la investigación científica. Según Immanuel Kant, una afirmación es metafísica cuando afirma algo sustancial o relevante en un asunto (cuando emite un juicio sintético sobre un asunto) que por principio escapa a toda posibilidad de ser experimentado sensiblemente por el ser humano. Algunos filósofos han sostenido que el ser humano tiene una predisposición natural hacia la metafísica. Kant la calificó de “necesidad inevitable”. Schopenhauer incluso definió al ser humano como “animal metafísico”.
Etimología
La palabra METAFÍSICA deriva del griego μεταφυσική, que significa “más allá de la naturaleza o más allá de lo material o físico”, proviene del título puesto por Andrónico de Rodas a una colección de escritos de Aristóteles. Esto no implica que la metafísica haya nacido con Aristóteles, sino que es de hecho más antigua, dado que hay casos de pensamiento metafísico en los filósofos presocráticos. Platón estudió en diversos Diálogos lo que es el ser, con lo que preparó el terreno a Aristóteles de Estagira, que elaboró lo que él llamaba una “filosofía primera”, cuyo principal objetivo era el estudio del Ser en cuanto tal, de sus atributos y sus causas. El término metafísica proviene de una obra de Aristóteles compuesta por catorce volúmenes (rollos de papiro), independientes entre sí, que se ocupan de diversos temas generales de la filosofía. Estos libros son de carácter esotérico, es decir, Aristóteles nunca los concibió para la publicación. Por el contrario, son un conjunto de apuntes o notas personales sobre temas que pudo haber tratado en clases o en otros libros sistemáticos. El peripatético Andrónico de Rodas (siglo I a. C.) al sacar la primera edición de las obras de Aristóteles ordenó estos libros detrás de los ocho libros sobre física (tà metà tà physiká). De allí surgió el concepto de “metafísica”, que en realidad significa: aquello que en el estante está después de la física, pero que también de manera didáctica significa: aquello que sigue a las explicaciones sobre la naturaleza o lo que viene después de la física, entendiendo física en su acepción antigua que se refería al estudio de la physis, es decir, de la naturaleza y sus fenómenos, no limitados al plano material necesariamente. En la Antigüedad la palabra metafísica no denotaba una disciplina particular concerniente al interior de la filosofía, sino el compendio de rollos de Aristóteles ya mencionado. Sólo es a partir del siglo XIII que la metafísica pasa a ser una disciplina filosófica especial que tiene como objeto el ente en cuanto ente. Es hacia ese siglo cuando el conocimiento de las teorías aristotélicas se comienza a conocer en el Occidente latino gracias al influjo de pensadores árabes como Avicena y Averroes. A partir de entonces la metafísica pasa a ser la más alta disciplina filosófica, y así hasta la Edad Moderna. Con el tiempo la palabra «metafísica» adquirió el significado de difícil o sutil y en algunas circunstancias se utiliza con un carácter peyorativo, pasando a significar especulativo, dudoso o no científico. En este sentido, también la metafísica es considerada como un modo de reflexionar con demasiada sutileza en cualquier materia que discurriese entre lo oscuro y difícil de comprender. La palabra Metafísica deriva del griego μεταφυσική, que significa “más allá de la naturaleza o más allá de lo material o físico”, proviene del título puesto por Andrónico de Rodas a una colección de escritos de Aristóteles. Esto no implica que la metafísica haya nacido con Aristóteles, sino que es de hecho más antigua, dado que hay casos de pensamiento metafísico en los filósofos presocráticos. Platón estudió en diversos Diálogos lo que es el ser, con lo que preparó el terreno a Aristóteles de Estagira, que elaboró lo que él llamaba una “filosofía primera”, cuyo principal objetivo era el estudio del Ser en cuanto tal, de sus atributos y sus causas. El término metafísica proviene de una obra de Aristóteles compuesta por catorce volúmenes (rollos de papiro), independientes entre sí, que se ocupan de diversos temas generales de la filosofía. Estos libros son de carácter esotérico, es decir, Aristóteles nunca los concibió para la publicación. Por el contrario, son un conjunto de apuntes o notas personales sobre temas que pudo haber tratado en clases o en otros libros sistemáticos. El peripatético Andrónico de Rodas (siglo I a. C.) al sacar la primera edición de las obras de Aristóteles ordenó estos libros detrás de los ocho libros sobre física (tà metà tà physiká). De allí surgió el concepto de “metafísica”, que en realidad significa: aquello que en el estante está después de la física, pero que también de manera didáctica significa: aquello que sigue a las explicaciones sobre la naturaleza o lo que viene después de la física, entendiendo física en su acepción antigua que se refería al estudio de la physis, es decir, de la naturaleza y sus fenómenos, no limitados al plano material necesariamente.
Historia de la metafísica
La historia de la metafísica naturalmente cae en las mismas divisiones que la historia de la filosofía en general. En un breve apartado del curso que la especulación metafísica ha seguido, sólo será posible
Algunos de los problemas más importantes y tradicionales de la metafísica son: el problema de los universales, el problema de la estructura categorial del mundo, y los problemas ligados al espacio y el tiempo.
La metafísica, se define como lo que está más allá de lo físico, es el estudio de lo abstracto del ser y de dios, en su dualidad positiva y negativa, estudia lo que corresponde de divino al ser, y a dios convertido en el ser, la importancia de su confluencia, entender que el hombre está hecho a imagen y semejanza de dios, más no por su carne, no por la piel o el tejido óseo, sino por su energía, que proviene de dios, metafísica, es una ciencia perteneciente a la filosofía, y a su vez, comprende dos grandes ramas, la 1ª., es la ontología, que es el estudio del ser y la 2ª., es la teología, que es el estudio de dios. cuando estudiamos metafísica, por tanto, somos estudiosos científicos de una rama filosófica y vamos a tratar lo relativo, al ser, en su forma abstracta, no física, en cuanto lo relacionado al pensamiento, mente, sentimientos, emociones, deseos, energía y el espíritu, así como lo relacionado a lo que lo motiva y alienta y también, que lo deprime y entristece y como mejorar todas éstas condiciones; también trataremos sobre lo negativo del ser, sus odios, culpas, adicciones, temores, egoísmo, rencores, envidias, para poderlo superar. Aprenderemos a establecer un equilibrio, una armonía, el balance de nuestras energías, para poder llevar una vida digna, y encaminarnos a una evolución espiritual que por ende, nos mejorará físicamente, pues al tener un espíritu sano, con una mente sana, emociones, sentimientos y pensamientos positivos, nuestro cuerpo se libera de enfermedades, dolencias y todo lo que minimiza al organismo en general. Aprenderemos a quitarnos todo lo que no deseamos, aceptarnos a nosotros mismos y a los que nos rodean, nuestros seres queridos, nuestra pareja; a amarse y entenderse a uno mismo, para poder entender y amar a los demás, a perdonarnos y a perdonar a quienes en alguna forma nos han dañado. Los siete rayos de manifestación: Resumen de cada una de las llamas o rayos, de sus atributos y virtudes y con la ampliación, profundizaremos en sus características. El rayo azul: representa la voluntad de dios en el macrocosmo. La voluntad como virtud, en ti. El poder, la fe, el bien, la felicidad, el equilibrio y la paz. Todos los rayos emiten paz. Su día es el domingo. Para estimular la fe, para lograr protección, para hallar fortaleza, invoca la llama azul. El rayo amarillo o dorado y segunda persona de la trinidad representa la inteligencia, sabiduría, la iluminación, comprensión y paz. Este rayo es la sabiduría divina, no es la acumulación de conocimientos, la sabiduría en el ser humano comienza en el amor que manifiesta por el prójimo y todas las experiencias adquiridas en todas las vidas a través de los milenios, eso lo convertirá en sabio. Esta llama es una de las tres originales, que tienes encendida en tu corazón, porque está flameando en el centro de tu llama trina. El rayo rosa representa el amor divino, la adoración, belleza y paz. Contra el odio, la envidia, el rencor y la guerra, debemos usar e invocar la llama rosa. Este es el tercer rayo que completa la llama trina de nuestro corazón. Su día es el martes. Antes de seguir adelante, debemos decir que la llama triple es dios en nuestro corazón, representa la santísima trinidad. El rayo azul es el padre, que imparte voluntad y poder. El rayo dorado, es el hijo, representa la sabiduría y el rayo rosa, es el espíritu santo, representa el amor, el dios padre-madre o aspecto femenino de dios, pues posee las radiaciones de padre y la madre juntas, el padre que es justicia, la madre que es misericordia. El rayo blanco representa la pureza, el arte, la paz y logra la resurrección y la ascensión. La llama blanca es el principio de todo y el final o meta de toda existencia. Cuando necesites ascender una situación o algo que esté en una polaridad baja, aplica el rayo blanco. El rayo verde representa la verdad, la salud, la sanación, la música, la consagración, la concentración y la paz. Invocando este rayo, se obtienen resultados realmente maravillosos en todo tipo de curaciones. http://www.tsering.cl/hermandad/metafisica/los-siete-rayos.htm
"Todos los hombres tienen por naturaleza el deseo de saber". Con estas palabras se inicia el libro primero de la Metafísica de Aristóteles. Ese deseo de saber culmina en la adquisición de la sabiduría que consiste, para Aristóteles, en el conocimiento de las causas y los principios del ser. Y ese conocimiento es el objeto de la metafísica, de la ciencia de las primeras causas y principios del ser, el conocimiento del ser "en cuanto ser", el conocimiento de la causa última de la naturaleza y de la realidad. VII.I La crítica de la Teoría de las Ideas
frío, aunque opuestos, son realmente la misma cosa, consistiendo la diferencia, simplemente, en diversos grados de aquella. VIII.I El principio del ritmo "Todo fluye y refluye; todo tiene sus períodos de avance y retroceso, todo asciende y desciende; todo se mueve como un péndulo; la medida de su movimiento hacia la derecha, es la misma que la de su movimiento hacia la izquierda; el ritmo es la compensación." El Kybalion. Este principio encierra la verdad de que todo se manifiesta en un determinado movimiento de ida y vuelta; un flujo y reflujo, una oscilación de péndulo entre los dos polos que existen de acuerdo con el principio de polaridad, descrito un momento ha. Hay siempre una acción y una reacción, un avance y un retroceso, una ascensión y un descenso. Y esta ley rige para todo; soles, mundos, animales, mente, energía, materia. Esta ley lo mismo se manifiesta en la creación como en la destrucción de los mundos, en el progreso como en la decadencia de las naciones, en la vida, en las cosas todas, y, finalmente, en los estados mentales del hombre, y es con frecuencia a esto último que creen los hermetistas que este principio es el más importante. VIII.VI El principio de causa y efecto "Toda causa tiene su efecto; todo efecto tiene su causa; todo sucede de acuerdo a la ley; la suerte no es más que el nombre que se le da a la ley no reconocida; hay muchos planos de casualidad, pero nada escapa a la Ley." Este principio encierra la verdad de que todo efecto tiene su causa, y toda causa su efecto. Afirma que nada ocurre casualmente y que todo ocurre acorde a la Ley. La suerte es una palabra vana, y si bien existen muchos planos de causas y efectos, dominando los superiores a los inferiores, aun así ninguno escapa totalmente a la Ley. Los hermetistas conocen los medios y los métodos por los cuales se pude ascender más allá del plano ordinario de causas y efectos, hasta cierto grado, y alcanzando mentalmente el plano superior se convierten en causas en vez de efectos. Las muchedumbres se dejan llevar, arrastradas por el medio ambiente que las envuelve o por los deseos y voluntades de los demás, si éstos son superiores a las de ellas. La herencia, las sugestiones y otras múltiples causas externas las empujan como autómatas en el gran escenario de la vida. Pero los Maestros, habiendo alcanzado el plano superior, dominan sus modalidades, sus caracteres, sus cualidades y poderes, así como el medio ambiente que los rodea, convirtiéndose de esta manera en dirigentes, en vez de ser los dirigidos. VIII.VII El principio de generación "La generación existe por doquier; todo tiene su principio masculino y femenino; la generación se manifiesta en todos los planos." El Kybalion. Publicado por Linda el agosto 4, 2011 en METAFISICA
En primer lugar, la metafísica es la ciencia natural coordinadora que corona los esfuerzos unificadores de las otras ciencias. Cumple en el más alto plano del conocimiento ese proceso de unificación hacia el cual la mente humana tiende irresistiblemente. Sin ella, las explicaciones y coordinaciones resultantes de las ciencias menores serían, quizás, satisfactorias entre los límites de esas ciencias, pero fallarían en lograr los requerimientos de esa tendencia unificadora que la mente tiende a aplicar al conocimiento en general. En tanto que la mente del conocedor es una, es imposible no intentar traer bajo las más generales concepciones y principios las conclusiones de las varias ciencias. Ése es el trabajo de la metafísica. En cualquier momento que miremos alrededor, entre los contenidos de la mente, y tratemos de descubrir orden y arreglo jerárquico entre ellos, estamos intentando un sistema metafísico. En segundo lugar, el proceso de explicación que pertenece a cada una de las ciencias menores, si se persigue suficientemente, nos trae cara a cara con la petición de una explicación metafísica. Así, el problema químico de la constitución atómica o proto-atómica de los cuerpos empuja inevitablemente a la pregunta, "¿Qué es la materia?" El problema biológico de la naturaleza y el origen de la vida nos trae al punto en el que es imperativo responder a la pregunta, "¿Qué es la vida?" Las preguntas: "¿Qué es substancia? ¿Qué es causa? ¿Qué es cantidad?" son ejemplos adicionales de los problemas a los cuales la física, matemáticas, etc. finalmente llevan. En consecuencia, el mundo de la ciencia está completamente rodeado por el mundo de la metafísica, y todo camino de investigación nos lleva a la autopista del preguntar, que tarde o temprano cruza la frontera y nos lleva hacia la metafísica. IX.I Relación de la metafísica con la teología
La naturaleza de la metafísica determina su esencial e íntima relación con la teología. La teología, sin mucha necesidad de decirlo, deriva sus conclusiones de premisas que son reveladas, y en tanto que hace esto se eleva por encima de todas las escuelas de filosofía o metafísica. Al mismo tiempo es una ciencia humana, y, como tal, debe formular sus premisas en terminología exacta y debe emplear procesos del raciocinio humano al obtener sus conclusiones. Para esto, depende de la metafísica. Algunas veces, en efecto, como cuando enfrenta los misterios supernaturales de la fe, la teología reconoce que las concepciones metafísicas son inadecuadas y las fórmulas metafísicas incompetentes para expresar las verdades discutidas. De cualquier modo, si la teología no tuviera formularios metafísicos en los cuales confiar, no podría ni expresar sus premisas ni deducir sus conclusiones de un modo científico. De nuevo, la teología confía en la metafísica para probar ciertas verdades, llamadas los preambula, los cuales no son revelados sino de cualquier modo presupuestos antes de la revelación y pueden ser considerados razonables o posibles. Estas verdades no son los cimientos en los que descansamos nuestra fe supernatural. Si ellos fallaran, la fe no sufriría, aunque la teología debería ser reconstruida en otros cimientos. Más allá, la metafísica, como Aristóteles señaló, culmina en la discusión de la existencia y naturaleza de Dios. Dios es el objeto de la teología.
Entre las objeciones más frecuentes usadas contra metafísica, especialmente contra metafísica escolástica, es el carácter acientífico de su método. El metafísico, se nos dice, busca el camino a priori del conocimiento; rechaza o hasta condena el uso del método empírico a posteriori que es empleado con tanta ganancia en la investigación de la naturaleza; teje como dice Bacon , los hilos de la tela metafísica desde los contenidos de su propia mente, como la araña teje su red de la substancia de su cuerpo, en vez de recoger de cada fuente del mundo alrededor de él los materiales de su estudio, y después trabajarlos todos juntos hasta llegar a principios metafísicos, como la abeja recoge néctar de las flores y elabora de él su miel. De modo que sea posible aclarar el malentendido en el cual subyace esta objeción, es necesario señalar que hay tres clases del método metafísico: El a priori, que, asumiendo ciertos postulados auto evidentes, máximas, y definiciones como verdaderas, proceder deductivamente a esbozar conclusiones implicadas en esas suposiciones; el método subjetivo a posteriori, que, del examen de los phenomena de la conciencia construye empíricamente, esto es, inductivamente, conclusiones basadas en aquellos phenomena; el método objetivo a posteriori, que construye de los hechos de la experiencia en general del mismo modo en que el método subjetivo construye con los hechos de la introspección. El segundo método es pre-eminentemente el método de los cartesianos, quienes, como su líder, Descartes, buscaron construir todo el edificio de la filosofía sobre el fundamento de la reflexión de nuestros procesos mentales: Cogito, ergo sum. También es el método de los kantianos, quienes, negando la base psicológica de la metafísica como insegura, construyen en la base moral, el imperativo categórico, su línea de razonamiento es: "Yo debo, luego soy libre", etc. El tercer método es de aquellos quienes, negando las concepciones aristotélica, esencia, substancia, causa, etc., las substituyen por las llamadas concepciones empíricas de fuerza masa y demás, sobre las cuales intentan subsumir las concepciones peculiares a varias ciencias en un sistema de metafísica critico-empírica.
El ser humano es un ser plural y polifacético, integrador de las funciones fundamentales de su humanidad: trascendencia o espiritualidad, como manifestación de vivencias religiosas, metafísicas y culturales; biológico, como ser enraizado en un organismo vivo, la corporeidad es una categoría esencialmente humana, los animales, plantas y otros seres aunque poseen cuerpo, no tienen conciencia de tenerlo; herencia e interacción con el ambiente, como factores genéticos y aprendidos que determinan el desarrollo del hombre y su modo de pensar; el ser humano es intra-espacial e intra-mundano ya que es en el mundo donde se realiza; evolutividad, temporalidad como categoría humana que implica las distancias del tiempo pasado, presente, futuro. El hombre construye su mundo y modifica la naturaleza, se modifica a él mismo, el hombre es un “hacerse continuado” (Carl Jaspers), de la imperfección a la perfección; el hombre es un ser en construcción; el hombre tiene capacidad de descubrir su mundo y optar por alguna de las opciones que este le ofrece, el
Históricamente, en especial la historia occidental y oficialmente regida por los principios católicos, ha querido ocultar el conocimiento metafísico al considerarlo oscuro, contrario a preceptos religiosos y le ha dado poca o casi ninguna importancia a nivel intelectual, de ahí la persecución en la Edad media a todas aquellas manifestaciones metafísicas al considerarlas brujerías o algo parecido, materializada en la inquisición; pero la intelectualidad de todas las épocas ha logrado desentrañar algunos de los misterios de la física, de la alquimia, de la transmutación de seres y saberes, otorgando nuevamente a la Metafísica el lugar que le corresponde hacia la búsqueda de un lugar preponderante en la historia de la humanidad. Publicado por María Alexandra
La metafísica tiene varios propósitos que se pueden resumir en uno solo y es que el ser humano sea feliz por medio de estos estudios, y en la persecución de este objetivo el individuo debe “conocerse a sí mismo”, viendo quien realmente es, desenvolver las Siete Aspectos de Dios o Cualidades Divinas que se agrupan en las cualidades de los Siete Rayos que son Fe y Buena Voluntad; Sabiduría e Iluminación; Amor y Diplomacia; Belleza y Arte; Salud y Verdad; Paz y Provisión; Perdón y Amor Compasivo. Además de todo esto conocer y poner en práctica las “Siete Leyes Universales”. A ver si con la puesta en practica de este conjunto de Principios Divinos se consigue el logro de la ascensión por encima de todas las limitaciones, imperfecciones y sufrimientos humanos. Objeto De La Metafísica Conviene hacer aquí una distinción, que nos será de utilidad, entre el objeto formal y el objeto material de la metafísica. El segundo es un sujeto-materia (todas las cosas), y el primero es el aspecto de este objeto material, considerado por la metafísica; a saber, el aspecto del ser; tal es el punto de vista metafísico, como distinto del de cualquier otra ciencia. La metafísica es la ciencia que estudia la totalidad de las cosas bajo el aspecto y desde el punto de vista del ser: ¿Qué es esto?, ¿De qué está hecho?, ¿Para qué es?, ¿Qué es lo que lo ha hecho llegar a hacer? Es útil tener presente cuando los niños alcanzan el uso de razón, siempre muestran una inclinación metafísica, porque formulan preguntas sobre el Ser de las cosas: ¿Qué es esto, para qué es?...La primera tendencia del Ser Humano es la de buscar el Ser de las cosas, porque el objeto natural de la inteligencia es el Ser. Esta es la razón por la cual la metafísica es la ciencia natural del hombre, la ciencia humana, la más congénita a la inteligencia. También es ésta la razón por la cual, si la metafísica es rechazada, olvidada o despreciada, algo necesariamente debe fallar en alguna parte: en la moral, en las costumbres, en el acercamiento a la vida
La Metafísica, se define como lo que está más allá de lo físico, es el estudio de lo abstracto del Ser y de Dios, en su duplicidad positiva y negativa, estudia lo que corresponde de Divino al Ser, y a Dios convertido en el Ser, la importancia de su confluencia, entender que el hombre está hecho a imagen y semejanza de Dios, más no por su carne, no por la piel o el tejido óseo, sino por su energía, que proviene de Dios.