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Asignatura: Psicologia dels grups, Profesor: , Carrera: Psicologia, Universidad: UB
Tipo: Apuntes
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Hoy apenas es posible hallar alguna faceta de la vida humana que no esté involucrada o vinculada a sistemas organizativos diversos en donde se integran los grupos. En la segunda década del siglo XX, en cambio, un grupo de psicólogos encabezado por Floyd Allport negaba la realidad de los grupos, defendiendo que lo único real era el individuo, pues es éste el que piensa, siente, decide y actúa. En definitiva, el grupo era una falacia, una ficción. Lewin señaló rotundamente cómo superar la falacia planteada por los “individualistas”. “El todo no es más que la suma de las partes, sino que tiene diferentes propiedades, por lo que es diferente de la suma de sus partes.” Además, la psicología reconoce hoy que existen “todos” con distintos grados de unidad dinámica. Las nuevas propiedades de los sistemas resultan de las propiedades de sus elementos integrantes, pero no son aumentativos o sustractivos de ellos. Autores como Lein, Sherif y Asch adoptaron un enfoque interaccionista en el estudio de los grupos. Influidos por las teorías de la Gestalt, coincidían en que el grupo es un todo dinámico, poseedor de la realidad propia y producto de la interacción de sus partes componentes, por lo que no se puede considerar simplemente equivalente a la suma de sus componentes. Estos autores legitimaron al grupo como objeto de investigación. Newcomb expresó la realidad del grupo en términos sociales, objetivos y psicológicos. Otros autores, como Catell, Campbell o Bogardus, adoptaron una serie de términos que trataban de canalizar la realidad de los grupos. Catell acuñó el término sintalidad para referirse a la personalidad del grupo, es decir, el grupo actúa como una totalidad, lo que le convierte en una entidad única. Campbell sugirió que los grupos difieren en su grado de realidad en función de la perspectiva del observador. Así, propuso el término de entitatividad , que hace referencia al grado de existencia real de los grupos, determinado por la proximidad y semejanza entre los individuos. Por último, Bogardus propone el término de grupalidad. Entender la relación individuo-grupo como dicotómica no parece muy recomendable para poder comprender las relaciones existentes entre ambos, dado que, en la realidad, es difícil concebir al individuo aislado de toda influencia grupal, como al grupo operando al margen de los individuos. Es más factible observar el comportamiento grupal y el individual en términos de discontinuidad, observable cuando las personas llevan a cabo un comportamiento de los sujetos al encontrarse aislados o cuando constituyen un mero agregado en el que no se produce interacción. Tajfel apoya la discontinuidad del comportamiento. De hecho, propone un continuo interpersonal-integrupal. Este autor propone un continuo interpersonal-intergrupal. Un contexto en donde la influencia del grupo no existe o es mínima producirá un comportamiento interpersonal. Contrariamente, en el comportamiento intergrupal entran en juego conductas que los individuos dirigen o reciben de otros considerados como miembros de un grupo. Esta dimensión continua pone de relieve, en definitiva, que las situaciones sociales pueden contar con elementos tanto de conductas interpersonales como grupales.
El estudio de los grupos configura un extenso campo dentro de las ciencias sociales del que tradicionalmente se ha ocupado la Antropología, la Sociología y diversas ramas de la Psicología, en especial la psicología social. Por ello, cabe contemplar la psicología de los grupos desde la conjunción de todas estas disciplinas: interdisciplinariedad. Parsons sugiere que el sistema de la acción humana está formado por cuatro grandes subsistemas: el biológico, el de la personalidad, el social y el cultural. A cada uno de estos sistemas le corresponde un campo específico de estudio: la biología, la sociología y la antropología, respectivamente. En este esquema, la psicología de los grupos constituye un punto de encuentro entre lo psicológico y social y que a su vez debe tener en cuenta el substrato biológico y cultural. En su “modelo prismático de las ciencias de la conducta”, Munné pone de relieve las diversas “caras” del comportamiento humano, así como las disciplinas que se ocupan de ella. La cara base del prisma lo constituye la Etiología, como ciencia del comportamiento animal y puente a través del cual las ciencias de la conducta enlazan con la biología. Sobre la base etológica y biológica trabajan la Psicología, la Sociología y la psicología social, esta última como intersticial de las dos anteriores. Las caras laterales del prisma representan la Antropología y la Historia. La psicología de los grupos se sitúa en un punto de tensión entre lo psicológico y lo sociológico a la vez que lo articula. Desde lo psicológico, se plantea que el individuo es libre e independiente, asociándose por su interés en grupos o que lo hace debido a sus instintos. Desde lo sociológico, el hombre está determinado por el grupo. El punto de vista psicosocial aúna ambas posiciones, aceptando que tanto el grupo hace al individuo como que el individuo hace al grupo. Psicología de los grupos y psicología La psicología de los grupos tiene una importante relación con la psicología a través de la psicología social de tipo psicológico. Ahora bien, ambas disciplinas conllevan distintos enfoques de la realidad. La psicología tiene como objeto de estudio las variables psicológicas y se interesa por el comportamiento individual. Recordemos que F. Allport acercó tanto la psicología de los grupos a la psicología que para él el grupo llegó a ser una falacia. Por otro lado, ambas ciencias observan metodologías diferentes, sus campos de estudio son diversos y su objeto final es diferente. Psicología de los grupos y sociología La sociología es la ciencia de la sociedad, de las instituciones sociales y de las relaciones sociales; el estudio sistemático del desarrollo, estructura y funciones de los grupos humanos, concebidos como patrones organizados de comportamiento colectivo, por lo que los sociólogos también están interesados, aunque no exclusivamente, por el comportamiento grupal. Existen temas de confluencia en relación al objeto con la psicología de los grupos, como las actitudes, delincuencia, grupos, etc. Sin embargo, existen diferencias en cuanto al método, técnicas y objeto de estudio. Aunque el objeto de la sociología no sea el estudio del individuo, los individuos contribuyen al desarrollo común, esto es, al desarrollo se la sociedad. La psicología de los grupos sería un punto intermedio entre la psicología y la sociología: se ocuparía de los aspectos subjetivos de la interacción.
El debate McDougall-Allport pronto llegó a un callejón sin salida hasta que años más tarde, autores como Lewin, Asch y Sherif adoptaron una posición interaccionista. Eran autores para quienes resultaba superfluo distinguir entre la psicología individual y la psicología social. La aportación de Lewin consistió en convertir una psicología puramente individual (a lo Allport) en una psicología social. El principio de la interacción explica el comportamiento del grupo, derivándolo del comportamiento psicológico (Kauffman). Lewin fue heredero de este planteamiento. Según Sheriff, la Gestalt (que es un cierto tipo de psicología social) es la base firme sobre la que resulta posible edificar una psicología social, puesto que la Gestalt apunta esencialmente a la grupalidad. Aportaciones de Asch: respecto a la relación entre individuo y grupo, ambos son inseparables para él. Respecto a su interacción, este autor substituye el concepto de interdependencia por el de interacción, porque el grupo reside en la interrelación de las actividades de los componentes e identifica interrelación con interacción psicológica. Estos tres autores coincidieron en que el grupo es un todo, una totalidad con realidad propia, que surge de la interacción de sus componentes y no se puede hacer equivalente a la suma de éstas. La posición interaccionista defendía que la esencia del grupo era la interacción y por ello, durante mucho tiempo, la psicología social hizo equivalentes grupo e interdependencia. Pero hacia 1950 se produjo un cierto abandono del interaccionismo de Lewin, Sherif y Asch. La producción científica en la temática grupal experimentó un ralentecimiento en los años 60. El surgimiento de importantes teorías psicosociales y la labor desarrollada en otras disciplinas trajeron aires renovados y nuevos en el interés por el grupo. La recuperación de lo social supuso otorgar al grupo una importante carta de naturaleza social. En estas dos últimas décadas se han podido escuchar numerosas voces demandando una ampliación en la perspectiva de abordaje de los grupos. Interesa subrayar que la dimensión social del grupo ha de atender simultáneamente al grupo y a la sociedad en que la que se inserta. En resumen, el estudio de los grupos parece consolidarse pese a los altibajos habidos. Se puede afirmar que:
Es dentro de la psicología social donde se han producido lo más numerosos, sistemáticos y coherentes estudios en el transcurso de los últimos cincuenta años. Pese a todo, si bien no podemos empezar a hablar de psicología de los grupos como tal bien empezando el sigo XX, no debemos tampoco olvidar que el desarrollo histórico de la psicología de los grupos está vinculado al propio proceso de desarrollo del pensamiento occidental. El punto de inflexión de las ciencias sociales y humanas está paradigmáticamente ligado a la modernidad y al pensamiento ilustrado y su desarrollo no puede entenderse sin referencia a las nuevas demandas de la nueva sociedad surgida de la revolución industrial. Aunque la reflexión sobre la condición humana y sobre las relaciones sociales tiene sus antecedentes en el pasado filosófico más remoto, es a partir del Modernismo primero y de la Ilustración después, cuando se sientan las bases para que este tipo de reflexión se secularice primero, vaya diferenciándose paulatinamente de la filosofía después, desemboque más tarde en la actual diversificación o especialización con la constitución formal de la psicología y de la sociología, y ya por ultimo, se vaya configurando el campo de lo que hoy conocemos por psicología social y, desde aquí, la psicología de los grupos. Pero el definitivo impulso para la emergencia de las ciencias sociales y humanas viene dado por el surgimiento de toda una serie de fenómenos nuevos derivados de los cambios sociales y económico provocados por la Revolución Industrial. Además, el auge de los nacionalismos y la emergencia de la sociedad de clases con sus conflictos inherentes dieron lugar a toda una serie de desarrollos teóricos bajo la forma de una psicología colectiva que se nutrió de nuevos conceptos psicológicos y sociológicos. La Revolución industrial también dejó sentir su impacto en el ámbito de los pequeños grupos; autores como Simmel, Durkheim.. mostraron su preocupación por las repercusiones que tuvo sobre la familia o las comunidades rurales. Desde aquí, las ideas filosóficas que señalaron el interés hacia los grupos como tales podemos encuadrarlas bajo la perspectiva colectivista. 2.3 LA PERSPECTIVA COLECTIVISTA Para muchos el estudio de la “conducta colectiva” constituye cronológicamente la 1ª corriente dentro de la psicología social y surge como consecuencia de ciertos cambios (Revolución industrial, Revolución francesa..) a los que se ve enfrentada Europa en el siglo XIX. Dentro de la tradición colectivista hay dos orientaciones principales; sociológica y psicosocial:
Hablar de grupos como si fueran entidades únicas que muestran pautas de conducta sistematizadas y organizadas supone atribuirles procesos psicológicos, al igual que lo hacemos con los individuos. Se defendía que los grupos se caracterizaban por una psicología distintiva que no se podía reducir a la psicología del miembro individual. El estudio de la conducta colectiva es para muchos la primera corriente dentro de la psicología social. Lo importante de este estudio fue el descubrimiento de las limitaciones, la coincidencia en la crítica y el descontento con la psicología individual y la sociología. Dentro de esta perspectiva se dan diferentes corrientes que siguen a diversos autores : LA TRADICION GERMANA : Su preocupación gira en torno a aquellos productos y fenómenos grupales y colectivos que se engloban en el alma o espíritu de los pueblos , de los que se ocupará más tarde la psicologia de los pueblos (la cual surge en Alemania a mediados del S.XIX y está ligada al contexto de la unificación). El termino psicología de los pueblos abarca significados diversos. Por lo que respecta a la forma alemana, Wundt hizo referencia a dos corrientes: a) los estudios psicologico- etnográficos realizados desde el periodo de la “joven alemania”sobre las cualidades psiquicas de algunos pueblos de interés para los alemanas, con sus correspondientes caracterologias nacionales, como los ensayos de Hillebrand, y b) las investigaciones sobre el lenguaje, la religión y las costumbres proyectadas sobre el problema de la evolución espiritual del hombre. Ambas manifestaciones comparten una posición extrema de nacionalismo cultural. LA TRADICIÓN ITALO-FRANCESA: Otra línea de desarrollo sobre la conducta colectiva giró en torno a a la preocupación por la crisis de las instituciones y el advenimiento de las masas revolucionarias. Esto, simbolizado por la obra de Le Bon en Psicología de las masas , puede considerarse como la manifestación culta de toda una corriente ideológica conservadora que surge a finales del siglo XIX como respuesta a la comuna de Paris. No obstante, de lo que no cabe duda es de que la psicología de las masas aparece ligada más a una situación sociopolitica que a una preocupación teórica. Carlos Cattaneo, estableció que la psicología, si bien tenia como objeto el estudio de aquellas ideas y pensamientos que se originaban en la mente individual, era incapaz de dar cuenta de aquellas ideas y pensamientos que se originaban como consecuencia de la acción reciproca de muchas mentes asociadas. Sin embargo, Le Bon especificó que existen mecanismos de influencia sobre las masas: la sugestión y el contagio. Esto refuerza la imagen de una postura de pasividad intelectual de los individuos y sugiere la presencia de lideres que manipulan los sentimientos y las mentes de los individuos. Así, le Bon considera la “masa psicologica” como una muchedumbre organizada como una “unidad mental”, una alma colectiva que hace pensar, sentir, y obrar de una manera automata, completamente diferente a como pensaria, sentiria y obraria el individuo aisladamente. Y sus principales caracteristicas son: la desindividuación, el contagio y la sugestión. Por tanto, se confiere a esta unidad psicologica la expresión más nitida de lo emocional y lo irracional del ser humano.
LA TRADICION ANGLO-AMERICANA : Esta perspectiva supuso un cambio en el objeto de estudio; de los grupos grandes (masa) propios de la tradición italiana y francesa, se pasó a considerar el grupo pequeño. Es en McDougall donde se encuentra una mayor defensa de la mente grupal en su segundo volumen de la psicología social; éste considera que la masa degrada al individuo, es brutal, inconstante, impulsiva e irracional. Señaló una serie de instintos básicos a los que asociaba una emoción (miedo-huida, disgusto-repulsión, etc) y otros instintos a los que no correspondian emciones (reproducción, gregarismo, construcción). Por otro lado, este autor diferencia el “grupo” de la “masa organizada”. La actividad en grupo tiene que suponer automáticamente la degradación de los sujetos que participan. El grupo organizado, a diferencia de la masa desorganizada, es un elemento positivo en la vida humana y ha de cumplir cinco condiciones: continuidad en la existencia del grupo, representación compartida de éste, interacción con otros grupos similares, tradiciones/costumbres/habitos en las mentes de los miembros que determinan las relaciones mutuas y la diferenciación de funciones. En esencia, en el grupo se desarrollan muchas, si no todas, las facultades propias del sujeto, las cuales se basan en la autoconciencia del grupo, el “espiritu de grupo” y en la idea compartida del grupo como una totalidad. 2.4 LA PERSPECTIVA INDIVIDUALISTA Esta perspectiva define al grupo como la suma de sus miembros; rechaza, por tanto, la idea de una “mente grupal” porque sólo los individuos son reales y por consiguiente, solo se justifica la psicología individual. En Allport convergen las tendencias sociales e intelectuales de su época, siendo su planteamiento muy radical. Considera científicamente inaceptables los conceptos sobre mente grupal o colectiva. La caracterización de la psicología social como una rama de la sociología se fundamenta en lo que denomina “falacia grupal”. Al comienzo de su obra cumbre, Social Psychology, apuna que no hay una psicología de los grupos que no sea esencial y fundamentalmente una psicología de los individuos y en los fenómenos de masa, en las colectividades; los unicos elementos psicológicos proceden y se encuentran exclusivamente en la conducta y en la conciencia de los individuos y personas concretas. La unica entidad social y psíquica es el individuo y el grupo no es si no la mera adición de un conjunto de éstos. Por tanto, para Allport, el grupo no es si no la suma de sus partes, el agregado de las realidades individuales. Su argumento principal es que no existe ninguna “conciencia de grupo”, porque la conciencia depende del sistema nervioso y éste solo lo tienen los individuos. No existe una parte que se corresponda al cerebro dentro de una muchedumbre. Un grupo es simplemente una serie de individuos distintos que reaccionan entre sí ante una situación común en función de los principios psicológicos fundamentales. Este autor comienza su defensa de la posición individualista atacando el concepto de mente colectiva o conciencia de grupo. La distinción que hace de “grupos de participación” y “cara a cara” se puede utilizar para diferenciar diversas formas del concepto de mente de grupo. En los grupos de participación, la forma más simple de la experiencia de grupo es la percepción conjunta que se produce cuando dos personas atienden pasivamente a estimulaos comunes (p.ej. 2 personas en la playa mirando una puesta de sol). En la medida en que están ensimismados en su percepción, la experiencia
individuos y no solo conductualmente. Durante las décadas de los años treinta y cuarenta se asentaron tres áreas de trabajo que marcaros la psicología de los grupos.
(idea) se asocia libremente, hay que preguntarle con quien (persona) se asociaría libremente. El concepto positivo del hombre lleva a Moreno a reivindicar la espontaneidad como elemento crucial en todo proceso de orientación positiva y de creatividad. Conceptos de la sociometría. Moreno designó con el término s ocionomía al sistema de leyes sociales, que dividió en tres ramas: la sociodinámica, la sociometría y la sociatría. La sociodinámica es la ciencia que estudia la estructura de los grupos sociales. La sociometría , que se ocupa de medir las relaciones interpersonales: desarrollo y organización del grupo y la posición del individuo en él. La sociatría es la ciencia de la curación de sistemas sociales. El elemento básico de estas tres ciencias es el átomo social. Es la posición concreta que ocupa cada individuo dentro de una estructura. El tele es el conjunto de atracciones y rechazos socioefectivos. La ley sociogenética afirma que la estructura grupal es el desarrollo de la evolución desde formas simples a formas más complejas. No existe una estructura de grupo per se , sino que los grupos van evolucionando a través de estructuras distintas. Las estructuras que sobreviven son aquellas que dotan de mayores aptitudes de adaptación a los grupos que las poseen. La ley sociodinámica afirma que cuanto mayor sean los contactes ( teles ) entro del grupo, mayor es la estabilidad estructural del mismo. La estabilidad estructural produce una mayor especialización de roles, esta mayor especialización de los individuos proporciona una mayor capacidad de supervivencia del grupo. Esta ley es necesaria para explicar la estructura socio efectiva de todo grupo. La ley de la gravitación social afirma que el movimiento de un grupo respecto a otro es directamente proporcional a la suma de las fuerzas de atracción emitidas o recibidas e inversamente proporcional a la suma de las fuerzas de repulsión emitidas o recibidas. Plantea la atracción entre grupos, y n o entre individuos del mismo grupo. Uno de los primeros autores en introducir el punto de vista intergrupal. Para Moreno, es la espontaneidad lo que permite al individuo adaptarse a la realidad del otro y, por tanto, es lo que permite el establecimiento de las relaciones recíprocas o teles. El conjunto de todas las relaciones entre individuos de una colectividad define i conforma la estructura social de la misma. Ahora bien, no cualquier estructura forma grupo. Par moreno, un grupo existe en la medida que se establecen teles positivos entre sus miembros. Por tanto, cuando la distribución de las elecciones en un conjunto de individuos se debe al azar, no existe grupo. Moreno señala que todo grupo posee dos estructuras: una estructura oficial formalizada y una estructura sociométrica, de la cual los miembros del grupo no son conscientes. La estructura real del grupo Viena dada por la síntesis de ambas estructuras. La orientación de la teoría del campo: Kurt Lewin. Se basa en la creciente preocupación por los problemas sociales, que era gneral en los años treinta. Lewin pensaba que muchos problemas sociales, como el racismo, el
constructivo se caracteriza porque las relaciones entre los fenómenos no se establecen en virtud de su similitud, sino la forma en que se derivan unos de otros. Para Lewin, lo importante es encontrar aquellos conceptos que puedan servir como elementos de construcción en psicología, identificar unos pocos constructos cuya combinación pueda ayudarnos a explicar cualquier fenómeno psicológico. Tanto la persona como el ambiente se encuentran divididos, según Lewin, en regiones. Hay una serie de regiones centrales, menos accesible y que son las partes integrantes de la personalidad, y un conjunto de regiones periféricas, mas superficiales y mas susceptibles de ser afectadas por el ambiente. Cada región se encuentran su vez, dividida en distintas subregiones. Las vías de acceso simbolizan la posibilidad de paso de unas regiones a otras, mientras que las barreras representan obstáculos para acceder a las mismas. La posición es definida como la relación espacial de las diferentes regiones, y la estructura cognitiva es la posición relativa de las diferentes partes. La psicología topológica debe ser complementada con una << psicología vectorial>>, en la que los conceptos básicos son les de locomoción, fuerza, tensión y valencia. La locomoción desde una regiones a otras. Tal movimiento está determinado por la valencia, definida como el atractivo o rechazo de las diferentes regiones del campo. En virtud de esta valencia, las regiones contienen vectores de diferente intensidad que representan la fuerza ejercida por cada una de ellas. Los cambios en la estructura del campo desencadenan una tensión que la persona tenderá a reducir. La comprensión de un determinado hecho no puede hacerse atendiendo exclusivamente a la subregión involucrada, sino que necesita considerarse todo el conjunto de fuerzas que simultáneamente inciden sobre el sistema. El conflicto, es decir, cuando el sujeto se halla en una situación de disyuntiva no experimenta una decantación hacia una dirección determinada. Lewin, distingue tres tipos de conflicto, 1) aproximación-aproximación , cuando las dos fuerzas de atracción son opuestas entre sí y de igual magnitud. 2) aproximación – evitación, cuando existe una fuerza de atracción y otra de repulsión hacia la misma posición. 3) evitación – evitación , cuando se está sometiendo a dos fuerzas opuestas de rechazo. Del principio gestalista de contemporaneidad , según el cual la conducta es el resultado de los factores estructurales y dinámicos del espacio vital presente. Lewin rechaza la utilización de factores del campo pasado para explicar el comportamiento actual. Esta posición no implica renunciar a la influencia de los hechos pasados, puesto que éstos determinan tanto el espacio psicológico como la dirección de las fuerzas dentro del mismo y, por tanto, puede decirse que todos los hechos del pasado quedan reflejados en la situación presente. De la dinámica de la personalidad a la dinámica grupal. El concepto de grupo es el que sirve de puente a Lewin para pasar de la psicología individual a la psicología social. Su concepción gestálica del todo como algo diferente de la suma de las partes le permite asumir de forma científica el polémico concepto de grupo. La teoría del campo no es tanto una teoría de la personalidad, o de teoría de grupos, o una teoría del cambio social, cuando una forma de acercarse a la realidad, que se aplica primero a la comprensión de la dinámica individual para, posteriormente, ampliar su concepto a otras unidades sociales y al propia cambio social. Difícilmente se puede comprender la dinámica grupal sin tener en cuenta su concepción sobre la dinámica individual.
Para Lewin, el grupo no se define por la proximidad o similitud de sus miembros, sino por las relaciones de interdependencia entre los mismos. La condición sine qua non para la existencia del grupo es la existencia de una interdependencia. Esta interdependencia surge de la tendencia de los individuos a asociarse en grupo para satisfacer sus necesidades. Lewin extiende el concepto de espacio vital referido al individuo al fenómeno grupal. En este caso, el espacio vital, o campo social representa el campo o fuerzas a las que está sometido el grupo como unidad de análisis. Lewin plantea el equilibrio que debe existir en todo grupo entre los objetos de cada individuo y los grupales. En un extremo, el individualismo supone la destrucción del grupo: en otro extremo, el individuo sucumbe a las exigencias del grupo. En definitiva, la pertenencia a un grupo no significa que se deba estar en completo acuerdo con los objetivos, interese y normas del grupo, ya que es necesario que el grupo preserve una cierta libertad individual para que éste pueda satisfacer sus propios intereses. Cualquier desajuste o desequilibrio entre las necesidades del grupo y las del individuo, conducirá a la insatisfacción individual y a su frustración, que desembocará en el abandono del grupo o en su destrucción. Entre las causas de tensión, Lewin enumera: 1,- El estado de insatisfacción de las necesidades individuales. 2,- Una limitación en el espacio libre del individuo dentro del grupo. 3,- La existencia de barreras extremas que impidan abandonar situaciones desagradables. 4,- La existencia de contradicciones entre los objetivos de los distintos miembros del grupo y la capacidad de acuerdo y de compromiso dentro del grupo. 5,- Cuanto más central sean las necesidad, mayor será la probabilidad de que le conflicto se mas importante. Cualquier esfuerzo para cambiar al individuo sin alterar les valores grupales conduce a un mayor resistencia al cambio por parte de éste. Para cambiar las actitudes y conductas individuales fuertemente enraizadas en grupo es preciso cambiar el grupo al que pertenece el individua. En este fenómeno pueden influir varios factores: 1,- A través de la decisión grupal se cambia el estándar del grupo, por lo que el individuo puede (debe) comportarse de acuerdo al nuevo estándar. 2,- Al participar en las decisiones del grupo sobre qué metas alcanzar, cada miembro puede percibir la posición del grupo en la consecución de los mismos. 3,- Por el hecho de participar en la decisión grupal, las fuerzas inducidas tienden a convertirse en fuerzas propias. Lewin señala que la estrategia para el cambio grupal pasa por tres estadios básicos: a) Descongelamiento o reducción de la tensión grupal ( disminución del conflicto) b) Desplazamiento hacia el nuevo nivel (resolución del conflicto) c) Congelamiento de la nieva situación.
La orientación psicoanalítica:
George C. Homans Para estudiar el grupo toma el concepto de organismo en lucha con su entorno para su supervivencia. En este sentido, entiende que el grupo, para su supervivencia, necesita la división del trabajo, algún sistema comunicador, algún líder y normas. El grupo, al igual que los organismos, lucha por sobrevivir en su medio ante los cambios producidos en éste. La relación entre grupo y ambiente es, para Homans en esencia, una relación de acción y reacción dirigida hacia la supervivencia grupal. Thibaut y Kelly Explican el funcionamiento grupal en base al intercambio de costes y beneficios entre los individuos. Toman como análisis la díada. Matriz de interacción: donde especifican la posible interacción entre ambos sujetos y las consecuencias para cada uno de ellos, diferenciando entre componentes positivos (recompensas) y componentes negativos (costes). El supuesto fundamental del que parten es que una persona entra en una relación grupal sólo cuando considera que es la mejor opción de las que tiene disponibles. Es decir, la persona maneja criterios de evaluación de todas las relaciones potenciales que se le ofrecen. Estos criterios se reducen a dos fundamentales: nivel de comparación (NC) y nivel de comparación de alternativas (NCalt). El NC expresa la atracción que una persona siente hacia la relación. Apunta a la satisfacción que genera la pertenencia grupal. El NCalt recoge la decisión de entrar o no en la relación, y apunta a la dependencia que la persona tiene respecto a la relación grupal. Así, la dependencia es el concepto clave de su modelo. P. M. Blau Intercambio social= acciones que son contingentes a las reacciones recompensantes de los otros y que cesan cuando estas reacciones esperadas no se producen. Para Blau (a diferencia de Thibaut y Kelly) la obtención de beneficio por parte de uno implica necesariamente que el otro salga perdiendo. La teoría del intercambio social de Blau se basa en el concepto de atracción social y en el principio de asociación. Atracción social= fuerza que permite a los seres humanos establecer grupos sociales por propia iniciativa y a ampliarlos una vez formados. Principio de asociación= las personas eligen sus asociaciones potenciales evaluando experiencias pasadas o esperadas y seleccionando la mejor alternativa posible, de la que se espera produzca mayores recompensas.
Analizar los orígenes de la psicología social europea supone remontarse hasta el nacimiento mismo de la psicología social propiamente dicha y a partir de aquí ir detallando aquellos conocimientos históricos relacionados con la disciplina que se han dado en el continente europeo. Es a partir de los años setenta cuando se empieza a apreciar una cierta autonomía de la psicología europea respecto a la tutela científica y académica norteamericana. Por lo tanto, la psicología social europea se caracteriza por su:
- Compromiso con el desarrollo de la teoría y rechazo del empirismo como modo de producción sin ligazón con la teoría. - Rechazo de la metodología como ritual; que se refleja en un intento por integrar las cuestiones metodológicas en las teóricas. - Rechazo del individualismo. Myers comentó sobre esto que los psicosociologos europeos prestan una mayor atención al nivel intergrupal y social, cuestionan el individualismo estadounidense y complementan los experimentos de laboratorio con la observación natural de la conducta y discurso social. Por otro lado, las diferencias entre la psicología social americana y la psicología social europea son manifiestas, al menos en cuanto a contenido se refiere. Fisch y Daniel (1982) destacan que las áreas más investigadas por los psicólogos europeos son la influencia sobre los procesos intergrupales. Así, en Europa se constata un aumento de las publicaciones sobre las relaciones intergrupo, lógico por otra parte si se tiene en cuenta que el origen de las teorias que analizan las relaciones intergrupo nacieron en Europa. Por el contrario, temas como percepción social y atribuciones experimentaron una disminución de las publicaciones. La tendencia en EEUU fue diametralmente opuesta. Los años noventa vienen caracterizados, segun Manstead, por un interés de las relaciones intergrupales y los procesos intragrupales, principalmente por los psicólogos sociales europeos. En síntesis, la aportación europea ha consistido básicamente en reformular los planteamientos e interpretaciones de la psicología social americana desde una perspectiva que resaltaba su insuficiente consideración de las dimensiones sociales. Se reivindica la dimensión social: consideran que la conducta social se da en función del contexto social en que se produce y que existe una influencia recíproca entre ambos La psicología europea de los grupos (a la que denominamos perspectiva intergrupalista) aglutina dos modelos distintos de la psicología de los grupos, aunque no son los únicos enfoques que se han producido en Europa: Uno se centra en los procesos cognitivos intergrupales; modelo originariamente británico (escuela de Bristol) con representación paradigmática en la Tª de la categorización, comparación intergrupal e identidad social de Tajfel. El otro se distingue por sus raíces sociológicas y francesas; se da en torno a Moscovici (escuela francesa) y su Tª de las representaciones sociales. 5.3. LA ESCUELA DE BRISTOL Uno de los polos de desarrollo de la psicología europea de los grupos gira en torno a la teoria de la categorización, identidad y comparación social de Tajfel. Sus primeros trabajos versaron sobre la estimación perceptiva. Retomando la linea de investigación iniciada por Bruner, Tajfel repitió en Inglaterra el experimento de Bruner y Goodman introduciendo monedas fuera de circulación. Con esta investigación, Tajfel demostró que la sobrestimación era solo un caso especial de un aspecto más general de la percepción social, los sesgos de valor en la percepción. Por otra parte, Turner y sus estudiantes se centraron en los procesos de categorización. Estas ideas se formalizaron como teoria de la autocategorización que
característica primordial del grupo social es que sus miembros comparten una o varias categorías perceptivas. En otras palabras, en la medida en que varios individuos se perciben a sí mismos de forma similar, se constituye un grupo social. El leitmotiv de la propuesta de Turner es que solo a partir del proceso de categorización pueden emerger estas propiedades distintivas del grupo social. Por lo tanto, su teoria se articula sobre tres supuestos básicos: autoconcepto, niveles de categorización del autoconcepto y postulado valorativo del autoconcepto. Para él, el autoconcepto es el conjunto de todas las autoimagenes distintas de uno mismo y se forma a través de las categorizaciones del yo. Este autor habla de razón de metacontraste para expresar el grado en un conjunto de estimulos serán percibidos como una unidad o grupo categorizado. Se define pues como la razon de la diferencia media percibida entre los miembros de la categoría y los demás estimulos. Por lo tanto, este principo de metacontraste amplia la idea clásica de que las categorías se forman en base a similitudes intraclase y diferencias interclase. Por otro lado, el principio de prototipicalidad se refiere al grado en que el miembro de una categoría es visto como representativo de dicha categoría, es decir, aquel cuya diferencia media con los elementos de las otras categorías sea mayor. Turner tambien propone tres grandes niveles inclusivos en el sistema del autoconcepto: humano (nivel superior del yo y definido por las características comunes compartidas por los miembros de la especie humana frente a otras especies), social o grupal (nivel intermedio definido por las semejanzas intragrupales y diferencias intergrupales) y personal (nivel inferior definido por las diferencias de uno mismo con respecto a los demás como personas diferenciadas). Tanto el nivel (inclusividad) como el contenido (incluyendo la posición prototipica) de la categorización son, como una consecuencia, sensibles y variables a los aspectos comparativos y normativos del contexto. El tercer supuesto básico de Turner es el postulado valorativo. Determina que existen presiones motivacionales hacia la evaluación negativa de las categorías del no yo. Es decir, todo sujeto tiene a valorar positivamente las categorías que le son propias y valorar negativamente a las que no pertenece. Finalmente, otro de los conceptos fundamentales para Turner es el despersonalización , tratándose de un cambio en el nivel de la saliencia de la identidad del yo (del personal al grupal): A través de este proceso, la importancia de la identidad personal del individuo disminuye y la importancia de su identidad social aumenta. Por lo tanto, se puede afirmar que la identificación grupal es la que lleva a la despersonalización. En definitiva, a nivel endogrupal, se podría decir que gracias a la despersonalización, todos los individuos se asimilarían entre sí, aproximándose cada uno de ellos lo más posible al prototipo del grupo. Criticas a la perspectiva de la identidad social
1. Su énfasis en los procesos intergrupales, a expensas de los intragrupales. 2. Su insuficiente articulación entre los procesos psicológicos y sociales en la explicación del comportamiento intergrupal. 3. Las dudas planteadas en algunos trabajos respecto a la universalidad de la preferencia endogrupal.