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Una descripción detallada de los periodos arqueológicos micénico y geométrico en grecia. Se abordan temas como la arquitectura de palacios, la cerámica miniana y la evolución de las tumbas, incluyendo el uso de tholos y el tesoro de atreo. Además, se mencionan las diferencias en la organización de asentamientos y la aparición de nuevas formas de arquitectura, como el herôon o palacio funerario.
Tipo: Apuntes
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Tema 1: El Arte de la Grecia antigua
El arte griego se caracterizó por la representación naturalista de la figura humana, no sólo en el aspecto formal, sino también en la manera de expresar el movimiento y las emociones. El cuerpo humano, tanto en las representaciones de dioses como en las de seres humanos, se convirtió así en el motivo fundamental del arte griego, asociado a los mitos, la literatura y la vida cotidiana. Se conservan pocos ejemplos intactos o en su estado original de la arquitectura y escultura monumental, y en el ámbito pictórico no se conocen grandes ciclos decorativos. Sin embargo, se conservan importantes piezas de cerámica, monedas, joyas y gemas que, junto con las pinturas funerarias etruscas, nos ofrecen algunas pistas sobre las características del arte griego. Estos restos se complementan con relatos extraídos de fuentes literarias. Algunos viajeros, como el romano Plinio el Viejo o el historiador y geógrafo griego Pausanias, vieron in situ muchos de los objetos artísticos que se conservan hoy día deteriorados o en mal estado, y sus relatos ofrecen una valiosa información acerca de algunos artistas y sus principales obras. La función principal de la arquitectura, la pintura y la escultura monumental hasta aproximadamente el año 320 a.C., fue de carácter público, ocupándose de asuntos religiosos y de la conmemoración de los acontecimientos civiles más importantes, como las competiciones atléticas. Los ciudadanos sólo utilizaron las artes plásticas para la decoración de sus tumbas. Sin embargo, las artes decorativas se dedicaron sobre todo a la producción de objetos de uso privado. El ajuar doméstico contenía un gran número de vasijas de terracota pintadas, con elegantes acabados, y las familias más ricas eran propietarias de vasijas de bronce y espejos. Muchos objetos realizados en terracota y bronce incorporaron pequeñas figurillas y bajorrelieves. Los arquitectos griegos construyeron la mayoría de sus edificios en mármol o piedra caliza, y utilizaban la madera y las tejas para las techumbres. Los escultores labraron el mármol y la caliza, modelaron la arcilla y fundieron sus obras en bronce. Las grandes estatuas votivas se forjaban con planchas de este metal o se recubrían de láminas de oro y marfil que se aplicaba sobre una estructura interna de madera. Algunas veces se realizaban por separado las cabezas o los brazos extendidos, que posteriormente se unían al torso. La escultura en piedra y en arcilla se pintaba total o parcialmente con pigmentos brillantes. Los artistas griegos empleaban colores al agua para pintar grandes murales o decorar vasijas. Los ceramistas modelaban las piezas en tornos de alfarero y cuando se secaban las pulían, pintaban y cocían. El arte griego se divide normalmente en periodos artísticos que reflejan sus cambios estilísticos. Las compartimentaciones cronológicas desarrolladas en este artículo son las siguientes: 1) periodos geométrico y orientalizante (c. 1100 a.C.-650 a.C.); 2) periodo arcaico (c. 660 a.C.-475 a.C.); 3) periodo clásico (c. 475 a.C.-323 a.C.); 4) periodo helenístico (c. 323 a.C.-31 a.C.).
Los periodos geometricos y oriental
Los vestigios más importantes del arte griego de los periodos más antiguos son piezas de cerámica. Las vasijas del periodo geométrico se decoraban con bandas de meandros y otros motivos geométricos, de ahí su denominación. En los ejemplos más antiguos, los motivos rectilíneos se combinaron con elementos curvilíneos derivados del arte micénico. Aproximadamente a principios del año 750 a.C. se introdujeron motivos humanos y zoomorfos de formas estilizadas, como puede observarse en las representaciones del cuerpo de un guerrero muerto o de un carro tirado por caballos. El
mejor ejemplo de cerámica de estilo geométrico son los vasos cinerarios, recipientes destinados a contener las cenizas de los difuntos, que se encontraron en una necrópolis cercana a la puerta de Dipylon de Atenas. El estilo de la cerámica decorada se modificó aproximadamente en el siglo VII a.C., debido a la creciente colonización griega del Mediterráneo y al comercio con los fenicios y otros pueblos orientales. En las vasijas de este periodo, conocido como periodo oriental de la cerámica decorada, los diseños abstractos geométricos se reemplazaron por los motivos de inspiración naturalista propios del arte oriental, como la flor de loto, la palmeta, los leones y las esfinges. La ornamentación aumentó en cantidad y complejidad. De la escultura del periodo geométrico se han encontrado únicamente pequeñas piezas en bronce o arcilla. Entre ellas cabe destacar una pequeña figurilla de un atleta dorio realizada en bronce (Museo de Bellas Artes de Boston). Las esculturas de este periodo no son representaciones realistas, sino obras esquemáticas de naturaleza conceptual. La arquitectura de los periodos geométrico y oriental consistió en estructuras sencillas realizadas con adobe y ripio. Las viviendas más primitivas eran chozas circulares, que evolucionaron hacia modelos elípticos en forma de herradura. Más tarde se hicieron rectangulares, organizadas a lo largo del eje este-oeste, con una entrada porticada en uno de los extremos. Las cubiertas a dos aguas o de doble vertiente se construían en paja, y las planas en barro. La planta básica de los templos era similar a la de las viviendas. En Samos, Esparta, Olimpia y Creta se han encontrado los cimientos de algunos templos del final del periodo geométrico. En Eretria y Termos algunos ejemplos posteriores mantenían la planta de herradura. En los de planta rectangular, los dos muros laterales sobresalen hacia el exterior de la pared frontal formando un vestíbulo o pórtico. Dentro del espacio cubierto o cella, las vigas de madera del tejado a dos aguas se apoyaban en una única fila de columnas de madera, dispuestas a lo largo del eje principal; más tarde, sin embargo, se reemplazaron por dos hileras de columnas con el fin de permitir una visión más directa de la imagen de la divinidad. Estas dos columnatas, como los muros laterales, se prolongaban más allá del muro frontal para sustentar el pórtico de entrada o pronaos.
El periodo arcaico
Durante el periodo arcaico, con la extensión geográfica y económica de la civilización griega, el incremento de la riqueza y los contactos con el exterior propiciaron el desarrollo de la arquitectura y la escultura monumental. Ambas se hicieron con el mármol y la piedra caliza que abundaban en Grecia. Los templos albergaban imágenes de los dioses y estaban decorados con esculturas y pinturas. Esta última experimentó también un gran desarrollo en la decoración de vasijas, que fueron importantes objetos de comercio.
La escultura
Los griegos empezaron a esculpir en piedra inspirándose en las piezas monumentales de Egipto y Mesopotamia. Las esculturas de bulto redondo compartieron la solidez y la característica posición frontal de los modelos orientales, pero, como podemos comprobar en la Dama de Auxerre (c. 630 a.C.) y en el torso femenino encontrado en el santuario de Hera en Samos (c. 570 a.C., ambas en el Museo del Louvre, París), sus formas son más dinámicas que las de la escultura egipcia. Las esculturas masculinas y
pórticos, o estar totalmente rodeados por un peristilo (perípteros). La columnata sostenía un entablamento, o dintel, bajo un tejado a dos aguas. Los griegos desarrollaron dos órdenes arquitectónicos o tipos de columnas, el dórico y el jónico (véase Columna). Las columnas dóricas, que no tenían basa y cuyos capiteles consistían en un bloque cuadrado (ábaco) sobre un elemento redondo en forma de almohadilla (equino), eran piezas robustas colocadas a escasa distancia para sujetar el peso de la mampostería. Su pesadez se aliviaba gracias al fuste abombado y estriado. En el friso se tallaban triglifos verticales sobre cada columna, dejando entre ellos metopas oblongas, que más tarde fueron cuadradas y al principio estuvieron pintadas y más tarde decoradas con bajorrelieves figurativos. El orden dórico se originó en la península helénica, pero se difundió por todas partes. Los templos dóricos de Siracusa, Paestum, Selinonte, Agrigento, Pompeya, Tarento, Metaponte y Corfú (antigua Corcyra) todavía se conservan. Especialmente extraordinario es el templo de Poseidón en Paestum (c. 450 a.C.). Las columnas jónicas, originarias de Jonia (Asia Menor) y las islas griegas, son más esbeltas, con estrías más finas y se colocan a mayor distancia que las dóricas. Cada una descansa sobre una basa moldurada y termina en un capitel con forma de almohadilla plana que se enrolla en dos volutas en los laterales. El entablamento, más ligero que en el estilo dórico, podía tener un friso continuo. Se pueden encontrar ejemplos de templos jónicos en Éfeso, cerca de la moderna Izmir (Turquía), en Atenas —el Erecteion— y algunos restos en Naucratis (Egipto).
Las vasijas decoradas
Hacia el año 675 a.C. los pintores de cerámica de Corinto empezaron a decorar las piezas con siluetas negras de figuras, generalmente animales desfilando, realizadas con formas redondeadas y dispuestas en uno o varios pequeños frisos. Es el estilo denominado protocorintio. En el estilo corintio, que se desarrolló plenamente hacia el 550 a.C. y del que se conservan numerosos ejemplos, los vasos están abarrotados de figuras sobre fondos florales. En las vasijas se representan a menudo monstruos fabulosos, como la quimera que escupe fuego, una criatura con cabeza de león, cuerpo de cabra y cola de dragón. Otros motivos orientales similares aparecen en las piezas cerámicas encontradas en Laconia, Beocia, Calcis, Rodas y Sardes. En el periodo arcaico medio, Atenas saturó el mercado mediterráneo de objetos cerámicos. Han aparecido vasijas atenienses en las islas del Egeo, norte de África, Asia Menor, Italia e incluso en Francia, España y Crimea. La popularidad de la cerámica ateniense se debió a su carácter práctico, sus bellas proporciones, su acabado aterciopelado, negro como el azabache, y a las escenas narrativas con que estaba decorada. La decoración de las vasijas cerámicas con la técnica de las figuras negras, que llegó de Corinto a Atenas hacia el 625 a.C., se combinó con el antiguo estilo ateniense, más lineal y de mayor tamaño. La decoración se realizaba en engobe negro sobre el color rojo de la arcilla. Los detalles se grababan por incisión y a veces se destacaban y se les daba profundidad con el uso de reflejos de color rojo y blanco. A partir de este momento, las escenas representadas en los vasos cerámicos y los artistas que las pintaron se pueden identificar por ciertas inscripciones. Unos treinta pintores firmaron con su nombre las piezas decoradas y otros cien han podido ser identificados por su estilo característico. A los artistas más tardíos se les han asignado nombres modernos según la localización de alguna de sus obras más importantes, como
el pintor de Berlín; por el tema de alguna de sus pinturas más representativas, como el pintor del jabalí; o por el nombre del ceramista para el que trabajaron, como el pintor de Amasis. Entre las obras maestras de este periodo están el vaso François, realizado el 560 a.C. por el alfarero Ergotimos y el pintor Klitias (Museo Arqueológico de Florencia); la copa de Dioniso, realizada por Exekias (Gliptoteca de Munich), y los trabajos de dos de los más destacados artistas en la técnica de las figuras negras, Lydos y Amasis (Museo Metropolitano de Arte de Nueva York). Los vasos decorados con la técnica de las figuras rojas se hicieron por primera vez el año 530 a.C., por iniciativa del ceramista Andocides. La decoración se realizaba con una técnica pictórica a la inversa, es decir, el fondo se pintaba de negro, dejando las figuras en el color rojo de la arcilla. Los detalles, en lugar de hacerse por medio de incisiones en la arcilla, se dibujaban con engobe negro, que a menudo formaba un relieve sutil. Se utilizó también un nuevo color, el castaño dorado, obtenido al diluir el barniz negro. Los pintores atenienses desarrollaron hacia el 540 a.C. un nuevo estilo cuyo principal ejemplo es una crátera que representa la lucha de Heracles contra el gigante Anteo (c. 510 a.C., Museo del Louvre), realizada por el ceramista Eufronio. Estas innovaciones, además de mostrar un creciente interés por la anatomía humana, trajeron una nueva concepción del espacio que se hizo patente en la utilización del escorzo y en el uso de una capa de color marrón para crear sombras. Este fue el inicio de un tipo de pintura en el que la ilusión de tridimensionalidad se consigue tanto por el sombreado de las figuras como por el contraste de manchas de color. Aunque el estilo de las figuras negras continuó siendo el dominante durante todo el periodo arcaico, la producción en el estilo de figuras rojas se fue incrementando poco a poco. Entre los pintores de vasos más importantes del final del periodo arcaico destacan Duris, el pintor de Brigos y el pintor de Berlín.
El periodo clásico
El arte griego del periodo clásico, que se desarrolló desde la época de las Guerras Médicas hasta el final del reinado de Alejandro Magno, por una parte se mantuvo totalmente independiente y por otra ejerció una gran influencia en otras culturas.
La alta época clásica (c. 475 a.C.-448 a.C.)
Después de la victoria griega sobre los persas, la necesidad de reparar la devastación de la guerra generó una gran actividad artística tanto en arquitectura como en escultura. Esto fue especialmente evidente en Atenas, centro neurálgico del poder político y económico. La arquitectura La mayoría de los templos de la alta época clásica eran de orden dórico. El templo de Zeus en Olimpia (mediados del siglo V a.C.), proyectado por Libón de Elis, es un ejemplo excepcional. Sus columnas relativamente esbeltas indican una reacción contra las proporciones pesadas del dórico de la época arcaica.
La escultura
La escultura de la alta época clásica no presenta la típica sonrisa arcaica o los suaves detalles característicos del periodo anterior. En su lugar, transmite una cierta solemnidad además de nueva fuerza y simplicidad de las formas. Entre los mejores ejemplos se encuentran los frontones escultóricos del templo de Zeus en Olimpia (Museo Arqueológico de Olimpia), el Auriga de Delfos (Museo Arqueológico de Delfos), el joven de pie o Efebo de Kritias—denominado así por el escultor ateniense
quemados por los persas. El escultor Fidias se encargó de la supervisión de los trabajos en la Acrópolis, recinto que era el lugar tradicional de los templos atenienses. El edificio más importante fue el Partenón, proyectado por los arquitectos Ictino y Calícrates. Los Propileos, o puerta monumental de acceso a la Acrópolis, fue otra de las construcciones importantes. El Partenón se erigió al lado de dos templos anteriores, el viejo templo de Atenea, conocido como el Hecatompedón, construido aproximadamente el 570 a.C. y ampliado hacia el 530 a.C., y el antiguo Partenón, comenzado el 488 a.C. y destruido por los persas el 480 a.C. cuando aún no estaba terminado. La construcción del nuevo edificio se inició el 448 a.C. El Partenón se construyó en su totalidad con el mármol de las célebres canteras del monte Pentelikon. Estaba rodeado por una gran columnata de ocho columnas dóricas en sus extremos y otras 17 en cada lado. El techo del peristilo estaba decorado con un artesonado de mármol. El santuario se dividía en dos partes (cella y tesoro), a las que se accedía a través de un estrecho vestíbulo. El techo de la estancia mayor o cella, situada en el extremo oriental, contenía una enorme estatua criselefantina (realizada en oro y marfil) que representaba a la diosa Atenea, protectora de la ciudad, sostenida en tres de sus lados por una columnata dórica de dos cuerpos verticales superpuestos. La estancia más pequeña o tesoro se elevaba sobre cuatro esbeltas columnas jónicas. Un ambicioso programa escultórico se extendía por las metopas, los frontones y el alto friso que recorría el exterior de la cella. Fidias definió el estilo de las esculturas del Partenón, pero la mayoría de ellas fueron probablemente ejecutadas por sus discípulos en el taller del maestro. Las metopas del lado oriental representan una batalla de gigantes, las occidentales una batalla contra las amazonas, las del norte la destrucción de Troya y las del sur la batalla entre lapitas y centauros. El friso representa a los ciudadanos atenienses acercándose a la diosa Atenea en el cortejo procesional de las fiestas panateneas. En el frontón oriental aparece el nacimiento de Atenea, rodeada de los dioses del Olimpo, y en el frontón occidental su lucha con el dios Poseidón por el dominio de las tierras del Ática. Las esculturas del Partenón y otros monumentos de la antigua Atenas se conservan en la colección Elgin (porque fue lord Elgin quien los llevó a Inglaterra) en el Museo Británico de Londres. Los Propileos se iniciaron el 437 a.C., pero nunca llegaron a terminarse, probablemente debido al comienzo de la guerra del Peloponeso en el año 431 a.C. Fidias encargó su construcción a Mnesicles, que proyectó sus pórticos como si fueran fachadas de templos dóricos. Además, también utilizó columnas jónicas, consideradas como unas de las muestras más hermosas de este orden arquitectónico, y reforzó los arquitrabes del edificio con piezas de hierro. Otro de los edificios dóricos de este periodo es el Teseión, o sepulcro de Teseo, que se alzaba en una colina al oeste del ágora o plaza del mercado de Atenas, y que se ha convertido en uno de las construcciones mejor conservadas de Grecia. El templo de Poseidón en el cabo Sunion y el templo de Apolo Epicurio (450 a.C.) en Bassae, en plena Arcadia, son los edificios más antiguos donde han aparecido capiteles corintios. El Erecteion, erigido en la Acrópolis en frente del Partenón, y quizás obra de Mnesicles, es un templo jónico excepcional. El hecho de que el terreno fuera accidentado, y el temor a destruir los santuarios anteriores del lugar, forzaron al arquitecto a idear una complicada planta asimétrica. El entablamento del pórtico que oculta la bajada a la tumba de Erecteo se apoya sobre unas esculturas femeninas llamadas cariátides. El templo de Atenea Niké, en el extremo suroeste de la Acrópolis, es otro edificio
jónico ligero y elegante. El templo estuvo en pie hasta el siglo XVII, cuando los turcos otomanos lo derribaron para convertirlo en una posición de artillería, pero fue reconstruido el año 1835, conservando la mayor semejanza posible con la estructura original.
La escultura
Fidias y Policleto fueron los escultores más importantes del periodo clásico medio. Para los antiguos, Fidias era el escultor de los dioses y Policleto el de los seres humanos o mortales. El primero creó dos estatuas criselefantinas colosales, una de Zeus en Olimpia, considerada una de las siete maravillas del mundo antiguo, y otra de Atenea en el Partenón, aunque ninguna de las dos ha llegado hasta nuestros días. La cabeza de Atenea Lemnia (Museo de Bolonia) copia romana de una obra de Fidias, junto con el trabajo de sus discípulos Alcámenes y Agorácrito, permite deducir algunas ideas de su arte. La Niké alada de Paionios, en Olimpia, y los trabajos posteriores del eminente escultor Mirón, son contemporáneos al Partenón. El Discóbolo y Atenea y Marsias, dos de las esculturas más famosas del segundo, estuvieron en un principio en la Acrópolis y son conocidas únicamente por las copias romanas conservadas. La pintura Aunque dibujadas con una perspectiva lineal rudimentaria, las figuras de las vasijas del periodo clásico medio poseen un cierto efecto tridimensional. Estas pinturas se parecen probablemente a las obras desaparecidas de Apolodoro y Zeuxis de Heraclea. El segundo es famoso por haber pintado un racimo de uvas de forma tan veraz que hasta los pájaros trataron de picotear sus granos. El periodo clásico final (c. 400 a.C.-323 a.C.) Las obras arquitectónicas disminuyeron cuando Atenas, derrotada en la guerra del Peloponeso, perdió su hegemonía política en el ámbito griego. En las artes plásticas, la nueva y detallada caracterización de las figuras reflejó un interés por el individuo, hecho que corroboran los poetas y filósofos de aquel momento.
La arquitectura
Aunque los templos se seguían construyendo en orden dórico, desapareció el porche posterior (opistodomo). El templo de Asclepio en Epidauro (c. 380 a.C.) es un buen ejemplo. Las columnas corintias (el tercer orden arquitectónico griego), una especie de columnas jónicas con hojas de acanto en los capiteles, se utilizaron para levantar la columnata interior del tolos o edificio circular de Epidauro, realizado por Policleto el Joven. A partir de este momento los teatros, construidos con gradas de madera sobre la ladera una colina, se empezaron a construir en piedra. Así, por ejemplo, el teatro de Epidauro (350 a.C.), proyectado también por Policleto el Joven, se edificó sobre un terreno inclinado alrededor de una escena circular. En Asia Menor tuvo lugar un renacimiento del orden jónico. El edificio más impresionante fue el mausoleo de Halicarnaso, la enorme tumba de Mausolo, rey de Caria (c. 376 a.C.-353 a.C.), que está considerada una de las siete maravillas del mundo antiguo. Elevado sobre un pedestal, estaba rodeado por una columnata jónica cubierta por una techumbre piramidal coronada por una cuadriga. Según la costumbre, cada uno de sus lados estaba decorado con frisos de Escopas y otros tres escultores áticos. Los restos de su estructura se conservan en el Museo Británico de Londres, junto con una estatua colosal de Mausolo.
La escultura
como en Alejandría (Egipto), se desarrolló un nuevo helenismo, mezcla del espíritu griego y de los estilos orientales.
La arquitectura
El estilo dórico continuó utilizándose en los templos pequeños y en los cuerpos inferiores de los edificios de dos plantas. En Asia Menor se construyeron grandes templos jónicos, como el períptero de Apolo en Dídimo (c. 300 a.C.), con sus dos columnatas jónicas de 10 columnas en el frente y 21 por cada lado. Las columnas corintias se utilizaron en mayor medida que en épocas anteriores, como se observa en el templo de Zeus en Atenas u Olimpeión, iniciado el 174 a.C. por encargo del rey sirio Antíoco Epífanes. En este complicado estilo helenístico surgieron nuevas tipologías arquitectónicas, como gimnasios y edificios para el Senado, profusamente decorados y realizados en orden corintio. También se levantaron altares monumentales en Siracusa, Pérgamo, Priene y Magnesia. Los reyes helenísticos construyeron pórticos, bibliotecas, teatros y arcos de triunfo. Los monumentos sepulcrales imitaron el estilo suntuoso del mausoleo de Halicarnaso. Las casas particulares cambiaron su vestíbulo rectangular por un patio central rodeado por un peristilo.
La escultura
Con la conquista de Oriente por Alejandro Magno, los artistas cuestionaron el canon clásico del arte griego y comenzaron a elegir como modelos para sus obras no sólo otras tipologías étnicas, como persas o indias, sino también estados físicos diferentes, como ancianos, enfermos o individuos con deformidades. La disolución del imperio de Alejandro propició el alzamiento de varias dinastías rivales, y los reinos independientes que se originaron crearon sus propias escuelas artísticas. Por ejemplo, la dinastía Tolemaica de Egipto perpetuó las tradiciones del periodo clásico y de sus sucesores del siglo IV a.C. En Pérgamo (actual Bergama, Turquía), en Asia Menor, Atalo I Sóter y su sucesores siguieron la escuela de Escopas, por lo que, en las escenas de combate, solían representar el cuerpo humano retorcido en violentas contorsiones. Un ejemplo notable es el friso de más de 100 m del altar de Zeus en Pérgamo (Museos Estatales de Berlín), que muestra la lucha entre dioses y gigantes. Este trabajo fue levantado en Pérgamo por encargo del rey Eumenes II, hijo de Atalo I, que ganó numerosas batallas contra los gálatas y el rey Seléucida Antíoco III Megas. Al mismo tiempo, la escultura evolucionó hacia formas abiertas realizadas en un estilo muy emotivo, que obligaban al espectador a mirar más allá del espacio de las figuras. El Sátiro dormido (Palacio Barberini, Roma), la Victoria de Samotracia y la Afrodita de Melos, más conocida como la Venus de Milo (ambas en el Museo del Louvre de París), son algunos ejemplos destacados. Además, la escultura del periodo helenístico experimentó con nuevos recursos compositivos. Una de las disposiciones favoritas, llamada posición en aspa, representa la figura humana con el torso retorcido, esto es, la cabeza y los miembros dispuestos en direcciones contrarias. Este recurso se empleó en los grupos escultóricos, como Menelao portando el cuerpo de Patroclo (Loggia dei Lanzi, Florencia), donde los artistas invitan al espectador a moverse alrededor de la composición. Otras esculturas similares son el Heracles Farnesio (Museo Nacional de Nápoles) y el Hermafrodita dormido, con su sexualidad ambigua (Museo de las Termas, Roma). Los artistas romanos, atraídos por el estilo de la escultura griega, copiaron numerosas
obras adaptándolas a sus propios criterios estéticos. Por ejemplo, a la versión del Laocoonte que se conserva en los Museos Vaticanos (Roma) le añadieron algunas figuras subsidiarias con el fin de aumentar la complejidad compositiva del conjunto. Durante la época romana, la mayoría de los escultores griegos continuaron la tradición helenística en Grecia, Asia Menor, África e Italia.
El renacimiento y los historicismos griegos
En los siglos XV y XVI, sobre todo gracias a las copias romanas, la tradición artística griega se recuperó en el arte y arquitectura renacentistas. El realismo, el sentido de la proporción y los órdenes arquitectónicos de la antigüedad clásica resurgieron en el arte europeo. Asimismo, las excavaciones de Pompeya y otros hallazgos grecorromanos que tuvieron lugar durante el siglo XVIII propiciaron un nuevo auge de la antigüedad griega en el arte y esbozaron el movimiento conocido con el nombre de neoclasicismo. El término clásico llegó a definir no sólo un periodo concreto del arte griego, sino el arte griego y romano en general. Los artistas y arquitectos academicistas se limitaron a imitar las características formales del arte griego, a menudo sin comprender su espíritu. En el siglo XX algunos artistas reaccionaron contra las tradiciones académicas y comenzaron a valorar el arte griego del periodo arcaico por encima de los periodos artísticos posteriores.
-TEMA 2º: “La CULTURA MINOICA” ( 2600 F 0 D 91120 a.C. )”-
arquitectónica definitiva. En torno 1600-1625 a.C. se produce la destrucción de los “II os^ Palacios Minoicos” coincidiendo con una erupción volcánica en la isla de Thera (Santorini), aunque K. A. Wardle y otros autores consideran que esta erupción tendría lugar al menos tres generaciones antes y que por lo tanto no se pueden relacionar.
Los Palacios son centros con gran capacidad de atraer excedentes de producción agrícola organizando la actividad Comercial y la defensa a través de la flota (no hay fortificacion es) además de albergar una serie de Talleres Artesanales que producen todo tipo de objetos, además de ser Centros Religiosos como demuestran algunas de sus estancias dónde celebran procesiones y otras ceremonias como veremos, todo ello está documentado arqueológicamente por medio de los materiales hallados en estos Palacios.
En las proximidades de los Palacios, a veces a su lado, surgen estructuras que delatan cierto lujo tanto por los materiales encontrados como por su estructura, pudiendo ser residencias de Jefes Locales, Latifundistas, Nobles, Altos Funcionarios. Hay otro tipo
de establecimientos, estos ya no cercanos a los palacios sino dispersos por toda la campiña cretense como Villas/Factorías Rurales con materiales donde aparecen habitaciones e instalaciones de Transformación de Productos Agrícolas/Artesanales, como en “Vatipetro” donde hay instalaciones para Prensado de Aceite/Uva además de bañeras de obra para fabricar arcilla y hornos para la cocción de vasos además de amplios espacios como secaderos/almacenes; por lo tanto tenemos Centros de Transformación/Fabricación además de Instalaciones del Tinte de tejidos.
A veces lo que había cerca de los palacios eran Ciudades, como en Malia o en Zacro, en Palaicastro con manzanas organizadas y cierto urbanismo, no hay que olvidar que Homero decía que Creta era “ La de las cien ciudades. ..”. También había cierta distribución de las funciones con Exportaciones hacia Oriente/Egipto recibiendo otros materiales como sabemos a través de los materiales. Gurnia es una ciudad Pesquera/ Agrícola.
Estas Centros nos hablan de una Sociedad Minoica con unos Centros muy bien comunicados por lo menos desde 1700 a.C. mediante un red de comunicaciones ya existente en el Período de los “Antiguos Palacios” (+-1900 a.C., “Minoico Medio I”) pero que ahora se mejoran con un aumento Demográfico y se afianzan Puentes/Puestos de Guardia que aseguran la Red Comercial y sobre todo el acceso a los Puertos de la isla debido a su carácter insular; por lo tanto destacamos los Puerros relacionados sobre todo con los Palacios como Cnosos comunicando con diferentes puertos y con el exterior.
Podemos acercarnos a su Flota por medio de Pinturas/Sellos (nº inmenso), no solo en Creta sino también en Thera (Akrotiri) que participa de una sociedad muy próxima. Vemos que se trata de Barcos alargados con espolón, mástiles, timón, cantidad de remos y a veces puentes y cabinas. Esta Flota favorece la Exportación de Productos Agrícolas/ Artesanales, sabemos que eran muy apreciados el Vino/Aceite Perfumado.
Estos elementos se debieron mantener durante el período “Neo-Palacial” (+-a p.1600-1425 a-C., corresponde con “Minoico Medio III ) indicando ser una Cultura dónde las Clases +Poderosas viven con notable Lujo e incluso sabemos que en las Clases +Humildes se cuidaban las Viviendas que sabemos que eran espaciosas con pinturas externas como en las Ciudad que rodea a Gurnia con entrantes y salientes en sus muros como elemento común, e incluso en Tylissos nos encontramos con una casa muy rica (la “casa A”).
Apreciamos un gran desarrollo de la Arquitectura con gran variedad pero con una involución en los ss.XI-X-IX a.C.
En cuanto los Palacios vemos como sus principales características se repiten en uno y otro indicando cierto orden. Todos ellos están emplazados en zonas idóneas desde muchos aspectos: colina, cierta altura pero con suficiente espacio para desarrollarse,
Son construcciones sólidas y a la ves flexibles en una zona de actividad sísmica. Sus zócalo y sus esquinas son de piedra, pero el resto podía ser de adobe. También eran de piedra las basas y capiteles que preludian a los capiteles básicos.
Los Suelos se cuidan y se realizan con grandes Losas que se encaja entre sí dotando al Palacio de un suelo firme; en algunos casos los suelos son enlucidos y pintados y en los Patios Laterales se distinguen perfectamente Caminos Procesionales como una franja de 80-90cm. levantados sobre el nivel del pavimento y que conducirían a las entradas de los Palacios. También apreciamos unas Escalinatas Internas/Exteriores como en Cnosos con una posible Función Lúdica-Religiosa o modo de Teatro. En el interior vemos Puertas Monumentales o “Propileos”.
Algunos autores a la hora de analizar a la Arquitectura Minoica prefieren considerarla como influenciada por las obras Anatólicas/Mesopotámicas (P. Faure) o incluso del Egipto de Tell-El-Amarna, pero ortos como J.W. Graham o Deshayes prefieren pensar en una gran originalidad. P.Faure entabla relaciones con Mesopotamia, pero con los grandes Templos con zonas de talleres/almacenaje como grandes centros económicos/ religiosos, para ello se basa en los múltiples signos religiosos hallados en los Palacios Cretenses como figurillas, mesas de ofrenda, explanadas y corredores como lugares de culto y procesión. Para este autor las verdaderas Residencias Reales serían aquellas casas mayores como el llamado “Palacio de Gurnia” o el “Pequeño Palacio de Cnosos”.
- La Pintura.- Al contrario de lo que pasa en otras culturas de la antigüedad dónde la Pintura es un arte subsidiaria, en la Cultura Minoica le debemos a la Pintura sus mejores representaciones artísticas. Ya hacia el III er^ milenio los muros de las Casas Cretenses recibían dos capas de yeso, de las cuales la +fina estaba revocada de rojo. Cuando se aprendió a purificar el yeso por la combustión de caliza se obtuvo una cal pura propia para la capa superior del revestimiento que pintada apresuradamente daba unas Pinturas al Temple en el estuco. En el s.XVII a.C. cuándo se construyen los 1 os^ Palacios (+- Minocio Medio II) la técnica ya está controlada plenamente, aunque nunca saldrán de ciertos convencionalismos como el único ojo trazado de frente, los colores planos ignorando las sombras, falta de perspectiva, o lo tonos de piel. En cuanto a la Pintura vemos ciertas convenciones heredadas del Arte Egipcio como la tendencia a la Frontalidad con representaciones en perfil, pero con un gusto muy diferente rellenando todas las paredes con escenas unitarias, además de predominar la Pintura al Fresco en donde sobre la capa final de estuco se efectúa la representación sobre una base todavía húmeda en una técnica que aporta gran viveza siendo marcados además los contornos, e incluso en algunos casos, aunque muy pocos, se recurría a la Incrustación donde se vaciaba y se rellenaba con estuco coloreado a modo de incrustación. A veces hay zonas de la Pintura en Relieve, como en el famoso “Príncipe de los Lirios” de Cnosos, se realiza por medio de dos capas superpuestas sobre yeso arcilloso, fue de las técnicas +logradas del Arte Minoico, esta técnica se iniciaría en el
s.XVII a.C. y sus mejores obras son del s.XVI-XV a.C.. A veces lo que se hace en los Palacio es recubrir la pared con alabastro gracias a sierras ya escoplos de bronce aportando un magnífico aspecto.
Se utilizan gran Variedad de Colores indicando el conocimiento de los Pigmentos Naturales. En cuanto a la Temática predominan los Caracteres Vegetales desde los juncos, azafrán, guisantes o incluso plantas procedentes de Egipto como las palmeras o las flores de loto. También hay Representaciones Animales tanto Marítimos/Terrestres como Mitológicos como en el “Aposento de la Reina” de Cnosos con la representación de delfines o la del “Pájaro Azul”. Pero lo +curioso es la representación de la Figura Humana que indica un carácter religioso/político/propagandístico. Las Figuras Femeninas son representadas con una tez +clara, tal y como vemos en la conocida “Parisiense” (Minoico Reciente I a.p.1700 a.C.), del mismo período es “la Bailarina”. Las mujeres vestirían un atuendo característico que se repite en las representaciones de las “diosas –de la serpiente-”, llevan el pelo largo con bucles y tocados a veces muy voluminosos seguramente revelan un momento festivo/ceremonial, también muestran un amplio repertorio de Joyas y de Maquillajes, llevan amplias faldas con volantes y un chaleco o corpiño abierto dejando ver sus senos, nos debemos preguntar si esta vestuario muy documentado para el caso femenino es un vestido de diario o solo para ciertas celebraciones. Las Figuras Masculinas nunca están barbadas tienen una estructura corporal que no dejan entrever el esqueleto con unas cinturas muy delgadas y torsos muy triangulares. A veces hay una Disposición Procesional como en el “Friso de los Coperos” de Cnosos. Pero sin duda el más espectacular es el “Príncipe de los Lirios” (+-s.XVI-XV a.C.) que utiliza la técnica del relieve.
A partir del “Minoico Reciente II” se observa cierta fatiga y se abandona el fresco en miniatura simplificándose los detalles hasta quitarles la vida que antes tenían.
Es curioso que no aparezcan representaciones bélicas predominando el carácter +idílico y +tranquilo que en la isla de Thera con activas representaciones de puertos, pesca o de pugilato como “los Pugilistas” hallados en Thera.
- Las Formas Cerámicas.- La Cerámica es de todas las Artes Industriales Minoicas que dieron gloria a Creta la que podemos juzgar mejor en la actualidad, convirtiéndose pronto la vajilla ordinaria en objeto de lujo. Otros elementos nos informan de la Vida Cotidiana, como piezas de Artesanía que solucionan todos los aspectos de la vida cretense, como Vasos de Piedras Duras o Semipreciosas, Salseras que conectan con la Cultura “Cicládica” donde pudo ser un gran centro de producción en “Mochlos” hallándose gran nº de piezas.
desarrollado en Micenas, en el cual apreciamos que las piezas empiezan a perder viveza ante la influencia Micénica con elementos que pervivirían en la “Cerámica Geométrica”, así como círculos y espirales geométricas.
- La Escultura.- En la Civilización Minoica no hay representaciones en Escultura Monumental aunque tenía vivos contactos con Egipto donde si se conocía esta escultura. En la Civilización Minoica se trata de pequeñas estatuillas como los famosos “Adorantes” en bronce que repiten una misma postura ritual llevando su mano a la cabeza como protegiéndose del sol y mirando hacia abajo. Se utiliza la técnica de la Cera Perdida donde se cubre al modelo de cera con un molde de arcilla, luego se derrite la cera que se extrae siendo substituida por el bronce fundido, el resultado son unas figurillas de bronce macizo que después pueden ser pulidas para retocar imperfecciones o incluso decorarlas con incisiones.
También trabajaban el Vidriado en Loza como en la “Diosa de las Serpientes” (+- a.C.) que posiblemente representa a alguna sacerdotisa o una reina, y donde vemos el atuendo femenino ya comentado para el caso de las pinturas. Trabajado en Marfil tenemos el ejemplo de un “Saltador”.
Pero de las representaciones Minoicas destaca “Rhiton” con Cabeza de Toro en esteatita donde los cuernos y las orejas son piezas a parte, además de los ojos confeccionados con cristal. Esta pieza sería hallada en el llamado “Pequeño Palacio” de Cnosos, pudiendo tratarse de la residencia de un funcionario de palacio.
Pero como esculturas también debemos considerar algunos Vasos de Esteatita decorados con los mejores ejemplos de relieves que conocemos. En cuanto al Relieve destacamos el llamado “Vaso de los Segadores” (Hagia Triada) en esteatita, donde apreciamos como acuden a los trabajos de la siega con cánticos y donde apreciamos una magistral búsqueda de varios planos aportando una sensación de profundidad. En el “Vaso del Príncipe” nos encontramos con una representación +estática. En esteatita, piedra muy usada para el relieve, se confecciona el “Rhiton de los Pugilistas” de 47cm. de altura y de valor incalculable para la historia de los Juegos Gimnásticos.
Hacia el período del control Micénico también a apreciamos a las Figurillas de Orantes, pero en barro y de un tratamiento/técnica +sintética tal y como ocurre con la “Diosa de las Palomas” o la “Diosa de las Dormideras”, en relación con el conocimiento de sustancias estupefacientes, donde solo se representa la parte superior además de con un gesto distinto al anterior elevando ambos brazos demostrando una mayor pobreza de realización y una mentalidad distinta.
- Orfebrería Minoica y Artes Menores.- En cuanto a la Joyería en Oro/Playa hay –que con Micénicos pero también hay muestras como el “Tesoro de Malia” en oro con una gran riqueza técnicas con filigrana por medio de hilillos y el granulado que aparece h.1800 a.C., siendo una técnica que exige gran precisión, en este ejemplo nos encontramos con dos abejas (Osario Real de Chrysolakos). Otra muestra es el “Colgante de Egina” fuera ya de la Civilización Minoica con influencias Egipcias que apreciamos en el tocado de la diosa con ángulos a sus lados.
La técnica del Repujado nos la encontramos en los “Vasos de Vafio” (cerca de Esparta) del s.XIV a.C (dentro “Minoico Reciente”)., ya en el continente, con temas de caza del toro con placas finas de metal que son martilleadas por un lado, las asas son unidas posteriormente. Proceden de una Tumbas Principesca y es común asimilarlos a un Mundo Micénico todavía actuando como “provincia” Minoica desde el punto de vista cultural.
Los “Sellos” son muy abundantes en el Minoico Medio (1900 F 0D 91700 a.C.) y ya anteriormente hay varios ejemplares documentados con anterioridad a la destrucción de los 1os^ Palacios (Minoico Medio II) realizados en oro, gemas o piedras preciosas o semipreciosas mostrando una superficie convexa hacia fuera. A veces están adaptados a anillos, es normal no solo conservar al sello sino también alguna muestra de su