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La introducción del renacimiento en españa a través de la aparición de mecenas y la construcción de palacios renacentistas, como el palacio de los duques de medinacelli y el castillo de velez blanco. Se detalla la evolución estilística desde el gótico hasta el renacentista, con influencias italianas y artistas como pedro machuca y el greco. Se incluyen obras famosas como el san jerónimo de el greco y el bautismo de cristo.
Tipo: Apuntes
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El movimiento que sirve de fundamento filosófico, cultural y religioso para el Renacimiento fue el Humanismo. Se trata de una corriente de pensamiento que se centra en el individuo. El centro de interés ya no es Dios, sino el hombre, sobre todo su dimensión intelectual. Se redescubre la naturaleza, comprendida desde un punto de vista científico. Según los humanistas, cuando el ser humano crea arte lo que hace es imitar lo que hace Dios pero a pequeña escala. Hay una valoración muy grande de lo que hace el ser humano. El arte se comienza a considerar una actividad intelectual. El Humanismo propone unos preceptos estéticos e intelectuales dignos de admiración. Es lícito que el ser humano transforme el medio para cubrir sus necesidades, esto nos lleva a una revitalización del Clasicismo. Se imita la arquitectura romana y la escultura griega. Se está en la idea de que el arte perfecto fue el grecolatino. Hay gusto por la mitología. Los artistas aspiran a una belleza ideal superior a la real, reflejo de la filosofía de Platón. Los principales filósofos que exponen el neoplatonismo (base del Humanismo) serán Ficino y Pico della Mirandola. Se defiende la idea de que el coleccionismo y el mecenazgo son sinónimos de cultura. La estética renacentista es la expresión de la cultura del Humanismo. La introducción del Renacimiento en España se produce lentamente desde la 2ª ½ del s. XV. Esto es gracias a las intensas relaciones políticas y comerciales con los estados italianos. Se importan obras de arte, circulan libros, tratados y estampas, e incluso muchos artistas españoles viajan a Italia para formarse y aprender. La nueva aristocracia toma protagonismo y quieren ser mecenas. Los Reyes se aficionan al arte italiano, y la nobleza los imita. La Antigüedad es sinónimo de prestigio. Participar del Humanismo es un grado a favor de la persona, pues esto le facilitará el acceso a los cargos públicos. El noble quiere que su casa deje de ser un castillo y pase a ser un palacio urbano. El gótico se resiste a morir y en ciertas creaciones hay elementos que se solapan con el Renacimiento. Lo que permite implantar el Renacimiento en España es la aparición de los mecenas, que eran los grandes aristócratas. Se buscaba que la nobleza fuese culta para la guerra y la diplomacia, ya que había que saber de matemáticas, topografía, contabilidad, retórica, idiomas… El palacio debe ser reflejo de todo esto. Se pone de moda el almohadillado para recubrir las fachadas. Se colocan escudos nobiliarios. En estos palacios tienen gran importancia los jardines. El patrocinador tiene ahora el mismo tamaño que el santo o la divinidad. Se reconstruyen algunos castillos y se intentan transformar en palacios añadiéndoles elementos renacentistas. Típico del Renacimiento será un tipo de arco rebajado llamado escarzano.
Palacio de los Duques de Medinacelli Si el prototipo de palacio gótico se adaptó a las necesidades de la clase noble renovando y regularizando sus propias soluciones o enriqueciéndolas con otras nuevas, el modelo renacentista se instaló en España adoptando unos tipos ensayados previamente en Italia. El palacio de Cogolludo en Guadalajara es el primero que coincide con esta tipología renacentista. Construido por don Luis de la Cerda para servir de residencia a su hija doña Leonor, mujer de don Rodrigo de Mendoza, hijo del Gran Cardenal, se ordena con dos cuerpos de marcado carácter horizontal, separados por una imposta, y se remata con una potente cornisa y crestería plateresca. El almohadillado de ambos pisos, el carácter cerrado y sobre zócalo del inferior, la disposición rítmica de los vanos y la portada adintelada rematada por un frontón de vuelta redonda responden a un modelo que deriva directamente de la tipología del palacio urbano del Quattrocento italiano. Flores de lis y querubines sosteniendo el escudo de la familia de la Cerda completan el programa decorativo.
Castillo del marquesado de Zenete
Castillo-palacio de Velez Blanco En 1506 comienzan las obras del nuevo castillo sobre los restos de la antigua fortaleza, acabándose poco después, en el año 1515. Su construcción se inicia con una primera fase de estructura gótica, que pronto se cambia a otra de estilo renacentista, símbolo de los nuevos tiempos y de una nobleza más culta que rompe con la vieja tradición medieval y muestra el espíritu de los tiempos modernos. Constructivamente el castillo consta de dos zonas bien diferenciadas, una primera situada hacia el sur, de planta rectangular, queda separada de la segunda, el núcleo principal del castillo, de planta exagonal con torreones de protección en los ángulos. La unión entre las dos zonas se realiza a través de unos arcos que protegen la pasarela de entrada donde en principio debió quedar el puente levadizo.
Otro autor italiano que viene a España es Pietro Torrigiano. Se estableció en Sevilla tras su paso por Londres. Realizó varias obras, entre ellas un San Jerónimo encargado por la Orden del mismo nombre para decorar un altar mayor. Es una obra que rompe con la frontalidad, tiene múltiples puntos de vista. Estaba hecha de barro cocido policromado. Introduce el concepto d la perfección estética en sus obras, clara señal del Renacimiento. En los edificios, la decoración a candilieri es aquella de tipo vegetal que parece como si fueran candelabros. Un conjunto de pertrechos militares (panoplia) abandonados simbolizan que el edificio se hizo en tiempos de paz.
El Escorial (1563-1584) Fue encargado por Felipe II. Se construye como panteón y para conmemorar la Batalla de San Quintín. Los arquitectos fueron Juan Bautista de Toledo y Juan de Herrera. El emplazamiento donde situar el edificio debía tener buenas vistas, abundante vegetación, posibilidad de cacería, agua y canteras de donde poder sacar la piedra para la construcción. El rey lo concibió como un monasterio, al cual irían anejas algunas habitaciones para que ocasionalmente pudiera pernoctar él y su familia. Felipe II exigió además que se pudiera enterrar en aquel lugar a su padre. También se depositarían en El Escorial parte de su colección de pinturas de temática religiosa. El monasterio fue concedido a los jerónimos. Felipe II pidió que se hiciera al modo de Flandes, es decir, con tejados a 2 y 4 aguas hechos de pizarra, con buhardillas y plantas de gran altura. El aspecto más vinculado a Juan de Herrera es la tremenda austeridad de los exteriores. Se cree que Felipe II pretende imitar el templo de Salomón. Sí es cierto que el edificio pretendía representar la supremacía del catolicismo frente a las corrientes heréticas del norte de Europa. Juan de Herrera introdujo en El Escorial la idea de perfección de la figura cúbica, que llegó a relacionarse con la Santísima Trinidad. Para divulgar la gran creación, el rey encargó la realización de estampas conmemorativas con imágenes del monasterio que serían vendidas por toda Europa e incluso América. Un aspecto muy importante es el remate decorativo de las torres, que consta de pirámides y obeliscos con una bola en la cima. Parece que este símbolo tiene que ver con la trascendencia del espíritu y con la muerte. Estos elementos también aparecen en la portada de la fachada principal, junto con las parrillas que representaban en martirio de San Lorenzo. La Basílica es de planta centralizada. Tiene 2 torres a los pies. En la portada aparecen varios reyes bíblicos. La cúpula principal parece que fue diseñada por Juan Bautista de Toledo, que se pudo haber inspirado en la Basílica Vaticana. Gran parte del interior está decorado con frescos y lienzos pintados por autores italianos. En el altar todo es lujo: -bronce dorado y mármol de máxima calidad. El claustro del monasterio contiene en su centro un templete, que simboliza un gran tabernáculo. Está exteriormente decorado con las figuras de los Cuatro Evangelistas.
Dormición de la virgen Son escasos los ejemplos que nos quedan de la primera etapa de El Greco donde apreciamos claramente su formación como pintor de iconos en el taller de Georgios Klontzas. San Lucas pintando a la Virgen, la Adoración de los Reyes y esta Dormición de la Virgen que contemplamos presentan la dualidad existente en la Escuela cretense del siglo XVI: la fidelidad a la Escuela bizantina tradicional y el eclecticismo inspirado en la Escuela italiana del Renacimiento, conocida gracias a estampas y algunos cuadros llegados de Venecia. Doménikos exhibe en esta imagen una sintonía con su maestro y un acertado eclecticismo que le lleva a incorporar novedades a un icono clásico: el tratamiento del grupo del cielo, la aparición del Espíritu Santo en forma de paloma, la inclinación de la figura de Cristo... Sin embargo, continúan los fondos dorados, el empleo de rostros estereotipados para las figuras o la ausencia de color y perspectiva. La escena muestra el momento de la muerte de María y la subida de su alma a los cielos, uniendo ya en sus primeros trabajos el cielo y la tierra como será costumbre en su pintura toledana. Esta imagen, descubierta en 1983 por Mastoropoulos, supone un interesante hito en la historia de El Greco al venir a confirmar su formación como pintor de iconos.
Cristo curando al ciego, Greco El Greco tuvo contacto con los talleres de los pintores manieristas más importantes de la época, El Veronés, Tintoretto y Tiziano. No aparece en esta obra el barniz oriental caractéristico de La adoración de los reyes o T ránsito de la Virgen. Por el contrario, el pintor crea varios grupos de figuras y desarrolla por primera vez un espacio con perspectiva. La escena se desarrolla en una amplia plaza rodeada por edificios clásicos y un arco triunfal. Cristo y el ciego presiden el principal grupo a la izquierda, los discípulos a la derecha y un pequeño contingente en el centro. Todos se encuentra en movimiento, de acuerdo a eclecticismo de la época. Esta obra muestra un dominio completo de la luz, el color y las pinceladas rápidas que aplica el pintor permiten modelar con acierto. A pesar de ello, no se consiguió un buen punto de vista, lo que provoca un juego de luces algo contradictorio. Todo ello es una característica de un pintor en formación como lo era El Greco.
Triptico de Modena Antes de trasladarse a Venecia, Doménikos realizó la obra maestra de su producción juvenil: el Tríptico de Módena, descubierto en los depósitos de la Galleria Estense de esa ciudad italiana - donde en la actualidad se conserva - en el año 1937. Se trataría de un pequeño altar portátil formado por una tabla central y dos alas, todas pintadas por ambas caras. En la tabla central presenta la Alegoría del caballero cristiano y la Vista del Monte Sinaí, mientras que en las laterales se observan el Bautismo de Cristo, esta Adoración de los pastores, la Anunciación y Dios con Adán y Eva. El Tríptico está firmado como Cheìr Doménikou en letras capitales. En las escenas de este tríptico, Doménikos se muestra como un artista novel, mezclando el "bilingüismo" tradicional de la pintura cretense del momento al exhibir elementos bizantinos junto a otros procedentes del Renacimiento italiano. Los marcados trazos lineales, el ligero alargamiento de las figuras, la fulgurante iluminación, el empleo de dorados y la ausencia de sombras son características que avalan el bizantinismo antes aludido. Por el contrario, existe una importante preocupación hacia la anatomía y la distribución de las figuras en el espacio, creando sensación de profundidad, que denota su conocimiento de lo que se hace en Italia, gracias a los grabados y las estampas que llegaban a la isla. En la parte superior de la tabla encontramos uno de los elementos característicos de la pintura de El Greco como es el Rompimiento de Gloria, en este caso formado por un grupo de ángeles entre nubes rosáceas y anaranjadas, quizá para aludir al milagro del nacimiento de Jesús. La pincelada de Doménikos es bastante suelta, recurriendo al trazo rápido e interesándose más por el efecto que por el detalle, a pesar de destacar los pliegues de las túnicas de los personajes. Como si de un puzzle se tratara, el maestro va incorporando las novedades que le parecen atractivas, resultando una imagen bastante sugerente para el espectador, especialmente por las vivas tonalidades empleadas, influencia procedente de Venecia.
Piedad Se trata de una tabla pintada al temple, pintada poco después del arribo de El Greco a Roma. Tiene una clara influencia del arte de Miguel Ángel, aunque introduce un esquema triangular cuyo eje se centra en los brazos de Cristo y en el rostro triste y demacrado de la Virgen. Las figuras de la composición se encuentran en medio de un paisaje montañoso donde se alzan las tres cruces del Monte Calvario. El Greco emplea tonos similares a los pintores venecianos del Renacimiento, aunque la factura es típicamente romana La expulsión de los mercaderes La expulsión de los mercaderes del templo es un cuadro pintado por El Greco (Domenikos Theotokopoulos, 1541-1614). Este óleo sobre tela mide 106 centímetrosde alto y 130 cm de ancho, y fue ejecutado hacia el año 1600. Se conserva en la National Gallery deLondres, Reino Unido. Además existen otras cinco versiones de este mismo tema. Las dos primeras corresponden al periodo italiano. En ésta desaparecen figuras laterales de versiones anteriores y tanto el grupo de mercaderes expulsados de la izquierda como el de la derecha adquieren prácticamente la composición definitiva que se conservó en el resto de versiones. Cristo adquiere respecto a los cuadros anteriores más jerarquía quedando totalmente exento de las figuras que lo rodean, también mediante efectos de luz adquiere más protagonismo, básicamente apagando el resto de personajes.La arquitectura sigue siendo la romana que corresponde a la segunda versión pero en ésta se ha reducido su importancia, ahora solo ocupa la cuarta parte superior, también el color de la misma es más apagado. En esta versión predomina la importancia de las figuras. Existe otra versión también realizada en el 1600, que se conserva en la Frick Collection de Nueva York, prácticamente igual a ésta pero de menor tamaño.
El martitio de San Mauricio El fallecimiento de Navarrete el Mudo en 1579 provocó la urgente demanda por parte de Felipe II de pintores que continuaran la decoración de El Escorial. El monarca eligió a El Greco como uno de los artistas consagrados que trabajarían en los retablos de la basílica, encargándole el que se instalaría en uno de los altares laterales dedicado al Martirio de San Mauricio y la Legión Tebana que mandaba. Considerado uno de los santos patronos en la lucha contra la herejía y debido a la existencia de reliquias en la iglesia, se decidió que su presencia era necesaria. En el siglo III de nuestra era, San Mauricio era el jefe de una legión egipcia del ejército romano en la que todos profesaban el cristianismo. Durante su estancia en las Galias recibieron la orden del emperador Maximiliano de realizar una serie de sacrificios a los dioses romanos. Al negarse, la legión que mandaba el santo fue ejecutada, siendo martirizados sus 6.666 miembros. Doménikos quiso aprovechar la oportunidad que se le brindaba para mezclar una historia primitiva del Cristianismo -quizá ficticia- con acontecimientos contemporáneos para él. La figura de San Mauricio -vestida con una coraza azulada y barbado- aparece en la zona derecha del lienzo, en primer plano. Está acompañado de sus capitanes, en el momento de decidir si efectúan el sacrificio a los dioses paganos. A su izquierda contemplamos a San Exuperio con el estandarte rojo. Junto a ellos se encuentra un hombre con barba, vestido con túnica, que ha sido identificado con Santiago el Menor, quien convirtió a toda la legión al Cristianismo. Entre esos militares destacan dos, situados entre el santo y la figura que porta el estandarte. El de edad más avanzada es el Duque Enmanuel Filiberto de Saboya, comandante de las tropas españolas en San Quintín y Gran Maestre de la Orden Militar de San Mauricio. A su derecha, y más cerca del santo, se sitúa Alejandro Farnesio, duque de Parma, quien estaba en aquellos momentos luchando en los Países Bajos contra los holandeses. En los planos del fondo, donde se desarrolla el martirio, encontramos el retrato de Don Juan de Austria, el hijo natural de Carlos V y vencedor de la batalla de Lepanto. Todas las figuras visten uniforme militar del siglo XVI, uniendo ambos hechos: la lucha de los generales españoles contra la herejía y el paganismo, igual que hizo San Mauricio. En un segundo plano contemplamos el episodio más importante: el martirio. Los legionarios se sitúan en fila, vestidos con túnicas semitransparentes o desnudos, que esperan el turno para ser ejecutados. El verdugo se sitúa de espaldas, sobre una roca, y junto a él vemos de nuevo a San Mauricio, reconfortando a sus hombres y agradeciendo su decisión. Un hombre degollado refuerza la idea del martirio, exhibiendo un fuerte escorzo. La parte superior del lienzo se completa con un Rompimiento de Gloria formado por ángeles músicos, mientras otros portan palmas y coronas de triunfo. Estas figuras tan escorzadas se contraponen a la quietud de la zona principal. La escena se desarrolla en un pedregal, olvidándose por completo Doménikos de situar el episodio en un lugar más adecuado ya que él está interesado por la espiritualidad de su escena. Sin embargo, el hecho de relegar el martirio a un segundo plano y colocar la decisión más cercana al espectador provocó el rechazo de Felipe II, quien adujo la falta de devoción que a su entender inspiraban las figuras; por ello, se sustituyó el cuadro por otro de lamisma temática del pintor italiano Rómulo Cincinnato. Doménikos se esforzó por hacer una obra sofisticada, recurriendo al estilo manierista como punto de partida. Así surgen las figuras de espaldas, los escorzos o las diagonales que se observan en la escena. Las figuras están claramente inspiradas en Miguel Ángel, con un canon escultórico que deja ver la anatomía bajo las corazas. Estas figuras tienen la cabeza pequeña y las piernas cortas en proporción con su amplio busto. Los colores son ya casi tradicionales en El Greco, el amarillo, azul, verde o rojo, inspirados en la Escuela veneciana. San
Mauricio porta el rojo del martirio y el azul de la eternidad. Sobre esos colores resbala la luz, contrastando las zonas iluminadas con otras en semipenumbra. La luz será fundamental ya que gracias a los focos de iluminación, el artista destaca lo que le interesa, existiendo un claro núcleo de luz que ilumina el martirio y que procedente del Rompimiento de Gloria de la parte superior. En cuestión de cinco años, Doménikos se ha enfrentado a los dos clientes españoles más importantes: el rey y la catedral de Toledo. Ahora buscará su clientela entre los nobles y religiosos toledanos quienes comprenderán y estimarán su nuevo arte. El entierro del Conde de Orgaz El entierro del conde de Orgaz ,está en la iglesia de Santo Tomé en Toledo fue encargo del párroco de Santo Tomé, para conmemorar la resolución favorable de un pleito emprendido contra los habitantes de villa Orgaz , que se negaba a pagar a la iglesia la suma anual establecida en testamento por su señor .El autor de este cuadro es El Greco , su fecha es 1586-1588 y su estilo es renacentista. El soporte es el lienzo y la técnica es el óleo .La temática de este cuadro es religioso, la idea es crear dos mundos(terrenal-divino).Respecto al predominio de la línea , predomina la línea curva ,se puede ver en el conde haciendo una forma de s o los de detrás en forma de la línea, e incluso los que le sostiene en forma curva también, y en algunos casos es discontinua. El color en el mundo celestial predominan los colores fríos, apagados ; se observa también en la virgen con ese azul de la pasión; la pincelada es más pastosa, violenta, en cambio en el mundo terrenal la pincelada es mas suelta, sigue habiendo el negro pero también hay colores cálidos ( en San Agustín y San Esteban , en ellos también se observa ese detallismo que a el le cuesta pero aquí intenta hacerlo y se puede observar decoración vegetal, retratos.. refuerzan el color oscuro con la herradura y sobretodo la veladura en el párroco para crear la sensación de la túnica negra que lleva debajo.) Respecto a la luz ambos mundos tienen una luz diáfana ( que no preceden de ningún punto concreto) luz artificial usada a criterio del autor; típico del manierismo, es decir, no se han tenido en cuenta las antorchas pintadas como procedencia de la luz del cuadro, ya que La luz recae sobre varias partes: los santos y el señor de Ordaz, las caras de los personajes que ven el entierro, o en la parte superior los personajes más importantes: Cristo, etc. Se crean así zonas más iluminadas y otras más oscuras (claroscuro). En cuanto al espacio y la perspectiva hay una falta de estudio en ellos , es otra característica manierista típica de El Greco, y aumenta la artificiosidad de su pintura. En la importancia de señalar que recursos ha elegido el autor para generar la sensación de movimiento dentro de la obra cabe destacar la expresión de sentimiento de cristo, de la virgen, del conde.muerto…. Destaca la composición romboidal de la escena superior, con Cristo, la Virgen, San Juan y el ángel, en los vértices del rombo. Pero el resto de los personajes aparecen abigarrados, sobre todo en algunas zonas más que en otras. En esta escena superior muchos personajes aparecen en escorzos (el ángel que lleva el alma), retorcidos (serpentinata), dinámicos, influencia de Miguel Ángel, con