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Obras Maestras del Barroco Andaluz: Retablo de Martínez Montañés y Velázquez en Sevilla - , Apuntes de Arqueología

Las obras maestras del escultor juan martínez montañés y del pintor diego velázquez en sevilla durante el barroco andaluz. Se destaca el retablo de montañés en el monasterio de san francisco de sevilla, particularmente la figura de san jerónimo y las figuras orantes de alonso y maría coronel. Además, se menciona el inicio de la formación de velázquez en el taller de francisco pacheco y su influencia del greco y rubens. Se destacan obras de velázquez como 'el aguador de sevilla' y 'la familia de felipe iv o las meninas'.

Tipo: Apuntes

2013/2014

Subido el 25/05/2014

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TEMA 8. EL BARROCO
INTRODUCCIÓN
El adjetivo barroco con el que hoy se designa a la cultura artística europea del s.XVII y por
extensión, a la monarquía absoluta, a la economía mercantilista y a la Contrarreforma católica que
lideraron los jesuitas, ha tenido un largo recorrido.
Surge a final del s.XVI en el lenguaje técnico de los joyeros portugueses, que aplicaban el termino
barroco a la perla irregular, de contorno imperfecto que engastaban en monturas de otro y plata. En
la centuria siguiente comenzó a utilizarse en sentido figurado y para los comerciantes florentinos
era sinonimo de una operación mercantil fraudulenta. Sería en Francia en la segunda mitad del
s.XVIII, cuando adquiera por vez primera un sentido estético, pero de valoración negativa.
Durante el s.XIX se mantiene esta aceptación, barroco es lo excesivamente complicado, ampuloso,
recargado, por oposición a las normas clásicas que el arte del Renacimiento había definido y que los
degenerados artistas siguientes se habían encargado de corromper.
Los académicos españoles de la Ilustración divulgaron esta idea despreciativa achacando a los
arquitectos Borromini y Churriguera la decadencia y el mal gusto de las artes.
Como arte cortesano, el Barroco se pone al servicio de los príncipes absolutos, cuyo afán de
esplendor se traduce en la magnitud d ellos proyectos y en el fasto de la decoración. La corte
española de los Austrias Menores, con centros peninsulares en Madrid, Valladolid, Sevilla y
Valencia, revela hasta que punto el arte buscaba emocionar al pueblo para persuadirlo de la bondad
del sistema imperante y de la necesidad de obedecer a las instituciones.
En general se ha articulado el arte barroco en dos etapas; el barroco pleno o maduro, que abarca de
1630 a 1680, coincidiendo con la explosión de la generación artística que ha nacido en el tránsito
del siglo y la otra etapa es el barroco tardía o rococó que pervivirá hasta 1750.
Características:
En el arte barroco tienen gran peso la Contrarreforma y la religión. Existe afán comunicativo, por
eso es un arte más natural y realista. Se cree que esto ayuda a asimilar el mensaje con mayor
facilidad.
Se produce una intensificación del Escolasticismo, pues se pretende crear en el vidente sensación de
impacto y emoción.
Se trata de una cultura evasiva, festiva, que trata de disimular y engañar. Es un arte de gran
diversidad cultural y estética, dependiendo esto del territorio. Además evolucionó rápidamente por
el afán de los artistas de mostrar su ingenio. Se produce un vértigo creativo e innovador.
Las columnas salomónicas serán uno de los signos más evidentes de barroquismo. Son muy
apropiadas para situarlas en los retablos.
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¡Descarga Obras Maestras del Barroco Andaluz: Retablo de Martínez Montañés y Velázquez en Sevilla - y más Apuntes en PDF de Arqueología solo en Docsity!

TEMA 8. EL BARROCO

INTRODUCCIÓN

El adjetivo barroco con el que hoy se designa a la cultura artística europea del s.XVII y por extensión, a la monarquía absoluta, a la economía mercantilista y a la Contrarreforma católica que lideraron los jesuitas, ha tenido un largo recorrido. Surge a final del s.XVI en el lenguaje técnico de los joyeros portugueses, que aplicaban el termino barroco a la perla irregular, de contorno imperfecto que engastaban en monturas de otro y plata. En la centuria siguiente comenzó a utilizarse en sentido figurado y para los comerciantes florentinos era sinonimo de una operación mercantil fraudulenta. Sería en Francia en la segunda mitad del s.XVIII, cuando adquiera por vez primera un sentido estético, pero de valoración negativa. Durante el s.XIX se mantiene esta aceptación, barroco es lo excesivamente complicado, ampuloso, recargado, por oposición a las normas clásicas que el arte del Renacimiento había definido y que los degenerados artistas siguientes se habían encargado de corromper. Los académicos españoles de la Ilustración divulgaron esta idea despreciativa achacando a los arquitectos Borromini y Churriguera la decadencia y el mal gusto de las artes. Como arte cortesano, el Barroco se pone al servicio de los príncipes absolutos, cuyo afán de esplendor se traduce en la magnitud d ellos proyectos y en el fasto de la decoración. La corte española de los Austrias Menores, con centros peninsulares en Madrid, Valladolid, Sevilla y Valencia, revela hasta que punto el arte buscaba emocionar al pueblo para persuadirlo de la bondad del sistema imperante y de la necesidad de obedecer a las instituciones. En general se ha articulado el arte barroco en dos etapas; el barroco pleno o maduro, que abarca de 1630 a 1680, coincidiendo con la explosión de la generación artística que ha nacido en el tránsito del siglo y la otra etapa es el barroco tardía o rococó que pervivirá hasta 1750. Características: En el arte barroco tienen gran peso la Contrarreforma y la religión. Existe afán comunicativo, por eso es un arte más natural y realista. Se cree que esto ayuda a asimilar el mensaje con mayor facilidad. Se produce una intensificación del Escolasticismo, pues se pretende crear en el vidente sensación de impacto y emoción. Se trata de una cultura evasiva, festiva, que trata de disimular y engañar. Es un arte de gran diversidad cultural y estética, dependiendo esto del territorio. Además evolucionó rápidamente por el afán de los artistas de mostrar su ingenio. Se produce un vértigo creativo e innovador. Las columnas salomónicas serán uno de los signos más evidentes de barroquismo. Son muy apropiadas para situarlas en los retablos.

LOS USOS DE LA IMAGEN ESCULTÓRICA

El arte fue mayoritariamente religioso, porque los comitentes eran las órdenes religiosas, los clérigos o aquellos particulares que querían sus imágenes propias para el culto. Su función es llegar a quien lo ve, y transmitirle los valores del cristianismo. Es un arte que intenta evitar nuevos cismas en la Iglesia Católica. Las escuelas de mayor producción y mejor calidad fueron Sevilla y Granada. Uno de los artistas más importantes fue JUAN MARTÍNEZ MONTAÑES Su obra fue mayoritariamente religiosa. Sus esculturas fueron de tal éxito que llegaron hasta Sudamérica. Las expresiones de sus figuras conectaban rápidamente con el espectador. Dominaba el dibujo y sabía arquitectura. Usos de sus obras: 1.- El retablo, que pretende expresar una visión triunfal y decorosa de la religión. Le interesa que contuvieran esculturas. En la representación de niños se fija en la escultura clásica de Praxíteles, sobre todo en la musculatura y el contraposto. La fama de sus figuras de niños hizo que se hiciese una producción industrial de niños en vaciados de plomo, cuyo principal destino fue América. Estos niños Jesús también tuvieron mucho éxito entre las órdenes religiosas femeninos. Retablo mayor de Sto. Domingo de Porta Coeli

Retablo mayor de San Miguel El gran retablo mayor sobre ábside de cinco lados y todo en madera, lo diseña y ejecuta en gran parte el prestigioso imaginero Juan Martínez Montañés a partir de 1609, siendo continuado luego por su discípulo José de Arce.

ESCULTURA DE JUAN MARTINEZ MONTAÑES

San Cristobal De 1597, data la primera obra conservada de Martínez Montañés; corresponde a una imagen de San Cristóbal con un Niño Jesús. Fue un encargo realizado por el gremio de guanteros. Actualmente se conserva en la Iglesia del Salvador de Sevilla. Es un pieza de gran tamaño que mide 2,2 metros de altura, sus atléticas proporciones muestran una ya temprana tendencia al naturalismo; fue concebida como imagen de carácter procesional y se conoce que salió en cortejos de 1598. Proske manifiesta que la escultura del Niño no corresponde al maestro y que pudo ser ejecutada por algún ayudante. Esta obra supone un trabajo destacable de dibujo, modelado y composición, y en él se encuentran profundas huellas de la influencia deMiguel Ángel Buonarroti. La Inmaculada Concepción “La Cieguecita” (S.XVII), mira hacia abajo en señal de humildad, es una Virgen joven con un rostro idealizado, ya que en la iconografía de Martínez Montañés la belleza exterior de un santo es la representación de la belleza interior. Se hizo para una capilla particular de la Catedral de Sevilla. Se piensa para mostrar la victoria de la religión cristiana, es un arte contrareformista, ya que los reformados niegan que la Virgen tenga el papel de la Madre de Dios. Se trata de un arte de propaganda.

Escultura profana Representación de Felipe IV ecuestre en bronce que se encuentra actualmente en frente del palacio de Oriente, de Martínez Montañés. La escultura en bronce no fue hecha por él, sino que él la modelo en barro y esto fue enviado a Italia para que se pasase al bronce. Se trata de la única escultura profana que modeló Martínez Montañés.

JOSÉ DE RIBERA “Il Spagnoleto” Pasó la mayor parte de su vida en Nápoles. Nació en España, pero hace viajes a Italia a conocer los centros artísticos de Italia. Más tarde se establece definitivamente en Nápoles, posiblemente por mayor mercado y posibilidades, al ser Nápoles la sede del virreinato español y Ribera contactaba con las autoridades españolas, por eso los virreyes y su corte le encargan pinturas y se las traían a España para sus capillas y casas. Más de la mitad de lo que Ribera produjo fue traído a España. Para su formación fue muy importante su viaje a Italia, e influyo mucho en él el Caravaggio, a quien conoció personalmente, y del que adoptó el realismo para sus obras y los claroscuros. Estudia la anatomía del ser humano, sobre todo de los ancianos, y es un gran pintor de ancianos. Era un gran dibujante, y por eso fue tan gran artista. Le gustó inspirarse en gente de barrios bajos. Con la llegada al virreinato de Nápoles del Duque de Osuna hizo que este le encargara una serie de cuadros para la colegiata de Osuna. Los temas de los cuadros serán santos martirizados o que han pasado por malos momentos. Representa a pensadores de la antigüedad con rostros y atuendos de personas vulgares. Una excepción dentro de su producción de gentes bajas es la Inmaculada del convento de las Agustinas, encargada por el conde de Monterrey. Es una pintura que da muestra de que Ribera también sabe defenderse con una amplia gama cromática, es una composición en diagonal. Estaba pensado para ser un gran cuadro de altar.

El barroco del siglo XVII DIEGO VELÁZQUEZ En su etapa sevillana comenzó su formación en el taller del que sería su suegro, Francisco Pacheco, el que le imprimió una gran formación teórica, debido en gran parte a que Pacheco tenía un gran número de tratados, y además aprendió a dibujar, sobre todo del natural. Después marchará a Madrid, donde se estableció, aunque intermitentemente viajó a Sevilla, y desde donde hizo dos viajes a Italia. En los viajes de Madrid a Sevilla pasó por Toledo y conoció la obra del Greco, y en Madrid conoció las obras de los pintores italianos y a Rubens, que va como embajador a Madrid. Pero el culmen de su formación fue el primer viaje a Italia, donde conoció en mayor profundidad la pintura italiana, sobre todo la pintura veneciana y boloñesa. En este viaje aprendió a perfeccionar el colorido y la representación de la anatomía humana. En Roma hizo dibujos de las obras de Miguel Ángel y aprendió de su obra. Posteriormente vuelve a Italia con la misión de comprar obras clásicas y pinturas de autores italianos. Además le encargó que trajese artistas expertos en pinturas murales para decorar iglesias madrileñas y el Palacio del Buen Retiro. Cuando vuelve a Madrid de su segundo viaje iniciará su etapa más brillante. Será ahora cuando haga sus obras más famosas. La pintura del periodo sevillano debió de ser muy novedosa para la gente de la época. Era una pintura muy realista, de ambientes populares, con preferencia por los claroscuros.

El almuerzo En los años que Velázquez trabajó en Sevilla ejecutó varias composiciones caracterizadas por tratar asuntos de la vida cotidiana. El Aguador de Sevilla o la Vieja friendo huevos son las más conocidas, mientras que los Tres músicos o este almuerzo han pasado más desapercibidas. Sin embargo, estas últimas son de gran calidad como podemos comprobar. Tres hombres se reúnen alrededor de una mesa cubierta con un blanco y almidonado mantel sobre el que apreciamos algunas viandas - pan, varias granadas, un vaso de vino y un plato con algo parecido a mejillones -. Las figuras se recortan sobre un fondo neutro en el que destaca la golilla de uno de los personajes y un sombrero colgados en la pared. Las expresiones de los dos modelos de la derecha son de alegría mientras que el anciano que se sitúa en la izquierda parece más atento a la comida que al espectador. Algunos especialistas consideran que estaríamos ante una referencia a las edades del hombre, al mostrarnos al adolescente, el adulto y el anciano. Las características de esta composición son las habituales en la etapa sevillana: colores oscuros; realismo en las figuras y los elementos que aparecen en el lienzo; iluminación procedente de la izquierda; y expresividad en los personajes, características tomadas del naturalismo tenebrista que Velázquez conocía gracias a las estampas y cuadros procedentes de Italia que llegaban a Sevilla. Este tipo de obras debieron ser muy demandadas.

Inmaculada concepción La Inmaculada Concepción formaba pareja con San Juan Evangelista en Patmos, encargadas ambas imágenes posiblemente para la iglesia del Convento de los Carmelitas Calzados de Sevilla entre 1618 y 1622. Así se demuestra cómo la fama de Velázquez provoca el aumento considerable de sus encargos, tanto de tipo religioso como profano -laVieja friendo huevos o El aguador de Sevilla-. Algunos especialistas consideran que se trata del retrato de la esposa del pintor, Juana Pacheco, otorgando de esta manera un mayor realismo a la composición. El tema de la Inmaculada es uno de los más habituales en el Barroco español, especialmente en la Escuela sevillana. Zurbarán, Murillo o Alonso Cano también trabajarán esta temática, cuyo esquema iconográfico había impuesto el suegro de Velázquez, Francisco Pacheco. Se representaría a María como una mujer joven, coronada de estrellas y vestida con túnica roja y manto azul. Sus manos se colocarían a la altura del pecho, mientras que su cabeza miraría al lado contrario, creando un interesante efecto de movimiento. María apoyaría sus pies sobre una media luna. Velázquez sigue este esquema impuesto por su suegro, destacando las nubes del fondo y el efecto de paisaje de la zona baja del lienzo, donde inserta los atributos de la Virgen. Alejándose de la sombría paleta habitual en estos años, María aparece vestida con una túnica rosada en la que se marcan los pliegues, posible influencia de la pintura flamenca o de las tallas policromadas españolas conocidas como imaginería. Al ser una imagen muy hispana parece que la influencia deCaravaggio se ha abandonado.

Adoración de los magos Obra fechada en 1619, posiblemente pintada para el Noviciado de Jesuitas de Sevilla. Realizada a los 20 años, seguramente Velázquez utiliza a su familia como modelo para pintar esta escena. Así, su esposa sería la Virgen, el Niño Jesús su hija Francisca, Melchor su suegro, Gaspar el propio artista, y Baltasar un criado, igual que el paje. No está probado, pero sin duda Velázquez utilizó modelos vivos, tomándolos directamente del natural, como hacía Caravaggio, de tal manera que parece que la escena está sucediendo junto a nosotros. La obra está marcada por su estilo tenebrista, con fuertes contrastes de luz y sombra y un colorido oscuro. La composición está organizada en forma de aspa, colocando en el centro a la figura principal que es el Niño Jesús, enfajado como solía ser habitual en aquellos tiempos y casi hasta nuestro siglo

ETAPAS MADRILEÑAS E ITALIANAS DE VELAZQUEZ

Retrato de Felipe IV Cautivado por el primer retrato que le realizó Velázquez un año atrás, Felipe IV decidió retratarse de nuevo, ahora en 1624. Ambos cuadros guardan gran similitud entre sí —colores, posición del rey, atuendos, escenario...—, y con el Retrato del infante don Carlos. Los tres retratos forman parte de la primera etapa madrileña de Velázquez, que le permitió granjearse gran número de adeptos a su obra y ganar una beca para estudiar pintura en Italia. Olivares, el valido del rey, también quiso retratarse con Velázquez y el resultado fue el Retrato ecuestre del Conde-Duque de Olivares. Felipe IV de pie , se conserva en el Museo Metropolitano de Arte, Nueva York. El uso que se le dio a este cuadro fue ser un regalo para Carlos I de Inglaterra. Posteriormente, la corona británica lo donó al gobierno de Estados Unidos. Velázquez sigue la tradición de Antonio Moro y Alonso Sánchez Coello, al situar al rey en un ámbito neutro, libre de toda clase de colores que pudiesen afectar la composición. Felipe IV viste un atractivo traje negro, rematado por la cadena del Toisón de Oro. Su vestimenta es típica de la Edad Moderna. La mano del rey sobre la mesa simboliza su inmenso poder sobre los españoles —era llamado el «Rey Planeta»—. La cara del monarca, casi atónita, hizo que se le adjudicase el mote de «El rey pasmado». Al ser un cuadro de cuerpo entero, se cree que pudo haber sido un boceto para Felipe IV con coraza. Existen dudas acerca de cuál fue la obra que se pintó primero.

El triunfo Baco Posiblemente sea ésta una de las obras de Velázquez más famosas y reproducidas; fue pintada para Felipe IV entre 1628-1629, siendo pagada el 22 de julio de 1629. El artista quiso representar a Baco como el dios que obsequia al hombre con el vino, que lo libera, al menos de forma temporal, de sus problemas cotidianos, por lo que Baco se convierte en uno de los borrachos que participan en la fiesta, diferenciándose de los demás por su piel más clara. El asunto ha sido tratado como una escena realista y popular, del mismo modo que si estuviésemos ante una merienda de amigos en el campo; por esto el título original ha sido sustituido popularmente por "Los Borrachos". Se ha supuesto que el tema mitológico y el aire divertido de la obra fueron sugeridos por Rubens, en aquellos momentos en Madrid. La escena puede dividirse en dos mitades: la izquierda, con la figura de Baco muy iluminada, cercana al estilo italiano inspirado en Caravaggio, y la derecha, con los borrachines, hombres de la calle que nos invitan a participar en su fiesta, con un aire muy español similar a Ribera. En esta obra, Velázquez introduce un aspecto profano a un asunto mitológico, en una tendencia que cultivará aún más en los siguientes años.

La Rendición de Breda o Las Lanzas Obra realizada para el Salón de Reinos del madrileño Palacio del Buen Retiro, actualmente destruido; se fecharía antes del mes de abril de 1635 y representa un episodio de la Guerra de Flandes ocurrido el 5 de junio de 1625. Tras un año de sitio por parte de las tropas españolas, la ciudad holandesa de Breda cayó rendida, lo que provocó que su gobernador, Justino de Nassau, entregara las llaves de la ciudad al general vencedor, Ambrosio de Spínola. Pero Velázquez no representa una rendición normal sino que Spínola levanta al vencido para evitar una humillación del derrotado; así, el centro de la composición es la llave y los dos generales. Las tropas españolas aparecen a la derecha, tras el caballo, representadas como hombres experimentados, con sus picas ascendentes que consideradas lanzas por error dan título al cuadro. A la izquierda se sitúan los holandeses, hombres jóvenes e inexpertos, cuyo grupo cierra el otro caballo. Todas las figuras parecen auténticos retratos aunque no se ha podido identificar a ninguno de ellos, a excepción del posible autorretrato de Velázquez, que sería el último hombre de la derecha; al fondo aparecen las humaredas de la batalla y una vista en perspectiva de la zona de Breda. La composición está estructurada a través de dos rectángulos: uno para las figuras y otro para el paisaje. Los hombres se articulan a su vez a lo largo de un aspa en profundidad, cerrando dicho rectángulo con los caballos de los generales. La técnica pictórica que utiliza aquí el artista no es siempre la misma sino que se adapta a la calidad de los materiales que representa, pudiendo ser bien compacta, como en la capa de la figura de la izquierda, bien suelta, como en la banda y armadura de Spínola. Breda volvió para siempre a manos holandesas en 1639.

La familia de Felipe IV o Las Meninas El tema del cuadro parece trivial, la infanta y sus damitas de compañía (meninas en portugués) irrumpen en el estudio de Velázquez, pintor de cámara del rey Felipe IV, que se encuentra pensativo y observa los modelos que se dispone a pintar. Nosotros podemos ser esos modelos ya que somos contemplados por Velázquez. Sin embargo, los reyes Felipe IV y Mariana de Austria, a quienes vemos reflejados en el espejo del fondo, son las personas que el pintor retrata. Pero vayamos por partes, en primer término y de izquierda a derecha tenemos a María Agustina Sarmiento que está haciendo una reverencia y ofreciendo en una bandeja plateada un jarrito o búcaro rojo a la infanta Margarita de Austria que se encuentra en el centro de la composición y resulta ser una deliciosa y encantadora niña de seis añitos de edad. Margarita acepta con su mano el jarrito y nos observa con su candorosa mirada infantil. Un poco más a la derecha vemos a otra menina, Isabel de Velasco, que también muestra sus respetos mediante una suave reverencia. La siguiente es Maribárbola, enana macrocéfala de origen alemán, que también nos mira y, finalizando este plano, Nicolasillo Pertusato, que parece un niño pero también era un enano, bastante travieso por cierto, pues ya ves que le está dando una patada a un gran mastín tumbado en el suelo. Un poco más atrás, a la izquierda, está el pintor Velázquez sujetando un pincel en la mano derecha y la paleta con los demás pinceles en la izquierda. Se está inspirando para pintar a los reyes y se ha representado a sí mismo muy elegante y como de cuarenta años cuando ya rondaba los cincuenta y siete. Delante de él está la parte posterior del lienzo sobre un caballete. Ahora pasas a la zona derecha y, en un segundo plano, ves dos personajes: la dama Marcela Ulloa, “guarda menor de damas” y un caballero sin identificar que sería un sirviente de la corte y que tiene las manos juntas mientras escucha la conversación de la dama. Para marcar la distancia y el espacio, Velázquez los sitúa a ambos en penumbra y más abocetados que las meninas. Al fondo, una puerta de madera con cuarterones se abre a una estancia posterior muy iluminada y José Nieto, aposentador de la corte, está en las escaleras, no sabemos si viene o se va. Lleva un sombrero en la mano y viste una elegante capa negra. La luz es de tal intensidad que hace brillar la escalera, la puerta y la persona de José Nieto.