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Disfunción Circulatoria y Renal en Cirrosis: Mecanismos y Consecuencias Clínicas, Resúmenes de Hematología

Los mecanismos patogénicos de la disfunción circulatoria y renal en la cirrosis, incluyendo la activación compensatoria de sistemas vasoconstrictores endógenos, la formación de ascitis y la insuficiencia renal funcional (HRS). Se discuten los efectos de la disfunción circulatoria en el riñón, la relación entre la PBE y el HRS, y las consecuencias clínicas de la insuficiencia renal en pacientes con cirrosis.

Tipo: Resúmenes

2018/2019

Subido el 28/11/2022

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bg1
GH CONTINUADA. ENERO-FEBRERO 2008.VOL. 7 N.o11
DIAGNÓSTICO pág. 6TRATAMIENTO MÉDICO pág. 11 OTRAS ALTERNATIVAS TERAPÉUTICAS pág. 16
Fisiopatología de la ascitis y del
síndrome hepatorrenal en la cirrosis
VICENTE ARROYO PÉREZ
Servicio de Hepatología. Hospital Clínic. Universidad de Barcelona. Barcelona. España.
La formación de
ascitis en la cirrosis
es el resultado de la
existencia simultánea de
factores locales que
favorecen el escape de
líquido desde los capilares
hepáticos y esplácnicos a
la cavidad peritoneal, y
alteraciones sistémicas
que determinan retención
renal de sodio y agua.
El factor local más
importante es una
vasodilatación arterial
esplácnica. Determina un
aumento marcado de
aflujo de sangre a alta
presión a los capilares
esplácnicos, lo cual
ocasiona un incremento
de la presión hidrostática
y permeabilidad en la
microcirculación
esplácnica.
La alteración
sistémica más
relevante consiste en una
disfunción circulatoria
secundaria a
vasodilatación arterial
esplácnica y a una
disminución de la función
cardíaca. Determina una
activación compensadora
de sistemas vasoconstric-
tores endógenos (sistema
renina-angiotensina,
sistema nervioso simpático
y hormona antidiurética)
que también tienen efectos
en el riñón (retención renal
de sodio y agua).
En fases avanzadas
de la enfermedad,
estos sistemas
vasoactivos dan lugar a
vasoconstricción
extraesplácnica. El
síndrome hepatorrenal
representa la expresión
más extrema de este
trastorno.
Ascitis
Actualización
Puntos clave
La ascitis es la complicación más frecuente de
la cirrosis. Su fisiopatología es compleja e inter-
vienen factores locales, como la hipertensión
portal y una vasodilatación arterial esplácnica,
que distorsionan la hemodinámica en la micro-
circulación esplácnica y favorecen el escape de
líquido a la cavidad peritoneal, y un trastorno
circulatorio sistémico que condiciona la activa-
ción de sistemas vasoactivos, la vasoconstricción
extraesplácnica y, en casos extremos, la disfun-
ción multiorgánica. Estudios recientes han lo-
grado introducir importantes innovaciones en
el campo de la ascitis. Entre ellas, destacan la
participación del corazón en la fisiopatología de
la disfunción circulatoria, el papel de las infec-
ciones bacterianas endógenas en la patogenia
del síndrome hepatorrenal (HRS) y el diseño
de nuevos métodos terapéuticos.
Factores locales
El bloqueo de la circulación venosa portal en el
ámbito sinusoidal es un factor esencial en la fi-
siopatología de la ascitis que tiene lugar me-
diante 2 mecanismos. El primero consiste en
un aumento de la presión hidrostática en los
sinusoides hepáticos y capilares esplácnicos. El
segundo consiste en una vasodilatación arterial
esplácnica asociada a la hipertensión portal,
que determina un aumento de la afluencia de
sangre a alta presión en los capilares esplácni-
cos. Este segundo mecanismo explica más del
70% de los casos del aumento de la presión hi-
drostática en la microcirculación esplácnica en
la cirrosis1. La principal consecuencia de estos
cambios es un aumento del escape de líquido
desde los sinusoides hepáticos y capilares es-
plácnicos al intersticio. Inicialmente, esto se
amortigua con un aumento del retorno de lí-
quido al torrente circulatorio a través de la cir-
culación linfática. De hecho, el flujo de linfa a
través del conducto torácico puede alcanzar
valores 24 veces más elevados que en los indi-
viduos sanos (< l l/día)2. Sin embargo, a medi-
da que la enfermedad progresa, la formación
de linfa sobrepasa la capacidad de drenaje del
conducto torácico, lo que determina un escape
de líquido a la cavidad peritoneal.
Una vez formada, la ascitis se reabsorbe a través
de estomas localizados en la superficie perito-
neal del diafragma que comunican directamen-
te la cavidad peritoneal con linfáticos supradia-
fragmáticos3. La reabsorción de ascitis oscila
entre 1 y 5 l/día. El desarrollo de ascitis ocurre
cuando su velocidad de formación supera la ca-
pacidad de reabsorción a través del diafragma.
La concentración de proteínas de la ascitis es
generalmente baja, debido a la poca permeabi-
lidad de los sinusoides hepáticos en la cirrosis.
Hay una disminución muy intensa en la poro-
sidad de la pared de los sinusoides y un au-
mento de contenido proteico en el intersticio,
lo que da lugar a lo que se denomina capilari-
zación del sinusoide4,5. Algunas proteínas en
el líquido ascítico (fibronectina, complemen-
to) tienen actividad antibacteriana. La con-
centración de proteínas en el líquido ascítico
disminuye a medida que la enfermedad hepá-
tica y la hipertensión portal progresan6.Por
tanto, no es sorprendente la alta frecuencia de
peritonitis bacteriana espontánea (PBE) en
fases avanzadas de la cirrosis.
Disfunción
circulatoria
Los pacientes con cirrosis hepática son, en ge-
neral, hipotensos, debido a la vasodilatación ar-
terial esplácnica7. Para mantener la presión
arterial, estos pacientes desarrollan 2 tipos di-
pf3
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DIAGNÓSTICO pág. 6 TRATAMIENTO MÉDICO pág. 11 OTRAS ALTERNATIVAS TERAPÉUTICAS pág. 16

Fisiopatología de la ascitis y del

síndrome hepatorrenal en la cirrosis

VICENTE ARROYO PÉREZ

Servicio de Hepatología. Hospital Clínic. Universidad de Barcelona. Barcelona. España.

La formación de ascitis en la cirrosis es el resultado de la existencia simultánea de factores locales que favorecen el escape de líquido desde los capilares hepáticos y esplácnicos a la cavidad peritoneal, y alteraciones sistémicas que determinan retención renal de sodio y agua.

El factor local más importante es una vasodilatación arterial esplácnica. Determina un aumento marcado de aflujo de sangre a alta presión a los capilares esplácnicos, lo cual ocasiona un incremento de la presión hidrostática y permeabilidad en la microcirculación esplácnica.

La alteración sistémica más relevante consiste en una disfunción circulatoria secundaria a vasodilatación arterial esplácnica y a una disminución de la función cardíaca. Determina una activación compensadora de sistemas vasoconstric- tores endógenos (sistema renina-angiotensina, sistema nervioso simpático y hormona antidiurética) que también tienen efectos en el riñón (retención renal de sodio y agua).

En fases avanzadas de la enfermedad, estos sistemas vasoactivos dan lugar a vasoconstricción extraesplácnica. El síndrome hepatorrenal representa la expresión más extrema de este trastorno.

Ascitis

Actualización

Puntos clave

La ascitis es la complicación más frecuente de la cirrosis. Su fisiopatología es compleja e inter- vienen factores locales, como la hipertensión portal y una vasodilatación arterial esplácnica, que distorsionan la hemodinámica en la micro- circulación esplácnica y favorecen el escape de líquido a la cavidad peritoneal, y un trastorno circulatorio sistémico que condiciona la activa- ción de sistemas vasoactivos, la vasoconstricción extraesplácnica y, en casos extremos, la disfun- ción multiorgánica. Estudios recientes han lo- grado introducir importantes innovaciones en el campo de la ascitis. Entre ellas, destacan la participación del corazón en la fisiopatología de la disfunción circulatoria, el papel de las infec- ciones bacterianas endógenas en la patogenia del síndrome hepatorrenal (HRS) y el diseño de nuevos métodos terapéuticos.

Factores locales

El bloqueo de la circulación venosa portal en el ámbito sinusoidal es un factor esencial en la fi- siopatología de la ascitis que tiene lugar me- diante 2 mecanismos. El primero consiste en un aumento de la presión hidrostática en los sinusoides hepáticos y capilares esplácnicos. El segundo consiste en una vasodilatación arterial esplácnica asociada a la hipertensión portal, que determina un aumento de la afluencia de sangre a alta presión en los capilares esplácni- cos. Este segundo mecanismo explica más del 70% de los casos del aumento de la presión hi- drostática en la microcirculación esplácnica en la cirrosis^1. La principal consecuencia de estos cambios es un aumento del escape de líquido desde los sinusoides hepáticos y capilares es- plácnicos al intersticio. Inicialmente, esto se amortigua con un aumento del retorno de lí- quido al torrente circulatorio a través de la cir-

culación linfática. De hecho, el flujo de linfa a través del conducto torácico puede alcanzar valores 24 veces más elevados que en los indi- viduos sanos (< l l/día)^2. Sin embargo, a medi- da que la enfermedad progresa, la formación de linfa sobrepasa la capacidad de drenaje del conducto torácico, lo que determina un escape de líquido a la cavidad peritoneal. Una vez formada, la ascitis se reabsorbe a través de estomas localizados en la superficie perito- neal del diafragma que comunican directamen- te la cavidad peritoneal con linfáticos supradia- fragmáticos^3. La reabsorción de ascitis oscila entre 1 y 5 l/día. El desarrollo de ascitis ocurre cuando su velocidad de formación supera la ca- pacidad de reabsorción a través del diafragma. La concentración de proteínas de la ascitis es generalmente baja, debido a la poca permeabi- lidad de los sinusoides hepáticos en la cirrosis. Hay una disminución muy intensa en la poro- sidad de la pared de los sinusoides y un au- mento de contenido proteico en el intersticio, lo que da lugar a lo que se denomina capilari- zación del sinusoide4,5. Algunas proteínas en el líquido ascítico (fibronectina, complemen- to) tienen actividad antibacteriana. La con- centración de proteínas en el líquido ascítico disminuye a medida que la enfermedad hepá- tica y la hipertensión portal progresan^6. Por tanto, no es sorprendente la alta frecuencia de peritonitis bacteriana espontánea (PBE) en fases avanzadas de la cirrosis.

Disfunción circulatoria

Los pacientes con cirrosis hepática son, en ge- neral, hipotensos, debido a la vasodilatación ar- terial esplácnica^7. Para mantener la presión arterial, estos pacientes desarrollan 2 tipos di-

Fisiopatología de la ascitis y del síndrome hepatorrenal en la cirrosis V. Arroyo Pérez

La ascitis aparece cuando la extravasación de líquido desde la circulación hepática y esplácnica supera la capacidad de drenaje del sistema linfático esplácnico e infradiafrágmático, y siempre en el marco de una disfunción circulatoria sistémica que determina retención renal de sodio.

La concentración de proteínas en líquido ascítico en fases avanzadas de la enfermedad es invariablemente baja. La capilarización de los sinusoides hepáticos, que pierden porosidad y desarrollan una membrana basal, y la escasa permeabilidad de los capilares esplácnicos son la causa de este fenómeno.

El factor local más importante en la formación de ascitis es una vasodilatación arterial esplácnica. Determina un aumento marcado de aflujo de sangre a alta presión a los capilares esplácnicos, lo cual ocasiona un incremento de la presión hidrostática y permeabilidad en la microcirculación esplácnica.

En fases iniciales de la cirrosis, cuando la enferme- dad está compensada, o poco después del inicio de la ascitis, la vasodilatación arterial esplácnica se compensa mediante el desarrollo de una circulación hiperdinámica (aumento de gasto cardíaco por incremen- to de la contractibilidad y la frecuencia cardíacas).

La disfunción circulatoria sistémica de la cirrosis progre- sa durante el curso de la enfermedad como consecuen- cia de un progresivo aumento de la vasodilatación arterial esplácnica, pero también por un descenso del gasto cardíaco.

Lectura rápida

producen vasoconstricción en territorios ex- traesplácnicos (riñones, cerebro, piel y múscu- lo)11,12. Las arterias renales son muy sensibles al efecto vasoconstrictor de la angiotensina II, la noradrenalina y la vasopresina. Ello explica la baja perfusión renal y el filtrado glomerular observado en pacientes con cirrosis y ascitis^13. El HRS es la expresión más extrema de esta vasoconstricción renal.

Disfunción renal

El sistema renina-angiotensina y el sistema nervioso simpático estimulan la reabsorción de sodio y agua por los túbulos renales, y éste es el segundo mecanismo esencial en la for- mación de ascitis. Es importante reconocer que en la cirrosis hay una disociación temporal clara entre la activación de los sistemas reni- na-angiotensina-aldosterona y nervioso sim- pático, y la retención renal de sodio y la for- mación de ascitis14,15. Estos sistemas se activan en la cirrosis cuando la función circulatoria es- tá afectada de una forma significativa. No obstante, hay pacientes que desarrollan reten- ción de sodio y formación de ascitis con nor-

ferentes de mecanismos compensadores. En primer lugar, aumentan el gasto cardíaco me- diante un aumento de la contractibilidad ven- tricular y de la frecuencia cardíaca (circulación hiperdinámica). Este mecanismo es particu- larmente importante en fases tempranas, cuando la enfermedad se mantiene todavía compensada, o poco después de la aparición de ascitis (fig. 1)^8. A medida que la enfermedad progresa, la hi- pertensión portal aumenta y la vasodilatación esplácnica es más intensa. En estas circunstan- cias, el gasto cardíaco y la frecuencia cardíaca deberían también aumentar. Sin embargo, esto no es así. La frecuencia cardíaca no aumenta y el gasto cardíaco, aunque más elevado que en condiciones normales, disminuye (fig. 1)^8. La presión arterial debe, por tanto, mantenerse mediante una estimulación de sistemas vaso- constrictores endógenos (sistema renina-an- giotensina-aldosterona, sistema nervioso sim- pático y hormona antidiurética)^9. Estos sistemas no consiguen corregir la vasodilata- ción arterial esplácnica, que es resistente a la acción de estos sistemas debido a una libera- ción masiva de óxido nítrico y otros vasodila- tadores locales en esta región^10. Sin embargo,

Cambios

Cirrosis compensada

Tiempo Ascitis

Volumen sanguíneo efectivo normal

Hipovolemia arterial

Gasto cardíaco Vasodilatación arterial esplácnica Resistencia vascular sistémica Vasoconstricción extraesplácnica

Grado de activación de SRAA, SNS, HAD

Hiponatremia HRS tipo 2

Figura 1. Patogenia de la disfunción circulatoria en la cirrosis. El mecanismo central del trastorno es una vasodilatación arterial esplácnica que aumenta progresivamente durante el curso de la enfermedad. En fases iniciales, este trastorno se compensa con un aumento comparable del gasto cardíaco. El volumen arterial efectivo se mantiene, por tanto, estable y los pacientes no desarrollan retención renal de sodio ni ascitis. Sin embargo, conforme la enfermedad hepática progresa, el corazón es incapaz de aumentar el gasto cardíaco. En fases avanzadas, hay incluso un descenso de la función cardíaca. Ello determina una hipovolemia efectiva, activación del sistema renina-angiotensina- aldosterona (SRAA), sistema nervioso simpático (SNS) y hormona antidiurética (HAD), retención renal de sodio y vasoconstricción extraesplácnica. El síndrome hepatorrenal (HRS) tipo 2 representa la expresión más extrema de este trastorno circulatorio.

supervivencia de los pacientes con HRS tipo 2 (50% a los 6 meses) es inferior a la de los pa- cientes sin HRS (fig. 3).

Síndrome hepatorrenal tipo 1

El HRS tipo 1 consiste en una insuficiencia renal rápidamente progresiva, que aparece en estrecha relación cronológica con un factor precipitante^21 (fig. 2). Ocurre en el marco de un deterioro agudo de la función circulatoria, caracterizada por un descenso de la presión ar- terial y una estimulación intensa de los siste-

mas renina-angiotensina y ner vioso simpático^8. En estudios hemodinámicos se ha constatado una acentuación de la vasodilata- ción arterial. El gasto cardíaco desciende (puede alcanzar valores inferiores a los norma- les) y la frecuencia cardíaca no aumenta8,16. El factor precipitante más frecuente del HRS tipo 1 es la PBE22-24. El desarrollo de HRS ocurre a pesar de la curación de la infección. Los pacientes cirróticos con ascitis e intensa disfunción circulatoria (aquellos con renina alta y gasto cardíaco no excesivamente elevado), hi- ponatremia dilucional o HRS tipo 2 están es- pecialmente predispuestos a desarrollar un HRS tipo 1 tras una PBE. La gravedad de la respuesta inflamatoria, estimada por los valores

Fisiopatología de la ascitis y del síndrome hepatorrenal en la cirrosis V. Arroyo Pérez

Lectura rápida

El HRS tipo 1 es una insuficiencia renal rápidamente progresiva. En la mayoría de los pacientes, aparece en estrecha relación cronológica con un factor precipitante, particularmente la peritonitis bacteriana espontánea (PBE).

La PBE induce disfunción circulatoria y HRS, incluso en el contexto de una rápida respuesta al tratamiento antibiótico.

Los factores predictivos más importantes de desarrollo de HRS tipo 1 tras PBE son la existencia de una disfunción circulatoria marcada previa a la infección (HRS tipo 2, hiponatremia dilucional o valores muy altos de renina y noradrenalina en plasma) y una reacción inflamatoria local intensa con valores elevados de polimorfonucleares y citocinas en líquido ascítico.

La vasodilatación arterial es muy intensa en los pacientes con HRS tipo 1. El gasto cardíaco puede estar elevado, ser normal o incluso ser bajo. Hay vasoconstricción intensa en territorios extraesplácnicos, incluidos el riñón, el hígado, el cerebro, la piel y los músculos y, posiblemente, las glándulas suprarrenales.

El HRS tipo 1 es una especie de fracaso multiorgánico en pacientes con cirrosis hepática con afectación cardiovascular, renal, hepática, cerebral y suprarrenal.

1,

0,

0,

0,

0, Probabilidad de supervivencia0, 0 100 200 300 400 500 600

Sin HRS

Días

HRS tipo 2 HRS tipo 1

p < 0,

Peritonitis bacteriana espontánea u otro factor precipitante

AII, NA, HAD

↑ resistencia flujo sanguíneo portal

Vasoconstricción arterial regional

Glándulas suprarrenales

Hígado

Cerebro

Riñones

Disfunción adrenal

Insuficiencia hepática

Encefalopatía

HRS

Aumento de la vasodilatación arterial Descenso del gasto cardíaco

Agravación de la hipertensión portal

Figura 3. Probabilidad de supervivencia de pacientes cirróticos con creatinina en plasma inferior 1,5 mg/dl y con síndrome hepatorrenal (HRS) tipo 1 y tipo 2.

Figura 4. Concepto actual sobre la fisiopatología del síndrome hepatorrenal (HRS) tipo 1. Además de la insuficiencia renal, los pacientes desarrollan un deterioro agudo de otros órganos y sistemas, como la circulación, el corazón, el cerebro, el hígado y las glándulas suprarrenales. AII: angiotensina II; HAD: hormona antidiurética; NA: noradrenalina.

de citocinas en sangre y ascitis (factor de necro- sis tumoral alfa o interleucina 6) o de polimor- fonucleares en líquido ascítico, es otro factor predictivo de HRS tipo 1 tras PBE. El desarro- llo de insuficiencia renal es un fenómeno fre- cuente en otras infecciones bacterianas en la ci- rrosis. Sin embargo, revierte en la mayoría de las ocasiones tras la curación de la infección25,26. Los pacientes con HRS tipo 1 presentan un deterioro agudo de la función hepática. En ausencia de tratamiento, la mayoría de los pa- cientes fallece en pocos días, con un cuadro caracterizado por insuficiencia renal, ictericia y encefalopatía. Dado que el desarrollo de HRS tipo 1 se asocia a un aumento significa- tivo de la presión portal y a un descenso del flujo sanguíneo hepático8,16, se ha indicado que el deterioro agudo de la función hepática podría estar relacionado con una hipoperfu- sión hepática. De hecho, la angiotensina II, la noradrenalina y la vasopresina tienen un po- tente efecto constrictor en las arteriolas y vé- nulas hepáticas y células estrelladas. Final- mente, en estudios recientes se indica que los pacientes cirróticos con infecciones bacteria- nas graves, inestabilidad hemodinámica e in- suficiencia renal presentan con frecuencia una insuficiencia suprarrenal y que podrían benefi- ciarse de la administración de hidrocortiso- na27,28. Por tanto, el HRS tipo 1 debe conside- rarse como una forma especial de fracaso multiorgánico, caracterizado por un deterioro agudo de la función cardiovascular, hepática, renal, cerebral y suprarrenal (fig. 4).

Bibliografía

- Importante^ •• Muy importante

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Fisiopatología de la ascitis y del síndrome hepatorrenal en la cirrosis V. Arroyo Pérez

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Arroyo V, Gines P, Gerbes AL, Dudley FJ, Gentilini P, Laffi G, et al. Definition and diagnostic criteria of refractory ascites and hepatorenal syndrome in cirrhosis. Hepatology. 1996;23:164-76. Describe las conclusiones de una conferencia de consenso sobre la definición y los criterios diagnósticos de la ascitis refractaria y síndrome hepatorrenal en la cirrosis. Ha sido de gran importancia para el diseño de los modernos estudios terapéuticos en estas complicaciones.

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