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Asignatura: Geologia aplicada a la biologia, Profesor: Elena Moreno Gonzalez de Eiris, Carrera: Biología, Universidad: UCM
Tipo: Apuntes
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Definimos atmósfera como una envoltura fundamentalmente gaseosa que se encuentra unida a la Tierra por atracción gravitatoria, extendiéndose hasta una altura aproximada de 10.000 km. A pesar de su gran tamaño, es en los primeros 30 km donde se encuentra el 97% de la concentración de los gases que la constituyen (nitrógeno, oxígeno, dióxido de carbono…) así como las partículas sólidas y el vapor de agua.
La homosfera o neutrosfera es la parte inferior de la atmósfera, y se caracteriza por poseer una composición homogénea, de ahí su nombre. Se extiende hasta una altura aproximada de 80 km. Su homogeneidad viene dada a la existencia de movimientos del aire que mantienen un proceso de mezcla casi constante. Entre los 80 y los 90 km de altura se extiende una capa de transición denominada homopausa. Por encima de los 90 km se extiende la heterosfera o ionosfera, que es la parte superior de la atmósfera y su concentración de gases ya no es homogénea, sino que éstos se distribuyen en capas concéntricas. Por encima de la heterosfera se extiende la magnetosfera, formada por partículas no ligadas al campo gravitatorio, sino al campo magnético y al viento solar.
El aire puro y seco de la atmósfera, en general, está compuesto mayoritariamente por nitrógeno (78’09%), oxígeno (20’95%) y argón (0’9%); del resto, un 0’03% se corresponde con el dióxido de carbono. El oxígeno es muy activo, al contrario que el nitrógeno y el argón, y experimenta una gran interacción con las rocas, el agua y la biosfera. El argón, como hemos dicho, apenas reacciona con otros elementos, y procede de la desintegración radiactiva del potasio presente en el manto terrestre, siendo expulsado principalmente a la atmósfera a través de los volcanes.
El dióxido de carbono y el vapor de agua únicamente se dan en la parte inferior de la homosfera, y su concentración es muy variable. Así, la concentración de dióxido de carbono depende de la respiración de los seres vivos y su fijación en la biomasa, por lo que aumenta en invierno, cuando la fotosíntesis es menor. El vapor de agua depende de la evaporación, variando su concentración según estemos sobre masas oceánicas o continentales, y según la temperatura. Ambos gases son de enorme interés en los procesos atmosféricos, ya que absorben numerosas radiaciones de onda de la radiación solar (incluyendo radiaciones infrarrojas), por lo que contribuyen a controlar la temperatura de la homosfera. La proporción del ozono también es variable, y depende de la altura, aumentando según aumenta ésta. Se encarga de absorber radiaciones ultravioletas. Otros gases existentes se encuentran en menor proporción y no son tan importantes, como el neón, el xenón, el criptón y el helio; los tres primeros fueron incorporados a la atmósfera cuando ésta se formó, y el último procede de la desintegración radiactiva de las rocas terrestres.
En la heterosfera se produce una disminución de la concentración de los gases pesados tales como el argón y el dióxido de carbono, mientras que otros como el nitrógeno y el oxígeno permanecen en igual proporción. La concentración de hidrógeno y helio aumenta considerablemente.
La heterosfera se caracteriza, como hemos visto, por poseer capas concéntricas que varían de espesor según la latitud y la hora del día. Esta estructura está directamente relacionada con el peso atómico de los gases. Así, el nitrógeno se sitúa en la capa inferior al ser el más denso, mientras que el hidrógeno se sitúa en la capa más externa. En total, hay cuatro capas en la heterosfera:
La presión atmosférica (fuerza que se ejerce sobre un punto de la Tierra como consecuencia del peso de la columna de aire que se encuentra en niveles suprayacentes como consecuencia de la gravedad) comprime los gases en la parte inferior de la atmósfera. El resultado es que la densidad y la presión disminuyen gradualmente al ascender. Sin embargo, la existencia de niveles que se calientan al absorber las longitudes de onda de las radiaciones provoca una estructura condicionada por la distribución vertical de temperatura o gradiente vertical de temperatura.
La temperatura media del aire, comparada con la de la Tierra, es mayor debido al calentamiento que se produce desde la superficie terrestre, el nivel de ozono situado a unos 50 km de altura que produce un máximo de temperatura y el calentamiento que sufren las capas superiores de la atmósfera al absorber las radiaciones más energéticas. Entre estos máximos de temperatura, no obstante, se sitúan mínimos donde la absorción de radiaciones es menor.
Así, en función de esta temperatura se han distinguido tres capas en la homosfera (troposfera, estratosfera y mesosfera) y una capa en la heterosfera (termosfera):
divergente del aire en la superficie se compensa con un movimiento descendente, que trae a la superficie aire frío, impidiendo la formación de nubes.
Si la Tierra no rotase sobre su eje, los vientos circularían desde las zonas de alta presión hasta las zonas de baja presión. Sin embargo, debido al efecto de la rotación planetaria la circulación de los vientos es más compleja. Debido a dicha rotación, se genera una fuerza llamada de Coriolis que desvía las corrientes de aire hacia la derecha en el hemisferio norte y hacia la izquierda en el hemisferio sur, aumentando el valor de la fuerza desviadora conforme aumenta la velocidad del viento. Así, la fuerza de Coriolis tiene un valor nulo en el ecuador. Esta desviación hace que el aire no se dirija directamente a las zonas de baja presión atmosférica, sino que circule en paralelo a las isobaras, con las zonas de baja presión a su izquierda en el hemisferio norte y a su derecha en el hemisferio sur.
La diferencia de calentamiento entre los polos y el ecuador genera masas de aire más cálidas y menos densas en el ecuador y masas de aire más frías y densas en los polos. En principio, esto debe provocar altas presiones atmosféricas en los polos y bajas en el ecuador. En esta idea se basa el modelo de circulación de los vientos de Hadley: la diferencia de calentamiento genera una célula de convección en cada hemisferio, con aire caliente que se eleva en los trópicos y fluye hacia los polos, donde desciende y retorna al ecuador con vientos en superficie. Sin embargo, este esquema se complica debido al efecto de la fuerza de Coriolis. En realidad, el aire procedente de los polos se desvía de su trayectoria teórica y no llega al ecuador. Un modelo más complejo se describe mediante tres células de convección en cada hemisferio:
La humedad atmosférica es el contenido en agua de la atmósfera. La humedad relativa cambia si lo hace la temperatura, de modo que, sin variar la cantidad de vapor de agua, un descenso de temperatura provoca un aumento de dicha humedad relativa. Este es el
mecanismo más frecuente a la hora de la formación de nubes. Las causas del enfriamiento pueden ser dos: el contacto con una superficie fría o el ascenso de masas de aire que, al pasar a presiones menores se expanden y enfrían.
Definimos hidrosfera como el conjunto de toda el agua de la Tierra. No constituye una envuelta completa y se describe mejor como una serie de almacenes entre los que hay un flujo incesante de agua. Según un cálculo estimado, en la Tierra hay 1’36 mil millones de km^3 de agua, la mayor parte (97’2%) correspondiente a los océanos; alrededor de un 2’15% está congelada en los glaciares, y gran parte del 0’65% restante se encuentra en la atmósfera, las aguas subterráneas, lagos, pantanos y ciénagas. Sólo un 0’0001% del agua de la hidrosfera se encuentre en los cauces de los ríos y arroyos en algún momento.
El volumen total de agua puede considerarse constante. La mayor parte fue liberada desde el interior hacia la superficie terrestre por diferenciación gravitacional al principio de la historia de la Tierra. Aunque los volcanes siguen liberando agua en forma de vapor de agua, la alteración de las rocas fija cierta cantidad de agua en los minerales, de modo que el volumen puede considerarse constante. Esto significa que las transformaciones de estado y el transporte del agua entre los almacenes se compensan constantemente.
El agua posee numerosas propiedades:
El ciclo hidrológico, o ciclo del agua, es un modelo que permite describir las transformaciones de estado y el transporte del agua de unos almacenes a otros.
Definimos aguas subterráneas como aquellas que llenan los espacios abiertos de las rocas, sedimentos y suelo por debajo de la superficie terrestre, siendo uno de los almacenes de la hidrosfera. Igual que ocurre con el resto de agua del ciclo hidrológico, el agua subterránea procede de los océanos, pero su fuente más inmediata es la precipitación que se infiltra en el terreno. Las aguas subterráneas pueden proceder también del agua que se infiltra desde las corrientes, los lagos, los pantanos, los estanques artificiales y los sistemas de tratamiento de agua.
Cuando el agua subterránea desciende por el terreno, una pequeña cantidad se adhiere al material que atraviesa; definimos aguas edáficas como aquellas retenidas en los poros de las rocas por capilaridad, sirviendo como fuente acuática a las plantas. Sin embargo, el resto sigue infiltrándose hacia abajo y se acumula hasta llenar todos los espacios porosos disponibles. Por tanto, pueden distinguirse dos zonas según si sus espacios porosos contienen fundamentalmente aire (zona de aireación o vadosa) o agua (zona de saturación o freática); la superficie que las separa recibe el nombre de tabla de agua o nivel freático.
La gravedad proporciona energía para el movimiento descendente de las aguas subterráneas. El agua que se introduce en el terreno se mueve a través de la zona de aireación a la zona de saturación. Cuando el agua alcanza el nivel freático, continúa atravesando la zona de saturación desde áreas en las que la tabla de agua es alta hasta áreas en las que es más baja, como las corrientes, lagos o pantanos. Sólo una parte del agua sigue una ruta directa a lo largo de la inclinación del nivel freático; la mayor parte desciende por caminos curvos más largos y después entra en una corriente, un lago o un pantano desde abajo, porque se mueve desde áreas de presión alta hasta áreas de una presión más baja dentro de la zona saturada.
Definimos acuífero como cualquier volumen de roca poroso capaz de almacenar agua subterránea y permitir su movimiento. Existen acuíferos normales, donde el cuerpo rocoso permite el movimiento del agua, y acuíferos colgados o perched, cuando el agua queda sostenida por un nivel impermeable superior al nivel freático. Denominamos acuitardo como el nivel de roca poco permeable que dificulta el movimiento del agua subterránea, acuicludo como la masa rocosa que permite con facilidad dicho movimiento, y manantial o spring como la afloración del agua subterránea (descarga). Podemos clasificar a los acuíferos a través del tamaño de sus poros de roca:
El agua subterránea es un recurso natural valioso que se está explotando rápidamente in tener en cuenta los efectos de su uso abusivo. Las modificaciones de las aguas subterráneas pueden tener numerosas consecuencias ambientales:
agua entre los granos, y el peso de los materiales suprayacentes hace que dichos granos se compacten, dando como resultando la subsidencia del terreno.