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Asignatura: Fotografia, Profesor: augusto augusto, Carrera: Artes Escénicas + Comunicación Audiovisual, Universidad: Nebrija
Tipo: Resúmenes
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El filme como representación visual y sonora – Aumont.
1. El espacio fílmico
Filme: constituido por un gran número de imágenes fijas, llamadas fotogramas, dispuestas en serie sobre una película transparente. Esta película, al pasar con un cierto ritmo por un proyector, da origen a una imagen ampliada y en movimiento.
Esta imagen es plana y está delimitada por un cuadro. Estas 2 características materiales de la imagen fílmica:
Cuadro : límite de la imagen. El cuadro tiene sus dimensiones y sus proporciones impuestas por dos premisas técnicas: el ancho de la película-soporte y las dimensiones de la ventanilla de la cámara; el conjunto de estas dos circunstancias define lo que se denomina el formato del filme.
Cuadro juega un papel muy importante en la composición de la imagen, en especial cuando esta permanece inmóvil o casi inmóvil. La superficie rectangular que delimita el cuadro es uno de los primeros materiales sobre los que trabaja el cineasta.
Reaccionamos ante esta imagen plana como si viéramos una porción de espacio en tres dimensiones, análoga al espacio real en el que vivimos. Esta impresión de realidad, especifica del cine, se manifiesta principalmente en la ilusión del movimiento y en la ilusión de profundidad.
Reaccionamos ante la imagen fílmica como ante la representación realista de un espacio imaginario que nos parece percibir. Como la imagen está limitada en su extensión por el cuadro, nos parece percibir solo una porción de este espacio. Esta porción de espacio imaginario contenida en el interior del cuadro es lo que llamamos campo.
Campo : se percibe como la única parte visible de un espacio más amplio que existe sin duda a su alrededor.
Fuera campo : espacio invisible que prolonga lo visible. Está esencialmente ligado al campo debido a que solo existe en función de este. Conjunto de elementos que, aun no estando incluidos en el campo, le son asignados imaginariamente, por el espectador, a través de cualquier medio.
3 tipos de fuera-campo:
Campo y fuera campo pertenecen ambos, en todo derecho, a un mismo espacio imaginaria perfectamente homogéneo que denominamos espacio fílmico o escena fílmica.
Algunos autores, como Noël Burch por ejemplo, diferencian el fuera-campo de la siguiente manera:
La escena fílmica no se define únicamente por los rasgos visuales. Sonido juega un gran papel ya que entre un sonido emitido en campo y un sonido emitido fuera de campo el oído no distingue diferencia. Esta homogeneidad sonora es una de los factores de unificación del espacio fílmico en su totalidad.
Todas las consideraciones sobre el espacio fílmico solo tienen sentido cuando tratamos de lo que se denomina “cine narrativo y representativo”, o sea, películas que de una u otra forma cuentan una historia y la sitúan en un cierto universo imaginario que materializan al representarlo.
Pascal Bonitzer plantea la idea de un fuera campo “anti-clásico”, heterogéneo al campo, y que podría definirse como el espacio de la producción. Pone acento en la ilusión que constituye la representación fílmica, al ocultar de modo sistemático cualquier huella de su propia producción. Esta ilusión sirve tanto para la percepción del campo como espacio en tres dimensiones, como en la manifestación de un fuera-campo invisible.
El espacio de la producción del filme, donde se despliega y juega todo el aparato técnico, todo el trabajo de realización y metafóricamente todo el trabajo de escritura, lo definimos como fuera de cuadro.
2. Técnicas de la profundidad.
La combinación de procedimientos utilizados en el cine para producir la aparente profundidad es singular y demuestra la inserción del cine en la historia de los medios de representación. Además de la reproducción de movimiento, que ayuda a la percepción de profundidad, dos series de técnicas (parámetros de representación) son esencialmente utilizadas:
entre dos cambios de plano»; y por extensión, en el rodaje el «plano» designa el fragmento de película que corre de forma ininterrumpida en la cámara, entre la puesta en marcha del motor y su detención.
En estética del cine, el término plano se utiliza al menos en tres tipos de contexto:
El sonido no es un hecho natural de la representación cinematográfica. El papel y la concepción de lo que se llama la “banda sonora” han variado y varía según los films. Dos determinaciones esenciales, muy relacionadas entre si, regulan estas variaciones:
Por tanto, podemos decir, sin forzar demasiado las cosas, que, al menos durante la década de 1920, existían dos tipos de cine sin palabras:
A menudo se ha señalado que el cine sin palabras, cuyos medios expresivos estaban provistos de un cierto coeficiente de irrealidad (sin sonido, sin color) favorecía de alguna manera la irrealidad de la narración y de la representación. Por tanto, no sorprende que la llegada del «sonoro» haya generado, a partir de estas dos actitudes, dos respuestas radicalmente diferentes. Para unos, el cine sonoro, más que hablado, se recibió como la culminación de una verdadera «vocación» del lenguaje cinematográfico, vocación que hasta entonces había estado «suspendida» por falta de medios técnicos. En su actitud límite, se llegó a considerar que el cine empezaba en realidad con el sonoro, y que debía intentar abolir al máximo posible todo lo que le separara de un reflejo perfecto del mundo real. Esta posición fue formulada por críticos y teóricos, entre los que destacan André Bazin y sus epígonos. Para otros, por el contrario, el sonido se recibió como un auténtico instrumento de degeneración del cine, como una incitación a hacer justamente del cine una copia, un doble de la realidad a expensas del trabajo sobre la imagen o sobre el gesto. Esta posición se adoptó -a veces de forma en exceso negativa- por muchos directores, algunos de los cuales tardaron mucho en aceptar la presencia del sonido en sus filmes.