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Autores clásicos, Apuntes de Relaciones Laborales y Recursos Humanos

Asignatura: Teoria de las Relaciones Laborales, Profesor: Mª Luz Castellanos Ortega, Carrera: Relaciones Laborales y Recursos Humanos, Universidad: UVA

Tipo: Apuntes

2012/2013

Subido el 15/05/2013

sandravelasco89
sandravelasco89 🇪🇸

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ADAM SMITH
Economista y filósofo liberal. Escocia, 1723-1790.
Importancia de la división del trabajo en su obra: tanto en el mercado mundial (macro) como en
el taller fabril (micro). En la fábrica, la división del trabajo y la nueva maquinaria hace
aumentar la productividad porque
1) si los trabajadores se dedican a una sola tarea, perfeccionan su realización
2) si los trabajadores se dedican a una sola tarea, no pierden tiempo cambiando de una a otra
3) la división del trabajo viene acompañada de una revolución tecnológica: las máquinas
facilitan y reducen el trabajo.
Doble cara de la división del trabajo:
a) Progreso para la humanidad, extendido a todas las capas de una sociedad
b) Degradación del individuo trabajador (idea que posteriormente recoge Marx).
Una paradoja, pues: progreso económico no va acompañado de desarrollo humano (lo que es
bueno para la sociedad, no lo es para el individuo). Como moralista, Smith se preocupa de las
consecuencias de dedicarse a una sola tarea durante toda la vida (Lectura 2, de La riqueza de las
naciones), y como le ocurre a otros pensadores, puede manifestar al mismo tiempo tanto
entusiasmo por el progreso como nostalgia por las “sociedades que comúnmente se llaman
bárbaras”, en cuanto que la no división del trabajo en éstas mantiene intacta para los hombres la
posibilidad de desarrollar el entendimiento.
Por eso es necesario una intervención pública, como por ejemplo un sistema educativo y
general, para prevenir y corregir los impactos perjudiciales de la modernización, que conllevan
no solo degradación de los individuos sino también ampliación de las desigualdades sociales.
Para Smith la división del trabajo es lógica en cuanto que es el resultado de la propensión
NATURAL del hombre a negociar con otros (lo que conduce a cooperar con esos otros).
Atribuir características NATURALES a algo o alguien (un individuo, un colectivo de
personas, el conjunto del género humano) se llama idealismo o, más restringidamente,
esencialismo. En algunos aspectos Smith es un esencialista, en otro no. Él creía que el ser
humano tiene una propensión natural a cooperar y negociar (esencialismo). Pero también
que las desigualdades sociales no son producto de diferencias naturales (no esencialista).
“Realmente -escribió Adam Smith- la diferencia de talentos naturales entre los individuos es
mucho menor de lo creemos. Estas disposiciones tan diferentes que parecen distinguir a los
hombres de las diversas profesiones, no son tanto la causa como el efecto de la división del
trabajo”.
Diversas corrientes teóricas de la sociología y la sociología del trabajo (neomarxistas,
subjetivistas, interaccionistas, y en general no-idealistas) tienen presente esta noción de la
desigualdad social como algo que NO es un producto de las capacidades naturales de los
hombres.
Una desigualdad imperante en el mercado laboral es la que se da entre operarios y
empresarios/dueños. Esta desigualdad se manifiesta por ejemplo en el salario, que no es el
resultado del juego libre y neutro de la oferta y la demanda, sino de luchas entre estas dos
clases. Por la posición que ocupan en la división del trabajo “el operario desea sacar lo más
y el empresario dar lo menos que puede” (Lectura 3, Riqueza de las Naciones, vol.3). Los
empresarios tienen más facilidad para organizarse, suelen ser más favorecidos por las leyes
y no dependen de los operarios tan en el corto plazo como éstos dependen de ellos (el
salario es más urgente para un trabajador, porque sus reservas son menores que las de un
empresario).
Adam Smith pensaba que el estado no debía intervenir en la economía -sobre todo en las
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ADAM SMITH

Economista y filósofo liberal. Escocia, 1723-1790.

  • Importancia de la división del trabajo en su obra: tanto en el mercado mundial (macro) como en el taller fabril (micro). En la fábrica, la división del trabajo y la nueva maquinaria hace aumentar la productividad porque
    1. si los trabajadores se dedican a una sola tarea, perfeccionan su realización
    2. si los trabajadores se dedican a una sola tarea, no pierden tiempo cambiando de una a otra
    3. la división del trabajo viene acompañada de una revolución tecnológica: las máquinas facilitan y reducen el trabajo.
  • Doble cara de la división del trabajo: a) Progreso para la humanidad, extendido a todas las capas de una sociedad b) Degradación del individuo trabajador (idea que posteriormente recoge Marx). Una paradoja , pues: progreso económico no va acompañado de desarrollo humano (lo que es bueno para la sociedad, no lo es para el individuo). Como moralista, Smith se preocupa de las consecuencias de dedicarse a una sola tarea durante toda la vida (Lectura 2, de La riqueza de las naciones), y como le ocurre a otros pensadores, puede manifestar al mismo tiempo tanto entusiasmo por el progreso como nostalgia por las “sociedades que comúnmente se llaman bárbaras”, en cuanto que la no división del trabajo en éstas mantiene intacta para los hombres la posibilidad de desarrollar el entendimiento. Por eso es necesario una intervención pública, como por ejemplo un sistema educativo y general, para prevenir y corregir los impactos perjudiciales de la modernización, que conllevan no solo degradación de los individuos sino también ampliación de las desigualdades sociales. Para Smith la división del trabajo es lógica en cuanto que es el resultado de la propensión NATURAL del hombre a negociar con otros (lo que conduce a cooperar con esos otros). - Atribuir características NATURALES a algo o alguien (un individuo, un colectivo de personas, el conjunto del género humano) se llama idealismo o, más restringidamente, esencialismo. En algunos aspectos Smith es un esencialista, en otro no. Él creía que el ser humano tiene una propensión natural a cooperar y negociar (esencialismo). Pero también que las desigualdades sociales no son producto de diferencias naturales (no esencialista). - “Realmente -escribió Adam Smith- la diferencia de talentos naturales entre los individuos es mucho menor de lo creemos. Estas disposiciones tan diferentes que parecen distinguir a los hombres de las diversas profesiones, no son tanto la causa como el efecto de la división del trabajo”. - Diversas corrientes teóricas de la sociología y la sociología del trabajo (neomarxistas, subjetivistas, interaccionistas, y en general no-idealistas) tienen presente esta noción de la desigualdad social como algo que NO es un producto de las capacidades naturales de los hombres. - Una desigualdad imperante en el mercado laboral es la que se da entre operarios y empresarios/dueños. Esta desigualdad se manifiesta por ejemplo en el salario, que no es el resultado del juego libre y neutro de la oferta y la demanda, sino de luchas entre estas dos clases. Por la posición que ocupan en la división del trabajo “el operario desea sacar lo más y el empresario dar lo menos que puede” (Lectura 3, Riqueza de las Naciones, vol.3). Los empresarios tienen más facilidad para organizarse, suelen ser más favorecidos por las leyes y no dependen de los operarios tan en el corto plazo como éstos sí dependen de ellos (el salario es más urgente para un trabajador, porque sus reservas son menores que las de un empresario). - Adam Smith pensaba que el estado no debía intervenir en la economía -sobre todo en las

decisiones económicas individuales-, salvo para garantizar la libre expansión del mercado, que era para él algo bueno en sí mismo por el progreso que suponía para la humanidad. No obstante, era consciente de que los intereses de algunos grupos podían ser perniciosos para el bien común, igual que algunas prácticas económicas (por ejemplo, y en consonancia con su teoría liberal, las prácticas de monopolio). También pensaba que el estado sí debe hacerse cargo de áreas en las que no se obtiene una rentabilidad inmediata, como la educación, que debía ser pública y servir además de mecanismo compensador o reparador (visión reformista) de las consecuencias negativas de la división del trabajo sobre los individuos.

CARLOS MARX.

Filósofo, economista, politólogo, sociólogo.. 1818-1883.

  • Para Marx la producción capitalista no es un simple modo de producción de bienes y servicios, sino un s istema integral de reproducción social (de la desigualdad social).
  • ¿Qué significa reproducción social? De manera general, en sociología llamamos así al trabajo que una sociedad realiza para mantener y reproducir su estructura social, instituciones, valores, normas, etc. Es un proceso que observamos no solo al nivel societal de una gran sociedad, sino de grupos que forman a su vez parte de una estructura social. Por ejemplo, aplicado a un grupo familiar significa el trabajo que éste hace para mantener su estructura y forma, su patrimonio, saberes y conocimientos, creencias, posición en la estructura social, etc.
  • Cuando Marx habla de reproducción social se refiere también a la reproducción social de la fuerza de trabajo (de los trabajadores). Y cuando dice que el capitalismo es un sistema integral de reproducción social, y desarrolla en qué consiste el capitalismo, se refiere a que el sistema capitalista no solo reproduce una estructura social, instituciones, etc, sino que además produce y reproduce unas determinadas instituciones, una determinada estructura social (desigual, sustentada sobre la desigualdad entre dos clases sociales: burguesía y proletariado), y unos determinados individuos.
  • Es por esto último (entre otras cosas) que Marx es considerado un estructuralista: un modo de producción (el capitalismo, aunque en otros momentos de la historia ha habido otros modos) no solo produce bienes y servicios que satisfacen las necesidades básicas de una sociedad (alojamiento, vestido, alimento), también produce unos determinados individuos. La estructura se impone a los sujetos, los crea y les da forma. El estructuralismo de Marx, no obstante, NO es determinista: los individuos pueden colectivamente reaccionar contra esta imposición (que además impone, valga la redundancia, una estructura desigual) mediante la “conciencia”, más propiamente la “conciencia de clase”.
  • Además, para Marx hay una dialéctica (movimiento) revolucionaria en la gran industria: el propio modo de producción capitalista lleva inscrito en sí las bases de su superación, pues “la burguesía no puede existir sin revolucionar continuamente los instrumentos de producción, por tanto todas las relaciones sociales” (Lectura 5). Marx tenía fe en el progreso tecnológico y científico y en los principios de la Ilustración, pensaba que eran algo así como el paso necesario para evolucionar a un nuevo modo de producción, que acabaría con la desigualdad de clases. Aunque no de una forma automática, ojo (era necesaria la conciencia de clase).
  • Marx coincide con Adam Smith en la idea de que la división del trabajo conduce a la degradación del trabajador, aunque distingue específicamente la división del trabajo en la manufactura de la división del trabajo en la sociedad (que siempre ha existido).

Aunque la gerencia trabaja para el capital (para aumentar la plusvalía), es un colectivo con intereses propios que puede llegar a entrar en conflicto con los propietarios.

MAX WEBER

Filósofo, sociólogo, economista, jurista... Alemania, 1864-1920.

  • Lo que Marx llama “cosificación”, o “alienación”, es para Weber un proceso universal de “racionalización” , de calculabilidad y predecibilidad del mundo, de dominación de todos los fenómenos mediante la acción racional (que conduce a un fin, y que origina unos efectos, sean los que sean). El progreso es para Weber el proceso de dar un sentido a cada vez más fenómenos del mundo, para generar un entorno controlable que no se puede explicar recurriendo a causas metafísicas, o mágicas.
  • (^) El concepto weberiano de racionalidad se enmarca dentro de su teoría de la acción social. Una acción es social en cuanto que: a) tiene un sentido para quien la realiza y b) ese sentido no sale de la nada (o de la “simple” subjetividad o mentalidad individual), se ha creado socialmente. Weber construye una tipología de acciones sociales y racionalidades que las orientan: 1) Racionalidad tradicional, regida y orientada hacia la costumbre; 2) Racionalidad afectiva, guiada por emociones, afectos y sentimientos; 3) Racionalidad con arreglo a valores, sustentada por -y orientada hacia- la creencia y reproducción de unos valores, sean los que sean y 4) La racionalidad con arreglo a fines u objetivos (o racionalidad instrumental ): es el tipo de acción social que dispone un objetivo y los medios para alcanzarlo, midiendo al mismo tiempo las consecuencias de la acción (así se domina y hace predecible el mundo).
  • Esta última forma de racionalidad o acción social es la que se impone en las instituciones de la sociedad moderna capitalista: las leyes y normas generales, objetivas, universales y aplicadas en la empresa capitalista, en la administración, y a través del derecho formal, son un ejemplo del avance de este tipo de racionalidad, que deja poco lugar al triunfo de las emociones, los afectos, los valores o la tradición.
  • Weber se ocupó de las relaciones laborales precisamente porque para él la empresa y la fábrica (junto con la administración estatal) son el prototipo de esta racionalidad moderna o, en su terminología, un “tipo ideal” de esta racionalidad.
  • Un tipo ideal viene a ser como un ejemplo paradigmático de algo. Los tipos ideales no son absolutos: se inscriben dentro de un contexto social y cultural determinado, y tienen una vigencia temporal determinada. Por eso es difícil encontrarlos en una forma pura, porque la realidad social cambia constantemente. Tampoco son meras construcciones teóricas de científicos: al mismo tiempo que sirven para explicar la realidad, guardan relación con esta (existen de manera objetiva y material).
  • La empresa significa la institucionalización de la racionalidad con arreglo a unos objetivos (la acumulación de capital) y unos medios ( cálculo constante de costes y beneficios a través de un medio formalizado: el dinero). Es una forma de operar mucho más eficiente y eficaz que aquella que se guía por la tradición o por la emoción.
  • En el triunfo de esta racionalidad, no obstante, han tenido que ver ciertas ideologías y valores, especialmente las creencias protestantes y calvinistas de la predestinación. El ascetismo, el esfuerzo y la acumulación austera de capital (acompañada de la inversión del excedente) eran vistos por los calvinistas como medios de redención y salvación ante lo divino. Estas ideas influenciaron y dieron forma al capitalismo.
  • Aquí se ha visto tradicionalmente una diferencia entre Weber y Marx; en su estudio sobre el origen del capitalismo (“La ética protestante y el espíritu del capitalismo”) Weber otorga al mundo de las ideas un carácter explicativo de lo material, y no al contrario. Es decir: las ideas construyen la realidad (la realidad capitalista, en este caso). Para Marx, en cambio, las ideas derivan de lo material.
  • Weber termina por tener una visión pesimista del progreso racionalizador (Lectura 8), que se impone a los hombres como una máquina ya carente de espíritu. El sistema capitalista se mecaniza o automatiza, es decir, se reproduce a sí mismo perdiendo el sentido y la conexión con las ideas que lo originaron. El cumplimiento del deber se percibe como una mera coacción. Al mismo tiempo, el proceso racionalizador deviene en la creación de enormes aparatos burocráticos: el Estado, las empresas, los sindicatos, los partidos políticos, se rigen ahora por normas impersonales que no procuran más libertad a los individuos sino que los asfixian.
  • En otras palabras, el mundo está regido ahora por la burocracia y la tecnocracia, y esto deja de parecerle deseable a Weber porque supone otro tipo de dominación. Ni carismática, ni emotiva, ni tradicional, pero dominación al fin y al cabo.
  • En la empresa, el triunfo de la racionalidad instrumental, y de unas relaciones laborales que adoptan un carácter técnico y se someten a las exigencias del cálculo de costes y beneficios, es inevitable (determinismo de Weber).
  • Esta noción de “dominación” no es estructuralista como tal. Weber habla de cosas que se imponen a los individuos (la racionalidad instrumental, la empresa y el estado moderno capitalistas) pero siempre se refiere a la sociedad de su tiempo, que es su referencia. Para Weber las cosas no ocurren así por sistema, siempre y en todo lugar. Weber habla de lo que ocurre en su “aquí y ahora capitalista”, pero NO extrae de ello una ley general.
  • La dominación burocrática se acompaña del management científico , que “con la ayuda de métodos de medición adecuados, calcula el rendimiento máximo de cada trabajador lo mismo que el de cualquier medio real de producción”, y de este modo “se despoja al hombre del ritmo que le impone su propia estructura orgánica”, poniéndolo al servicio de la producción (Lectura 9). A mayor abundamiento de ese pesimismo, no hay para Weber una alternativa socialista a la producción capitalista precisamente porque el socialismo ha nacido dentro de la fábrica capitalista, es decir, es un producto de la misma. No hay ningún germen de cambio o progreso dentro del capitalismo, como sí lo había para Marx.
  • Del mismo modo, la libertad de la fuerza de trabajo y la libertad contractual son en realidad condiciones necesarias para el capitalismo, pues liberan al capitalista del compromiso con el mantenimiento y cuidado de los contratados (lo que no sucedía en el feudalismo, sustentado precisamente en una relación de sumisión/mantenimiento).

EMILE DURKHEIM

Sociólogo. Francia, 1958-1917.

  • Concepto de “hecho social”, que sienta las bases del estructuralismo en Sociología (y casi de la misma Sociología). En toda sociedad y momento histórico hay una serie de “hechos”
  • División coactiva del trabajo. Políticas erróneas o reglas obsoletas, que obstaculizan igualmente el desarrollo de la división del trabajo.
  • Descoordinación dentro de empresas y administraciones, que conlleva un desperdicio de tiempo y recursos. Podríamos decir que es algo así como una ausencia de racionalidad funcional.
  • El cambio de pequeños talleres a gran industria provoca un estado de anomia en los individuos, que de repente se insertan en unas estructuras amplias y lejanas de sus referentes (familia, comunidad). Si este proceso no se controla, hay peligro de desintegración social.
  • “Corresponde a una dirección inteligente y experimentada organizar la distribución natural y orgánica de las funciones para garantizar el flujo continuo de la producción y el uso adecuado de cada trabajador”. * Atención. Hay en esta idea cierta contradicción que sirve de base a una crítica al funcionalismo: si la distribución es natural y orgánica ¿por qué se necesita la acción de una dirección inteligente? ¿cuánto de natural y orgánica tiene entonces la distribución de las funciones?
  • En el orden económico funciona la solidaridad orgánica. En la organización empresarial se da una mezcla de ambos tipos de solidaridad, mecánica y orgánica. De hecho, las teorías y metodologías de recursos humanos buscan estimular la integración de diversos modos (*Como vimos en la práctica de la revista En Compañía). En la empresa, solidaridad mecánica y orgánica se complementan.
  • Para que funcione el principio de armonía es preciso que el derecho garantice la igualdad de oportunidades y la justa remuneración del trabajo. Durkheim entiende por igualdad de oportunidades que se garantice la posibilidad de que cada individuo exprese, manifieste y desarrolle plenamente sus capacidades y talentos naturales. Y por justa remuneración del trabajo, que se juzgue (calcule) éste en función de lo que aporta al bien común y no en criterios tales como los costes de producción.
  • El problema de la anomia puede ser resuelto mediante las corporaciones o grupos profesionales. Las corporaciones o grupos profesionales son instituciones que hacen de bisagra entre los individuos y el Estado. Las organizaciones de clase no pueden cumplir esta función porque sus intereses son particulares. En cambio, las corporaciones o asociaciones profesionales sirven de mecanismo integrador, toda vez que instituciones como la familia, la pequeña comunidad, el territorio, o la religión han perdido en la sociedad moderna su rol integrador.