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Erich Fromm fue un psicoanalista alemán que se formó en el Instituto Psicoanalítico de Berlín bajo la tutela de Hanns Sachs. Desde 1929, ejerció como psicoanalista 'lego' en Berlín. En 1930, fue invitado por Max Horkheimer a dirigir el Departamento de Psicología del recientemente creado Instituto de Investigación Social. Fromm es autor de libros importantes como El miedo a la libertad, El arte de amar y El corazón del hombre, donde propone una estructura filosófica de referencia diferente, la del humanismo dialéctico. Además, se destaca por su análisis sobre tipos de personalidad, como el explotador, el acumulador, el productivo y el mercantil.
Tipo: Apuntes
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Se crio en Fráncfort del Meno, en el seno de una familia judía que seguía estrictamente los preceptos de la religión de esa cultura: muchos de sus miembros fueron rabinos. El propio Erich Fromm también quiso inicialmente seguir ese camino de vida. Sin embargo, estudió primeramente derecho en Fráncfort, luego se trasladó a Heidelberg para estudiar sociología, donde hizo su doctorado en 1922 bajo la asesoría de Alfred Weber, acerca de la ley judía. Hasta 1925 asistía a clases de Talmud con Salman Baruch Rabinkow. En 1926 contrajo matrimonio con la psicoanalista Frieda Reichmann. A fines de la década de 1920 Fromm comenzó su formación como psicoanalista en el Instituto Psicoanalítico de Berlín con un discípulo de Freud que no era médico: el jurista Hanns Sachs. En ese tiempo, él y su esposa abandonaron la vida religiosa ortodoxa judía. Desde 1929, Fromm ejerció como psicoanalista "lego" (los por aquel entonces llamados Laienpsychanalitiker, término alemán para referirse a los no médicos) en Berlín. En esta época comenzó su interés y estudio por las teorías de Marx. En 1930 fue invitado por Max Horkheimer a dirigir el Departamento de Psicología del recientemente creado Instituto de Investigación Social
Tres libros son particularmente importantes para conocer el pensamiento del autor alemán. El primero es El miedo a la libertad, el segundo El arte de amar y el tercero es El corazón del hombre. 7 En ellos se manifiesta inconforme con su pertenencia a una “escuela” nueva de psicoanálisis, para concluir diciendo que él propone una estructura filosófica de referencia diferente, la del humanismo dialéctico. A pesar de esto, se considera que los libros El miedo a la libertad, Ética y psicoanálisis y Psicoanálisis de la sociedad contemporánea presentan también una continuidad en lo que atañe al pensamiento psicológico de Erich Fromm, además de que en esta última funda lo que él llama el psicoanálisis humanista, mientras que en Ética y psicoanálisis sustituye el sistema freudiano de desarrollo de la libido por uno que se basa en los procesos de asimilación y socialización del individuo. Él mismo menciona, al inicio de Ética y psicoanálisis, que es menester leer ese libro junto con El miedo a la libertad para comprender completamente su caracterología. Fromm dice, en el prefacio de El corazón del hombre, que El miedo a la libertad fue el fruto de su experiencia clínica y de la especulación teórica para comprender tanto la libertad, como la agresión y el instinto destructor. El pensador distingue entre la agresión al servicio de la vida, biofilia, y la necrofilia o agresión al servicio de la muerte. En un libro posterior, El arte de amar, Fromm analizó la capacidad de amar y, por el contrario, El corazón del hombre tiene como eje la enunciación y caracterización de dos síndromes, el de crecimiento (amor a la vida, a la independencia y la superación del narcisismo) y el de decadencia (amor a la muerte, a la simbiosis incestuosa y al narcisismo maligno). Para Erich Fromm, la principal tarea del ser humano en la vida es darse a luz a sí mismo para poder convertirse en lo que realmente es, en alguien más noble, más fuerte y más libre. Estas y otras reflexiones demuestran esa perspectiva humanista, a la vez
que revolucionaria, de una figura de gran relevancia dentro de la psicología. Además, hablamos también del que algunos consideran el filósofo del amor.
Las teorías de Fromm no solo están influenciadas por Freud y Karen Horner. Hablar de Erich Fromm es también hablar de Marx. Debemos recordar una vez más ese contexto social de la época, esa crisis de valores, esos vacíos de contenido a la hora de dar respuestas al porqué del comportamiento humano, al por qué de las guerras, los nacionalismos, los odios, la diferencia de clases… Asumir la perspectiva biologico-mecanicista heredada de Freud, como ya sabemos, carecía de sentido y utilidad, de ahí que los principios defendidos por Marx se ajustaran mucho mejor a las premisas que Fromm buscaba. Para Marx, las personas estaban no solo determinadas por la sociedad, lo estaban ante todo por sus sistemas económicos. Así, en muchos de los textos de Fromm podemos aún ahora reconocernos a nosotros mismos en sus líneas y en esos mensajes que no dejan indiferente a nadie.
1. La personalidad perceptiva El tipo receptivo se caracteriza por la constante necesidad de recibir aprobación y reconocimiento de los demás. Ahora bien, lo más llamativo de este perfil de personalidad es que ese apoyo que reciben no lo suelen devolver, no hay una inversión para con el otro ni una atención recíproca. Asimismo, suelen caracterizarse también por mostrar escasas habilidades sociales, dificultad para tomar decisiones y una clara infravaloración de su propio potencial humano. 2. Personalidad del explotador De entre los 5 tipos de personalidad, según Erich Fromm esta es sin duda una de las más comunes según el propio autor. Hace referencia a ese tipo de perfiles que establecen vínculos y relaciones con los demás por puro interés, por beneficio propio e incluso como dijo Fromm en su momento, “por interés comercial”. El tipo explotador está dispuesto a mentir y a manipular para obtener lo que necesitan, y lo logran al centrar su interés en personas con baja autoestima para explotarlas.
aprendería la práctica psicoanalítica a la par que en el escepticismo respecto a la ortodoxia del psicoanálisis clásico. Asimismo, conocería en 1926 (el mismo año en que falleció su madre) al antropólogo y etnolingüista Edward Sapir, cuya colaboración la haría interesarse en el estudio de la comunicación y sus efectos. A través de él conoció a George Mead, de quien adquiriría numerosos conceptos. Interesado también por las ideas de Ferenczi, le propuso a Thompson ir a Budapest para ser analizada por este, en 1927. A su vuelta, Thompson se volvería la analista de Sullivan, lo que finalmente conduciría a que éste fuera aceptado en la Sociedad Americana de Psicoanálisis. También en 1927 conocería a un joven llamado Jimmy al que terminaría por adoptar y hacer su secretario y único heredero. Todo este conjunto de circunstancias haría que durante su estancia en el hospital (del que llegaría a ser nombrado Director de Investigación Clínica), Sullivan se basara parcialmente en la teoría de Sigmund Freud (con el que nunca llegó a tener contacto) y en las aportaciones de otras disciplinas para elaborar un modelo que pudiera explicar las circunstancias que pueden llevar a una crisis psicótica. Ello conllevaría que terminara por elaborar su teoría interpersonal, que a la larga le llevaría a fundar el psicoanálisis interpersonal. Sullivan sería consciente de la importancia de unir las contribuciones de diversas disciplinas, lo que le llevaría a intentar fundar varias organizaciones junto con otros profesionales. Sin embargo, algunas de dichas empresas le llevarían prácticamente a la quiebra.
Harry Stack Sullivan (1892-1949) publicó en el año 1953 la obra “La teoría interpersonal de la psiquiatría”; en esta desarrolló su modelo de la personalidad, que se enmarca en el paradigma del psicoanálisis. De forma más concreta podemos clasificar a Sullivan en el neofreudismo, junto con autores como Carl Jung, Karen Horney, Erik Fromm o Erik Erikson. Sullivan defendió una concepción de la psiquiatría según la cual esta ciencia debía tener como objeto de estudio las interacciones entre seres humanos. De este modo destacó la relevancia fundamental de las relaciones interpersonales (tanto las reales como las imaginarias) en la configuración de la personalidad, y en consecuencia también de la psicopatología. Para este autor la personalidad se puede definir como un patrón de comportamiento relativo a las situaciones de interacción con otras personas. Se trataría de una entidad estable y compleja, determinada tanto por las necesidades fisiológicas e interpersonales innatas como por el aprendizaje a través de experiencias tempranas y el proceso de socialización. En este sentido, la personalidad se formaría progresivamente en función del contacto con el entorno social y de la propia capacidad para satisfacer las necesidades, así como la tensión que estas causan tanto desde un punto de vista biológico como desde uno
psicológico. Los fallos en este tipo de aprendizajes y la falta de adaptación psicológica llevarían a la patología. La teoría de la personalidad de H. S. Sullivan, y en particular su focalización en las interacciones sociales, llevaron al surgimiento de la escuela del psicoanálisis interpersonal. Esta corriente también difiere de la variante freudiana en su interés por la individualidad y por la importancia que da a la relación mutua entre terapeuta y paciente.
Según Sullivan, el constructo que conocemos como “personalidad” está compuesto por tres aspectos estables: los dinamismos y las necesidades, el Sistema del Yo y las personificaciones. Todos ellos se desarrollan a partir de la interacción con otras personas y de cómo resolvemos nuestros impulsos fisiológicos y sociales.
1. Necesidades y dinamismos El psicoanálisis interpersonal define dos grandes conjuntos de necesidades humanas: las de autosatisfacción y las de seguridad. Las primeras se asocian con la fisiología e incluyen la alimentación, la excreción, la actividad o el sueño; las necesidades de seguridad tienen un carácter más psicológico, como la evitación de la ansiedad y el mantenimiento de la autoestima. Los dinamismos son patrones de conducta complejos y más o menos estables que tienen la función de satisfacer una necesidad básica determinada -o, en palabras de Sullivan, de “transformar la energía física del organismo”. Hay dos tipos de dinamismos: los que se relacionan con partes específicas del cuerpo y los asociados a experiencias de miedo y de ansiedad. 2. El Sistema del Yo El Sistema del Yo se desarrolla a lo largo de la infancia a medida que experimentamos ansiedad y la aliviamos a través de otras personas. Se trata de una estructura psíquica que cumple la función de manejar la ansiedad, esto es, de lidiar con las necesidades de seguridad. Con la edad adopta también la función de proteger la autoestima y la imagen social. 3. Las personificaciones Sullivan utiliza el término “personificación” para hacer referencia a los modos por los cuales los niños interpretan el mundo: atribuyendo a personas y colectivos características de otros, basándose tanto en experiencias de interacción como en creencias y fantasías personales. Las personificaciones tendrán una gran importancia en las relaciones sociales a lo largo de la vida.
Siguiendo los planteamientos de Sullivan, la personalidad se forma mediante el traspaso de lo interpersonal a lo intrapsíquico. De este modo, si las necesidades de una persona