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Pues a ver, esta vaina es de un texto que bueno tiene un poco de todo deso de follar todos con todos pero no tanto.. La conclusión es que Hume dió en el clavo, y los demás solo han querido intentar justificar que se la hayan chupado a la mitad de la facultad.
Tipo: Ejercicios
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Alejandro Rojano Besada Lujuria como fenómeno. Ética | Grado en Filosofía A pesar de que Hobbes mantiene la visión antropológica como la máxima expresión de la confrontación y competencia como condición humana, en el caso de la lujuria y el deseo sexual sostiene que solo se puede construir con una retroalimentación entre partes. En esta dinámica el conjunto binario no avanza en forma de simbiosis, en la que el uno se sirve del otro, avanza además en la misma recreación de sus propios efectos en la otra parte. Esa recreación en la que a cada parte le excita, además de su contrario su capacidad de excitar al mismo, consigue desarrollar un "movimiento conjunto" en el que las subjetividades se ven permeabilizadas y el par acabaría actuando o experimentando una una sensación conjunta, que no idéntica. Cada uno desde su subjetividad componen lo que llaman unidad hobbesiana como una orquesta que ha de coordinarse para actuar conjuntamente ante el plan ensayado y las posibles adversidades que la aleatoriedad contiene. Esto, como sostiene, hace a la actividad variable, no habiendo una sola forma o camino prefijado que seguir estrictamente para que resulte satisfactorio. Pero también es posible la ilusión de reciprocidad cuando una de las partes asume el disfrute paralelo aún cuando no es así. Para Kant, quien presenta la visión más negacionista del potencial constructivo de la sexualidad, la lujuria y su satisfacibilidad solo supone el deseo de servirse de la fisiología de la otra persona para uso y disfrute individual y viéndose reprobada cualquier conducta relacionada con esta. La división del binomio lleva a que las líneas de pensamiento que toman como axioma universal de la sexualidad esto, solo desarrollen una visión de supresión en la medida que una de las partes desemboca en una posición inferior a la otra. Apoyándose en esto y en el inconsciente evolutivo Freud dará una visión totalizadora a las concatenaciónes de represión entre partes de la diada sexual atribuyendo su origen a estatus sociológicos y modelos de comportamiento ligados a la familiaridad. Aunque gran parte de las autoras feministas han diseccionado estas dinámicas dando como resultado las diferentes fases o estratificaciones de comportamientos patriarcales instaurados, hay algo innegable en ello, y es que algunos comportamientos están suscitados por la inmersión completa en la subjetividad misma de la persona y que también puede derivar en la felicidad de poder retrotaerse de la responsabilidad que exige el mundo haciéndose dependiente espontánemane te de una persona que nos recoja en su protección. La sustituibilidad se plasma en el interés en las cualidades y no en la el individuo subjetivo como tal, y aunque es lógico y viable pensar que nosotros somos las coincidencia de todas nuestras cualidades no todas tienen por qué ser objeto de deseo. La capitalización de la sustituibilidad se traduce en la prostitucion y pornografía, las cuales han de analizarse pero no de un modo burdo. Por la parte de la pornografía, no se le puede atribuir la posibilidad de ser sustituo de mujeres carentes de voluntad de forma ficticia, porque como magistralmente compara el libro, sería como disfrutar con una recreación bélica y atribuirle una necesidad de estar en la guerra, cuando no es más que una excitación de un posible sentimiento de heroicidad reflejado en una escena. No se puede atribuir a la pornografía el papel de cubrir la necesidad de violar a personas, pero sí se le puede atribuir una alimentación de la imaginación como parte de la excitación sexual. Otra cosa sería discutir si es conveniente la educación de una sociedad sin límites imaginativos ni represiones creativas, pero claro, si esto se aplicara al ámbito sexual por qué no aplicarlo a la misma novela que fantasea con matar a la persona que tarda en atenderte en un comercio. Todo esto es independiente de la patente situación de explotación material a la que son sometidas la mayoría de trabajadoras de este sector. Pero esto obliga a distinguir la pornografía de la industria pornográfica y no parece factible pensar en una pornografía desligada de la industria si supone, como hemos dicho, parte de la capitalización de la sexualidad. Por otra parte, la prostitución aunque a priori puede parecer diferente de la pornografía en la medida que la pornografía no somete, a priori la voluntad de la trabajdora a la del consumidor y la prostitución sí, realmente el encuentro entre fisiologías o el uso del cuerpo como método de ejercicio de la actividad sobre otro cuerpo, de forma también burda se compara con la de por ejemplo la actividad de un fisioterapeuta. Pero la posición desde la que actúa sanitario, por seguir con el ejemplo, es de una dominación facultativa de la situación. Al igual que, por ejemplo la persona que sin ser facultativo
Alejandro Rojano Besada Lujuria como fenómeno. Ética | Grado en Filosofía se dedica a dar sesiones relajantes de masajes. El principal problema de la prostitución es que, se intenta hacer pasar como algo profesionalizable y es algo realmente ligado a la naturaleza fisiológica que además no puede tener por definición una pauta de actuación rígida ni definida ya que cada prostituta se debe a los deseos subjetivos de su cliente, que pueden ser, en el caso más loable, la satisfacción personal, pero que en momentos de insatisfacción de la unidad Hobbesiana y auténticas crisis morales llevan al maltrato sistemático del cliente hacia la trabajadora. No se puede profesionalizar la prostitución porque no puede definirse su actividad laboral, ya que el cliente puede exigir desde el mero coito a la mismísima esclavitud temporal incluso sin necesidad de coito. Todo esto, hablando desde el punto de vista filosófico-antropológico y obviando la realidad de la mayoría de situaciones económico-sociales de este sector, que no es el tema que nos ocupa. La psicología evolutiva tratas de justificar las acciones dentro de los métodos de decisión encendidos por los procesos de adaptación al entorno mediante estímulos. Y así como ciertas respuestas al entorno o a lo provocado por el entorno si está ligado o puede estarlo a un parentesco evolutivo, la sexualdidad compromete mecanismos subjetuales demasiado complejos para siquiera aparecer en animales cercanos a nosotros genealógicamente. Hume explicó los modelos más habituales de las relaciones íntimas humanas sin necesidad de apelar a cierto despojamiento de la voluntad por caer en determinismo evolutivo. La teoría de Hume expresada en el libro recoge inclusive gusto estético al explicar parte del irracionalismo de nuestra conducta apelando a la propia voluntad humana y la moral, elevando así la misma explicación a un plano superior y mucho más sintético conceptualmente hablando. La forma de superponerse a las ideas que surgen como consecuencia de la extrapolación de los peores casos o conflictos es asumir que no hay que generalizar la solución encontrada en el diagnóstico de un problema extremo o grave, dicho de otra forma, no se debe matar una mosca a coñonazos tal y como el libro mantiene en el último capítulo mencionado. Asumir las consecuencias extremas del desarrollo narcisista de la sexualidad es algo necesario, pero no se puede asumir como gradiente unidireccional que cualquier tipo de relación es una reproducción a pequeña escala de las peores consecuencias. Porque eso sería entonces aplicable a que cualquier relación humana es una forma o está ligada en mayor o menor gradiente con un asesinato. La unidad hobbesiana es alcanzable, y no como modelo de conducta, ni modelo ético, sino como fenómenos de coordinación entre partes que son capaces de disfrutar en base a la reafirmación de sí mismos en la felicidad de otra persona, casi dejando patenten que "durante este momento, mi razón de ser depende de que tú lo estés pasando bien".