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Bloque 1 de evau historia de España
Tipo: Resúmenes
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1.1. TÍTULO DEL TEMA: Sociedad y economía en el Paleolítico y Neolítico. La pintura rupestre. ESTÁNDARES, EVALUABLES EN LA EVAU, DEL BLOQUE 1, -y relacionados directamente con el tema 1.1.- 1.01. Explica las diferencias entre la economía y la organización social del Paleolítico y el Neolítico, y las causas del cambio.
1.02. Describe los avances en el conocimiento de las técnicas metalúrgicas y explica sus repercusiones. Describe los avances en el conocimiento de las técnicas metalúrgicas y explica sus repercusiones. Resume las ideas más importantes de cada una de las distintas culturas de la Edad de los Metales en la Península.
El primero en utilizarse fue el cobre. Una vez fundido el cobre, este podía tener una gran utilidad, superior a la piedra, para utensilios como aperos de labranza o armas. Más tarde realizando una aleación con el estaño, se logró el bronce, más duro y resistente que el cobre, y por tanto superior. Finalmente, el hierro será el protagonista de un gran salto en la utilización de los metales. El hierro sustituirá al dúctil cobre y su utilización marcará la superioridad militar y tecnológica de unas sociedad sobre otras. La repercusión de su posesión será la superioridad militar y tecnológica.
El comienzo del trabajo con los metales marcó un importante hito tecnológico en las sociedades de aquel entonces. Esta etapa se ha dividido en tres edades, en función del metal predominante en cada una de ellas..
Características. Alcanzó su máximo apogeo entre los siglos VIII y VI a.C y tuvo su centro geográfico en dalucía Occidental. Su economía se sustentaba en la minería, ganadería y actividades metalúrgicas del bronce. Además era un centro comercial internacional (sobre todo minero). No constituyó una unidad política, sino que tuvo varios centros de poder. Política y culturalmente estuvo muy influida por los fenicios. A partir del siglo VI a.C., por factores externos como el creciente poder de Cártago y/o la sustitución del bronce por hierro, e internos, como el agotamiento de las minas, provocaron su decadencia y desaparición como tal. Fuentes. Las fuentes con las que se cuenta para el estudio de los tartesios son, además de las referencias de los historiadores griegos, los escasos restos arqueológicos hallados: santuarios, tesoros votivos como el Carambolo de Sevilla; o tumbas, como alguna necrópolis..
junto a la metalurgia y cerámica; y organizados ciudades-estado. Los celtas de origen indoeuropeo (V-III a.C.), organizados en tribus en la Meseta y costa atlántica. Destacan las culturas de campos de urnas, los Verracos y los castros (ciudades fortificadas con doble muralla). Es destacable la escasa complejidad de su desarrollo social (clanes y linajes), económico (primitiva agricultura y ganadería) y político (consejo de ancianos). Los celtíberos habitan principalmente en las submesetas. Los íberos mantuvieron fructíferos contactos y recibieron el influjo de los colonizadores (Fenicios y griegos, de los que toman la escritura alfabética, o modelos artísticos, esquemas mentales y políticos que elevan la cultura de los pueblos colonizados. Los pueblos del centro y norte peninsular no recibieron está influencia). Los tartesios (VIII-V a. C.), formaron el primer Estado autóctono de la Península; situados en el valle del Guadalquivir; con una economía agropecuaria, junto al comercio y minería (plata y oro), fueron gobernados por reyes: Desaparecen en el V a. C., parece que por la decadencia de Fenicia (comerciaba con Tartesos)y bajo el embate de Cartago (se apoderan de las colonias fenicias). Son legendarios por las exportaciones de plata, y por su confusión mítica con la legendaria Atlántida de Platón. Un rey que destacó entre los tartesios fue Argantonio. Las colonizaciones históricas llegan por motivos económicos, a lo largo del primer milenio a.C. Estos pueblos eran: Fenicios (VIII a. C.), con factorías (asentamiento humano creado por un pueblo extranjero como enclave y punto de partida para establecer relaciones comerciales con los pueblos autóctonos) como Gades, Malaka; aportan el torno de alfarero, escritura alfabética y generalizaron el uso del hierro. Los griegos focenses (mitad VII a.C., de Asia menor) fundaron colonias (ciudades-Estado independientes desde las que se relacionan comercialmente y de muchas otras maneras, con los pueblos autóctonos influyendo en ellos), como Emporión y Rhode; introdujeron la vid y el olivo, y la acuñación de moneda. Los cartagineses (mitad VI a.C.), fundan colonias como Ebussus y Cartago Nova; sus intereses comerciales, y geoestratégico chocaron con Roma, enfrentándoles en las guerras púnicas. Como ya quedo dicho, los pueblos íberos se beneficiaron del influjo de ambos “colonizadores históricos” y llegan a confundirse los íberos con Tartessos. 1.3. Título del tema: Conquista y romanización de la Península Ibérica. Principales aportaciones romanas en los ámbitos social, económico y cultural. DESARROLLO DEL TEMA 1. 3 EN MÁS DE 10 LÍNEAS (para esquematizar y estudiar) La posesión y control político romano de la Península Ibérica fue un proceso largo (III a. C.- I a.C.), las causas fueron: contrarrestar a los cartagineses en la rivalidad por el dominio del Mediterráneo, y explotar las riquezas mineras encontradas en la Península,. Etapas de la conquista: - 1ª Etapa: Segunda Guerra Púnica (218-201 a.C.). Tras la toma de Sagunto ( a.C.), Cartago Nova (209 a.C.) y Gades (206 a.C.). Ocuparon la costa mediterránea y los valles del Ebro y Guadalquivir. Esta guerra se desata porque Aníbal no respeta la frontera impuestas por Roma - 2ª Etapa: guerras lusitano- celtíbera (155-136 a.C.), con Viriato (mítico caudillo lusitano que fue envenenado por sus lugartenientes) y Numancia (ciudad que tras resistir años de asedio se decidió por el suicidio colectivo antes de caer esclava de Roma, según la leyenda) como símbolos de la resistencia. La frontera se situó al sur de la Cordillera Cantábrica. Hasta el 29 a.C. no se inició la ocupación del oeste y noroeste. - 3ª Etapa: guerras cántabras y astures (29-19 a.C.), sometidos por Augusto (primer emperador romano que en persona llegó a la Península para liderar a las legiones), dominan el Norte y acaban la conquista. La romanización, lento proceso de integración cultural de la Península en el imperio, -hasta convertirse en Hispania-, comienza su camino desde los primeros momentos de la conquista y
surge inicialmente del contacto con soldados, autoridades políticas, (que transforman las instituciones), y comerciantes. Transformación institucional: cambian la administración política autóctona, sustituyéndola por el modelo romano mucho más complejo, y estructurado (provincias, diócesis y ayuntamientos -institución política y administrativa que organiza una ciudad y su territorio colindante-) Los pueblos indígenas se romanizaron, asimilando los modos de vida romanos en diversas facetas. Las principales aportaciones romanas fueron: administración provincial, urbanización (Itálica), arquitectura y obras públicas (teatro y anfiteatro de Mérida, acueducto Segovia, calzadas), estructuras económicas de carácter colonial, estructura social (hombres libres y esclavos); el derecho, (base primitiva y fundamental del nuestro), la lengua (latín: idioma vehicular, oficial y culto de Hispania, y origen de las actuales lenguas romances peninsulares
2.1. Al-Ándalus: la conquista musulmana de la Península Ibérica. Emirato y Califato de Córdoba. El arribo y conquista de la Península por parte del Imperio islámico, fue efecto de la crisis interna de la monarquía visigoda y se debe también al proyecto de expansión política y religiosa de los musulmanes. La muerte de Witiza, y la llegada al trono de D. Rodrigo provocó una guerra civil, que fue aprovechada por los musulmanes que fueron reclamados por el bando del primero para derrotar al segundo. Efectivamente, dirigidos por Tariq los musulmanes derrotan a D. Rodrigo en la batalla de Guadalete (711). En unos tres años conquistan la Península, excepto las zonas montañosas del norte; la rapidez se debió a la desaparición del ejército visigodo y a la ocupación mediante dos sistemas: rendición incondicional y pactos o capitulaciones, en las que se aceptaba a la población cristiana, respetando sus circunstancias vitales, ambas, por la tolerancia con las “Gentes del Libro”-. Los pueblos invasores eran árabes y bereberes (son principalmente ganaderos y campesinos que forman el grueso del ejercito y están subordinados a los árabes) del norte de África y sirios. Al-Ándalus pasó por distintas fases en su organización política desde el siglo VIII al XI: - Emirato, (provincia del Imperio dirigida por un emir), dependiente del Califato Omeya de Damasco (711-756).
comunes: - Distribuidas por clanes familiares y etnias, aglutinándose las más débiles en torno a las más fuertes. - Políticamente eran muy débiles, pagando parias, -impuestos- a los cristianos a cambio de protección militar. - A pesar de la debilidad política fue una etapa de esplendor cultural, visible, por ejemplo, en su arquitectura o su poesía. A finales del XI las taifas se ven incapaces de frenar el avance cristiano (Alfonso VI de Castilla conquista Toledo), piden ayuda a los almorávides (1090), guerreros bereberes norteafricanos que lograron reunificar Al-Ándalus y que pretenden la extensión del rigorismo religioso, (los almorávides acuden llamados por la taifa de Sevilla y estos se precipitan en su defensa, pero al ver la relajación de las costumbres y de la moral andalusí deciden retornar y conquistar las taifas para emprender una reforma religiosa que devuelva a los andalusíes a la pureza de religión). y que construyen un imperio desde el Níger y el Senegal hasta el Ebro. En 1145 los almorávides sucumbieron, nacen las segundas taifas, en las que tendrán lugar la invasión de los almohades (1146), monjes guerreros rigoristas del Atlas, que reconstruyen el imperio anterior, y que, finalmente, son frenados por los cristianos en las Navas de Tolosa (1212); dando inicio a las terceras taifas y marcando definitivamente un límite al mundo musulmán y originando el proceso final de la presencia musulmana en la Península, (las taifas serán conquistadas por los reinos cristianos a excepción del de Granada). El reino nazarí de Granada (1237-1492) fundado por Muhammad I, estaba dividido en tres coras (Elvira, Rayya y Pechina). Pagaban parias a Castilla y reconocían vasallaje a su rey. En 1492 fueron incorporados a Castilla por los Reyes Católicos. 2.3. Al-Ándalus: la economía, sociedad y cultura La economía era fundamentalmente agrícola, los musulmanes intensificaron el regadío, utilizando la noria y ampliando el uso de acequias,(son capaces de producir hasta cuatro cosechas anuales ) introdujeron nuevos cultivos (algodón, arroz, azafrán, cítricos) que unieron a la tríada mediterránea (cereal, vid -con la que hicieron pasas- y olivo –Al-Ándalus llegó adonde llegaron los olivares). En la ganadería, retrocedió la porcina, desarrollándose más la ovina y equina. La minería se revitalizó, destacando el hierro, cobre y mercurio. Famosos fueron sus productos artesanales: Seda, cordobanes, brocados, armas y cerámicas. El comercio interior se realizaba en los zocos urbanos, que así se convierten en el centro de las ciudades, el lugar a donde todo el mundo concurre para informarse y tratar de los asuntos públicos; y el comercio exterior a través de sus puertos con el Magreb, (norte de África) y Oriente; utilizándose dos monedas, el dinar (oro) y el dírhem (plata). Era un comercio internacional que enriqueció a los grupos de la burguesía andalusí. La ciudad se revitalizó, como centro de consumo. La sociedad andalusí era muy heterogénea, por su gran diversidad étnica y religiosa. Con predominio de los musulmanes, (árabes, bereberes y muladíes), esta sociedad se jerarquizaba de este modo (a pesar de esta diferencia se puede ascender socialmente) : grupo nobiliario (nobleza de sangre –a este grupo también se le denomina jassa, en principio la familia califal y la jefatura política, principalmente árabes-; y la nobleza de servicio-subordinada a la anterior y dedicada a la administración, -por ejemplo: recaudar impuestos, dirigir ejércitos…- y lograda por méritos-), pueblo (anma), burguesía urbana (funcionarios, artesanos y comerciantes), plebe (principalmente campesinos, y en último lugar los esclavos). Junto a ellos las minorías religiosas de mozárabes (andalusíes cristianos) y judíos –estas minorías llegaron a ser económicamente muy importante e influyentes socialmente, aunque pagaban más impuestos-. La relativa tolerancia social se origina principalmente en el tradicional respeto por las “Gentes del Libro (durante algunos períodos como el almorávide y el almohade, estas minorías fueron perseguidas. Muchos mozárabes huyeron al norte. Entre estos últimos ante la islamización de sus jóvenes, formaron el Camino del Martirio provocando su represión). Los cristianos convertidos o “muladíes” son la mayoría de la población. Hay tres criterios principales para
La sociedad estaba dividida en tres grupos: caballeros (nobles), clérigos (monjes y sacerdotes) y campesinos. Los primeros establecían relaciones de vasallaje entre sí, y los más poderosos con el Rey, estableciéndose una estructura política piramidal en la que el rey dependía de los grandes nobles). Todo lo anterior explica que haya una España centro-norte con propiedades entre pequeñas y medianas, y que en el centro-sur predominen los latifundios, y por ende, la acumulación de la propiedad de la tierra en unas pocas manos, con las taras de absentismo (no explotan su tierra), agricultura extensiva (cuando la tierra pierde nutrientes es abandonado y se roturan bosques y pantanos para seguir cultivando), decrecimiento de los rendimientos etc. PRIMERO: NÚCLEOS DE RESISTENCIA CRISTIANA En el 712 la conquista musulmana se detiene en torno a las Cordilleras cantábrica y pirenaica y los Macizos galaico y vasco, donde se formarán núcleos de resistencia cristiana de los señores visigodos que huyen de la invasión musulmana. Estos núcleos son: a) Reinos y condados occidentales: núcleos de población que en el 722 están bajo en mando político y militar de un noble hispano-godo mítico llamado don Pelayo que vencieron en la famosa batalla (escaramuza) a los musulmanes y esta victoria les permitirá crear el reino de Asturias con capital en Oviedo y reivindicarse como los herederos legítimos de la cultura visigoda. De aquí nació el reino de León. b) Reinos y condados orientales: poblaciones entre el Ebro y los Pirineos. Por esta región, Carlomagno creará las Marcas Hispánicas y encomendando su gestión y organización a los condes cristianos peninsulares. SEGUNDO: Las etapas de la Reconquista Llaman Reconquista al período de la historia de la Península Ibérica comprendido entre los años 718 (fecha probable de la escaramuza de la que salió victorioso d. Pelayo) y 1492 (final del reino de Granada). Durante este largo período, reinos cristianos y musulmanes coexistieron, colaboraron y lucharon entre sí en el territorio peninsular. El término es muy discutible. Pese a los esfuerzos de algunos de los reinos cristianos por presentarse como "sucesores" de los visigodos, los reinos que "reconquistaron" nacieron con posterioridad a la invasión islámica. No obstante, la expresión se utiliza ampliamente entre los historiadores. Podemos distinguir diversas fases: (Primera etapa (siglos VIII-X) Desde las primeras escaramuzas de importancia, como la victoria cristiana en Covadonga (722) se abre un largo período en el que los núcleos cristianos del norte consolidan su territorio y avanzan tímidamente hacia el sur. El reino asturiano alcanzó la línea del Duero en el año 910 (tierra de nadie). Esto llevó a que Ordoño II (914-924) trasladara a León la capital del Reino astur-leonés. Segunda etapa (siglos XI y primera mitad del XII) Aprovechando la debilidad musulmana tras el fin del Califato y la disgregación de los Reinos Taifas, León y Castilla rebasan la Cordillera Central y ocupan la cuenca del Tajo. Toledo se reconquista en 1085. Con él se incorporó el territorio situado entre el Sistema Central y el río Tajo. Tras el freno impuesto a la reconquista por la invasión almohade, el avance hacia el sur se reactivó en los reinos orientales cuando Alfonso I de Aragón reconquistó Zaragoza en 1118 y
Ramón Berenguer IV, conde de Barcelona, conquistó Tortosa (1148) y Lérida (1149). Mientras Portugal conquistaba Lisboa en el 1147. Tercera etapa (fines del siglo XII y principios del XIII) Tras la interrupción del avance con la llegada de los almohades, poco a poco Castilla-León consiguió dominar el valle del Guadiana y de los pasos de Sierra Morena. Ese proceso culminó con la batalla de Las Navas de Tolosa (1212), que abrió definitivamente el avance cristiano hacia el valle del Guadalquivir y Valencia, en la que se unieron todos los reinos cristianos, salvo el leonés, atraídos por la proclamación de una cruzada o Guerra Santa. Simultáneamente se crean las Órdenes Militares formadas por monjes que son guerreros, como la orden de Santiago, Calatrava, Montesa, o La Merced, entre otras. Cuarta etapa (siglo XIII) Rápida ocupación del valle del Guadalquivir (Córdoba, Sevilla) por Fernando III el Santo –castellano- (1252) y de Valencia y las Baleares por Jaime I el Conquistador- (1276). Quedará el reducto musulmán de Granada hasta 1492. La compleja historia política de los reinos cristianos peninsulares (por ahora no) Al avanzar la reconquista Castilla se independizó de León (siglo X, con el conde Fernán González), Portugal de Galicia y Aragón se expandió hacia el sur. Posteriormente Castilla absorbería a Asturias, a León, a Galicia y parte del Reino de Navarra. Aragón absorbió al condado de Barcelona y al Reino de Valencia (a principios del siglo XII, Petronila de Aragón contrajo matrimonio con Ramón Berenguer IV, conde de Barcelona, y el hijo de ambos Alfonso II fue el primer monarca en heredar los títulos de rey de Aragón y conde de Barcelona) A partir de ese momento la unión de estos dos territorios se conoció como la Corona de Aragón. Portugal se constituyó como reino independiente en el siglo XII. Al final de la Edad Media, la península estaba repartida en cuatro reinos cristianos: Castilla, Aragón, Navarra y Portugal y el reino musulmán de Granada. Finalmente la Península queda conformada por cinco reinos independientes: al oeste Portugal, desgajada de Galicia, a occidente Castilla, que absorbe Asturias, León y Galicia, al este Aragón que absorbe el Condado de Barcelona y el Reino de Valencia, ya que desposan a Petronila de Aragón y Ramón Berenguer en Barcelona uniendo sus territorios en la Corona de Aragón. Navarra queda encajada entre ambos y el Reino musulmán de Granada en el sur Peninsular. 2.5. Los Reinos cristianos en la Edad Media: organización política, régimen señorial y sociedad estamental. En el caso de los reinos cristianos, el gobierno se organizó en torno al rey; (en el de los condados catalanes, se organizó en torno al conde). El rey estaba aconsejado por una Curia Real. Hasta el S. XII la Curia Real (nobles y clérigos –alto clero- como asesores reales) fue el organismo más importante. En 1188 en el Reino de León, (y desde el s. XIII en el resto), los monarcas convocan a la Curia y a los burgueses, así nacen las Cortes, (dicen que las primeras de Europa). Sus funciones: asesorar al rey y votar impuestos extraordinarios. Esta Cortes son estamentales. La administración territorial estaba a cargo de los condes (en los feudos o señoríos), y la local a cargo del concejo o ayuntamiento, (en los municipios, -inicialmente democráticos y que más
Fernando contra la nobleza porque Fernando está de acuerdo con su libertad a cambio de la remensa –pago que el siervo realiza para obtener su libertad-). En el Reino de Navarra, como en la Corona de Aragón su monarquía era pactista. Gobernó con el Consejo Real, las Cortes, en las que el rey juraba los fueros del reino; y la Diputación de los Tres Estados, que gestionaba la recaudación de los subsidios votados en las Cortes.
3.1. Los Reyes Católicos: unión dinástica (la misma dinastía gobierna en Aragón y en Castilla) e instituciones de gobierno. La boda de Isabel y Fernando (1469) y la muerte de Enrique IV (1474), provocan la guerra civil castellana (1474-1479) entre Juana la Beltraneja (llamada así porque era hija de Beltrán, mano derecha de Enrique IV, que, según todos los indicios, era estéril) e Isabel. Finalizando con la renuncia de Juana a la Corona de Castilla en el Tratado de Alcaçovas (ciudad portuguesa). Francia y Portugal son derrotadas en su intento de mantener separados los reinos de Castilla y de Aragón, que competían con estas potencias en el dominio del Atlántico y del Mediterráneo respectivamente. Con Isabel luchan las ciudades y la baja nobleza castellanas y con la Beltraneja la alta nobleza y el alto clero. Los Reyes Católicos, iniciaron la monarquía hispánica, como una unión dinástica, no como un Estado unido (ya que está conformado por territorios que tienen sus propias leyes, instituciones, idiomas y cuentan con autogobierno-Generalitat y Diputación en Aragón-); era una unión política porque la jefatura pertenece por igual a unos mismos reyes que desarrollaron tres objetivos: dominio peninsular, unidad religiosa y centralización del poder. No supuso la unidad territorial e institucional, y Castilla tenía la hegemonía (predominó porque tenía más población, más dinamismo económico y más obediencia a los reyes). Su reinado, fue una etapa de monarquía autoritaria, buscando centralizar el poder, y estableciendo las bases de un Estado moderno. Los monarcas potenciaron o modificaron las instituciones de gobierno existentes (para hacerlas más eficaces, acordes con las nuevas circunstancias y para fomentar su autoridad y la centralización del poder); en Aragón, con escasas excepciones, permanecieron intactas. En Castilla el Consejo Real se convirtió en órgano de gobierno e instancia judicial superior. Las Cortes sólo se convocaban para aprobar recursos (impuestos). La justicia se impartía en tres ámbitos: en el local con los corregidores, en segunda instancia la Chancillería (Valladolid y Granada), y en última instancia el Consejo Real.
La Cancillería se sustituye por secretarios reales. Nace la Stª Hermandad para mantener el orden público y como primer ejército permanente español. En Aragón, confirman los fueros (instituciones y leyes propias de los distintos territorios aragoneses que permiten su autogobierno y una parcial soberanía), establecen el Consejo de Aragón y una. Audiencia en cada reino, y nace la figura del virrey. Los reyes logran el derecho de Presentación y el Patronato Regio por el cual intentan controlar la Iglesia Católica Española al poder nombrar cargos eclesiásticos, y la Inquisición (tribunal eclesiástico establecido y dirigido por la monarquía, que funcionó por igual en ambas coronas gracias a la figura del Inquisidor General, de modo que se salvaba la interposición del Justicia Mayor). 3.2. El significado de 1492. La guerra de Granada y el descubrimiento de América. En 1492 tuvieron lugar acontecimientos que marcarían el reinado de los Reyes Católicos y la Historia Moderna. La conquista del reino nazarí de Granada, primer objetivo en la política exterior que se desarrolló en tres fases: - Conquista de Alhama (1481-1484) (la conquista se decide a pesar de las razones en contra debido a la presión de la nobleza castellana, que, terminada la Reconquista, desea aumentar el botín. Por otro lado, el temor y las sospechas de una invasión norteafricana y el acoso de la piratería berberisca, auspiciados ambos por judíos (viven presionados por los cristianos) y musulmanes (Granada). Y por último por la unidad religiosa y la presión de la Iglesia Católica). Los reyes se ganaron el apoyo de Boabdil el Chico que promete la entrega de Granada.
Al tiempo estallan las Germanías (1519-1523) en Valencia y Mallorca (el motivo del conflicto consistió en el deseo de la burguesía gremial de escapar del intento de la nobleza que pretendía limitar sus libertades. Los campesinos se sumaron, hartos de los maltratos del estamento nobiliar. El conflicto se inicia cuando la nobleza abandona las ciudades para huir de la peste. Los sublevados se ensañan con la población morisca, ya que trababan para la nobleza, y con ello pretenden debilitar a la nobleza y al mismo tiempo depurar de conversos, que en secreto mantienen su antigua religión, pretendiendo con ello dejar sus propiedades a los cristianos viejos, con lo que el conflicto toma un cariz religioso). Movimiento de contenido social y religioso, dirigido por los gremios y campesinos contra los señores feudales. En este conflicto la monarquía y la nobleza también salieron reforzadas. POLÍTICA EXTERIOR DE CARLOS V Los conflictos europeos reflejaron la aspiración de conseguir una monarquía universal-cristiana (Carlos como emperador de corte Medieval quiere desarrollar en Europa la hegemonía de los Habsburgo, cuya dinastía se ofrece como defensora de la “verdadera fe –catolicismo-”: -Guerras con Francia (este conflicto franco-español viene de lejos. La Corona de Aragón rivalizaba con Francia por el Mediterráneo, -además Carlos arrebató a Francisco I la corona imperial) (1521-1544). Francisco I aspiraba al dominio italiano. Ello desembocaría en cuatro guerras franco-españolas en Italia, confirmando la hegemonía de Carlos I y la incorporación del Milanesado (en la batalla de Pavía, Francisco I es hecho prisionero y conducido a España. De in mediato, rompió su compromiso de no atentar contra los intereses imperiales y españoles).
Imperio Turco (además son musulmanes y predomina en Felipe II el proyecto de Cruzada), ponían en peligro los dominios italianos (Lepanto 1571). Países Bajos (sublevación provincias protestantes del norte-1566- que consiguen en la práctica la independencia que el rey Prudente nunca quiso reconocer-). Inglaterra, (que con Enrique VIII, tras repudiar a su primera esposa, la española Catalina, se separa de la Iglesia Católica y crea la Iglesia anglicana) que además apoyaba a los sublevados holandeses y hostigaba el comercio colonial (la reina Isabel de Inglaterra permite que los piratas ingleses ataquen sin cesar los galeones españoles cargados de plata. Por eso Felipe II envía la Armada Invencible en 1588). Su derrota debilitó en extremo la presencia española en los mares y su defensa de las rutas comerciales sobre las que ostentaba el monopolio. (ASUNTOS INTERNOS Y ADMINISTRACIÓN DEL ESTADO) Desde 1559 no se ausentó de España, fijó la capital en Madrid (1561), se rodeó de consejeros españoles. En el gobierno y administración, como su padre, potenció las instituciones creadas por los Reyes Católicos: los consejos (Consejo de Estado, -máxima instancia judicial y de gobierno desde la que se pretendió centralizar la administración; Consejos territoriales -Nápoles, Aragón, Indias…- y especializados -o Consejos temáticos o técnicos-, que son válidos para todo el imperio, pero especializados en un asunto. Por ejemplo, el Consejo de Inquisición, que fue utilizado contra clérigos en el afán de demostrarle al Papa quién mandaba en la Iglesia española. Felipe II dirige este tribunal eclesiástico contra su secretario Antonio Pérez que intentó refugiarse en Aragón y que terminó por huir a Inglaterra donde creará la célebre Leyenda Negra); Secretarios (que representan al rey en los Consejos y despachan personalmente con el rey), virreyes y gobernadores (que administran en su nombre territorios extrapeninsulares, -destacan los virreyes de América-, y creó las Juntas (máximo organismo de gobierno y a la vez tribunal superior para debilitar a los Consejos territoriales y bajo el mandato del Consejo de Estado) de modo que todo el poder quedó concentrado en manos del Rey. Respetó las instituciones de cada reino; pero no evitó conflictos internos, ya que su política se basada en el poder absoluto y defensa de la ortodoxia católica, lo que le enfrentó a dos rebeliones: moriscos en las Alpujarras (1568-1570), y en Aragón (1590-1592)(por el asunto de Antonio Pérez, Felipe II ejecuta a Juan de Lanuza, Justicia Mayor de Aragón). Es importante tener en cuenta que la política exterior de Felipe II era costosísima debido a las contantes guerras a las que tuvo que enfrentarse para mantener el Imperio y a los dineros que tuvo que entregar para mantener y comprar lealtades, matrimonios, alianzas, embajadas; con lo que llevó a España a depender del préstamo de banqueros italianos y alemanes y a despilfarrar toda la plata que llegaba de América y que no bastaba para cubrir los intereses (Bancarrota) Logró la unidad peninsular. Desaparecido Sebastián I y muerto el infante Enrique (1580), Felipe II hizo valer sus derechos dinásticos. Con la derrota portuguesa, las Cortes de Tomar (1581) le reconocieron rey. 3.5. Exploración y colonización de América tras los primeros viajes de Colón. Consecuencias de los descubrimientos en España, Europa y América. En el s. XVI se realizan nuevas expediciones precedidas de las correspondientes capitulaciones y bajo la bendición papal: Núñez de Balboa (1513) descubrió el océano Pacífico, Magallanes (murió en la expedición de Filipinas) (1519) y Elcano (que culminó la empresa) (1522) realizaron la vuelta al mundo.
cultivo y la ganadería que España tardará más de cien años en sustituir). El Duque de Lerma traslada la capital a Valladolid, cerca de sus intereses económicos.
Westfalia. En la misma, España reconoce la independencia de Holanda iniciándose la hegemonía francesa en Europa. España mantendría la guerra en solitario con Francia hasta 1659, año en el que se firma la Paz de los Pirineos cediendo el Rosellón y la Cerdaña al rey galo, y preparando la unión dinástica entre Francia y España mediante el matrimonio de los príncipes de ambos reinos. De esta unión saldrá el primer Borbón soberano español, Felipe V, ya en el siglo XVIII. A pesar de lo anterior, el acoso francés siguió en el reinado de Carlos II, (heredero incapaz de gobernar por sí mismo), que forma la liga de los Augsburgo junto a los Habsburgo alemanes, Inglaterra y Holanda. Sólo de esta forma se logra detener el expansionismo francés. 3.8. Principales factores de la crisis demográfica y económica del siglo XVII y sus consecuencias. El siglo XVII fue una etapa de depresión económica en casi toda Europa. En España el esfuerzo bélico realizado durante casi dos siglos de contiendas, llevaron a la Hacienda Real a una situación de endeudamiento constante, agravado por la disminución del volumen de metales preciosos procedentes de América. Esto obligó a la corona a buscar nuevas fuentes de ingresos, como la creación de impuestos, la venta de cargos públicos o la venta de privilegios nobiliarios. Acerca de los impuestos, al aumento de los indirectos se sumó el “ donativo” , gravamen creado expresamente para sufragar gastos bélicos. En general repercutieron negativamente al aumentar indirectamente gastos y precios, obstaculizando de este modo la dinámica mercantil, menos competitiva que la de los países del norte. Además, la crisis económica se agravó por el descenso demográfico causado por el aumento de la mortalidad debido a la propagación de epidemias, las guerras constantes y las dificultades económicas que provocaron la escasez de matrimonios, el incremento de la emigración y el aumento del número de clérigos. Esta situación se vio acentuada por la expulsión de los moriscos, (1609), sobre todo en Valencia y Aragón. La recesión económica se manifestó en la caída de la producción agraria, la disminución de la ganadería y de la industria textil castellana, esta última, golpeada desde que el triunfo del autoritarismo hiciera uso sin cortapisas de los temibles impuestos. La crisis al ser tan general y tocar todos los sectores de la economía, afectó a todas las capas sociales. La nobleza, que aumentó a consecuencia de las ventas de títulos, vio disminuir sus rentas y tuvo que endeudarse para mantener su nivel de vida. El número de religiosos creció, no por el aumento de vocaciones, sino por la necesidad de buscarse un medio de vida, y el campesinado fue el sector más afectado, sobre todo en Castilla, pues muchos campesinos se vieron obligados a vender sus tierras y a emigrar, -no olvidemos, claro está, la expulsión de los moriscos. La escasa burguesía abandonaba sus negocios e invertía en tierras, señoríos y rentas fijas, incluso compraba títulos nobiliarios. Pero hacía 1680 la crisis se puede dar por finalizada: Se registró un aumento de la natalidad, -mayor en el litoral que en el interior-, y una lenta aunque constante recuperación de la producción y el comercio, en parte consecuencia de medidas como la devaluación de la moneda. Esto condujo a una expansión demográfica y económica en la centuria siguiente, -pero ya con los borbones, que realizan reformas en la Hacienda, el comercio o la actividad financiera, y gracias a la alianza con Francia, reino al que España queda supeditado.