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UB ricardo piqueras América Colonial
Tipo: Apuntes
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Las naciones que en Europa Occidental serán el apoyo político y económico de las grandes hazañas descubridoras de finales del siglo XV, Portugal y España, vivían los momentos finales de sus etapas de formación como Estados.
Portugal (Enrique «El Navegante»): política naval expansiva y exitosa. Castilla más preocupada por sus problemas internos debidos a las tensiones nobiliarias y a los problemas derivados del fin de la Reconquista. Olvida un poco su política ultramarina, de lo que se beneficia Portugal.
El contexto y las dinámicas del siglo XV hicieron posible el paso a América. Hablamos de expansión europea porque son ellos los que llevan su ideología y su modelo de vida. La geografía europea se ve muy condicionada por el Mediterráneo, lo que ha permitido contactos y rutas comerciales y al mismo tiempo ha actuado de frontera ideológica. La Europa bajomedieval recibe impulsos del mundo asiático y musulmán: pólvora, nuevos productos, regadío nuevo… Gracias a esto pueden iniciar nuevas medidas de crecimiento. La Peste Negra hace que Europa fije nuevos objetivos comerciales con el mundo musulmán.
Factores:
Ya no entran en juego solo los espacios europeos, sino también Asia y África (espacios conocidos). Estas dinámicas afectan sobre todo a la Península Ibérica.
La idea de la Cruzada (cristiandad) es la justificación de lucha armada para implantar la verdadera fe, pero cabe decir que detrás de las cruzadas, hay intereses económicos. En América los conquistadores irán con el mismo espíritu y después irá el fraile evangelizador (en las cruzadas después del cruzado iba el comerciante).
Además el proceso de la Reconquista peninsular dio lugar la idea de frontera (móvil, avanza y retrocede), en que el Cid es el que define estas dinámicas, vive y se aprovecha de la frontera. Cuando no combatían comerciaban.
Si no tiene las mismas ideas que el cristiano es el enemigo a batir.
Destaca la llamada «Limpieza de sangre», pues la ortodoxia religiosa que imponen los Reyes Católicos implica que para ser alguien en la sociedad se debía comprobar que no se había tenido antepasado o mezcla con moro, judío o gitano alguno. Esta idea cruza el Atlántico y las élites los siguen al pie de la letra, para mantener así la unidad política y religiosa.
El papel del oro y las especias, que por la presión otomana salen muy caras las rutas y hay que buscar otras alternativas. Eso tuvo como consecuencia la carrera de las Indias entre Portugal y Castilla, con las consecuentes repercusiones; la colonización de las islas Canarias (1402-1515), la ocupación de los archipiélagos atlánticos, y el establecimiento del modelo portugués, que consiste el sistema de feitorias.
La búsqueda de especias: función de conservación y de propiedades afrodisiacas.
Los dos factores son estímulos para llegar a Oriente, pero para lograr esos objetivos hacía falta que hubiera posibilidad tecnológica para llevar a cabo navegaciones de altura en un marco oceánico. Se necesita que la industria naval desarrolle nuevas embarcaciones, más complexas y fuertes, para llevar a cabo tales travesías.
Fue una carrera tecnológica similar a la que protagonizaron en los años sesenta del siglo XX la URSS i EUA, en que este caso la competición era entre España y Portugal, y que hubo un avance de la ciencia náutica.
El factor tecnológico entra en relación con las posibilidades. Se había elaborado nuevos tipos de embarcaciones:
Carracas (s. XIV):
adaptación biológica y cultural que ello implica. Los portugueses ya portaban esa experiencia de las costas africanas. De otra parte, la frontera americana inicial puso a los castellanos en contacto próximo y prolongado con pueblos de los cuales les separaba un verdadero abismo cultural.
En la frontera peninsular, moros y cristianos vivían, pese a sus antagonismos en niveles culturales comparables. Se conocían, podían entenderse, cada uno sabía lo que podía esperar del otro y prever sus reacciones y conductas. En las Antillas no hay más que una muy lejana comunidad de origen, como miembros que son ambos pueblos de la especie humana.
«La conquista de las Indias» como se llamó en su época lleno los espacios imaginarios que antes de 1492 habían estado ocupados en gran parte por fenómenos naturales fantásticos extraídos de la literatura imaginativa de la Baja Edad Media. Muchos de estos, particularmente los antropológicos – faunos y los sátiros, los pigmeos, los caníbales y las amazonas- provenían inicialmente de una tradición oral popular y, posteriormente, aparecían como seres reales en las obras de científicos naturales y de escritores de viajes (desde Plinio).
Cuando Colón inició su travesía atlántica hacia el Oeste, estaba influido, sin contradicciones aparentes, por ambas fuentes. Después de todo, había leído extensamente, aunque de forma irregular, la mejor literatura de la época. Además, conocía bien las islas Canarias, su última parada antes de llegar a las Antillas; y había viajado por la costa Occidental africana. Años antes había estado en el famoso fuerte El Mina y Guinea, donde el clima y la vegetación no eran muy distintos de los del Caribe. Por eso, su impresión del Nuevo Mundo fue una mezcla de realidad y fantasía. Comparaba a los indios con los africanos y los canarios; pero también hablaba de las Amazonas y de los antropófagos caribeños que las atendían; y se tomó la molestia de anotar para sus patronos que no había ningún monstruo.
América, como aparece en los escritos de Colón y de viajeros posteriores como Vespucci y Antonio Pigafetta, que acompaño a Magallanes en 1519, rara vez se veía como algo nuevo – de hecho Colón siempre se negó a creer que era un nuevo continente-. Sino simplemente como una extensión, en un nuevo espacio geográfico, tanto de las dimensiones conocidas como de las fantásticas del mundo atlántico, tal como se conocía por los escritos de comentaristas antiguos y modernos.
En la tradición medieval «India» no poseía un significado preciso para los europeos: representa el Oriente más allá del mundo musulmán, generalmente denominadas «India Mayor», «India Menor» e «India Insular» o «Islas Indicas»; el plural «Indias» las incluya a todas, y es en definitiva una forma de referirse a Asia más allá del mundo islámico.
Por tanto el término «Indias Occidentales», usado en los documentos de la Corte a partir de 1493, es un modo de designar a una parte imprecisa de Asia, a la que Colón cree haber llegado; «occidental» se emplea inicialmente en el sentido de «alcanzada por occidente», y después distingue al Nuevo Mundo de las Indias Orientales o asiáticas.
La concepción de Nuevo Mundo – y no nuevo Continente, ni tierra como se podía haber llamado- contraponiendo aquel al viejo mundo occidental como el lugar en el que se podía transformar la sociedad entera y crear un nuevo modelo de hombre. América aparecía como un papel en blanco en el que se podía escribir una nueva historia.
En Portugal el termino «descubrir», en el sentido de descubrir tierras, aparece por primera vez en 1471, en cuanto el concepto de «descubrimiento» en 1486. A mediados de la década de los 80 hay un cambio en la experiencia de viaje, hay una dimensión intelectual del mismo.
En la década de los años 70 del siglo XV la coyuntura Atlántica se modifica, y de esta alteración se va a plasmar en el tratado Luso-castellano de Alcáçovas-Toledo de 1479-1480. En 1481 sube al poder D, Juan II, en 1482 se construye el fuerte de Sao Jorge de ElMina.
Se percibe el Atlántico por primera vez como una posibilidad en el cuadro del alargamiento de la navegación portuguesa a partir de guinea -el gran fruto del acuerdo diplomático-. Esta visión es posible en la medida de que es visto como un espacio, y no tanto como una ruta o una costa a explorar.
Es el tratado que constituye el primer reparto de áreas de influencia atlántica entre los dos reinos europeos. Castilla reconocía la soberanía de Portugal sobre las Azores, Madeira, Cabo Verde y todas las tierras situadas entre el Cabo Bojador y Sierra Leona. Portugal quería la ratificación de Castilla de ese monopolio comercial y se hace realidad la hegemonía portuguesa, que quiere blindar ese espacio de influencia como monopolístico. Se ratifica la hegemonía de Portugal sobre el Atlántico africano y su monopolio comercial, con el precio de la ratificación del control y la soberanía de las Canarias por parte de Castilla.
A pesar del acuerdo hay presencia de actuaciones portuguesas y castellanas en los diferentes ámbitos de influencia no legítimos, y en algunos casos desde la Corona se penalizan estas actuaciones.
Previo al tratado de Alcáçovas, durante varios años portugueses y castellanos se enfrentan en el mar. Este enfrentamiento acaba con la llamada «paz de Alcáçovas». De aquí parte el fundamento jurídico de todas las actuaciones posteriores de la monarquía portuguesa. El Océano es dividido
africanas: oro, pieles, marfil, malagueta y especialmente esclavos y los llenaba de productos europeos.
El tratado de Alcáçovas-Toledo constituye el punto álgido del ciclo expansionista de él derivado, pero tras la llegada de Colon a América, abre la puerta al contencioso luso-castellano que solo será resuelto con el tratado de Tordesillas de 1494. Cuando ese nuevo acuerdo diplomático substituya la línea divisoria horizontal por el meridiano situado a 370 leguas a poniente de Cabo Verde. Es un espacio que se procura definir.
Se define como aquel enclave de intercambio comercial (comercio por trueque/rescate comercial) en lugares y mercados estratégicos donde se combina el control político y fiscal de la Monarquía con el estímulo de la libre iniciativa mercantil privada. Tenemos como ejemplos Argüim (1443), Sao Jorge da Mina (1482), Santo Tomé (1486).
El rescate consistía en el intercambio de mercancías locales (oro, marfil, pimienta africana, pieles, esclavos, del 1441) por europeas (sal, caballos, metales, tejidos, bisutería). Se trata de un edificio mezclado por un mercado, almacén y fondeadero fortificado. Además era de reducida inversión y de recursos humanos. La clave fue la mínima inversión y el máximo rendimiento económico.
En ningún momento Portugal se preocupó por colonizar más allá de las factorías comerciales, el interior. Se pactaron los intercambios con las elites locales y negocian, con un mínimo de seguridad (fortificaciones con unos cañones que siempre miraban al interior). En esas mismas factorías ingleses, francesas o holandesas, a partir del siglo XVII los cañones ya apuntarán hacia al mar para defenderse de las otras potencias, pues la amenaza venía del mar.
En esa política de intercambios, en la que los portugueses primero piden oro y sino pimienta, empiezan a aparecer los esclavos subsaharianos, llevados a los enclaves norteafricanos por las rutas comerciales de África por los musulmanes. Los propios africanos desvían esas rutas tradicionales hacia el Atlántico, creando ruitas más eficaces y rentables. El esclavo sería considerado meramente como una mercancía más. Los portugueses entenderán que el esclavo africano puede ser un elemento muy importante para financiar las empresas africanas. Se empezarán a pedir esclavos para sacar más beneficios (primera demanda esclavista europea). Entre 1441 y 1500 se calcula que llegaron a Lisboa entre 500 y 1.000 esclavos anuales.
Uno de los personajes de la época que se implica en estas empresas comerciales portuguesas es Cristóbal Colón, cuyo modelo rentable intentará implantar en las futuras Indias. Pero la situación no fue la misma, ni tampoco es el modelo tradicional castellano (que es el de conquista y
ocupación de las Canarias). Esta es la clave del fracaso colombino, por estar imbuido del modelo portugués y participar de otro modelo de actuación.
En esta época los castellanos no participaban en estas campañas. Portugal poseía el monopolio de estas rutas y posiciones estratégicas. Los castellanos se quedaron en las Canarias, porque no fueron capaces de reunir los recursos económicos y humanos para desempeñar su modelo tradicional de conquista (además de tener el reino de Granada en el interior). Por eso en esa primera fase de la carrera de las Indias ni siquiera juega Castilla.
Como agravante, los portugueses, en su avance hacia al sur, utilizan las Canarias como base estratégica para aprovisionarse y dejar armas a los nativos para entretener a los castellanos.
La teoría colombina de navegación atlántica hacia Asia es que hay navegación directa de un lado al otro (aunque los cálculos de la distancia estaban mal) que no contaba con todo un continente en el medio. Las primeras vistas de tierra que tiene Colón le reafirman sus teorías, creyendo que estaba cerca de las deseadas islas.
De sus orígenes se sabe que había nacido en Génova en 1451 y que era hijo de un comerciante. Eran cardadores de lana, pero se ha hablado mucho de su origen. Ayala, embajador de Fernando en Inglaterra, cuando habla de Caboto le dice al rey que es otro genovés como Colón. García de la Puebla, al servicio de Fernando, al hablar de proyectos de Caboto también le dice que se hacen con otro genovés, Colón. Nicolo Oderico, embajador de Siena, habla del discurso del genovés Colón. También el testimonio de su segundo hijo Armando, biógrafo de su padre, al hablar de la biblioteca colombina se dice hijo de Colón, genovés.
Pedro Martir, cronista, nos dice que «Colón, hombre de Liguria propuso y persuadió a los Reyes Católicos...». Nicolás Monardes, médico sevillano, nos habla que en 1492 fueron los españoles
Estas islas atlánticas, estaciones intermedias y avanzadas del mundo mediterráneo en ambientes ecológicos insulares transicionales, representaron un papel muy destacado en la aclimatación de animales y vegetales del Viejo Mundo, Europa y África, antes de su introducción en América, así como en la adaptación de diferentes condiciones de productos tropicales y andinos americanos, como el tabaco, la piña, el maíz, la patata y otros muchos.
Así las islas atlánticas fueron jardines botánicos, zoo-criaderos y laboratorios experimentales de nuevas cosechas y manufacturas de tres continentes.
«Su suegra, viéndolo tan enamorado del mar, le entregó papeles y cartas de mareas que habían pertenecido a su marido»; y Colón estaba bien informado de las navegaciones portuguesas. Mantuvo correspondencia con el humanista florentino Paolo Toscanelli. Se conservan dos cartas: en una le dice Toscanelli a Colón «las costas de Portugal estaban más cerca del límite oriental de Asia de lo que muchos se pensaban».
Las dudas
Algunos cronistas comenzaron a especular sobre las confusas razones que Colón ofrecía en su «Diario de viaje». Los errores de bulto de los cálculos geográficos de Colón eran tan evidentes que la junta de expertos que los examino en Santa Fe en 1491 (Lo había hecho antes en Salamanca) lo había rechazado. El mapamundi que presento daba una extensión de 700 leguas entre las costas de Europa y Asia, lo consiguió «alargando» el mapa de Asia hasta que quedara esta distancia navegable.
Sea como fuere, Colón nunca explicó a nadie cómo sabia, pues lo sabía, que a 700 leguas desde las islas Canarias navegando hacia occidente había tierra. Es el famoso secreto de Colón, que no es una mera pendejada, ya que provocó una sostenida y honda reflexión entre cronistas, teólogos y juristas sobre la raíz del descubrimiento, y sobre las implicaciones que se desprendían para España.
La llamada teoría del «protonauta» postula que se ha llegado a la conclusión de que sabía lo que se encontraba, que sabía de su existencia y la distancia a la que se encontraban. También una forma de sacar el mérito del descubrimiento a Colón. Muy usada por los cronistas y aquellos que se dedicaron a ensalzar el papel y la Corona en esta empresa.
Cuando Colón creyó haber terminado su plan de ruta comercial por Occidente, se lo comunicó al rey Juan II de Portugal (seguramente en 1483). Aunque el rey le escuchó, una comisión decidió rechazar el proyecto. Colón creyó que aceptarían su proyecto, pero Juan de Portugal y los
soberanos de Inglaterra y Francia lo rechazaron por inviabilidad. Más tarde se convirtió en un viudo pobre con seis hijos a su cargo, y se exilia a España.
De aquí es cuando presenta el proyecto a los Reyes Católicos, en 1485. Los resultados del encuentro fueron positivos, aunque los reyes quisieron consultar en su Consejo. Siete años después Colón aun defiende su proyecto en la corte. Finalmente los reyes, sobre todo por el interés de Isabel, aceptarán el proyecto.
El 2 de enero de 1492 termina la Reconquista. De nuevo se entrevistan con Colón. Éste exigirá títulos, privilegios y riquezas en caso de éxito; parecieron exorbitantes a los monarcas. Para Colón fue importante el apoyo de Luis Santangel (banquero cripto-judío) y tesorero de la Corona de Aragón. «Éste se entrevistará con Isabel y le expondrá que en el caso de no apoyarle, otros reinos podrían descubrir estos posibles territorios y que si fuesen los castellanos, ellos llevarían la fe cristiana. Isabel acepta el plan de Colón».
La empresa ofrecía una serie de ventajas: búsqueda de riquezas, esclavos y tierras coloniales, dar salida al espíritu aventurero castellano y andaluz, ocupar a muchos soldados que después de la guerra estaban parados.
Santangel ayuda a Colón, así como otros banqueros y la corona (1.140.000 maravedís), y el propio Colón con 1/8 de los gastos.
El 17 de abril de 1492 se firman las Capitulaciones de Santa Fe. Las capitulaciones consiste en un concierto o pacto entre dos personas; éstas serán un contrato entre la Corona y Colón. Es una fórmula jurídica que era una especie de carta-merced.
Los deberes de Colón eran que tenía que llevar la parte material, fundar poblaciones, llevar animales, plantar y, sobre todo, evangelizar. A cambio la Corona ofrecía la facultad de darle títulos (Colón podía dar títulos, nombramientos...) y todo lo que los reyes dijesen quedaba sujeto a que se diera el descubrimiento. Hay otra fórmula llamada instrucción: conjunto de reglas que la Corona daba a la persona que iba a descubrir, poblar y conquistar.
Así Colón consigue:
Los títulos de Almirante de la Mar Oceánica, Virrey y Gobernador de todas las tierras que descubra y se confirma el oficio de carácter hereditario. Derechos sobre la décima parte de los que se obtuviera (sería demasiado en un futuro). Derecho de contribuir con una octava parte de futuras flotas. Financiamiento (2 millones de Maravedís): Luis de Santangel (prestó el dinero a los Reyes Católicos), Villa de Palos y Colón.
su mayoría a las Capitulaciones y a la expedición. Reconocimiento formal de la empresa de Colón.
El título de Almirante es el que le pega más, porque en realidad fue un gran navegante de su época, pero colocado en tierra está fuera de su ámbito de actuación. Ha de demostrar su viabilidad en tierra, aun siendo extranjero y teniendo que lidiar con castellanos y sin experiencias de gobierno terrestre. El clima de euforia del Almirante, dada el triunfalismo de ese tercer momento de gloria, provocaría el fracaso posterior culpa de la falsa creada expectativa que no se cumplirá luego.
El viaje se dio lugar a la salida del puerto de Palos el 3 de agosto de 1492, con dos carabelas, «La Pinta», capitaneada por Martín Alonso Pinzón, y «La Niña», por Vicente Yáñez, y una nao, la «Santa María», de Juan de la Cosa, capitaneada por Colón.
El objetivo del primer viaje básicamente fue establecer una ruta. En La Española (Haití y República Dominicana) naufraga la «Santa María» y Colón se vio obligado a dejar 39 de sus hombres allí (en parte para asegurar el viaje de regreso).
El 12 de octubre de 1492 irán entre 80 y 125 personas, andaluces, vascos, gallegos y murcianos. Saldrán el 3 de agosto, de Palos hacia el puerto de la Gomera y, desde allí, por los Alisios, hasta Guanahaní (S. Salvador), Juana (Cuba) y Haití (La Española). Después descubre Fernandina, Isabela y Sta. María de la Concepción.
Tras una larga travesía con varios conatos de motín a bordo y el secretismo que acompañara siempre a Colón En La Española encallará, inexplicablemente le deja el mando a un marino no experimentado, la Sta. María. Con sus restos fundará Fuerte Navidad en la costa este de la isla. A través de un cacique tendrán noticias de una zona llamada Ciba, muy rica.
Colón dejará 39 hombres en La Española y regresa a Castilla, con cantidad de indígenas como esclavos ya que no encontró oro. Es recibido en Barcelona el 20 de abril del 1493 por los Reyes Católicos, después de recorrer con su cortejo desde Andalucía hasta Cataluña y sin demasiada preocupación por los que dejo en América. Tras llevar a cabo este descubrimiento pensaba haber demostrado la existencia de una nueva ruta hacia oriente. Identificó La Española como Cipango, tierra del gran Khan.
En Portugal se enteraron. Colón llegó a Lisboa en su vuelta de América con la excusa de arreglar la nao y se entrevista con Juan II, el cual no hizo caso de sus nobles de liquidar a Colón. A partir de ese momento va a existir una mayor rivalidad entre Castilla y Portugal. En el informe que los
Reyes Católicos enviaron al Papa evitaron cualquier relación con Oriente, hablando de tierras al oeste.
Lo que no es ningún secreto es que Colón identificó el nuevo continente con Asia y que persistió con su idea hasta su muerte (1506). En este sentido, Colón no sintió para sí descubrir nada que se desconociera, pues el extremo asiático había sido visitado por última vez por el veneciano Marco Polo en la segunda mitad del siglo XIII. Colón se topó con una nueva tierra en su camino para Asia, por lo que la afirmación de que «Colón descubrió América» no se sostiene.
Además, Colón, en su Cipango y Catay, buscaba, lisa y llanamente, oro, como lo expresa sin tapujos tres días después de avistar tierra: «Son estas islas muy verdes y fértiles y de aires muy dulces, y puede haber muchas cosas que yo no sé, porque no me quiero detener por calar y andar muchas islas por fallar oro…».
La mención de «fallar oro» es, pues, el objetivo principal que Colón se plantea una vez halladas las nuevas tierras. También muestra un especial interés por las especias, de gran valor en la época en Europa: «…y aun creo que hay en ellas muchas yerbas y muchos árboles que valen mucho en España para tinturas y para medicinas de especería, mas yo no las conozco, de que llevo grande pena». Acordarse del «Pau Brasil» de los portugueses en Brasil.
Una última implicación del giro religiosos que Colón imprime a su pensamiento, creo que conscientemente, es su afirmación de haber hallado el Paraíso Terrenal en América: «Concluyendo, dize el almirante (como le gusta llamarlo a Las Casas) que bien dixeron los sacros théologos y los sabios philósophos que el Paraíso terrenal está en el fin de Occidente, porque es lugar temperadísimo. Así que aquellas tierras que agora él avía descubierto es, dize él, el fin del Occidente».
Colón ha desplazado su pensamiento de una contemplación puramente comercial del extremo asiático a una visión religiosa de tintes visionarios. A través de esta contemplación, él mismo se identifica como instrumento de Dios y, simultáneamente, parte de las nuevas tierras son reconocidas como nada menos que el Paraíso Terrenal. Todo lo cual refuerza el fuerte componente medieval de la mentalidad colombina. Tiene una gran preocupación por la adquisición de honra y fama y su ubicación en el estado social de los poderosos. Esto queda patente en las negociaciones sobre los títulos vitalicios que obtendrá antes de partir en su viaje.
Un obstáculo se oponía a la realización de un segundo viaje, estaba Portugal. Juan II hizo saber que las tierras podían pertenecer a Portugal. Ante esto acudieron al Papa, de origen español (Rodrigo Borgia) para conseguir unas bulas. El Papa entregará una serie de bulas; un sobrino del Papa casó con una sobrina de Fernando. En 1493 Alejandro VI proclamó 6 bulas, la importante es la segunda. Para ello vamos a fijarnos en la primera definición oficial del «descubrimiento»
Los españoles volvieron a la Española, en el segundo viaje de Colón, con ideas muy precisas, querían oro. Tras encontrar que el asentamiento que habían dejado en la Española, el fuerte Natividad, quedo destruido en su ausencia, levantaron uno nuevo en el que se suponía que iban a fundar una ciudad en donde cultivar, cuidar del ganado, y esperar a que los indígenas les llevaran el oro en abundancia. Al modo de las «feitorias» portuguesas y que tan bien conocía Colón.
El sueño se rompió rápidamente. Habían construido la «ciudad» en un lugar insalubre. Y lo peor de todo, es que las cantidades de oro recibidas del comercio con los indígenas resulto ser desalentadora. Mientras Colón seguía pensando que estaba en la India, -y ansioso por justificar los 1200 hombres y los 16 barcos que los llevaron-, trató de suplir la deficiencia en oro con otra mercaduría: los propios indios. Al embarcar indios caribeños de vuelta a España para venderlos como esclavos, Colón formuló una cuestión aguda, que dominaría la historia de España en América durante los siguientes 50 años, la del status de la población indígena.
En 1542 con las «leyes nuevas» la esclavitud de los indios fue definitivamente, aunque no universalmente, abolida. Colón ya había introducido un sistema de trabajo indígena forzoso que ayudaría a producir tributo al rey y provecho para los colonos. (El padre de Bartolomé de las Casas le trajo un esclavo indígena que posteriormente fue devuelto hacia América).
Septiembre 1493. A diferencia del primero, los Reyes Católicos dispusieron que fuera la Administración Pública la que se encargase del viaje; ésta la encargaron al arzobispo de Sevilla Juan Rodriguez Fonseca. La corona aportó 15.000 ducados de oro más otras de la Real Hacienda, el Duque de Medina Sidonia 5.000.000 de maravedíes. Salieron de Cádiz; irán 17 naves y 1.500 hombres voluntarios. Serán religiosos, entre ellos Bernardo Boyl y Pedro Margarit; también Juan de la Cosa (primer mapa americano), y el médico Diego Álvarez Chanca.
Esa segunda ruta irá más al sudeste y se descubrirán las pequeñas Antillas: Guadalupe, Dominica, Maria Galante y Montserrat. También las islas de Boriquen (P. Rico) y Santiago (Jamaica).
La expedición va a La Española y se encuentra que los indios han destruido el fuerte Navidad; no se tomaron represalias con el cacique y funda otro establecimiento: La Isabela. Colón pasó varios meses costeando, pero a su regreso encuentra al fuerte en un estado de inquietud económica y social; allí había dejado a sus hermanos. Los colonos habían empezado la guerra con los indígenas. La primera guerra civil en América.
Surgirán dos problemas: la esclavitud y la impericia de mando del Almirante. Colón, en 1495, envió a España 500 esclavos caníbales.
Colón no seguía una buena táctica de gobierno. Los dos capellanes regresan a España, se entrevistan con los Reyes Católicos y critican el gobierno de Colón, les dicen que los colonos estaban tiranizados, que sólo beneficiaba a sus partidarios, y mientras los españoles morían de sífilis.
Cementerio de los religiosos excavados en Republica Dominicana; torturas a los indígenas, quemados vivos.
Isabel y Fernando enterados, mandan a Juan de Aguado a La Española para ver cómo está la situación. En 1496 Colón y Aguado regresan a España; éste acusará a Colón, pero a pesar de esto no se tomaron ninguna represalia y Colón recobra el favor real. Entre 1493-1496 las Indias pasan de ser paradisíacas a corruptas. Los primeros dominicos llegaron a La Española en 1510. La isla estaba gobernada por Diego Colón, y desde el primer momento denunciaron ante la Corona la casi nula evangelización de los indios y el trato infrahumano que recibían por parte de los encomenderos.
Los preparativos se prolongaron más de un año debido a la falta de personas dispuestas a enrolarse. En junio de 1497 Isabel y Fernando ordenaron que los condenados a muerte o destierro se entregasen a Colón. Fonseca se encargó de la economía. Durante ese año Colón se preocupó por mantener un mayorazgo. Así, antes de partir, quería asegurar a sus dos hijos y dos hermanos. Se constituyó un mayorazgo en febrero de 1498, donde se consta que es genovés.
Partirá en mayo de 1498 con 5 carabelas y una nao, y unos 330 hombres armados y equipados con material, aperos de labranza, minas... Saldrán de Sanlúcar de Barrameda, llegarán a Canarias (escala técnica), pasan por Cabo Verde y desde allí dirección oeste llegará a Isla Trinidad y la desembocadura del río Orinoco, donde creerá que está en el paraíso terrenal. También llegó a pensar que la tierra podía tener forma de pera y no redonda. Después llegarán a la Isla Margarita, que será muy rica en perlas. Y les cortan las manos a los indígenas que van a buscar las perlas en sus canoas.
Pero resulto que acudieron con muy poco oro, en vista de lo cual, la pequeña factoría costera comercial se transformó en una pequeña colonia de conquista. Colón ordenó construir una serie de fuertes en el interior, que pronto llegaron hasta la costa sur con la fundación de Santo Domingo (1498); los indígenas pasaron entonces a convertirse en la mercancía a ser enviada a España como esclavos, a modo y semejanza de las factorías portuguesas en África. Pero la reina Isabel prohibió ese tráfico y mandó devolver a su tierra y poner en libertad a los indios cautivos. Hubo que pensar en la explotación directa del oro aluvial y para eso fueron enviados algunos expertos.
Hacía el diciembre de 1500 Colón había llegado encadenado. Intentaba ver a los Reyes Católicos para equipar un nuevo viaje; en febrero de 1502 se le autoriza la preparación. Tenía 49 años, artrosis y estaba enfermo. En este viaje acaecerá una rebelión y su hijo pequeño lo justificará diciendo que estaba enfermo.
Los Reyes Católicos le darán autorización, pero que no toque para nada La Española, a la vuelta sí. La expedición saldrá el 9 de mayo de 1502. Los gastos correrán a cargo de la Corona: irán 4 barcos y 140 hombres (entre ellos Francisco y Diego Porras), sobre todo campesinos y soldados andaluces, sus dos hijos y su hermano Bartolomé. Saldrán el 2 de mayo de 1502, de Cádiz a Gran Canaria, La Dominica, y de allí a La Española. Nicolás de Ovando no les deja entrar y Colón continúa hasta el puerto de Azua y allí cambiará un barco. Desde allí descienden a Jamaica, Costas Hodureñas y descubrirá un cabo (Cabo de Gracias a Dios), y continúa por Honduras, Nicaragua y Panamá, y va a fundar la ciudad de Sta. María de Belén, y allí manda construir una factoría minera para encontrar oro. En abril de 1503 sale de esa ciudad y llegan a Jamaica (la ciudad de Santa Gloria), allí los barcos están destruidos y las gentes hambrientas. Colón pedirá auxilio a Ovando; en una canoa enviará a dos marinos para que vayan a La Española a recoger víveres. Se entrevistan con Ovando, que no les quiere prestar ayuda. Estarán así un año. Durante ese tiempo los hermanos Francisco y Diego Porras se rebelan contra el Almirante.
Entre 1502-1504, será el viaje más rápido. El 13 de junio descubrieron Martinica.
Mientras tanto en Sta. Gloria se producirá una rebelión de los hermanos Porras que junto con 50 españoles intentaron abandonar la isla de Jamaica. Éstos se entregaron a desmanes con los aborígenes hasta que el hermano de Colón los sometió.
Diego Méndez consigue fletar un barco en Sto. Domingo y en junio de 1504 los supervivientes pudieron dejar Sta. Gloria. En agosto de 1504 estaban en Sto. Domingo donde Ovando protegió a los Porras y garantizó la impunidad de los amotinados.
En noviembre de 1504 concluía en cuarto viaje. Llega a Sanlúcar de Barrameda; lo acompañan su hermano Bartolomé, su hijo Hernando y 22 hombres más.
A partir de 1501 habían sucedido en Castilla una serie de acontecimientos desfavorables a Colón. Ese mismo año los Reyes Católicos, tras el nombramiento de Ovando nombraron otros en tierra firme: Alonso de Ojeda en Venezuela. En 1503 la Corona va a establecer en Sevilla la Casa de Contratación para todo lo referente a Indias, en sustitución del Consejo de Castilla. Ese año los Reyes Católicos enviaron las instrucciones de Zaragoza que legalizan la encomienda. Ya tenían conciencia de que la empresa americana podía tener gran relevancia social, política y económica.
En 1504 muere Isabel la Católica. Colón está en Sevilla hasta 1505 enfermo de artritis y casi ciego, pero sigue reclamando sus derechos y se negaba a cambiarlos por un título en Castilla. Colón muere en Valladolid en mayo de 1506. En 1513 sus restos pasan de Méjico a Sta. María de las Cuevas... y en 1898 pasarán a Sevilla, donde está enterrado en la Catedral. Morirá pensando que lo descubierto pertenece al continente asiático.
Las relaciones políticas en cuanto al Atlántico entre España y Portugal se regían por el «Tratado de Alcáçovas» del 1479, desestabilizado por el descubrimiento de Colón. Se establece una línea nueva de demarcación entre las posesiones castellanas y portuguesas, a cien leguas al oeste de las Azores y de Cabo Verde (primer error porque no están en línea), y se establece una línea imaginaria. Portugal no aceptó porque esa distancia no garantizaba su «secreto da volta» porque tenía que pasar a zona castellana cada vez que quisieran volver.
El Papa intercedió como mediador al tenso conflicto, aunque sus bulas no gustaron del todo a Portugal. Aun así, el establecimiento de «alguna» raya parecía aceptado. El problema residía en la localización exacta de los nuevos descubrimientos. Finalmente las dos partes se pusieron de acuerdo, reuniéndose en Tordesillas el 7 de junio de 1494. Al final se establecen 370 leguas al oeste de Cabo Verde. Portugal gana el noroeste de Brasil, aunque aún no lo sepa. Además, los portugueses tenían el camino despejado a la India y Castilla garantizaba que lo descubierto por Colón era de su propiedad.
En 1495 Isabel y Fernando habían conseguido cedulas de descubrimiento a otros navegantes, sobre todo en busca de comercio, tráfico regular y metales preciosos. En 1494 (7 de junio) se firma el Tratado de Tordesillas. Los viajes de Colón movilizaron a Juan II y tras varias embajadas se reunirán en Tordesillas los plenipotenciarios de ambas coronas con 4 cláusulas:
Lo que más sorprende es que se iban echando las bases de la dominación de tierras aún desconocidas: España va inventando el Imperio, a través de la sangre y la opresión, la creación del