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capitulo 12, Apuntes de Psicología Social

Asignatura: Psicologia Social I, Profesor: Burillo Burillo, Carrera: Psicología, Universidad: UCM

Tipo: Apuntes

2014/2015

Subido el 30/03/2015

martma10
martma10 🇪🇸

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Términos
clave
Agresión colectiva
Agresión institucionalizada
Análisis
neoasociacionista
Análogo
Aprendizaje por experiencia directa
Aprendizaje por experiencia
indirecta
(vicaria
o supletoria)
Catarsis
Controversia natura-nurtura
(naturaleza
versus
crianza)
Creencia
en
un
mundo justo
Cultura
del
honor
Definición operativa
Deshumanización
Desindividuación
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ización)
Desinhibición
Efectos
de
las
armas
Estado
agéntico
Estudios
de
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Etología
Guión
Hipótesis catárquica
Hipótesis
de
la
frustración-agresión
Imprimación
Insensibilización o desensibilización
Instinto
Instinto
de
lucha
Liberadores
Machismo
Modelado o modelización
Modelo
de
la
transferencia
de
la
excitación
Modelo general
de
la
agresión
Neofreudianos
Normas
culturales
Orden
social
Personalidad
de
tipo A
Privación
relativa
Psicología
social
evolucionista
Síndrome
de
abuso
Subcultura
de
la
violencia
Teor{a
del
aprendizaje
social
Teorías
biosociales
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If

Términos clave

Agresión colectiva Agresión institucionalizada Análisis neoasociacionista Análogo Aprendizaje por experiencia directa Aprendizaje por experiencia indirecta (vicaria o supletoria) Catarsis Controversia natura-nurtura (naturaleza versus crianza) Creencia en un mundo justo Cultura del honor Definición operativa Deshumanización Desindividuación (desi nd¡vi duaIización) Desinhibición Efectos de las armas Estado agéntico Estudios de [a paz Etología Guión Hipótesis catárquica Hipótesis de la frustración-agresión Imprimación Insensibilización o desensibilización Instinto Instinto de lucha Liberadores Machismo Modelado o modelización Modelo de la transferencia de la excitación Modelo general de la agresión Neofreudianos Normas culturales Orden social Personalidad de tipo A Privación relativa Psicología social evolucionista Síndrome de abuso Subcultura de la violencia Teor{a del aprendizaje social Teorías biosociales Validez externa Valores

1444 1 CAPíTULO 12 LA AGRESiÓN

-+ La agresi ón en la sociedad

¿Qué le llama la atención de la agresión? ¿El último informe de las bajas en una de las

tantas guerras en curso en el mundo actual o los civiles muertos en un acto terrorista? ¿Y

qué hay sobre un robo en su barrio o las lesiones graves sufridas por algún niño familiar

suyo? ¿Y qué pasa con las noticias en el periódico sobre una violación en una localidad

cercana? Algunos de estos hechos (aunque quizás no todos) son delitos o crímenes contra

personas o propiedades y pueden ser muy violentos. ¿Se puede considerar agresión el inter-

cambio de palabras fuertes entre 2 personas? Como veremos, todos estos son hechos impor-

tantes de la vida diaria y califican como actos de agresión de diferente gravedad, algunos

son triviales y otros monstruosos.

Hablemos de asesinatos. En el período 1998-2000, la tasa de asesinatos por cada

100.000 habitantes en los Estados Unidos fue de 4, y en Colombia de un abrumador 62

(véase figura 12.1). ¿Cuál es la tasa de asesinatos en su país? Sobre estas cifras operan

muchas variables. Suponiendo que todas las estadísticas nacionales fueran igualmente fiable s, habría diferencias obvias debido a la guerra, la pobreza, el acceso a las armas

y las diferencias culturales y subculturales. Estas cuestiones serán ana lizadas en este

capítulo.

Muchos de nosotros somos testigos de la agresión ocasional y la mayoría vemos regu-

larmente evidencias y símbolos de actos o personas agresivas: grafitos y pintadas, vanda- lismo, discusiones violentas y exhibición de armas. ¿Considera que una persona que usa capucha en un centro comercial está tratando de provocar a alguien? La s víctimas de la agresión a menudo tienen menos poder y están en desventaja: los muy pequeños, los ancia- nos, los enfermos y las personas de diferentes grupos étnicos. En una encuesta a niños de

11 a 12 años, la mitad habían sido golpeados a puñetazos, patadas o golpes por otros niños,

y 2 tercios habían sufrido amenazas de abuso físico y habían sufrido abuso emocional por

sus pares (Lind y Maxwell, 1996). La mayoría de noso tro s hemos "jugado" juegos agresivos : tiro al blanco, caza, lucha, video juego s. A menudo nos limitamos por el daño que podría ocurrir. Una encuesta realizada a J0.000 mujeres reveló que el 20% se sentía "muy inseg ura " caminando por la

calle por la noche, aunque menos del 1% informó haber sido agredida en el último año:

"más vale prevenir que lamentar" (Jones y cols., 1994). Hay evidencia que sugiere que el

mundo es cada vez más peligroso. Las ta sas de homicidios han aumentado en los países

de sarrollados desde la Segunda Guerra Mundial , especialmente en lo s Estados Urúdos

(Anderson y Busbman, 2002a). Esto se debe a diferentes factores: violencia familiar

(especialmente contra los niños) (Strauss, 2001), niveles elevados de exposición a la

violencia en lo s medios de comunicación entre los niños (Bushman y Huesmann , 2001),

el acceso fácil y rápido a las armas en algunos países (O'Donnell, 1995), e incluso el

calentamiento global (Anderson, Bushman y Groom, 1997). Podríamos agregar a esta·

lista de causas los efectos generalizados de la privación relativa, que consiste en la brecha que los pobres perciben cuando se comparan con los que más tienen. En este capítulo, analizaremos todos estos factores. Como telón de fondo, las décadas recientes han visto una cobertura má s vívida y frecuente de la violencia en los medio s: la agresión simple- mente es más notoria. Si la agresión es omnipresente, ¿es _parte integral de la naturaleza humana? J\lgunas

t~ríªs (p. ej., Ardre y, 1961) afirman ue la a reslVldaa es un In stinto básico del ser

humano, ul)..patrón. ón innato que compartimos con otras especies, inclUida

~Ios humanos expresamos las emociones vease capltu o. I la agresión tiene una

base genética, probablemente sea un aspecto inevitable del ser humano. Otras teorías so n má s optimistas y afirman que podemos prevenir e incluso controlar la violencia, aun si las tendencias agresivas forman parte de nuestro repertorio de conductas. En este capítulo, exploraremos estos diferentes enfoques que se refieren a los orígenes de lugreS ión. El desafío inmediato para los psicólogos es identificar las causas por las cuales la s personas agreden a otras y encontrar la manera de minimizar los efectos nocivos so br e las víctimas, el agresor y la sociedad. Pero antes que todo, consideremos algunos de los intentos realiza- dos para definir la "ag re sión ".

~ CA PiTULO 12 LA AGRES ION

-+ Definiciones y formas de medirla

Valore s Conce pt os de or den su per ior que se co nsid era que aporta n una est ru ctu ra pa ra orga niza r la s actitudes.

Definiciones de La agresión

La agresión puede ser estudiada en un ambiente experimental o natural, pero a los investi-

gadores les resulta difícil llegar a un acuerdo sobre cómo describir1a, ex plicarla o d iferen-

ciar sus componentes. Un inves ti gador pu ede definir la agresión usando parámetros físicos

(empujones y golpes), mientras que otro puede añadir otros aspectos (un discurso co n tOllQ

amenazador, in su lto s, expresiones fa ciales). El concepto de lo "agresivo" está definido, en

part e, por factores sociales culturales. En tie1 0s affi l sh de Pensil va ni a, los índices son

ba' , fil en ras que en la mayoría de las subculturas de pandillas, son mu cho m ás altos. El

-papenfue 'ue a a e en as normas ue re ul an la agresión se tratará en el capítulo 16.

En la psicología social abundan las defini cIO nes e a agresión. A continuación, se

mencionan alg un as:

  • com po rta mi ento que causa daño personal o destrucción de la pro pi edad (B andura,
  • comportamiento cuyo fi n es dañar a al guien de la mi sma especie (Scherer, Abeles y

Fischer, 1975),

  • comportamiento cuya intención es producir un daño o lesión en otro ser v i v ient ~,

quien se ve motivado a evitar dicha forma de ser tratado (B aron, 1977),

  • cualquier forma de daño infligido intencionalmente a otros (Baron y By rn e, 2000 ),
  • comporta mi ento dirig id o hacia ot ro individuo cuya intención inmediata es causarle

daño (Anderson y Huesman n, 2003).

Las diferencias conceptuales entre estas definiciones s on aparentes. En el caso de

B aron, es in te resante ver que si mplificó su última de fi nición. Por lo tanto, ¿c uáleg serían

los componentes de la agresión? Carlson, Marcus-Newhall y Miller (1989) sostienen que,

si la agresión se de fin e como "la intención de causar daño", se encuentran más elementos

en común con los datos y los contextos. ¿Alg un as de estas visiones son lo suficientemente

abarcadoras co mo para dar ~na definición (véase el recuadro 12. 1)?

Formas de medir de La agresión

En la práctica los científicos son como la mayoría de nosotros: usan defi ni ciones que se

relacionan con sus va lores. Como resultado, el comportamiento es tu diado puede variar

  • daño a personas durante una gue rra, Componentes en las definiciones de la agresión
  • daño en un contexto regulado (p. ej., una pelea de

boxeo);

  • daño intencional, pero no daño por negl igencia,

¿Qué debería inclui r una buena definición de la agre -

sión' ¿El motivo es importante? ¿Y la naturaleza del

objetivo? ¿Hay situaciones más complejas en las que es más difícil tomar una decisión? Considere si las siguien- tes situaciones se calificarían como agresión:

  • daño real, pero no un acto de violencia frustrado,
  • lesión física, pero sin daño psicológico (p. ej., abuso

verbal)

  • daño a personas, pero no a animales o propiedades
    • percepción por parte de una víctima de que ocu rrió

un daño

  • daño ocasionado alega ndo un supuesto beneficio

para la víctima (p. ej ., darle nalgadas a un niño),

  • daño infligido en uno mismo, como la automutila- ción o el suicidio.

Esta lista no es exhaustiva. Puede considerar otros ras - gos del comportamiento que pueden o no transfor- marlo en agresivo de acuerdo con su punto de vista. Converse sobre algunas de estas situaciones con un amigo. ¿Es difícil ponerse de acuerdo en una definición?

PRINCIPALES POSICIONES TEÓRICAS ~

significativamente de un investigador a otro y de una cultura a otra, y aun así llamarse

"agresión". Por ejemplo, ¿es 10 mismo una señal corpora l de enfado hacia una persona que

una pelea real? ¿una protesta de indígenas en reclamo de sus tierra s es comparable a los actos del terrori smo internacional? ¿o darle palmadas en las nalgas a un niño está en la

misma categoría que la s grotescas acciones de un asesino se rial?

Aunque el problema de la definición no está del todo resuelto, los investigadores le han

dado operatividad. En el capítulo 1 vimos que el psicólogo soc ial científico debe definir un

proce so soc ial de manera que pueda ser manipulado y medido , es decir usa una definición

operati va. En realidad, diferentes investigadores han utilizado diferentes medidas para el

mi smo término. Cons id ere la s siguientes mediciones experimentales de la agresión:

  • dar un puñetazo a un muñeco infiable (Bandura, Ross y Ross, 1963), - apretar un botón que supuestamente dará una de scarga eléctrica a otra persona (Buss,

- clasificar el nivel de agresividad de un niño por parte de los maestros y compañeros

(Eron, 1982),

- elaborar un informe escrito por parte de adole sce ntes en un instituto de menores acerca

de su propia conducta agresiva previa (Leyens, Camino, Parke y Berkowtiz, 1975),

- expresar la intención de us ar la violencia en un experimento de labor atorio (Green,

Cada una de estas mediciones ha sido an áloga, o sustituta, del asunto verdadero. La

principal razón es la ética (capítulo 1), ya que es muy difícil justificar una agresión física

real hacia otra perso na en un experimento.

La pregunta es si se puede generalizar cualquiera de los hallazgos de la in vestigación en

una población mayor en un ambiente real usa ndo medida s análogas. Por ejemplo. ¿c uál es

la va lidez exte rna de la máquina que genera una agresión (una descarga eléctrica) ideada

por Bu ss (1961), que es similar al aparato usado por Milgram (1963) en sus estudios de

obediencia (véase capítulo 7)? En un estudio con este aparato, presos con antecedentes de

violencia administraron descargas más altas a un colaborador del experimento (Cberek,

Sehnapp, Moeller y Dougherty, 1996). Anderson y Bus hm an (1997) realizaron un estudio

que validó los resultados. De manera similar, existe un paralelo entre un experimento y una

situación real con respecto a los efectos que el alcohol, las alt as temperaturas, la provoca-

ción directa y la violencia en los medios de comunicación ti enen sobre la agresión (temas

que se tratarán a continuación).

Aunque este capítulo trata sólo algunos de los comportamientos, dentro de una amplia

variedad, que son considerados "agresivos", quedará claro que no puede haber una defini-

ción única para un conjunto de fenómenos comp lejos, y quizás cualitativamen te diferentes

(véase la primera pregunta introductoria).

Principales posiciones teóricas

La manera en que medimos la agresión está muy relacionada con cómo la definimos, y

ambas están influenciadas por nuestra posición teórica. Dado el impacto que tiene en nues-

tra s v id as, no nos debería sorprender que exista una gran cantidad de teorías de la agresión.

En el intento por compren der por qué los seres humano s se agreden entre sí y los facto-

res que producen este comportamiento vicioso y brutal en formas y grados sin paralelo con

el de otros animales, ha aparecido una gran cantidad de especulaciones desde la antigüedad

(Green y Donnerstein, 1983). Las explicaciones sobre la agresión se agrupan en 2 grandes

clases, · la s biológicas y las sociales, aunque la separación no es rígida. La contro ve rs ia

natura-nurtura (naturaleza versus crianza) es un ejemplo del debate sobre cuál de los 2

es un componente crucial: ¿el comportamiento humano está determinado por nuestra

berencia biológica o por nuestro entorno social? (Un ejemplo adicional de este debate

inc lu ye los orígenes de la conducta de socialización; véase capítulo 14.)

Definición operativa

Definición que permite manipular o medir un término teórico.

Análogo

Disposit ivo o forma de medición que intenta imitar fielmente la "cosa real ".

Validez externa

Similitud entre las ci rcun stancias que rod ean un experimento y la s circunstancias halladas en la vida cotidiana.

+- Controversia natura - nurtura (naturaleza versus

crianza )

Debate clásico sobre si son los factores genéticos o lo s ambientales los que determinan la conducta humana. En general los científicos aceptan que hay una interacción de ambos.

PRINCIPALES POSICIONES TEÓRICAS 1 4491

es innato el comportamiento agresivo es provocado por estímulos específicos del entorno,

~ lib e radur es. Lorenz invocó principios evolucionistas para proponer que la agre-

sióñ es valiosa para la supervivencia. Un animal es mucho más agresivo con otros de su

misma especie. 10 que sirve para distribuir a los individuos o las unidades familiares de

fanna que usen eficiéntemente los recursos disponibles, como la selección sexual y el

apareamiento, el alimento y el territorio. La mayoría de las veces, la agresión dentro de la

especie (intraespecífica) puede ni siquiera tenninar en verdadera violencia; un animal

puede desplegar gestos agresivos instintivos que son reconocidos por otro animal que puede

entonces abandonar la escena: "el rottweiler gruñe, y el chihuahua corre". Incluso si

comienza una pelea, es poco probable que termine en una muerte, dado que el animal

perdedor puede desplegar gestos instintivos de apaciguamiento que hacen que el vencedor

no lo mate: por ejemplo, algunos animales se echan mostrando el vientre ("panza arriba")

como muestra de subordinación. Al correr del tiempo, entre los animales que viven en colo-

nias, como los monos, los gestos de apaciguamiento pueden ayudar a establecer las jerarquías

de dominancia o el on!,en jerárgllica-(Ja "ley del más fuerte"). Esta teoría tiene 2 factores:

1) hay una necesidad o deseo innato de agredir, el que 2) depende de la estimulación apro-

piada por parte de los liberadores ambientales.

Lorenz (1966) amplió su línea de razonamiento a los humanos, quienes también deben

tener un instinto de lucha. Desafortunadamente, su valor para la supervivencia es mucho

menos claro que en el caso de otros animales. Esto sucede mayonnente porque los huma-

nos carecen de armas corporales bien desarrolladas para matar, como dientes grandes o

garras, de modo que los gestos de apaciguamiento de fácil reconocimiento no parecen

haber evolucionado (o probablemente desaparecieron durante la evolución).

Según este enfoque surgen 2 consecuencias: 1) una vez que comenzamos la violencia,

no sabemos bien cuándo parar, y 2) para matar generalmente necesitamos recurrir a armas.

Los avances tecnológicos actuales han creado aparatos aterradores que pueden masacrar

personas en grandes cantidades. Más aún, esto puede lograrse desde grandes distancias, de

tal forma que los signos de retroalimentación visuales o auditivos de la angustia de la

víctima no están disponibles para disuadir al vencedor. En sínte~ .is, los humanos tienen la

capacidad de dañar a otros muy fácilmente, y con muy poco esfuerzo.

Psicologia social evolucionista

El campo de la ps ico lo gía social evolucion is ta surgió de la psicología evolucionista y la

sociobiología (véase capítulo 1) , pero se ha proclamado como una visión revisada de toda

Liberadores

Estímulos ambientales específicos que los etólogos creen desencadenan respuestas agresivas.

Instinto de lucha

Impulso innato de agresión que los etólogos alegan que es compartido entre los seres humanos y otros animales.

Psicología social

evolucionista

Extensión de la psicología evolucionista que considera adaptativo el comportamiento social complejo, lo que ayuda a sobrevivir al individuo, la familia y la especie en su conjunto.

Muestras de

amenaza

¡Qué agradable bienvenida! La agresión en los animales a menudo se puede calmar con gestos de apaciguamiento. ¿Piensa que estos gestos servirían para Mad Max'

~ CAPíTULO 12 LA AGRESION

la psicología social. La psicología social evolucionista es un enfoque ambicioso que no sólo

supone un origen innato de la agresión, sino que también alega una base biológica para

todos los comportamientos sociales (Buss, 1990, 1999; Simpson y Kenrick, 1997).

Repasaremos esta teoría cuando analicemos la atracción interpersonal y el altruismo

(véanse capítulos 13 y 14).

Derivado de la teoría de Darwin, el argumento evolucionista es provocador y exc itante:

un comportamiento específico se desarrolla porque promueve la supervivencia de los

genes, lo cual permite al individuo vivir lo suficiente como para pasar los mismos genes a la próxima generació n. La agresión es adaptativa porg ue debe aSOCIarse eSH vivjr el tiempo

sufiCIente pantpoder procrear. De este modo, es beneficiosa para el individuo y para la

especI e. Imagine una sÜ uación en la que un peligro amenaza las crías de una especie. La

mayoría de los animales, y principalmente la madre, reaccionará con un alto nivel de agre-

sión, a menudo mayor que el que normalmente exhibirían en otras situaciones. Por ejem-

plo, un pájaro hembra tomará riesgos mortales para proteger a sus crías. Según la visión

etológica, ser agresivo también aumenta el acceso a los recursos. Para los humano s, los

objetivos que hacen que el comportamiento agresivo sea adaptativo son -las ventajas socia-

les y económicas que se pueden lograr con dicho comportamiento, ya sea para defender los

reéÜrsos que se tienen o adquirir nuevos.

Limitaciones de los argumentos bio l ógicos Partiendo del supuesto de que la vio-

lencia es parte de la naturaleza humana, las explicaciones biológicas de la agresión

tienen un atractivo considerable. El filósofo del siglo xv n Thomas Hobbes fue un o de

tantos que creía que la vida de las personas es "corta, desagradable y brutal". Los argu-

mentos biológicos también tienen en consideración nuestra experiencia en común del

poder de ciertas reacciones corporales que acompañan a algunas emociones (en este

caso, el enojo, la cólera o la ira). No obstante, en general los científicos sociales

(Goldstein, 1987; Ryan, 1985) cuestionan la suficiencia de la ex plicación de la agresión

cuando se basa íntegramente en la piedra angular del instinto, si se tiene en cuenta que

este concepto:

  • depende de una energía desconocida, que no se puede conocer ni medir;
  • está apoyada sólo por observaciones empíricas limitadas y sesgadas del comporta-

miento humano real,

  • no es útil para evitar o controlar la agresión,
  • se basa en una lógica circular que propone conexiones causales para lo que no hay

evidencia. (Véase la segunda pregunta introductoria.)

En síntesis, la opinión genera li zada de los psicólogos sociales que in vestigan la agre-

sión humana es que la contribución general de la psicología social evolucionista. con

respecto al conocimiento de la incidencia y el mantenimiento de la agresión (a diferencia

de su expresión) es limitada (Green, 1998). (Véase la segunda pregunta introductoria.) Sin

embargo, más recientemente algunos partidarios incondicionales evolucionistas han soste-

nido:

.. ] decir que el individuo tiene un rasgo no quiere decir que su comportamiento sea in sensible al entorno [ ... ] Más bien, la manifestación de la conducta de un genotipo dado depende principa lm ente de los estímul os que recibe del ambiente y sus reacciones con respecto a él. (Kenrick, Li y BUD1Cl; 2003, p. 12 .)

En otras palabras, existe una dinámica entre lo que heredamos y el tipo de comporta-

miento que el contexto permite. Por ejemp lo , si Igor es, por naturaleza, una persona irrita-

ble, le conviene no ser agresivo (su rasgo de conducta característico) cuando se encuentra

con una pandilla en un bar. Éste es un argumento interactivo, y el punto de vista es en efecto

un enfoque biosocial. A continuación, trataremos teorías que son reconocidas como socia-

les o biosociales.

~ CAPiTULO 12 LA AGRESiÓN

Modelo de la

transferencia de la

excitación

Esquema teórico Que sostiene que la expresión de la agresión es una función de un comportamiento aprendido, una excitación por otra fuente y la interpretación de la propia persona del estado de excitación o del aumento de la atención.

:reoría-del -

aprendizaje social Concepto sostenido por Bandura de que el comportamiento social humano no es innato, sino aprendido de modelos apropiados.

Transferencia de la excitación Un enfoque posterior que propuso el concepto de moti-

vación o móv il fue el modelo de la tran sferencia de la excitación de Zillrnann's (1979,

1988). La expresión de la agresión (o cualquier otra emoción) es una función de:

  • un comportamiento agresivo aprendido,
  • la excitación o activación neurológica (incremento de la atención) proveniente de otra

fuente,

  • la interpretación del individuo de su estado de estimulación o alerta, que bace que una

reacción agresiva se considere apropiada.

Zillmann sugiere que esta estimulación residual se transfiere de una situación a otra de

tal f ue facilita la probabilidad de una respuesta agresiva, especialmente si ef compor-

tamiento agresIvo ms o en e repertorio nonnal del individuo. De acuerdo a

Zillmann, cualquier experiencia que aumenta considerablemente el nivel de exc.itación

general puede pmvocar COIISeCUeHeias RQ i.atencionadas

Observe el ejemplo en la figura 12.2. Un estudiante se ha estado ejercitando en el gimna-

sio y le queda la excitación física mientras conduce hacia el supermercado. Al llegar, un auto-

móvil le escamotea el espacio para aparcar el coche, en el cual el muchacho estaba entrando

correctamente en reversa. Aunque este evento en general podría considerarse simplemente un

fastidio, en este caso la excitación residual de la sesión de gimnasia (que él ya había ol vidado)

dispara una agresión verbal por parte del estudiante (no de usted, por supuesto).

Un alto nivel de excitación a menudo nos lleva a ser más agresivos de 10 que normalmente

somos: por ejemplo, gesticulamos cuando conducimos en condiciones de tránsito estresantes,

le gritamos enfurecidamente a nuestra pareja porque ya estarnos enojados por haber roto una

vajilla de la cocina, regañamos duramente al niño que se extravió por accidente. El nivel

elevado de excitación que se produce usualmente durante partidos de fútbol puede conducir

a una escalada de violencia entre los grupos rivales de fanáticos (Kerr, 1994). Todos estos

ejemplos tienen sentido en tétminos de la teorla de Zillmann. La hipótesis también es aplica-

ble a la experiencia de la excitación sexual (véase la sección de erotismo más adelante), o a

cualquier tipo de estimulación previa cuyos efectos se prolongan en el tiempo.

El concepto de excitación (estimulación) aparece en el modelo general de agresión de

Anderson y Bushman (2002a), al cual nos remitiremos más adelante.

La agresión puede aprenderse EI~rogresivo de los impulsos agresivos en un

niño pequeño evidentemente depende de un largo proceso de aprendlzaJe (Miles y Carey,

1991). La te oría del apr endiz aJ e SOCial es un enfoque conductista de gran alcance dentro

de la psicología y comprende los procesos responsables de:

  • la adopción (adquisición) de una conducta o secuencia de conductas,
  • la instigación por una ofensa premeditada,
  • el mantenimiento del comportamiento.

Un estudiante Nivel^ alto^ de excitación:

  • Ritmo ca rdíaco se entrena ---+. Presión arterial en el gimnasio

(El efecto continúa)

t

  • Agresión
  • Temblor muscular

TIEMPO

Un automovilista fe roba el último espacio del estacionamiento

Figura 12.2 Aplicación del modelo de la transferencia de la excitación

Fuente: basada en Zillman (1979)

PRINCIPALES POSICIONES TEÓRICAS ~

Su defensor más reconocido es Bandura (Bandura y Walters, 1963), quien la aplicó espe- cíficamente al entendimiento de la agresión (Bandura, 1973). Por supuesto, si puede apren- derse un comportamiento antisocial, también puede aprenderse un comportamiento prosocial (véase capítulo 14). A pesar de que Bandura reconoció el rol de los factores biológicos en rela- ción con la agresión, el énfasis de la teoría está puesto en el rol de la expenencm. que puede ser Clifecta o mdirecta. A través de la socia1ización, los niños aprenden a agredir porque son recompensados en forma directa o porque alguien más parece ser recompensado por sus actos.

La idea de aprendizaje por experiencia directa se basa en los principios del condicio-

namiento (reforzamiento) operante de Skinner: el comportamiento se mantiene mediante

recompensas o castigos (positivo o negativo) experimentados por el niño. Por ejemplo, si Jonathan le quita una galleta a Margaret y nadie hace nada, entonces Jonathan siente un refor- zamiento porque después de todo tiene la galleta. La idea de aprendizaje por experiencia indirecta (vicaria o supletoria ) es una contribución hecha por los teóricos del aprendizaje social que sostienen que el aprendizaje ocurre a través de procesos de modelado o modeliza- ción e imitación de otras personas. El concepto de la imitación no es nuevo en las teonas

sociales. El sociólogo francés Tarde (1890), por ejemplo, dedicó un libro entero, Les lois de

rimitation (Las leyes de la imitación), a este tema, y audazmente afirmó que "la sociedad es

imitación". Lo que es singular en la teoría del aprendizaje social es la proposición de que el comportamiento a imitar debe ser visto de algún modo como una recompensa. Algunos modelos, como los padres, los hermanos y los pares, son más adecuados para el niño que otros. La secuencia de aprendizaje de la agresión puede extenderse más allá de las interaccio- nes directas entre las personas e incluir las imágenes de los medios, como la televisión. Esto también puede aplicarse para entender cómo aprenden los adultos más adelante en la vida. En la opinión de Bandura, el hecho de que una persona sea agresiva en una situación determinada depende de:

  • las experiencias previas con los comportamientos agresivos, tanto del propio indivi- duo como de otros,
  • el éxito de los comportamientos agresivos en el pasado,
  • la probabilidad actual de que la agresión sea recompensada o castigada.

Aprendizaje por

experiencia directa

Comportamiento adquirido por haber sido recompensado·s por ello.

Aprendizaje por

experiencia

indirecta (vicaria o

supletoria' Comportamiento adquirido después de ver que otra persona fue recompensada por ello.

Modelado o

  • la compleja variedad de factores cognitivos, sociales y ambientales de dicha situación. modelizaciónTendencia de una

Los estudios de Bandura usaron una serie de situaciones experimentales para demostrar que los niños están bien predispuestos a imitar los actos agresivos de otros. Un adulto es un modelo particularmente potente, sin duda porque los niños perciben a sus mayores como figu- ras responsables y dominantes (véanse también los capítulos 5 y 14). Los primeros resultados señalaban un claro efecto de modelado o modelización cuando se veía a un adulto que actuaba agresivamente en una situación reaL Más preocupante aún fue ver que esta capacidad de adoptar la agresión como modelo también se confilmaba cuando el modelo adulto se veía actuando violentamente en la televisión (véase recuadro 12.2 y figura 12.3).

persona a reproducir las acciones, las actitudes y las respuestas emocionales de un modelo de la vida real o simbólica. Denominado también aprendizaje observacional.

¡

APrendizaje/

indirecto (

Los niños pueden aprender a ser agres ivos con los videojuegos en los que a los personajes heroicos se los incentiva a la agresión

~ PRINCIPALES POSICION ES TEÓRICAS ~

Un av an ce teó ri co reciente e interesante es una combinación entre la teoría de aprendi-

zaje social y el aprendizaje de un tipo específico de esquema cogniti vo: el guión (véase Guión

capítulO 2). Los niños aprenden las reglas de conducta de los que están a su alrededor, de Esquem a a ce rca de un modo que la agresión se internaliz3. Una situación se reconoce como frustrante o amena- even to. zant e, por ejemplo se identifica un obje ti vo humano y se establece un a rutina aprendida de compOltamiento agresivo (Perr y, Perry y Boldizar, 1990). Una vez que se estable ce en la niñ ez, la secuencia agresiva persiste (Huesma nn , 19 88; Anderson y Hues mann, 2003). Las in ves ti gaciones de las tendencias de la edad sobre los asesinatos y hom icidios sin premedi- tación en los Estados Unidos demuestran que esta forma de agresión aumenta considera- bl emente entre los 15 y los 25 años de edad y después declina sistemáticamente (US Departamento 01 Ju stice, 2001 ). En síntesis, el enfoque del aprendizaje social ha tenido un importante impacto en la in ves ti gación de la agresión y estimuló la realización de muchos otros estudios. También tocÓ un a fibra sensible de la sociedad sobre las causas de la agresión y ha aumentado de manera directa la investigación de los efectos de la violencia en los me di os visuales tanto en los niños como en los adultos. Si la violencia se aprende, la exposición a ] 05 modelos agresivos y ex it osos hará que la ge nte los imite. El ser agresi vo puede convertirse en un patrón de comporta mi ento esta bl ec ido, in cluso una forma de vida, que es probable que se repita por imitación a través de las generaciones (Huesmann, Eran, Lefkowitz y Walder, 1984). Es to no necesariamente significa que el cambio sea imposible. Si la agres ión puede aprenderse, presumiblemente también puede mod ifi carse y hasta remediarse. Ésta es la base de los programas de modificación de la conducta, como el del manejo de la ira, usados por psicólogos asistenciales para ayudar a las personas a tener un trato más armonioso con los otro s. Por último, ¿cuál es el efecto de darle nalgadas al niño so bre su desanoUo social? Según la teoría del aprendi zaje social, usted podría deducir que los niños aprenderán que pegarle a otro no está castigado, jal menos si el agresor es más fuerte! En un estudio longitudinal de hijos y padres que duró 2 años, Slrauss, Sugarman y Giles-Sims ( 1997) registraron cuán- tas veces p or semana se les daban nalgadas a un niño (de ninguna a 3 veces o más). A través de un período de 2 años, el resultado fue una relación casi lineal en el tiempo entre la canti- dad de veces que se les pegaba y el nivel de compo rt amiento antisocial. Má s aún, los ni ños a los que no se les pegó nunca fueron los que mostraron menos conductas antisociales luego de 2 años.

¿Tiene sentido la teoría?

Como lo atestigua cada ca pítulo de este libro, la psicología social está repleta de teoría s. En el caso de la agresión, las teorías son muchas y muy debatida s. No hay signos de ca mbios en las corrientes de investigación (y no hay grandes sorpresas, dado que la agres ión es parte de la experiencia cotidiana en la sociedad y todos deseamos encontrarle una explicación) (véase capítulo 3). Algunos afirman que no ha habido mucho progreso desde el punto de vista teórico (Geen y Do nn erstein, 1983), pero oU·os dan mérito al desarrollo de "mi niteo-· rías" de la agresión que forman parte de un modelo más integral (Anderson y Bushman, 2002a; véase a continu ación ). Ning un a de las teorías actuales da un a explicación completa sobre la diversidad de la agresión, e incluso cuando un evento precipitante puede ser evidente, habrá indefectible- mente otro facto r co ntribu yente menos obvio. Considere la forma en que los valores cultu- rales (véase capítulo 16) y las presiones sociales pueden contribui r a una pelea de bar con inmigrantes desempleados, aunque la intoxicación alcohólica ag ud a parezca ser la ca usa. Otros ejemplos son los efectos subyacentes de la pobreza, la frustración cró ni ca y las desventajas sociales, que con el tiempo a men ud o llevan a actos de violencia tanto domés- tica como pública. Algunos de estos fac tores se analizan a continuación.

~ CAPíTULO 12 LA AGRESiÓN

-+ Factores personaLes y ambientaLes

Personalidad de tipo A Per sonalidad ' propen sa al infarto'; un correlato conductual de

coro nar io patías

caracterizado por la lu cha pa ra alcan zar logros, la imp ac ienc ia por la falta de tiempo , el espíritu c ompetitivo y la hostilidad.

Aunque es posible distinguir conceptualmen te entre la perso na y la situac ión cua nd o uno analiza cualq ui er comportamiento social, el sentido co mún sugiere que un a interacción de ambas es la qu e determin a el comportamiento de las persona s. Ross y Nisbett (1991) han

dado argumentos contundentes al respect o. Como un eco de la doctrina de la teoría de

cam po de Lewin sobre la tensión que ex iste entre el indi viduo y el entorno (véase capítu- lo 1), las personas traen sus caracterís ti cas únicas a cada situación determina da y su form a partic ul ar de construirl a. Si aplicarnos di cha fOlma de pensar al estudi o de la agresión, la separación de las va ri a bl es personales y las variables ambientales es un asunto de co nve- niencia y h as ta una sim pLifi cación. Re fl eja el modo en el que se han realizado la mayoría de las investigaciones y di storsiona el hec ho de que las causas de la agresión Son comple- jas e interactivas. Piense en al gunas situaciones en las que existe agresió n: la reacción a nt e la burla de otros, las consecuencias de un accidente de tráfico, la reacción continua ante la pobreza, la forma en que tratamos a un compañero fa stidioso o el co ntrol que ejercen los padres sobre un niñ o rebeld e. Alg un as de ellas parece in vo lucrar variables de situación, pero una mirada en detalle sugiere que algunas tienen que ver con las personas, o con categorías de perso- nas (los pobres, la pareja, los padres). Además, no todas las persona s dentro de una catego- ría responden de igual manera, ni siq ui era en situaciones id én ti cas. Tenie nd o esto en cuenta, continuamos con el tema.

Diferencias individuaLes

la personalidad La tendencia a la agresión se de sarrolla en los primeros años de vida y se convielte en un patrón de comportamie nt o establ e. Hu esma nn y Guerra ( 1997) compro- baron que los niños agresivos a la edad de ocho años ti enen una mayor tendencia a ser más agresivos con el correr de los años. También parece probable que la agresión crónica esté asociada co n una te nd encia a atribuir intenciones hos ti les a otros (Graham, Hudley y Williams, 1992). Cuando un patrón de cond ucta es estable y se encuentra en niños, es fác il proponer que las personas agreden porque tienen una " personalidad agresiva". ¿ Pu ede usted clas ifi car a sus amigos seg ún cuánto o cuán poco ti e nd en a comportarse de una manera agresiva? La capacidad de evaluar a la s personas en relac ión con su agresivi dad es un a pa rt e importante de algunas evaluaciones psicornétricas (o sea, basadas en pruebas psicológicas) y clínicas (Sundberg, 1977 ): por ejemplo, determin ar las probabilidades de reincidencia entre crimi- nales violentos (Mullen, 1984). Es simplista la id ea de supon er que las per s ona s son naturalmente agresivas. Al mi smo tiempo, algun os podemos ser más ag resivos que otros por la edad, el sexo, la cultura y ex periencias personales. Existen rasgos individuales que son comunes entre delincuentes violentos, como la baja autoestima y la escasa tolerancia a la frustración. Las per so nas narcisistas parecen ser particularmente propensas a la agresión (Bushman y Baumei ster, 1998). Lo s as istentes sociales en gene ral reconocen a los niños que han sido exp uestos a niveles de violencia por encima de l promedio, es pecialme nte en sus hogares, y los ubican en la categoría de "situación de riesg o" y que ameritan una inter- vención inmediata.

la personalidad de tipo A Las investigaciones de los últimos años sugieren la ex isten- cia de un patrón de comportamiento denom in ado per s on alidad de tipo A (Matthews, 1982). Este síndrome se asocia con un a susceptibilidad mayor a las enfermedades corona- rias. Las personas con este patrón de cond ucta son hiperac ti vas y excesivamente compe ti - tivas en sus encuentros con otros. Las personas de tipo A pueden ser más agresivas hacia otros si perciben que compiten contra e ll os en una mi sma tarea importante (Carver y Glass, 1978). Nuevamente, las personas tipo A prefieren trabajar solas que con otros cuando están

~ CAPíTULO 12 lAAGRESIÚN

La catarsis

tste es un centro

para el control de la ira donde ust ed puede concurrir para libera rl a; en este caso, pegándole a un muñeco

"liberando el vapor" de la frustración podamos recuperar un nivel de funcionamiento

establ e. El autor de un libro mu y conocido dio el siguiente consejo:

Dele puñetazos a un cojín o a un saco de arena. Péguele con todo el furor que pueda. Si está e noj ado con una per so na en pal1icular, imagine su cara en el cojín o en el saco y vuelque toda su ira fís ica y ve rbalmente. De esta mane ra , liberará su agresión contra el cojín y no se hará daño a sí mismo reprimiendo una ira que lo envenenará. (Lee. 1993, p. 96.)

En Japón, algunas empresas ya han adoptado este principio y tienen una habitación

especial con un muñeco que representa al je fe contra el que los empleados pueden 1¡befar

las tensiones "dándole una paliza al jefe" (M iddlebrook, 1980), y los adeptos incluso tienen

su propia página en Internet (http://bo ss ba shingclub.com).

Sin embargo, hace algunos años se ha cuestionado la eficacia de la hipótesis catárquica

(Geen y Quanty, 1977; Kone ~ ni y Ebbesen, 1976 ). Investigaciones experimentales recien-

tes han rechazado más aú n el fundamento de que la catarsis reduce la agresión. Bushman,

Baumeiser y Stack (1999) ll egaron a la conclusión de qu e las personas que golpeaban un

saco de arena, en la c re encia de qu e liberaban tensione s, eran luego má s propensos a cas ti -

gar a alguien que los desobedecía (véase el recuadro 12 .3).

Anderson, Carnagey y Eubanks (2003) publicaron 5 experimentos que demostraron los

efectos de las canciones con letras violen ta s en los sentimientos y los pensamientos agres i-

vos. La figura 12.4 muestra los datos de un grupo de estudiantes que escucharon canciones

de rock, algunas violentas y otras no, y lu ego parearon palabras según su semejanza semán-

tica. El significado de las palabras era claramente agresivo (p. ej., sangre, asesino, estrcm-

gulamiento, arma de fuego), o ambiguamente agresivo (p. ej ., callejón, botella, rack, palo).

Los pares de palabras eran: agresivo-ambiguo o de control (agresivo-agresivo o ambiguo- amb iguo). Los inves ti gadores encontraron que al escuchar ca nciones con letras violentas aparecía un efecto de imprimación (mayor similitud) con los pares agresivo-ambiguo (p. ej.,

sangre/palo) y no con los pares de control (p. ej ., carnicero/arma elefuego o callejól1/rock).

Este aumento en el pensamiento agres iv o no concuerda con la hipótesis catárquica. (La imprimación se anali zará más adelante.)

De spués de uno de sus estndios, Bushman lanzó una répl ica en contra de la hipótesis

catártica:

que Htodo salgaH puede ser que inút il

¿Alguna vez se ha sentido muy enojado y ha dejado que "todo salga" gritando, pegándole a un cojín o rompiendo platos? ¿Se sintió mejor después? Hay una percepción generalizada de que estos "estallidos" de agresión son una forma eficaz de controlar la ansiedad y la agresión. Wann y cols. (Wann y cols., 1999) vieron que muchos sujetos de sus experimentos creían que la catarsis, especialmente siendo espectadores de depor- tes violentos, podía disminuir la probabilidad de agre- sión posterior. Sin embargo, a la hipótesis de la catarsis le faltan fundamentos; las investigaciones indican que ocurre lo contrario: hacer catarsis de la agresión de hecho aumenta la agresión en general. De ser así, la percepción frecuente de que la catarsis es un remedio eficaz para el enojo y la agresión reprimida es un error de concepto riesgoso. En un estudio, Bushman, Baumeister y Stack (1999) analizaron la hipótesis de la catarsis; les pidieron a estudiantes que leyeran 1 de 3 artículos ficticios del pe- riódico: 1) un artículo a favor de la catarsis en el cual un prominente investigador de la universidad afirmaba que la conducta catártica disminuía la tendencia a agredir, 2) un artículo en contra de la catarsis que ha- cía referencia a una investigación que no encontró una correlación entre la catarsis y la disminución posterior de la agresión, y 3) un artículo "control" que no esta- ba relacionado con la agresión o la catarsis. Luego se les pidió a los estudiantes que escribieran un ensayo que sería criticado por otro estudiante (en realidad, el evaluador) mientras ellos esperaban. Les devolvieron los ensayos con comentarios muy negati-

FA CTORES PER SONALES Y AMBIENTALE S ~

vos como para inducir el enojo, por ejemplo, "éste es uno de los peores ensayos que he leído en mi vida". Los estudiantes enojados que habían leído el artículo procatarsis se inclinaron más a descargar contra un saco de gimnasio, como medio opcional, que los estu- diantes que habían leído los otros 2 artículos. Aquellos que no se enojaron por la crítica a su ensayo fueron más propensos a elegir pegarle al saco si habían leido el artículo procatarsis, que los que no 10 leyeron. Los resultados de este estudio destacan cómo los medios y la creencia popular pueden influir en la decisión de las personas de descargar las tensiones mediante la catar- sis, y cómo dicha opción está influida por la dimensión del enojo que las personas sienten. El estudio inicial se aplicó después a una situación en la que el autor del ensayo podla interactuar con su crítico. Después de leer 1 de los 3 artículos, a algunos estudiantes se les dijo que golpearan el saco durante 2 minutos. Luego se les pidió que compitieran en una actividad en la que se media la capacidad de reacción; en ésta tenían que elegir una intensidad de castigo (intensidad de ruido) que aplicarían a un contrincante (supuestamente en otra habitación) cuando éste iba perdiendo. Como si esto fuera poco, antes de este encuentro se les hizo creer a un grupo de estudiantes que este contrincante era la persona que criticaba sus ensayos. Los que esperaban encontrarse con su crítico fueron más propensos a pegarle al saco antes de su "encuen- tro". También los que habían leído el artículo procatar- sis mostraron mayor agresividad durante la actividad (ejecutaban sonidos más intensos), incluso después de haber descargado contra el saco, lo que, de acuerdo con la creencia popular, deberla ser un ejercicio de catarsis y reducir la agresividad. Este estudio sugiere que la catarsis no alivia las tensiones y de hecho es "peor que inútil".

¿Liberar la ira apaga o alimenta la llama? Los re sultados de la presente investigación deiñ'uestran que liberar las emociones para reducir la ira es como usar gasolina para apagar el fuego: alimenta la lla~a. (Bus/unan, 2002, p. 729.)

El alcohol A menudo se da por sentado que el alcohol aturde el cerebro. Ésta es una

versíóñParticular de la hipótesis de desinhibici6n (véase abajo): a saber, el alcohol

disminuye el control cortical y aumenta la actividad en las áreas cerebrales más primi-

tivas. La relación entre el alcohol y la conducta agresiva es un hecho (Bushman y

Cooper , 1990; Bartholow, Pearson, Gratton y Fiabiani , 2003 ; Giancola , 2003) , yestu -

dios controlados del comportamiento sugieren una relación causal. Además, las perso-

nas que beben más son má s agresivas (Bailey y Taylor, 1991). Incluso las personas que

normalmente no beben pueden volverse agresivas cuando lo hacen (LaPlace, Chermack

y Taylor , 1994).

FACTORES PERSONALES Y AMBIENTALES ~

Hubo 4 pasos secuenciales de preslon social (ninguna ---7 moderada ---7 fuerte ---

ninguna) Y un ayudante del experimento, que observaba los procedimientos, a veces alen-

taba al participante a dar un~ descarga. Los re su ltados mostraron una interacción entre

consumir alcohol y ser presionado para agredir: los participantes que habían bebido eran

má s influenciables Y seguían administrando descargas de alta intensidad, incluso cuando ya

no había ninguna presión. En una ampliación realizada por Gustafson (1992), los varones

alcoholizados eran más agresivos que los sobrios y administraban una descarga más intensa

cuando se lo s provocaba.

La analogía en la vida real es el alcoholismo social, como en una fiesta o en un bar,

donde otros pueden incitar al bebedor a que sea agresivo. Las estadísticas reales de la rela-

ción entre el alcohol y la agresividad son sugestivas, pero no incuestionables. Si bien el

consumo de alcohol se asocia desproporcionadamente con la violencia física, las vías de la

causalidad son complejas.

Los comportamientos que nOrqlalmente están bajo control, como las conductas antiso-

ciales, ilegales o bochornosas, pueden liberarse al consumir aJeohol. ¿Cuántas personas se

animan a cantar karaoke sólo después de algunos tragos? ¿se han desjnhibido?

Se sabe que el alcohol afecta muchas funciones cognitivas superiore s, como la aten-

ción, el procesamiento de la información y la evocación de datos de la memoria.

Bartholow, Pearson, Gratton y Fabiani (2003) realizaron un experimento recurriendo a

id eas y métodos de la neurociencia cognitiva y de la cognición social. Los resultados

sugieren que el alcohol puede poner a las personas en ri esgo durante los encuentros inter-

personales porqu e:

  • impide el cambio hac ia actitudes positivas cuando el comportamiento negativo sirve

para adaptarse;

  • promueve el cambio hacia actitudes negativas de manera que las personas que son

potencialmente peligrosas son consideradas menos peligrosas. (Bartholow, Pearson,

Gratton y Fabiani, 2003 p. 635 .)

Los autores sospechaban que estos efectos eran probables percusores del comporta-

miento desinhibido y socialmente inapropiado, sin importar las consecuencias.

Desinhibición, desindividuación y deshumanización A veces las personas se dejan

1le var "por su carácter". La desinhibición es una disminución de las presiones sociales

habituales que operan para que no cometamos actos antisociales, ilegales o inmorales.

Existen varias maneras por las que las personas pierden sus inhibiciones nOlmales y provo-

can la agresión. En el recuadro 12.4 consideramos un caso en el que el agresor experimenta

un estado de desindi vi dua ción (desi ndi v idu alización). Este proceso (tratado más detalla-

damente en el éapítulo 11 ) implica cambios en factores situacionales que afectan al agre-

~ como la presencia de otros o la imposibilidad de ser identificado (identificabilidad).

También Incluimos factores que se enfocan en cómo es percibida la víctima, por ejemplo

se la considera menos humana (de s humani za ción).

Mann (1981) aplicó el concepto de desindividuación a un contexto pmticular relacio-

nándolo con la ag resión colectiva , la "turba instigadora". La situación típica es la de una

perso na que amenaza con saltar al vaCÍo desde un edificio, abajo se reúne una multitud, y

algunos empiezan a corear "¡que salte! , ¡que salte!". En un caso dramático en Nueva York

en 1938 miles de personas esperaron abajo, algunas durante 11 hora s, hasta que un hombre

se tiró desde la cornisa del piso 17 de un hotel..

Mann analizó 21 casos de suicidios publicados en los periócticos en la década de los

años 1960 y 1970. Encontró que en 10 de los 21 casos, en los que había habido una multi-

tud observando, hubo in stigación. También evaluó otros aspectos de la información que

di stinguían a los grupos que instigan de los que no lo hacen. La instigación ocurría más a

menudo en la noche y cuando el grupo era grande (más de 300 personas). Además, típica-

mente la multitud estaba lejos de la vfctima, en general a nivel del suelo. Estos aspectos

tienden a provocar una condición de desindividuación en las personas. Cuanto más larga

era la espera, mayores eran las posibilidades de instigación por parte de la multitud, quizás

in citada por la irritabilidad y la frustración (véase figura 12. 6).

Desinhibición Falla de los controles aprendidos (convenciones sociales) contra comportarse impulsivamente o, en este contexto, agresivamente. En algunas personas, el alcohol ejerce un efecto desinhibidor.

Desindi yjd"Bci ÓQ

(desindividualización)

Proceso por el cual la gente pierde su sentido de identidad indlvl ffiTIil socializada y adopta c6mportamientos no soéializados, a men udo antisociales.

Deshumanización Acto mediante ercual se.J:mSllQj-ª----a las pe.rs.onas..de su dig ~ dad y humanidad.

Agres i ón colectiva Agresión unificada de un grupo de individuos, que a veces ni siquiera se conocen entre sí, contra otro individuo o grupo.

~ CApITULO 12 LA AGRESiÓN

Los efectos de la desindividuaci6n y la deshumanización

Desindividualizarse

La desindividuación nos da la sensación de menor probabilidad de castigo por comportamientos agresivos. Un ejemplo dra mático de cómo esta menor proba- bi li d ad de castigo, real o percibida, puede aumentar la agresión y la violencia se observa en el incidente de My Lai, du rante la guerra de Viet nam, en el cual so ldados norteamericanos masacraron toda una población de (iviles inocentes. La investigación oficial reveló que el mismo bata ll ón habla torturado y matado a civiles sin ningún t ipo de acción disciplinaria posterior; que el área era "zona liberada", de manera que se conside- raba legítimo disparar a cualquier cosa que se moviera, y que de hecho el rasgo ca racterístico de la guerra era el de violencia glorificada (Hersh, 1970). Además había una sensación de anonimato, o desindividuación, que surgía de se r parte de un grUpO grande, y esto a su vez alimentó la percepción de los soldados de qUf, no serían castigados individualmente. (Véase los efectos de la desindividuación en el capítu- lo 11). Se cree que esta sensación de anonimato con - tribuye con la materialización de emociones ag resivas en violencia real : puede ocurrir al sentirse parte de un gr upo grande o de una muchedumbre, como la turba que al i en t a al suicida a saltar (Mann, 1981) o una viola- ción múltiple en un encuentro de pandillas; o puede ocurrir cu ando algo protege el anonimato, como las capuchas blancas de l os miembros del Ku Klux Klan (Middlebrook, 1980), la media en la cabeza que se pone un ladrón armado o las máscaras de Halloween con l as que niñ os se animan, roban du lces o dinero (Diener, Fraser, Beaman y Kelem, 1976). Un estudio real izado por Malamuth (1981). sorprendentemente, reveló que casi un te rcio de los estudiantes masculin os de una uni versi d ad norteamericana admitieron que existía la posibilidad de que cometieran una violación si tenían la seguridad de que no serían atrapados.

Deshumanización de la víctima

Una variable de la desindividuación en el agresor puede ocurrir cuando la vfctima es anónima o ha sido deshumanizada de manera tal que el agresor no se enfrenta al dolor y al daño infligido en la víctima. Esto debilita cualquier tipo de control que la persona pueda tener por sentirse avergon zado o culpable. Existen ejemplos terri b les de este fenómeno, como el tratamiento violento de paci en t es ps iquiátri- cos o presos a los que se l os dejaba desnudos o vesti - dos en forma idéntica de tal manera que no se los distinguía como individuos (Stei r, 1978). También, el hecho de que las películas o la televisión violenta muest ren víctimas sin rostros o desindividuadas pue- de hacer que ciertos espectadores se desinhiban, mi- nimicen los daños y estén más predispuestos a imitar un acto violento (Bandura, 1986). Ejemplos extremos e inhumanos de desinhibición provienen de las guerras: la exterminación de miles y miles de personas por la explosión de la bomba ató - mica en Hiroshima y luego en Nagasaki en 1945. (ohen (1987) presentó un análisis revelador de las maneras en que los milita res le restaban importancia y justificaban el uso de armas nucleares. Utilizaban una semántica que deshumanizaba la víctima proba- ble o real; se refe r ían a ella como "el blanco", "el ag r edido" o incluso "daño colateral". Los militares norteamericanos utilizaron esta misma estrategia semántica durante la guer ra de Vietnam para raciona - lizar y justificar las muertes de civiles vietnamitas, a l os que denominaban gook, un térmi no despectivo que significa lodo, barro o estiércol (Sabini y Silver, 1982). En 1993, en lo que antes era parte de Yugoslavia, los serbios bosnios llamaron "limpieza étnica" a los actos de genocidio contra la población musulmana. Lo s medios también pueden reducir sin quererlo el impacto del horror de las matanzas en gran escala. Du rante las campañas de bombardeo de los Aliados en la guerra de Ira q en 1991, en la televisión se usaba muy a menudo la frase "teatro de operacio- nes", invitando así a la audiencia a ver y entrete- ner se.

En un estudio en Israel, Struch y Schwartz (1989) inves ti garon la agresión de judíos no

ort od ox os contra jud íos ultraort odo xo s. medida en té rmino s de una fu ert e op os ici ón hacia l as in stitucione s ortodo xas. En co ntr aron 2 factores c ontribu yent es: y na pe r ce pción de un cQ nfli c to de inter eses in tergrup al (véase tambi én capítulo 11 ) y y- na tend enc ia a cons ld erar a lo s ' udíos ortodoxos c omo " inhumanos".

Desde principios e a e los añ os 197 0 el fú tbol europeo, y especialmente el

br itáni co, se as oció con una clase es pecial de va ndali sm o o gamberri smo ll amada hooliga-

nismo (por el inglés hooligan, pandillero, gamb erro , vándalo de los fanáticos de fútbol