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El misterio de los niños salvajes y la reducción antropológica: una mirada crítica, Apuntes de Teología

Este documento contiene dos opiniones escritas por santiago martínez rosillo sobre el tema de 'el misterio de los niños salvajes' y '¿qué es la antropología? antropología y antropologías'. La primera opinión reflexiona sobre la adaptabilidad humana y la falta de empatía, mientras que la segunda aborda el reduccionismo antropológico y sus formas, como materialismo, espiritualismo, inmanentismo, cientismo, determinismo y racionalismo. El autor invita a superar estas perspectivas reduccionistas para obtener una visión más completa y consciente del ser humano.

Tipo: Apuntes

2020/2021

Subido el 31/01/2021

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santiago-martinez-46 🇨🇴

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Santiago Martínez Rosillo
Psicología y Trascendencia
Pontificia Universidad Javeriana
“El misterio de los niños salvajes”, “¿Qué es la antropología? Antropología y
antropologías” y la respectiva opinión
Opinión “El misterio de los niños salvajes”
Estamos en una sociedad que no deja de sorprendernos en cuanto le es posible. La
referencia instantánea que crea el tópico del artículo es la leyenda de Rómulo y Remo, en
algún otro caso, Tarzán. Al parecer, no se trata tan solo de un par de historias separadas de
cualquier realidad posible. Mantengo presente una cierta mirada maravillada, por un lado,
por la capacidad del ser humano de adaptación a las diferentes condiciones, consiguiendo
sobrevivir, como magnífica exposición de nuestro lado animal. Por el otro, quedo sin
palabras ante la capacidad del ser humano para cegar la empatía, el amor y demás
sentimientos que, se creería, son naturalmente dirigidos hacia un hijo.
Como resultado de haber leído el artículo, encuentro también un profundo dolor de
patria, conectando ideas. No sería extraño escuchar en el noticiero de nuestro país,
acobijado con una lluvia de violencia, una historia sobre una niña que ha sido encerrada
durante toda su vida en un cuarto, bajo el estricto aprendizaje de que el ruido implica dolor
físico. Nosotros, probablemente no reaccionaríamos con el mismo impacto con el que
reaccionamos ahora al leerlo en una revista bajo un título interesante, invitando a
informarme sobre casos extraños; lo habríamos visto con ojos de costumbre, con la insana y
dolorosa visión de quien mantiene como rutina sumergirse entre las tantas atrocidades que
nos representan como colombianos.
El dolor de patria no es lo único que caracteriza esta lectura. La acompaña esa
decepción y pena por la humanidad, tan abusadora, egocéntrica e inconsciente, que no sabe
diferenciar entre primer y tercermundistas. Incontables atrocidades se presentan también en
aquellos países supuestamente más desarrollados como las mayores muestras de
discriminación que pueden concebirse. Ni por raza, ni por religión, ni por sexo; sino por la
condición genética que mostraba posibles diferencias en la forma de reconocer el mundo e
interactuar con él. De eso se trata, del miedo a dar a luz un enfermo como excusa para
predicar un control zeta y aparentar que lo primero jamás sucedió, consiguiendo así
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Santiago Martínez Rosillo Psicología y Trascendencia Pontificia Universidad Javeriana “El misterio de los niños salvajes”, “¿Qué es la antropología? Antropología y antropologías” y la respectiva opinión Opinión “El misterio de los niños salvajes” Estamos en una sociedad que no deja de sorprendernos en cuanto le es posible. La referencia instantánea que crea el tópico del artículo es la leyenda de Rómulo y Remo, en algún otro caso, Tarzán. Al parecer, no se trata tan solo de un par de historias separadas de cualquier realidad posible. Mantengo presente una cierta mirada maravillada, por un lado, por la capacidad del ser humano de adaptación a las diferentes condiciones, consiguiendo sobrevivir, como magnífica exposición de nuestro lado animal. Por el otro, quedo sin palabras ante la capacidad del ser humano para cegar la empatía, el amor y demás sentimientos que, se creería, son naturalmente dirigidos hacia un hijo. Como resultado de haber leído el artículo, encuentro también un profundo dolor de patria, conectando ideas. No sería extraño escuchar en el noticiero de nuestro país, acobijado con una lluvia de violencia, una historia sobre una niña que ha sido encerrada durante toda su vida en un cuarto, bajo el estricto aprendizaje de que el ruido implica dolor físico. Nosotros, probablemente no reaccionaríamos con el mismo impacto con el que reaccionamos ahora al leerlo en una revista bajo un título interesante, invitando a informarme sobre casos extraños; lo habríamos visto con ojos de costumbre, con la insana y dolorosa visión de quien mantiene como rutina sumergirse entre las tantas atrocidades que nos representan como colombianos. El dolor de patria no es lo único que caracteriza esta lectura. La acompaña esa decepción y pena por la humanidad, tan abusadora, egocéntrica e inconsciente, que no sabe diferenciar entre primer y tercermundistas. Incontables atrocidades se presentan también en aquellos países supuestamente más desarrollados como las mayores muestras de discriminación que pueden concebirse. Ni por raza, ni por religión, ni por sexo; sino por la condición genética que mostraba posibles diferencias en la forma de reconocer el mundo e interactuar con él. De eso se trata, del miedo a dar a luz un enfermo como excusa para predicar un control zeta y aparentar que lo primero jamás sucedió, consiguiendo así

demostrar que no hay discapacidad conocida tan peligrosa y dañina como esa: la indiferencia y la falta de amor. En definitiva, se trata de un artículo formidable que, con la responsable escritura de quien pretende ir más allá de las letras, permite al lector divagar entre pensamientos y críticas constructivas sobre nuestro rol en el mundo. La única forma de pretender el cambio es buscando que este tipo de contenido sea de primera mano antes de consumir tanta violencia sin un sentido más empático y menos indiferente; justamente los dos principales problemas de los padres protagonistas del artículo. Opinión “¿Qué es la antropología? Antropología y antropologías” Bien se infiere del titular reduccionismo antropológico su respectivo significado, pues implica la transformación de un árbol con muchas ramas en la más simple idea, estereotipada y de corta perspectiva. La práctica y el diálogo para identificar estas reducciones de conceptos, que implican mucho más de lo que vemos, resulta útil con el fin de criticar constructivamente nuestras propias reducciones de perspectiva, en busca de aquella que permita abarcar más partes de la realidad. Existen varias formas de reduccionismo antropológico, todas bajo un nombre que, nuevamente, las hace sencillas de reconocer. Por un lado, como antónimos, se encuentran el materialismo y el espiritualismo. Ver al ser humano a partir, y solo a partir de su estructura material, su desarrollo en el tiempo-espacio y, respectivamente, verlo como un ser espiritual encarcelado dentro de la carne del cuerpo, son las características generales de estos reduccionismos. En paralelo al materialismo, manteniendo ciertas diferencias, se encuentra el inmanentismo pues, aunque de este el inicio es el cuerpo y niega la espiritualidad, se basa en concreciones de tipo espacial, temporal e histórico, nublando por completo la trascendencia del ser humano. También en la vía del materialismo se encuentra el cientismo, refiriéndose al humano como un objeto que puede explicarse y resolverse a partir del método científico. Por otro lado, se hace referencia al determinismo, a partir del cual no se ve al hombre como un ser libre, pues la cultura, la sociedad y la biología determinan el resultado dependiente del “quien soy”. Por último, el racionalismo asegura diferenciarnos de los demás seres vivos por nuestra capacidad de racionalizar, por la condición de nuestro cerebro, dejando de lado las emociones, los sentimientos y nuestra materialidad.