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Valores normales de análisis sanguíneos, Resúmenes de Fisiología

Este documento proporciona información detallada sobre los valores normales de los análisis sanguíneos, incluyendo el conteo de eritrocitos, hematocrito, hemoglobina, volumen corpuscular medio (vcm) y otros índices relacionados. Explica cómo la eritropoyesis regula la producción de glóbulos rojos y cómo la deficiencia de hierro puede causar anemia. También describe los síntomas de diferentes tipos de anemia, las pruebas y exámenes utilizados para diagnosticarla, y cómo interpretar los resultados de los análisis de sangre. Es un recurso valioso para estudiantes y profesionales de la salud que necesitan comprender los parámetros normales de los análisis sanguíneos y las implicaciones clínicas de los valores anormales.

Tipo: Resúmenes

2023/2024

Subido el 04/05/2024

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UNIDAD 5 PARTE 1
SANGRE Y CÉLULAS SANGUINEAS
La sangre es tejido conectivo líquido que circula a través del sistema cardiovascular. En los
seres humanos adultos, hay aproximadamente 5 litros de sangre circulando por el corazón y
los vasos sanguíneos. Como cualquier tejido conectivo, la composición de la sangre consiste
en células y matriz extracelular.
Las células sanguíneas, también llamadas elementos formes, son los eritrocitos (glóbulos
rojos), leucocitos (glóbulos blancos) y los trombocitos (plaquetas). La sangre se produce en la
médula ósea roja.
El componente extracelular de la sangre es un líquido y conocido como plasma.
FUNCIONES DE LA SANGRE
Las funciones de la sangre son muchas, pero algunas de las más importantes son:
El transporte y entrega de oxígeno, nutrientes, hormonas y otras sustancias
humorales.
El transporte de dióxido de carbono (CO2) y desechos metabólicos desde las células.
Funciones vitales y reacciones del cuerpo tales como la coagulación, el equilibrio
ácido-base y la termorregulación.
De acuerdo con su composición aproximada, la sangre se suele clasificar como oxigenada o
desoxigenada.
La sangre oxigenada proviene de la circulación pulmonar, fluye a través de las
arterias y es rica en oxígeno y nutrientes, los cuales lleva hacia los tejidos. El oxígeno
le da el color rojo claro a esta sangre.
La sangre desoxigenada proviene de los tejidos, fluye a través de las venas y es rica
en dióxido de carbono y desechos tisulares, los cuales lleva hacia los pulmones para
ser eliminados. El dióxido de carbono le da un color rojo más oscuro a esta sangre.
COMPOSICIÓN DE LA SANGRE
La sangre se compone de células sanguíneas y plasma.
Los eritrocitos son células redondas y bicóncavas, sin núcleo que transportan oxígeno unido a
sus grupos hemo.
Los leucocitos, responsables de la defensa del organismo se dividen en Neutrófilos,
eosinófilos, basófilos, linfocitos (B y T) y monocitos
Las plaquetas son células que derivan de los megacariocitos y son responsables de la
hemostasia.
El plasma es una matriz líquida que consta de agua (92%), proteínas plasmáticas (7%) y otros.
Funciona como el solvente dentro del cual están suspendidos los demás componentes
sanguíneos.
Está conformado por:
Proteínas plasmáticas, 7% del plasma. Involucradas en una gran variedad de funciones
corporales: presión osmótica y oncótica, respuesta inmune, unión y transporte de varios
nutrientes
Otros solutos, 1% del plasma. Incluyen electrolitos, nutrientes, gases y desechos metabólicos
Las proteínas plasmáticas se dividen en cinco grupos principales:
1. Albúmina: constituye alrededor de 60% de las proteínas plasmáticas. Se produce en el
hígado y su función principal es mantener la presión osmótica y oncótica de la sangre.
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¡Descarga Valores normales de análisis sanguíneos y más Resúmenes en PDF de Fisiología solo en Docsity!

UNIDAD 5 PARTE 1

SANGRE Y CÉLULAS SANGUINEAS

La sangre es tejido conectivo líquido que circula a través del sistema cardiovascular. En los seres humanos adultos, hay aproximadamente 5 litros de sangre circulando por el corazón y los vasos sanguíneos. Como cualquier tejido conectivo, la composición de la sangre consiste en células y matriz extracelular. Las células sanguíneas, también llamadas elementos formes, son los eritrocitos (glóbulos rojos), leucocitos (glóbulos blancos) y los trombocitos (plaquetas). La sangre se produce en la médula ósea roja. El componente extracelular de la sangre es un líquido y conocido como plasma. FUNCIONES DE LA SANGRE Las funciones de la sangre son muchas, pero algunas de las más importantes son:  El transporte y entrega de oxígeno, nutrientes, hormonas y otras sustancias humorales.  El transporte de dióxido de carbono (CO2) y desechos metabólicos desde las células.  Funciones vitales y reacciones del cuerpo tales como la coagulación, el equilibrio ácido-base y la termorregulación. De acuerdo con su composición aproximada, la sangre se suele clasificar como oxigenada o desoxigenada.  La sangre oxigenada proviene de la circulación pulmonar, fluye a través de las arterias y es rica en oxígeno y nutrientes, los cuales lleva hacia los tejidos. El oxígeno le da el color rojo claro a esta sangre.  La sangre desoxigenada proviene de los tejidos, fluye a través de las venas y es rica en dióxido de carbono y desechos tisulares, los cuales lleva hacia los pulmones para ser eliminados. El dióxido de carbono le da un color rojo más oscuro a esta sangre. COMPOSICIÓN DE LA SANGRE La sangre se compone de células sanguíneas y plasma. Los eritrocitos son células redondas y bicóncavas, sin núcleo que transportan oxígeno unido a sus grupos hemo. Los leucocitos, responsables de la defensa del organismo se dividen en Neutrófilos, eosinófilos, basófilos, linfocitos (B y T) y monocitos Las plaquetas son células que derivan de los megacariocitos y son responsables de la hemostasia. El plasma es una matriz líquida que consta de agua (92%), proteínas plasmáticas (7%) y otros. Funciona como el solvente dentro del cual están suspendidos los demás componentes sanguíneos. Está conformado por: Proteínas plasmáticas, 7% del plasma. Involucradas en una gran variedad de funciones corporales: presión osmótica y oncótica, respuesta inmune, unión y transporte de varios nutrientes Otros solutos, 1% del plasma. Incluyen electrolitos, nutrientes, gases y desechos metabólicos Las proteínas plasmáticas se dividen en cinco grupos principales:

  1. Albúmina: constituye alrededor de 60% de las proteínas plasmáticas. Se produce en el hígado y su función principal es mantener la presión osmótica y oncótica de la sangre.

En términos generales, si los niveles de albúmina disminuyen por debajo de lo necesario, el plasma tiende a salir de los vasos sanguíneos. Esto lleva a la disminución del volumen sanguíneo, que puede progresar hasta el choque hipovolémico. Mantiene el valor de la presión osmótica y oncótica de la sangre, previniendo la salida del plasma de los vasos sanguíneos.

  1. Alfa (α) y beta (β) globulinas: producidas principalmente en el hígado. Contienen varios factores de transporte (como la transferrina, que une y transporta al hierro) y factores de la coagulación.
  2. Gamma (γ) globulinas: también conocidas como anticuerpos o inmunoglobulinas. Son producidas por los linfocitos B (células plasmáticas). Transportan lípidos e iones (alfa y beta), actúan como anticuerpos en la respuesta inmune (gamma).
  3. Fibrinógeno: producido por los hepatocitos. Sufre cambios estructurales durante la coagulación, lo que permite la formación del coágulo que previene la pérdida de sangre (hemorragia) desde un vaso sanguíneo lesionado. Participa en la coagulación.
  4. Proteínas del complemento: un grupo de proteínas que se activan en múltiples eventos inflamatorios y ayudan en la eliminación de microorganismos. Participan en la respuesta inmune Además de las funciones específicas descritas anteriormente, las proteínas plasmáticas actúan como amortiguadores, tampones o buffers para mantener el valor homeostático del pH sanguíneo (7.4). Estas proteínas tienen la habilidad de unirse a sustancias ácidas o alcalinas y neutralizarlas, sustancias que de lo contrario ocasionarían cambios en el pH sanguíneo. Esto hace de las proteínas plasmáticas uno de los más poderosos sistemas amortiguadores que ayudan a mantener el equilibrio ácido-base del cuerpo. Otros sistemas amortiguadores son los iones de fosfato, bicarbonato y ácido carbónico, al igual que el mecanismo complejo de filtración renal. En fisiología, se habla del suero, que frecuentemente es confundida con plasma. Cuando la sangre sale de los vasos sanguíneos, los factores de coagulación y el fibrinógeno reaccionan entre sí para producir el coágulo. Lo que queda del plasma después de la formación del coágulo es el suero. Básicamente esta es la definición de plasma y de suero:  Plasma: parte líquida de la sangre que consta de agua, proteínas y nutrientes.  Suero: parte del plasma sin el fibrinógeno ni los factores de coagulación. Eritrocitos Sinónimos: Hematíes Los eritrocitos son células redondas y bicóncavas que no tienen núcleo y están llenas de una proteína transportadora de oxígeno llamada hemoglobina. Además de unir el oxígeno, la hemoglobina también puede transportar el dióxido de carbono. Es por esto que la función de los eritrocitos es transportar el oxígeno hacia los tejidos, y el dióxido de carbono desde estos hacia los pulmones. Los niveles más bajos de eritrocitos resultan en anemia, un estado en el cual los tejidos sufren por falta de oxígeno (hipoxia), mientras que niveles más altos ocasionan policitemia, que resulta en aumento de la viscosidad sanguínea y predisposición a desarrollar coágulos. Existen varios parámetros además del conteo eritrocitario que se suelen medir en los análisis sanguíneos, algunos son:  Hematocrito (Hto): proporción de la sangre compuesta por los eritrocitos.  Velocidad de sedimentación globular (eritrosedimentación) (VSG): se refiere a qué tan rápido se asientan los eritrocitos en el fondo de un tubo de ensayo con una

secretan la hormona eritropoyetina. Esta hormona estimula la proliferación y diferenciación de los precursores de los glóbulos rojos, lo que activa el aumento de la eritropoyesis en los tejidos hematopoyéticos y, en última instancia, en la producción de glóbulos rojos. Por lo general, en las aves y los mamíferos (seres humanos incluidos) recién nacidos, esta se produce dentro de la médula ósea roja. En los fetos en desarrollo inicial, la eritropoyesis tiene lugar en las células mesodermales del saco vitelino. Al tercer o cuarto mes, la eritropoyesis se traslada al hígado. Transcurridos siete meses, la eritropoyesis tiene lugar en la médula ósea. El aumento de la actividad física puede producir un aumento de la eritropoyesis. Sin embargo, en humanos con ciertas enfermedades y en algunos animales, la eritropoyesis también puede tener lugar fuera de la médula ósea, en el bazo o en el hígado. Esta recibe el nombre de eritropoyesis extramedular. (EN QUE CASOS) La médula ósea de prácticamente todos los huesos produce glóbulos rojos hasta que una persona alcanza aproximadamente los cinco años de edad. La tibia y el fémur dejan de ser centros de hematopoyesis alrededor de los 25 años de edad; las vértebras, el esternón, la pelvis, las costillas y los huesos del cráneo siguen produciendo glóbulos rojos durante el resto de la vida. Diferenciación de eritrocitos En el proceso de maduración del corpúsculo rojo, una célula sufre una serie de diferenciaciones. Las siguientes etapas de desarrollo se producen dentro de la médula ósea: Un hemocitoblasto o célula madre hematopoyética multipotente, se convierte en un progenitor mieloide común o en una célula madre multipotente, y luego en una célula madre unipotente, después en un pronormoblasto, también comúnmente llamado proeritroblasto o rubriblasto, después, este se convierte en un normoblasto basófilo o temprano, también comúnmente llamado eritroblasto, después en un normoblasto policromófilo o intermedio, luego en un normoblasto ortocromático o tardío. En esta etapa, el núcleo es expulsado antes de que la célula se convierta en un reticulocito. La células se liberan de la médula ósea, por lo tanto, en los glóbulos rojos de reciente circulación hay aproximadamente un 1 % de reticulocitos. Tras uno o dos días, estos últimos se convierten en "eritrocitos" o glóbulos rojos maduros. Estas etapas se corresponden con aspectos específicos de la célula cuando se tiñen con la tinción de Wright y se examinan mediante microscopía óptica, y también se corresponden con otros cambios bioquímicos. En el proceso de maduración, un pronormoblasto basofílico se convierte de una célula con un núcleo grande y un volumen de 900 fL a un disco enucleado con un volumen de 95 fL. En la etapa de reticulocitos, la célula ha extrudido su núcleo, pero todavía es capaz de producir hemoglobina. La vitamina B12 (cobalamina) y la vitamina B9 (ácido fólico) son esenciales para la maduración y formación de los Glóbulos Rojos. La Vitamina B12 y B9 juegan un papel esencial en el proceso de división celular de la Eritropoyesis. La Vitamina B9 o ácido fólico es uno de los precursor del Tetrahidrofolato, el cual a su vez es el precursor de la Timidina, uno de los cuatro nucleótidos trifosfato que se utilizan en la síntesis de ADN en la célula. La Vitamina B12 es necesaria para la acción de la enzima Metionina Sintetasa, la cual

cataliza la reacción de Ácido Fólico. La carencia de cualquiera de las dos hace que la maduración fracase en el proceso de eritropoyesis, que se manifiesta clínicamente como reticulocitopenia, una cantidad anormalmente baja de reticulocitos. Características observadas en los eritrocitos durante la eritropoyesis A medida que maduran, cambian algunas características de los eritrocitos: El tamaño de la célula se reduce y la matriz citoplásmica aumenta en cantidad y la reacción de tinción del citoplasma cambia de azul a rojo rosado debido a la disminución de la cantidad de ARN y ADN. Inicialmente, el núcleo es de gran tamaño y contiene cromatina abierta. Pero a medida que los glóbulos rojos maduran el tamaño del núcleo disminuye y finalmente desaparecen con la condensación del material de la cromatina. Control de la eritropoyesis Un ciclo de retroalimentación en el que interviene la eritropoyetina ayuda a regular el proceso de eritropoyesis de modo que, en fases que no pertenecen a una enfermedad, la producción de glóbulos rojos se equipara a la destrucción de glóbulos rojos y el número de glóbulos rojos es suficiente para mantener los niveles de oxígeno necesarios en los tejidos pero no tan altos como para causar lodo, trombosis o accidente cerebrovascular. La eritropoyetina se produce en el riñón y el hígado en respuesta a bajos niveles de oxígeno. Además, la eritropoyetina está relacionada con los glóbulos rojos en circulación: un número bajo de eritrocitos en circulación se corresponde con un nivel relativamente alto de eritropoyetina liberada, que estimula su producción en la médula ósea. Algunos estudios recientes también han demostrado que la hormona peptídica hepcidina puede desempeñar un papel importante en la regulación de la producción de hemoglobina y, por lo tanto, influir en la eritropoyesis. El hígado produce hepcidina. La hepcidina controla la absorción de hierro en el tracto gastrointestinal y la liberación de hierro del sistema fagocítico mononuclear. El hierro debe ser liberado de los macrófagos en la médula ósea para ser incorporado en el grupo hemo de la hemoglobina en los eritrocitos. Hay unidades que forman colonias y que las células siguen durante su formación. Estas células se denominan células comprometidas incluyendo las unidades formadoras de colonias de monocitos formadas por granulocitos. La secreción de hepcidina es inhibida por otra hormona, eritroferrona, producida por eritroblastos en respuesta a eritropoyetina, e identificada en 2014. Parece que esta vincula la eritropoyesis impulsada por la eritropoyetina con la movilización de hierro necesaria para la síntesis de la hemoglobina. La Hemoglobina La hemoglobina (Hb) es una heteroproteína de la sangre, de peso molecular 64.000 (64 kD), de color rojo característico, que transporta el oxígeno desde los órganos respiratorios hasta los tejidos, en mamíferos, ovíparos y otros animales. La forman cuatro cadenas polipeptídicas (globinas) a cada una de las cuales se une un grupo hemo, cuyo átomo de hierro es capaz de unirse de forma reversible al oxígeno. El grupo hemo se forma por:

  1. Unión de la Succinil CoA (formado en ciclo de Krebs o ciclo del acido cítrico) a un

en pequeñas cantidades para la producción de hematíes (glóbulos rojos) sanos. Forma parte de la hemoglobina, que es la proteína que se une al oxígeno en los pulmones y lo libera a medida que la sangre circula por el organismo. El cuerpo no puede fabricar hierro y debe absorberlo a partir de la comida o de suplementos. Las pruebas del metabolismo férrico se solicitan para evaluar la cantidad de hierro del organismo mediante la medición de las diferentes sustancias presentes en la sangre. Generalmente estas pruebas se solicitan de forma conjunta y sus resultados se utilizan para el diagnóstico o para el seguimiento de un déficit o de un exceso de hierro.  El hierro sérico: mide las concentraciones de hierro en la sangre.  La transferrina: mide directamente la cantidad de transferrina en sangre. La transferrina es la proteína que transporta el hierro por el cuerpo. En condiciones normales, esta proteína está saturada por el hierro en un 33%. Esto significa que las dos terceras partes de su capacidad actúan como reserva.  La capacidad de fijación del hierro (TIBC): mide la cantidad de hierro que puede ser fijado por las proteínas de la sangre. Como la transferrina es el transportador mayoritario de hierro, este dato puede aportar una medición aproximada de la capacidad de transporte de la transferrina. Sin embargo, actualmente se encuentra en desuso ya que la mayoría de los laboratorios clínicos miden la transferrina.  La cantidad libre de transporte del hierro (UIBC): mide la porción de reserva de la transferrina que todavía no ha sido saturada por el hierro. La UIBC también es un reflejo de las concentraciones de transferrina.  La saturación de la transferrina: se estima a través de un cálculo, y refleja el porcentaje de transferrina que está saturado con hierro (100 x hierro sérico / transferrina), o bien (100 x hierro sérico / TIBC).  La ferritina: refleja la cantidad de hierro almacenado en el organismo. En condiciones normales, el hierro es absorbido en el intestino delgado a partir de los alimentos o de suplementos y transportado por el organismo a través de la unión a la transferrina, que a su vez es producida por el hígado. En las personas sanas, la mayor parte del hierro que se absorbe pasará a formar parte de la hemoglobina que se encuentra dentro de los glóbulos rojos. El resto se almacenará en los tejidos en forma de ferritina o hemosiderina. Una pequeña parte participará en la composición de otras proteínas como la mioglobina y ciertos enzimas. Si el aporte de hierro de la dieta es insuficiente, su concentración en sangre puede disminuir y empiezan a reducirse las reservas de hierro del organismo. Esto puede ocurrir por diferentes causas:  No se ingiere suficiente hierro (ya sea por la dieta o mediante suplementos).  El organismo es incapaz de absorber el hierro de la dieta. Esto ocurre en situaciones clínicas como la enfermedad celíaca.  Existe un aumento de las necesidades de hierro (como ocurre durante el embarazo o la infancia) o una pérdida crónica de sangre (como en la úlcera péptica o el cáncer de colon). Una cantidad de hierro circulante y almacenado insuficientes puede dar lugar al desarrollo de una anemia ferropénica, que consiste en el descenso de la hemoglobina y el hematocrito junto con unos glóbulos rojos más pequeños y pálidos de lo normal (microcíticos e hipocrómicos).

En las fases iniciales no existe ninguna manifestación clínica de la deficiencia, por lo que las reservas de hierro pueden reducirse de forma importante antes de que se desarrollen signos y síntomas de la deficiencia de hierro. Si una persona sana desarrolla anemia a lo largo de un período prolongado de tiempo, rara vez aparecen síntomas antes de que la concentración de hemoglobina en sangre disminuya por debajo del límite normal. Sin embargo, a medida que evoluciona la deficiencia de hierro, pueden aparecer síntomas como fatiga, debilidad, mareos, dolor de cabeza y palidez de piel. Para más información, consultar el artículo sobre la anemia. Por otra parte, una absorción excesiva de hierro puede ser tóxica para el organismo. Las reservas de hierro y la concentración de ferritina aumentan cuando se absorbe más hierro del necesario para el cuerpo, lo que puede dar lugar a que se depositen compuestos de hierro de forma progresiva en los órganos, causando daños y disfunción. Un ejemplo de ello es la hemocromatosis, una enfermedad genética en la que el cuerpo absorbe demasiado hierro, aunque el paciente lleve una dieta normal. Además, la sobredosis de hierro puede aparecer cuando una persona consume más cantidad de hierro de la recomendada. ¿Cómo se utiliza? Las pruebas del metabolismo férrico proporcionan información sobre la cantidad de hierro circulante en la sangre, la capacidad de la sangre para transportar el hierro, y la cantidad de hierro almacenado en los tejidos. Generalmente estas pruebas se solicitan de manera conjunta, y los cambios en cada una de ellas pueden ayudar al médico a determinar si una persona presenta un déficit o un exceso de hierro en el organismo. ¿Cuándo se solicita? Las pruebas del metabolismo férrico se solicitan cuando en el hemograma se observa que la hemoglobina y el hematocrito están bajos, y los hematíes son de pequeño volumen (microcitosis) y más pálidos de lo normal (hipocromía); esto nos podría sugerir la existencia de una anemia ferropénica, aunque no exista todavía ninguna sintomatología. Estas determinaciones también se realizan cuando el paciente desarrolla signos y síntomas de deficiencia de hierro como:  Cansancio crónico.  Debilidad.  Mareos.  Dolor de cabeza.  Palidez. También se solicitan cuando se sospecha una sobrecarga de hierro. Los signos y síntomas de la sobrecarga de hierro varían de una persona a otra y suelen empeorar con el tiempo. Estos síntomas se deben al acúmulo de hierro en la sangre y los tejidos. Pueden incluir:  Dolor de las articulaciones.

Ante una mutación en el gen HFE se establece el diagnóstico de hemocromatosis hereditaria. Sin embargo, muchas personas con hemocromatosis no tendrán síntomas en toda su vida, otras desarrollarán dolor articular, dolor abdominal y debilidad alrededor de los 30-40 años. Los hombres suelen tener más síntomas que las mujeres en edad fértil, porque éstas pierden sangre durante la menstruación. La sobrecarga de hierro también aparece en los pacientes con hemosiderosis y en las personas que han recibido múltiples transfusiones de sangre (anemia falciforme, talasemia major y otras anemias que se tratan con transfusiones). El hierro de cada unidad transfundida se almacena en el cuerpo y se va depositando progresivamente en los tejidos. Algunas personas con alcoholismo y enfermedad hepática crónica también pueden desarrollar una sobrecarga de hierro. El consumo de alimentos ricos en hierro o la toma de comprimidos de hierro pueden alterar los resultados de la prueba, de la misma manera que pueden verse alterados por una transfusión de sangre, si ésta ha sido reciente. Una concentración normal de hierro en sangre se mantiene mediante un equilibrio entre la cantidad ingerida y las pérdidas. Normalmente se pierde muy poca cantidad de hierro al día, por lo que si no se ingiere suficiente hierro para recuperarla, aparecerá la deficiencia de hierro. Una persona sana que lleve una dieta equilibrada estará ingiriendo suficiente hierro para prevenir la deficiencia de hierro y la anemia ferropénica. Existen ciertas situaciones en las que aumentan las necesidades de hierro del organismo. Las personas con pérdidas crónicas de sangre, ya sea por vía digestiva (generalmente debido a úlceras o tumores como el cáncer de colon) o por una menstruación abundante, perderán más hierro diario de lo normal y podrían desarrollar una deficiencia. Esto también ocurre en las mujeres embarazadas o durante la lactancia, debido a que le transmiten el hierro al bebé. Los niños, especialmente en los momentos de crecimiento más rápido, pueden necesitar más cantidad de hierro y desarrollar una deficiencia. Ciertas enfermedades malabsortivas, como la enfermedad celíaca, también pueden producir una deficiencia de hierro. Una concentración baja de hierro en la sangre también puede aparecer en los casos en que el organismo es incapaz de extraer el hierro almacenado. En ciertas enfermedades que conllevan una inflamación crónica, como el cáncer, las enfermedades autoinmunes o las infecciones crónicas (incluido el SIDA), el cuerpo es incapaz de utilizar el hierro para fabricar nuevos glóbulos rojos. En estas condiciones, la transferrina disminuye y el hierro sérico es bajo porque ni se está absorbiendo en el intestino ni se puede movilizar desde las reservas, por lo que la ferritina estará aumentada. Un déficit de hierro significa que existe una disminución de las reservas de hierro del organismo, mientras que la anemia por déficit de hierro (ferropénica) ya indica que el recuento de hematíes, la cantidad de hemoglobina y el hematocrito han disminuido por existir unas reservas de hierro reducidas (existen muchas otras causas de anemia). Normalmente son necesarias varias semanas desde que se empiezan a reducir las reservas de hierro hasta que la concentración de hemoglobina y la producción de hematíes disminuyen y aparece la anemia. Al principio, en un déficit de hierro existen muy pocos síntomas, pero si la situación evoluciona, la hemoglobina y el recuento de hematíes disminuirán, apareciendo

también los síntomas como debilidad, palidez y fatiga. A medida que evoluciona el déficit de hierro, también pueden aparecer mareos y sensación de falta de aire. Si la anemia por falta de hierro es grave, también puede existir dificultad para respirar, dolor torácico y dolores en las piernas. En los niños pueden existir dificultades para el aprendizaje. Además de los síntomas propios de la anemia, existen otros signos y síntomas característicos de un déficit de hierro, entre los que se incluyen: pica (apetencia por sustancias concretas como el hielo, el regaliz, la harina, la tiza, tierra o barro), sensación de quemazón en la lengua, pérdida del relieve normal de la lengua, llagas en las comisuras bucales y las uñas de manos y pies en forma de cuchara. ¿Qué otras pruebas se pueden solicitar para detectar la deficiencia o la sobrecarga de hierro? Existen numerosas pruebas que pueden ser de ayuda para reconocer los problemas relacionados con el estado del hierro.  Hemoglobina y hematocrito: son pruebas que se realizan como parte de un hemograma. Un valor bajo de cualquiera de las dos indica que una persona presenta una anemia. El déficit de hierro es una causa muy frecuente de anemia. En un hemograma también se mide el tamaño medio de los glóbulos rojos (volumen corpuscular medio o VCM) y la cantidad promedio de hemoglobina en ellos (hemoglobina corpuscular media o HCM). En un déficit de hierro no se fabrica suficiente hemoglobina, entonces los hematíes tendrán un tamaño inferior al normal y un aspecto más pálido. Tanto el VCM como el HCM estarán disminuidos.  Receptor soluble de la transferrina: esta prueba puede utilizarse para detectar una anemia por déficit de hierro y distinguirla de la anemia causada por una enfermedad crónica o por la inflamación. En los pacientes con déficit de hierro, el receptor soluble de la transferrina estará disminuido.  Recuento de reticulocitos: el número absoluto de reticulocitos (hematíes inmaduros) disminuye en una anemia por déficit de hierro, pero aumentará hasta los valores normales cuando se instaure un tratamiento con hierro.  Protoporfirina zinc (ZPP): la protoporfirina es el precursor de la parte de la hemoglobina que contiene el hierro (grupo hemo). Si no existe suficiente cantidad de hierro, otro metal, como el zinc, se unirá a la protoporfirina en su lugar. Por este motivo, en un déficit de hierro aumenta la cantidad de protoporfirina zinc en los hematíes. En algunas ocasiones, la ZPP se utiliza como prueba de cribado, especialmente en niños y adolescentes. Sin embargo, esta prueba no es específica para diagnosticar un déficit de hierro, por lo que cuando existen valores elevados de ZPP debe confirmarse con otras pruebas.  Diagnóstico molecular del gen HFE: la hemocromatosis es una enfermedad genética, que ocasiona la absorción de una cantidad excesiva de hierro en el organismo. Generalmente, se debe a una mutación hereditaria en un gen específico, conocido como gen HFE, que regula la cantidad de hierro que se absorbe en el intestino. Para más información, consultar el artículo sobre hemocromatosis.

El cuerpo necesita ciertas vitaminas, minerales y nutrientes para producir suficientes glóbulos rojos. El hierro, la vitamina B12 y el ácido fólico son tres de los más importantes. Es posible que el cuerpo no tenga suficiente de estos nutrientes debido a: Cambios en el revestimiento del estómago o los intestinos que afectan la forma como se absorben los nutrientes (por ejemplo, la celiaquía) Alimentación deficiente Cirugía en la que se extirpa parte del estómago o los intestinos Las posibles causas de anemia incluyen:  Deficiencia de hierro  Deficiencia de vitamina B  Deficiencia de folato  Ciertos medicamentos  Destrucción de los glóbulos rojos antes de lo normal (lo cual puede ser causado por problemas con el sistema inmunitario)  Enfermedades prolongadas (crónicas), como enfermedad renal crónica, cáncer, colitis ulcerativa o artritis reumatoidea. Algunas formas de anemia, como la talasemia o anemia drepanocítica, que pueden ser hereditarias.  Embarazo  Problemas con la médula ósea, como linfoma, leucemia, mielodisplasia, mieloma múltiple o anemia aplásica  Pérdida lenta de sangre (por ejemplo, por períodos menstruales intensos o úlceras estomacales)  Pérdida súbita de mucha sangre Síntomas Si la anemia es leve o si el problema se desarrolla lentamente, es posible que usted no tenga ningún síntoma. Los síntomas que pueden producirse primero incluyen:  Sentirse débil o cansado más a menudo que de costumbre, o con el ejercicio  Dolores de cabeza  Problemas para concentrarse o pensar  Irritabilidad  Pérdida de apetito  Entumecimiento y hormigueo de las manos y pies Si la anemia empeora, los síntomas pueden incluir:  Color azul en la esclerótica de los ojos

 Uñas quebradizas  Deseo de comer hielo u otras cosas no comestibles (síndrome de pica)  Mareo al ponerse de pie  Color de piel pálido  Dificultad para respirar tras actividad leve o incluso en reposo  Lengua adolorida o inflamada  Úlceras bucales  Sangrado menstrual anormal o más abundante en las mujeres  Pérdida del deseo sexual en los hombres Pruebas y exámenes Al examen físico y puede encontrar:  Soplo cardíaco  Presión arterial baja, especialmente al pararse  Fiebre leve  Piel pálida  Frecuencia cardíaca rápida Algunos tipos de anemia pueden causar otros resultados en un examen físico. Los exámenes de sangre utilizados para diagnosticar algunos tipos comunes de anemia pueden incluir: Niveles sanguíneos de hierro, vitamina B12, ácido fólico y otras vitaminas y minerales, Conteo sanguíneo completo, Conteo de reticulocitos y otros exámenes para identificar problemas de salud que pueden causar anemia. Tratamiento El tratamiento se debe orientar hacia la causa de la anemia y puede incluir: Transfusiones de sangre. Corticoesteroides u otros medicamentos para inhibir el sistema inmunitario. Eritropoyetina, un medicamento que ayuda a que la médula ósea produzca más células sanguíneas. Suplementos de hierro, vitamina B12, ácido fólico u otras vitaminas y minerales. Posibles complicaciones La anemia severa puede causar niveles bajos de oxígeno en órganos vitales, como el corazón, y puede llevar a que se presente insuficiencia cardíaca. Existen diferentes condiciones que pueden causar la anemia, entre los que se encuentra el déficit de hierro o anemia carencial. Algunos ejemplos son el déficits de folato y vitamina B12, el cáncer (leucemias, linfomas, síndromes mielodisplásicos), infección e inflamación crónica y trastornos genéticos como la anemia falciforme y la talasemia. Sin embargo, el déficit de hierro es la causa más común y por ello las pruebas relacionadas con el hierro se realizan con mucha frecuencia. Si las pruebas relacionadas con el hierro descartan un déficit de hierro, se debe buscar otra causa de la anemia. POLICITEMIA O ERITROCITOSIS La policitemia o eritrocitosis , también conocida como plétora o poliglobulia , es un trastorno en el cual aumenta el hematocrito, es decir, la proporción de eritrocitos por volumen sanguíneo, debido a un aumento del número de eritrocitos o a una disminución del plasma sanguíneo policitemia absoluta o relativa, respectivamente.Es el opuesto de

Hippel-Lindau, necesario para la destrucción de FIH en presencia de oxígeno. Los grupos de pacientes con esta policitemia se han encontrado en otras poblaciones, por ejemplo, en la isla italiana de Isquia, situada en el golfo de Nápoles.  Eritrocitosis PHD2 : mutaciones con pérdida de función del gen PHD2 están asociadas con policitemia autosómica dominante y el aumento de la actividad de FIH.  Eritrocitosis FIH2α : incremento de la función debido a mutaciones en el gen HIF2α se asocian con policitemias con herencia autosómica dominante y con hipertensión pulmonar. Policitemia relativa La policitemia relativa es un aparente aumento del nivel de eritrocitos en la sangre. Sin embargo, la causa subyacente está en el plasma sanguíneo. La policitemia relativa está causada a menudo por la pérdida de fluidos corporales, como por ejemplo a través de las quemaduras, la deshidratación y el estrés. En raras ocasiones, la policitemia relativa puede ser causada por una policitemia aparente, conocida como síndrome de Gaisböck. La policitemia aparente afecta principalmente a personas de mediana edad con obesidad y se asocia con el tabaquismo, el aumento de alcohol en la ingesta y la hipertensión.

PRUEBAS DE LABORATORIO

HEMOGRAMA

El hemograma completo es un análisis de sangre. Se utiliza para examinar el estado general de salud y detectar una amplia variedad de afecciones, como anemia, una infección y leucemia. Un hemograma completo mide lo siguiente:  Los glóbulos rojos, que transportan el oxígeno  Los glóbulos blancos, que combaten las infecciones  La hemoglobina, la proteína de los glóbulos rojos que transporta el oxígeno  El hematocrito, la cantidad de glóbulos rojos en la sangre  Las plaquetas, que ayudan a que la sangre coagule Un hemograma completo puede mostrar aumentos o disminuciones inusuales en los recuentos de células. Estos cambios pueden indicar una enfermedad que requiera más pruebas. Por qué se realiza El hemograma completo es un análisis de sangre frecuente que se hace por muchos motivos:  Para controlar el estado general de la salud. Un hemograma completo puede formar parte de una revisión médica para comprobar el estado general de salud y detectar afecciones, como la anemia o la leucemia.

Para diagnosticar una enfermedad. Un hemograma completo puede ayudar a encontrar la causa de síntomas como la debilidad, la fatiga y la fiebre. También puede ayudar a encontrar la causa de una hinchazón, un dolor, hematomas o sangrado.  Para controlar una enfermedad. Un hemograma completo puede ayudar a controlar afecciones que afectan al recuento de células sanguíneas.  Para controlar un tratamiento médico. Un hemograma completo puede utilizarse para supervisar un tratamiento con medicamentos que afectan al recuento de células sanguíneas y la radiación. PREPARACION Si la muestra de sangre solo se analiza para realizar un hemograma completo, el paciente puede comer y beber normalmente antes del análisis. RESULTADOS Los siguientes valores son los resultados que se esperan de un hemograma completo en adultos: La sangre se mide en células por litro (células/l) o gramos por decilitro (gramos/dl). Recuento de glóbulos rojos Hombres: de 4350 millones a 5650 millones de células/l Mujeres: de 3920 millones a 5130 millones de células/l Hemoglobina Hombres: de 13,2 a 16,6 gramos/dl (de 132 a 166 gramos/l) Mujeres: de 11,6 a 15 gramos/dl (de 116 a 150 gramos/l) Hematocrito Hombres: del 38,3 % al 48,6 % Mujeres: del 35,5 % al 44,9 % Recuento de glóbulos blancos De 3400 millones a 9600 millones de células/l Recuento de plaquetas Hombres: de 1350 millones a 3170 millones/l Mujeres: de 1570 millones a 3710 millones/l NO ES UNA PRUEBA DEFINITIVA Un hemograma completo no suele tener todas las respuestas sobre un diagnóstico. Es posible que para los resultados que estén fuera del rango esperado se necesite seguimiento, o no sea necesario hacerlo. Por ejemplo, tal vez los resultados un poco más altos que el rango esperado en un hemograma completo no sean un motivo de preocupación si la persona es saludable y no tiene síntomas de ninguna enfermedad. En ese caso, puede que no se necesite una cita de seguimiento. Pero en el caso de una persona que reciba tratamiento contra el cáncer, obtener resultados poco comunes en un hemograma completo pueden indicar que es necesario un cambio de tratamiento. Los resultados de los siguientes conceptos, por encima o por debajo de los valores típicos de un hemograma completo, pueden indicar un problema.

Este análisis forma parte de un examen de rutina o si el paciente:  Tiene síntomas de anemia como debilidad, mareos, palidez o manos y pies fríos  Tiene antecedentes familiares de talasemia, anemia falciforme u otros trastornos hereditarios de la sangre  Consume una dieta baja en hierro y otros minerales  Tiene una infección a largo plazo  Ha perdido una cantidad excesiva de sangre por una herida o un procedimiento quirúrgico PREPARACIÓN No se necesita ninguna preparación especial para un análisis de hemoglobina. Si se ha pedido otros análisis con su muestra de sangre, tal vez el paciente necesite ayunar (no comer ni beber nada) por varias horas antes de la prueba. RESULTADOS Los niveles de hemoglobina pueden estar fuera de los límites normales por muchas razones. Si los niveles de hemoglobina están bajos, esto podría ser signo de:  Diferentes tipos de anemia  Talasemia  Deficiencia de hierro  Enfermedad del hígado  Cáncer y otras enfermedades Si los niveles de hemoglobina están altos, esto podría ser signo de:  Enfermedad pulmonar  Enfermedad del corazón  Policitemia vera Si cualquiera de sus niveles es anormal, eso no significa necesariamente que tenga un problema médico que requiera tratamiento. La dieta, el nivel de actividad, los medicamentos, el ciclo menstrual y otras consideraciones pueden afectar los resultados. Además, el paciente podría tener un nivel anormalmente alto de hemoglobina si vive en una región de gran altura. Eritrocitosis secundaria a la altura. Algunas formas de anemia o policitemias son leves mientras que otras pueden ser graves e incluso poner la vida en peligro si no se tratan. Si se diagnostican estas patologías, instaurar un tratamiento prontamente HEMATOCRITO ¿Qué es la prueba del hematocrito? La prueba del hematocrito es un tipo de análisis de sangre que mide qué cantidad de la sangre está compuesta de glóbulos rojos. Los glóbulos rojos llevan oxígeno de los pulmones al resto del cuerpo. Las otras partes de la sangre incluyen glóbulos blancos (para ayudar a combatir infecciones), plaquetas (para ayudar producir coágulos para detener el sangrado), y un líquido llamado plasma. Tener niveles del hematocrito demasiado altos o bajos puede ser un signo de un trastorno de la sangre, deshidratación u otros problemas médicos que afectan la sangre.

¿Para qué se usa? El hematocrito suele ser parte del conteo sanguíneo completo (o hemograma completo). Un conteo sanguíneo completo es una prueba común que mide las diferentes partes de la sangre. Se usa para revisar la salud en general. También puede usarse para ayudar a diagnosticar trastornos sanguíneos, incluyendo anemia, una afección en la que no se tienen suficientes glóbulos o policitemia vera o secundaria, un problema poco común en el que la sangre tiene demasiados glóbulos rojos y la sangre se torna demasiado espesa. ¿Por qué se solicita una prueba de hematocrito? Se puede solicitar una prueba de hematocrito como parte de un control de rutina o para monitorear la salud del paciente si está siendo tratado por cáncer o tiene una afección. También puede pedir esta prueba si tiene síntomas de un trastorno de los glóbulos rojos como anemia o policitemia, por ejemplo: Los síntomas de anemia (muy pocos glóbulos rojos) pueden incluir:  Falta de aire al respirar  Debilidad o cansancio  Dolor de cabeza  Mareos  Arritmia (un problema con la frecuencia o ritmo del corazón) Los síntomas de policitemia (demasiados glóbulos rojos) pueden incluir:  Dolor de cabeza  Sentirse mareado  Falta de aire al respirar  Debilidad o fatiga  Síntomas en la piel, como picazón después de bañarse, ardor o enrojecimiento de la  cara  Sudor excesivo  Vista borrosa o ver doble, puntos ciegos  Encias sangrantes o sangrado excesivo por cortes pequeños PREPARACIÓN La prueba del hematocrito no requiere ningún preparativo especial. RIESGOS Los riesgos de la prueba de hematocrito o de un análisis de sangre son mínimos. RESULTADOS Los resultados de la prueba de hematocrito se reportan como un número. Ese número es un portentaje de la sangre que está compuesta de glóbulos rojos. Por ejemplo, si el resultado del hematocrito es 42, significa que el 42% de la sangre es glóbulos rojos y el resto glóbulos blancos, plaquetas y plasma. Un nivel de hematocrito más bajo de lo normal puede ser signo de: El cuerpo no tiene suficientes glóbulos rojos (anemia). Hay muchos tipos de anemia que pueden ser causados por diferentes afecciones. El cuerpo está produciendo demasiados glóbulos blancos, lo cual puede ser causado por: Enfermedad de la médulo ósea. Ciertos tipos de cancer, incluyendo leucemia, linfoma, mieloma múltiple o cánceres que se extienden a la médula ósea de otras partes del cuerpo