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Asignatura: antigua, Profesor: María Antonia Carmona Ruíz, Carrera: Historia, Universidad: US
Tipo: Apuntes
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**1. Breve apunte histórico
Apéndice
-- Deng Xiaoping, el reformador -- La matanza de Tiananmen -- Economía de mercado y desarrollo acelerado -- El liderazgo político, de Jiang Zemin a Hu Jintao -- La recuperación de Hong Kong -- La cuestión de Taiwán: -- Política exterior y de defensa ----------------------------
El objetivo de este capítulo es ofrecer una caracterización general de la realidad económica de China. Un país con 1.140 millones de habitantes, 9.596.961 kilómetros cuadrados de extensión, con 4.500-5.000 años de historia y, por tanto, de unas carac- terísticas socioculturales muy especiales en las que hemos de buscar gran parte de las causas de la situación que atraviesa en la actualidad. Tras realizar un breve apunte histórico analizaremos las causas, desarrollo y consecuencias de la proclamación en 1949 de la República Popular y de las transfor- maciones realizadas a partir de otra fecha clave en la historia reciente de China (1978) hasta llegar a la situación actual. Finalmente, intentaremos analizar la posible trayectoria que recorrerá la sociedad y la economía de este gran país que se encuentra de nuevo inmerso en un proceso transformador.
1. Breve apunte histórico El gran imperio feudal chino se asentaba sobre una sólida base sociocultural, el confucionismo. La filosofía que sustenta la religiosidad de este pueblo marca las pautas de comportamiento individual y colectivo así como la estructura social del mismo, favoreciendo el autoritarismo y la supeditación del individuo a la colectividad. La estructura feudal en el imperio llega hasta el último eslabón de la cadena, el grupo familiar, en el que también existe una fuerte supeditación a la autoridad. Hasta el siglo XVI las relaciones con el mundo occidental se habían efectuado siempre de forma indirecta a través de pueblos intermedios, sobre todo árabes. Son los navegantes portugueses los primeros en comerciar directamente con China buscando casi siempre sus productos artesanales. A finales del siglo XVIII comienza la colonización del imperio. Rusia y Gran Bretaña son los primeros, seguidos por Alemania y Japón. La influencia de estos países sobre la
estructura económico-social y cultural china se ve limitada por dos aspectos: las características de los propios pueblos colonizados y la gran extensión del territorio a colonizar. Las colonizaciones llevadas a cabo por estos pueblos son casi exclusivamente de tipo comercial y estratégico. Con esto no queremos decir que no penetren en la estructura social del país colonizado, sino que su influencia en este aspecto es relativamente superficial. La gran extensión del territorio impide la colonización completa del mismo, por lo que las diferentes potencias se instalan en distintas zonas (Gran Bretaña en Hong Kong, Rusia en .el norte de Amur, Japón en Corea, Formosa, etc.), al principio por la fuerza y a finales del siglo a través de concesiones comerciales e instalación de bases militares, aprovechando la política de puertas abiertas practicada por el gobierno chino. El siglo XIX es un período convulsivo en el que se mantienen enfrentamientos continuos con los países colonizadores. La consecuencia de todo este proceso es que China acaba el siglo convertida en un país «semicolonial». El período comprendido entre 1900 y 1912 (fecha en la que se proclama la Repú- blica en China) se caracteriza por:
3.1. La práctica de la revolución El éxito del PCCh se debió al apoyo del campesinado que veía en la reforma agraria la única posibilidad de mejorar su situación. Carecían de tierra por lo que tenían que soportar el alto coste de los arrendamientos que los grandes terratenientes imponían (40 ó 50% de la cosecha). Los altos tipos de interés de los usureros locales (35 ó 40%) mermaban sus posibilidades de inversión e incluso de supervivencia en tiempos de malas cosechas. La falta de infraestructuras hidráulicas y de transportes hacía que en cada localidad se dependiera casi exclusivamente de las condiciones meteorológicas de la zona. La reforma agraria no se hizo esperar. En 1953 culminaba con el reparto de las tierras, otorgando los títulos de propiedad a las familias campesinas. La difusión de la propiedad privada de la tierra se desarrolla al máximo con lo que las explotaciones agrarias quedan infradimensionadas. Surge así la formación de cooperativas voluntarias (de 20 a 50 propietarios) con objeto de mejorar el rendimiento de las explotaciones. El cooperativismo agrario aparece, por tanto, de forma espontánea y posteriormente es apoyado y extendido a todo el país por el gobierno. En esta primera etapa, la propiedad privada no desaparece. En la industria se procede a la nacionalización de toda la red industrial del país, excepto las pequeñas y medianas explotaciones que quedan en manos privadas. Paralelamente se acometen las obras que le dotarán de la necesaria infraestructura de transportes así como la red de canalización y distribución de los recursos hidráulicos. Con la puesta en marcha del primer plan quinquenal (1952-1956) culmina la primera etapa en la que se sientan las bases de una economía de dirección central. Esta primera etapa se caracteriza por una política industrial inspirada en el modelo soviético y una política agrícola sustancialmente diferente. La reforma agraria en la URSS se lleva a cabo por medio de nacionalizaciones e intervención directa del Estado en la colectivización de las explotaciones, mientras que en China se hace mediante la difusión de la propiedad privada y el cooperativismo voluntario.
3.2. El gran salto adelante (1958-1960) Tras el éxito político y económico obtenido en los primeros años de gobierno, se elabora un ambicioso proyecto de desarrollo en el que se intentan volcar todas las fuerzas productivas del país en la industria para obtener el despegue definitivo y acelerar la implantación del comunismo integral en el país. El «gran salto adelante» (GSA) se produce en un ambiente de antiintelectualismo promovido por el propio Mao. Las reformas realizadas hasta el momento en el país no habían alcanzado al sistema educativo. Los intelectuales y estudiantes se habían manifestado en contra del sistema. Se imponía la necesidad de formar una nueva generación de intelectuales verdaderamente leales al partido. En la agricultura, el GSA se traduce en un intento de aumentar la producción mediante la utilización masiva de mano de obra incentivada por la «firmeza revolucionaria», sustituyendo así el incentivo económico por el incentivo moral. En 1958 se implantan las comunas como forma de explotación agrícola con lo que desaparece la propiedad privada. La puesta en práctica de esta reorganización de la agricultura dio malos resultados. La producción agrícola descendió considerablemente por lo que hubo que introducir cambios (se permitieron ciertas formas de propiedad privada). Otra de las tareas acometidas durante el GSA fue la descentralización burocrática y económica. Los extremos a los que se llevó esta política descentralizadora dejaron al país en una difícil situación de falta de control, ya que no se hizo de forma racional y organizada. En cuanto al desarrollo industrial, el PCCh no era partidario de implantar el modelo estalinista debido a que las realidades económicas de ambos países eran muy diferentes.
La clase dirigente, de origen campesino, intenta aplicar a la industria los criterios que reformaron la agricultura. La producción industrial experimentó un incremento considerable, pero no se alcanzaron los objetivos establecidos previamente. En 1957 dentro del mismo PCCh se planteó la conveniencia de acercar más el desarrollo del comunismo del país al modelo soviético. Mao era partidario del avance revolucionario y se opuso a lo que consideraba un retroceso, eliminando la libertad de crítica dentro del partido e imponiendo su forma de entender el comunismo. Las tesis de Mao se alejaban cada vez más de la URSS, esta última más moderada, tanto en lo referente a política interior como exterior. Este enfrentamiento trae como consecuencia el enfriamiento de las relaciones entre ambos países y en 1960 la retirada de la ayuda soviética a China. Los resultados económicos del GSA fueron desastrosos. El descenso de la pro- ducción agrícola junto con la descoordinación que dominó la política económica del país, dieron origen a un gran aumento de la mortalidad por inanición y debilitamiento de la población a causa de la escasez de alimentos. No obstante, se consiguieron éxitos relativos en el terreno político, ya que se dio un gran paso hacia la colectivización y la consolidación del socialismo. El fracaso del proyecto global y el enfrentamiento con la URSS provocan divisiones dentro del PCCh de las que sale perjudicado Mao Tse-Tung, que abandona la presidencia de la República aunque no la del partido. Llevado por el temor a una vuelta atrás en el proceso revolucionario y la necesidad de fortalecer su posición dentro del propio partido, Mao emprende desde Shangai la Revolución Cultural (1966-1968). Había que educar ideológicamente a la juventud que no había conocido el capitalismo y puede caer en la tentación de simpatizar con él. Este fenómeno provocó en occidente opiniones encontradas. ¿Fue un verdadero movimiento de masas en el que el pueblo toma protagonismo en la lucha revolucionaria?, o, por el contrario, ¿fue simplemente una lucha por el poder a través de la manipulación de los jóvenes y la persecución de los disidentes? Finalmente, Mao vuelve a alcanzar la presidencia de la República en 1969, fecha en la que concluye formalmente la Revolución Cultural. En los años que van desde 1969 hasta la muerte de Mao (septiembre de 1976), la lucha por la sucesión dentro del partido marca la vida política del país. En 1978 Deng Xiaoping, cuya lealtad había sido cuestionada durante la Revolución Cultural, se hace con el poder y comienza una nueva era de reformas.
4. 1978. La reforma Al final de la etapa maoísta la situación económica del país se había deteriorado considerablemente. Tras los primeros éxitos económicos de la revolución se experimentó, en los últimos 20 años, un fuerte retroceso. - Durante este último período el crecimiento de la producción agrícola fue prácticamente nulo, la superficie de tierras cultivadas descendió en un 11 % y se produce un fuerte estancamiento de la productividad. - La población creció a un ritmo desconocido hasta entonces (de 586 millones de habitantes en 1953 se pasa a más de 1.000 millones a principios de los ochenta). - China se encuentra así con mano de obra abundante muy poco cualificada (el 25% de la población era analfabeta), - un gran índice de desempleo (de 40 a 90 millones en zonas rurales y de 10 a 30 millones en las ciudades) - y graves dificultades para alimentar a la población.
4.1. El espíritu de la reforma
las bases fundamentales de los cambios que Deng Xiaoping introduce en la política económica. El objetivo es promover el desarrollo económico, para lo que es necesario combatir las grandes carencias que lo impiden: tecnología, métodos de gestión, capitales, maquinaria y equipos. El proceso de apertura, por tanto, debe ir en dos direcciones. Por un lado, se impone la necesidad de realizar un gran volumen de importaciones y, por otro, obtener divisas para no deteriorar en demasía la balanza de pagos. Durante una década el volumen de importaciones creció de forma continuada. China ofrece un gran atractivo a las empresas extranjeras, ya que se les abre la posibilidad de introducir sus productos en un inmenso mercado que mantiene unas buenas condiciones de solvencia. El Estado sabe aprovecharse de la posición de fuerza que esto representa a la hora de negociar los precios de los productos importados. Se abre así una etapa económica muy favorable. La mejora de las perspectivas, el fuerte crecimiento económico y la existencia de gran cantidad de mano de obra barata, hacen de China un país atractivo a la inversión extranjera. El gobierno pone en práctica una política de fomento de la inversión extranjera con objeto de obtener el capital necesario para el desarrollo del país. Esta política se instrumentaliza fundamentalmente a través de la creación de Zonas Económicas Especiales (ZEE), en las que se instalan la mayor parte de las empresas extranjeras. Las ZEE constituyen una especie de ensayos para posteriormente introducirse en el resto del país. Se favorecen las actividades intensivas en capital, de alta tecnología y orientadas a la exportación. Se sitúan fundamentalmente en el litoral. El éxito de las ZEE es claro. En 1990 se habían establecido en ellas 5.700 proyectos con inversión extranjera (el 25% de todo el país) y aportaban el 10% de las exportaciones. Existían, no obstante, ciertos obstáculos que dificultaban las gestiones de los inversores. Las negociaciones para el establecimiento de las empresas a veces duran años debido a la excesiva regulación (estatal, provincial y municipal) que aún perdura. Se producen a veces problemas de abastecimiento de materias primas y de diferente concepción en temas de personal. Finalmente, el Estado impone a las empresas extranjeras la obtención de divisas, por lo que han de recurrir a la exportación para financiar sus propias importaciones. Durante toda esta década Hong Kong se constituye en intermediario tanto del tráfico de bienes como de capitales. Las primeras ZEE se sitúan cerca de la plaza británica para obtener ventajas de ese gran centro financiero y preparar la economía de la zona para el retorno de la soberanía previsto para 1997. Con objeto de obtener financiación para el desarrollo económico y divisas para las importaciones se actúa en tres frentes. Fomento de la exportación, impulso del turismo y obtención de créditos en el exterior. Este último recurso hace que la deuda exterior del país se incremente notablemente. El Estado se conduce con cautela en este terreno ya que aún existe cierto recelo ante el extranjero. Esto, unido al fuerte crecimiento económico, hace que el endeudamiento no llegue a ser excesivo medido en términos relativos.
4.3. La reforma en la industria La idea de que la industria pesada construye el futuro mientras que los bienes de consumo lo retrasan ha sido la base de la política industrial llevada a cabo hasta ahora. El crecimiento de la tasa de inversión en la industria pesada se había estado manteniendo a pesar del descenso de la renta nacional en los últimos años, por lo qué la cantidad disponible para el consumo era cada vez menor. El equipamiento industrial obsoleto e ineficaz y el descenso de la producción de bienes de consumo completan el conjunto de problemas a los que ha de hacer frente la nueva política industrial. La reforma en la industria se orienta principalmente en tres direcciones:
4.4. La reforma en la agricultura El coste de los desajustes en la agricultura se mide aún en vidas humanas. La supervivencia de la población sigue dependiendo de la producción agrícola. Tras los desastres acaecidos durante el GSA, la agricultura es el primer sector donde se realiza la reforma que introduce cambios en la estructura administrativa y cierta liberalización del mercado. El sistema de comunas queda definitivamente desmantelado. Se vuelve a la explotación familiar, base de la estructura productiva que surge de la primera reforma agraria llevada a cabo por Mao. No obstante, en esta ocasión la propiedad no es repartida como se hizo en 1949. Los campesinos se convierten en arrendatarios de tierras cuyo propietario es el Estado. A pesar de que no existe la propiedad privada de la tierra, la capacidad de actuación que se le otorga al campesino hace que este sistema de tenencia de tierras se asemeje a la plena propiedad. A partir de 1988 se permite la transferencia del derecho de arrendamiento que puede prorrogarse hasta 50 años y se puede transmitir de padres a hijos, e incluso se reconoce la posibilidad de alquilar mano de obra. El sistema de planificación es sustituido por un sistema de responsabilidad. Las relaciones del campesino con las agencias estatales se realizan a partir de ahora a través de contratos. En virtud de estos contratos un porcentaje de la producción queda disponible para ser vendida en el mercado libre donde los precios no están intervenidos por el Estado. A finales de los ochenta el 60% de la producción agrícola se vende en mercados libres. Una vez más se ha trasladado la responsabilidad hacia abajo (explotación familiar) y el incentivo moral se complementa con el económico a través del mercado.
TABLA 16. China, variación anual de algunos indicadores económicos, 1988-1991 (porcentajes)
1988 1989 1990*
Producto nacional bruto (^) 10,9 3,6 5, Producción industrial 20,8 8,5 7, Producción agrícola 3,9 3,1 6, Inversión fija (cifras brutas) (^) 23,5 -8,0 4, Índice de precios consumidor (^) 18,5 17,8 2, Valor de las exportaciones (^) 20,5 10,6 18,
Valor de las importaciones 27,9 7,0 -9,
La reforma de los precios y la empresa que estaba siendo acometida a finales de los ochenta se pospone para evitar la pérdida del control necesario para corregir los desequilibrios. Todas estas medidas de política económica se acompañan de una campaña de adoctrinamiento político y propaganda encaminada a paliar la crisis ideológica del país que parecía estar alejándose de la revolución. Finalmente, en el terreno de la política exterior se intenta limpiar la imagen del país con una actitud moderada de las autoridades ante una comunidad internacional de la que se sigue necesitando ayuda financiera y relaciones comerciales.
6. China en el mundo A la hora de movemos dentro del contexto mundial, debemos distinguir entre el país en conjunto, que se sitúa junto a las grandes potencias mundiales, y la población
cuyo nivel económico aún está muy lejos de alcanzar el de la población de los países desarrollados. En 1989 China se había situado en el grupo de los 10 países con mayor PNB que acumulan el 75% mundial: Estados Unidos (26%), Japón (14,7%), URSS (7,6%), RFA (7%), Francia (5%), Italia (4,4%), Reino Unido (4,2%), Canadá (2,5%), China (2%) y Brasil (1,8%). En el comercio mundial también hay que situar a China en los primeros lugares. En la tabla 16.2 vemos que, a pesar de su tardía incorporación, en 1991 el valor del comercio de mercancías de China ya representa casi el 2% del total, tanto en las importaciones como en las exportaciones, que le sitúa entre los 15 primeros del mundo. Es significativo, en la misma tabla, el porcentaje de incremento de las importaciones y las exportaciones entre los años 1990 y 1991 (19,5 y 16%, respectivamente), que supera incluso al de los principales exportadores asiáticos de manufacturas (17 y 14,5%). Actualmente, por tanto, el peso de China en el comercio internacional de mercancías es similar al de la URSS, que está experimentando una evolución radicalmente opuesta, con lo que se constata la incorporación de China al grupo asiático que acapara el 25% del comercio de mercancías.
TABLA 16. Valor del comercio de mercancías de grupos de países y países, 1991
Grupos de países
Exportaciones Importaciones Miles de millones ($)
Porcentaje Porcentaje 199/
Miles de millones ($)
Porcentaje Porcentaje 19911 1990
América del Norte 555 15,72 5,5 625 17,08 -2, América Latina 140 3,97 -4,0 145 3,96 12, Europa Occidental 1.610 45,61 -1,5 1.705 46,58 0, CE 1.365 38,67 -1,0 1.450 39,62 1, EFTA 215 6,09 -4,0 215 5,87 -5,
Europa Central Oriental/URSS* 130 3,68 -20,0 130 3,55 -25,
URSS 80 2,27 -25,0 70 1,91 -42, África 90 2,55 -3,5 90 2,46 -1, Oriente Medio 120 3,40 -9,5 120 3,28 16, Asia 885 25,07 11,5 825 22,54 8, Japón 315 8,92 29,5 235 6,42 0, Principales exportadores asiáticos de manufacturas * * 370 10,84^ 14,5^385 10,52^ 17, China 70 1,98 16,0 65 1,78 19, Total 3.530 100 1,5 3.660 100 1,
A pesar de lo que se desprende de los datos globales, los indicadores per cápita sitúan a la población china entre las más pobres del mundo. La suma del PNB de todos los países y territorios del mundo fue en 1989 de 19.851.409 millones de dólares. En el caso de equidistribución correspondería a China un PNB per cápita de 3.823 dólares.
crecimiento de China (12% en 1992) y la gran capacidad de reacción que ha demostrado el sistema. Sería simplificar demasiado las cosas si pretendiéramos explicar la diferente trayectoria de ambos países por los acontecimientos de los últimos años. A lo largo de todo el capítulo hemos visto las particularidades culturales, sociales y políticas en las que se desarrolla el proceso revolucionario chino que dan una mayor solidez al sistema surgido de él. La transición hacia el mercantil-socialismo es considerada desde el PCCh como una etapa hacia el comunismo pleno, durante la que se pretende alcanzar un desarrollo económico que permita continuar con los cambios políticos; al menos ésa es la base ideológica de la reforma. No obstante, puede convertirse en un proceso irreversible no sólo por cuestiones económicas. De la capacidad del PCCh para seguir ejerciendo el liderazgo del país y corrigiendo los desequilibrios que surjan de los cambios dependerá el rumbo que tome la economía en los próximos años y el papel que desempeñe en el nuevo orden mundial en el que parece perfilarse la gravitación asiática de los grandes centros de decisión.
BIBLIOGRAFÍA RECOMENDADA Fanjul, E. (1991): Reforma y crisis en China , Barcelona, Arias Montano Editores. Gernet,J. (1991): El mundo chino , Barcelona, Crítica. King Fairbank, 1. (1990): Historia de China. Siglos XIX y XX , Madrid, Alianza Universidad. Tamames, R. (1991): Estructura económica internacional , Madrid, Alianza Universidad.
Juan Avilés e Isidro Sepúlveda, Historia del mundo actual. De la caída del Muro a la Gran Recesión, Síntesis, 2010 (^14)
Los Juegos Olímpicos de Pekín, celebrados en el verano de 2008, han permitido a China mostrar a millones de espectadores de todo el mundo la imagen que desea dar de sí misma: la de una gran nación que combina una tradición cultural milenaria con el dominio de las nuevas tecnologías. En la espectacular ceremonia de apertura miles de participantes se movieron con una coordinación perfecta en una sucesión de escenas que evocaban la historia y el presente de China, evitando eso sí las referencias al maoísmo. A lo largo de los juegos 51 medallas de oro, frente a 36 de Estados Unidos, mostraron la preparación de los atletas chinos. Las exhaustivas medidas de seguridad evitaron que una sola voz discordante enturbiara el espectáculo de unanimidad patriótica, aunque en los meses anteriores las protestas por la represión en el Tíbet habían acompañado el recorrido de la antorcha olímpica por diversos países. China se ha mostrado al mundo como un gran país, pero no como un país libre. China era ya un gran imperio cuando Roma dominaba el Mediterráneo y a lo largo de los siglos sus logros económicos, tecnológicos y culturales la han situado a menudo entre las áreas de civilización más avanzadas. Durante los siglos de la gran expansión europea China quedó retrasada frente a Occidente, pero su reciente desarrollo la ha convertido en uno de los principales actores del mundo de hoy. El siglo pasado no fue sin embargo fácil para China, que sufrió los horrores de la invasión japonesa y de la guerra civil. El triunfo comunista dio lugar en 1949 a la fundación de la República Popular China, que bajo el liderazgo de Mao se embarcó en experimentos utópicos con consecuencias catastróficas. Durante los años sesenta, cuando Japón, Carea del Sur y también los territorios de población china de Taiwán, Hong Kong y Singapur entraban en la senda del desarrollo económico acelerado, China sufrió los sangrientos desórdenes de la Revolución cultural, promovidos por Mao. Pero cuando éste murió en 1976, el cambio no tardó en producirse. Las autoridades chinas han celebrado recientemente el treinta aniversario de la reunión del Comité Central del Partido Comunista de 1978, en la que las tesis prag- máticas y reformistas de Deng Xiaoping triunfaron sobre la ortodoxia maoísta. Fue el inicio de una transición gradual hacia la economía de mercado que ha conducido a China a un éxito económico sin precedentes en el mundo, con una tasa media de crecimiento del PIB durante treinta años de casi el 10% anual. Esto ha supuesto una gran elevación del nivel de vida y una drástica reducción del número de personas que viven por debajo del umbral de la pobreza. Es un éxito por el que los dirigentes chinos se muestran justificadamente satisfechos, pero en 2009 se cumplieron también veinte años de un hecho mucho menos glorioso, la matanza de la plaza de Tiananmen, que en 1989, cuando el comunismo se hundía en la Europa del Este, ahogó en sangre los deseos de libertad y democracia.
Deng Xiaoping, el reformador La figura más importante de la historia china en los últimos treinta años es sin duda Deng Xiaoping, el veterano dirigente comunista depurado durante la Revolución cultural que impulsó el giro hacia la economía de mercado. Nacido en 1904, Deng marchó a los quince años a Francia, para trabajar y formarse, y fue allí donde se incorporó a las filas comunistas. Volvió a China en 1926 y durante los años de la guerra contra Japón y de la guerra civil demostró su notable capacidad como líder militar. En 1957 fue nombrado secretario general del Partido Comunista chino y tras el fracaso del programa de colectivización e industrialización acelerada impulsado por Mao, el llamado "gran salto hacia delante", fue durante los años sesenta uno de los lideres que defendieron una línea más prudente y pragmática. Ello le llevó a ser destituido y acosado durante la Revolución cultural. Tras la muerte de Mao en 1976 y la rápida derrota de los representantes del maoísmo radical, la llamada "banda de los cuatro", a Deng le llegó su oportunidad. A fines
Juan Avilés e Isidro Sepúlveda, Historia del mundo actual. De la caída del Muro a la Gran Recesión, Síntesis, 2010 (^16)
El movimiento se extendió a otras ciudades, pero su centro siempre estuvo en la plaza de Tiananmen, a la que acudieron también estudiantes de otras provincias. El 19 de mayo el secretario general del Partido Comunista Zhao Ziyang, cuya posición aperturista había quedado en minoría entre los máximos dirigentes, acudió a la plaza y pidió a los estudiantes que cesaran en la huelga de hambre para que se pudiera iniciar el diálogo. Fue la última intervención pública de Zhao, que como consecuencia de esta crisis fue desplazado de todos los cargos y sometido a arresto domiciliario. Tras unas semanas de indecisión, Deng y los principales dirigentes habían optado por reprimir las protestas mediante la fuerza armada. A diferencia de los líderes comunistas de Europa centro-oriental, no estaban dispuestos a renunciar al poder del partido y además temían que la extensión de la protesta pudiera conducir a una reanudación de los disturbios que habían acompañado a la Revolución cultural, en la que los funcionarios del partido habían sido humillados y desplazados por los jóvenes rebeldes maoístas. En realidad los estudiantes que en 1989 se habían movilizado por el cambio no habían recurrido a la violencia como habían hecho veinte años antes los jóvenes guardias rojos, pero los ancianos dirigentes chinos veían toda protesta callejera como una amenaza para la estabilidad del país. El 20 de mayo declararon la ley marcial. La entrada de las tropas enviadas a Pekín para acabar con la protesta se vio frenada por la acción de muchos ciudadanos, que levantaron barricadas para impedir su avance. El día 30 los estudiantes levantaron en la plaza de Tiananmen una gran estatua de la Democracia que se convirtió en un símbolo del movimiento. El ataque final de las tropas se produjo el 4 de junio. La resistencia pacífica de muchos ciudadanos quedó simbolizada por un hombre que fue filmado mientras frenaba el avance de una columna de carros armados interponiéndose frente al primero. Nunca se le ha vuelto a ver y se supone que fue ejecutado. La acción del ejército acabó con toda resistencia a un coste en víctimas que nunca se ha podido establecer con precisión. Varios cien- tos, quizá miles de ciudadanos murieron ese día. A ello siguió una oleada de detenciones y juicios y el movimiento por la libertad quedó anulado. Un estricto control policial y un desarrollo económico que ha elevado el nivel de vida de la mayor parte de la población han conducido a una casi completa despolitización. La dictadura del Partido Comunista no se ha visto desafiada en los últimos veinte años.
Economía de mercado y desarrollo acelerado Las reformas emprendidas a partir de 1979 se centraron en la liberalización econó- mica y la apertura al exterior. Se trataba de seguir el ejemplo de Japón, Carea del Sur y Taiwán que habían logrado un notable desarrollo económico en las décadas anteriores y para ello era necesario poner [m al rígido control estatal de la economía establecido en tiempos de Mao. No se empleó sin embargo una terapia de choque, como la adoptada por Rusia y Europa centro-oriental en los años noventa, sino un enfoque gradualista, que no ha supuesto el fin abrupto del sector estatal. Las empresas estatales, que aportaban tres cuartas partes de la producción industrial en 1978, todavía aportaban el 30% en 2007. La apertura al exterior ha sido extraordinaria, pues un país casi cerrado en sí mismo como era la China de Mao se ha convertido en 2007 en el segundo exportador del mundo, después de Alemania, y el tercer importador, después de Estados Unidos y Alemania. En 2001 China se incorporó a la Organización Mundial del Comercio. La inversión extranjera ha contribuido decisivamente a la modernización económica y a comienzos del siglo XXI ha empezado también a cobrar fuerza la inversión china en el extranjero, encaminada en buena medida a asegurar el suministro de materias primas. El resultado ha sido un crecimiento del PIB que durante treinta años se ha mantenido en una tasa media cercana al 10% anual.
El liderazgo político, de Jiang Zemin a Hu Jintao En China es frecuente referirse a cuatro generaciones que han ejercido sucesiva- mente el liderazgo de la República Popular. La primera fue la de Mao, la segunda tuvo a Deng como principal dirigente, la tercera ha sido la de Jiang Zemin y la cuarta es la del actual líder Hu Jintao. Jiang Zemin, nacido en 1926, se convirtió en el líder efectivo de
Juan Avilés e Isidro Sepúlveda, Historia del mundo actual. De la caída del Muro a la Gran Recesión, Síntesis, 2010 (^17)
China desde que la avanzada edad de Deng hizo que su influencia declinara. Secretario general del Partido Comunista de China desde 1989 hasta 2002, Jiang asumió también la presidencia de la Comisión militar del partido desde 1989 a 2004, y la presidencia de la República Popular de 1993 a 2003. Nunca ha tenido sin embargo tanta autoridad como Deng y su Gobierno ha tendido a basarse en el consenso entre los principales líderes. Por su parte Li Peng, a quien se atribuye una gran responsabilidad en la represión de la protesta de Tiananmen, ha ejercido el cargo de jefe de Gobierno de 1987 a 1998. El comienzo del siglo XXI ha presenciado el ascenso a la cúspide de una nueva generación de líderes, la cuarta. Hu Jintao, nacido en 1942, se incorporó al máximo órgano del partido a los cincuenta años, una edad muy temprana respecto a lo habitual en China, y tuvo el apoyo de Deng. Secretario general desde 2002, sucedió también a Chiang como presidente de la República Popular en 2003 y presidente de la comisión militar en 2004. La Jefatura del Gobierno la ejerce desde 2003 Wen Jiabao, nacido en 1942, que parece gozar de bastante popularidad. En sus declaraciones públicas Hu Jintao ha defendido la tesis de que es necesario construir una sociedad armoniosa, promoviendo no sólo el desarrollo económico sino también el bienestar social. Esto supone una mayor atención a los problemas de la desigualdad social y del deterioro medioambiental, que han afectado gravemente a China durante las últimas décadas. También ha mostrado su preocupación por la corrupción que afecta al país y en 2006 lanzó una campaña encaminada a promover una conducta basada en valores morales. La prensa ha recibido una mayor posibilidad de abordar los problemas que más preocupan a la gente, incluidos los abusos de algunos dirigentes locales, pero dentro de unos límites estrictos, que excluyen la oposición al Gobierno. El debate político en internet está también muy censurado. Dos ejemplos recientes de esta actitud antiliberal han sido el cierre informativo sobre las protestas que tuvieron lugar en Tíbet en marzo de 2008, y la total exclusión de cualquier manifestación crítica durante los Juegos Olímpicos de Pekín, que atrajeron sobre China la atención de todos los medios de comunicación del mundo.
La recuperación de Hong Kong Colonia británica desde 1842, el pequeño pero densamente poblado territorio cos- tero de Hong Kong se convirtió desde mediados del siglo XX en uno de los principales centros financieros del mundo. En 1984 el Reino Unido y la República Popular llegaron a un acuerdo para su retorno a la soberanía china, que se produjo en 1997. El acuerdo preveía que Hong Kong se transformara en una región administrativa especial, que conservaría su sistema legal y mantendría una amplia autonomía. La ley básica de Hong Kong, aprobada en 1990 por el Congreso de la República Popular, garantiza a la región unas instituciones mucho más libres que las del resto del país, aunque no un sistema democrático. El consejo legislativo de Hong Kong es elegido en parte por sufragio directo y en parte por sufragio indirecto. Existe sin embargo una oposición activa, que solicita la instauración de un sistema basado en el sufragio universal. Por otra parte, el mantenimiento del sistema legal creado durante el dominio británico ha facilitado que Hong Kong mantenga su tradicional importancia como centro financiero.
La cuestión de Taiwán: La aspiración de los dirigentes chinos es recuperar también la soberanía sobre Tai- wán, pero éste es un caso más complejo que el de Hong Kong. La isla de Taiwán, de población china, fue conquistada por Japón en 1895 y permaneció bajo dominio japonés hasta el final de la Segunda Guerra Mundial, en que revirtió a China. En 1949 se convirtió en el último refugio de los vencidos en la guerra civil, es decir el Gobierno de Chiang Kaishek y su partido el Kuomintang. Nunca se firmó un armisticio y a partir de 1949 existen dos entidades que se consideran como la legítima expresión del Estado chino: la
Juan Avilés e Isidro Sepúlveda, Historia del mundo actual. De la caída del Muro a la Gran Recesión, Síntesis, 2010 (^19)
tiránicos del mundo, como los de Sudán y Zimbabue. A partir de 2006, sin embargo, la actitud china en estos temas se ha vuelto algo más constructiva. En particular, China está jugando un papel activo en el esfuerzo internacional para frenar las aspiraciones nucleares de Corea del Norte. A partir de los años noventa China viene realizando un esfuerzo de modernización de sus Fuerzas Armadas, con importantes compras de armamento, sobre todo a Rusia. Esto causa gran preocupación en Taiwán y también en otros países, como Japón, que por otra parte cuentan con la protección de Estados Unidos.