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ciudadania multicultural, Apuntes de Ciencia Política

Asignatura: Ciencia Politica, Profesor: , Carrera: Periodisme, Universidad: UPF

Tipo: Apuntes

2015/2016

Subido el 16/01/2016

sofiaalonso
sofiaalonso 🇪🇸

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CIUDADANÍA MULTICULTURAL
La mayoría de las democracias liberales están salpicadas de diversos grupos nacionales y/o
poliétnicos que cohabitan con la comunidad política tradicional del Estado en el cual están
insertados: gozamos de un mundo multicultural que es el resultado o bien de la incorporación
de culturas que previamente disfrutaban de autogobierno y estaban territorialmente
concentradas a un Estado mayor, deseosas de ser sociedades distintas respecto de la cultura
mayoritaria de la que forman parte –, a las que el autor denomina “minorías nacionales”; o bien
de la inmigración individual y familiar – que acostumbra a unirse en asociaciones poco rígidas y
evanescentes, anhelando integrarse en la sociedad de la que forman parte y que se la acepte
como miembro de pleno derecho de la misma –, a los que Kymlicka llama “grupos étnicos”.
Analizando los distintos recorridos que se dibujan para llegar a ser un Estado multinacional y/o
un Estado poliétnico; encontramos que en el primer caso la inserción de diferentes naciones en
un Estado puede tener lugar de forma involuntaria: la invasión y conquista de de una comunidad
cultural por otra o la cesión de de la comunidad de una potencia imperial a otra, o el caso en que
el suelo patrio es invadido por gentes dispuestas a colonizar dicha comunidad; o de forma
voluntaria: cuando culturas diferentes convienen en formar una federación para su beneficio
mutuo por ejemplo la preferencia histórica de Texas, Nuevo México y California, que se
anexaron a EUA tras la guerra mexicana de 1846-1848, por alcanzar un autonomía dentro del
Estados Unidos, no dejarlo; o la lealtad de común de los suizos pese a sus divisiones culturales
y lingüísticas. Este tipo de ejemplos solo ocurren porque el Estado del país que los habita
reconoce y respeta su existencia como nación diferente: lo cierto es que los Estados
multinacionales solo pueden sobrevivir si existe esta lealtad a la comunidad política de éste. Por
el otro lado, topamos con la pluralidad étnica dentro de un mismo Estado, el cual primeramente
– antes de los 60 – adoptaba una actitud “angloconforme” donde pretendían que los inmigrantes
abandonasen su herencia distintiva y asimilasen totalmente las pautas culturales. Esto cambio a
principio de los setenta cuando adoptaron una política más tolerante y pluralista que permite y,
de hecho, estimula que los inmigrantes mantengan diversos aspectos de su herencia étnica.
Para establecer una coagulación armoniosa de estos distintos colectivos en la actualidad y en el
futuro ya que el pasado histórico de varios países demuestran como estas fluctuaciones de
habitantes extranjeros y identidades nacionales ocurren constantemente y parecen aumentar con
la presente prosperidad del liberalismo: la unión de EUA con las naciones indios americanos,
portorriqueños, chicanos o la de Canadá con ingleses, franceses y aborígenes; la inmigración de
Suiza o Australia – es necesario primero hacer una distinción entre estas dos modalidades de
pluralismo cultural entendiendo su razón de ser y, a continuación, idear una política de
inmigración más equitativa y compleja también para evitar algunos casos más complejos que se
escapan de las dos tipologías – como por ejemplo la cultura “hispana” o la “negra” que no se
identifican con ninguno de los procedimientos por los cuales se forman cada uno de estos dos
tipos de culturas, explicados ambos anteriormente. Concibiendo el “multiculturalismo” no como
las “costumbres” o la “civilización” de un grupo o pueblo en concreto, donde se incluiría la
cultura gay, lesbiana o de discapacitados que también están en lucha por ser respetados e
incluidos en la sociedad, y que la teoría de Will Kymlicka contempla y compatibiliza con su
visión acotada de “multicultural” de un Estado –, sino como una comunidad intergeneracional,
más o menos completa institucionalmente, que ocupa un territorio o una patria determinada y
comparte una historia y lenguaje específicas. Algunos países plantean que protegiendo
únicamente los derechos individuales es suficiente, pero otros afirman que también son
necesarios otros derechos para los individuos en su calidad de miembros de determinadas
comunidades; concluyendo el autor que existen tres formas de derechos específicos en función
de la pertenencia grupal: de autogobierno, poliétnicos y especiales de representación.
Creo que es importante la distinción para formular reglamentaciones de beneficio mutuo pero
¿no sería más fácil concebir un mundo sin etiquetas ni prejuicios, donde conocer y entender al
otro ser humano - que comparte nuestras mismas raíces – sea nuestro interés, sin enjaularlo en
un estereotipo? Puede parecer una utopía, pero yo procuro hacerlo cada día, intentando asesinar
a mis conceptos, y creo que me funciona, me da más libertad a mí y al otro individuo.

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CIUDADANÍA MULTICULTURAL

La mayoría de las democracias liberales están salpicadas de diversos grupos nacionales y/o poliétnicos que cohabitan con la comunidad política tradicional del Estado en el cual están insertados: gozamos de un mundo multicultural que es el resultado o bien de la incorporación de culturas – que previamente disfrutaban de autogobierno y estaban territorialmente concentradas a un Estado mayor, deseosas de ser sociedades distintas respecto de la cultura mayoritaria de la que forman parte –, a las que el autor denomina “minorías nacionales”; o bien de la inmigración individual y familiar – que acostumbra a unirse en asociaciones poco rígidas y evanescentes, anhelando integrarse en la sociedad de la que forman parte y que se la acepte como miembro de pleno derecho de la misma –, a los que Kymlicka llama “grupos étnicos”. Analizando los distintos recorridos que se dibujan para llegar a ser un Estado multinacional y/o un Estado poliétnico; encontramos que en el primer caso la inserción de diferentes naciones en un Estado puede tener lugar de forma involuntaria: la invasión y conquista de de una comunidad cultural por otra o la cesión de de la comunidad de una potencia imperial a otra, o el caso en que el suelo patrio es invadido por gentes dispuestas a colonizar dicha comunidad; o de forma voluntaria: cuando culturas diferentes convienen en formar una federación para su beneficio mutuo – por ejemplo la preferencia histórica de Texas, Nuevo México y California, que se anexaron a EUA tras la guerra mexicana de 1846-1848, por alcanzar un autonomía dentro del Estados Unidos, no dejarlo; o la lealtad de común de los suizos pese a sus divisiones culturales y lingüísticas. Este tipo de ejemplos solo ocurren porque el Estado del país que los habita reconoce y respeta su existencia como nación diferente: lo cierto es que los Estados multinacionales solo pueden sobrevivir si existe esta lealtad a la comunidad política de éste. Por el otro lado, topamos con la pluralidad étnica dentro de un mismo Estado, el cual primeramente

  • antes de los 60 – adoptaba una actitud “angloconforme” donde pretendían que los inmigrantes abandonasen su herencia distintiva y asimilasen totalmente las pautas culturales. Esto cambio a principio de los setenta cuando adoptaron una política más tolerante y pluralista que permite y, de hecho, estimula que los inmigrantes mantengan diversos aspectos de su herencia étnica. Para establecer una coagulación armoniosa de estos distintos colectivos en la actualidad y en el futuro – ya que el pasado histórico de varios países demuestran como estas fluctuaciones de habitantes extranjeros y identidades nacionales ocurren constantemente y parecen aumentar con la presente prosperidad del liberalismo: la unión de EUA con las naciones indios americanos, portorriqueños, chicanos o la de Canadá con ingleses, franceses y aborígenes; la inmigración de Suiza o Australia – es necesario primero hacer una distinción entre estas dos modalidades de pluralismo cultural entendiendo su razón de ser y, a continuación, idear una política de inmigración más equitativa y compleja también para evitar algunos casos más complejos que se escapan de las dos tipologías – como por ejemplo la cultura “hispana” o la “negra” que no se identifican con ninguno de los procedimientos por los cuales se forman cada uno de estos dos tipos de culturas, explicados ambos anteriormente. Concibiendo el “multiculturalismo” no como las “costumbres” o la “civilización” de un grupo o pueblo en concreto, donde se incluiría la cultura gay, lesbiana o de discapacitados – que también están en lucha por ser respetados e incluidos en la sociedad, y que la teoría de Will Kymlicka contempla y compatibiliza con su visión acotada de “multicultural” de un Estado –, sino como una comunidad intergeneracional, más o menos completa institucionalmente, que ocupa un territorio o una patria determinada y comparte una historia y lenguaje específicas. Algunos países plantean que protegiendo únicamente los derechos individuales es suficiente, pero otros afirman que también son necesarios otros derechos para los individuos en su calidad de miembros de determinadas comunidades; concluyendo el autor que existen tres formas de derechos específicos en función de la pertenencia grupal: de autogobierno, poliétnicos y especiales de representación. Creo que es importante la distinción para formular reglamentaciones de beneficio mutuo pero ¿no sería más fácil concebir un mundo sin etiquetas ni prejuicios, donde conocer y entender al otro ser humano - que comparte nuestras mismas raíces – sea nuestro interés, sin enjaularlo en un estereotipo? Puede parecer una utopía, pero yo procuro hacerlo cada día, intentando asesinar a mis conceptos, y creo que me funciona, me da más libertad a mí y al otro individuo.