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Asignatura: Pegagogia Social, Profesor: , Carrera: Educació Social, Universidad: UOC
Tipo: Apuntes
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Jesús Vilar
17 Educación Social
¿Por qué hoy en dí a se ha bl a tanto de é ti ca profes ional? ¿De qué ha bl amos, a qué nos referimos cuando ha bl amos de estas cues ti ones en el campo de la acción soc ial? Realmente, ¿qué ti ene que ver la re fl ex ión é ti ca (que es
Estas son algunas de las preguntas que nos servirán de punto de partida para inic iar una re fl ex ión sobre el sentido que debe tener la é ti ca profesional,
profesión y su concreción en crite ri os deontológicos, esto es, en los deberes y las obligaciones esp ecí fi cas de cada una de las profesiones (Femández, J. L. ; Hortal, A. , 1994).
Inicialmente, destacaremos dos argumentos o cues ti ones a partir de los cuales consideraremos que es necesario ha bl ar de é ti ca profes ional en e l campo socia l. El primer argumento hace referencia a la presencia ineludible de las cues ti ones ideológicas y valora ti vas en este terreno profesional. El segundo, hace referencia a las co nsecuencias que ti ene la ex posic ión permane nt e en situaciones de toma de dec isiones dif íc il es o impos ibles, para la salud mental del profes iona l.
Acción social, ideología y valores
La primera cues ti ón que conviene recordar es que las profesiones que giran alr ededor de las acciones sociales no son neutras, siempre manifiestan alg ún tipo de be li gerancia más o menos ac ti va hacia unos u ot ros valores (Trill a, ( 9 92 ). Su acc ión parte siempre de un posiciona mi ento id eológico a partir del
Educación Social 17 Deontología^ y^ práctica^ profesional
cual se hace la selección de las prioridades y se construye el sistema de respuestas, de manera que las acciones sociales o soc ioeduca ti vas ti enen como punto de partida unos valores que poste ri ormente hay quien puede intentar di simularlos en fo rma de crite ri os científicos.
En este sentido, el intento de f un cionar con pl antea mi entos exclusivamente
Las profesiones sociales tendieron a utili zar métodos cientí fi cos en un intento de aumentar el ri gor y la sistema ti zación en la acción y la neutralidad en la toma de decisiones. Obviamente, el uso de procedimientos estandarizados cl aramente rac iona li za todos estos procesos, pero no evita adoptar un a pos ición desde la que se interprete la r ea lidad y se dec id an las prioridades .. Así pues, el pro bl ema no está so lamente en la elecc ión del mejor métod o, s in o que la estrategia utilizada responde a una forma específica de interpretar la situación que se estudi a, es decir, a un posiciona mi ento id eológico sobre la rea lidad. En estos casos, la téc ni ca no so lu ciona las di ficultades deriva da s de la elección, porque las cues ti ones valora ti vas sólo pueden tratarse desde el mundo de los valores, de la mi sma mane ra que las cues ti ones téc ni cas necesitan respuestas téc ni cas y las cues ti ones científicas necesitan respuestas científicas (Sánchez, 1996 ).
El conflicto de valores que se de ri va del posicionamiento político y é ti co siempre está prese nt e, a pesar de que con frecuencia las acciones socioeduca ti vas o proyectos concretos se viven como hechos ai slados e independientes, alejados de las grandes declaraciones id eológicas. Ca be" recordar que los proyectos van vinculados a políticas sociales que determinan las fo rmas como ti enen que tratarse las diversas situaciones, de manera que a pesar de tener siempre un margen de ma ni obra en función del estil o personal, el colec ti vo profesional ti ene que asumir y no puede modifi car los condicionantes que se de ri van del marco legal y jurídico (en el fo ndo, id eológico) donde desarro ll a su ac ti v id ad l. Por ejempl o, no puede modificar los circuitos de actuación dentro de la red, no puede crear nu evos itinerarios, no puede di señar otras medidas dife rentes a las que prevé la ley ni pu ede dejar de aplicar lo que la ley dictamina; es más, el pro pi o proyecto donde desarro ll a su tarea existe, porque se aju sta a un programa y a un pl an, es dec ir, a una política de ac tu ac ión específica.
Ev identemente, si se está de acuerdo con la forma como se está in terp re ta nd o la realidad y, en consecuenci a, con la manera de tratar las di versas situac iones sociales, el grado de conflicto di sminuye de for ma drás ti ca.
Educación Social 17 Deontología y práctica profesional
contribuyen a colocar al profesional en una situación de vivir su acclOn cotidiana de forma extrema e inevitablemente aparecen los dilemas. Además,
enfrentarse a situaciones críticas plagadas de dilemas que no podrá solucionar, no solamente se juega desde la capacitación y la racionalidad, sino que entran en escena mecani smos de carácter afectivo que minan la resistenci a emocional
Si integramos los dos aspectos que hasta el presente hemos apuntado, (la carga ideológica en los contextos socioeducativos y la tensión emocional derivada de la tomade decisiones), nos encontramos que los conflictos de valor vuelven a aparecer con toda su contundencia.
De hecho, éstos no habían marchado nunca, pero habíamos caído en el espejismo tecnocrá ti co en donde no había lu gar (por lo menos teóricamente) para lo s dilema s. Es imprescindible reconocer que los valores están en el centro de las acciones sociales, son ineludibles en este marco profesional y la reflexión moral no es un hecho excepcional para momentos solemnes sino que forma part e de la cotidianeidad. Esta es una ocupación que nace fundamentalmente por la existencia de desigualdades y conflictos, e manera que el conflicto es uno de los ejes centrales de este campo de trabajo.
Por otro lado, la realidad presente no nos lleva sino hacia una mayor necesidad de definir un posicionamiento ético desde el cual poder tomar decisiones morale s. Esta se rá una tarea clave para tratar con criterios de ju stici a los desequilibrios de nuevo milenio: el progresivo aumento de la desigualdad entre países desarrollados y países en vías de desarrollo, el notable crecimiento del cuarto mundo en las grandes ciudades, los conflictos interculturales, la quiebra del estado del bienestar o los efectos de la globaJización son ejemplos que no permiten se r demasiado optimista respecto de la posibilidad que los profesionales de la acción social se encaminen hacia un futuro rutinario y me cá nico en sus tareas.
Inevitablemente, tenemos que volver a plantearnos las cuestiones básica s:
La reflexión moral no es un hecho excepcional para momentos solemnes sino que forma parte dela cotidianeidad
17 Educación Social
Cuestiones, problemas y dilemas morales. Formas de optimización
Ahora bi en, que la é ti ca sea un eleme nt o cotidiano muy presente, no quiere decir que los agentes soc iales tengan que estar permanentemente discutiendo dilema s; entre otras razones, porque la lógica de la acc ión social pide respuestas inmediatas, a pesar de que sea sobre temas de fo ndo que necesitan una lenta re fl e xi ón. En este sentido, pu ede ser de utilidad di stinguir entre cuestiones morales, pro bl emas morales y dilemas morales (Banks, 1997 ).
Las cues ti ones morales son los elementos habituales en el tejido de las situaciones sociales. All í están, pero esto no quiere dec ir que necesariamente se tengan que co nv ertir en un hecho conflic ti vo.
Los pro bl emas morales son situaciones de conflicto de valores que ti enen un a respuesta más o menos estructurad a. Si g ui e nd o el razonamiento ante ri or, puede darse el caso de que alg un os de los valores que se indicaban entren en co nflicto y se tenga que tomar alg un a decisión.
Los dile mas morales son situac iones de mayor excepcionalidad en que hay que tomar un a dec isión, sa bi endo que proba bl emente ning un a de las res pu estas adoptadas sea lo suficientemente adecuada, puesto que no va a sa ti sfacer las neces id ades ni las ex pecta ti vas de los agentes en conflicto.
A par ti r de un ejempl o ilustraremos los tres conceptos.
En el campo profes ional de la acción social es habitual que estén presentes elementos morales como pu eden ser el derecho a la libe rt ad, el respeto a la autonomía o la co mprensión de la di versidad cultura l. Como se pu ede ver, estos elementos no son necesariamente pro bl e má ti cos , pero configura n el uni verso moral y conceptual del día a día.
Ahora bi en, ¿ un a persona de cultura y re li gión diferente a la del pais do nd e trabaja y vive, pu ede pedir dejar de ir a trabajar o interrumpir su tarea, porque ti ene que rea li zar un ritual re li gioso?
Un segundo eje mplo: un adolesce nte menor de edad, tutelado por la admini strac ión, ¿ pu ede salir un vie rn es toda la noche como hacen los jóve nes de su edad, o por el hecho de estar de encontrarse en un a in stitución hay que in crementar las medidas de protecc ión y no hay que asumir el ri esgo de que pase la noche fuera del ce nt ro?
17 Educación Social
medio pro pi o, un marco que prevé respuestas a un conjunto de intercambios co muni ca tivos, de manera que se anticipa a la aparici ón de la situac ión co muni ca ti va medi ante la utili zac ió n de un abani co de pr o pu es tas preestablec idas. Fin a lm ente, la optimi zación introyec ti va se basa en la autoconc iencia y la creac ión de patro nes pro pi os. Es una ca pacidad humana basada e n la ca pac id ad de pensarse. El yo autoconsc ie nt e responde a la ca pacidad que la persona ti ene que ser co nsc iente de l propi o pensa mi ento, de las propias re fl ex iones y los propios actos. Se pl ant ea o bj e ti vos, pla ni fica la acción, diri ge su rea li zación y eva lú a los resultados (Puig, 1987 ). Es un paso cualita ti vo fundamental porque ma ni fiesta la ca pac id ad no sólo de ac umul ar ex p er ienc ias s in o de crear patronos a p ar tir de los cuales co nstruir respuestas.
En e l ej emplo ante ri or, una situac ión de dile ma se co rresponde a un a
La co nversión de los dilemas en pro bl emas morales se co rresponde co n una optimización proyec ti va (se avanzan respuestas previstas a situaciones ya co noc idas que se es pera que pasen ).
La posibilidad de sistema ti zar respuestas se da por dos tipos de razones : un a,
reacc iones adaptativas; la segunda, más elaborada, que co nsiste e n la co nstrucc ión de un patrono o un marco de interpretación a p ar tir del cual gener ar respuestas. En esta segunda opción se ha puesto en funcionamiento la optimi zac ión introyectiv a. Desde el punto de vista de la é ti ca profesional, esta
in strumentos de guía también representan un marco a p ar tir del cual discutir
La construcción de un espacio de trabajo y reflexión desde la perspectiva ética
Hasta este punto hemos intentado mostrar la neces idad de in co rporar la reflexión d eo nto lógica en la ac ti vi dad básica de l agente soc ia l. Ahora bi en, pese a la volunt ar iedad para ubicarse en un uni verso é ti co, nos tenemos que preguntar: ¿cuáles son los pasos, las tareas, e l tipo de trabajo que un grupo de profesionales ti ene que inici ar para hacer de la ética un e lemento cotidian o? ¿ De qué eleme nt os di sponemos que nos sirvan de punto de partida?
Educación Social 17 Deontolog ía^ y^ práctica^ profesional
El elemento básico alr ededor del cual ti e ne que girar la co nstrucc ión de una posición é ti ca es el có digo deontológico. este es el documento de referencia de la profes ión donde se indi ca n los principios básicos que guían la acc ión. Ahora bi en, el código deontologico ti ene sentido siempre que sus postul ados sean interpretados desde pos iciones co mpartidas. En el caso contrario, se co nvierte en un texto genera li sta que permite múltiples interpretaciones, lo cual es cl aramente in sa ti sfacto ri o en los momentos de dificultad en que se necesitan o ri entaciones precisas. Como ya apunta rn os en otro momento, será un ele me nt o cl ave siempre que se convie rt a en un punto de ll egada, es dec ir, en el resultado de un proceso de cl arificac ión y co nstrucción conjunta entre todo el co lectivo de profes ionales, y tendrá importantes dé fi cits si se utili za como punto de partida, es dec ir, si se presupone que todo el colec ti vo profes ional lo interpreta de la mi sma fo rma s in un trabajo re fl ex ivo previo (Vil ar, 2 00 0).
Tres líneas básicas de acción para la construcción de un
universo ético
Las propuestas que apuntaremos a co ntinuación son la consecuencia de algunas observac iones rea li zadas durante un estudio sobre los principales conflictos é ti cos del profes ional de la acc ión soc ial^6.
Una de las principales observac iones que hi cimos es que la id enti ficac ión de conflictos co ncretos es un camino difuso e impreciso que no clarifica ni ay uda a avanzar, por lo menos inicialmente, en el trata mi ento de las cues ti ones de carácter é ti co, por las razones que a co ntinuac ión se apuntan.
Educación Social 17 Deontología^ y^ práctica^ profesional
Construcción de una id entidad profesional compartid a. Id entificación y ex plicitac ión de un modelo interpreta ti vo de la realidad social y, en co nsecuencia, de un a propuesta de acción. Ini cio de pr ocesos de aná li sis de co nflictos é ti cos en e quip os profes ionales y de construcc ión de respuestas co nsensuadas.
Construcción de una identidad profesional
Un bu en número de preocupaciones que aparecieron en el estudio que antes hemos c it ado están directamente relacionadas con la neces id ad de encontrar un sentido y una función soc ial a la profesión: cuál es la fin alidad opera ti va de la acción social, de qué se es responsa bl e, delante de qui én ... En la hi storia rec iente de alg un as profes iones del marco social (la educación soc ial, por ejemplo), la identidad se ha id o construyendo en función del encargo y las posibilidades rea le s de ac tu ación que se dan en cada contexto de trabajo, de manera que si ca mbiaba el marco de trabajo, finalmente cambi aba también el sentido de la profesión. Por otro lado, si los di fe rentes ámbi tos de trabajo funciona n co n crite ri os y fin alid ades mu y difere nciadas, no hay un reconoc imiento entre profesionales co mo mi embros de un mi smo colec ti vo e incluso se pueden duplicar tareas. En este sentido, es necesario no co nfundir la fi gura prof es ional co n los estil os pos ibl es de trabajo, para ev itar multiplicac iones innecesarias de personas que, en un intento de encontrar su espacio en el mercado del trabajo, acaban co nvirtiéndose en los profesionales inhabilitantes que ya describió Illich 8.
Las anteriores razones hacen que la primera lín ea de trabajo que se reco mi e nd a esté dirig id a a co nstruir la id entidad y simultáneamente a defi nir la función, la fin alidad y la responsabilidad de esta ocupación en la estructura soc ia l. La
co lec ti vo profesional fij a bi en las f in alidades de la profesión, sus pos ibilidades reales, sus métodos de trabajo y la imagen que ti ene del destinatario de su acc ión. No es saludable para la profesión ni para los profesionales ir a remolque de lo que dictan las políti cas soc iales. Habrá que seguir estas polí ti cas, pero desde un a id entidad construida, no desde un a id ent id ad
No es saludable para la profesión ni para los profesionales ir a remolque de lo que dictan las políticas sociales
17 Educación Social
Identificación y explicitación de un modelo interpretativo
de la realidad social
Si bi en lo separamos de l punto ante ri or, una tarea paralela a la construcción de la identidad profes ional es partir de un modelo interpreta ti vo de la realidad soc ial que dé las cl aves para identifi car la función de la profes ión. Por ejemplo, no será lo mi smo partir de un mode lo as istenc ial-tecnocrá ti co que de un modelo crítico. En cada uno de e ll os se dibuj ará una forma de encargo soc ial, se verá de manera diferente el ciudadano con que se ha de trabajar, se darán las cl aves para interpretar los enunciados del có di go deontológico y se perfilará la func ión de l profesiona l.
Desde nuestro punto de vista este es un e le mento fundamental, porque los dilemas morales no ex isten en sí s in o que se producen en los límites de cada uno de los modelos. Por ejemplo, un trato rela ti vame nt e brusco y/o pate rn a li sta puede no suponer ningún problema desde el mode lo as istenc ial-tecnocrá ti co, mientras que puede generar un impo rt ante conflicto con relac ión al valor del respeto desde una pos ición crítica.
Es desde la cl arifi cac ión y explicitación de los valores del modelo que sirve de referenc ia que poste ri ormente se podrán estudiar los diferentes dilemas y casos concretos 9. Como en el ante ri or punto, en cada escenario pueden darse multiplicidad de confli ctos de valor (o no darse ninguno) , en función del modelo desde e l cual se ana li za la realidad.
Desde nuestro punto de vista, las dos ante ri ores líneas de trabaj o son transversales en todos los ámbitos y ti enen que potenc iarse por asociac iones y coleg ios profesionales. Es responsabilidad de estos organi smos dina mi zar entre sus mi embros la neces id ad de construir una identidad profes ional conjunt a.
Inicio de procesos de análisis de conflictos éticos en
equipos profesionales
Fina lm ente, podría parecer que queríamos ev it ar la tarea más urge nt e de dar respuesta a los confli ctos de la prác ti ca cotidi an a. Se da la paradoja que son situac iones que piden un a respuesta rápida e inme di ata, pero que el tipo de confli cto que presentan neces it an un ti empo para re fl ex ionar que no ex iste.
Dejar de ser exclusivamente consumidores
de conocimiento
para convertirse en generadores
de conocimiento
17 Educación Social
ca mpo de la re fl ex ión deontológ ica pero la fin alidad últim aes la autonomía de l equipo para contruir saber y contruirse como sistema in troyec ti vo.
Conclusión
En las páginas ante ri ores he mos intentado argume nt ar porqué la é ti ca es imprescindible en las profesiones de la acc ión socia l y poste ri ormente hemos perfil ado tres posibles líneas de trabaj o simultáneas que pueden o ri entar a los profes ionales en su proceso autónomo de construcción de una identidad y de ges ti ón de los con fl ictos é ti cos de la prác ti ca. Es obviamente un proceso lento, largo y complejo, que será conve ni e nt e tomarlo con calma, s in tener demasiadas prisas para ll ega r a concl usiones que pueden ser prec ipitadas.
Co mo mínimo, queremos destacar dos limi taciones en la realización de este proceso. En primer lu gar, este tipo de procesos requiere un ti empo reg ul ar y constante de trabajo. Un número impo rt ante de profes ionales de la acción social no di sponen de ti empo reconoc id o en sus lu gares de trabaj o para la re fl ex ión y el aná li sis porque están en un marco que ex ige una permanente actuación (con fr ecuenc ia poco reflex iva). Ev identemente, estas limitac iones en las condicio nes de trabajo pueden ser determina nt es para inhibir e l proceso re fl ex ivo.
La segunda limi tac ión hace referencia a la fo rmac ión rec ibid a. Se da la paradoja que una buena parte de estos profesionales han sido fo rmados en un
marcos donde las competencias aprendidas no siempre han s id o útiles porque lo que se les pedía era prec isamente desar ro ll ar capac id ades más creativas,
a tener que resituar y contruir una nueva el modelo de competenc ias estructura más adecuada a los nu evos retos. Desgraciadame nt e, no siempre ha sido posible hacer este paso, y ex isten equipos muy preoc upados por las respuestas inme di atas que hay que dar y poco interesados en la construcc ión de cr ite ri os é ti cos más retlex ivos. En estos contextos, predomina la dependencia del
Educación Social 17 Deontolo^ gí^ a^ y^ pr^ ác^ ti^ ca^ pro.f^ esional
crear, di scuti r, bu scar referentes para construir respuestas, en lu gar de pedir respuestas ya construidas. El paso fundamental consiste, pues, en dejar de se r exclusi va me nt e consumidores de conoci mi ento para convertirse en generadores de conoc imient o. En cualquier caso, no se trata de querer correr, s in o de di sfrutar de la oportunidad de trabajar para la construcc ión de unas condiciones que hagan la tarea social más ju sta para los potenci ales usua ri os de los servicios y más sa ti sfacto ri a para los profesionales que los o fr ecen.
Las profes iones de la acción soc ial (el trabajo soc ial, la educación soc ial) no son úni ca mente un marco de trabajo o una forma de especia li zación acadé mi ca. Son, sobre todo, una experiencia emocional, una fu ente de contradicc iones y de sensac iones difíc il es de rac iona li zar. Es acostumbrarse a convi vir relajadamente con la certeza que fr ecuentemente nos formularemos preguntas que muchas veces no encontrarán respuesta.
Es un constante descubrimiento de las propias contradicciones, de las pro pi as fronteras. Por esta ra zón ti ene un alto componente de autoconstrucc ión moral, porque trabaja nd o con personas (sobre todo si están en situaciones extremas que ti enen su or igen en las desigua ld ades sociales) aprendemos a compre nd e rn os mejor y, paradójicamente, se conoce mejor a los demás y se es más ef icaz cuando el trabajo hace que uno se conozca mejor a sí mj sm o.
Así pu es, más a ll á de conceptos como p ro fesiona li zac ión, estatu s, di seño, e fi cac ia, éx ito o fr acaso (?), cabe rehabilitar otros como a ut oconocimiento, duda, pac iencia, vivencia, tolerancia, madurez o comprensión. Con el ti empo, es esto lo que f in a lm e nt e queda.
Maestro y Pedagogo Profesor de la EUES - Pere Tarrés Universitat Ramon Llull
Educación Social 17
Bibliografía
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Deontología y práctica profesional
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17 Educación Social
La ética en la práctica cotidiana de las profesiones sociales
El artículo se estructura en dos partes elara- meme diferenciadas. En la primera, se argu- menta la importaflcia de hablar de ética y deomología en las profesiones sociales y, bá- sicament e, se insiste en dos ra zones: la no neutralidad de la s acciones sociales y la re- lación que se establece entre estr és profesio- nal y exposición permanente a situacion es de toma de decisión. En la segunda, se apuman posibles pautas para que los profesionales puedan imegrar la reflexión ética en la práctica cotidian a. Concretamente, se insiste en el desarrollo de tres líneas de trabajo simultáneas: la conso- lidación de la identidad profesional, el posi- cionamiemo en un modelo explicati vo de la acción social y, fina lment e, el análisis de los componemes de los dilemas y, sobre todo, en la forma cómo hallar respuestas a los mis- mos.
Autor: Jesús Vilar
Th e artiele is s trLI c lll red in t>vo elearly different par ts. Th e f irst argues th e imporTal/ ce of talking about ethi cs and codes of conduct in socia l professions, basically in sistin g upon two reasons: th e I/on-neutrafity of social ac to rs and the r ela tion ship establ ished be/Ween professional st ress and a permanent exposure to decision-making situatio ns. Th e second sketches sOln e possible guidelines fo r profess ional s to b rin g some ethical thinking inlO th eir every day work. More specifically, it emphasises th e development of thr ee simultaneous fines of work: the consolidation of professional identit y, the positioning of an explanalOry model of social a cti on , and finall y the anal y si s of the components of th e dilemma and particula rly th e wa y 10 find re sponses 10 them.
Artículo: La ética en la práctica cotidiana de las profesiones sociales Referencia : Educación Social núm. 17 pp. 10- Dirección profesional : Escuelas Universitarias de Trabajo Social y Educación social-Pere Tarrés (Universitat Ramon Llull) C/Carolines , 10 08012 Barcelona Tel. 934 15 25 51