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COMENTARIO DE TEXTO LITERARIO DE CABRERA
Tipo: Apuntes
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“Un día habrá una isla” es un poema perteneciente al poemario “Las islas en que vivo”, obra que fue escrita en 1975 (HABLAR DE LA ÉPOCA). En ella se expresa el deseo de construir un futuro mejor con la ayuda de todos y destaca la importancia de sus gentes y el paisaje, que al tratarse del gomero muestra tanto el aislamiento personal del autor como el aislamiento de España con respecto a Europa. A su vez, pertenece al género literario lírico (AÑADIR ALGO MÁS) , puesto que presenta los rasgos principales de este género, que son la escritura en verso y la expresión de ideas y sentimientos (subjetividad). El escritor de la obra, Pedro García Cabrera, nace en La Gomera en 1905. Permanece en esta isla durante siete años y, en 1915, tras una breve estancia en Sevilla, se muda con su familia a Tenerife, donde cursa su bachillerato y su carrera universitaria en La Laguna, y muere en 1981. Se suele decir que su obra viene conformada particularmente por dos contantes: su claro compromiso social y su especial atención al paisaje isleño. Estas características se pueden observar en otros autores del panorama de las letras insulares como Pedro Lezcano. Asimismo, Cabrera perteneció a la Generación del 27 y presenta características de varios de los autores pertenecientes a ella. Consecuentemente, en su extensa obra encontramos reminiscencias modernistas, un acercamiento muy importante hacia los ismos (surrealismo), ciertos ecos también de la poesía pura de Juan Ramón Jiménez y, por último, un remedo significativo de la estética de Lorca y de Rafael Alberti, influencias que, también podemos observar en Josefina de la Torre. En cuanto a su producción literaria, esta comienza con colaboraciones en la prensa, en una revista llamada “Hespérides”, y en la fundación de “Cartones” y “Gaceta de arte”, ambas revistas. También participa en temas políticos, de manera que se afilia al PSOE, es elegido concejal del Ayuntamiento de Santa Cruz de Tenerife y nombrado consejero del Cabildo Insular. No obstante esto finaliza con el estallido de la Guerra Civil que afectó considerablemente a nuestro autor, ya que sufrió una serie de peripecias personales debido a esta y que, a su vez, se pueden apreciar en sus títulos “Entre la guerra y tú” o “Viaje al interior de tu voz”. En primer lugar, es detenido y deportado a un campo de concentración en África, del que escapa gracias a la ayuda de sus compañeros. A continuación, regresa a Andalucía, donde se une al frente y participa en varias labores de inteligencia militar. Allí, sufre un accidente y es enviado a un hospital, en el que conoce a su enfermera y futura mujer Matilde Torres Marchal. Posteriormente es encarcelado de nuevo y permanece en prisión hasta 1946, casándose con su esposa en 1948.
También destaca la antología “A la mar fui a por naranjas” (1980). Sus últimos poemarios recrudecen los temas de los libros anteriores y ponen el acento en la rebeldía. El poeta reitera un mundo sin fronteras y de plena libertad, sin exiliados y con amnistía total para los perseguidos. Por lo que se refiere a los temas, el deseo de libertad junto con la necesidad de la esperanza conforman el núcleo temático de este poema circular de Pedro García Cabrera. Las circunstancias históricas en las que vivió el poeta gomero impulsan su poesía: una España que entre 1939 y 1975 estuvo supeditada a un régimen de privación de libertad, el del general Franco. Poemas como este se han convertido en un clamor colectivo, desde el convencimiento extremo de que un día no habrá “silencio amordazado” (la libertad será conquistada). Por otra parte, igual de recurrente en toda su obra, podemos encontrar la presencia del motivo poético de la isla y de sus residentes instalados en la eterna contradicción: sentirse aislados y olvidados, pero también ansiosos por huir al exterior, esa inmigración endémica de nuestras islas de la que también nos habla Lezcano en su célebre poema La maleta. En lo que se refiere a los rasgos de estilo, en este texto lírico el poeta explicita su fe en la palabra como arma transformadora de la sociedad. Destaca la presencia de la primera persona, de manera que este yo lírico se refuerza, si cabe más aún, con la mención de los otros, irrenunciable en este clamor. (AÑADIR MÁS RASGOS DE ESTILO) Pedro García Cabrera elige el modelo métrico de la silva (Composición formada por una serie indefinida de versos heptasílabos y endecasílabos, con rima variable, pudiendo quedar algún verso sin rima, y de esquema también variable.). Combina a voluntad heptasílabos con endecasílabos, con los que subraya así su importancia personal. Respecto a la rima, da relevancia a la asonacia de los versos impares (1,5,9,13 y 17) y focaliza así la atención sobre el concepto “isla”. Recordemos que, en su preocupación constante por el paisaje, la isla ocupa siempre el epicentro de su mirada. La estructura del poema se caracteriza por su disposición circular: el poeta empieza y acaba de modo similar (anhelando un futuro solidario) “Un día habrá una isla”. A través de metáforas, metonimias y sucesivas perífrasis, señala en su conjunto a los diferentes, a los que sufren, a los que se muestran llenos de convicción, a los perseguidos: “a todos los que pisen sus orillas”.