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Comentario sobre el libro Días débiles, asignatura de periodismo literatura ucm
Tipo: Ejercicios
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El profesor, investigador, crítico y literato, Ángel Luis Luján Atienza, nació en Cuenca en 1970. Cuenta con el título de doctor en Filología por la Universidad Complutense de Madrid.
Entre el 2001 y el 2007, trabajó como como profesor en el Curso de Alta Especialización en Filología Hispánica del Instituto de Lengua Española del Centro Superior de Investigaciones Científicas (CSIC). En 2007 se incorporó como profesor en la Escuela de Magisterio de Cuenca de la Universidad de Castilla-La Mancha, en el área correspondiente a Lengua y Literatura. En 2016 fue nombrado nuevo académico de la RACAL (Real Academia Conquense de Artes y Letras).
Luis Luján ha participado en una veintena de proyectos de investigación tanto del CSIC como con la Dirección General de Investigación, Ciencia y Tecnología y con la Universidad de Castilla-La Mancha. Además de su colaboración con investigaciones realizadas en centros extranjeros como la Université Sorbonne Nouvelle de París, la Universidad Nacional Autónoma de México o la Universidad Nacional de La Plata en Buenos Aries.
Como escritor y literato, ha publicado hasta el momento veintidós libros y poemarios entre los que destacan algunos de ellos como, “Allí” (1998), “Cómo se comenta un poema” (1999), “Retóricas españolas del siglo XVI” (1999), “Experimentos bajo Saturno” (2000), “Pragmática del discurso lírico” (2005) libro que constituye un estudio del género de la lírica como discurso, ”Una calle cortada” (2005), “20 años de poesía conquense. Los rostros de medusa” (2008), “Poesía y educación poética” (2010) dirigido a educadores con el objetivo de servir de introducción a la enseñanza de la poesía en las aulas, “Diego Jesús Jiménez. Leer y entender la poesía” (2011), junto a Martín Manuelas Herraiz estudia la obra del uno de los poetas más relevantes de la segunda mitad del siglo XX.
También, ha hecho aportaciones con capítulos en casi una treintena de libros y ha publicado artículos a los siete tomos publicados hasta hoy de la Gran Enciclopedia Cervantina y al Diccionario Biográfico Español de la Real Academia de la Historia.
Además, como crítico literario ha colaborado en varias revistas tanto en papel como digitales como, Revista de crítica cultural, Literaturas.com, Revista digital de las artes, Revista de estudios literarios, Artes Hoy, Paraíso.
La obra de Ángel Luis Luján ha sido reconocida con galardones como el Premio Blas de Otero de 1991, el “Pastora Marcela” de 1997, y el accésit del Adonais de 1996, por el poemario “Días débiles”.
“Días débiles” de Ángel Luis Luján se trata de un poemario exquisito, en el cual el autor consigue reflejar sus emociones por el paso del tiempo y la pérdida de su amada de una manera sentimental y bastante dolorosa.
El poeta plasma temas como el paso del tiempo, el desamor sufrido por la pérdida de su amada, el dolor del olvido, la añoranza por aquello que no volverá y sobre todo la soledad, a lo largo de los poemas que encontramos en los 38 capítulos de su libro.
Ángel Luis Luján utiliza el yo lirico a lo largo de todo su poemario para dirigirse a su amada ausente. El poeta utiliza la primera persona gramatical para expresar así su amor hacia su amada y la tristeza que siente por su abandono. Algunos ejemplos serían: “si me falta dignidad de paraíso/seré no más que el eco de todas mis acciones” (pág 16), “me pondré triste un día hasta caer al suelo/de tan pura tristeza las manos como cruces” (pág 23), “si yo pudiera hablarte de la tarde de otoño” (pág 65), “yo he visto caer la nieve sobre el hombro lírico de Horacio” (pág 739), así como numerosos ejemplos más que podemos encontrar en casi todos los poemas de este libro.
Uno de los temas principales de su obra “Días débiles” sería la tristeza por el paso del tiempo. El autor refleja en sus poemas la inmensa tristeza que siente al ver como las estaciones del año pasan mientras espera el regreso de su amada sin esperanza, ya que ella nunca podrá volver. Añora su juventud y los años que pasó a su lado, recuerda el pasado con felicidad y el presente y el futuro con una tristeza que invade su ser.
Un ejemplo sobre este tema lo podemos encontrar en el fragmento del poema de la página 27 y
“ESTOY, y el tiempo me pasa por encima como una viga que arrastraran de la casa que tuve, Me pasa también el miedo a no llegar a ser de nadie, ni siquiera de esta forma de ventana que me ido haciendo en horas de medir los sueños. Recuerdo que es verano, que en agosto la vida da más luz y da más certidumbre a los que saben mirar…” (…)
En este poema el autor utiliza la metáfora “el tiempo me pasa por encima como una viga que arrastraran de la casa que tuve” para comparar el paso del tiempo con una viga que todo lo destruye. Además, identifica la estación del verano como si fuera un rayo de esperanza y de felicidad por aquellos que creen haber perdido todo por el paso del tiempo. Podemos encontrar una serie de adjetivos referidos a la tristeza y al paso del tiempo a lo largo del poema como, certidumbre, tarde, pereza, desamor, viejos, soledad, roto, etc. Este tipo de adjetivos calificativos los podremos encontrar a lo largo de todos los poemas de este libro, ya que todos ellos tratan los mismos temas. También podemos reconocer la presencia del yo lirico, “estoy, y el tiempo me pasa por encima”, el poeta mantiene un diálogo consigo mismo el que expresa sus sentimientos y frustraciones.
Luis Luján compara en el anterior poema el invierno con la tristeza que sufre por la añoranza y la pérdida de su amada de forma metafórica. El invierno sería comparable a un desamor largo, triste y frío. Encontramos de nuevo el uso de la pregunta retórica para hacer reflexionar al lector acerca de este tema. Además, una figura poética en forma de metáfora en “el tiempo es el rompecabezas de lo que esperamos”, el poeta compara el tiempo con un rompecabezas ya que, a medida que pasa, vamos encontrándonos con respuestas a preguntas que nos surgen y nos planteamos en nuestra vida, igual que intentar reconstruir un gran rompecabezas pieza por pieza.
De la misma forma que en el poema de la página 34, Luis Luján compara el desamor con el otoño en el fragmento del poema de la página 39.
“Y esta pena que no sé si es amor o un aletazo del viento del otoño. Tú te has ido y la lluvia no ha bajado, terrible, a tu partida”. (…)
Podemos identificar una personificación en este poema en “y esta pena que no sé si es amor /o un aletazo del viento del otoño”. Atribuye a la estación del otoño una cualidad humana que al poeta le hace daño, ya que sufre por la soledad y la pérdida de su amada.
Por lo tanto, podemos encontrar en este poema otro de los temas principales del libro “Días débiles” de Ángel Luis Luján, el desamor que sufre el poeta debido a la pérdida de su amada. Como en la siguiente estrofa:
“Mi recuerdo de todo se va contigo por las calles de una ciudad que es otra, cogido de tu mano, nocturno y sin adioses.” (…)
A lo largo del poema de la página 39 el autor utiliza el yo lirico, en “tú te has ido y la lluvia no ha bajado” y en “mi recuerdo de todo se va contigo por las calles”. El poeta utiliza la primera persona del singular para expresar sus sentimientos hacia su amada y el dolor que siente por su pérdida.
En otro de los poemas de “Días débiles” de la página 35 podemos identificar uno de los temas más importantes de esta obra, la soledad, la cual sufre el autor debido al desamor y a la pérdida de su amada. El poema sería el siguiente:
“EN esta tarde nuestra, la crueldad del vino Que ensucia los recuerdos con haber sido luz Quiero beber sin miedo, y sin mirar tu rostro Quiero ser la desgana del final del verano, Una canción de cuna para el resto de olvido, La infancia que las hojas reencuentran en el suelo, La taza donde beben los últimos nocturnos, La caución que disfraza la herida del teléfono, La cama sin marinos que surca un mar de brumas, La forma de persiana que tiene el despertar; No quiero ser la dulce sensación de estar vivo La tarde más hermosa de unas vidas erradas.”
El poeta se encuentra solo en su habitación añorando a su amada. Una vez más recuerda el verano como una época de felicidad que cuando se acaba produce un sentimiento de tristeza, en “quiero ser la desgana del final del verano”. Podemos encontrar un paralelismo al comienzo de las oraciones “quiero beber sin miedo, y sin mirar tu rostro”, “quiero ser la desgana del final del verano” y también en “la infancia que las hojas reencuentran en el suelo” (…) “la forma de persiana que tiene el despertar”, ya que podemos observar la repetición de una misma estructura sintáctica.
Otro de los temas que Ángel Luis Luján plasma en su libro es el olvido. Queda reflejado a lo largo de numerosos poemas. Uno de ellos es la epístola que podemos encontrar en las páginas 51 y 52 del poemario. Se trata de una carta que el poeta le escribe a su amada ya ausente, por el hecho de no poder olvidarla, quizá con la esperanza de que pudiera leerla.
“¿LA risa sigue siendo tu victoria, escribes todavía largas cartas que habrían de llenarme de alegría? ¿Es cierto que aparezco en tus visiones, que te crecen las manos cuando escuchas el tren que siempre me traía?” (…)
En las tres primeras estrofas que conforman el poema encontramos tres preguntas que el autor, utilizando el yo lirico, le realiza a su amada ausente.
Luis Luján utiliza en este poema, al igual que a lo largo de todo su poemario, una serie de figuras retóricas como metáforas, personificación, símil, etc, para expresar el amor que siente por su amada y el anhelo que siente hacia ella.
“Pero hay veredas hacia ti, lo sabes, Que tuercen al anhelo de tus pechos Y parten la pasión como una proa”
En uno de sus poemas, Ángel Luis Luján, se dirige a su amada con los siguientes versos:
“Hay humedad de río en todo lo que tuve de ti, En el paisaje de tus pechos a la orilla Cuando la noche los volvía hirientes, Abultadamente oscuros, Y en el terror que compartimos a que llegara este día” (…)
Podemos concluir con este poema que Ángel Luis Luján, no añora a su amada por su abandono, sino por su muerte. Por lo tanto, el yo lirico al que se refiere se podría identificar con una idolopeya ya que durante todo el libro se refiere a una persona ya fallecida. Por lo cual, todo este poemario, “Días débiles”, estaría dedicado a su amada por el poeta.