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Comentario histórico de mapa, Ejercicios de Historia

comentario de mapa de la guerra de sucesión española

Tipo: Ejercicios

2022/2023

Subido el 12/11/2023

daniel-sanchez-0kb
daniel-sanchez-0kb 🇪🇸

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El mapa que se presenta es un mapa temático, concretamente de síntesis, de
carácter político-social, que proporciona información sobre la Guerra de Sucesión
Española.
Según la leyenda mostrada en el mapa, se pueden distinguir los territorios de los
dos bandos por el uso de diferentes colores para representarlos. Los territorios
austracistas, que eran partidarios de Carlos III, el archiduque de Austria, se muestran en
tono violáceo e incluyen el Reino de Portugal (la actual República de Portugal) y el Reino
de Aragón (las actuales comunidades autónomas de Aragón, Cataluña, Comunidad
Valenciana e Islas Baleares). Por otro lado, los territorios borbónicos, que abarcaban el
resto de la Península Ibérica y el Reino de Francia (la actual República de Francia), se
representan en tono rosado.
Además, en el mapa se representa el norte de África y el archipiélago de las Islas
Canarias, pero, en ambos casos, no se utiliza ningún tipo de color (aparecen en blanco).
Esto sugiere que su inclusión en el mapa se debe más a al convencionalismo de incluirlos
en los mapas de la Península Ibérica que a su importancia histórica o política en el hecho
cartografiado.
El mapa también muestra los movimientos de las tropas de ambos bandos, así
como las victorias de los borbónicos y los últimos puntos de resistencia de los austracistas.
De acuerdo con la leyenda, estos elementos se distinguen de la siguiente manera:
- Los movimientos de las tropas borbónicas se indican con flechas rojas, mientras
que las tropas austracistas se representan con flechas azules.
- Las victorias borbónicas se señalan con dos espadas rojas cruzadas.
- Los últimos puntos de resistencia austracista se representan con una llama azul.
Todos estos movimientos de tropas y batallas se acompañan de los principales
núcleos de población, que se muestran en el mapa y en la leyenda mediante rculos
negros. La mayoría de ellos incluye una fecha junto al nombre de la población que, si
bien en la leyenda no se refleja su significado, muestran el año en que ocurrió el evento
señalado, lo que permite seguir una secuencia cronológica de la guerra a lo largo de los
años en que se desarrolló.
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El mapa que se presenta es un mapa temático, concretamente de síntesis, de carácter político-social, que proporciona información sobre la Guerra de Sucesión Española. Según la leyenda mostrada en el mapa, se pueden distinguir los territorios de los dos bandos por el uso de diferentes colores para representarlos. Los territorios austracistas, que eran partidarios de Carlos III, el archiduque de Austria, se muestran en tono violáceo e incluyen el Reino de Portugal (la actual República de Portugal) y el Reino de Aragón (las actuales comunidades autónomas de Aragón, Cataluña, Comunidad Valenciana e Islas Baleares). Por otro lado, los territorios borbónicos, que abarcaban el resto de la Península Ibérica y el Reino de Francia (la actual República de Francia), se representan en tono rosado. Además, en el mapa se representa el norte de África y el archipiélago de las Islas Canarias, pero, en ambos casos, no se utiliza ningún tipo de color (aparecen en blanco). Esto sugiere que su inclusión en el mapa se debe más a al convencionalismo de incluirlos en los mapas de la Península Ibérica que a su importancia histórica o política en el hecho cartografiado. El mapa también muestra los movimientos de las tropas de ambos bandos, así como las victorias de los borbónicos y los últimos puntos de resistencia de los austracistas. De acuerdo con la leyenda, estos elementos se distinguen de la siguiente manera:

  • Los movimientos de las tropas borbónicas se indican con flechas rojas, mientras que las tropas austracistas se representan con flechas azules.
  • Las victorias borbónicas se señalan con dos espadas rojas cruzadas.
  • Los últimos puntos de resistencia austracista se representan con una llama azul. Todos estos movimientos de tropas y batallas se acompañan de los principales núcleos de población, que se muestran en el mapa y en la leyenda mediante círculos negros. La mayoría de ellos incluye una fecha junto al nombre de la población que, si bien en la leyenda no se refleja su significado, muestran el año en que ocurrió el evento señalado, lo que permite seguir una secuencia cronológica de la guerra a lo largo de los años en que se desarrolló.

La Guerra de Sucesión Española tuvo su origen fundamental en una disputa por la sucesión al trono español tras el fallecimiento de Carlos II, último monarca de la dinastía de los Habsburgos en España que moriría sin descendencia en el año 1700. El precario estado de salud de Carlos II desde su infancia, hizo presagiar ya en su juventud que moriría sin dejar descendencia. Como resultado, su vasto imperio, el más extenso de la época, estaba destinado a pasar a manos de alguna de las casas reales europeas vinculada con el monarca. Así pues, en un principio son dos los pretendientes a la sucesión del trono español:

  • La Casa de Borbón: su vínculo con la monarquía española se estableció a través del matrimonio entre Luis XIV y María Teresa de España, hija de Felipe IV de España, quien fuese padre de Carlos II.
  • La Casa de Habsburgo: su conexión con la monarquía española se basaba en el hecho de que el emperador Leopoldo I del Sacro Imperio Romano Germánico era hijo de la emperatriz española Margarita Teresa, quien también era hija de Felipe IV de España. En ambos casos, la sucesión de Carlos II amenazaba con alterar gravemente el orden europeo y mundial, ante la amenaza de que una gran potencia se hiciera con el control del imperio español y, en consecuencia, y lo más importante, el control de sus rutas comerciales tanto en Europa como en América. Tal peligro llevó a la firma de diversos tratados de partición, cuyo objeto principal era evitar un conflicto armado en la lucha por el trono español y, al mismo tiempo, establecer un equilibrio de poder mediante la división de las posesiones del vasto imperio español entre las principales potencias europeas. El primer tratado secreto se firmó entre Luis XIV y Leopoldo I en enero de 1668, cuando Carlos II contaba aún siete años de edad (fue coronado a la corta edad de cuatro años), estableciendo que el «el emperador obtendría la Península Ibérica (a excepción del reino de Navarra y la plaza catalana de Rosas), las Islas Baleares y Canarias, las Indias orientales y occidentales, Milán, los presidios de Toscana y Cerdeña. Francia, por su parte, recibiría Navarra, Rosas, Flandes, el Franco Condado, Nápoles, Sicilia, las plazas norteafricanas y Filipinas». (Floristán, 2002, p. 497 ). Este tratado quedaría sin efecto pocos años después durante la guerra de Holanda, con la unión de Leopoldo I al bando antifrancés.

En este punto, Luis XIV se enfrentó a un verdadero dilema, planteándosele dos opciones que tendrían consecuencias importantes y lo llevarían a una guerra casi segura. Por un lado, si aceptaba el testamento de Carlos II y respaldaba a su nieto Felipe de Anjou como rey de España, estaría rompiendo el tratado firmado con Inglaterra y Holanda, lo que lo pondría en conflicto con estas naciones. A cambio, tendría la oportunidad de establecer a un Borbón en el trono español, lo que fortalecería la posición de la Casa de Borbón en Europa. Por otro lado, si optaba por seguir los acuerdos con Inglaterra y Holanda respaldando al Archiduque Carlos, podría asegurarse la anexión de los territorios pactados en el tratado de partición y estaría aliado con estas naciones en una coalición contra el emperador Leopoldo I, quien reclamaba la totalidad de la herencia española. Finalmente, optaría por aceptar el testamento de Carlos II y apoyar a su nieto Felipe de Anjou. Si bien es cierto que la mayoría de las potencias europeas de la época, a excepción del Imperio, reconocieron a Felipe de Anjou como Felipe IV, rey de España, sin una fuerte oposición, las tensiones y desconfianzas entre las grandes potencias europeas llegarán muy pronto. Luis XIV provocará la alerta y preocupación de dichas potencias con una serie de movimientos políticos y militares entre los que se contaba la proclamación de los derechos de Felipe IV al trono de Francia, lo que planteaba la posibilidad de que en un futuro Felipe V pudiese reclamar el trono Frances y unir las dos potencias bajo su mandato. La respuesta por parte de las potencias europeas ante la idea de la creación de esta superpotencia formada por Francia y España fue el surgimiento de la Gran Alianza constituida en La Haya en 1701, en la que Inglaterra, las Provincias Unidas y el Sacro Imperio Romano Germánico se unieron para respaldar al archiduque Carlos de Austria como pretendiente al trono español, acordando declararles la guerra a los borbones y repartirse posteriormente sus territorios. En el año 1701, las tropas austríacas atacan los territorios españoles en Italia, dando así inicio a la Guerra de Sucesión Española, un conflicto de nivel internacional. La Guerra de Sucesión Española fue así, en gran medida, un conflicto por el equilibrio de poder en Europa y por el control de los vastos territorios coloniales y las rutas comerciales de la corona de España, convirtiéndose en una guerra internacional que

enfrento prácticamente a toda Europa contra Francia y España, dividiéndola en dos bloques con diferentes intereses y alianzas:

  • En un bando se posicionaron las fuerzas borbónicas, representadas por Francia y España, que buscaban mantener el control sobre los territorios hispánicos, a los que posteriormente su sumarán Baviera y Colonia.
  • En el otro, los aliados de La Haya, contrarios a la posibilidad de una hegemonía borbónica en Europa y el monopolio por parte de los mismos del comercio, a los que posteriormente se sumarán Portugal, aliada de Inglaterra mediante la firma del Tratado de Methuen en 1703, Dinamarca, Prusia, Saboya y la mayoría de los príncipes alemanes. Pero esta guerra, además, fue también fue una guerra civil en España, pues el Reino de Castilla apoyaba al candidato francés, en cambio, el Renio de Aragón, a pesar de haber reconocido inicialmente a Fernando V como rey de España, posteriormente se posicionó del lado del candidato austríaco. La guerra comenzó oficialmente en 1701 cuando las potencias europeas contrarias a la ascendencia de un monarca borbónico, conocidas como la Gran Alianza, declararon la guerra a Francia y España. Las batallas se libraron en varios frentes, desde la península ibérica hasta Italia y los Países Bajos. Las principales potencias involucradas fueron Francia, liderada por Luis XIV, contra una coalición que incluía a Inglaterra, los Países Bajos, el Sacro Imperio Romano Germánico y Portugal. Uno de los eventos más destacados fue la Batalla de Blenheim en 1704, donde las fuerzas de la Gran Alianza, comandadas por el duque de Marlborough y el príncipe Eugenio de Saboya, infligieron una derrota significativa a las tropas franco-españolas. A lo largo de la guerra, hubo cambios en las alianzas y una serie de tratados que intentaron redefinir el equilibrio de poder en Europa. La Guerra de Sucesión Española concluyó con la firma del Tratado de Utrecht en 1713 y el Tratado de Rastatt en 1714. Estos tratados establecieron una nueva configuración geopolítica en Europa. Entre las principales disposiciones estaban el reconocimiento de Felipe V como rey de España, pero con la condición de que los tronos de España y Francia permanecieran separados para evitar la unión de las dos potencias bajo una misma corona.