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Asignatura: .HISTORIA ANTIGUA I UNIVERSIDAD A DISTANCIA, Profesor: Gonzalo Fernandez Hernandez, Carrera: Història, Universidad: UV
Tipo: Apuntes
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La hipótesis documentaria propone que los primeros cinco libros del Antiguo Testamento (Génesis, Éxodo, Levítico, Números y Deuteronomio, que juntos se conocen como la Torá en hebreo o Pentateuco en griego), son una combinación de documentos que provienen de cuatro fuentes de origen independiente. De acuerdo con la versión de la hipótesis documentaria formulada por Julius Wellhausen, estas fuentes y la fecha aproximada de su composición fueron:
1.- Tradición yahvista (J) escrita ca. 950 A.C. En el sudeste del reino de Judá (abreviada J, pues el nombre Jehová (Yahveh) comienza con J en el idioma alemán nativo de Wellhausen).
2.- Tradición elohista (E) escrita ca. 850 A.C. En el noroeste del reino de Israel.
3.- Tradición deuteronómica (D) escrita ca. 521 A.C. En Jerusalén durante el período de reforma religiosa.
4.- Tradición sacerdotal o presbiterial (P) escrita ca 450 A.C. Por los sacerdotes de Aarón.
El sistema de Julius Wellhausen, filósofo y erudito protestante alemán, es quien da la forma más completa a a la teoría documentaria, que quedará vinculada de modo definitivo a su nombre. Wellhausen, fue sobre todo un historiador que intentó reconstruir la historia de la religión de Israel. Sin embargo, sus argumentos se basan como en el caso de sus predecesores, no sobre una documentación histórica y arqueológica, que entonces era prácticamente inexistente, sino sobre observaciones de orden lingüístico-filológico (el diferente uso del nombre divino, Yahveh o Eohim, por ejemplo) y literario (diversidad de estilo y mentalidad entre los textos, repeticiones, contrastes, anacronismos, etc). Sin embargo tales argumentos adquirieron una fuerza desconocida hasta este momento debido sobre todo a la asimilación, radical y estructural, por parte de Wellhausen, de las categorías de pensamiento que existían en el mundo alemán de su tiempo y que eran consideradas indiscutibles. El contexto cultural estaba caracterizado por una fuerte influencia de la filosofía de las luces, que reivindicaba la autonomía de la razón ante cualquier forma de autoridad. Entre sus componentes más significativos se encontraban: el difundirse de la teología liberal, con sus postulados inmanentistas y racionalistas; el gusto por las manifestaciones ancestrales, genuinas, espontáneas y no contaminadas, propio del romanticismo que consideraba como momentos ideales los tiempos arcanos de la historia; el historicismo evolucionista de carácter hegeliano, promovido por la (Escuela de la historia de las religiones), que preconizaba el postulado por el que las formas primitivas religiosas se irían desarrollando de un modo dialéctico hacia síntesis superadoras, es decir, hacia la monolatría (adoración de un único Dios, no centrada en el culto, sino en la relación ética), desembocando al final, en conformidad con la mentalidad romántica, en un proceso de decadencia y de degeneración progresiva. En este contexto adquiere vida el sistema de Wellhausen.
Para Wellhausen, habría sido la fuerte personalidad de Moisés a conducir el antiguo Israel
Un redactor (RDT), habría unido D con JE introduciendo los ajustes necesarios. Por último,
P sería una obra compuesta después del exilio, resultado de reunir algunos otros documentos: la “Ley de santidad”, el “Escrito fundamental” con gran parte del Pentateuco y diversos textos suplementarios de carácter legislativo. La obra en su conjunto tal vez haya que atribuirla a Esdras, autor y promulgador del Escrito fundamental (hacia el 458 A.C.) Con P nos encontramos al final de un proceso que habría terminado por transformar la religión de Israel en una religión formalista y ritual (nomismo). Hacia el siglo V/IV un redactor sacerdotal habría realizado la fusión P con los documentos anteriores, dando así al Pentateuco su forma definitiva. En el texto final se podrían encontrar las diversas ideas religiosas de las etapas históricas precedentes. Incursos de lleno en la categoría de los libros históricos de la Biblia, los libros del Pentateuco narran en forma más o menos ordenada la historia y las vicisitudes del pueblo de Israel. Los cinco textos abarcan desde la creación del universo hasta la muerte del patriarca y legislador Moisés. El Pentateuco pretende probar (como la mayor parte de los libros históricos) la providencial elección del pueblo judío por Dios como su pueblo elegido, especial entre todas las sociedades humanas. De esta forma cuenta el establecimiento de una teocracia, el otorgamiento de la tierra prometida a sus seguidores , la entronización de una rígida ley ética, civil y religiosa, y el largo periplo de los hebreos para salir de su esclavitud en Egipto y llegar a la bendecida tierra de Canaán. Aunque comienza de un modo extremadamente amplio -la creación del mundo-, a medida que a Humanidad crece, se esparce, se multiplica y diferencia, el Pentateuco comienza a restringir cada vez más la línea histórica que seguirá concentrándose muy pronto única y exclusivamente en la fracción en la que saldrá el Pueblo Elegido. A poco de encontrarla, se restringe aún más, narrando solamente las penurias y éxitos de los judíos desde su salida de Egipto y su llegada a Canaán. La mayoría de estas historias sirven de marco y excusa a una prolija y minuciosa exposición de las normas legislativas que Yahvéh otorga a los hebreos, lo que ha valido a los cinco libros el apelativo de “La Ley” (La Torá). Tradicionalmente se le atribuyó a Moisés la composición de los Cinco Libros. Así lo admitieron en tiempos remotos los judíos, y de la misma forma lo admitieron los primeros cristianos. De ser cierto esto situaría su escritura hacia el siglo XV A.C. A lo largo de la colección completa, pero particularmente dentro de secciones específicas de cada libro, se evidencian diferencias léxicas, estilísticas, narraciones contadas más de una vez, etc. El ejemplo clásico lo constituye el hecho de que en ciertas partes del texto se llama a Dios con un nombre distinto al que se usa en otras (la célebre dicotomía entre las tradiciones yahvista y eloísta). Si se usa uno de ellos el otro no se menciona jamás. Los dos nombres de Dios no se mezclan nunca, a lo largo de los cinco libros. Esto hace pensar que los autores fueron más de uno, que conocían a la deidad por apelativos distintos. Según esta hipótesis su antigüedad variaría según las fuentes entre los años 950 y 450 A.C. (Julius Wellhausen). A lo largo del siglo XX se han elaborado interpretaciones derivadas y alternativas otras a la de Wellhausen, con grados diversos de rigor, consistencias y poder explicativo. Todas coinciden en una autoría múltiple de los textos del Pentateuco, siendo el argumento más fuerte el propio Deuteronomio, el cual en su capítulo 34 habla a cerca de la muerte de Moisés, su sepultura, lo que ocurrió con su cuerpo, la tristeza de su pueblo y varias otras cosas que ocurrieron en forma posterior al deceso, por lo tanto Moisés nunca pudo haber escrito esos textos. A principios del siglo XX la Iglesia Católica quiso zanjar la discusión encomendando a sus teólogos el análisis y evaluación de los argumentos en pro y en contra de la autoría mosaica del Pentateuco.
La Comisión Bíblica así formada publicó sus conclusiones en 1906, las cuales dicen que, si
bien queda margen para la duda, los argumentos contra Moisés no son convincentes. Por lo tanto, la postura oficial del catolicismo es que el Pentateuco es sustancialmente obra de Moisés. Esta conclusión se apoya en la obvia e incontrovertible antigüedad de los textos de la colección, aunque nadie discute que el autor puede haberse servido de escribas y amanuenses, incluso de equipos completos de ellos, que muy bien pueden haber incluido textos de cosecha propia, quitando secciones o modificando otras. A ello se agrega la casi certeza de que a través de los muchos siglos transcurridos, se han sucedido las modificaciones, mutilaciones y agregados a los libros en cuestión. De modo que en la actualidad, para la Iglesia Católica, a pesar de que la impronta genera de los cinco textos puede muy bien atribuirse a Moisés, parece muy probable que en el Pentateuco se hayan reunido varias fuentes mediatas que habrán aportado contenido a la esencial autoría mosaica. La importancia del autor del Pentateuco fue enorme para el judaísmo, y puede resumirse en tres actividades principales: Política.- La importancia política de Moisés estriba en el hecho de haber sido el adalid y conductor de la salida de la esclavitud y de la consecución de sus objetivos de libertad y unidad. El Éxodo y Moisés están indisolublemente unidos. Religiosa.- El papel religioso de Moisés no se conoce con certeza. Fue sin duda un patriarca, pero la novedad y originalidad de la religión judía no permite establecer con seguridad si fue un sacerdote, un profeta o un teólogo. Si bien la tradición yahvista hace retroceder la existencia de la religión judía hasta la mera creación del universo, parece indudable que se puede atribuir a Moisés el hecho de haber convencido a los judíos de adoptar a Yahvéh como Dios único y excluyente. Fue él quien convenció a sus contemporáneos de la existencia de un Pacto con un Dios que los había elegido y en quien podían confiar. Legislativa.- Las leyes imperativas que aún hoy siguen rigiendo la vida judía parecen ser obra de Moisés, lo que le ha valido el título de “Legislador”. Las leyes que componen la segunda parte del Deuteronomio se atribuyen a su pluma en el propio libro, explicándose que en la persona del patriarca confluyen la tradición religiosa, la administración de la Alianza con Yahvéh y la autoridad sobre la ética y la moral. En el Éxodo (20-23) puede leerse el Código de la Alianza, compleja legislación que regula el Pacto entre la divinidad y el Hombre y que hoy, por muy buenas razones historiográficas y teológicas, la mayoría de los autores judíos y cristianos atribuye a la pluma de Moisés. Sentido religioso.- El Pentateuco es la base y la regulación de la vida judía, y así lo ha sido desde la propia fecha de su composición , porque explica las relaciones concretas de Dios con el mundo y el hombre. Toda persona puede encontrar en estos libros la explicación clara y simple de las razones de su existencia y destino. Desde el principio, los libros no solo se ocupan de responder pormenorizadamente a las preguntas que atormentan al hombre. ¿De dónde salió el mundo? ¿De donde venimos y hacia donde vamos? ¿Por qué sufrimos y porqué morimos?, sino que resuelve preguntas más técnicas y, si se quiere, más complejas, como los porqués de la relación única de Yahvéh con Israel, el Pacto, la Justicia, la Ley y la Tradición.
y también augustos hechos futuros a Noé, Abraham, Isaac y Jacob. Lo que implica promesas genera esperanza, y es por ello que no se considera casual que el Pentateuco termine antes de la llegada de los judíos a la Tierra Prometida. Como libro de esperanza, deja las puertas abiertas a la imaginación, a la fé y a los fervores religiosos que se consumarán en los demás libros del Antiguo Testamento y para los cristianos en la venida gloriosa de Jesús.