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Una visión detallada de la vida de alejandro magno, enfatizando su papel como historiador, biógrafo y moralista en el imperio romano. Se destaca su faceta de biógrafo, específicamente en el fragmento de la vida de alejandro, donde se explora el carácter personal de alejandro a través de anécdotas, en comparación con julio césar. El texto se centra en el momento culminante de la batalla de issos, donde alejandro derrota a darío iii y se apropia de sus lujosas pertenencias. Además, se analizan las fuentes históricas que representan este episodio, como el mosaico italiano y la ánfora conservada en el museo arqueológico de nápoles. Se discute la identificación de alejandro con dioses griegos, como aquiles, heracles y zeus, y cómo esta identificación podría ser consciente y política. El documento también incluye información sobre la acuñación de monedas con las imágenes de estos dioses y la divinización de alejandro en egipto.
Tipo: Apuntes
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Mestrio Plutarco (Queronea, Beocia c. 46 o 50-Delfos, c. 120) fue historiador, ensayista y biógrafo en el marco del Imperio Romano de después de la dinastía Julio-Claudia. Más moralista que filósofo e historiador, fue uno de los últimos grandes representantes de la cultura griega cuando ésta llegaba a su fin. Pero será de su faceta de biógrafo de la que nos ocuparemos, pues el texto no es más que un fragmento de la Vida de Alejandro , una de las veintitrés biografías supervivientes de lo que supone su obra más reconocida e influyente: las Vidas paralelas. Estas obras comparaban entre sí las vidas de héroes y celebridades de la antigüedad clásica (en este caso, son Alejandro y Julio César los que enfrenta), pero partiendo de una exploración más personal- a través de anécdotas- del carácter de los personajes, no así tanto de transcribir historias y batallas.
El fragmento se ocupa del momento culminante de la batalla de Issos, donde según las crónicas Alejandro derrotó como estratega a Darío III, al sumir en el caos al numeroso ejército persa tras una serie de movimientos de la caballería del flanco izquierdo al derecho. El texto se ocupa precisamente de como Alejandro comandó personalmente la ofensiva decisiva, hundiendo el costado izquierdo de los persas y que propició el derrumbamiento del resto del ejército que hasta entonces aguantaba, así como la célebre fuga del Rey persa. Finaliza con el macedonio apropiándose de las lujosas pertenencias de Darío tras la fallida persecución de éste. Como vemos, el texto hace hincapié en uno de los rasgos fundamentales del carácter de Alejandro: su valentía. El propio rey comanda el ala derecha en persona, lanzándose al ataque en cabeza de sus tropas. Esto contrasta con la cobardía del último de los aqueménides, que huye a verse cara a cara con Alejandro, para perderse inexorablemente en el desierto. También insinúa otro de los pasajes más controvertidos de la vida del macedonio: el lujo y las ansias de grandeza de las que se vio envuelto tras la conquista de Asia. Esto al parecer sería criticado por sus ejércitos y los generales más veteranos (Parmenio), que veían engrandecido a un Alejandro que pretendía seguir más allá, en lugar de replegarse a Grecia, según recogen algunos autores.
Representació de Darios III lluitant contra Alexandre a la batalla d’Issos (333 a.C)
De hecho, estos sucesos son los que aparecen representados en dos de las fuentes históricas a comentar: el golpe final de un Alejandro imparable y victorioso al ejército persa, frente a su aterrorizado líder (el mosaico italiano inspirado probablemente en Filoxeno); y la persecución del carro que portaba al gran Rey (el ánfora conservada en Museo arqueológico de Nápoles). Respecto al mosaico, observamos en él a un Alejandro con la cabeza descubierta y el gesto decidido; se muestra asolador y viril, la lanza en ristre como si de un héroe mítico se tratara. Pero lo curioso es que el mosaico está centrado en la figura del soberano persa. Este no está representado como un Rey guerrero, si no como un majestuoso y asustado aristócrata. Darío se muestra como una figura acosada y desgarrada entre la necesidad de ponerse a salvo, por lo que se intuye la compasión del artista por la difícil tesitura a la que se exponía el monarca, convirtiéndose a la postre en una de las mayores humillaciones del Imperio persa. La explicación de que la heroicidad y valentía de Alejandro sean relegadas a un segundo plano, quizá obedezca al hecho de que el encargo del cuadro fue atribuido a Casandro, presunto asesino de la mujer, madre e hijo de Alejandro, y rey de Macedonia tras la muerte de este. Por su parte el ánfora, conocida como el ánfora de Ruva, representa como ya hemos dicho la célebre persecución, donde vemos al joven conquistador esta vez con la cabeza cubierta, instigando con su lanza a Darío, montado en un carro al que precede una caótica maraña de caballos.
enemigos como Aquiles, sino que además se comporta de forma esplendorosa en los territorios conquistados, en lugar de dejarse llevar por el pillaje y el saqueo. La imagen del héroe que funda ciudades tras combates contra seres monstruosos, convierten a Heracles en el héroe helénico por excelencia, en un civilizador ante la barbarie, por tanto una imagen adoptable para un Alejandro que, tras la conquista de Persia, parece alejarse de Aquiles, destinado a morir en su intento de acabar con los enemigos seculares del mundo griego.
Moneda de plata d’Alexandre amb el casc-pell de cap de lleó d’Hèracles i Zeus en el seu tron; Museu Britànic, ca. 336-323 a.
Precisamente, en el tetradracma recopilado en el Brittish Museum podemos encontrar claramente estas señales. Si bien Filipo ya había ordenado la acuñación de monedas basadas en éxito del dracma ateniense (utiliza el mismo peso, 4’2 gramos), su emisión por parte de Alejandro fue fundamental, sirviendo como moneda de cambio válida para todo su vasto Imperio, tal y como demuestran los restos encontrados de Grecia a los Balcanes. Su acuñación data de entre el 323 y el 336 a.C, años de subida al trono y muerte de Alejandro. Se puede observar por una cara el peso en la imaginería y propaganda del macedonio que había ganado Heracles, al aparecer en ella Alejandro portando el típico casco de león de Heracles, siguiendo con la identificación que antes comentábamos. Por el otro reverso, aparece otra de las figuras divinas que rodean la historia de Alejandro: Zeus o Ammon-Zeus. Según la leyenda, su madre Olimpia fue seducida por el faraón Nectabebo que se había refugiado en Macedonia, y que en realidad no sería otro que el Dios, cuyo templo había profanado el persa Cambises años atrás. Esto le sería reconocido por el propio Amón Zeus en el Oráculo de Amón Ra, lo que le valdría ser deificado Faraón. Así pues, en la otra cara del tetradracma encontraremos al supuesto padre verdadero de Alejandro, representado la figura semidesnuda de
Zeus Amón sentado sobre el trono, sustentando el águila en la mano derecha extendida y el cetro verticalmente en la izquierda. En vertical también, la inscripción ALEXANDROU, garantía de fiabilidad de la moneda por los pueblos que la aceptaron en los cambios comerciales.
Nom d’Alexandre en jeroglific (Egipte, ca. 330 a.C., Museu del Louvre). Uno de los máximos exponentes de la divinización de Alejandro, tal y como decíamos, tuvo lugar en Egipto, una cultura que a él al parecer le fascinaba. Además, el joven rey macedonio fue acogido como un liberador, pues la mayoría de puestos importantes del país estaban en manos de sátrapas persas, por lo que su conquista fue recibida con entusiasmo por el pueblo egipcio, aunque un factor fundamental también fue seguramente la magnificencia que se esforzó en destilar en cada uno de sus actos, la creación de nuevas ciudades (Alejandría) y en general la admiración y respeto hacia la cultura egipcia. Alejandro fue entonces deificado faraón, tal y como nos prueba la inscripción de su nombre en jeroglíficos (datado del 330 a.C) que encontramos en el museo del Louvre. El interés que supone este grabado radica en que su nombre se encuentra insertado dentro de un óvalo llamado “cartucho”. Esto consistiría probablemente en el Nombre de Sa-Ra, uno de los cuatros títulos que habitualmente poseían los faraones desde la dinastía V (Alejandro también ha aparecido representado en el interior del nombre de Horus y Nesut-Bity ), y que legitimaba el
http://www.britishmuseum.org/explore/galleries/ancient_greece_and_rome/ room_22_alexander_the_great.aspx http://cartelfr.louvre.fr/cartelfr/visite?srv=car_not_frame&idNotice= http://www.moruzzi.it/lang3/el_tetradracma_de_alejandro_magno.html http://losojosdehipatia.com.es/cultura/arte-2/alejandro-magno-la-batalla-de-issos