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Comentarios del siglo XIX de 2023
Tipo: Ejercicios
Subido el 22/04/2025
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CARLA GONZÁLEZ ÁLVAREZ
Carla Seminario I Duque de Rivas Don Álvaro o la fuerza del sino: más allá del siglo XIX A medida que avanzaba en mi lectura de Don Álvaro o la fuerza del sino, me he ido acordando cada vez más de Una serie de catastróficas desdichas , una obra de Lemony Snicket, seudónimo de Daniel Handler y personaje en la obra. En ella se narra, a través de trece títulos, la historia de los hermanos Baudelaire, tres niños que, tras la muerte de sus padres en el incendio de su propia casa, ven cómo su vida se convierte en «una serie de catastróficas desdichas». Snicket se dirige constantemente al lector y, al principio del primer libro de esta serie – Un mal comienzo –, lo hace para decirle que la historia que está a punto de leer «cuenta la historia de tres niños con muy mala suerte», y vuelve a hacerlo al comienzo del capítulo uno advirtiéndole que: «Si estáis interesados en historias con un final feliz, será mejor que leáis otro libro». Se observa aquí un nexo común con la obra del Duque de Rivas, de quien, según Caldera (1982), se atestigua su sensibilidad romántica en «la presencia de la figura del héroe enamorado e infeliz, perseguido por un destino adverso», destino que también desemboca en un final trágico. Esto puede relacionarse también con Snicket, pues al final de esta serie se descubre que Beatrice –la difunta madre de los protagonistas– había sido su pareja en el pasado. Se encuentran, además, otras referencias al Romanticismo internacional. En primer lugar, los protagonistas se apellidan Baudelaire y, tras la muerte de sus padres, han de irse a vivir con el conde Olaf, con quien desarrollan una horrible relación. Estos aspectos son constantes referencias a Charles Baudelaire, el famoso poeta francés del siglo XIX, que –entre otros– cultivó el Romanticismo. Snicket no solo toma su apellido, sino acontecimientos de su vida, pues el poeta se convirtió en huérfano –aunque solo de padre– siendo muy pequeño, y su madre se casaría con un hombre, que recibía el título de «general» y con el que Baudelaire no tenía muy buena relación. Por otro lado, se encuentran referencias a otro poeta romántico, en este caso estadounidense: Edgar Allan Poe. Su apellido es usado para darle nombre a otro de los personajes, al Sr. Poe, cuya aparición en escena siempre supone que algo malo ha ocurrido, ya que siempre es portador de malas noticias y su presencia oscurece la trama, lo
Carla Referencias bibliográficas: seminario I BURTON, R. D.E. (2021). Charles Baudelaire. Encyclopedia Britannica. https://www.britannica.com/biography/Charles-Baudelaire CALDERA, Ermanno (1982): «De Aliatar a Don Álvaro sobre el aprendizaje clasicista del Duque de Rivas», Romanticismo 1: atti del II Congresso sul romanticismo spagnolo e ispanoamericano: aspetti e problemi del teatro romantico, (2º. 1981. Genova), Genova, Facoltà di Magistero dell'Università di Genova, Istituto di Lingue e Letterature Straniere, Centro di Studi sul Romanticismo Iberico, 1982, pp. 109- FERNÁNDEZ, Tomás y TAMARO, Elena. «Biografía de Charles Baudelaire». En Biografías y Vidas. La enciclopedia biográfica en línea [Internet]. Barcelona, España, 2004. Disponible en https://www.biografiasyvidas.com/biografia/b/baudelaire.htm [fecha de acceso: 1 de abril de 2022]. FERNÁNDEZ, Tomás y TAMARO, Elena. «Biografía de Edgar Allan Poe». En Biografías y Vidas. La enciclopedia biográfica en línea [Internet]. Barcelona, España, 2004. Disponible en https://www.biografiasyvidas.com/biografia/p/poe.htm [fecha de acceso: 1 de abril de 2022]. RIVAS, Duque de (2006): Don Álvaro o la fuerza del sino. Madrid: Cátedra.
Carla Seminario II Mariano José de Larra «El casarse pronto y mal»: viaje al siglo XVIII «El casarse pronto y mal» es un artículo de Mariano José de Larra publicado en El Pobrecito Hablador. Revista crítica de costumbres, etc., etc. En este artículo, Larra expresa su opinión en cuanto a la educación a través de dos generaciones. Realiza una crítica de esa educación haciendo ver que era pésima, puesto que las personas que la habían recibido eran incapaces de tomar decisiones sensatas en su vida –y las implicaciones fatales que estas conllevan–. La educación que su hermana había recibido en España había sido mala y no mejoró con los saberes recibidos en Francia, ya que las bases de ambas no eran sólidas; sino superficiales. Dada esa pésima educación, su hermana no tomaría decisiones acertadas y, por tanto, la educación que le transmitiría a su hijo, aunque fuera con la mejor de las intenciones, tampoco iba a ser óptima. De ahí que Augusto, sobrino del autor, cometiera tantos errores en su matrimonio, el cual termina con un trágico final. El aspecto crítico de este artículo es la base de esta revista, como se puede observar en su título, pues en ella se hace una crítica a la conducta de la época. El título también incluye «satírica» y es que, a través de una anécdota, se muestra la reflexión del autor sobre la reforma que anhela. En la obra de Larra lo anecdótico siempre tiene un valor moral o crítico, nunca funciona como un simple marco (de ahí que algunos lo hayan considerado anticostumbrista). Su texto funciona como un reclamo de la necesidad de una reforma social, educativa y política que conduzca a España al progreso, y que nos recuerda de forma inmediata a la Ilustración: «La ilustración es la salida del hombre de su minoría de edad. El mismo es culpable de ella. La minoría de edad estriba en la incapacidad de servirse del propio entendimiento, sin la dirección de otro. Uno mismo es culpable de esta minoría de edad cuando la causa de ella no yace en un defecto del entendimiento, sino en la falta de decisión y ánimo para servirse con independencia de él, sin la conducción de otro_. ¡Sapere aude!_ ¡Ten valor de servirte de tu propio entendimiento! He aquí la divisa de la ilustración» (KANT, 1784). Las palabras de Larra en este artículo no son más que otra muestra de su pensamiento, el cual dejaba claramente expreso en su reseña al Panorama matritense:
Carla Referencias bibliográficas: seminario II LARRA, Mariano J. de (1832). «El casarse pronto y mal». En El pobrecito hablador. Revista satírica de costumbres, etc., etc. LARRA, Mariano J. de (1836). «Panorama Matritense: Cuadros de costumbres de la capital observados y descritos por un Curioso Parlante». El Español. Diario de las Doctrinas y los Intereses Sociales , n.º 233, Madrid KANT, Inmanuel. (1784). «Was ist Aufklärung?», Berlinische Monatschrif.
Carla Seminario III Rosalía de Castro «Adiós ríos, adiós fontes»: o rexurdimento En el siglo XIX surge en Galicia, tras años de lucha para acabar con el distanciamiento entre el mundo rural y el urbano y salir, así, del atraso económico, el «rexurdimento» que se basa en la reivindicación de la lengua autóctona tras años de oscuridad con respecto a su uso y cuya fundadora fue Rosalía de Castro con su obra Cantares gallegos (1863). Al inicio de este poemario se encuentra una dedicatoria de la autora a Fernán Caballero, en la que le expresa su gratitud y admiración dado el cariño que la última muestra en sus propias obras hacia la tierra y cultura gallega: «Sirva él para demostrar a la autora de La Gaviota y de Clemencia el grande aprecio que le profeso, entre otras cosas, por haberse apartado algún tanto, en las cortas páginas en que se ocupó de Galicia, de las vulgares preocupaciones con que se pretende manchar mi país» (DE CASTRO, 1863). Comienza aquí esa muestra de orgullo galego , la cual continúa con un prólogo en el que la autora habla de esos tintes oscuros que rodean su cultura, de la mala concepción que hay dentro y fuera de sus fronteras a causa de una vergüenza inculcada y expresa su deseo de mostrar la belleza de su tierra, así como su pesar por su creencia de que, siendo ella la autora, sus palabras no llegarán muy lejos: «¡Quisiera el cielo que otro más afortunado que yo pudiera describir con sus verdaderos colores los cuadros encantadores que aquí hay, hasta en el rincón más escondido y olvidado, para que, al menos en la fama que no en lucro, gane y si vea con el respeto y admiración merecida esta desgraciada Galicia!» (DE CASTRO, 1863). En «Adiós ríos, adiós fontes» el lector se encuentra ante una despedida en la que la autora describe, como ya hizo en el prólogo, su tierra: «Molino entre los castaños, / noches claras de lunar / campanitas timbradoras / de la iglesia del lugar» (vv. 14-16). Muestra esa admiración hacia su paisaje y geografía: «Moras negras de las zarzas / que le daba yo a mi amor, / caminos entre maizales, / ¡adiós para siempre adiós!» (vv. 17-20). El cariño que siente hacia ella y su gente:
Carla Referencias bibliográficas: seminario III DE CASTRO, Rosalía. (1863). Cantares gallegos. Edición digital basada en la de Vigo, Imp. de J. Compañel. https://www.cervantesvirtual.com/nd/ark:/ 59851/bmct72b
Carla Seminario IV Emilia Pardo Bazán Prefacio a Un viaje de novios: los prólogos de Pardo Bazán A lo largo de la historia de la literatura, numerosos autores se han servido de los prólogos no solo para dirigirse al lector, sino también para anticiparse a las posibles críticas a través de la justificación y explicación de los posibles elementos controvertidos. Los prólogos han sido fundamentales, en este sentido, en la obra de las mujeres, que se han encontrado por su condición femenina con más críticas y prejuicios sociales a la hora de componer sus textos. Cristina Patiño Eirín, en su artículo «Aproximación a los prólogos de Emilia Pardo Bazán» afirma que: «El prólogo presenta, pues, un claro perfil didáctico-exhortatorio, casi propagandístico, acorde con las necesidades que todo escritor –y muy especialmente el novelista que escribe en la España de la segunda mitad del siglo XIX– experimenta a la hora de hacer llegar su producto al público lector. No es casual que aparezca íntimamente asociado a la novela, género desprovisto del linaje clásico de la poesía o el teatro. La novela parece necesitar, en efecto, una justificación teórica que la equipare de entrada a los géneros de rancia tradición secular. Esto explica la considerable profusión de prólogos escritos por los narradores decimonónicos, prólogos en gran medida nacidos al calor de debates suscitados por encarnizadas polémicas no siempre del todo literarias». En su prólogo, Pardo Bazán ofrece una concepción de lo que es la literatura de la época y demuestra cuán alto es su conocimiento, pues no solo habla de la literatura española, sino también de la europea –muy común en estos autores la demostración de conocimiento para autorizar su figura–. Se centra especialmente en la novela. Considera que esta ha pasado de ser un método de entretenimiento a un método de estudio y análisis; un documento. Realiza una comparación entre lo español y lo francés, en la que lo segundo no sale bien parado, pues dice que las mejores novelas son aquellas que «describen las costumbres más licenciosas, cuadros más libres y cargados de color» y argumenta que los novelistas franceses no respetan estos dos aspectos pues siguen una «elección sistemática preferente de asuntos repugnantes o desvergonzados, la prolijidad nimia, y a veces cansada, de las descripciones». Las obras acaban tintadas con cierto aire de tristeza, vulgarismo y plagadas de aspectos desagradables. Por todo esto, pide que, de ser calificada su obra como realista , se considere como una obra realista española y no como transpirenaica, sin olvidarse de enaltecer a los escritores de la primera.
Carla Referencias bibliográficas: seminario IV PATIÑO EIRÍN, Cristina. (1995). «Aproximación a los prólogos de Emilia Pardo Bazán». Edición digital basada en Boletín de la Biblioteca de Menéndez Pelayo , pp. 137 -
Carla Seminario V Fernán Caballero La gaviota: cómo ha de ser la novela Afirma Fernán Caballero en el prólogo de esta obra que no se ha propuesto: «componer una novela, sino dar una idea exacta, verdadera y genuina de España, y especialmente del estado actual de su sociedad, del modo de opinar de sus habitantes, de su índole, aficiones y costumbres». En este cuarto capítulo de la novela de Caballero, los personajes preparan la que va a ser su novela y dan sus respectivas opiniones en cuanto a cómo debe ser esta. Se determina que en ella se ha de representar a los españoles tal y como son, no como extranjeros; que no debe de tener un tono pesimista, sino alegre; y que su tema no será lo pasional desventurado –un claro alegato contra el romanticismo–. Todo esto son peculiaridades completamente alejadas de lo extranjero, de hecho, los personajes no valoran las aportaciones de Stein por no ser este español y, por tanto, este no puede entender ni saber cómo es realmente un español. Este aspecto también aparece en el prólogo de Caballero, en el que dice: «Los extranjeros se burlan de nosotros: tengan, pues, a bien perdonarnos el benigno ensayo de la ley del talión, a que les sometemos en los tipos de ellos que en esta novela pintamos, refiriendo la pura verdad». Rafael dice que lo más correcto es decantarse por «una novela de costumbres, que es justamente la que nos peta a los medias cucharas como nosotros», y continúa calificando a esta novela como útil y agradable, una obra que se escribe desde la observación y aporta un reflejo de todas las caras de la sociedad. Rafael se decanta por la figura de su tío «el general Santa María» y, contando este su historia, entra en breves disputas con su tía ante la veracidad de los hechos que se van aportando sobre los acontecimientos. En un momento dado, su tía cuenta la historia del duque de Alba y él demuestra, aportando datos verídicos recogidos en un libro, que esos sucesos no son ciertos. Esto entronca con el hecho de que «el objeto de una novela de costumbres debe ser ilustrar la opinión sobre lo que se trata de pintar, por medio de la verdad; no extraviarla por medio de exageración», dicho por la propia autora en el prólogo.
Carla Referencias bibliográficas: seminario V CABALLERO, Fernán. (1849). La gaviota. PATIÑO EIRÍN, Cristina. (1995). «Aproximación a los prólogos de Emilia Pardo Bazán». Edición digital basada en Boletín de la Biblioteca de Menéndez Pelayo , pp. 137 -
Carla Seminario VI Emilia Pardo Bazán Los pazos de Ulloa: de Rosalía a Emilia A lo largo de la obra de Pardo Bazán, el lector se puede encontrar numerosos galleguismos y, en el capítulo que concierne a este seminario, se encuentran –entre otros– los siguientes: pazo, soto, cepos, nochiñas, no tengo dicho, parolando, fuera, esconce, mollete, Sabela, lar, tostado, cuanto más va, piensa, pinguita, pulsos, la tenía. Según el diccionario de la RAE, un galleguismo es una «palabra, locución, giro, etc., peculiar o procedente del gallego». La autora no escribe su obra en gallego, lo hace en castellano e introduce galleguismos e incluso castellaniza alguna que otra palabra gallega como es el caso de «corriendito». Tanto el uso de galleguismos como la composición de la obra en castellano, son muestra de dos aspectos muy importantes en la obra de Emilia. Como dice Ermitas Penas (2001), a lo largo de su bibliografía, la autora ha adjudicado a cada personaje la voz que le correspondía, algo que ella misma comenta en el prólogo de La dama joven (1885): «Aun a costa de exponerme a que censores muy formales me imputen el estilo de mis héroes, insisto en no pulirlo ni arreglarlo, y en dejar a señoritos y curas de aldea, a mujeres del pueblo y amas de cría, que se produzcan como saben y pueden, cometiendo las faltas del lenguaje, barbarismos y provincialismos que gusten». Pardo Bazán, acorde a la tendencia de la época, quiere mostrar cómo son realmente sus personajes, quiere que las voces que se les otorgan les pertenezcan de verdad, algo que expresa en sus Apuntes autobiográficos (1886): «pero yo siento que las cosas gráficas, oportunas y maliciosas que dicen nuestros labriegos, son inseparables del añejo latín romanzado en que las pronuncian» (pág. 81). Esta cita continúa con «y que un libro arlequín, mitad gallego y mitad castellano, sería feísimo engendro, tan feo como lindas las poesías, gallegas todas, en que resalta la frase campesina», aspecto muy importante pues entronca con el idioma en que está escrita la obra: el castellano. Pardo Bazán considera que sus obras, por lo general, han de componerse en castellano y, de hecho, en De mi tierra (1888) se entiende esta posición a través de la siguiente explicación:
Carla Referencias bibliográficas: seminario VI PARDO BAZÁN, Emilia. (1886). Los pazos de Ulloa: Novela original, precedida de unos apuntes autobiográficos , Edición de Ermitas Penas, Barcelona, Crítica, 2000. PARDO BAZÁN, Emilia. (1888). De mi tierra , Edición digital a partir de La Coruña, Tipografía de la Casa de la Misericordia. PENAS VARELA, Ermitas. (2001). «Sobre los galleguismos en Los pazos de Ulloa , de Emilia Pardo Bazán», Edición digital a partir de Homenaje a Benito Varela Jácome , Universidad de Santiago de Compostela, pp. 477-491.