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Compresión Lectora y Léxico, Apuntes de Lengua y Literatura

Te ayudara a leer mucho mejor y cohesión con tus palabras

Tipo: Apuntes

2017/2018

Subido el 08/01/2022

santi-ariel
santi-ariel 🇪🇨

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CREER Y SABER
¿Qué significa “creer”? En español, decimos que creemos que p (siendo “p” una proposición
cualquiera, como por ejemplo, “Roma es la capital de Italia”), cuando pensamos que esa
proposición es verdadera. El significado del verbo “creer” se reduce, a “pensar que una
proposición es verdadera”. (Ejemplo: “Creo en Dios” = “Pienso que la proposición Dios existe
es verdadera”; “Creo lo que me dijo Tom” = “Pienso que lo que me dijo Tom es verdadero;
“Creo en Abdalá” = “Creo que la proposición Abdalá es un político honesto es verdadera”;
etc.).
Frente a una proposición cualquiera se pueden adoptar tres posturas principales:
aceptarla como verdadera
rechazarla como falsa
no pronunciarnos respecto a su valor veritativo (suspender el juicio)
En el primer caso diremos que “creemos en p”; en el segundo caso diremos que “no creemos
en p”. En español el verbo “creer” permite diferentes grados de intensidad, desde creer
equivalente a “opinar” hasta creer equivalente a “estar seguro” o “estar convencido”.
¿Qué significa “saber”? Es obvio que hay una diferencia muy importante entre creer algo y
saber algo. Porque mientras la creencia en una proposición – por muy intensamente que
creamos – no garantiza la verdad de esa proposición (ha habido muchas creencias falsas), en
cambio el conocimiento de una proposición si implica que esa proposición sea verdadera. Así,
pues, decimos que sabemos que “p” cuando se cumplen al menos las siguientes
características:
- que creemos que p
- que p es verdadera
Siguiendo el ejemplo propuesto, podemos decir que sabemos que Roma es la capital de Italia
porque creemos que Roma es la capital de Italia, y en efecto es verdad que Roma es la capital
de Italia. Por lo visto para saber es indispensable creer, mientras que para creer no hace
falta saber. Por ejemplo, quienes suponían que la Tierra era plana no sabían que era plana
(porque su creencia era falsa) y tampoco sabían que era redonda (porque no lo creían).
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CREER Y SABER

¿Qué significa “creer”? En español, decimos que creemos que p (siendo “p” una proposición cualquiera, como por ejemplo, “Roma es la capital de Italia”), cuando pensamos que esa proposición es verdadera. El significado del verbo “creer” se reduce, a “pensar que una proposición es verdadera”. (Ejemplo: “Creo en Dios” = “Pienso que la proposición Dios existe es verdadera”; “Creo lo que me dijo Tom” = “Pienso que lo que me dijo Tom es verdadero; “Creo en Abdalá” = “Creo que la proposición Abdalá es un político honesto es verdadera”; etc.). Frente a una proposición cualquiera se pueden adoptar tres posturas principales:

  • aceptarla como verdadera
  • rechazarla como falsa
  • no pronunciarnos respecto a su valor veritativo (suspender el juicio) En el primer caso diremos que “creemos en p”; en el segundo caso diremos que “no creemos en p”. En español el verbo “creer” permite diferentes grados de intensidad, desde creer equivalente a “opinar” hasta creer equivalente a “estar seguro” o “estar convencido”. ¿Qué significa “saber”? Es obvio que hay una diferencia muy importante entre creer algo y saber algo. Porque mientras la creencia en una proposición – por muy intensamente que creamos – no garantiza la verdad de esa proposición (ha habido muchas creencias falsas), en cambio el conocimiento de una proposición si implica que esa proposición sea verdadera. Así, pues, decimos que sabemos que “p” cuando se cumplen al menos las siguientes características:
  • que creemos que p
  • que p es verdadera Siguiendo el ejemplo propuesto, podemos decir que sabemos que Roma es la capital de Italia porque creemos que Roma es la capital de Italia, y en efecto es verdad que Roma es la capital de Italia. Por lo visto para saber es indispensable creer, mientras que para creer no hace falta saber. Por ejemplo, quienes suponían que la Tierra era plana no sabían que era plana (porque su creencia era falsa) y tampoco sabían que era redonda (porque no lo creían).

Pero, ¡un momento¡ ¿Son estas dos características suficientes? Imaginémonos el siguiente caso: Yo creo que en el clásico de esta noche ganará Barcelona, y esta noche, en efecto, ganó Barcelona. Siendo p: “Barcelona gana el clásico”, entonces tenemos que:

  • creí que p
  • p resultó ser verdadero ¿Podemos decir, por lo tanto, que yo sabía que Barcelona ganaría el clásico? Otro ejemplo: Pepe cree que el ladrón que robó su casa el fin de semana fue un negro (porque él cree que los ladrones siempre son negros), y resulta que descubren que, en efecto, el ladrón fue un negro. Nuevamente tenemos que Pepe:
  • creyó que p
  • p resultó verdadera Así que, debemos concluir que Pepe sabía que un negro le había robado la casa. Comparemos los dos casos anteriores con el siguiente: yo creo que 5 + 5 = 10 y en efecto 5 + 5 = 10, por lo que puedo concluir que sé que 5 + 5 = 10. Y con éste: yo creo que mañana saldrá el Sol por el Este, y en efecto el día de mañana compruebo que salió por el Este, así que puedo decir que sabía que el Sol saldría hoy por el Este. ¿En qué se diferencian los dos últimos casos de los dos primeros? En que en los dos últimos casos hay un elemento adicional además del creemos que p y el que p es verdadera: que tenemos pruebas que justifican creer que p. Por ahora tenemos que para decir que sabemos que p necesitamos cumplir no con dos sino con tres condiciones:
  • creer que p
  • ser p verdadera
  • tener pruebas que justifiquen la creencia en p.

(GUIA DE BOLSILLO PARA EVALUAR LAS DEMANDAS DE CREENCIA)

I. Cuestionar la fuente

  1. ¿Parece tener la fuente sentidos que funcionan normalmente para un acto de observación y una buena salud mental para interpretar lo que observa?
  2. ¿Está la fuente, hasta donde sé, libre de la influencia de cualquier sustancia que podría afectar el acto de la percepción?
  3. ¿Tiene la fuente una reputación de ser honesta y precisa? (Me doy cuenta de que la reputación no refleja necesariamente la realidad y de que la reputación puede ser engañosa. Falacias potenciales: ad hominem, ad verecundiam, envenenamiento del pozo.
  4. ¿Tiene esta persona (revista, periódico, etc.) algún interés especial reconocido, inclinación u otro motivo cualquiera para el engaño consciente o inconsciente sobre el tema?
  5. ¿Es la fuente una autoridad en el tema que está en consideración (es decir, un experto)?
  6. ¿Reconoce la fuente argumentos contrarios a su propia tesis, posiciones alternativas o limitaciones de su propio conocimiento?
  7. ¿Está la fuente de acuerdo o es consistente con otras fuentes? (Me doy cuenta de que una inconsistencia con otras fuentes no la invalida necesariamente) II. Cuestionar las aseveraciones
  8. ¿Están las aseveraciones libres de contradicciones internas y errores lógicos?
  9. ¿Es observable cierta inclinación en la selección de los detalles, el énfasis puesto en esos detalles o la selección de las palabras? ¿Parece que el objetivo del texto es informar o persuadir?
  1. ¿Utilizan las aseveraciones gráficos, fotos, dibujos o cualquier otro tipo de acompañamiento? ¿Están afectando emocionalmente? ¿Son capaces de ser contrastadas frente a una fuente independiente?
  2. ¿Están las aseveraciones apoyadas por cualquier forma de justificación para creer? (Razón, intuición, autoridad, revelación, confianza) ¿Está convenciendo la justificación para la creencia individual, para la creencia de grupo, para ambos, o para ninguno de ellos? (Aquí me doy cuenta de que estoy evaluando)
  3. ¿Hasta dónde puedo decir que pasa la aseveración una prueba de verdad? ¿Son las aseveraciones consistentes con mi entendimiento previo o con el cuerpo de información establecido en ese campo? (En el caso de inconsistencia, me doy cuenta de que lo defectuoso puede ser el entendimiento pasado)
  4. ¿Parecen corresponder las aseveraciones con la realidad, o al menos no se demuestran falsas frente a la evidencia? (Principio de falibilidad de Popper) III. Cuestionarse uno mismo
  5. ¿Reconozco en mí mismo (lo que no siempre es fácil) la inclinación hacia o en contra de una fuente particular o grupo de aseveraciones? ¿Puedo detectar en mí mismo juicios basados en la religión, la raza, las actitudes políticas, la nacionalidad, la preferencia sexual, la edad, los estilos de vestirse, etc., que podrían influir mi evaluación de la fuente o de las aseveraciones?
  6. ¿Soy tan crítico frente a lo que quiero crear como a lo que no quiero creer?
  7. Si utilizo mi propia experiencia y entendimiento para juzgar la apariencia de las aseveraciones (consistencia), ¿hasta dónde llega esa experiencia pasada? ¿Cuán verdaderas son las conclusiones basadas en dicha experiencia anterior? ¿Soy susceptible a tener creencias tendenciosas? ¿Estoy dispuesto a examinar la evidencia y los argumentos que son contrarios a mis creencias actuales?
  8. ¿Es posible separar mis creencias privadas, basadas en cualquier justificación que me convenza (por ejemplo, las creencias religiosas) de las creencias públicas, basadas en la justificación que debe convencer a todos los demás también (por ejemplo, las creencias científicas)? ¿Hasta dónde son separables e interrelacionadas las creencias privadas y públicas?

EJEMPLOS DE LAS DIFERENTES CLASES DE CREENCIAS

ENUNCIADO FÁCTICO ENUNCIADO

VALORATIVO

ENUNCIADO

NORMATIVO

Juan está solicitando empleo de guardián. Juan es la persona ideal para el puesto de guardián. Debemos contratar a Juan como guardián. Mentir es decir lo contrario de lo que se cree. Es malo mentir. Te prohíbo que mientas. La oración “A mí se me ocurre” es declarativa. La oración “A mí se me ocurre” es incorrecta según las normas de gramática castellana. La oración “A mí se me ocurre” no debería ser pronunciada por una persona culta como tú. En el primer semestre del 2004 se registraron 10. casos de infecciones respiratorias en los niños recién nacidos. Esta es la mayor enfermedad que se presenta en niños recién nacidos. Los padres deben procurar abrigar a los pequeños cuando hace frío y darles vitamina C. Según los estudios realizados por peritos de la Policía Nacional, el arreglo hecho en la partida de nacimiento de Lima, no concuerda con el análisis de sus grafías. Es una injusticia lo acontecido con este reinado El Club de Leones Guayaquil-Rocafuerte deberá indemnizarla por daños y perjuicios sufridos. 42.0009 viviendas han sido desratizadas en la ciudad. Esta es una gran medida para evitar la leptopirosis. Se deben continuar con estas campañas. La confianza ciudadana en las instituciones democráticas es del 42%, según el Proyecto de Opinión Pública de América Latina de la Universidad de Vanderbilt. El índice de confianza de la población ecuatoriana en el sistema institucional es el más bajo de la región. Se debería recuperar la confianza en las instituciones democráticas. Congresistas locales y de EE.UU. hablaron del Tratado de Libre Comercio. La participación del poder Legislativo es fundamental en las negociaciones. Se requiere una mayor participación del Congreso, los trabajadores, universidades e indígenas en el proceso de negociación. 30 mil personas siguen a la Texaco un juicio por contaminación. La afirmación por parte de la petrolera de que “los demandantes han creado pruebas falsas de contaminación” es una reacción desesperada de los acusados. Se debe aclarar esta acusación. Se ha regenerado los malecones del Río Guayas y del Salado. Indudablemente Guayaquil ha progresado en regeneración y construcción de espacios de recreación. Se debe seguir regenerando hacia el sur y el oeste. Pasos peatonales de Guayaquil con suciedad, daños y desorden. Estos pasos peatonales son un desastre. El control de estos pasos peatonales debe ser permanente.

(Tomado del material de Ing. Sonia Izurieta y Lcda. Vilma St.Omer)