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PDF PARA SECUNDARIA, PALACIOS Y RAFAEL
Tipo: Resúmenes
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Ya son muchos y autorizados los desarrollos y comentarios que se han hecho sobre el documento de la 111 Conferencia del CELAM. Este es un modesto aporte desde la pers- pectiva del laicado. Por otra parte, es claro que una lectura de Puebla solo puede hacerse desde una pers- pectiva de Iglesia y desde la situa- ción concreta de América Latina. Desde esta óptica, el tema que abordamos tiene una importante decisiva y un lugar especial en el contexto del documento de la 111 Conferencia. A lo cual se agrega la estructura misma del documento, que además de dedicar algunos apartes a temas específicos del laicado, estos mismos temas reco-
rren todo el documento central del trabajo de Puebla y que hablar del laicado es hablar de casi todo el documento.
Pero la dificultad de realizar tan enorme tarea obliga, como lo hare- mos aquí, a seleccionar solo una parte de esa problemática.
Sin entrar el la polémica actual sobre la propiedad del uso del tér- mino "Laicos", ni en la riqueza pas- toral que pudieran tener otros tér- minos, como el de "cristianos" que
(1) Solo vamos a referimos al documento de Puebla, para no confundir con abundantfslmas citas de otros documentos y escritos que son la base de estas reflexiones, en ningún momento originales.
RAFAEL E. TORRADO 325
a veces aparece usado en el docu- mento de Puebla, salta a la vista que el concepto de laico es tomado en la dimensión que este concepto ad- quiere desde el Vaticano II: "Por el nombre de laicos se entiende aquí todos los fieles cristianos, a excep- ción de los miembros que han reci- bido un orden sagrado y los que están en estado religioso reconocido por la Iglesia, es decir j los fieles cris- tianos que por estar incorporados a Cristo mediante el bautismo, consti- tuídos en Pueblo de Dios, y hechos partícipes a su manera de la función profética, sacerdotal y real de Jesu- cristo, ejercen por su parte la mi- sión de todo el pueblo cristiano en la Iglesia y en el mundo" (2). Por este sentido el tema del laicado aparece a lo largo de todo el docu- mento, pues la evangelización es misión de toda la Iglesia, Pueblo de Dios (3). Pero sobre todo aparece en dos lugares en forma específica y explícita, en los cuales el docu- mento desarrolla la "forma particu- lar" que define la inserción propia del laicado en esa misión. Primero al presentar la visión de la realidad eclesial hoy en América Latina y realizar un diagnóstico de los minis- terios y carismas en la situación actual (4). Y en segundo lugar al presentar jerárquicamente los agen- tes de la Pastoral (5). Desarrollare- mos, a partir de allí, algunos puntos
(2) Vaticano n, GS. (3) PBL,348. (4) PBL, 125-126. (5) PBL 777 - 849. (6) PBL, 9. (7) PBL, 7 (8) PBL, 14.
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para ver la situación del laicado y luego su específica misión.
Siguiendo la actitud general del documento, presentamos los aspec- tos negativos y positivos de la situa- ción del laicado en América Latina, a fin de tomar conciencia, a través del documento, de esta situación.
Los Obispos comienzan recor- dando la presencia de los laicos en la inicial obra misionera de la Iglesia "resultado del unánime esfuerzo misionero de todo el pueblo de Dios", (6) y afirmando que "nues- tro radical sustrato católico, con sus vitales formas vigentes de religiosi- dad, fue establecido y dinamizado por una vasta legión misionera de Obispos, religiosos y laicos" (7), y además de nombrar algunos de ellos, consagra su obra como inspi- ración para la tarea de evangeliza- ción en el presente y futuro de América Latina (8). Desde enton- ces a hoy, con los nuevos impulsos de la renovación del Vaticano II, con la conciencia que surge de la Conferencia de Medellín, y los avances de la acción pastoral de la Iglesia "su sentido de pertenencia (de los laicos) se ha acrecentado por todas partes, no solo por su
EL COMPROMISO DEL LAICADO
tuciones, que llevaron, incluso, a dolorosas rupturas de los movimien- tos laicos entre sí o con los pasto- res" (16); lo ar;lterior se agrava por- que "grandes sectores del laicado latinoamericano no han tomado conciencia plena de su pertenencia a la Iglesia y viven afectados por la incoherencia entre la fe que dicen profesar y practicar y el compromi- so real que asumen en la sociedad" (17) Y en general "el compromiso
rio para el cam bio de estructuras ha sido insuficiente" (18).
Existiendo aun "tensiones tanto a nivel de la comprensión del senti- do del compromiso del laico hoy en América Latina, como de una apro- piada inserción en la acción ecle- sial" (19) no es fácil decir cual es el ser y el deber ser del laico, pero si es, por lo menos, necesario recono- cer que aun existiendo aspectos po- sitivos falta una mayor conciencia y formación dellaicado, una mayor participación en la acción eclesial y sobre todo un compromiso más eficaz en lo socio-político y cultu- ral, en orden a un cam bio radical de la actual sociedad latinoamericana, para construir una sociedad justa y humana donde se haga posible la auténtica participación, comunión y liberación de nuestros pueblos. A partir de esta situación, aventuré- mosnos a decir algo, desde el docu- mento de Puebla, sobre el compro- miso y misión del laico.
(16) PBL.780. (17) PBL.783. (18) (^) PBL.120. (19) (^) PBL.782.
(20) PBL.787.
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Lo específico de la vocación del laico es su presencia en la vida de la Iglesia y en la misión pastoral de ésta en el mundo, al mismo tiempo que su presencia en las estructuras del mundo temporal (20). De aquí se sigue una doble misión del com- promiso del laico: su compromiso eclesial y su compromiso temporal, siendo uno solo el compromiso y debiendo estar articuladas estas dos dimensiones.
La naturaleza del compromiso eclesial del laico nace de su inser- ción en el Misterio Pascual de Cristo por su Bautismo, que lo hace partícipe del Sacerdocio real y pro- fético de Cristo, en toda su pleni- tud, mas sin embargo en las condi- ciones específicas de su carácter de laico. De esta forma, el laico está en igualdad de dignidad y responsa- bilidad insertado en la misión pasto- ral de la Iglesia, sólo que con dife- rente misión con respecto a los miembros de la Jerarquía y por ende a quienes participan además del Sacerdocio Ministerial. No creo necesario recordar aquí las fuentes de este pensamiento en el Vaticano 11, en los Santos Padres y magiste- rios de las primeras comunidades de la Iglesia y sobre todo en la Teo- logía Paulina, expresada en la figura
EL COMPROMISO DEL LAICADO
del Cuerpo Místico de Cristo, en el cual todos sus miembros iguales en dignidad e importancia, cumplen las diversas funciones que le son propias. Puebla, al reconocer que en general en América Latina, hay ma- yor valorización de esta participa- ción del laicado (21), llama la aten- ción tanto a los laicos como a los pastores de todo lo que falta para llegar a una verdadera participación del laicado en la Iglesia (22) entre otras causas, por esa mentalidad clerical que antes citábamos (23), que obstaculiza la promoción y misión del laico como a quienes muchos siguen considerando "me- nor de edad" o fiel "pasivo". Con- trastando esto, Puebla enfatiza la necesidad de la acción del laico por su papel propio, en toda la misión evangelizadora de la Iglesia. La ter- cera parte del documento al presen- tar:
a) Los centros de comunión y participación (Familia. Parroquia y CEB).
b) Los agentes de comunión y par- ticipación (ministerio jerárquico, vida consagrada, laicos y quienes se inician en la vocación ministerial) y
c) Medios para la comunión y participación (Liturgia, oración, tes- timonio, catequesis, educación y comunicación social)
está centrada, esta tercera par- te, en la idea de que la evangeli-
(21) PBL,126-777. (22) PBL, 163-166. (23) Cfr. Dota No. 16. (24) PBL,796. (26) Cfr. 796-799.
(26) Cfr. PBL, 627-633-704-714.
RAFAEL E. TORRADO
zación está heredada de todo el Pueblo de Dios. Desarrollarla aquí sería repetir casi todo el documento Pero sí podemos resaltar algunos puntos: El documento reconoce:
a) La misión propia del laicado en la acción evangelizadora de la Iglesia.
b) La función propia del laicado en la organización, dirección y pla- neación de las estructuras intraecle- siales (24).
c) La importancia y especificidad de esta misión del laicado y su pro- pia espiritualidad (25).
d) El compromiso de evangeliza- ción propio e ineludible del laico en la Familia, la Parroquia, las CEB, la Educación, los Medios de Comuni- cación Social, la Liturgia y en gene- ral en todas las situaciones y estruc- turas.
e) El poco reconocimiento que la jerarquía aun tiene del valor y nece- sidad de esta misión del laico, a pesar de los avances (26)
f) La falta de conciencia del lai- cado educado en la idea, persistente aun, de que la "Iglesia son los obis- pos, los curas y las monjas", y de que su participación en la Iglesia es válida solo si "lo invitan", le dan permiso, etc.
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La otra dimensión del compromi- so del laico es la temporal. Tiene su fuente en la ubicación propia del laico en el mundo y sus estructuras y por lo tanto, es una exigencia de la condición histórica de todo hom- bre, cuya esencia es transformar y construir la realidad en que está inmerso. Lo específico del Cristiano es que este compromiso humano es además una exigencia de su Bautis- mo, pues "por el testimonio de vida, por su palabra oportuna y por su acción concreta, el laico tiene la responsabilidad de ordenar las reali- dades temporales para ponerlas al servicio de la instaura~ión del reino de Dios" (37). Hoy, este compromi- so está agravado porque "en la actual situación del continente, in- terpela, particularmente a los laicos, la configuración que van tomando los sistemas y estructuras que a consecuencia del proceso desigual de industrialización, urbanización y transformación cultural, ahondan las diferencias socio-económicas, afectando principalmente a las ma- sas populares, con fenómenos de opresión y marginación crecientes" (38).
El contenido y la naturaelza mis- ma de la Evangelización iluminan, orientan y llenan de sentido el com- promiso histórico del laico, pues
<3'7) PBL,789. (38) PBL, '7'78. (39) PBL, 1'79.
evangelizar es animar, por el Espíri- tu que vivifica y libera a los hom- bres y a todas las estructuras socio- históricas, es "encarnar el Evangelio en la historia (39), es construir una sociedad donde todos y todo hom- bre en comunidad y participación plenas logran una auténtica libera- ción (40). En este marco general se ubica el compromiso temporal del laico como realización de la misión histórica de la Iglesia en el mundo, pero además posee algunas especifi- cidades.
En primer lugar, es a los laicos a quienes corresponde resolver, reali- zar y defender la dialéctica entre lo propio de lo religioso y lo propio de lo temporal. Apoyados en la auto- nomía de lo temporal (41) y en tan- to en cuanto su compromiso es eclesial y temporal a la vez, su tarea consiste en hacer presente en lo temporal lo religioso y viceversa, sin confundir ni anular lo propio de cada uno de estos campos, sin dico- tomizarlos pero también sin con- fundirlos. Enorme y difícil tarea que tiene el doble peligro de con- vertir al cristianismo en una ideolo- gía (42) o de hacer de los modelos técnico-temporales y de las solucio- nes sociales, económicas y políti- cas, que deben buscarse en el com- promiso concreto y a partir de los métodos y perspectivas propias de las ciencias (sociales y humanas
<40) Cfr. PBL, 184-201-343-344-346-364-482 y en e..,.cW1 todo el tema de Ilbencl6n, 4'70-606. (41) PBL, 619, cita al Vaticano 11 Ga 36. (42) Cfr. PBL, 640 y todo el temalGbre la ideoloda 636·661.
RAFAEL E. TORRADO 331
principalmente), concepciones seu- do-religiosas, con el riesgo de abso- lutizarlas (vr. gr. partidos políticos cristianos, instituciones cristianas, etc.) (43).
En segundo lugar el compromiso temporal del laico es político. El documento reconoce que lo políti- co es una dimensión constitutiva del hombre, pero que no agota la gama de las relaciones sociales (44), que en el conjunto de realidades temporales algunas exigen especial atención de los laicos: familia, edu- cación, comunicación social y con especial énfasis la actividad política. Esta abarca un amplio campo desde la acción de votar, pasando pro la militancia y liderazgo en algún par- tido político hasta el ejercicio de cargos pú blicos en distintos niveles (45) y este sentido se distinguen dos conceptos de política en senti- do amplio y en sentido concreto o política partidista, que es el campo propio de los laicos (46). Pero pue- de entenderse la política además, como toda acción que contribuye a la transformación, ordenamiento y construcción de la "ciudad tempo- ral" yen este sentido, toda acción y todo compromiso temporal son políticos, se inscriben en el concep- to amplio de política y en cierta medida se concretan en las opciones políticas partidistas. Es el caso de la
(43) PBL. 523-524. (44) PBL. 513. (45) PBL. 790-791. (46) Cfr. PBL 521-524.
educación, la vida familiar y social, el ejercicio de las profesiones, el de- porte, etc., etc. (47).
En este compromiso político- temporal y en su concreción cuan- do se trata de la política partidista, el cristiano está en igualdad de con- diciones, de búsqueda, de responsa- bilidad, con todos los demás hom- bres de buena voluntad. La Fe, la enseñanza social de la iglesia, las orientaciones del magisterio y las reflexiones de los teólogos, le apor- tan motivaciones, criterios y orien- taciones; alimentan y sostienen su esperanza y su entrega. Le dicen y le exigen que debe comprometerse, pero no cómo debe comprometerse, qué tácticas, estrategias y respuestas debe dar a los diferentes problemas y retos de la realidad, esto debe buscarlo y crearlo con su iniciativa y discernimiento autónomos y res- ponsables y en diálogo crítico y sincero con los demás hombres. Es un problema de expertos (48).
En tercer lugar, el compromiso del laico debe ser un compromiso liberador orientado al cambio radi- cal de las estructuras injustas y de opresión. Siguiendo la opción pre- ferencial de la Iglesia latinoameri- cana en Puebla, por los pobres (49), por los jóvenes (50), por la acción
(47) En el doc:umento este tema está lmpUcito, Cfr. PBL 1206-1253 Y en espec1al1216. (48) Cfr. PBL. 375-525-553 yen lenera1507-562. (49) PBL. 1134-1165. (50) PBL. 116-1225.
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