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Conceptos de Sigmund freud, Apuntes de Psicoanálisis

Algunos conceptos que habla Sigmund freud

Tipo: Apuntes

2012/2013

Subido el 15/06/2023

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SIGMUND FREUD
La idea central de la perspectiva psicoanalítica es el inconsciente. En palabras sencillas, este
concepto afirma que la gente no está consciente de los determinantes más importantes de su
comportamiento. El autoentendimiento es muy limitado y con frecuencia erróneo. El concepto
del inconsciente, propuesto por Freud, proporciona a los pacientes en terapia una manera de
pensar acerca de su comportamiento, estados de ánimo u otros síntomas que parecen estar
fuera del alcance de sus intenciones conscientes, de manera que ha sido un concepto valioso
en el ámbito terapéutico (Piers, 1998).
Todos los enfoques psicoanalíticos mantienen el concepto de un inconsciente dinámico, es
decir, que tiene motivaciones o energías y por tanto puede influir en el comportamiento y la
experiencia. Varias teorías psicoanalíticas describen de manera diferente el inconsciente.
Sigmund Freud propuso que el inconsciente está formado por deseos sexuales y agresivos que
no son aceptables para la personalidad consciente.
Para Carl Jung, el inconsciente no es primordialmente sexual; consiste de motivaciones más
generales, las cuales pueden tener un contenido espiritual. Otros teóricos, incluidos Melanie
Klein (1946) y Harry Stack Sullivan (1953), describieron al inconsciente como una composición
de conceptos primitivos acerca del mismo y de las relaciones con otras personas,
especialmente la madre como el primer “otro” que encuentra el lactante.
El psicoanálisis se originó y continúa desarrollándose en el contexto de la psicoterapia. Sus
comunicaciones profesionales están restringidas enormemente a las revistas y a las
organizaciones que están fuera de la tradición científica académica de la comprobación
empírica de las proposiciones teóricas. Su información principal proviene de los informes de los
pacientes en terapia, a los cuales se les alienta a expresar sus pensamientos que, de otra
manera, serían desechados. El hecho de que la precisión histórica de estas inferencias no sea
regularmente verificada con evidencia externa ha sido el foco de una gran controversia, cuando
las inferencias acerca del abuso sexual han llevado a los pacientes a confrontar a sus
supuestos abusadores.
Los psicoanalistas por lo general dudan que las complejidades de la personalidad, en especial
los procesos inconscientes, puedan ser medidas con instrumentos objetivos (cf. Sugerman,
1991). Cuando se emplea una medición formal, por lo regular los psicoanalistas utilizan las
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SIGMUND FREUD

La idea central de la perspectiva psicoanalítica es el inconsciente. En palabras sencillas, este concepto afirma que la gente no está consciente de los determinantes más importantes de su comportamiento. El autoentendimiento es muy limitado y con frecuencia erróneo. El concepto del inconsciente, propuesto por Freud, proporciona a los pacientes en terapia una manera de pensar acerca de su comportamiento, estados de ánimo u otros síntomas que parecen estar fuera del alcance de sus intenciones conscientes, de manera que ha sido un concepto valioso en el ámbito terapéutico (Piers, 1998). Todos los enfoques psicoanalíticos mantienen el concepto de un inconsciente dinámico, es decir, que tiene motivaciones o energías y por tanto puede influir en el comportamiento y la experiencia. Varias teorías psicoanalíticas describen de manera diferente el inconsciente. Sigmund Freud propuso que el inconsciente está formado por deseos sexuales y agresivos que no son aceptables para la personalidad consciente. Para Carl Jung, el inconsciente no es primordialmente sexual; consiste de motivaciones más generales, las cuales pueden tener un contenido espiritual. Otros teóricos, incluidos Melanie Klein (1946) y Harry Stack Sullivan (1953), describieron al inconsciente como una composición de conceptos primitivos acerca del sí mismo y de las relaciones con otras personas, especialmente la madre como el primer “otro” que encuentra el lactante. El psicoanálisis se originó y continúa desarrollándose en el contexto de la psicoterapia. Sus comunicaciones profesionales están restringidas enormemente a las revistas y a las organizaciones que están fuera de la tradición científica académica de la comprobación empírica de las proposiciones teóricas. Su información principal proviene de los informes de los pacientes en terapia, a los cuales se les alienta a expresar sus pensamientos que, de otra manera, serían desechados. El hecho de que la precisión histórica de estas inferencias no sea regularmente verificada con evidencia externa ha sido el foco de una gran controversia, cuando las inferencias acerca del abuso sexual han llevado a los pacientes a confrontar a sus supuestos abusadores. Los psicoanalistas por lo general dudan que las complejidades de la personalidad, en especial los procesos inconscientes, puedan ser medidas con instrumentos objetivos (cf. Sugerman, 1991). Cuando se emplea una medición formal, por lo regular los psicoanalistas utilizan las

técnicas proyectivas. Éstas presentan estímulos ambiguos, tales como manchas de tinta en la conocida prueba de Rorschach, y se les pide a los pacientes (o sujetos de estudio) que digan lo que ven. Tales técnicas son por lo general menos confiables que los cuestionarios, pero sus partidarios sostienen que ellas proporcionan acceso a niveles más profundos de motivación que no están disponibles a la percatación consciente. Sigmund Freud Nació el 6 de mayo de 1856 en Freiberg Moravia, durante su niñez fue un excelente estudiante. A los 26 años se graduó como médico. En 1896 utilizo por primera vez el término psicoanálisis. En 1897 dio inicio a su autoanálisis. Pierre Janet (1859-1947), estudiante de Charcot, utilizo el hipnotismo para resolver las fuerzas de los conflictos emocionales, que consideraba fundamentales para la manifestación de los síntomas histéricos. Sin embargo, fue Freud el que supero las técnicas hipnotistas y elaboro una teoría general de las psicopatologías de la que surgieron los tratamientos sistemáticos. Freud siguió trabajando con Breuer sobre la hipnosis y la catarsis, pero acabo por abandonar la primera a favor de la segunda. En particular, rechazó la hipnosis como tratamiento de aplicación general por tres razones. Primera, no todos son susceptibles de ser hipnotizados; por lo tanto, su utilidad se limita a un grupo selecto. Segunda, algunos de sus pacientes se negaban a creer lo que les revelaba al despertar, por lo que concluyo que tenían que estar al tanto del proceso gradual de descubrir recuerdos ocultos y escondidos de la conciencia. Tercero, cuando por sugestión hipnótica se aliviaba un conjunto de síntomas, solía aparecer otro. Freud adopto la catarsis como forma de tratamiento. Consistía en estimular a los pacientes a que hablaran de cualquier cosa que les viniera a la mente, sin importar que tan desagradable o incomodo fuera. Esta “asociación libre” ocurría en una atmosfera relajada, que por lo regular se lograba haciendo que se recostaran en un diván. Freud razonaba que la asociación libre, al igual que la hipnosis, permitiría que pensamientos y recuerdos ocultos se manifestaran en la conciencia. Sin embargo, a diferencia de la hipnosis, los pacientes seguían la aparición de las remembranzas. Durante el curso de las asociaciones libres también ocurre el proceso de trasferencia, que atañe a experiencias emotivas que permiten que el paciente se descargue de episodios reprimidos anteriores.

métodos menos directos de investigación, a través del análisis del material clínico. El método clínico es bien aceptado dentro de la neurología, donde con frecuencia se diagnostica el daño nervioso con base en los síntomas del comportamiento, tales como la parálisis y el dolor, en lugar del examen físico de las neuronas. Freud suponía que no había discontinuidades en la vida mental y que todos los pensamientos y todas las conductas poseen un significado preciso. Afirmaba que nada ocurría al azar, regla a la que tampoco se sustraían los procesos mentales. Cada pensamiento, sensación, recuerdo o acto tiene una o varias causas. ESTRUCTURA TOPOGRÁFICA: CONSCIENTE, PRECONSCIENTE E INCONSCIENTE Niveles de la conciencia Para Freud, la vida mental esta dividía en dos niveles, el inconsciente y el consciente. El consciente, a su vez, tiene dos niveles diferentes, el inconsciente, y el preconsciente. El consciente El nivel consciente se refiere a las experiencias de las cuales la persona se da cuenta, incluyendo los recuerdos y acciones intencionales. La conciencia funciona de manera realista, según las reglas del espacio y del tiempo. Nos percatamos de la conciencia y la aceptamos como nosotros; nos identificamos con ella. Preconsciente Es una parte del inconsciente, pero una parte que fácilmente puede ser consciente. Porciones accesibles de la memoria son partes del preconsciente y comprenden, por ejemplo, el recuerdo que hizo una persona el día de ayer, su apellido, domicilio, la fecha de la conquista española, los platillos preferidos, el olor a las hojas quemadas y un pastel de formas curiosa que comió en una fiesta infantil del cumpleaños. El preconsciente hace las veces de un almacén para los recuerdos de la conciencia funcional. Inconsciente El tercer nivel de la conciencia es diferente. Su contenido no se mueve rápidamente hacia la conciencia. El inconsciente se refiere a los procesos mentales de los cuales la persona no se

da cuenta. Tal material permanece en el inconsciente, ya que hacerlo consciente produciría mucha ansiedad. Se dice que este material se encuentra reprimido ; esto es, que se resiste a volverse consciente. Entre los contenidos del inconsciente están los recuerdos traumáticos olvidados y los deseos negados. Un niño que ha sufrido de abuso sexual, por ejemplo, con frecuencia reprimirá este recuerdo, al tener amnesia de este terrible suceso. Este olvido protege a la víctima de la ansiedad que acompañaría el recuerdo de las experiencias traumáticas. Los deseos también pueden causar ansiedad si nos avergonzamos de lo que deseamos. Por ejemplo, un niño pudiera desear que su hermano pequeño muriera, de manera que no hubiera competencia por el amor de los padres. Este deseo es rechazado por la conciencia como horrendo y malo, así que es reprimido. Los freudianos los llaman deseos negados ya que negamos tenerlos. El inconsciente se vuelve, en efecto, el montón de basura que la conciencia tira. Es emocionalmente molesto y menos civilizado que la conciencia. Estructura de la personalidad (yo, ello y superyó) Durante la década de 1920, Freud (1923/1961ª) presenta un modelo funcional que dividía la mente en tres partes o sustractos. El Yo Es la única parte de la mente en contacto con la realidad; surgen del ello durante la infancia y se convierte en la única fuente de comunicación de la persona con el mundo exterior. Esta gobernado por el principio de la realidad, con el que intenta sustituir al principio de placer del ello. El yo se convierte en la parte de la personalidad encargada de la toma de decisiones o parte ejecutiva. No obstante, dado que es en parte consciente, en parte preconsciente y en parte inconsciente el yo puede tomar decisiones en cada uno de estos tres niveles. El Superyó Representa los aspectos morales e ideales de la personalidad y está guiado por los principios morales e idealistas en contraste con los principios de placer del ello y el principio realista del yo. El Ello

necesidades biológicas. Conforme transcurre el desarrollo, esta misma energía puede ser redirigida hacia otras inversiones, tales como las relaciones interpersonales y el trabajo.

  1. Ímpetu. El ímpetu de un instinto se refiere a su fuerza o cualidad motivacional. Corresponde a la fortaleza del estímulo instintivo; es alto cuando el estímulo no se satisface y decrece en el caso contrario. Por ejemplo, un lactante hambriento tiene un elevado ímpetu en el estímulo del hambre; una vez alimentado, tiene hambre con un menor ímpetu. Cuando el ímpetu es bajo, el estímulo puede no tener efectos observables; pero cuando es alto, puede surgir a través de la interrupción de otras actividades. Por ejemplo, un lactante hambriento se despierta.
  2. Finalidad. Los instintos funcionan de acuerdo con el principio de homeostasis, o estado de equilibrio, un principio tomado de la biología. Los instintos intentan preservar el estado ideal de equilibrio para el organismo. Los cambios que se mueven hacia fuera de este estado son experimentados como tensión. La finalidad de todos los instintos es reducir la tensión, lo cual es placentero. (Piense en el placer de comer cuando tiene hambre.) Los instintos operan de acuerdo con lo que Freud llamó el principio del placer; se dirigen simplemente a producir placer mediante la reducción de la tensión, de inmediato y sin importar las restricciones de la realidad. La reducción de la tensión ocurre cuando el instinto biológico original es satisfecho en forma directa, por ejemplo, cuando un lactante hambriento es alimentado o cuando el adulto excitado sexualmente logra el orgasmo. Sería un error, sin embargo, concluir que sólo la satisfacción directa del estímulo biológico puede reducir la tensión. Algunas transformaciones de la libido también permiten una reducción de la tensión. Un artista puede experimentar reducción de la tensión cuando se soluciona un problema creativo. En una de sus filmaciones, Charlie Chaplin (1964) declaró: La solución (a un problema creativo) se revelaría de repente por sí misma, como si una capa de polvo fuera barrida del piso de mármol; ahí estaba el hermoso mosaico que estaba buscando. La tensión se ha ido. Tales formas sanas y socialmente aceptables de reducir la tensión son denominadas sublimación. Sin embargo, las expresiones indirectas de la libido no siempre reducen la presión del instinto. Por lo tanto, una desviación crónica de un estado de reposo, homeostático, ocurre en los individuos que no encuentran maneras de reducir la tensión, por ejemplo, los neuróticos.
  3. Objeto. El objeto de un instinto es la persona o la cosa en el mundo que son deseadas de manera que el instinto pueda ser satisfecho. Por ejemplo, el objeto del estímulo del hambre de un lactante es el pecho de su madre: le trae satisfacción. El objeto de un adulto sexualmente

excitado es su pareja sexual. La inversión de la energía psíquica en un objeto en particular se llama catexis. ¿Qué clase de pareja? Con respecto al objeto de un instinto es de lo más variado, la de mayor influencia en la experiencia en relación con las motivaciones fundamentales de la persona. Algunos hombres sexualmente excitados buscan una mujer igual a su madre; otros buscan entre una variedad de clases de mujeres o a un hombre, o hasta una fotografía o la ropa interior o un niño o cualquiera de una vasta selección de objetos sexuales. Las mujeres, por supuesto, también varían en gran medida en su selección de objetos sexuales. El hecho de que la libido sea capaz de ser dirigida hacia tantos diversos objetos, no fijados desde lo biológico, se denomina plasticidad del instinto. Esta plasticidad es mucho mayor en los humanos que en los animales inferiores, que parecen venir con sus impulsos “preconectados” a varios objetos específicos. Aprender de la experiencia, seleccionar los objetos de las posibilidades en el ambiente y aprender a adaptarse a la realidad, ocurren en el yo. El ello, en contraste, funciona con un mecanismo muy primitivo conocido como proceso primario. Desde Freud, uno de los mayores desarrollos en la teoría psicoanalítica ha sido el incremento de la atención sobre estos objetos del deseo, hasta las relaciones interpersonales que los pacientes desarrollan. Este enfoque de relaciones objétales está menos interesado con la búsqueda del cuerpo por la liberación de la tensión y más con la forma en que la gente se relaciona entre sí (Bachant, Lynch y Richards, 1995; Sugarman, 1995).