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Apuntes de contabilidad basica
Tipo: Apuntes
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CONTABILIDAD BÁSICA
Unidad económica
La empresa es una unidad económica que tiene por finalidad el logro de uno o más objetivos. A ella concurren elementos o recursos financieros humanos y materiales (equipos, maquinarias, materias primas, vehículos, edificios, etc.). Los recursos financieros y materiales son prácticamente inertes en si mismo. Entran en movimientos con el trabajo de las personas, sus conocimientos, destrezas, actitudes, creatividad, tecnología, etc.
La empresa es parte de un contexto amplio caracterizado por la existencia e interrelación de elementos económicos, sociales, políticos y culturales. Este contexto o medio ambiente provoca efectos de distinta naturaleza en la empresa que la hacen reaccionar, así como otros entes reaccionan por los efectos que irradia la empresa. Los efectos y las consiguientes reacciones ocurren también dentro de la misma empresa.
Haciendo analogía con el cuerpo humano, la empresa puede concebirse como un órgano con sus correspondientes células respecto de los otros órganos y sus células.
La empresa tiene una dimensión en el tiempo. La administración de los recursos financieros, materiales y humanos, en el contexto amplio, complejo y dinámico en que la empresa se desenvuelve, debe enmarcarse bajo esta dimensión. Son escasas las empresas en disolución o en vías de disolución a corto plazo. En casi la totalidad de los casos, las empresas son de larga vida: en el corto plazo se establecen metas (objetivos cuantificados) y en plazos mayores se busca la consecución de los objetivos propiamente tales.
Las informaciones cuantitativas y cualitativas, de la empresa y del contexto que le rodea, históricas, presentes y futuras, son fundamentales en la administración. Se requieren en la planificación, organización, dirección y control. Informaciones inadecuadas generalmente conducen a decisiones, acciones y resultados no deseables desde el punto de vista del eficiente y eficaz uso de los recursos.
En la actualidad toda acción del hombre encaminada a satisfacer necesidades materiales y/o intelectuales puede decirse que está contemplada dentro del marco de lo que se denomina la actividad económica. En ella participan, cumpliendo distintas funciones, los elementos humanos y materiales conjugados en lo que se señala como las unidades económicas, cuyo esfuerzo se traduce en la obtención de un conjunto de bienes y servicios que tienen por objeto satisfacer las necesidades presentes y futuras.
Las unidades económicas se pueden clasificar en: Unidades de producción : Son aquellas que asocian el esfuerzo humano, los recursos materiales y el capital, con el objeto de producir los bienes y servicios para satisfacer en última instancia, las necesidades de las unidades de consumo. Este ente económico combina distintos factores productivos que denominamos empresa, por lo tanto, podemos entender como empresa al conjunto de elementos humanos y materiales tendientes a lograr un objetivo. Unidades de consumo : Son las que, mediante el aporte de su trabajo, obtienen los medios de cambio que les permiten a la empresa adquirir en el mercado bienes y servicios. Unidades de circulación y distribución : Comprende todas las operaciones que hacen posible reali- zar el intercambio y/o venta del producto a los consumidores finales. A este conjunto se le denomina proceso de comercialización.
Dada la complejidad que han alcanzado las actividades mercantiles, en la actualidad no es posible que una misma persona actúe como capitalista, gerente y al mismo tiempo, realice o intervenga directamente en todas y en cada una de las operaciones que realice la empresa. Lo anterior, significa que el empresario ha debido, con el tiempo, delegando funciones que en un principio eran ejercidas por él, originando así la necesidad de contar con algún medio que permitiera ejercer de igual manera un control sobre el manejo de sus bienes, como así de las operaciones controladas y ejecutadas por su personal.
La elección de la forma jurídica a adoptar para la puesta en marcha de una nueva empresa debe ser objeto de un detenido estudio, a fin de elegir aquella que mejor se adapte a las características del proyecto a desarrollar. Es difícil establecer unos criterios generales que permitan determinar la forma jurídica más adecuada en cada caso concreto, dado que cada proyecto empresarial presentará unas características propias que requerirán su estudio particular. No obstante, sí se pueden citar algunos aspectos generales a tener en cuenta en el momento de efectuar la elección:
Empresa Individual : Es una empresa de propiedad de un individuo. El propietario es titular de los activos y es responsable ilimitadamente de las deudas que se contraen. Se inicia por el mero hecho de comenzar la actividad empresarial. Se termina con la muerte del propietario o de manera voluntaria, ya que no debe responderse a otros dueños.
Sociedad Colectiva : Tiene más de un dueño. Cada socio responde con todo su patrimonio por las deudas que se contraen por la Sociedad. La conducta indebida de un socio, convierte a los restantes socios en responsables.
Sociedad de Responsabilidad Limitada : Tiene más de un dueño. Los socios responden en forma restringida hasta el aporte de los recursos financieros invertidos en la Sociedad.
Sociedad Anónima (S.A.): Está compuesta por propietarios que marcan su dirección y sus políticas. Los propietarios eligen un "Consejo de Administración", quienes seleccionan a sus directivos. La propiedad queda registrada en certificados de "Acciones Ordinarias", cuyo % del total de acciones determina la participación proporcional del accionista en la empresa. La responsabilidad del inversionista queda limitada al monto de la inversión realizada en la empresa (no embargan patrimonio personal para liquidar deudas pendientes). La muerte o abandono de un inversionista no afecta la continuidad de la S.A.
¿Por qué se opta generalmente por una S.A.? A medida que crece la empresa y necesita acceder a los mercados de capitales para obtener recursos financieros, muchas sociedades se transforman en S.A., debido a:
Definiciones formales de Contabilidad Una de las definiciones más comunes de la contabilidad es la “Técnica auxiliar de la organización de empresas que nos entrega el máximo de información acerca del movimiento financiero y económico de una empresa a un mínimo costo”.
Otra definición nos habla de; "La contabilidad es una técnica auxiliar de la economía, que tiene como función registrar los procesos que conforman la actividad económica en forma sistemática y como objetivo proporcionar información óptima acerca de su desarrollo, para lograr, a su vez, la eficiencia en esta actividad humana".
Cualquiera sea la definición, la contabilidad debe ser capaz de registrar, pero el hecho de registrar hechos económicos no significa que exista contabilidad. Para que exista la contabilidad una condición indispensable es que este registro sea sistemático , es decir, debe existir previamente un sistema, un conjunto de normas que ordenadamente contribuyan a un fin determinado. Es decir, debe existir una metodología, vale decir, un conjunto de reglas que fijan precedencia y modo de efectuar las anotaciones de los hechos económicos.
También se pueden encontrar textos que hablan que la contabilidad es una Ciencia, Arte o Técnica. Estos textos se están refiriendo exactamente a lo mismo, dado que la ciencia la relacionan con el conjunto de principios ordenados sistemáticamente, que establecen o determinan la forma y manera de realizar las operaciones necesarias para administrar debidamente los bienes, riquezas y utilidades de que dispone una persona jurídica o individual; y relacionan el arte o técnica con la realización/ejecución del conjunto de reglas de las operaciones administrativas indispensables para la exacta organización económica del individuo o colectividad.
Las funciones de la contabilidad es el proceso cuyo fin es proporcionar información necesaria, relacionada principalmente con las actividades financieras de distintas unidades económicas, para que los usuarios de la misma puedan tomas decisiones en relación con el futuro de estas entidades. La contabilidad tiene un alcance muy amplio, dado que está inserta desde la más simple empresa dedicada a vender sólo un producto, hasta las más grandes empresas dedicadas a múltiples líneas de producción, también se incluyen las dependencias y programas de gobierno.
Objetivos De lo expresado anteriormente podemos desprender que la existencia de un sistema presupone, además la existencia de un objetivo, lo que significa que debe tender a un fin. La contabilidad tiene como objetivo informar y controlar estos hechos económicos y/o financieros.
Toda empresa persigue ciertos objetivos definidos previamente, es decir, al momento de realizar o elaborar la planificación estratégica lo que hace es planear sus actividades con sus distintas etapas de ejecución, de tal modo que encajen con el objetivo general de la empresa. Desde el momento en que se pone en marcha la planificación, adquiere una importancia vital para la empresa el control. Entendiendo por control toda acción que lleva a cabo una persona (natural o jurídica) para aumentar la probabilidad de que se logren las metas y objetivos propuestos.
El control consiste en:
El hablar de control de inmediato nace la necesidad de contar con un patrón de comparación. Lo anterior, significa entonces que para lograr un buen programa de control y una adecuada medición de los resultados es necesario contar con información clara, completa, fidedigna y oportuna.
Las características básicas de la contabilidad financiera son:
Aun cuando el administrador de una empresa se ve enfrentado permanentemente a la necesidad de resolver problemas emergentes, está claro que hoy en día no puede limitar su acción a tomar decisiones en relación con hechos puntuales. Efectivamente, ya no se puede concebir que la empresa quede librada al azar, sino, por el contrario, es indispensable que sus actividades se encuadren dentro de metas y políticas claramente definidas. Sólo así será posible que la organización actúe como un todo debidamente integrado, en que cada persona o sector de la empresa dirija sus esfuerzos hacia la consecución de objetivos comunes, respetando en todo momento las políticas preestablecidas.
En consecuencia, es indispensable planificar cuidadosamente las actividades a desarrollar en un determinado período, lo cual implica, en primer término, fijar las metas u objetivos al alcanzar y definir las políticas que deberán aplicarse. Al existir claridad sobre objetivos y políticas, las personas o sectores de la
Es aquí donde la Contabilidad tiene un rol importante que cumplir: Ayudar a la toma de decisiones. De la eficiencia del Sistema de Información depende que se reduzca al mínimo las posibilidades de error, y pueda la entidad alcanzar sus objetivos.
La carencia de información pueda dar como resultado una decisión mal tomada, por el riesgo y el factor incertidumbre que ella conlleva. La generalización de este problema pueda afectar profundamente la gestión de la organización.
Los Sistemas de información en las empresas son eficientes, en la medida que den apoyo y fundamenten la toma de decisiones. Por lo tanto, el fin de estudiar y preocuparse de los Sistemas de información en una organización, es desarrollar un Sistema que permita adopta decisiones, reduciendo la posibilidad de error y, al mismo tiempo, disminuir aquellos datos secundarios que no tienen como objetivo la Toma de Decisiones.
Campos de la contabilidad
La contabilidad tiene como objetivo proporcionar información para diversos fines, dependiendo del usuario que la requiera, un funcionario de una organización utiliza la información para ejercer y verificar sus derechos derivados de su relación con la entidad, y el estado para efecto de determinar los impuestos que afectan a la empresa y un determinado número de usuarios de la información contable.
La contabilidad se relaciona con varias disciplinas, dentro de las más relevantes tenemos:
Al definir la Contabilidad como una disciplina que mide, registra e informa de hechos económicos ocurridos en unidad económica, denominada empresa. Entonces si la pregunta es ¿qué mide y registra la Contabilidad? Hechos Económicos, es la respuesta. He ahí la relación entre Contabilidad y Economía. Esta relación se encuentra vinculada a la acción de medición registro de hechos de carácter económico y que constituyen la función- que cumple la Contabilidad.
Por tanto, la Contabilidad mide y registra estos hechos económicos, para proveer de información y posibilitar el control a quienes deben tomar decisiones acerca de la empresa; es decir, a los administradores de ella y a usuarios externos interesados en la marcha de la empresa. He ahí la relación entre Contabilidad y Administración). Si se considera que una decisión razonada requiere de información, ésta es considerada la materia prima en el proceso de toma de decisiones. La relación está, entonces, vinculada al objetivo principal de la Contabilidad: proveer de información acerca de los hechos económicos, para que el personal y directivos formulen sus decisiones de gestión (acciones diarias) y de planeación (acciones periódicas de proyección).
En resumen, es posible sintetizar la relación de la Economía con la Contabilidad a través de la función de esta última; es decir la medición y registro de los hechos económicos y la relación de la administración con la Contabilidad será a través del objetivo principal de ésta; esto es, proveer de información acerca de los hechos económicos registrados.
Principios de Contabilidad Generalmente Aceptados
Si recordamos el objetivo de la contabilidad el cual es proveer de información cuantitativa y oportuna en forma estructurada y sistemática sobre las operaciones de una entidad, considerando los eventos económicos que la afecta, para permitir a ésta y a terceros la toma de decisiones sociales, económicas y políticas.
Para ayudarse en esta tarea, la Contabilidad hace uso de los "Principios Contables Generalmente Aceptados" los cuales determinan criterios estándares y uniformes para el tratamiento de los diferentes eventos. Hay conceptos importantes a considerar como: consistencia, estabilidad monetaria, negocio en marcha, equidad, entidad contable, etc. (Boletín Técnico Nº 1, Colegio de Contadores de Chile AG).
Los principios de contabilidad son convenciones establecidas por el hombre y se han desarrollado sobre la base de experiencias, razonamientos, costumbres, usos y en gran medida, necesidades prácticas.
Los autores hacen varias clasificaciones de los Principios Contables Generalmente Aceptados (PCGA), se han establecido en varias conferencias internacionales de Contabilidad, se han perfeccionado y permanentemente se están revisando de tal forma que son casi uniformes en el mundo.
El boletín técnico Nº 1 define la contabilidad como, “una ciencia que interpreta los hechos económicos de los negocios y los ordena en forma de cuentas para su control y presentación, descansa en principios que son la base sobre la que se han ido construyendo los pilares que la sustentan, y que han sido definidos de acuerdo con la experiencia de nuestra profesión contable y el afán constante de superación y búsqueda de la mejor manera de interpretar los hechos económicos en el mundo de los negocios”^1.
(^1) Boletín Técnico Nº 1 del Colegio de Contadores de Chile A.G.
Es cierto que el registro inicial de las operaciones se basa en costos históricos, pero, a estas alturas del desarrollo teórico y práctico de la contabilidad, son muchas las excepciones a la aplicación de este concepto de valor cuando se trata de representar diferentes partidas en los estados financieros. Así ocurre, por ejemplo, cuando se aplica el criterio de valuación de "costo o mercado, el que sea más bajo", ya sea que se trate de inventarios o de valores mobiliarios. También constituye una excepción la existencia de algunas partidas que se rigen para su valorización, de acuerdo a una moneda extranjera. En oportunidades relativamente recientes, se han puesto en práctica en nuestro país normas conducentes a expresar los bienes del activo fijo tangible a su valor de reposición, mediante una "retasación técnica" de los mismos. Esto último representa una nueva excepción al criterio de costo histórico, y, a este respecto, cabe señalar que cada día con mayor frecuencia se plantea la posibilidad de reemplazarlo por valores económicos actuales, en atención a que éstos tendrían una base más real para su aplicación en el campo de las decisiones empresariales.
En un sentido amplio, cuando se dice que alguien actúa con "objetividad" se quiere significar que lo hace libre de prejuicios o de intereses personales. Precisamente por esto es que se ha señalado que se trata de una de las características del conocimiento científico que debe, en consecuencia, estar siempre presente en el desarrollo de la investigación científica.
Si en contabilidad nos limitáramos a considerar exclusivamente la acepción anterior, tal vez no sería necesario adoptar un principio de "objetividad", por cuanto ella debe presidir todo el quehacer contable y, principalmente, aquel que está relacionado con la información que se obtiene en una entidad. Sin embargo, el llamado principio de objetividad apunta más bien a la necesidad de reconocer los cambios en la estructura económica de una empresa, sobre la base de una "medición objetiva". A este respecto debe recordarse que la información contable es siempre una aproximación a la realidad, lo que implica que, si bien es cierto existen algunos hechos que han podido ser medidos con absoluta precisión, hay otros que están influidos, en algún grado, por las convenciones contables y los juicios personales.
A manera de ejemplo, examinemos algunas operaciones a objeto de ilustrar en qué casos podemos afirmar que se trata de hechos ciertos, y en qué casos reconocer que estamos en presencia de una aproximación a la realidad. Si el balance de una empresa señala un saldo en caja de $ 120.000, y mediante un arqueo realizado en la misma fecha del estado financiero se ha verificado dicho saldo, no cabe la menor duda que se trata de una información incuestionable. Otro tanto ocurrirá con el saldo en una cuenta corriente bancaria, en la medida que se vea confirmado por una conciliación realizada a base de la información proporcionada por la institución financiera. También se tratada de un hecho cierto la existencia de una obligación documentada por medio de una letra aceptada a un proveedor, por un monto determinado. El registro de una provisión que, como sabemos, corresponde a una obligación contabilizada sobre una base estimativa, constituye evidentemente una situación que difiere de los ejemplos antes presentados. Cuando se estima la vida útil de un bien del activo fijo tangible con el objeto de proceder a su amortización, está implícito un margen de error por cuanto, difícilmente, alguien podría pretender exactitud en esta materia. El reconocimiento de que existen diferentes métodos de valorización de las existencias, implica distintas formas de aproximación a la realidad, y la adopción de uno de ellos responde a un juicio personal. A veces se identifica la objetividad con la existencia de documentos probatorios que han servido de base para el registro de una operación. Sin desconocer la importancia de la documentación, los ejemplos presentados nos están indicando que no siempre es el elemento básico para reconocer un cambio en la estructura económica de una entidad. Es más, en algunos casos debemos apartarnos del contenido formal de un determinado documento, como ocurre en el caso de un contrato en que se especifica una tasa de interés real que no guarda relación alguna con aquella prevaleciente en el mercado. En consecuencia, desde el punto de vista contable, la objetividad debe calificarse, por una parte, evaluando la documentación existente y, por otra, la calidad de las técnicas de aproximación utilizadas.
Como se ha dicho anteriormente, la información contable es una aproximación a la realidad. A este respecto, no cabe la menor duda que el desarrollo de la teoría y práctica de la contabilidad ha permitido, a través del
Puesto que la contabilidad admite, en el caso de ciertas operaciones, la aplicación de dos o más procedimientos técnicamente aceptables, aun cuando puedan tener un distinto efecto en el resultado económico, es necesario que se mantenga indefinidamente el procedimiento adoptado con el fin de que los resultados de cada período sean medidos sobre una base común. Como es fácil advertir, este principio adquiere especial importancia desde el punto de vista de los usuarios externos, por cuanto de otra manera la información podría verse afectada por cambios en la metodología aplicada que no sean de su conocimiento. En todo caso el principio de uniformidad no implica que un procedimiento adoptado deba mantenerse rígidamente a través del tiempo, puesto que pueden existir razones fundadas que justifiquen su cambio. Si esto ocurre, deberá divulgarse dicho cambio junto con informar sobre el efecto que él ha tenido en el resultado del ejercicio.
En algunas ocasiones la aplicación de disposiciones legales hace que el tratamiento de ciertos eventos sea distinto de aquel que correspondería al considerar su efecto exclusivamente desde el punto de vista económico. El principio en estudio, atendido el hecho de que la contabilidad debe expresar con la mayor fidelidad posible la repercusión económica de la operaciones realizadas por una empresa, apunta a que en tales situaciones controvertidas prevalezca lo económico por sobre lo legal.
Las disposiciones legales de carácter impositivo constituyen, en muchos casos, un ejemplo típico de la discrepancia señalada. Así es como hay ciertos desembolsos hechos por una empresa, que para ella representan un gasto y que, sin embargo, no son reconocidos como tales por la legislación tributaria. En este caso la empresa registra el desembolso como un gasto, sin perjuicio de ajustar extracontablemente su resultado económico para satisfacer tributos correspondientes.
Sin embargo, no siempre es posible aplicar este principio en toda su extensión, por cuanto en algunos casos la ley o alguna norma dictada en virtud de ella no se limita a considerar un tratamiento distinto del que correspondería desde el punto de vista económico, sino que señala taxativamente el procedimiento contable a aplicar
El principio de dualidad económica es el principio fundamental en que se basa la contabilidad, que no es otra cosa que el reconocimiento de un hecho cierto que se puede constatar en toda entidad, y que consiste en que el total de sus recursos es igual al total de los derechos existentes sobre ellos. Lo anterior se puede expresar mediante la siguiente Igualdad: Recursos = Derechos. Los derechos sobre los recursos pueden referirse, por una parte, a las obligaciones contraídas por la empresa a favor de terceros y, por otra, a las obligaciones a favor del o de los dueños de la entidad. Haciendo esta última distinción, la igualdad puede expresarse en los siguientes términos: Recursos = Derechos de terceros + Derechos del o de los dueños
Ahora bien, cada uno de los términos incluidos en la igualdad recibe una denominación técnica desde el punto de vista de la contabilidad. Así, los recursos se conocen con el nombre de "activo", los derechos a
favor de terceros con la denominación de "pasivo" y, por último, los derechos a favor del o de los dueños, con el nombre de "patrimonio".
Por lo tanto la misma igualdad se expresa así: Activo = Pasivo + Patrimonio. Esta igualdad se mantiene durante toda la vida de la empresa, cualquiera que sea el número de operadores que se realice y el grado de complejidad que ellas puedan tener. Para que se cumpla esta condición, cada vez que algún concepto del activo o del pasivo o del patrimonio sufra una variación como consecuencia de una operación efectuada, necesariamente debe afectarse también, a lo menos, algún otro concepto de la igualdad. Puesto que por cada operación efectuada deben modificarse, por lo menos, dos partidas integrantes de la igualdad, es que se dice que la contabilidad basada en el principio en estudio se desarrolla de acuerdo al "método de la partida doble".
Otra interpretación sería la de que se ha querido poner énfasis en los estados finales de contabilidad, es decir, en aquellos que resumirían todo el proceso contable ocurrido en un ejercicio. Si fuera esto lo que se ha pretendido señalar, se trataría de una declaración sólo parcial, por cuanto no incluiría al estado de flujos de efectivo. Tanto es así que el propio Colegio de Contadores, en su Boletín Técnico Nº 50, de 10 de octubre de 1995, establece lo siguiente: "Cuando se emitan estados financieros básicos con el propósito de reflejar la situación financiera y los resultados de las operaciones de las empresas, deberá presentarse, conjun- tamente con el balance general y el estado de resultados, como estado financiero básico, el estado de flujo de efectivo".
La sola denominación de este "principio" deja en evidencia que se están confundiendo principios o postulados, que son conceptos básicos, con objetivos de la contabilidad y de los estados por medio de los cuales se proporciona la información referente a una empresa. Efectivamente, cualquiera sea la conceptualización de los objetivos de la contabilidad, ella no puede dejar de lado el hecho de que se trata de proporcionar información a los distintos usuarios de la misma, razón por la cual parece innecesario darle, además, el carácter de un principio. En cuanto a la presunción de "que los usuarios están familiarizados con las prácticas operacionales, el lenguaje contable y la naturaleza de la información presentada", ella parece desconocer que, en todo momento, la contabilidad debe adecuar los estados de información, presentándolos en forma tal que se encuentren al alcance de las personas que normalmente tomarán conocimiento de su contenido, y que eventualmente lo utilizarán para la toma de decisiones. En otras palabras, si los usuarios no tuvieran acceso a la información por no estar ella adecuadamente expuesta, querría decir que no se estaría dando debido cumplimiento a los objetivos mismos de la contabilidad.