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Una introducción a la contabilidad de costes, su evolución histórica, tipos de costes, clasificación y modelos de imputación. Se abordan conceptos como costes variables, históricos, irrelevantes, directos y indirectos, y se explica la importancia de la clave de distribución. Además, se presentan los modelos de coste completo y directo.
Tipo: Apuntes
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La contabilidad es un sistema de información que mide y representa un objeto material que es la realidad económica y social de la empresa. Su finalidad es comunicar la información útil para la toma de decisiones y está destinada a usuarios tanto internos como externos. La contabilidad mide y representa el objeto material.
La contabilidad es un sistema de información que permite captar, elaborar y comunicar información útil a los usuarios de la misma, con el fin de proporcionarles un marco adecuado que permita la toma de decisiones en las mejores condiciones.
La empresa se relaciona con el mundo exterior adquiriendo factores de producción, los cuales aplica al proceso productivo y obtiene un producto. Este lo vende en el mundo exterior. La contabilidad externa o financiera se ocupa de contabilizar las adquisiciones de inputs y las ventas de outputs. La contabilidad interna, analítica o de costes calcula el valor monetario del consumo, esto es, el coste de la producción.
La contabilidad externa, general o financiera es un sistema de información que se ocupa de captar, interpretar, medir, registrar y clasificar las transacciones económicas que se producen en el mundo exterior. Periódicamente resume la información elaborada en unos estados (Cuentas Anuales) que indican los resultados históricos de esas transacciones y/o la situación financiera de la empresa.
La contabilidad interna, de costes o analítica es un sistema que elabora y suministra información analítica sobre el proceso interno de transformación de valores (producción). Informa, con la desagregación que se crea conveniente, del valor de las existencias y del coste de los productos vendidos. La información se fundamenta en hechos reales o históricos y sirve de apoyo para la confección de presupuestos, estándares y cálculo de desviaciones. Constituye un subconjunto de la contabilidad de gestión.
La contabilidad de gestión va más allá de la mera cuantificación de los costes. Tiene por objeto la captación, medición y valoración de la circulación interna, así como su racionalización y control. Suministra información relevante de cara a la toma de decisiones. La contabilidad de gestión se orienta a la toma de decisiones, principalmente orientadas a corto plazo y relacionadas con temas como:
Como se puede observar la contabilidad de costes es un subconjunto de la contabilidad de gestión y por ello esta última contempla tanto el cálculo del coste como la
nacionalización del mismo. Para este cálculo, la contabilidad de gestión utiliza datos elaborados en el ámbito de la contabilidad financiera. La contabilidad de gestión ofrece a la contabilidad externa, a su vez, la información relativa a los intervalos de existencias y al coste de los productos vendidos, con el fin de que la contabilidad financiera puede elaborar las Cuentas Anuales. Existe un intervalo informativo entre la contabilidad financiera y la de gestión a través de la contabilidad de costes.
Contabilidad financiera y contabilidad de costes:
La Contabilidad de Costes surge a comienzos del siglo XIX como consecuencia de la necesidad de dar respuesta a los efectos provocados por la Revolución Industrial en la empresa. El desarrollo de las empresas industriales puso de manifiesto las limitaciones de la contabilidad financiera. Estas limitaciones se resumen en dos cuestiones:
Etapas en la evolución histórica
El resultado de la contabilidad financiera se obtiene de la diferencia entre gastos e ingresos. En cambio en la contabilidad de costes este resultado resulta de la diferencia entre ingresos y costes. Los gastos no tienen porque coincidir con los costes, no son lo mismo.
Para la elaboración de la contabilidad financiera se utiliza el Plan General de Contabilidad, la contabilidad analítica no está regulada, ya que es inexistente a efectos de gestión.
La contabilidad financiera suministra información relativa a la situación patrimonial y al resultado del periodo, la cual va dirigida fundamentalmente a usuarios externos. La contabilidad de costes informa de los precios de coste por producto, los precios de coste por actividad, la evolución de los costes, las desviaciones, etc., y va dirigida a usuarios internos.
El coste se puede definir según las siguientes tres perspectivas:
Requisitos para que haya un consumo de factores:
Los gastos pueden analizarse desde un punto de vista económico o contable. El gasto , en su sentido económico , es el equivalente monetario vinculado a toda adquisición de bienes y servicios (inputs) realizada por la empresa. Es un consumo voluntario de activo con contraprestación.
Si esta adquisición es consumida o aplicada durante el periodo estaremos hablando de un gasto contable , el cual se define como el valor monetario debidamente periodificado conforme a los principios contables del marco conceptual vigente que corresponden al periodo conforme al principio del devengo.
Si este gasto es necesario para la producción hablamos de un coste explicito , el cual se pone de manifiesto mediante una transacción (salida de activos). El coste implícito se traduciría en la no entrada de activos (no transacción).
Si el gasto resulta un consumo involuntario de activo sin contraprestación, estamos ante una pérdida.
Si la adquisición de bienes y servicios no es consumida durante el periodo hablaríamos de una inversión. Esta se define como los bienes y servicios controlados por la entidad
autonomía del decisor
CONTROLABLES del responsable asignado al centro donde se imputan.
Costes NO CONTROLABLES
No son alterables por la actuación del responsable del centro donde se imputan. Impacto correspondiente a la decisión
Costes RELEVANTES
Aquellos que facilitan la toma de decisiones al ser diferentes al menos para una de las alternativas sometidas a comparación.
Costes IRRELEVANTES
Todo coste incurrido o a incurrir en un futuro ante decisiones adoptadas con anterioridad.
Un coste recibe el calificativo de directo cuando puede imputarse de forma inmediata a su objeto de coste. Es posible calcular su medida técnica y económica en condiciones de certeza. Por ejemplo, una empresa dedicada a la fabricación en serie de mesas de pino, la madera consumida es un coste directo de las mesas que fabrica.
Los costes indirectos constituyen un consumo de factores que corresponde a varios objetos de coste. No se puede identificar de forma inmediata y sencilla el consumo que corresponde a cada objeto de coste. Por ejemplo, en una empresa que fabrica dos productos, el coste del encargado de un taller ha de ser repartido entre ambos objetos de coste. El coste indirecto es por lo tanto el consumo de factores vinculados a varios objetos en común y asignados a éstos mediante un adecuado método de reparto.
Un coste no es directo o indirecto por si mismo, esta clasificación depende de estos condicionantes:
Clave de distribución Si el coste de un producto es directo no existen mayores problemas de asignación, ya que el coste se imputara inmediatamente al producto. En cambio si se trata de un coste indirecto es necesario estimar una medida que sirva de referencia para determinar el consumo que corresponde a cada objeto de coste. Esta medida, en función de la cual se imputa el coste indirecto al objeto de coste se denomina clave de distribución. Se intentara que esta sea lo más representativa posible de la relación entre los factores consumidos y el objeto de coste, además debe ser operativa (que funcione).
El coste es una cifra relativa. Las cifras de costes no son ni ciertas ni exactas ni determinadas. Existen unos condicionantes que confieren a las cifras de coste un carácter relativo. Dicha relatividad se refleja a través de los siguientes condicionantes:
Los materiales son bienes tangibles adquiridos por la empresa para ser consumidos en el proceso de producción. Se caracterizan por tener un período de almacenamiento previo a su incorporación al proceso productivo. Todas las empresas en mayor o menor medida adquieren materiales para realizar su actividad. Las empresas comerciales los adquieren para venderlos sin ningún tipo de transformación y las empresas industriales los venden después de transfórmalos. Incluso algunas empresas de servicios consumen algún tipo de existencia para realizar su actividad, aunque de forma secundaria.
inventarios físicos para controlar la exactitud de las anotaciones. Debe informar al servicio contable de los materiales entregados a los centros de trabajo.
Valoración de los materiales
Para calcular el coste total de los materiales hay que tener en presente todos los costes asociados al ciclo compra-recepción-almacenamiento-entrega a producción. Para facilitar su calculo se distingue entre coste de entrada (valoración de las entradas en almacén) y coste de salida (valoración de las salidas de almacén), que será el que afecte al coste de producción.
Coste de entrada en almacén:
El coste de compra de los materiales se calcula sumando al precio de compra el coste de adquisición. Es frecuente referirse a el como coste de compra de las materias primas. El coste de adquisición esta formado por los gastos de compra (transportes, comisiones, aduanas, seguros, etc.) que son costes directos a la compra, y por los costes de aprovisionamiento, donde figuran los relativos al control, recepción y otros costes generados antes de la entrada en el almacén, estos son costes indirectos por ser imputables a diferentes tipos de materiales.
En relación con los descuentos sobre compras de carácter comercial (rappel y devoluciones) se deducirán del coste de compra. Si los descuentos son financieros (descuentos por pronto pago) no se deducen por tratarse de un ingreso financiero.
La principal dificultad para determinar el precio de compra está en la imputación del coste de aprovisionamiento. En el momento de la compra se conoce tanto el precio de compra como los gastos de la compra, pero el coste de aprovisionamiento ha de ser objeto de cálculo por la contabilidad interna y no se conoce hasta el final del periodo. Para resolverlo hay dos soluciones:
Coste de salida del almacén:
El coste de salida del almacén es igual al coste de compra más los costes de almacenamiento o de posesión. Estos últimos incluyen los costes internos derivados de la propia existencia del almacén, los asociados a su gestión y control (servicios exteriores, impuestos, costes de personal, amortización, alquiler del almacén, etc.). Este tipo de costes pueden imputarse a los diferentes materiales almacenados usando una única clave de distribución para todos los conceptos de coste o una clave distinta para cada uno de ellos.
Al igual que en los costes de aprovisionamiento, los costes de almacenamiento no son conocidos hasta el final del periodo, por lo que para evitar retrasos en la información se
puede hacer una estimación del suplemento que este tipo de costes imputa a cada pedido en el momento de la entrada del almacén. Como norma general, no se incluyen los costes de almacenamiento como mayor coste de las materias primas.
El coste de salida del almacén es igual al coste de compra para un periodo determinado, ya que por el almacén habrán pasado tres categorías de unidades:
Es evidente que salvo deterioro, robo o merma debe cumplirse la igualdad: Existencias iniciales + entradas = existencias finales + salidas; o bien: Unidades consumidas = existencias iniciales + entradas – existencias finales
Desde un punto de vista económico interesa el valor de las unidades consumidas en el periodo y el valor de las existencias finales. Ante la mezcla de valores de entrada será necesaria la aplicación de criterios de valoración que permitan calcular dichos valores. La elección de uno u otro criterio afectaran al resultado del ejercicio.
Valoración de existencias
Para poder valorar el precio de salida hay que valorar los precios del almacén, se hace a través de la valoración de existencias.
Las existencias se valoran al precio de adquisición o coste de producción. El precio de adquisición es el consignado en la factura más todos los gastos adicionales hasta la llegada al almacén (excepto IVA). El coste de producción se determina añadiendo al precio de adquisición de la materia prima y otros materiales consumibles, los costes directamente imputables al producto, más la parte de los costes indirectos que razonablemente le correspondan.
Para la valoración de existencias con un precio de adquisición o coste de producción no identificable de modo individualizado, existen diferentes métodos: precio o coste medio ponderado, FIFO (first in first out) y LIFO ( last in first out). La empresa tendrá que decidir el método para valorar las salidas de almacén.
FIFO:
El sistema FIFO consiste en valorar las salidas del almacén de forma que se agoten en primer lugar las existencias más antiguas. Los efectos económicos de este sistema es que los consumos se valoran por los precios más bajos (que suelen ser las existencias más antiguas) y las existencias finales quedan valoradas a los precios más recientes y más altos. El resultado del ejercicio y la valoración de las existencias finales serán mayores que con otros sistemas.
FIFO 2,5 2,6 2, Existencias iniciales 200 1 a^ compra (entrada) 500 Consumo en la cafetería (200) (100)
Consumo en la cafetería 25-12 (400) -
Existencias finales 31-12 400 -
CMP = 200 x 2,5 + 500 x 2,6 + 500 x 2,7 = 2,
Existencias finales: 400 x 2,625 = 1. Consumo: 800 x 2,625 = 2. Existencias iniciales (500) + entradas (2.650) = salidas (2.100) + exist. finales (1.050)
En el coste asociado al personal se incluyen los costes de la mano de obra que de forma directa o indirecta, contribuye con su esfuerzo físico o intelectual a obtener el producto o servicio final. Dentro de estas retribuciones al personal se incluyen los siguientes costes:
Clasificación de la mano de obra
Desde un punto de vista contable, para facilitar su imputación a los costes del personal, se separan en dos categorías:
La clasificación del coste de la mano de obra en coste fijo y variable resulta relevante para la toma de decisiones, por ejemplo para analizar la flexibilidad de la mano de obra ante condiciones desfavorables del mercado.
Los gastos de personal son clasificados por el PGC por naturaleza incluidos en el subgrupo 64, donde se recoge cualquier forma de remuneración al personal:
Funciones de la contabilidad interna respecto a la mano de obra
Determinación y control los tiempos de trabajo:
Constituye una de las primeras tareas para determinar el valor e imputación de los costes de personal.
Tiempo pagado Ausencias remuneradas Tiempo de presencia Tiempos muertos Tiempo de trabajo
Criterios de asignación de los costes de algunos componentes del factor trabajo
determinados objetivos. En algunos casos se plasma en una participación en los beneficios de la empresa (salario con incentivos).
Imputación de los costes de personal
La mano de obra directa no plantea problemas porque se asignan de forma inmediata a los productos finales. Este tipo de asignación se llama afectación.
Los costes de la mano de obra indirecta requieren para su imputación buscar una clave de distribución. Conviene agruparlos por departamentos, centros funcionales, etc. El sistema de imputación dependerá del modelo contable elegido. Si en algún caso el coste de la mano de obra indirecta no es imputable al producto, ni si quiera después de un previo reparto se considerara coste del periodo, por ejemplo los costes de la administración.
El inmovilizado material en que se desarrolla el proceso productivo se llama equipo productivo. Los costes asociados al equipo productivo son considerados costes indirectos de producción, son necesarios para la misma, pero no es posible, o no es conveniente, asignarlos directamente a los productos finales.
Como todos los costes indirectos se imputan a los portadores finales después de un reparto. Son costes asociados al activo fijo los costes por depreciación, los costes de reparaciones y mantenimiento y otros costes (alquileres, IBI, primas de seguros).
Costes por depreciación Los activos fijos se deprecian por su participación en el proceso productivo. Siendo las causas de la misma:
En aplicación al principio de correlación de ingresos y gastos los costes ocasionados por la depreciación de los equipos deben ser soportados por los ejercicios en que dichos activos son utilizados y están contribuyendo a la obtención de ingresos.
Los costes por depreciación se asignarán a los productos/servicios obtenidos en cada ejercicio. Dicho procedimiento de reparto son las amortizaciones. Estas tienen una función económica al permitir cargar como gasto del periodo el consumo de unos activos y asignar el coste correspondiente a los productos o servicios obtenidos en dicho periodo.
Métodos de amortización La distribución del coste del inmovilizado a lo largo de su vida útil puede efectuarse por distintos métodos.
Los métodos de amortización basados en razón de tiempo consideran que los activos pierden calor por el paso del tiempo u especialmente si se tiene en cuenta el factor obsolescencia. Estos métodos son la depreciación lineal y la depreciación decreciente.
Los métodos basados en la razón del uso se basan en la pérdida de valor de los equipos del inmovilizado se relaciona con el uso o la producción. Se puede calcular la depreciación por horas trabajadas, por unidades producidas, etc.
Existen otros métodos de amortización como los métodos fiscalmente aplicables.
Costes por reparaciones y mantenimiento
Son operaciones que no implican aumento de valor de los activos si no que amortiguan la depreciación. Es decir, son costes que la empresa asume para reducir en lo posible la depreciación de los equipos como consecuencia de su uso. No implican mayor valor de los activos.
Hay dos tipos de reparaciones:
Los costes de mantenimiento suelen ser regulares y homogéneos. Se cargan a los ejercicios y productos en que se realizan. Para imputar estos costes a los productos se puede utilizar las mismas claves de distribución que se utilizan para imputar los costes de amortización.
Identificación del objeto de coste. Se trata de determinar de qué elemento/os deseamos conocer el coste.
Identificación, periodificación, clasificación, cuantificación y valoración de los factores consumidos. Se trata de delimitar qué factores de coste se han consumido durante un período concreto. Habrá que identificar no sólo los costes necesarios para obtener el producto final, sino también los costes intermedios (productos semiterminados), si los hubiera. La periodificación realizada en contabilidad financiera no suele ser apropiada porque el periodo de cálculo de los costes suele ser menor. La cuantificación es la medida de los consumos en su propia unidad (magnitud técnica del coste) y valorada en unidades monetarias (magnitud económica del coste).
Clasificación de los costes. Los costes identificados anteriormente se agruparán en categorías que resulten apropiadas para la finalidad perseguida. Partiendo de la clasificación de gastos proporcionada por la contabilidad financiera, se reclasificarán con criterios más acordes a los objetivos de la contabilidad analítica. Por ejemplo:
Localización de los costes o recalcificación funcional. Consiste en identificar cada coste con el lugar del proceso productivo en que ha sido consumido. La localización puede realizarse teniendo en cuenta las funciones básicas en que se descompone el proceso productivo (aprovisionamiento, fabricación, comercialización y administración).
Imputación de los costes. Consiste en asignar los costes al objeto de coste (los bienes y servicios obtenidos). Los costes se asignan a los bienes y servicios a través de un criterio de causalidad (Los costes son soportados por aquello que los cause).
En resumen el proceso para la determinación de costes se basa en:
Se incluyen componentes asociados a los distintos factores de producción, tales como:
El coste industrial se compone de:
Materias primas:
Son materiales transformados en el proceso productivo para obtener el producto terminado. Para que un elemento sea considerado materia prima debe formar parte físicamente del producto terminado. Debe poder ser identificable en él y compensar su control desde un punto de vista económico, es decir, que el beneficio que proporciona su control sea mayor al coste de establecer un dispositivo de control que permita medir y valorar ese consumo. Todos los elementos que no cumplan estas dos condiciones serán tratados como costes indirectos, como los materiales auxiliares, que cumplen la primera condición, pero su control no compensa económicamente. Las materas primas se tratan como coste directo.
Mano de obra directa:
Es el coste del personal que trabaja en el proceso productivo. Incluye todos los gastos soportados por la empresa por este concepto (sueldos y salarios y seguridad social a cargo de la empresa). La mano de obra directa es el valor del trabajo incorporado directamente al producto, controlado de forma individual.
Mano de obra indirecta:
En cambio la mano de obra indirecta es al valor del trabajo no relacionado de forma inmediata con el producto. Es controlado globalmente y asignado a los productos mediante un criterio subjetivo.
Costes indirectos de fabricación:
Son costes del proceso productivo o costes generales de fabricación. Se consideran costes directos. No se controlan de forma individualizada, pero sí de forma global. Se identifican como costes indirectos inherentes al proceso productivo la depreciación industrial (o de las instalaciones industriales) y el servicio de fábrica (materiales auxiliares, suministros, combustibles...).
La agregación de las materias primas consumidas, la mano de obra directa y los costes generales de fabricación se denomina coste industrial del periodo. Estos tres factores de coste acumulados constituyen los consumos del periodo objeto de análisis. Hay que tener en cuenta siempre esa delimitación temporal a la hora de establecer la estructura del coste del producto.
Al calcular el valor de la producción que la empresa ha obtenido en el periodo hay que incorporar al proceso el coste de los productos en curso que estaban inmersos en el mismo al comienzo del ejercicio que se contempla. Estos productos en curso comenzaron su proceso de transformación en un periodo anterior donde no recibieron los factores de coste suficientes para obtener un producto terminado. El coste que llevan incorporado al comienzo es el coste de otro periodo que difiere al actual para formar parte junto con los consumos del ejercicio de la producción del periodo.