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Asignatura: contabilidad financiera II, Profesor: domi domi, Carrera: Administración y Dirección de Empresas, Universidad: UAM
Tipo: Apuntes
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Grupo 6:
Iván Cervero Soriano
Arturo De La Vega Campomanes
Carlos Martín Jiménez
Sergio Núñez Heras
¿Es aconsejable este método de valoración frente al “Coste Histórico” para algún
activo o pasivo de la empresa en especial? ¿Por qué? Razone su respuesta.
La aplicación del valor razonable puede ser una difícil misión ya que, para muchos elementos contables existen definiciones y esquemas distintos para su medición.
Pese a que es indudable que se ha ido haciendo un hueco en los sistemas contables como criterio de valoración y a pesar de sus numerosas ventajas, su implicación no está libre de dificultades, y aunque la mayoría pueden ser solventadas, otras muchas van a hacer que se siga utilizando el criterio del coste histórico, por lo menos para ciertos elementos patrimoniales.
La introducción del concepto de valor razonable ha supuesto un cambio con respecto a los principios clásicos del sistema contable basados en la prudencia y en la fiabilidad. Esto implica ventajas e inconvenientes.
Una de las ventajas es el acercamiento del resultado contable al económico, lo que se considera una consecuencia positiva para un funcionamiento eficiente del mercado y para el uso de la información contable en la valoración de empresas. Además, hay que decir que la información sobre el valor razonable es utilizada por las entidades para determinar su posición financiera global, así como al tomar decisiones sobre los instrumentos financieros individuales.
Por otra parte, en muchos casos el valor razonable representa las expectativas del mercado con respecto a los flujos futuros de efectivo esperados para un instrumento financiero, lo que hace que sea de gran importancia para los usuarios de los estados financieros al tomar decisiones sobre los mismos.
Por otra lado, el valor razonable permite comparar instrumentos financieros (como por ejemplo, instrumentos financieros con cambios en pérdidas y ganancias, disponibles para la venta u otros valorados a coste amortizado como son las inversiones crediticias) con las mismas características económicas, independientemente de su finalidad, o de cuándo y por quién fueron emitidos o adquiridos y evaluar la actuación de la dirección al observarse los efectos de sus decisiones de adquirir, mantener o liquidar instrumentos financieros.
A pesar de todas estas ventajas, la generalización del criterio de valor razonable a todos los instrumentos financieros implica una serie de limitaciones. Básicamente, existen ciertas dudas acerca de la fiabilidad de las estimaciones del valor razonable de aquellos instrumentos financieros que no se negocien en un mercado activo y líquido. Igualmente, se ha desaconsejado por los motivos ya expuestos, la aplicación del valor razonable a los pasivos financieros de las entidades.
Podemos concluir, que principalmente es aconsejable el uso del valor razonable frente al coste histórico cuando ello facilite una gestión del riesgo sólida, limitando su aplicación en elementos de balance sin un mercado profundo y cuando la estimación del valor razonable no sea suficientemente fiable. El objetivo es permitir a las entidades realizar una correcta gestión de riesgos y evitar una volatilidad contable artificial en el balance y en la cuenta de pérdidas y ganancias con el perjuicio que esto lleva a accionistas y depositantes.
A continuación se puede ver un ejemplo representativo de la aplicación del valor razonable.