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Principios del Tratado Antártico y los intereses peruanos en la Antártida, Resúmenes de Contabilidad

Una revisión histórica del Tratado Antártico de 1959, sus principios y objetivos, y los intereses peruanos en relación con la Antártida. Se mencionan las declaraciones formales del Perú sobre su posición respecto al continente blanco y la cooperación internacional en la investigación científica. Además, se discuten las obligaciones del Perú conforme al Tratado Interamericano de Asistencia Recíproca y la Declaración de la Asamblea Constituyente de 1979.

Tipo: Resúmenes

2018/2019

Subido el 28/02/2022

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EL
PERU
FRENTE
A
LA
ANTARTIDA:
ANALISIS
PRELIMINAR
Beatriz Ramacciotti
de
Cubas
La
Antártida,
el
vasto
continente
del
Hemis-
ferio
Austral,
ya
imaginado
por
los
griegos
mu-
chos siglos
atrás,
región
de
aventuras,
explora-
ciones y pacífica investigación científica, es
hoy
mo-
tivo
de
preocupación
universal.
La
adhesión
del
Perú
al
Tratado
Antártico,
en
abril
de
1981, significó el reconocimiento
de
nuestro
país
al
régimen
jurídico
negociado
y
esta-
blecido
en
Washington
en
1959
para
el
Continente
Austral.
Para
vislumbrar
la
importancia
de
la
acc10n
peruana,
se
presenta
en
primer
lugar,
una
visión
general
de
las
condiciones
geográficas
y
de
los
re-
cursos
naturales
antárticos.
Luego,
se
realiza
una
síntesis
de
los
antecedentes
históricos (
descubri-
mientos y
exploraciones),
presentándose
además
las principales
teorías
que
sirven
de
fundamento
a
los reclamos
de
soberanía
de
distintos
estados
sobre
sectores del frío continente.
Seguidamente,
se
hace
referencia a los principios
del
Tratado
An-
tártico
de
1959,
mediante
el cual
se
crea
un
régi-
men jurídico especial
para
la
Antártida,
convirtién.
dola
en
una
inmensa
zona
de
investigación cien-
tífica
dentro
de
un
marco
de
cooperación
interna-
cional,
dejando
congelados los reclamos
territoria-
les
por
un
lapso
de
30
años.
Pero
a
esta
etapa
de
remanso
parece
aveci-
narse
un
tiempo
nuevo:
de
un
lado,
la
posible
re-
visión del
Tratado
Antártico
en 1991,
está
des-
pertando
los intereses nacionales
de
los
estados
re-
clamantes
de
soberanía
y
de
otros
estados
(Tercer
Mundo)
que
en
foros mundiales
(ONU)
han
so-
licitado
que
la
Antártida
sea
considerada
"Patri-
monio
Común
de
la
Humanidad",
y
de
otro
lado.
la posibilidad
de
la
explotación
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EL PERU FRENTE A LA ANTARTIDA:

ANALISIS PRELIMINAR

Beatriz Ramacciotti de Cubas

La Antártida, el vasto continente del Hemis-

ferio Austral, ya imaginado por los griegos mu- chos siglos atrás, región de aventuras, explora- ciones y pacífica investigación científica, es hoy mo- tivo de preocupación universal.

La adhesión del Perú al Tratado Antártico,

en abril de 1981, significó el reconocimiento de nuestro país al régimen jurídico negociado y esta- blecido en Washington en 1959 para el Continente Austral.

Para vislumbrar la importancia de la acc10n peruana, se presenta en primer lugar, una visión general de las condiciones geográficas y de los re- cursos naturales antárticos. Luego, se realiza una síntesis de los antecedentes históricos ( descubri- mientos y exploraciones), presentándose además las principales teorías que sirven de fundamento a los reclamos de soberanía de distintos estados sobre sectores del frío continente. Seguidamente, se hace referencia a los principios del Tratado An- tártico de 1959, mediante el cual se crea un régi- men jurídico especial para la Antártida, convirtién. dola en una inmensa zona de investigación cien- tífica dentro de un marco de cooperación interna- cional, dejando congelados los reclamos territoria- les por un lapso de 30 años.

Pero a esta etapa de remanso parece aveci- narse un tiempo nuevo: de un lado, la posible re- visión del Tratado Antártico en 1991, está des- pertando los intereses nacionales de los estados re- clamantes de soberanía y de otros estados (Tercer Mundo) que en foros mundiales (ONU) han so- licitado que la Antártida sea considerada "Patri- monio Común de la Humanidad", y de otro lado. la posibilidad de la explotación de los abundan-

tes recursos antárticos está generando una crecien- te competencia -a nivel oficial y privado-- de na- ciones y empresas, por los beneficios económicos que de dicha explotación se generarían.

lNTRODUCCION

Con el acelerado avance de la tecnología actual que ha co- menzado a hacer posible el desarrollo económico y estratégico de la Antártida, la lejana y famosa "Terra Australis Nodam Cognita" se ha convertido en un área de creciente importancia intemacional.

Más allá de la preocupación por el desarrollo científico se plantean hoy otros intereses que ciertamente ya no se ajustan a la concepción unívoca de la Antártida como un gigantesco laborato- r'o científico abierto a todos los hombres; en la medida en que los Estados han ido apreciando su posición estratégica, y han pasado a estimar como posible el aprovechamiento de sus recursos, las pretensiones de soberanía son defendidas ardorosamente.

Las posiciones de re:vindicación territorial de Argentina, Aus- tralia, Chile, Francia, Noruega, Nueva Zelandia y el Reino Unido, que son los siete países que han proclamado sus derechos de so- beranía sobre diferentes sectores de la Antártida -algunos de los cuales se superponen- comenzó a ser una delicada fuente de ten- sión internacional. Esta situación, unida a la amb:ción por la ex- plotación de los recursos económicos -no siempre explícita pe- ro presente- de las grandes potencias, llevaron a que se convo- cara a la Conferencia Antártica en 1959, reuniendo a los países que participaron en el Año Geofísico Internacional ( 1957-1958). Las negociaciones llevadas a cabo en Washington del 15 de oc- tubre al 19 de diciembre de 1959, se plasmaron en el documento denominado "Tratado Antártico". cuya raHicación y entrada en Yigor, se concreta el 23 de junio de 1961 ·~.

El Tratado de Washington sirvió para prmno .rer la paz y la investigación científica internacional. postergando un problema de límites múltiples por un período de 30 años. Existió acuerdo

"' Ver Anexo NQ 1: "Tratado Antártico".

Estos -entre otros varios- son los elementos que vinculan al Perú con la "Terra Australis".

Es indispensable pues, que la política antártica peruana y la posición jurídica del Perú sean motivo del diálogo nacional y de la investigación académica. Sin embargo, el debate sobre esta ma~ teria ha estado prácticamente ausente en el país. Creemos que uno de los factores principales que ha incidido en tal situación es la fal~ ta de información sobre los beneficios y posibiidades que se plan~ tean a part;r de la presencia del Perú en el sexto continente.

Por ello es que el propósito del presente trabajo es intentar una aproximación a algunas de las principales cuestiones de he~ cho y de derecho sobre la Antártida, planteando además ciertas interrogantes.

Para cumplir con este objetivo, hemos estructurado el trabajo en tres partes:

En la primera se presenta una VlSion geográfica general del Continente Antártico incluyendo una reseña de sus principales re~ cursos económicos y haciendo referencia a la importante posición estratégica que ocupa. Asimismo, se incluye la visión histórica con un recuento de los principales descubrimientos y expediciones que tuvieron como objetivo la "Terra lncognita".

En la segunda parte, de un lado, se analizan las principales teorías en que se basan las reivindicaciones territoriales de diver~ sos Estados y, de otro lado, se mencionan los reclamos concretos de soberanía existentes.

En la tercera y última parte se descr~be brevemente el Trata~ do Antártico y se plantean algunas interrogantes sobre las dis~ tintas alternativas jurídicas que el Perú podría adoptar frente a la Antártlda.

  1. El Continente Antártico: Terra lncognita

El continente helado aunque geológicamente antiguo es nuevo para el conocimiento geográfico y novísimo para el saber científico.

GRAFICO N"

SITUACION GEOGRAFICA DE LA ANTARTIDA Y

SECTORES TERRITORIALES REIVINDICADOS

En la actualidad a pesar del acelerado progreso tecnológico sigue siendo la región más desconocida y deshabitada. Pero mu- chos saben y otros intuyen que esta última frontera de la tierra, donde todos los meridianos confluyen, es un inmenso cofre que en- cierra reservas importantísimas para la humanidad celosamente guardadas por sus gruesas capas de hielo.

centímetros, lo que convierte en un punto más seco que muchos desiertos ( 3).

Ahora bien, para tener una imagen más exacta de la situación geográfica de la Antártida, debe mencionarse que el Cabo de Hor~ nos, ubicado en el extremo más austral de Sudamérica, es el punto más cercano al frío continente, estando s'tuado a 990 kilómetros del mismo.

Las características tan peculiares que hemos enumerado con- tribuyen a que se piense que los reclamos de soberanía y la explo~ ración y explotación de la Antártida, no puede ser vista bajo las premisas clásicas del Derecho Internacional, sino que debe ser considerada bajo nuevos principios, nacidos a la luz de las nuevas tendencias del Derecho de Gentes ( 4).

1. 2 Los principales recursos económicos

El potencial de los recursos económicos del continente hela- do es cada día más evidente y muchos afirman que la era de su explotación sistemátíca ha llegado. A pesar que aún no se co- noce con exactitud el potencial de los recursos antárticos, éste es. un delicado punto que puede ser fuente de conflicto a nivel in- ternacional, ya que el Tratado Antártico no lo legisla. Se han in- tentado fórmulas, pero no se han concretado acuerdos, salvo el ca- so de la Convención sobre la Conservación de los Recursos Marinos Vivos, y otras declaraciones que no pasan de ser una intención de las partes ( 5}.

Veamos a continuación cuáles son los recursos más importan- tes de la Antártida:

(3) Rubin & Weyant, "Meteorología Antártica" (460-465), en LA ANTAR- TIDA. Hatherton (1972). (4) Arbuet, Puceiro y Garré, "Antártida: Continente de los más pma los menos", 26 (1979). (5) Ver el artículo de Zegers, F., "El sistema antártico y la cuestión del aprovechamiento de los recursos del área", 293-321. en Rev. de Est. lnt. N9 47 (1979).

Flora y Fauna

Aunque las rocas y la gruesa capa de hielo del continente ~ lar ofrecen poca hospitalidad a la vida animal y vegetal en con~ traste, los mares antárticos son un depósito rebosante de vida com~ parable en rendimiento por hectárea a los mejores pastos. Existen ricas acumulaciones de plantas y animales microscópicos que ali~ mentan cantidades inmensas de peces, focas, ballenas y aves ma- rinas ( 6).

Entre los animales microscop1cos, se encuentra el famoso "KRILL" (cuya especie dominante es la "Euphasia Superba"). Este pequeño crustáceo ha concitado el interés de numerosos cien~ tíficos, que han llegado a determinar su alto contenido proteico. Varios países tienen programas de investigación en marcha y pro~ ducciones experimentales a pequeña escala del Krill ( 7). Otros países han expresado su intención de participar en su explotación comercial. Otro de los elementos de la fauna y el más atractivo durante años ha sido la ballena, de la cual existen diversos tipos.

Agua

Pocas veces mencionada, el agua de la Antártida puede llegar a ser uno de sus más apreciados recursos. El hielo antártico está compuesto de agua pura y fresca siendo el mayor depósito de agua dulce del mundo. No ha escapado a los científicos la posib'lidad de que en el futuro, pequeños "icebergs" sean transportados a zo~ nas áridas para usar el agua en irrigaciones o en forma domésti~ ca ( 8).

(6) Stonehouse B., "Aves y Mamíferos", 186 y ss. en: La Antártida. Hatherton. Moreno, Carlos, "Desarrollo Antártico y Medio Ambiente Costero", 269-305, en: El desarrollo de la Antártida, Orrego y Salinas (1977). Torres, D., "Explotación y Conservación de Mamíferos Marinos en la Antártída" 186-223, op. cit. (':') Kimba'l, Lee. "Exploración y Explotación del Krill ... " en: Geopolítica y Política de Poder en el Atlántico Sur, Moneta, C. ( 1970). Cabezas B., Roberto, "El desarrollo de la explotación del Kril! antártico". 169-181. en El desarrollo de la Antártida, o p. cit. (8) Auburn, F.M., op. cit., 1:

W eeks, W. F. & Campbell. W. J., "Icebergs as a fresh-water resource".

Journal cf Glaciology, vol. 112, N<:> 65 ( 1973).

También está presente la importancia potencial que tendría al Paso de Drake, en la eventualidad de un cierre del Canal d~ Panamá y del Canal de Suez ( 1O).

1. 4 Visión Histórica: principales descubrimientos y expediciones

No obstante, la gran distancia que separa el sexto continen~ te de otras regiones y de la no muy lejana fecha de su descu~ brimiento, este desconocido lugar de la tierra ya fue imaginado por los antiguos. Aristóteles en base a teorías elaboradas por sabios griegos sobre la forma esférica de la tierra, planteó que la existencia de un amplio continente austral era el contrapeso necesario para mantener el equilibrio y la simetría del mundo. Posteriormente, Claudia Ptolomeo de Alejandría, fue el que con una mayor precisión, afirmó la existencia de un territorio austral. al que se le conoció con el nombre de "Terra Incognita de Pto- (^1) .omeo. "

Los orígenes del nombre del helado continente, también se encuentran en el razonamiento lógico de los griegos: si la re~ gión fría del norte estaba bajo la constelación de Artkos (oso en griego), el polo opuesto debía ser denominado Antarktikos. Actualmente se le denomina "Antártida" o "Antártica" indis~ tintamente. La idea de su ex'stencia fue recogida en la Edad Me~ dia, recibiendo el nombre de "Terra Australis Nodam Cognita": Tierra del sur no conocida. Varios geógrafos la incorporan en sus mapas; Orontius Finne, en 1531, señala en una carta gc:ógrafi- ca la "Terra Australis", y en 1587, Mercator publica el Mcpa Mundi (Orbis lmago).

Desde que los antiguos la intuyeron lógicamente y los geógrafos de la Edad Media la incorporaron a sus cartas, la Te- rra Australis despertó la inquietud de más de un aventurero y el interés de los gobernantes: su descubrimiento podía reportar fa-

(10) Hanessian, J., "Intereses Nacionales en la Antártida", en: La Antártica, Hatherton (1972), 16. Thornberry N., Augusto, Tesis: "El Problema Jurídico de la Antártida". PUC (1982), 31-34. Maneta, C., "Antártida Argentina: Los problem0s 1975-1990", en: Estra- tegia N'' 31-32, (1974-1975).

ma a los intrépidos y provecho económico a los países ( 11 ). Es así como en 1578, el corsario inglés Francis Drake rec'bió de la Reina Isabel el encargo de buscar el Polo Sur. Sin embargo, a pe- sar de que su nave fue arrastrada al sur del Cabo de Hornos. no llegó a avistar tierra. El punto hasta donde se supone navegó se le conoce como Mar de Drake.

En 1605 el navegante portugués Pedro Fernández de Quirós, partió del Perú por encargo del Rey Felipe III a tomar posesión en nombre de España de todas las tierras aún desconocidas, al sur del Cabo de Hornos. El intrépido piloto navegó por espa- cio de un mes llegando hasta aproximadamente el grado 26 donde descubrió las islas Nueva Hébridas, constituyendo éste el primer descubrimiento, por voluntad de España, que se efectúa en zona antártica.

En 1738 el francés Bouret de Lozier descubrió la isla que lleva su nombre. En 1773, otro francés descubre una de las ma- yores islas subantárticas del Océano Indico, a la cual bautiza con el nombre de "Tierra Desolada". Actualmente es conocida con el nombre de su descubridor.

En 1772, partiendo del Cabo de Buena Esperanza, el célebre navegante inglés James Cook se lanzaba resueltamente hacia el sur. Así a los 49<? 10' de latitud y 21 9 de longitud Este, vislum- bró los primeros témpanos, d'fíciles de evitar por los navíos. Algunos tenían 3 ó 4 millas de diámetro, y otros aún más. lo cual le impedía continuar hacia el sur. Cook prosigue en 1773- 1774 sus exploraciones por tierras australes descubriendo fi- nalmente la isla Georgia del Sur de la que toma posesión en nom- bre del Rey de Inglaterra. La fuerte impresión que a los viajeros produjo aquella campaña se traduce en estas líneas del diario del capitán Cook: "El peligro que se corre al intentar explorar una costa en estos mares desconocidos y helados es tan grande que nadie se atreverá jamás a ir más lejos que yo, y dudo que

( 11) Fernández Puyó, G., "El problema antártico en el cuadrante sudame- ricano en: Revista Pcltuana de D.:rccho Internacional No 46, pp. 23-2-!0. ( 1954). Fitte, Ernesto, "El descubrimiento de la Antártida", Pag. 7 ( 1978). Thornberry, A .. Pág. 35-37, op. cit.

nes Erbus y Terror y el Mar que lleva su nombre, en gran parte helado.

Luego vendría un largo período que podríamos llamar de abandono. Las Siguientes expediciones verdaderamente dignas de interés son de fines del siglo pasado.

En 1897 la expedición del belga Adrien de Gerlanche, atra-

jo nuevamente el interés de los gobiernos provocando una corrien-

te de opinión a favor de la exploración de las regiones antárti- cas, logrando desmentir la idea pesimista de Cook, que había de- caído los ánimos aventureros durante el medio siglo precedente. Encerrada en los hielos durante todo el invierno, con doscientos cincuenta días de nieve. aquellos valientes expedicionarios de- mostraron la posibilidad de volver vencedores del terrible invier~ no antártico, y uno de los compañeros del Gerlanche, el teniente Amudsen. noruego de nacionalidad y el más grande de todos los exploradores polares, tendría años más tarde la gloria de ser el primero en llegar al Polo Sur.

Pocos años después dos expediciones -sueca una y escocesa la otra- emprenden la exploración del Polo Sur. En la primera el doctor Otto Nordenskjold que invernó dos años consecutivos -1902 y 1903- en la Sierra de Graham, realizó importantes estu- dios científicos sobre los recursos del blanco continente, mencio- nando por ejemplo, la existencia de carbón, antimonio, molib- deno, plata, cobre y plomo. En la segunda, el doctor William Bruce, pudo hacer una serie de estudios interesantes en la región de las Oreadas del Sur. En 1904-1905 y 1908-1910 respectiva- mente, el francés Charcot levanta planos de las costas de Tierra Palmer y luego, logra cartografiar la Tierra de Alejandro, ins- talando diversos observatorios.

Hubo también expediciones alemanas, quienes m1cmron la exploración en el sector del Océano Indico, así por ejemplo en 1902 Erich von Orygalski, exploró la tierra de Guillermo 11. extrayendo datos minuciosos sobre la región; expediciones ja- ponesas (1911-1912), austraHanas (1911'-1914). Un dato inte- resante es que Argentina ocupó una estación escocesa en las islas Oreadas del Sur en 1904 y que la misma mantiene hasta nuestros días. Los esfuerzos por alcanzar el Polo Sur habían sido

aún infructuosos. El Capitán Scott, inglés, realizó varias explo~ raciones intentando alcanzar el Polo. Un teniente de la marina inglesa, Shackleton en 1909 plantaba el pabellón británico en los 88? 22' de Latitud Sur: estaba a 170 kilómetros del Polo Sur. A la vuelta de esta expedición a Inglaterra, el animoso Scott emprendió una nueva misión con el fn de conquistar definitiva- mente el Polo Sur; sin embargo, las cosas no sucedieron como el capitán inglés había previsto: el noruego Roald Amudsen viene a recoger todos los laureles, cuando el 14 de diciembre de 1911 alcanza el triunfo llegando a la ansiada meta. Scott mientras tan- to superando una serie de contratiempos que retardaron su mar~ cha, llega al Polo Sur el 18 de enero de 1912, encontrándose con gran sorpresa, la bandera noruega. En la ruta de regreso. una terrible tempestad asedió a los expedicionarios, pereciendo.

A las famosas expediciones reseñadas, hay que añadir, en. tre los años 1928 y 1940, las de Wilkins, inglés y el Almirante R. E. Byrd, norteamericano, realizador de la más completa y feliz exploración al Polo Sur, debido sobre todo al empleo de la aviación. Establece la base "Little America" en la bahía de la Ba- llena.

Países sudamericanos, como Argentina y Chile han realizado a partir de mediados del presente siglo constantes expediciones. En muchos de los descubrimientos y expediciones reseñados en~ centraremos el fundamento de pretensiones de soberanía de dis- tintos países sobre la Antártida.

  1. Las Reclamaciones ck Soberanía en la Antártida

Diversos Estados han proclamado su soberanía territorial so~ bre sectores del Continente Antártico.

Este hecho ha planteado un complejo problema tanto a los países como a los juristas internacionales, puesto que está en d'scusión no solamente si ciertas regiones pueden ser o no rei~ vindicadas, sino la posibilidad misma de que el sexto continente -por sus peculiares características~ pueda ser objeto del dominio territorial de los Estados.

Por estas razones, muchos consideran que las expe- diciones científicas y el establecimiento de bases no da necesar!amente derechos de soberanía.

e) Teoría de la continuidad geográfica o contigüidad

Esta teoría es considerada una extensión de la teoría de la ocupación, por cuanto parte del supuesto de que un Estado ocupante adquiere un derecho privi~ legiado para extender su dominio a una "terra nullíus" próxima.

Considera esta teoría que el vínculo geográfico exis- tente entre un territor·o y las regiones continentales o insulares que lo rodean crea derecho en favor del Estado que ha realizado ocupación efectiva y perma- nente de dicha región.

d) Teoría de Ita continuidad geológica

Esta teoría se basa en el estudio de la estructura geólogica, aludiendo ~entre otros- al hecho que la Cor- dillera Antartandes del continente helado sería la con- tinuación de los Andes Americanos y a la similar composición de las rocas de ambos territorios.

e) Teoría de la herencia de títulos históricos

Se fundamenta en la válidez de títulos heredados. En el caso de países sudamericanos como Chile y Argentina, se basa en el principio de "uti possidetis juns , principio por el que heredaron de España las tierras que pertenecían a la Madre Patria y que a través de bulas papales y tratados posteriores eran consideradas españolas.

El principio "uti possidetis" se dice "juris" o de de- recho porque se basa en el derecho a la posesión, no en la posesión misma. No se trata de posesión efec- tiva, porque la consolidación de la emancipación de las repúblicas americanas fue acompañada de períodos

de anarquía y desgobierno que impidieron prestar la debida atención a los dilatados territorios heredados por España. Pero este abandono práctico no convir~ tió a dichos territorios en res nullíus, susceptibles de ocupación por terceras potencias.

f) Teoría de los Sectores

La insuficiencia de las normas clásicas del Derecho Internacional para solucionar el problema de la sobe- ranía sobre los territorios polares, llevó a que en 1907, el canadiense Pascal Poitkr planteara que, cuando el territorio de un Estado situado dentro del Círculo Artico ~como es el caso del Canadá~ está con~ tiguo a regiones de tierra o hielo que se extienden hasta el Polo Norte y que no son posesión de otro Estado puede reivindicar de hecho el derecho de so~ beranía sobre dicho espacio geográfico. En consecuen~ cia, el territorio polar queda dividido en sectores tra~ zados por dos líneas extendidas desde los extremos oriental y occidental de un territorio nacional, hasta el Polo Norte. La aplicación del sistema "sectorial" ha resultado interesante para muchos Estados, cuya proyecc10n en forma triangular con su vértice en el Polo Sur, los favorecería.

g) Teoría de la "Defrontación'' o de la Proyección

Es una interpretación más flexible de la teoría de los sectores y ha sido propiciada -con diferentes va~ riantes- por juristas latinoamericanos, especialmente brasileros.

Plantea que los países cuyas costas, islas y mar te- rritorial hacen frente al continente antártico deben proyectar los meridianos que pasan por los puntos extremos de sus territorios hasta el Polo Sur.

GRAFICO NQ 2

LA ANT ARTIDA Y TEORIA DE LA DEFRONTACION

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Fuente: La Antártida - - Pleamar~Bs. As. ( 1978)

teó que el territorio antártico debía dividirse en cua~ tro grandes sectores de 90 9 cada uno, partiendo del Meridiano de Greenwich. Estos cuatro sectores han

sido denominados: "Sudamericano"; "Pacífico"; "Aus~ traliano"; y "Africano", según las regiones que en~ frentan los respectivos cuadrantes. Los Estados ve- cinos a cada uno de estos sectores tendrían derechos preferenciales para adquirir su dominio en grado ma~ yor según su proximidad geográfica y sobre una ex~ tensión determinada según los mejores títulos que pue~ dan ofrecer y no por la prolongación de sus límites extremos hacia la Antártida. Esta seria una fórmula de internacionalización restringida ( 13).

j ) Otras teorías

Además de las teorías mencionadas, se han planteado otras fórmulas intentando dar una solución al pro~ blema territorial que por las características de este trabajo, sólo enumeraremos: ( 14).

Algunos juristas sostienen que el Tratado Antártico puede ser visto como un "régimen completo", en cuyo marco se puede negociar y dar solución al problema de la utilización de los recursos antárticos, que es en definitiva, el problema central que subyace en todas las reclamaciones territoriales y declaraciones de interés. Otros son partidarios de la llamada "Administración Fun- cional" de la Antártida por parte de todos los miembros con~ sultivos del Tratado Antártico, que detentarían el derecho de propiedad sobre los recursos antárticos en forma ind,wisa y equitativa. Existe otra propuesta que sugiere la creación de un Consor- cio Internacional que seria administrado por todas las par- tes involucradas y que sólo abarcaría lo relacionado con la jurisdicción sobre los recursos antárticos.

( 13) Pinochet de la Barra, Osear, "Antártica Año 2,000" 52. 53, en: Revista Peruana de Derecho Internacional N9 87 (Ene-Mar. 1983). (14) Ver:

  • Arbuet, Puceiro y Garré "Antártida, Continente de los más P'ara los menos", 34-40 (1979).
  • Thornherry, Augusto. tesis citaaa. Capítulos 5 y 6.