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El proceso de la unión neuromuscular y el reflejo miotáctico monosináptico. Se describe cómo los botones terminales de las neuronas eferentes forman sinapsis en las placas terminales musculares, liberando acetilcolina y provocando una despolarización de la membrana postsináptica. Además, se detalla cómo los efectos físicos de una serie de potenciales de acción pueden acumularse, originando una contracción sostenida de la fibra muscular. Se incluyen varias preguntas relacionadas con el tema, como la función del órgano tendinoso de golgi y la organización somatotópica de la corteza motora primaria.
Tipo: Apuntes
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La sinapsis entre el botón terminal de una neurona eferente y la membrana de una fibra muscular se denomina unión neuromuscular. Los botones terminales de las neuronas forman sinapsis en las placas terminales motoras, localizadas en las hendiduras que hay a lo largo de la superficie de las fibras musculares. Cuando un axón descarga, los botones terminales liberan acetilcolina y se produce una despolarización de la membrana postsináptica, un potencial de placa terminal. El potencial de placa terminal es mucho mas amplio que el potencial excitatorio postsinápticos que ocurre en las sinapsis entre neuronas; un potencial de placa terminal siempre provoca la activación de la fibra muscular, y el potencial se propaga a lo largo de la fibra. Este potencial de acción induce una contracción, o sacudida, de la fibra muscular. La despolarización de una fibra muscular promueve la apertura de los canales de calcio controlados por voltaje, permitiendo que los iones de calcio penetren en el citoplasma. Este fenómeno desencadena la contracción. El calcio actúa como un cofactor que permite a las miofibrillas extraer energía del ATP presente en el citoplasma. Los puentes de entrecruzamiento de la miosina se ligan alternativamente a los filamentos de actina, se inclinan en una dirección, se separan, se inclinan hacia atrás y se vuelven a unir a la actina, en un punto mas lejano del filamento, y así sucesivamente. Así, los puentes de entrecruzamiento de miosina reman a lo largo de los filamentos de actina.
Un único impulso nervioso de una motoneurona produce una única sacudida de una fibra muscular. Los efectos físicos de la sacudida son considerablemente más prolongados que los del potencial de acción, debido a la elasticidad del músculo y al tiempo requerido para librar a la célula del calcio. Los efectos físicos de una serie de potenciales de acción pueden acumularse, originando una contracción sostenida de la fibra muscular. Una sola unidad motora de un músculo de la para de un gato puede elevar hasta 100 gramos de peso, lo que prueba la considerable fuerza del mecanismo de contracción. La contracción muscular no es un fenómeno de ``todo o nada ´´, como son las sacudidas de las fibras musculares que constituyen el músculo. La fuerza de la contracción muscular está determinada por el promedio de frecuencia de descarga de las diversas unidades motoras.
Esta figura muestra la respuesta de los axones aferentes a los husos musculares y del órgano tendinoso de Golgi a varios tipos de movimientos. En la figura (a) se representan los efectos del alargamiento pasivo de los músculos, el tipo de movimiento que cabría observar en el antebrazo si, manteniendo totalmente relajada, lo hiciera bajar lentamente otra persona que lo estuviera sosteniendo. La frecuencia de descarga de un tipo de neurona aferente del huso muscular (HM1) aumenta, mientras que la actividad de las aferencias del órgano tendinoso de Golgi no varía. En la figura (b) se representa los resultados cuando el brazo se deja caer rápidamente; obsérvese que en esta ocasión el segundo tipo de neurona aferente de los husos musculares (HM2) descarga una rápida salva de impulsos. Esta fibra, por lo tanto, señaliza los cambios rápidos de longitud muscular. En la figura (c) se ilustra lo que pasaría si se colocara de pronto un peso en la mano mientras el antebrazo se mantiene paralelo al suelo. Las neuronas del HM1 y HM2 se activan brevemente, ya que el brazo desciende durante un breve lapso de tiempo y luego retorna a su posición original. El órgano de Golgi, que esta controlando la fuerza de la contracción, se activa proporcionalmente a la tensión del músculo, de modo que aumenta su frecuencia de descarga en cuanto se coloca el peso en la mano.
Mostraremos mediante esta figura el circuito neural que compone el reflejo miotáctico monosináptico. En primer lugar (a): una vez que se han iniciado en el huso muscular, los impulsos aferentes se conducen hasta botones terminales en la sustancia gris medular. Estos forman sinapsis con una motoneurona alfa, que inerva las fibras musculares extrafusales del mismo músculo. Sólo se encuentra una sinapsis a lo largo del recorrido desde el receptor hasta el efector. (b) Si se aumenta el peso que sostiene la persona, el antebrazo empieza a descender. Este movimiento alarga el músculo e incrementa la frecuencia de descarga de las neuronas aferentes del huso, cuyos botones terminales estimulan entonces a las motoneuronas alfa, aumentando su tasa de disparo. Como resultado, la fuerza de la contracción muscular se acrecienta, y el brazo puede sostener el peso en alto.
Otra importante función que desempeña el reflejo miotáctico monosináptico es el control de la postura. Para estar de pie hay que mantener el centro de gravedad por encima de los pies; de no ser así uno se caería. Cuando se esta de pie, se tiende a oscilar hacia delante y atrás, y de una lado a otro. Los sacos vestibulares y el sistema visual representan un importante papel en el mantenimiento de la postura. No obstante, estos sistemas se benefician del reflejo miotáctico monosináptico. Por ejemplo, téngase en cuenta lo que sucede cuando alguien empieza a inclinarse hacia delante. Un músculo de gran tamaño de la pantorrilla (el gemelo o gastrocnemius) se estira y su alargamiento provoca una contracción muscular compensatoria que empuja los dedos del pie hacia abajo, restaurando la posición erecta.
visual de asociación está organizada en dos corrientes: la dorsal y la ventral. La ventral, que desemboca en la corteza temporal inferior, interviene en la percepción y el reconocimiento de objetos concretos. La corriente dorsal, que termina en la región posterior del lóbulo parietal, participa en la percepción de la localización. Además, el lóbulo parietal está involucrado en la organización de los movimientos guiados visualmente. Aparte de recibir información visual sobre el espacio, el lóbulo temporal recibe información, procedente de los sistemas somatosensoriales y auditivo, sobre la localización espacial e integra dicha información con la información visual. Así pues, las regiones de la corteza frontal implicadas en la planificación del movimiento reciben desde los lóbulos temporal y parietal la información que necesitan sobre qué esta sucediendo y donde esta sucediendo. Ya que en el lóbulo parietal hay información espacial, la vía que va desde esta al lóbulo frontal adquiere una importancia especial en el control tanto de la locomoción como del movimiento los brazos y manos.
Lesión A: Apraxia callosa. La lesión de la parte anterior del cuerpo calloso impide la comunicación entre la corteza motora derecha y la izquierda. Así pues, el brazo derecho puede ejecutar el movimiento requerido, pero el izquierdo no.
Lesión B: Apraxia simpática. La lesión origina una alteración motora básica del brazo y la mano derechos: parálisis completa o parcial.
Lesión C: Apraxia parietal izquierda. En el lóbulo parietal posterior hay áreas de corteza asociativa que reciben información de la corteza de asociación sensorial adyacente de los lóbulos occipitales, temporal y zona anterior del parietal. El lóbulo parietal derecho interviene decisivamente en la percepción espacio tridimensional, es probable que aporte información sobre donde se localizan los objetos externos a la persona.
La apraxia construccional se debe a lesiones del hemisferio derecho, en particular en el lóbulo parietal derecho. Tienen problemas para dibujar o para hacer construcciones con piezas básicas, como en los juegos de construcción. Parece afectar a la capacidad para percibir e imaginar relaciones geométricas. No porque tenga dificultad en controlar los movimientos del brazo y mano. Además de ser incapaz de dibujar con precisión, una persona con apraxia construccional frecuentemente tiene problemas con otro tipo de tareas que requiere percepción espacial.