Docsity
Docsity

Prepara tus exámenes
Prepara tus exámenes

Prepara tus exámenes y mejora tus resultados gracias a la gran cantidad de recursos disponibles en Docsity


Consigue puntos base para descargar
Consigue puntos base para descargar

Gana puntos ayudando a otros estudiantes o consíguelos activando un Plan Premium


Orientación Universidad
Orientación Universidad


corrientes filosofoica, Apuntes de Psicología

corrientes filosdoifcad akjdhakhkuhd

Tipo: Apuntes

2022/2023

Subido el 08/05/2024

1 / 4

Toggle sidebar

Esta página no es visible en la vista previa

¡No te pierdas las partes importantes!

bg1
CORRIENTES TEÓRICAS.
Estructuralismo: los elementos de la mente. Edward Bradford Titchener (1867–1927),
un alumno británico de Wundt que emigró a los Estados Unidos, fundó la escuela
estructuralista. El estructuralismo pretendía identificar los elementos básicos o
“estructuras” de la experiencia psicológica. Mediante el método de introspección de
Wundt, los estructuralistas soñaban con crear un “mapa” completo de los elementos
de la conciencia, que creían compuesto por sensaciones, imágenes y sentimientos, al
estilo de la tabla periódica de elementos que se estudia en las clases de química.
El estructuralismo fue perdiendo fuerza debido sobre todo a dos problemas
principales. En primer lugar, ni los introspeccionistas más entrenados lograban
ponerse de acuerdo sobre sus informes subjetivos. En segundo lugar, el psicólogo
alemán Oswald Kulpe (1862–1915) demostró que las personas a quienes se pedía que
resolvieran problemas mentales recurrían al pensamiento sin imágenes: pensamiento
sin acompañamiento de experiencia consciente. Si se pide a un participante en la
introspección que sume 10 y 5, responderá rápidamente “15”, pero será incapaz de
comunicar qué se le ha pasado por la mente mientras realizaba el cálculo.
El fenómeno del pensamiento sin imágenes fue un duro revés para el estructuralismo
porque demostraba que aspectos importantes de la psicología humana quedaban fuera
de la percepción consciente. El estructuralismo acertó al poner el énfasis sobre la
importancia de la observación sistemática para el estudio de la experiencia
consciente. Sin embargo, los estructuralistas se equivocaron al asumir que un método
único que además distaba de ser perfecto, la introspección, podía proporcionar toda la
información necesaria para la ciencia psicológica.
Funcionalismo: psicología y Darwin.
Los defensores del funcionalismo esperaban entender la función adaptativa de
procesos psicológicos, como el pensamiento, los sentimientos y la conducta (Hunt,
1993). Mientras los estructuralistas se preguntaban “cómo” (“¿Cómo es el
pensamiento consciente?”), los funcionalistas se preguntaban por qué (“¿Por qué a
veces se nos olvidan las cosas?”).
El fundador del funcionalismo, William James, rechazó el enfoque y los métodos
estructuralistas, argumentando que la introspección rigurosa no produce una cantidad
estable de elementos de la conciencia, sino un “flujo de consciencia” cambiante, frase
ésta que lo hizo famoso. Los funcionalistas de finales del siglo XIX estuvieron muy
influenciados por la todavía joven teoría de la selección natural del biólogo Charles
Darwin (1809-1882), que puso el énfasis en la idea de que muchas características
físicas evolucionaron por ser útiles para los organismos.
pf3
pf4

Vista previa parcial del texto

¡Descarga corrientes filosofoica y más Apuntes en PDF de Psicología solo en Docsity!

CORRIENTES TEÓRICAS.

Estructuralismo: los elementos de la mente. Edward Bradford Titchener (1867–1927), un alumno británico de Wundt que emigró a los Estados Unidos, fundó la escuela estructuralista. El estructuralismo pretendía identificar los elementos básicos o “estructuras” de la experiencia psicológica. Mediante el método de introspección de Wundt, los estructuralistas soñaban con crear un “mapa” completo de los elementos de la conciencia, que creían compuesto por sensaciones, imágenes y sentimientos, al estilo de la tabla periódica de elementos que se estudia en las clases de química. El estructuralismo fue perdiendo fuerza debido sobre todo a dos problemas principales. En primer lugar, ni los introspeccionistas más entrenados lograban ponerse de acuerdo sobre sus informes subjetivos. En segundo lugar, el psicólogo alemán Oswald Kulpe (1862–1915) demostró que las personas a quienes se pedía que resolvieran problemas mentales recurrían al pensamiento sin imágenes: pensamiento sin acompañamiento de experiencia consciente. Si se pide a un participante en la introspección que sume 10 y 5, responderá rápidamente “15”, pero será incapaz de comunicar qué se le ha pasado por la mente mientras realizaba el cálculo. El fenómeno del pensamiento sin imágenes fue un duro revés para el estructuralismo porque demostraba que aspectos importantes de la psicología humana quedaban fuera de la percepción consciente. El estructuralismo acertó al poner el énfasis sobre la importancia de la observación sistemática para el estudio de la experiencia consciente. Sin embargo, los estructuralistas se equivocaron al asumir que un método único que además distaba de ser perfecto, la introspección, podía proporcionar toda la información necesaria para la ciencia psicológica. Funcionalismo: psicología y Darwin. Los defensores del funcionalismo esperaban entender la función adaptativa de procesos psicológicos, como el pensamiento, los sentimientos y la conducta (Hunt, 1993). Mientras los estructuralistas se preguntaban “cómo” (“¿Cómo es el pensamiento consciente?”), los funcionalistas se preguntaban por qué (“¿Por qué a veces se nos olvidan las cosas?”). El fundador del funcionalismo, William James, rechazó el enfoque y los métodos estructuralistas, argumentando que la introspección rigurosa no produce una cantidad estable de elementos de la conciencia, sino un “flujo de consciencia” cambiante, frase ésta que lo hizo famoso. Los funcionalistas de finales del siglo XIX estuvieron muy influenciados por la todavía joven teoría de la selección natural del biólogo Charles Darwin (1809-1882), que puso el énfasis en la idea de que muchas características físicas evolucionaron por ser útiles para los organismos.

Los funcionalistas creyeron que la teoría de Darwin también era aplicable a las características psicológicas. Al igual que la trompa del elefante cumple una tan útil función para su supervivencia como es conseguir agua y alimentos que se encuentran alejados, el sistema de memoria humano, por ejemplo, tiene una función similar. El trabajo de los psicólogos, armaban los funcionalistas, es hacer de “detectives” y descubrir qué funciones evolucionadas son las que se plasman en las características psicológicas de los organismos. Al igual que sucediera con el estructuralismo, el funcionalismo tampoco existe actualmente en su forma original, sino que fue absorbido gradualmente por la corriente principal de la psicología científica y sigue influenciándola de forma indirecta en muchos sentidos.. Conductismo: las leyes del aprendizaje. En el siglo XX, muchos psicólogos estadounidenses criticaban el carácter intangible de la disciplina. Concretamente, creían que Titchener y otros introspeccionistas estaban llevando a la psicología por un camino equivocado. Para estos críticos, el estudio de la conciencia era una pérdida de tiempo porque los investigadores nunca podrían verificar completamente la existencia de los elementos básicos de la experiencia psicológica. La ciencia psicológica, sostenían, debía ser objetiva y no subjetiva. El más destacado de estos críticos fue el extravagante psicólogo estadounidense, John B. Watson (1878–1958). Watson fue fundador de la escuela del conductismo, todavía influyente hoy en día, que centraba su atención en desvelar los principios generales del aprendizaje subyacentes a la conducta humana y animal. Para Watson (1913), el verdadero objeto de la psicología era el comportamiento observable, simple y llanamente. Los informes subjetivos sobre la experiencia consciente no debían jugar ningún papel en la psicología. De seguir su ejemplo valeroso, declaró Watson, la psicología llegaría a ser tan científica como la física, la química u otras ciencias puras. Watson insistía en que la psicología tenía que aspirar a desvelar las leyes generales del aprendizaje que explicaban todos los comportamientos, ya fuera el de montar en bici, comer un sándwich o deprimirse. Todos estos comportamientos, afirmaba Watson, eran producto de una serie de principios básicos de aprendizaje. Además, de acuerdo con él, no era necesario escudriñar detenidamente el “interior” del organismo para comprender esos principios. Se podía llegar a entender el comportamiento humano observando simplemente el exterior del organismo, es decir, los premios y castigos que le otorga el entorno. Para los conductistas tradicionales, la mente humana es una caja negra, porque sabemos qué entra y qué sale de ella, pero no es necesario preocuparse por lo que ocurre entre la entrada y la salida. Por esta razón, los psicólogos se refieren a veces al conductismo como la psicología de la caja negra. El conductismo dejó una huella en la psicología científica que todavía hoy se siente. Mediante la identificación de las

psicoanálisis se centraba en procesos psicológicos internos, especialmente en los impulsos, los pensamientos y los recuerdos de los que no somos conscientes. De acuerdo con Freud (1900) y otros psicoanalistas, las principales influencias sobre el comportamiento no provienen de fuerzas externas al organismo, como las recompensas o los castigos, sino que proceden de instintos inconscientes, como la sexualidad y la agresividad. Los psicoanalistas sostienen que gran parte de la vida psicológica cotidiana está repleta de símbolos que representan otras realidades (Loevinger, 1987; Moore y Fine, 1995). Por ejemplo, si alguien se refiere accidentalmente a su profesora como “mamá”, los freudianos no tratarían este error embarazoso como una simple equivocación, sino que sugerirían que probablemente la profesora le recuerda a su madre, lo cual constituiría una buena razón para cambiar de curso. Uno de los objetivos de los psicoanalistas es descifrar el significado simbólico de los lapsus linguae (también denominados lapsus freudianos), los sueños y los síntomas psicológicos. De este modo, dicen los psicoanalistas, puede llegarse a la raíz de los conflictos psicológicos más profundamente arraigados. El psicoanálisis también da mayor importancia que otras escuelas de pensamiento al papel de la experiencia temprana. Para Freud y otros, el núcleo de la personalidad se configura en los primeros años de vida. La influencia de Freud y el psicoanálisis en al psicología cientíca es polémica. Por un lado, algunos críticos insisten en que el psicoanálisis retrasó el progreso de la psicología científica por su énfasis sobre los procesos inconscientes, tan difíciles o incluso imposibles de verificar. Como se verá en el Capítulo 12, es probable que estos críticos tengan razón (Crews, 2005; Esterson, 1993). Por otro lado, al menos algunas afirmaciones psicoanalíticas, como que gran parte de los procesos mentales fundamentales tiene lugar al margen de la percepción consciente, se mantienen después de investigarlas científicamente (Westen, 1998; Wilson, 2002). No queda claro, sin embargo, si la perspectiva freudiana del inconsciente guarda algo más que un parecido superficial con los planteamientos contemporáneos del procesamiento inconsciente.