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Criterios Dibujo Tecnico, Exámenes selectividad de Dibujo técnico

Criterios del examen de dibujo tecnico.

Tipo: Exámenes selectividad

2024/2025

Subido el 21/11/2025

margalida-arrom
margalida-arrom 🇪🇸

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Lengua Castellana y Literatura II
Modelo 1
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Convocatoria 2023
Soluciones
Los enunciados de cada apartado indican el número de preguntas que debe resolver.
Podrá elegir entre las preguntas basadas en el texto A y B. No es obligatorio contestarlas
en orden, pero es necesario indicar el apartado (caracterización del texto, sintaxis,
morfología…) y la opción (a, b, c…) que correspondan. En las respuestas se valoraran los
siguientes aspectos: adecuacion y coherencia del contenido; argumentacion suficiente y
clara de las ideas expuestas; relevancia de los elementos de juicio aportados; capacidad
de sintesis y capacidad de analisis; claridad, limpieza y ajuste a la extensión; precision y
adecuacion del vocabulario; correccion gramatical y ortografica.
OPCIÓN A
La candente mañana de febrero en que Beatriz Viterbo murió, después de una
imperiosa agonía que no se rebajó un solo instante ni al sentimentalismo ni al miedo,
noté que las carteleras de fierro de la Plaza Constitución habían renovado no sé qué aviso
de cigarrillos rubios; el hecho me dolió, pues comprendí que el incesante y vasto universo
ya se apartaba de ella y que ese cambio era el primero de una serie infinita. Cambiará el
universo, pero yo no, pensé con melancólica vanidad; alguna vez, lo sé, mi vana devoción
la había exasperado; muerta yo podía consagrarme a su memoria, sin esperanza, pero
también sin humillación. Consideré que el 30 de abril era su cumpleaños; visitar ese día
la casa de la calle Garay para saludar a su padre y a Carlos Argentino Daneri, su primo
hermano, era un acto cortés, irreprochable, tal vez ineludible. De nuevo aguardaría en el
crepúsculo de la abarrotada salita, de nuevo estudiaría las circunstancias de sus muchos
retratos. Beatriz Viterbo, de perfil, en colores; Beatriz, con antifaz, en los carnavales de
1921; [...] No estaría obligado, como otras veces, a justificar mi presencia con módicas
ofrendas de libros: libros cuyas páginas, finalmente, aprendí a cortar, para no comprobar,
meses después, que estaban intactos.
Beatriz Viterbo murió en 1929; desde entonces, no dejé pasar un 30 de abril sin volver
a su casa. Yo solía llegar a las siete y cuarto y quedarme unos veinticinco minutos; cada
año aparecía un poco más tarde y me quedaba un rato más; en 1933, una lluvia torrencial
me favoreció: tuvieron que invitarme a comer. No desperdicié, como es natural, ese buen
precedente; en 1934, aparecí, ya dadas las ocho, con un alfajor santafecino1; con toda
naturalidad me quedé a comer. Así, en aniversarios melancólicos y vanamente eróticos,
recibí las graduales confidencias de Carlos Argentino Daneri.
Beatriz era alta, frágil, muy ligeramente inclinada; había en su andar (si el oxímoron
es tolerable) una como graciosa torpeza, un principio de éxtasis; Carlos Argentino es
rosado, considerable, canoso, de rasgos finos. Ejerce no sé qué cargo subalterno en una
biblioteca ilegible de los arrabales del Sur; es autoritario, pero también es ineficaz;
aprovechaba, hasta hace muy poco, las noches y las fiestas para no salir de su casa. A dos
generaciones de distancia, la ese italiana y la copiosa gesticulación italiana sobreviven en
él. Su actividad mental es continua, apasionada, versátil y del todo insignificante. Abunda
en inservibles analogías y en ociosos escrúpulos. Tiene (como Beatriz) grandes y afiladas
manos hermosas.
"El Aleph" en El Aleph, de Jorge Luis Borges
1 alfajor santafecino: pastel o dulce de Santa Fe, provincia de Argentina.
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Soluciones Los enunciados de cada apartado indican el número de preguntas que debe resolver. Podrá elegir entre las preguntas basadas en el texto A y B. No es obligatorio contestarlas en orden, pero es necesario indicar el apartado (caracterización del texto, sintaxis, morfología…) y la opción (a, b, c…) que correspondan. En las respuestas se valorará n los siguientes aspectos: adecuació n y coherencia del contenido; argumentació n suficiente y clara de las ideas expuestas; relevancia de los elementos de juicio aportados; capacidad de síntesis y capacidad de análisis; claridad, limpieza y ajuste a la extensión; precisió n y adecuació n del vocabulario; correcció n gramatical y ortográ fica. OPCIÓN A La candente mañana de febrero en que Beatriz Viterbo murió, después de una imperiosa agonía que no se rebajó un solo instante ni al sentimentalismo ni al miedo, noté que las carteleras de fierro de la Plaza Constitución habían renovado no sé qué aviso de cigarrillos rubios; el hecho me dolió, pues comprendí que el incesante y vasto universo ya se apartaba de ella y que ese cambio era el primero de una serie infinita. Cambiará el universo, pero yo no, pensé con melancólica vanidad; alguna vez, lo sé, mi vana devoción la había exasperado; muerta yo podía consagrarme a su memoria, sin esperanza, pero también sin humillación. Consideré que el 30 de abril era su cumpleaños; visitar ese día la casa de la calle Garay para saludar a su padre y a Carlos Argentino Daneri, su primo hermano, era un acto cortés, irreprochable, tal vez ineludible. De nuevo aguardaría en el crepúsculo de la abarrotada salita, de nuevo estudiaría las circunstancias de sus muchos retratos. Beatriz Viterbo, de perfil, en colores; Beatriz, con antifaz, en los carnavales de 1921; [...] No estaría obligado, como otras veces, a justificar mi presencia con módicas ofrendas de libros: libros cuyas páginas, finalmente, aprendí a cortar, para no comprobar, meses después, que estaban intactos. Beatriz Viterbo murió en 1929; desde entonces, no dejé pasar un 30 de abril sin volver a su casa. Yo solía llegar a las siete y cuarto y quedarme unos veinticinco minutos; cada año aparecía un poco más tarde y me quedaba un rato más; en 1933, una lluvia torrencial me favoreció: tuvieron que invitarme a comer. No desperdicié, como es natural, ese buen precedente; en 1934, aparecí, ya dadas las ocho, con un alfajor santafecino^1 ; con toda naturalidad me quedé a comer. Así, en aniversarios melancólicos y vanamente eróticos, recibí las graduales confidencias de Carlos Argentino Daneri. Beatriz era alta, frágil, muy ligeramente inclinada; había en su andar (si el oxímoron es tolerable) una como graciosa torpeza, un principio de éxtasis; Carlos Argentino es rosado, considerable, canoso, de rasgos finos. Ejerce no sé qué cargo subalterno en una biblioteca ilegible de los arrabales del Sur; es autoritario, pero también es ineficaz; aprovechaba, hasta hace muy poco, las noches y las fiestas para no salir de su casa. A dos generaciones de distancia, la ese italiana y la copiosa gesticulación italiana sobreviven en él. Su actividad mental es continua, apasionada, versátil y del todo insignificante. Abunda en inservibles analogías y en ociosos escrúpulos. Tiene (como Beatriz) grandes y afiladas manos hermosas. "El Aleph" en El Aleph, de Jorge Luis Borges (^1) alfajor santafecino: pastel o dulce de Santa Fe, provincia de Argentina.

OPCIÓN B

La máscara Hoy, perece quien no comparece en internet para manifestar una idea u ocurrencia, para presumir de las cosas que mejor apuntalen su careta, confeccionada a partir de aquello que exhibimos en las redes sociales “Quien no parece, perece”. Esta sentencia de Quevedo podría ser un aviso para los habitantes del siglo XXI, a propósito de ese vasto instrumental que hoy tenemos a nuestra disposición para parecer lo que no somos. Para no perecer hay que parecer, de acuerdo con la sentencia de Quevedo, aunque en nuestro tiempo, para parecer haya que recurrir a la máscara, que hoy es fundamentalmente electrónica. Si ajustamos, respetuosamente, la sentencia del poeta a la partitura contemporánea y a la idea de la máscara electrónica, diríamos: quien no comparece, perece. Comparecer es salir en la Red a manifestar una idea, a soltar una ocurrencia, a presumir de algo que se posee, estatus, un objeto, una situación envidiable en el espacio, las cosas que mejor apuntalen nuestra máscara, que está confeccionada a partir de aquello que exhibimos en Instagram, en Twitter, en Facebook o en TikTok, y que no se ajustan necesariamente a la realidad, no son propiamente el reflejo de lo que somos, sino de lo que quisiéramos ser o, para cerrar el círculo quevedesco, de lo que queremos parecer. […] Los antiguos griegos tenían una palabra que nosotros tendríamos que adoptar como talismán, como salvavidas, quizá sería mejor decir. La palabra, que es en realidad una fórmula para vivir mejor la vida y evitar la tentación de enmascararnos, es diké. Hay que vivir orientados por la diké, es decir, conforme a nuestra propia naturaleza. La diké, que es parienta del Tao chino, te invita a ser quien eres con todas tus singularidades; de esta forma se vive más ordenadamente, de acuerdo con lo que se es, y no con la máscara que nos hace parecer lo que no somos. Regresemos a hurgar en la Red, que es el sitio donde nuestro siglo se exacerba, donde tiene lugar ese flagrante baile de máscaras en el que se comparece pareciendo lo que no se es. En Instagram la gente, normalmente, es lo que no es. Ahí todos comparecen en situaciones idílicas, son felices y hasta podría pensarse que basta ponerte ahí para que el destino te sonría. En Twitter, por poner otro ejemplo, la gente tampoco es lo que es: los usuarios son más listos, más bravos, más valientes y respondones: llevan máscara; son como no son en el mundo tridimensional. Pero esto no es nada nuevo, los individuos de nuestra especie han tenido desde siempre la tentación de ser lo que no son, ya lo decía Albert Camus en sus geniales Carnets: “El hombre es el único animal que se opone a ser lo que es”. No es nada nuevo, pero la escala y la perspectiva son radicalmente distintas: las redes sociales son ubicuas, omnipresentes, y nos orillan, porque de eso se trata, a comparecer enmascarados en la pantalla. El fenómeno seguirá escalando con la inminente llegada del metaverso, donde tendremos un mundo completo, con sus objetos, sus aparatos y sus vestidos, sus amores y sus afectos en el que podremos ser lo que no somos las 24 horas del día.

B) Intención comunicativa y funciones del lenguaje La intención comunicativa del autor es estética, crear belleza. De ahí que destaque la función poética del lenguaje, gracias al empleo de numerosos recursos literarios como la hipérbole (ese cambio era el primero de una serie infinita), el asíndeton (un acto cortés, irreprochable, tal vez ineludible), el oxímoron (graciosa torpeza), la paradoja (biblioteca ilegible) y la abundante adjetivación con algunos epítetos (candente mañana). C) Elementos comunicativos (es opcional) Asimismo, al ser un texto literario, aparece un doble proceso comunicativo. En el proceso externo, el emisor es el escritor y el receptor es el lector; el mensaje es el propio texto; el canal es escrito y el código, la lengua castellana en un nivel medio culto, debido a la voz del narrador que introduce palabras como “candente, imperiosa, agonía, exasperado, módicas, copiosa”, etc. En el proceso interno, el emisor es el narrador y el receptor es el narratario; el mensaje es el fragmento, el canal es oral o escrito y el código es de nuevo el castellano. Modalidades En cuanto a las modalidades textuales, la dominante es la narración, ya que se trata de un cuento y la secundaria, la descripción. Una narración es un texto en el que un narrador relata unas acciones, protagonizadas por unos personajes, en un tiempo y espacio determinados. En este caso, en la secuencia narrativa (primer párrafo) se hallan presentes todos los elementos de la narración: hay un narrador interno en primera persona, que además es protagonista, y dos personajes principales: la amada Beatriz Viterbo y Carlos Argentino Daneri, primo de aquella; el padre podría considerarse un personaje secundario. La acción del protagonista se reduce aquí a visitar la casa en donde vivía su amada, ya fallecida. Por tanto, el espacio es interior y urbano. El tiempo remite al pasado del narrador, en el siglo XX, a partir de 1929 y hasta

  1. Cinco años en los que se repite la visita anual, de forma que presenta un tiempo lineal sin retrospecciones ni anticipaciones. Como rasgos lingüísticos propios de esta modalidad narrativa, encontramos verbos de acción en pretérito perfecto simple del modo indicativo (murió, noté, dolió, etc.); CCL (en el crepúsculo de la abarrotada salita, a su casa, etc.); CCT (en 1929, a las siete y cuarto, un poco más tarde, etc.). Asimismo, se halla presente en el fragmento la función expresiva debido a la presencia de la primera persona (pensé, podía consagrarme, etc.) y la gran abundancia de adjetivos valorativos (imperiosa, melancólica, graciosa, etc.). Respecto a la descripción (segundo párrafo), es de tipo subjetiva. Se representa lingüísticamente a la amada Beatriz Viterbo y a su primo hermano mediante un retrato de ambos (rasgos físicos y de personalidad). Destacan los siguientes rasgos lingüísticos: adjetivos valorativos (frágil, autoritario, apasionada, insignificante), CN (S. prep.) (de distancia, de los arrabales del Sur); verbos copulativos en presente y en pretérito imperfecto (es, era) y recursos literarios como el oxímoron, citado por el propio narrador (graciosa torpeza), la enumeración también es un recurso típico de la descripción (continua, apasionada, versátil y del todo insignificante). Opción B Tipología: texto periodístico (género de opinión: artículo de opinión). Modalidad principal: argumentativa. Modalidad secundaria: expositiva.

Tipología textual A) Justificación del tipo de texto Según la tipología textual, es un texto periodístico, puesto que ha sido publicado en un medio de comunicación, el periódico El País. Se adscribe al género de opinión y al subgénero artículo de opinión, que constituye una forma breve de ensayo donde se refleja el punto de vista del autor sobre un tema de actualidad y de interés general, en este caso sobre las falsas apariencias que mostramos en las redes sociales. B) Elementos comunicativos El emisor del texto es el periodista Jordi Soler, que se dirige al amplio público. El canal es la prensa escrita. El código es la lengua castellana en un nivel estándar y dentro de un registro formal. El mensaje es el propio texto titulado “La máscara” y es de tipo divulgativo. C) Intención comunicativa y funciones del lenguaje La intención comunicativa es convencer al lector de una determinada opinión sobre las redes sociales: las personas no suelen mostrarse tal como son en la red, sino que inventan una imagen falsa de sí mismos, actitud equivocada que hay que corregir. Por tanto, predomina la función expresiva del lenguaje, aunque también está presente la conativa. D) Rasgos lingüísticos En cuanto a los rasgos lingüísticos, relacionados con la tipología periodística,

destacamos las oraciones compuestas (Regresemos a hurgar … pareciendo lo que no se

es); tecnicismos del ámbito de la informática (Instagram, Twitter, Facebook, TikTok); incisos (que es parienta del Tao chino). Respecto a las marcas de subjetividad (función expresiva), propias del género de opinión, se encuentran la primera persona verbal (somos, tendremos, etc.) y los adjetivos y adverbios valorativos (envidiable, respetuosamente, etc.). Aparece, también, la función poética, cuya característica lingüística se traduce en el uso de recursos literarios (paranomasia: parece, perece; metáfora: la máscara). La función conativa destaca con el predominio de la segunda persona (te invita a ser quien eres, como ustedes bien sabrán); perífrasis verbal de obligación (Hay que vivir orientados por la diké). Modalidades La modalidad predominante es la argumentativa, cuyas características lingüísticas son las propias de las funciones expresiva y conativa. Como modalidad secundaria aparece la exposición, caracterizada por la función representativa. Respecto a la modalidad principal, la argumentación, el autor defiende la tesis de que actualmente la gente aparenta ser lo que no es en las redes sociales, en lugar de mostrarse según su verdadera naturaleza. Para defender esta opinión, emplea argumentos de distinto tipo: de autoridad (cita a Quevedo, Camus, Tao, los antiguos griegos, etc.); de ejemplos (En Instagram… En Twitter, por poner otro ejemplo,). En cuanto a la modalidad secundaria, la exposición, se encuentra en el tercer párrafo, donde se explica, mediante una definición, el vocablo griego diké, y se cita a los antiguos griegos como autoridad. Además, destaca el uso de la tercera persona verbal (tienen, es) y los incisos explicativos (que es en realidad una fórmula para vivir mejor la vida).

-i-: VOCAL TEMÁTICA (pueden unirla al sufijo) bl-: morfema derivativo, SUFIJO -es: MORFEMA GRAMATICAL O FLEXIVO (de número plural) Categoría gramatical: adjetivo deadjetival b. Atendiendo a los mecanismos de formación de palabras en español, ¿a qué tipo de palabra pertenece graduales? (subrayada en el texto). PALABRA DERIVADA Opción B a. Analice morfológicamente (segmentando e identificando los tipos de segmentos resultantes en los casos pertinentes) y clasifique la palabra según su categoría gramatical: tridimensional (subrayada en el texto). tri-: morfema derivativo, PREFIJO -dimension-: LEXEMA o RAÍZ -al: morfema derivativo, SUFIJO Categoría gramatical: adjetivo deadjetival b. Atendiendo a los mecanismos de formación de palabras en español, ¿a qué tipo de palabra pertenece salvavidas? (subrayada en el texto). PALABRA COMPUESTA

BLOQUE 3. LITERATURA (2,5 puntos)

  1. Literatura (2,5 puntos). Elija UNO de los siguientes temas y desarróllelo. Opción A a. a. Poesía de fin de siglo: Modernismo y 98 Breve contexto histórico-social. Características temáticas y estilísticas del Modernismo. Referencia a Rubén Darío. El Modernismo en España. Relación Modernismo y Grupo del 98. Referencia a Antonio Machado. Citar sus obras más representativas. b. b. Narrativa hispanoamericana: el realismo mágico Breve contexto histórico-social. Breve definición del Realismo Mágico. Rasgos temáticos y estilísticos de la narrativa hispanoamericana desde los años 40. En algunos manuales se habla de la “nueva narrativa hispanoamericana”. (Nos centraremos en la época del realismo mágico. No es necesario llegar a las últimas tendencias). Citar obras y autores representativos. Por ejemplo: Cien años de soledad de García Márquez, Pedro Páramo de Juan Rulfo, Rayuela de Cortázar, etc. Opción B a. Las vanguardias Breve contexto histórico-social. Definición vanguardias y breve caracterización de los principales movimientos de vanguardia europeos: Futurismo, Cubismo, Dadaísmo y Surrealismo. Movimientos de vanguardia hispánicos: Creacionismo, Ultraísmo. Referencia a Ramón Gómez de la Serna.

b. El teatro de 1940 a 1970 Breve contexto histórico-social. El teatro de los años 40. Principales tendencias: comedia burguesa, teatro de humor. Citar, al menos, a Miguel Mihura y Tres sombreros de copa. El teatro de los años 50. El drama realista. Características. Citar, por lo menos, a Buero Vallejo junto con alguna obra suya. El teatro de los 60: referirse a los grupos de teatro independiente y a autores como Fernando Arrabal y Francisco Nieva. A partir de 1975: aparición del teatro neorrealista. Citar ¡Ay, Carmela! de Sanchís Sinisterra.