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Asignatura: Psicología Fisiologica I, Profesor: Santiago monleon, Carrera: Psicologia, Universidad: UV
Tipo: Apuntes
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El tiempo discurre inexorablemente en todo el Universo, pero existen los ritmos que marcan éste transcurso: las estaciones, las mareas, el día y la noche; ésta percepción del tiempo es interna de cada especie, de cada individuo. Existen unas carencias biológicas que se desarrollan en cada organismo. La cronobiología es la disciplina de la fisiología que estudia éstos ritmos que se repiten en el tiempo y que determinan nuestra trayectoria vital. Ritmos biológicos: la temperatura corporal, un individuo no tiene la misma temperatura cuando se levanta que por la tarde, (la fiebre sube por la tarde), es decir, la misma variable, si cuantificamos un parámetro no tiene el mismo valor dependiendo de la hora del día. Los ritmos más conocidos son los que se ajustan a 24 horas como la fiebre, diferencias entre el día y la noche o el ciclo sueño vigilia, el hecho de que durmamos unas horas por la noche. Pero hay muchos otros ritmos de distinta frecuencia como el ciclo menstrual de la mujer, es un ciclo de 28 días, es mucho más largo. Y si pensamos en el corazón y el ritmo al que late, tiene una frecuencia mucho más rápida. Dependiendo de ésta frecuencia se llaman ritmos circadianos los que se acercan a las 24 horas, ultradianos si su frecuencia es rápida como los latidos del corazón e infradianos si son ciclos más largos como los que marcan las migraciones o los ciclos de gestación. Los ritmos biológicos humanos diarios, el sistema circadiano, están gobernados por el llamado reloj biológico, un complejo neuronal situado en el Hipotálamo y encargado de difundir la señal temporal a nuestro cuerpo. Ese reloj tiene que difundir la hora al resto del organismo, es decir, necesita unas señales de salida, y esas señales de salida son, por un lado señales nerviosas, neurotransmisores que envían a otras zonas del cerebro y del cuerpo pero también necesita la ayuda de una hormona, que es la Melatonina, que se produce en la glándula pineal. Para que ésta maquinaria se ponga en marcha sólo son necesarios unos sintonizadores, son las señales ambientales las que ponen en hora éste reloj, la rutina alimenticia o el ciclo luz-oscuridad. Esa señal entraría por los ojos e iría directamente a un reloj que tenemos en el cerebro, en el Hipotálamo, se llama Núcleo Supraquiasmático, es el reloj biológico principal. Ese reloj es capaz de mantener una programación horaria en nuestro cuerpo, pero tiene un problema, que no funciona nunca con un período exacto de horas, es como el reloj antiguo de la abuela, siempre hay que ponerlo en hora porque se atrasa o se adelanta, en 15´o 20´, incluso hasta 1 hora; se pone en hora gracias a las señales sincronizadoras, las señales del ambiente. Por eso a nosotros nos resulta más fácil cuando hacemos vuelos que implican cambios horarios, retrasar la hora, que cuando nos dicen que nos acostemos antes, es mucho más fácil retrasar. La comunicación de nuestro reloj biológico con el organismo se hace mediante la Melatonina, también llamada la oscuridad química, que informa a todo el organismo de que ha llegado el momento de dormir. Cuando es de noche, la secreción de ésta hormona está elevada y también es un calendario endocrino porque entre el invierno y el verano cambia la duración de la noche y por tanto el tiempo que está elevada la secreción de ésta hormona.
Precisamente ésta hormona tiene una gran relevancia en las especies estacionales ya que marca la inmigración o el momento de la reproducción; estimula el momento propicio de cada especie. También hay una variación de la secreción de la Melatonina en la pubertad y por supuesto en el envejecimiento humano, pero lo que es apreciable e incluso medible es el grado de nocturnidad de cada uno de nosotros. Esta cualidad matutina o vespertina se denomina cronotipo y es muy común que cambie de la infancia a la pubertad y con el envejecimiento se regrese al cronotipo infantil. A medida que los humanos nos hemos ido independizando del ciclo ambiental con la luz artificial , muchos han perdido las referencias pero es imprescindible poner en hora nuestro reloj biológico y no depender sólo de la señal lumínica variable como en la Antártida o inexistente como es el caso de las personas con ceguera. Los ciclos de luz-oscuridad no son los únicos sincronizadores, no son los únicos que ponen en hora el reloj. De hecho, si mantenemos un horario regular de comida, todos los días a la misma hora; si nos despertamos con un despertador y somos disciplinados, si mantenemos un horario regular de ejercicio físico, nosotros podemos ayudar a que el reloj se ponga en hora, aunque no percibamos la luz. Los astronautas utilizan la luminoterapia para poner en hora su reloj biológico. La importancia de los ritmos en nuestra salud ha impulsado la investigación sobre éstos marcadores para saber como funciona el reloj biológico. Actímetro: aparato biomédico del tamaño de un reloj, que sirve para medir la actividad motora, y ofrece información sobre la duración de los episodios del sueño. Consta de un sensor, sensible a la luz e incluso un medidor de posición, una pequeña bola atraída por la gravedad terrestre. Las técnicas de monitorización de ritmos biológicos como la actividad motora o la propia temperatura corporal son importantes para investigar a distintos colectivos desde la maduración de bebés a síntomas de envejecimiento. Aplicado a grandes grupos de universitarios, a trabajadores a turnos, a colectivos con trastornos patológicos como puede ser anorexia nerviosa y esquizofrenia, y a personas mayores. Midiendo los ciclos biológicos a personas sanas o con alguna anomalía, vemos que existe una correlación entre su situación y éstos ritmos. Una de las investigaciones más curiosas se ha hecho sobre la atención en clase de escolares preadolescentes, midiendo su atención en relación con su temperatura y sueño. A partir del mediodía, coincidiendo con el segundo recreo en muchos colegios, ellos tienen una elevación de la temperatura, que se asemeja mucho a la que tienen los adultos después de la comida del mediodía. Eso quiere decir que en esas horas, de las 12 en adelante su atención probablemente esté disminuida. La variación de la temperatura corporal es otro ritmo biológico que nos informa de la actividad cerebral. Sensor: pequeño ordenador que registra hasta 2500 datos. Este registro de temperatura es muy útil porque nos está informando cuando la temperatura baja que la actividad cerebral es alta, que el individuo está despierto, está muy activo mentalmente. Por el contrario, cuando se eleva la temperatura periférica, (ej: la temperatura de la muñeca), el individuo tiene somnolencia. Se eleva la temperatura después de comer, coincidiendo con el período habitual de siesta, todo nuestro cerebro está preparado para dormir la siesta después de comer. Una de las aplicaciones más sorprendentes de la cronobiología a la medicina es la que trata de optimizar los tratamientos de quimioterapia en el cáncer.