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Orientación Universidad
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cuadernillo Ley Micaela, Apuntes de Sociología

actividades aplicación ley micaela en universidades

Tipo: Apuntes

2019/2020

Subido el 16/12/2020

mariana-aramburu
mariana-aramburu 🇦🇷

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CUADERNILLO
DE
CAPACITACIÓN
Ley Micaela
en el sistema
universitario
nacional
pROpUEsta pEdaGóGICa
paRa La fORMaCIóN y sENsIbILIZaCIóN
EN GÉNERO y sEXUaLIdadEs
RUGE
Red Interunivesitaria
por la Igualdad de Género
y contra las Violencias
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CUADERNILLO DE^ CAPACITACIÓN

Ley Micaela

en el sistema

universitario

nacional

pROpUEsta pEdaGóGICa paRa La fORMaCIóN y sENsIbILIZaCIóN EN GÉNERO y sEXUaLIdadEs

RUGE

Red Interunivesitaria por la Igualdad de Género y contra las Violencias

Ley Micaela

en el sistema universitario nacional

La Ley nº 27.499, conocida como “Ley Micaela”, establece la capacitación obligato-

ria en la temática de género y violencia contra las mujeres para todas las personas que se desempeñen en la función pública en los tres poderes del Estado. Su denominación es en homenaje a Micaela García, una joven entrerriana que fue víctima de femicidio en 2017. Desde la sanción de esta ley, Micaela es el nombre de la apuesta política e institucional para incorporar una mirada sensible al género

y las sexualidades, favoreciendo la prevención, la sanción y la erradicación de las

violencias machistas, y promoviendo relaciones de igualdad en la diversidad.

La Red Interunivesitaria por la Igualdad de Género y contra las Violencias (RUGE) es el fruto del avance de los activismos universitarios feministas para la institucio- nalización y jerarquización de las políticas de género en las instituciones públicas de educación superior. En 2018, se incorpora como organización en el marco del

Consejo Interuniversitario Nacional (CIN) con la misión de colaborar en el diseño y

desarrollo de políticas que contribuyan a erradicar las desigualdades y violencias basadas en género en todo el sistema universitario. Este cuadernillo, elaborado en el marco de la articulación entre RUGE-CIN y la

Iniciativa Spotlight a través de ONU Mujeres, tiene por objetivo contribuir a promo-

ver y multiplicar estas capacitaciones a partir de la construcción de una propuesta

pedagógica de sensibilización y formación en género y sexualidades para las ins- tituciones universitarias públicas.

“Los grandes cambios suceden si hacemos bien (lo mucho o poco) que nos toca según nuestras responsabilidades e influimos en el pequeño grupo de personas con las que nos relacionamos. Si muchos hacemos esto, tendremos una sociedad mejor y más inclusiva.” Micaela García

La LEy MICaELa: UN dEsafíO paRa La EdUCaCIóN sUpERIOR

Cuando aparecen oportunidades como esta, recuerdo con una sonrisa algunos enojos de Mica porque la llamaban “la hija de Yuyo” al participar en algunos ámbitos de Concepción del Uruguay, ciudad donde nació y donde militó políticamente con todas sus fuerzas. Una vez me dijo: “Un día te van a reconocer como el papá de Micaela”, y tuvo muchísima razón. Hoy escribo como papá de mi amada hija La Negra García. Micaela vivía intensamente su vida universitaria y su militancia política, social y feminista. Era alegre, inteligente, de risa amplia, coherente en sus valores y persistente en sus sueños. Por eso la recordamos en la forma en la que eligió vivir cada día y embellecer el mundo que la rodeaba, y no en la forma en la que decidieron quitarle la vida. Desde su violación y femicidio, ocurrido en la ciudad de Guale- guay en la madrugada del 1º de abril de 2017, junto con Andrea Lescano (su mamá y mi compañera de vida), su abuela, su tía, sus compañeras de militancia y nuevas personas que se han conver- tido en nuestras voluntarias o voluntarios, nos hemos propuesto trabajar incansablemente por esa sociedad con la que Micaela soñó y en la cual comprometió sus jóvenes 21 años. Así nació la Fundación Micaela García “La Negra”, desde la que intentamos continuar su enorme legado. En diciembre de 2018 fue sancionada la Ley 27.499, Ley Micaela de Capacitación Obligatoria en Género para Todas las Personas que Integran los Tres Poderes del Estado, que establece la capacitación

Prólogo

Néstor “Yuyo” García, papá de Micaela García

prólogo

obligatoria en la temática de género y violencia contra las mujeres para quienes se desempeñen en la función pública en todos sus niveles y jerarquías en los poderes Ejecutivo, Legislativo y Judicial de la Nación. Desde allí hemos emprendido una desafiante tarea, luchando por su real y efectiva aplicación nacional y por promover la adhesión de cada una de las provincias y municipios de nuestro país, como así también en otras instituciones, asociaciones gre- miales y universidades. La Ley 27.499 lleva el nombre de Micaela en homenaje a ella y como reconocimiento a la responsabilidad del Estado en su femicidio. Ella fue secuestrada, violada y asesinada por Sebas- tián Wagner, un condenado por dos violaciones que se encon- traba gozando de libertad condicional a pesar de una importante cantidad de informes técnicos que le recomendaban al juez Carlos Rossi no otorgarle dicho beneficio. Asimismo, menos de veinticuatro horas antes del hecho, el padre de una menor fue a denunciar a Wagner (quien hoy cumple cadena perpetua por el caso de Micaela) por intentar abusar de su hija, pero el agente que lo recibió en la comisaría no le tomó la denuncia. Este caso, nuestro caso, no es una excepción. Por eso creemos, difundimos, defendemos y militamos la Ley Micaela, porque la capacitación obligatoria en perspectiva de género para las y los agentes del Estado redundará en intervenciones más efectivas, rápidas, comprometidas y eficientes, y reducirá los márgenes de error que se traducen en la continuación de todo tipo de violencias hacia las mujeres. Su sanción es un gran paso, pero su aplicación es una oportu- nidad que nos invita a que la temática de género y de violencia contra las mujeres sea tratada con la debida responsabilidad para cambiar la cruda realidad imperante en la actualidad. Luchar con- tra las violencias y revertir situaciones de desigualdad implica y

prólogo

En el ámbito de la investigación científica, la Red Argentina de Género, Ciencia y Tecnología muestra datos contundentes de 2013 sobre la participación de las mujeres científicas: el 57% de la categoría asistente en investigación son mujeres, pero en la categoría superior, la más alta, sólo el 37%. A mayor jerarquía, menor participación de las mujeres. También en el informe sobre la situación de género en los grupos I+d en tIC, publicado en 2014, se advierte sobre la segregación horizontal en la composición de los equipos, donde las mujeres representan el 30% del total. 1 Este resultado pone de manifiesto una masculinización de los recursos que desarrollan actividades de investigación en el sector tIC. Gabriela Mollo Brisco y María Sol Moguiliansky en “Mujeres directivas en Universidades Nacionales Argentinas”, 2 tomando datos de la SPU de 2011 señalan que, del total de docentes uni- versitarios, el 48,27% son mujeres, pero sólo el 38% de ellas ocu- pan el cargo de titular, el 45% el de adjunta, el 52% el de jefa de trabajos prácticos y el 54% el de ayudante de primera. Según el último informe spU, esta distribución tuvo leves varia- ciones para el año 2018. Sin embargo, la tendencia se repite si observamos los resultados que cruzan las variables de categoría docente con dedicación horaria: los varones poseen el 55,1% de los cargos titulares con dedicación exclusiva, el 55,4% con dedi- cación parcial o semiexclusiva y el 61,7% de los cargos titulares

1 Para más información, consultar el estudio y análisis de la información elaborado por la Dirección Nacional de Información Científica dependiente de la Secretaría de Planeamiento y Políticas del Ministerio de Ciencia, Tecnología e Innovación Productiva de la República Argentina. Disponible en este enlace. 2 Moguiliansky, M. S. y Mollo Brisco, G. F. (2015): “Mujeres directivas en las universidades nacionales argentinas”, Ciencias Administrativas , nº 5. Disponible en este enlace.

prólogo

con dedicación simple. En el otro extremo, el registro de cargos de ayudante de primera refleja que las mujeres representan el 56,4% con dedicación exclusiva, el 56,3% con dedicación semiexclusiva y el 53,1% con dedicación simple. Aquí también, a mayor jerarquía en la escala docente menor participación de las mujeres. En relación con el sistema de gobierno universitario, y teniendo en cuenta las sesenta y seis instituciones universitarias públicas que integran el CIN, en el presente se contabilizan ocho rectoras y cincuenta y ocho rectores. Es decir que, en el CIN, las autoridades mujeres representan tan sólo el 12%. Otra vez, a mayor jerarquía menor participación de las mujeres. ¿Cómo es posible que la población de mujeres estudiantes y docentes sea mayor en el ámbito universitario –y mejor su des- empeño–, 3 pero su presencia en los puestos de mejores salarios y de mayores responsabilidades políticas e institucionales sea significativamente menor? Esto se explica con el concepto de “techo de cristal”, acuñado por el feminismo, el cual refiere a la limitación velada del ascenso laboral de las mujeres dentro de las organizaciones. Es “invisible” (de ahí la idea de cristal) porque no existen leyes o dispositivos sociales establecidos y oficiales que impongan esa limitación en forma explícita, pero, sin embargo, esto sucede y se naturaliza. Ana García de Fanelli, autora de la sección de Argentina del informe Educación superior en Iberoamérica , 4 analiza el sistema universitario por áreas de conocimiento y obtiene los resultados que siguen: el 71,5% de estudiantes de las carreras de las Cien- cias de la Salud son mujeres; en Ciencias Humanas, el 71,1%; en

3 Según datos de la spU, en 2015 el porcentaje de egresadas mujeres fue de 61,5%, tendencia que se repite año tras año. 4 Brunner, José (coord.): Educación superior en Iberoamérica. Informe 2016 , Centro Interuniversitario de Desarrollo (CINda), Santiago de Chile, 2016. Disponible en este enlace.

prólogo

capacitación generalizada de todas y todos los agentes del Estado y, en este caso en particular, de la totalidad de la comunidad del sistema universitario. En respuesta a ese mismo eje, las universidades, además, deben incorporar la perspectiva de género en los planes de estu- dios de todas sus carreras de manera transversal a fin de generar un compromiso con los derechos plenos de las mujeres y de las identidades de género no binarias de quienes de ellas egresen. En lo que respecta al segundo eje, las autoridades de cada universidad deben asumir un rol estratégico para que la capa- citación contribuya a que los diferentes equipos de trabajo ten- gan un enfoque de género que permita identificar y eliminar las estructuras patriarcales que reproducen, por acción u omisión, la discriminación y la violencia institucional contra las mujeres en el ámbito laboral. Capacitar en perspectiva de género a toda la comunidad univer- sitaria, como propone la Ley Micaela, es imprescindible y urgente. Por supuesto no existen procesos perfectos y, por lo tanto, todo lo que iniciamos es mejorable y perfectible. Es por eso que resulta fundamental que todos y todas realicemos aportes y seamos receptivos a los que hagan todos los sectores que componen nuestra sociedad, las organizaciones sociales, gremiales, femi- nistas, etc. Las universidades públicas también deberían participar de la implementación de la Ley Micaela en el Estado nacional, y en los estados provinciales y municipales. Para eso, es necesario asumir el riesgo de innovar y apartarse del sistema académico tradicional, y muchas veces conservador, de nuestras instituciones. Los estados deberían pensar, planificar, diagramar e implemen- tar la ley apuntando a cambiar las prácticas de aquellos y aquellas entre sus agentes que no están sensibilizados con la temática y sostienen, de manera consciente (o no), una construcción social

prólogo

de miles de años que mantiene privilegios para uno solo de los géneros: los varones. Estas personas, si no fuesen obligatorias, no participarían de las las capacitaciones, ya que no tienen interés en formarse en estos temas. La Ley Micaela es menos necesaria en los agentes que comparten nuestra mirada de igualdad de derechos. Por su parte, las y los estudiantes del sistema universitario tie- nen especial interés en formarse en los temas de la carrera que han elegido. Por eso es importante que aquellas universidades que pretendan ser parte de la implementación de la Ley Micaela adapten la modalidad de enseñanza tradicional del sistema uni- versitario para incorporar estos temas. El éxito de este largo camino depende de todas, todos y todes, y comienza con un valiente primer paso. Esperamos que toda la comunidad universitaria, especialmente quienes tienen la responsabilidad de trabajar en programas de capacitación, tengan la fuerza y la decisión política que la tarea requiere, ya que no sólo transformará positivamente al sistema público universitario, sino que puede mejorar sustancialmente la calidad de vida de cientos de mujeres víctimas de violencia machista e, incluso, salvarlas. Quiero terminar con una frase de Micaela, “La Negra”, quien cada día nos enseña y nos exhorta a no bajar nunca los brazos:

“Los grandes cambios suceden si hacemos bien (lo mucho o poco) que nos toca según nuestras responsabilidades e influimos en el pequeño grupo de personas con las que nos relacionamos. Si muchos hacemos esto, tendremos una sociedad mejor y más inclusiva”.

introducción

participan más de veinte universidades, facultades e institutos. En 2018, con el nombre Red Universitaria de Género (RUGE), se incorporó como organización en el marco del Consejo Interuni- versitario Nacional (CIN), desde donde se propone colaborar en el diseño y desarrollo de políticas que contribuyan a erradicar las desigualdades de género y las violencias en todo el sistema universitario. En 2019, con la alianza interinstitucional RUGE-CIN y la Inicia- tiva Spotlight, 5 a través de ONU Mujeres, estas políticas cobran un nuevo impulso. Este cuadernillo, elaborado en el marco de tal articulación, se suma a una serie de líneas de acción tendientes a generar recur- sos –materiales y humanos– orientados al fortalecimiento de las políticas contra las violencias y por la igualdad de género en las universidades, en vinculación con los diferentes niveles del Estado y diversas organizaciones de la sociedad civil. La Ley nº 27.499 de Capacitación Obligatoria en Género, cono- cida como “Ley Micaela” en homenaje a Micaela García, la joven entrerriana víctima de femicidio en 2017, establece la capacita- ción obligatoria en la temática de género y violencia contra las mujeres para todas las personas que se desempeñen en la función pública en los distintos niveles y jerarquías de los poderes Ejecu- tivo, Legislativo y Judicial de la República Argentina. Haciéndose eco de la responsabilidad histórica de desarrollar esta agenda en el marco de las instituciones de educación superior, más del

5 La Iniciativa Spotlight es una alianza global de la Unión Europea y las Naciones Unidas que busca eliminar la violencia contra mujeres y niñas en todo el mundo. En Argentina, el foco está puesto en la erradicación de los femicidios y es implementada bajo el liderazgo de la Oficina de Coordina- ción de Naciones Unidas en el país a través de cuatro agencias (ONU Mujeres, pNUd, UNfpa y OIt, a las que se suma Unicef como agencia asociada). Más información en este enlace.

introducción

80% de las universidades públicas de nuestro país impulsaron adhesiones a esta ley y el 50% comenzó las capacitaciones a las autoridades y a diversos actores institucionales. Este cuadernillo tiene por objetivo contribuir a la multiplica- ción de estas capacitaciones a partir de la construcción de una propuesta pedagógica de sensibilización y formación en género y sexualidades para las instituciones universitarias públicas. Con este fin, articulamos una propuesta de taller con base en las metodologías de la educación popular y las pedagogías feminis- tas 6 en la que se prioriza el encuentro e intercambio reflexivo para la construcción colectiva de conocimiento crítico y transformador de las relaciones de opresión y explotación. Este trabajo procura socializar con la multiplicidad de actores de la comunidad universi- taria recursos para problematizar las creencias, ideas y prácticas en las que se sostienen y reproducen las desigualdades y violencias de género. Al mismo tiempo, buscamos poner a disposición una caja –parcial, limitada e inconclusa– de herramientas conceptua- les, bibliográficas, metodológicas, normativas y de iniciativas ins- titucionales de referencia para alentar la implementación de polí- ticas de género en el marco de las gestiones en educación superior. En tal sentido, y en consonancia con el espíritu de la Ley Micaela, aunque esta propuesta pedagógica apunta a alcanzar todos los claustros de la comunidad universitaria, tiene como interés par- ticular acompañar el proceso de formación de quienes poseen las mayores responsabilidades en la conducción política e institucio- nal de estas agendas: los órganos de cogobierno, las autoridades ejecutivas y los gabinetes de gestión.

6 La educación popular y las pedagogías feministas comparten su oposición a la educación “bancaria” (quien educa “deposita” conocimientos en quien “ignora”) y androcéntrica (que ubica la experiencia masculina cis-hetero- sexual como medida universal de la experiencia humana). Ver “Lecturas recomendadas” en el capítulo 1.

El diseño e implementación de las capacitaciones en género y vio- lencia contra las mujeres, previstas para el cumplimiento de la Ley Micaela (nº 27.499/2018) en las universidades públicas, puede asumir –y de hecho viene asumiendo– múltiples modalidades. Sus singularidades responden, entre otros factores, a las posi- bilidades y recursos disponibles en los espacios institucionales y los de les profesionales a cargo de su coordinación, las caracterís- ticas particulares de les destinataries en cada instancia (según el claustro de pertenencia, los roles y funciones institucionales, la formación previa, etc.), los objetivos específicos, los contenidos previstos, los enfoques pedagógicos y las estrategias metodoló- gicas escogidas para su desarrollo. En este 2020 tan particular, a eso se suman los formatos y las modalidades posibles en el marco de la emergencia sanitaria por Covid-19. Estos distintos factores dan como resultado una multiplicidad de estrategias pedagógicas heterogéneas y situadas. En este cuadernillo presentamos una propuesta de sensibili- zación y formación que procura aproximarse a una variedad de tópicos vinculados con las problemáticas del género y las sexua- lidades en el ámbito del sistema de educación superior de nues- tro país. Esto no supone descartar ni reemplazar otras estrategias pedagógicas posibles, sino sistematizar y socializar una propuesta concreta, parcial, localizada y limitada, orientada a quienes ten- drán la responsabilidad de desarrollar estas instancias formativas. La que aquí se desarrolla privilegia el dispositivo taller y se apoya en las metodologías de la educación popular y las pedagogías feministas. Si bien es posible adecuarla a modalidades virtuales, a

Una propuesta pedagógica para la sensibilización y

1 formación en igualdad de género y contra las violencias

1 Una propUesta pedagógica

distancia y semipresenciales, su diseño y experimentación se sus- tenta en la posibilidad y potencialidad del encuentro presencial. Con esta orientación político-pedagógica, proponemos priorizar la construcción de un espacio-tiempo para el intercambio y la pro- blematización, partiendo de interpelar las creencias propias, las vivencias y las experiencias, para avanzar luego en su progresiva politización y conceptualización en el devenir del proceso de pro- ducción colectiva de conocimientos, con el horizonte de desplazar nuestras posiciones y volver sobre nuestras prácticas –interperso- nales, colectivas, institucionales– con una mirada transformadora. En tal sentido, el diseño de la instancia pedagógica toma como referencia la concepción metodológica dialéctica de la educación popular basada en la tríada práctica-teoría-práctica. Desde esta perspectiva es relevante considerar que nuestras creencias y prácticas en torno al género no necesariamente coin- ciden con nuestras ideas: mientras que estas últimas –en un plano racional– pueden orientarse hacia la igualdad y la diversidad, las creencias que movilizan nuestras prácticas pueden no hacerlo. En ese sentido, los espacios pedagógicos que retomen las contribu- ciones feministas deben apuntar a movilizar nuestras creencias y problematizar nuestras prácticas, y no a la mera expresión de ideas “políticamente correctas”. Por eso, buscamos que las per- sonas destinatarias tengan espacio y tiempo para compartir sus experiencias, vivencias, sentimientos y opiniones, y logren impli- carse de manera personal en lugar de hablar en abstracto sobre “valores” y sobre cómo “deberían” ser las cosas. Por supuesto, tampoco pretendemos limitar estos espacios a exposiciones prescriptivas o normativas elaboradas desde miradas “expertas”. No buscamos “transmitir” conocimiento, información o valores, sino problematizar y desaprender colectivamente las ideologías dominantes y culturas hegemónicas que han ido permeando

1 Una propUesta pedagógica

la singularidad de los aportes y miradas. Es recomendable intro- ducir estos aspectos desde el principio y acordar criterios de con- vivencia que se sostengan a lo largo del taller. Por último, queremos señalar que coincidimos con el planteo de las recomendaciones ministeriales anteriormente citadas y que con esta propuesta “buscamos promover el trabajo mediante dinámicas y encuadres facilitadores, es decir, que promuevan climas de trabajo cooperativos, respetuosos y de confianza para la participación y el intercambio colectivo; que ponga en valor la diversidad de saberes y trayectorias que los/las/les participantes traen […] tomando en cuenta las discusiones, obstáculos y este- reotipos usuales, en tanto oportunidades para el aprendizaje, fomentando la construcción de estrategias para el trabajo sobre las resistencias que pudieran surgir” (MMGyd, 2020).

sObRE La dINáMICa dEL taLLER

Las perspectivas político-pedagógicas planteadas en el punto anterior sustentan la propuesta metodológica para la realización de un taller de sensibilización y formación en género y sexualida- des en el marco de la implementación de la Ley Micaela. Quizás sea pertinente aclarar que un taller no es suficiente para problematizar y erradicar los prejuicios en que se sostiene el sis- tema hetero-cis-patriarcal y la cultura machista, ni para incorporar la perspectiva de género. Para ello, se requiere una apuesta políti- co-institucional sostenida y sistemática que permita ir profundi- zando y complejizando progresivamente el proceso de formación en género y sexualidades como marco normativo, teórico y epis- temológico transversal al diseño, implementación y evaluación de las políticas universitarias.

1 Una propUesta pedagógica

No obstante, esta propuesta pretende abonar a las iniciativas que, en todas las universidades argentinas, pulsan por el avance efectivo de este proceso emergente e impostergable. La planificación del taller está organizada en cuatro momentos.

En un primer momento, luego de que la coordinación a cargo del taller presenta sintéticamente el encuadre político-institucional y metodológico de la instancia formativa, se propone desarrollar una breve introducción a los marcos normativos y legales, nacio- nales e internacionales, en materia de prevención, sanción y erra- dicación de las violencias machistas en general, y en la genealogía de los abordajes de estas violencias en el ámbito de las univer- sidades públicas, en particular, recogiendo las experiencias de institucionalización de los protocolos y la conformación de RUGE en el marco del CIN. El objetivo central de esta primera exposición es identificar y comprender el impacto de las violencias sexistas en su dimen- sión política, estructural y sistemática, así como la responsabili- dad de las instituciones del Estado para dar respuestas integrales que favorezcan su prevención, sanción y erradicación. Al mismo tiempo, se destaca la obligatoriedad de la formación en género para funcionaries y agentes del Estado como aporte original de la Ley Micaela enfatizando la relevancia de la adhesión del CIN a esa ley y de su cumplimiento en el conjunto de las universidades.

Tips para la coordinación

Si bien este cuadernillo cuenta con un capítulo específico sobre el impacto de las violencias machistas en las universidades, se recomienda introducir en este primer momento una breve genealogía de los abordajes de estas violencias en el ámbito de las universidades públicas y situar esa genealogía en el contexto de la universidad, facultad o institución singular en la que se esté llevando a cabo el

1º momento