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Asignatura: Técnicas del reportaje, Profesor: Paloma Abejon, Carrera: Periodismo, Universidad: UCM
Tipo: Apuntes
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Los géneros periodísticos, tal y como los dividimos hoy, son el resultado de todo un proceso histórico y de una evolución que nunca cesa (recientemente se han visto modificados con la aparición del fenómeno de internet). En España, la teoría de los géneros periodísticos fue formulada inicialmente por Martínez Albertos partiendo de las divisiones anteriormente realizadas por teóricos como Emil Dovifat en Alemania o Carl Warren en Estados Unidos. Martínez Albertos diferenciaba cuatro géneros: información, reportaje, crónica y artículo o comentario. A ellos hay que añadir actualmente, y en igual importancia, la entrevista.
Cada género tiene su propia técnica de trabajo.
ESTILOS GÉNEROS MODO DE ESCRITURA
Informativo Información, entrevista y reportaje Narración /descripción 1er nivel objetivo
Informativo Reportaje interpretativo, Exposición/ razones 2º nivel y crónica
Opinativo Artículo o comentario Argumentación de ideas
El Reportaje Es el género periodístico por excelencia. Martínez Albertos lo define como un relato periodístico (descriptivo o narrativo), de una cierta extensión y estilo literario muy personal, en el que interesa explicar cómo han sucedido unos hechos actuales o recientes, aunque estos no sean noticia en un sentido riguroso del concepto. Se han hecho muchas definiciones del género reportaje (Emil Dovifat, Marín Vivaldi, etc), aunque hay una especialmente clara. Los profesores de la Universidad de Santiago Xosé López y Miguel Túñez señalan: “Es un género informativo en el que se refieren hechos que no tienen por qué ser estrictamente actuales, con un estilo informativo que permite más libertad que la noticia, y sin continuidad en el temario de los medios”. La principal diferencia entre el reportaje y una noticia es la mayor libertad expresiva que se permite al autor del reportaje. Si en la noticia lo que nos preocupa es qué ocurre y quién lo protagoniza, en el reportaje nos interesa el cómo y el por qué. Podemos decir de forma simple que si la noticia es una fotografía de lo que ha ocurrido, el reportaje es una radiografía, va más allá de los acontecimientos, los explica, los contextualiza, los describe con detalle y los analiza y valora aunque siempre, y esto es muy importante, SIN ÁNIMO OPINATIVO. El reportaje, además, utiliza un lenguaje más vivo y variado y tiene una estructura más compleja y dilatada que la noticia. A la claridad en la exposición hay que sumar la originalidad. La estructura de un reportaje es similar a la de una información ( tambien tiene el lead y el cuerpo del reportaje ), pero varía mucho la forma de utilizarlos.
Si en la noticia el lead o entradilla se suele aprovechar para facilitar la asimilación rápida de lo que ha ocurrido, en el reportaje el párrafo inicial realiza funciones muy variadas dirigidas, en el fondo y en la forma, a captar la atención del lector. En cualquier caso, el reportaje es un TEXTO INFORMATIVO que incluye elementos noticiosos, declaraciones de diversos personajes, ambiente, color y fundamentalmente descriptivo.
Normalmente, el reportaje parte de una recreación de algo que fue noticia y que en su momento no pudimos o no quisimos abordar en profundidad. Hay reportajes intemporales (los hijos de los políticos que han heredado su vocación, los banqueros más influyentes....), pero siempre es mejor buscar una “percha” que los acerque a la actualidad. También existen los “reportajes de urgencia”. Son los elaborados a partir de una noticia del propio día. Aquí hay que aportar mucho para que el lector, el televidente o el oyente reciba más de lo que aportan las agencias. El reportaje es una información de extensión muy variable. Los encontramos de 60 líneas y de varias páginas. Incluso hay libros que son reportajes (Noticia de un secuestro, de Gabriel García Márquez).
Estas son algunas definiciones de reportaje a tener en cuenta: a) Emil Dovifat : “La esencia del reportaje es la representación vigorosa, emotiva, llena de colorido y vivencia personal de un suceso (...) Y si queremos hacer justicia a la naturaleza vivida y personal del reportaje, lo llamaremos informe de los hechos vividos” b) Gonzalo Martín Vivaldi : “Relato periodístico esencialmente informativo, libre en cuanto al tema, objetivo en cuanto al modo y redactado preferentemente en estilo directo, en el que se da cuenta de un hecho o suceso de interés actual o humano; o también: Una narración informativa, de vuelo más o menos literario, concebida y realizada según la personalidad del escritor-periodista”. c) (^) Mar de Fontcuberta : Reportaje es la explicación de hechos actuales que ya no son estrictamente noticia –aunque a veces sí pueden serlo-. Intenta explicar lo esencial de los hechos y sus circunstancias. Se trata, por tanto, de relatar aspectos desconocidos de un hecho conocido y presentar el acontecimiento todo lo detalladamente posible. d) Begoña Echevarría Llombart : (...) Es el texto periodístico fruto de una investigación profunda mediante el cual el periodista describe, explica, informa, relata, analiza, compara e interpreta (...). Es decir, va más allá del clásico qué ha sucedido, quién lo ha protagonizado y se fija fundamentalmente en el cómo y el por qué se ha producido un acontecimiento. e) (^) Libro de estilo de El País : “El Reportaje es un género que combina la información con las descripciones e interpretaciones de estilo literario” f) Libro de estilo de La Voz de Galicia : “Se trata del género periodístico más abierto e indefinible, a la vez que el que da mayor libertad de creación a su autor. En él se combinan la información, la interpretación (no opinión) con un estilo personal”.
Historia del Reportaje Martín Vivaldi dice que el reportaje es tan antiguo como la Humanidad. Es de suponer que siempre hubo hombres dispuestos a contar aquellos sucesos o hechos de los que habían sido testigos y que se consideraban dignos de ser divulgados. También Albert Chillón afirma que “la función de reportar novedades, noticias o testimonios probablemente es tan antigua como la mista existencia de la escritura y el
b)La creatividad. Se trata de que el lector no sólo conozca los datos, sino de que los viva, los vea, que se sienta en el escenario de los hechos. No se le debe privar, como se hace en las noticias, de metáforas, adjetivos, onomatopeyas, de vocablos fuertes y plásticos o de cualquier otro recurso del lenguaje literario. El reportaje intenta entretener y divertir a través de la información c) La profundidad. Las noticias son muchas veces sinónimo de superficialidad, aún cuando tratan temas importantes d) El contexto o la perspectiva. El reportaje intenta poner el marco en el que se va a producir un acontecimiento a fecha fija o recopilar y dar sentido a eventos cuyas consecuencias o episodios han ido dosificándose antes de concluir. Cualquier acontecimiento anunciado se entiende mejor, se interpreta mejor si un reportaje previo proporciona la perspectiva desde distintos ángulos, con fuentes diversas antagónicas o neutrales. Este es el caso, por ejemplo, de la entrada en vigor de una nueva norma sobre contratos laborales, la apertura de la vista oral de un juicio o el punto final de un proceso judicial largo. También es importante poner en contexto una noticia cuando el acontecimiento al que se refiere se ha alargado a lo largo de días, semanas o meses. La función del reportaje también puede ser sintetizar de forma ordenada, convirtiendo en un relato único, una sucesión de acontecimientos que han ido desgranándose a lo largo de días o semanas. Sería el caso de un proceso de crisis y secesión en un partido, del cumplimiento de las medidas tomadas para reparar los daños de una inundación. e) Hay que mostrar no contar. Las escenas que encuentra el periodista al llegar al lugar de los hechos hay que recrearlas, mostrarlas, no sintetizarlas ni contarlas. Para ello hay que bajar a la especificación, dar nombres, lugares. No caben las vaguedades cuando se escribe un reportaje. Todas las fuentes hay que identificarlas y si es posible describir sus rasgos, su personalidad, su carácter y hasta su modo de comportarse. La idea es que el redactor debe incluir tantos detalles en el reportaje que el lector se sentirá espectador de la escena. Los verbos en presente ayudan a hacer cercano el tema y lo más importante es que debe transmitirse no sólo lo que ha pasado sino lo que piensan y sienten los protagonistas de la noticia en primera persona.
Técnicas para la realización de reportajes
El primer paso en la elaboración de un reportaje es buscar un tema y un enfoque. Lo ideal es que el enfoque sea lo más específico posible pero a la vez debe tratar sobre un tema amplio para que sea atractivo y relevante para un público numeroso. ¿Cómo y de dónde sacar ideas para hacer un reportaje? a) Puede salir de hechos recientes pero entonces el periodista está obligado, para diferenciarlo de la noticia, a buscar antecedentes, a explicar qué significan estos hechos, a quiénes afectan y a hablar sobre el futuro, es decir, a avanzar consecuencias. b) Los procesos y las tendencias. También puede ser un buen punto de partida para un reportaje. Hablamos de los grandes cambios que se producen en la sociedad. El proceso es la evolución de un fenómeno en el transcurso del tiempo (opiniones del público sobre la labor de un gobierno...). Tiene mérito que el periodista se adelante a lo que puede ocurrir en materia de tendencias observando la conducta de los individuos c) Las situaciones. A veces la gente debe afrontar situaciones excepcionales e incluso sirve para situaciones predecibles como pedir un crédito, someterse a un tratamiento de sida o de cáncer...
d) Las personas. Entonces el personaje debe ser interesante para el público, lo que no quiere decir necesariamente que sea un personaje importante. Más bien debe ser interesante para los lectores. e) Los lugares. Hay muchos ejemplos de periodismo turístico. En este caso debe evitarse hacer reportajes promocionales. Un lugar puede ser una magnífica idea para un reportaje si se centra, por ejemplo, en lo ecológico (las Hoces del Cabriel), en las connotaciones políticas (Jerusalén) o en lo económico (Benidorm) f) (^) Las obras artísticas. Se pueden hacer reportajes sobre las decisiones para la construcción de un edificio (La Ciudad de las Ciencias de Valencia) o sobre la manera en que las manifestaciones artísticas pueden reflejar una época. g) Los objetos. A veces un objeto es capaz de adquirir connotaciones que trascienden sus características. Reportajes sobre un ordenador, un teléfono móvil, la tarjeta de crédito...
Una vez que hemos tenido la idea hay que pasar de la idea al enfoque. Puede aportar mucho para encontrar un enfoque considerar la idea en relación con otros elementos, por ejemplo, es importante saber qué se ha escrito sobre ese mismo tema, para no repetir, analizar a qué público nos dirigimos y, sobre todo, ser realistas y contar con los medios con los que disponemos.
El Título
Titular un reportaje es una parte importantísima del propio reportaje. El título debe competir con los encabezamientos noticiosos de la primera página, por lo que debe ser imaginativo y, a la vez, situar al lector sobre lo que va a encontrar en el interior. Lo recomendable es que un buen título no supere las seis o siete palabras como máximo. No sirve una frase ingeniosa que pueda referirse a mil temas diferentes, como explica Alex Grijelmo en su libro “El estilo del periodista”, sino que tiene que hacer alguna mención al tema que aborda. Éstas son algunas fórmulas para titular reportajes: 1.-La paradoja: Una frase que llame la atención
Ejem: “Bomberos que encienden”. “El País, reportaje de Ana Alfageme” Se trataba de un reportaje acerca del atractivo que suelen causar los bomberos entre las mujeres y juega con la ambigüedad. El efecto sorpresa (los bomberos normalmente apagan) atrae al lector
Ejem: “Se muere el sida en el cuerpo de Magic”. “El Universal de Méjico”
2.-El doble sentido: Debe aplicarse con cuidado porque el doble sentido debe funcionar en ambos terrenos: el textual y el informativo, pero suele provocar buenos resultados.
Ejem: Una boda entre dos equilibristas de un circo. El País tituló “Amor en la cuerda floja”. El redactor cometió un fallo, el titular sólo era válido en el terreno textual pero no en el informativo. Lo acertado hubiera sido ponerlo si estuvieran a punto de divorciarse. El periódico El Marca tituló en una ocasión “Les mandó.... a paseo” un reportaje sobre como Fabio Capello, cuando era entrenador del Real Madrid, había ordenado a sus jugadores que dieran una vuelta por los alrededores del hotel de concentración para la pretemporada. No es correcto tampoco, ya que no lo hizo después de un enfado y el
b) Suscitar el interés por su contenido c) Avivar el deseo de información d) Suscitar a la acción, es decir, a continuar leyendo e) Aportar alguna sugerencia sobre el contenido
Según José Luis Martínez Albertos éstos son los distintos tipos de entradillas posibles en los reportajes:
1.- El lead (o entradilla) de sumario. Es igual al de la información y tiene que responder las famosas 5 w. Es el menos recomendable por ser el más parecido al de las noticias. 2.- El lead del golpe: comenzar con un epigrama, una ironía Ejem: “No hay sitio como el propio hogar....para sufrir accidentes” 3.-El lead de pintura: descriptivo, colorista 4.- De contraste 5.- De pregunta (con o sin respuesta) 6.- De telón de fondo. Consiste esencialmente en situar psicológicamente a un personaje protagonista o en enmarcar geográficamente un hecho 7.- Lead de cita. Empezar con una frase textual entrecomillada
A esta clasificación de entradillas de Martínez Albertos añade otras Begoña Echevarría Llombart en su libro “Las 5w del Reportaje” (Fundación Universitaria Juan Pablo CEU de Valencia). Son éstas:
Tras cualquiera de estas entradas seguirá el cuerpo del reportaje. En él, siguiendo la línea iniciada en el lead, se procederá a explicar los hechos lo más descriptivamente posible y con un ritmo diferente al de la noticia, es decir, con dinamismo.
José Luis Martínez Albertos plantea cuatro fases esenciales en el desarrollo del reportaje: a)Desarrollo suficiente del acontecimiento principal o los hechos actuales que dan origen a la noticia
b)Explicación de los antecedentes del asunto y de las circunstancias que documentan el acontecimiento c)Exposición de las reacciones e interpretaciones que los expertos hacen del asunto noticioso. d) Exposición de un análisis valorativo o previsión de expectativas al modo de conclusión o comentario objetivo del acontecimiento que ha puesto en marcha el proceso creador de todo el relato
Las fuentes Los periodistas denominamos como fuentes a aquellas personas o instituciones que suministran información para elaborar un relato. La información puede llegar por varios medios: Fuentes ajenas Son aquellas que sirven a todos los medios sin distinción y que, por tanto, ofrecen una información común a todos los clientes. Son, por ejemplo, las agencias de prensa, los gabinetes de prensa o los boletines de información. Fuentes propias Son aquellas que ofrecen información diferenciada no compartida. Son las informaciones que consiguen los reporteros de un medio, sus enviados especiales, o la que sale del servicio de documentación del propio medio. Son exclusivas, no las tienen los demás medios. Tipos de fuentes: a)Las personas. Los seres humanos constituyen la fuente más importante del periodismo. Muchos reportajes se basan en lo que la gente ha dicho. Hay cuatro grupos de fuentes personales: Los protagonistas de la información, los portavoces de instituciones o personas, los observadores o testigos y los expertos o intérpretes. Hay que advertir que las fuentes personales son variables. Es decir, una misma fuente puede variar su actitud y mostrarse reticente para informar de un caso y participativa en relación con otro. b)Los acontecimientos. Los acontecimientos y sus escenarios son fuente informativa. Es importante observar lo que ocurre “in situ” y no solo fiarse de lo que nos cuentan. Es un mal hábito de la profesión hacer todo por teléfono. Observar los escenarios puede aportar muchos datos para un reportaje, sobre todo si intentamos buscar lo esencial y lo diferenciamos de lo accesorio. Para hacer descripciones es esencial estar en el lugar de los acontecimientos. Y hay otra forma de que las personas participen en los acontecimientos, que participen de ellos y no sean meros observadores. Es un método que implica riesgos, porque la implicación siempre trae problemas, pero es muy interesante porque aporta una visión más directa. Por ejemplo, un periodista que viaja en una patera para contar como es la travesía. c)Documentos. La ventaja de los documentos como fuente es que son más permanentes que las declaraciones de las personas. Son pruebas incuestionables, y admiten revisiones. Su desventaja es que tienen menos vitalidad y son más fríos que el contacto directo.
Introducción de las citas en los reportajes
Las buenas citas son las que ponen en contacto al lector con el portavoz de una información. Aportan dramatización e interés pero si se usan mal pueden añadir
Decir: Mary Fitzduff, experta en el conflicto del Ulster, declaró que “el IRA se ha convencido de que tendrás más éxito en el juego político que con las armas” ES INCORRECTO Decir: Mary Fitzduff, experta en el conflicto del Ulster, declaró: “El IRA se ha convencido de que tendrá más éxito....” ES CORRECTO Y TAMBIÉN ES CORRECTO DECIR Mary Fitzduff, experta en el conflicto del Ulster, declaró que el IRA se ha convencido de que tendrá más éxito en el juego político que con las armas. Lo que se entrecomilla tiene que ser una oración completa o, dicho de otro modo, no se puede interrumpir una oración con unas comillas. Por ejemplo, ES INCORRECTO decir Para estos ministros nada de lo que está ocurriendo es “sólo fruto de circunstancias adversas, sino de errores de fondo que quizás no hemos tenido tiempo de valorar”. LO CORRECTO SERÍA _Para estos ministros nada de lo que está ocurriendo es sólo fruto de circunstancias adversas, sino de errores de fondo “que quizás no hemos tenido tiempo de valorar”. Los signos de puntuación deben colocarse dentro de las comillas cuando corresponde a lo que en ellas se dice. Ella preguntó “¿Cuándo se acaban las clases?” NO ES RECOMENDABLE incluir en el mismo párrafo citas de varios portavoces distintos. Si se desea introducir un nuevo portavoz hay que cambiar también de párrafo y comenzar con una transición, un enlace. En el caso de que se publiquen dos citas de la misma persona no es necesario atribuirla dos veces. Es decir, sería correcto “Hay que eliminar esta mala costumbre de las fotocopias”, dijo el presidente del Consejo de Estudiantes. “Tomaremos medidas a través de los delegados de clase” Es incongruente y por tanto debe evitarse atribuir citas a sujetos plurales. Aunque hable en nombre de un grupo la cita la dirá una sola persona. Por tanto, sería incorrecto decir Varios miembros del gabinete se muestran partidarios de profundizar en las causas poner remedios. “Habrá que serenarse y darle a todo esto una larga pensada, habrá que encontrar tiempo para plantear una estrategia correcta”, afirman. La única ocasión en que se permite atribuir una cita a un conjunto de personas es en el caso de documentos, informes o comunicados No se deben incluir explicaciones innecesarias antes de introducir la cita. INCORRECTO Cuando se le preguntó sobre cómo se había sentido al conocer la noticia de que su boleto de la primitiva le iba a proporcionar 336 millones de pesetas dijo: “Creí que me podía morir de alegría”. CORRECTO “Creí que me iba a morir de alegría”, dijo para explicar cómo se sintió al conocer la noticia de que su boleto de la primitiva le iba a proporcionar 336 millones de pesetas.
Tampoco es recomendable abusar de las citas parciales, esto es, de las que no incluyen una frase sino expresiones o palabras significativas. Ejemplo: La directora general de RTVE dice que su programa favorito es “el que tengo en el cajón para la próxima temporada”. Respuesta diplomática y políticamente correcta sobre el tiempo que dedica a ver su programación: “El necesario por razones profesionales”. Por lo demás, el zapping le produce “interés profesional”. Califica a la
audiencia de “coherente”, dice que el índice de audiencia es “una herramienta más de trabajo” y se declara a favor de “la calidad como objetivo”. Hay que tener cuidado a la hora de introducir las citas con las concordancias entre el sujeto y el verbo. Por ejemplo, la directora de RTVE dice que su programa favorito “es el que tengo en el cajón” sería incorrecto, lo lógico para que hubiese concordancia sería el que “tiene en el cajón” fuera de las comillas en forma indirecta.
El cierre El autor que más ha trabajado sobre los finales del reportaje es Eduardo Ulibarri. Ofrece una clasificación de seis tipos de cierre: de caso, de conclusión o resumen, de moraleja o instancia de acción, de incógnita, de proyección o futuro y anticlimático. Para este autor, el cierre debe ser eficaz, congruente con el texto y a menudo está vinculado con la entradilla, la completa o responde, aunque otras veces es autónomo. a) Cierre de caso A menudo es la anécdota citada en la entradilla que se retoma en el cierre para completar un círculo. El periodista vuelve al principio del reportaje. Dependerá del tipo de entradilla que hayamos utilizado para plantear el cierre (una cita, una descripción, una narración, etc...) La denominación no debe confundir: no se trata de un cierre en el que se vuelve al caso particular planteado en la entradilla. b)Cierre de conclusión o resumen Pretende sintetizar los elementos esenciales del reportaje u obtener alguna conclusión o mensaje de ellos. En algunas ocasiones, el autor se vale de sus propias palabras y asume directamente la responsabilidad de resumir o concluir, en otros acude a citas representativas o quizás mezcla ambas posibilidades. Se debe ir con cuidado al resumir o al obtener conclusiones. Lo que se diga no debe sonar como imposición al lector, como sermón o como lección. Preferentemente debe utilizarse un estilo discreto, no insistir en lo mismo, sino simplemente decirlo y tratar de que lo dicho esté fundamentado en el cuerpo del reportaje. Para evitar tonos inconvenientes muchos autores prefieren las citas. c)Cierre de moraleja o instancia a la acción Es un tipo de cierre que se debe evitar. La moraleja no tiene sentido en literatura, en las fábulas. Pero si en un reportaje no dejamos que los lectores deduzcan la moraleja y tratamos de imponérsela o recitársela explícitamente, se convierte en un recurso pernicioso. El mismo problema se presenta cuando, en lugar de moraleja, instamos a la acción, sea a las autoridades o a los ciudadanos. Esto tiene sentido en un editorial, pero en el reportaje es una interferencia porque adquiere un carácter de opinión. d)Cierre de incógnita Como norma general es difícil justificar que, tras la lectura del reportaje, se termine con dudas o incógnitas. Sin embargo, en algunos casos puede ser correcto. Cuando el propósito del reportaje ha sido manifestar las preguntas sin respuesta de un tema (ejemplo: investigación del caso Alcasser). Hay que tener la precaución de no apelar a las incógnitas o interrogantes cuando no se sabe cómo finalizar el reportaje. Frases como “el tiempo lo dirá” o “habrá que esperar para obtener alguna conclusión definitiva” indican un deficiente trabajo de los autores. e)Cierre de proyección o futuro Aquel que, en lugar de plantear interrogantes, presenta posibilidades futuras de un hecho o situación. Prepara al lector para lo que pueda venir f) Cierre anticlimático Pretende aminorar la tensión del reportaje al ofrecer algún detalle significativo o
1.- analíticos 1.-Actualidad ( sobre hechos y asuntos de la agenda informativa) 2.- sintéticos 2.-Realidad (sobre hechos y asuntos que el periodista investiga ampliando la agenda) 3.- especulativos 3.- De divulgación (ciencia o cultura) 4.- disyuntivos 4.-Biografías 5.- Base histórica 6.- Investigación 7.- Ocio y servicios (de utilidad)
Cada uno de estos reportajes adquiere una dimensión diferente por la construcción de la explicación en el relato. Y esto depende de la disposición psicológica y lógico-lingüística de los juicios de interpretación. Nada podría explicarse sin los juicios interpretativos porque un relato se agota en cuanto termina la pura descripción de los hechos. A partir de ahí, relacionar, contextualizar, dotar de significados, alcances, divulgar, guiar, no puede hacerse sin esa lógica que nos permite la interpretación. Cada una de las siete modalidades temáticas de los reportajes en su función informativa exige una disposición del autor algo diferente.
Los reportajes objetivos Los reportajes de actualidad son los relatos más numerosos por la sujeción de los medios a la agenda que crea la política, la economía, los sucesos locales, la judicatura, los fenómenos imprevistos de cualquier tipo (nacionales e internacionales), el deporte y, en definitiva, el discurrir de la propia vida en nuestro mundo. Los reportajes de realidad viven más despegados de la agenda y ofrecen una visión panorámica de la sociedad porque seleccionan problemas de fondo para ser explicados o vuelven sobre ciertos hechos que han constituido una serie de informaciones previas y se ofrece una perspectiva sintética de su alcance y significado social. La mayoría de los periódicos españoles publica especiales (los domingo, día de la semana en el que se supone un mayor índice de lectura y detenimiento en la misma) de mucha calidad periodística que se basan en una selección de temas de la realidad social para ser explicados con investigación y espacio. Esta costumbre, que quizás arraigó con el buen ejemplo de los veteranos y excelentes programas de reportajes de TVE Informe Semanal, Documentos TV o los de la cadena franco-alemana ARTE, y por la evidencia de la función explicativa y orientadora del periódico ante la competencia de las nuevas tecnologías de la comunicación, ofrece un buen diagnóstico de la salud de nuestra prensa. Podría decirse que la elaboración de estos reportajes de realidad proporciona un gran servicio a la democracia y a la convivencia. Gracias a estos relatos, muy bien documentados en general, sabemos de los problemas de nuestro mundo, el local y el global, porque todo nos afecta. Cuestiones sociales como la educación, la desigualdad de oportunidades, la desprotección de los inmigrantes, los niños esclavos en el tercer mundo, el narcotráfico, la pobreza, enfermedades físicas como el sida o la malaria y avasallamientos de los derechos humanos como las guerras son situaciones reales de nuestro mundo que merecen ser explicadas y conocidas. En estos relatos el periodista hace una gran labor social porque sin su esfuerzo los abusos, los crímenes políticos, la indiferencia de las sociedades ricas o los engaños de los poderes fácticos quedarían en la oscuridad. Y no puede haber democracia ni paz sin que sean construidas por los propios ciudadanos de todas las sociedades: para ello es necesaria la información. Estos reportajes de realidad exigen la atención de los medios y de los periodistas y demandan el seguimiento de los temas, su estudio y conocimiento. Este conocimiento
no serviría de nada si no se sabe cómo comunicarlo, relatarlo o explicarlo. Por eso, estos reportajes son productos muy elaborados basados en el análisis, los juicios sintéticos y en ciertas hipótesis que son muy legítimas cuando se conoce el asunto en cuestión. Son relatos que en su necesaria interpretación contienen una también necesaria orientación argumentativa aunque no se llegue a los juicios categóricos propios de los artículos de opinión. Los reportajes de divulgación enseñan y explican la naturaleza de las cosas, cómo funcionan, qué repercusiones tienen en nuestras vidas, cuál es la producción intelectual en nuestras sociedades. Eso sí, este tipo de reportajes utiliza todos los juicios de interpretación en su faceta explicativa, es decir, analíticos, sintéticos, hipotéticos y disyuntivos. Los reportajes divulgativos atienden a dos áreas fundamentales del conocimiento y la convivencia: la ciencia, la tecnología y la cultura. Tienen una importancia enorme en la transmisión del conocimiento científico, patrimonio de la sociedad, aunque hasta ese momento hubiera vivido aislado en laboratorios y universidades. El periodismo de divulgación contribuye a acercar al ciudadano el trabajo de los científicos y fomenta el interés y la curiosidad. El tratamiento de estos reportajes dependerá de si la información que se explica responde a:
presidente Nixon, hizo que su modelo de investigación estableciera los estándares para lo sucesivo.
La desmitificación del periodismo de investigación. El periodismo de precisión El buen periodismo, ese segundo grado en el que se contextualizan los hechos, se analizan y se ofrecen en su dimensión verdadera, no puede llevarse a cabo sin una investigación personal rigurosa de los hechos. Desde que en 1923 la revista Time irrumpió con un nuevo modo de informar, el entonces llamado periodismo de explicación y hoy conocido como periodismo de interpretación, ha habido muchas variaciones, pero la información en profundidad sigue siendo la mejor valorada. El mayor peligro de este tipo de periodismo, al margen de que puede enmascar mensajes cargados de opinión en un envoltorio aparentemente objetivo, es que con alguna frecuencia se han autoproclamado trabajos de investigación muchos que no lo son. Martínez Albertos, por ejemplo, cree que hablar de periodismo de investigación es mitificar y querer deslumbrar con algo que siempre se ha hecho. El periodismo de calidad siempre se ha basado en la investigación de los hechos. Probablemente la única diferencia entre el autollamado periodismo de investigación y el interpretativo o en profundidad es que el primero no tiene que ceñirse a los plazos de cierre del día, suele hacerse con mayor tiempo. El problema es que al amparo del periodismo de investigación campean por algunos medios ciertos seudo-reportajes que son fruto de filtraciones interesadas para obtener réditos políticos en connivencia con algún partido o grupo de presión, cuestión que es el mayor engaño que se puede hacer desde las páginas de un periódico o de cualquier medio de comunicación. Últimamente se han publicado o emitido seudo-reportajes con cámara y micrófonos ocultos que ayudan a delinquir para denunciar el delito, un verdadero espectáculo absolutamente lejano al periodismo que además no descubre nada nuevo ni ayuda a tomar conciencia de una realidad desconocida. El periodismo de investigación sólo puede darse dando la cara como profesional de la información y como representante de la ciudadanía y actuando con absoluta dignidad y honradez además de tenacidad. Lo que sí es cierto es que el periodismo de investigación no suele ser nunca obra de un solo periodista sino de todo un equipo de trabajo. Existen equipos de investigación en los medios que tienen más disponibilidad económica y profesionales cualificados y ya que existen lo importante es que tengan fuentes fiables y técnicas de trabajo adecuadas.
Así las cosas, sería bueno apostar por el “ Periodismo de Precisión ”. Se entiende por periodismo de presicisión aquel que se basa en el estudio riguroso de la información para establecer conclusiones de gran valor periodístico que no siempre aparecen a la vista. Este tipo de periodismo puede ser un instrumento del periodismo de investigación que sirve para ratificar y ordenar los datos. El periodismo de precisión nace de la tesis de que muchos aspectos importantes de los hechos no trascienden al público porque el periodista no sabe buscarlos. Se trata de una tendencia periodística muy utilizada a partir de los años ochenta, sobre todo en publicaciones estadounidenses. En España todavía es muy incipiente, pero hay un dato cierto. Todos los premios Pulitzer han utilizado la técnica de cruzar datos por ordenador y hacer análisis socioestadísticos. Pero el periodismo de precisión no se limita a incluir cuadros numéricos que amplíen el texto, supone una rigurosa revisión del método que se ha empleado para hacer estos cálculos. Va más allá de los sondeos de opinión o los censos de población. El periodismo de precisión, conviene aclararlo, sólo trabaja con datos verificados.
Con el periodismo de precisión los profesionales se despojan de dos de sus características tradicionales, según Philip Meyer, que escribió el primer tratado sobre esta nueva forma de periodismo en su libro “Periodismo de precisión. Nuevas fronteras para la investigación periodística”. Los profesionales se despojan, digo, de la pasividad y de la inocencia. Meyer destroza estos dos conceptos y es que hasta ahora se suponía que el periódico o el medio no debía crear noticias, sino contar lo que sucede, y se daba por hecho que el excesivo conocimiento de un tema lastraba la mirada del periodista a la hora de escribir. Lo cierto es que el concepto de periodismo de precisión ha llevado a algunos de los grandes periódicos de EE.UU. a establecer departamentos e socioestadística y a diseñar, por ejemplo, sus propias encuestas electorales.
Reportaje de ocio y servicio. Pretende ofrecer una información servible. No es nuevo. Ya en la primera mitad del siglo pasado se advertía en algunos textos la necesidad de ofrecer guías para vivir: comidas, modas, viajes, belleza... Este tipo de periodismo no tiene otro objetivo que ofrecer la información que la audiencia necesita, o la que desea porque abre nuevas expectativas que van a mejorar en grandes o pequeñas cosas su vida diaria. El periodismo de servicio va a lo concreto, en un momento en el que hay sobredosis de información, por va a lo concreto no por la selección de temas que hace, sino por el modo de darlos, con indicaciones útiles para que tengan realmente una aplicación directa. El peligro de este tipo de reportajes es que acaben pareciendo publireportajes. Lo importante para que esto no sea así es dejar claras las fuentes.
La estructura de los reportajes. Diferencias entre los reportajes objetivos e interpretativos
La estructura del cuerpo del reportaje depende del tipo de reportaje pero, en esencia, hay dos tipos de estructuras dependiendo de si el reportaje es objetivo o interpretativo. En los reportajes objetivos el cuerpo del texto ordena sus párrafos tras la entradilla en función de una secuencia lógica.
coincidencia de ambos géneros, se produjo cierta confusión, ahora está perfectamente admitido que la interpretación es un elemento esencial de la parte informativa de un medio distinto de la opinión. Debe quedar claro que la interpretación no es opinión: es una información pero en un segundo nivel más profundo y más documentado respecto al simple relato objetivo. El reportaje interpretativo se presta más a la manipulación que el reportaje objetivo. La honestidad de quienes hacen el reportaje interpretativo, y el hecho de que la tesis o puntos de vista editorializantes se formulen después de un esfuerzo intelectual serio y teniendo en consideración todos los factores, son las únicas armas para abordar este género con corrección. El conocimiento del mayor número de hechos actuales, el estudio de los antecedentes, la valoración adecuada del contexto y el análisis ponderado de las futuras consecuencias de la noticia son partes esenciales del Interpretative Reporting. Se puede plantear una pregunta, ¿por qué lo que dice el periodista interpretativo es el verdadero significado de lo acontecido?. Santibáñez tiene la respuesta: “Sólo hay una razón para creerlo, la que misma que hace del médico otra especie de semidiós con cierto poder sobre la vida o la muerte de sus pacientes: la valía profesional de cada uno”. Sólo el periodista bien capacitado profesionalmente, el que acierta una y otra vez en sus relatos interpretativos, contará con la confianza de los lectores y el respeto de los compañeros de profesión. ¿Por qué ha tomado tanta importancia el periodismo interpretativo? No sólo porque la presencia de otros medios de comunicación como la radio, la televisión o mismamente internet ofrecen una información más inmediata que obliga a los periódicos a ofrecer algo más que la simple noticia, sino también porque desde hace años la información está en crisis. Tres son los principales riesgos a los que se enfrenta, actualmente, la información. Se trata de la instrumentalización, la internacionalización y la centralización. Cada uno debe decidir qué tipo de periodista es. Me permito recomendar tres películas que dejan claras las posibilidades de instrumentalización de los profesionales del periodismo. “Todos los hombres del presidente” (Alan Pakula, 1976). Los periodistas Bob Woodward y Carl Bernstein, interpretados por Robert Redford y Dustin Hoffman, representan el paradigma de los profesionales que buscan la verdad sin importar nada más. Desenmascaran la trama del Watergate: el dispositivo de escuchas ilegales de Nixon en la campaña de las presidenciales de 1972. Investigan, contrastan fuentes y acaban sacando a la luz una trama gigantesca. La última imagen de la película es un teletipo que anuncia que Nixon renuncia a la presencia y que Gerald Ford es el 38 presidente de EE.UU. La siguiente cinta es “Bajo fuego” (Roger Spottiswoode, 1983). El fotógrafo de guerra Russel Price, interpretado por Nick Nolte, llega a Nicaragua en plena lucha del Frente Sandinista contra Somoza. Es un veterano en cubrir conflictos, pero en éste tiene que tomar la decisión de implicarse o no. El sandinismo le pide que haga una foto de su líder Raúl, ya muerto, para evitar que se debilite el movimiento en la etapa final de la lucha. Tiene que elegir entre ponerse del lado de un pueblo en armas luchando por su dignidad o del de un dictador sangriento apoyado por la CIA. Debe elegir entre verdad y justicia y elige la segunda opción. La última película es “Mentiras que matan”, (Barry Levinson,1997). Robert De Niro interpreta a Conrad Brean, un asesor de imagen secreto del presidente de EE.UU. que intenta evitar que salga a la luz un escándalo sexual y que acude a Dustin Hoffman, un productor de Hollywood para que se invente una amenaza terrorista y hasta una respuesta bélica. Los periodistas aquí aparecen como una especie de idiotas útiles que se creen todo lo que ven y que son fácilmente manipulables.
Vosotros debéis elegir qué tipo de periodistas seréis.
Otras estructuras posibles para los reportajes
Durante los años ochenta la actualización de la redacción periodística se tradujo en la aparición de alternativas a los antiguos usos redaccionales, en particular los referidos a las estructuras de los textos. De hecho, en la actualidad se habla de “arquitectura de la información” para llamar la atención sobre la importancia de la estructura de los diferentes textos periodísticos. Sonia F. Parratt, de la Universidad de Santiago de Compostela, ha recopilado en su libro “Introducción al reportaje” la mayor y más completa recopilación de variedades de estructuras. Modalidades clásicas a) PIRÁMIDE INVERTIDA
1.- Lead o entradilla con las 5W 2.- Hechos en orden de importancia decreciente 3.- Información de menor importancia
El nacimiento de la pirámide invertida en la escritura periodística, habitualmente asociado a la invención del telégrafo, suele atribuirse a los rigores de la cobertura de la Guerra Civil en Estados Unidos, cuando los periodistas apresurados por transmitir la información a Europa adquirieron el hábito de comprimir los hechos más cruciales en comunicados cortos de párrafos largos. También se ha atribuido este tipo de estructura a Edwin M. Stanton, secretario y censor de prensa del presidente norteamericano Abraham Lincoln. Sus comunicados impersonales aparecían inéditos en las portadas de los periódicos y cuando Lincoln fue asesinado el suceso se anunció en lo que se considera el prototipo de la pirámide invertida, en una época en la que la mayor parte de los textos de los periódicos eran aún cronológicos y narrativos. En cualquier caso, el telégrafo ayudó a afianzar esta estructura hasta tal punto que los historiadores del periodismo impreso aluden a su aparición como un factor crucial de la emergencia de la objetividad periodística como ideal profesional debido a que se originó la presentación de las noticias como hechos, sin adornos ni comentarios. La agencia Associated Press hacía uso de este modelo de estructura porque le permitía contar toda la información fundamental aunque fallase la recepción telegráfica pero también porque le permitía tener entre sus suscriptores a periódicos de las más dispares orientaciones ideológicas. También desde el entorno académico se ha defendido esta estructura de pirámide invertida. Sin embargo, el tiempo demostró que la pirámide invertida tampoco era perfecta. Adelantándose a muchos críticos actuales, en 1930 la académica Nancy Mavity apuntó la necesidad de que el lector no perdiera interés por la noticia a medida que iba leyendo y, contrariamente a lo defendido durante años, consideraba que una buena noticia no permitía que se le cortase nada sin que con eso perdiera algo vital para el desarrollo de la historia. El propio Carl Warren, al tratar sobre estructuras textuales en su manual de 1934, recomendaba la pirámide invertida pero ya matizaba la existencia de algunas variantes. Hoy en día la pirámide invertida todavía predomina en las informaciones de los periódicos debido a su utilidad pero ya no resulta adecuada para una audiencia que puede obtener resúmenes informativos de otros medios como la radio, la