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cuento realizado de forma creativa
Tipo: Resúmenes
Subido el 12/06/2023
1 documento
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El taxista juro que se vengaría y no fue en vano, todo el lugar estaba ardiendo. Un día martes cualquiera, el taxista Felipe se encontraba haciendo su trabajo de todos los días, salía por las calles a trasladar gente a donde quisieran por una tarifa que dependía. El único detalle es que Felipe solo podía subir hasta 3 personas en su Nissan V16 y esto se debía a que en el asiento de copiloto atesoraba una colección gigante de revistas para adultos, desde el 1988 que Pipe coleccionaba cada mes una revista, por lo que es posible imaginarse lo grande que debía ser esa colección para que ocupara todo el asiento secundario, estaban todas las revistas amarradas al asiento en un impecable estado y lo más irónico es que Felipe ya ni las leía, solo las atesoraba y limpiaba el polvo de ellas cada noche al terminar de trabajar. Aquella colección era su más grande orgullo, solía ojearlas sólo para disfrutar de él gran estado en que se conservaban sus reliquias. Es por esto que ese día martes Felipe tendría uno de los peores días de su vida, estaba terminando de dejar a una dama afuera del centro comercial Plaza Egaña cuando en una cuadra más adelante lo detienen dos PDI. -aaahg que rabia, si no he hecho na yo pa que me detengan, vamos a ver que quieren estos hombres- refunfuñaba a sí mismo Felipe mientras se detenía al lado de los PDI -buenas tardes señor, me presento, mi nombre es Luis y mi compañero acá se llama Francisco, vamos a tener que inspeccionar su vehículo porque hemos recibido denuncias de que usted está estafando a la gente con su taxímetro- comentaba el investigador Luis. Felipe de mala gana tuvo que aceptar que su vehículo fuese inspeccionado y mientras se fue a comer un completo con un amigo que vivía ahí cerca. Cuando volvió, los PDI se habían ido y sus revistas también. – ¡noo todo menos eso!! Porque?!!? – grito Felipe mientras le venía un bajón de tristeza y furia gigante. Reviso si las habían dejado en algún lado, pero era inútil, los ladrones se las habían llevado y solo habían dejado una nota la cual decía “adiós idiota”, el taxista juro que se vengaría. Por suerte pipe era un hombre muy astuto y en medio de una de sus revistas dejó un rastreador por si le llegase a pasar algo como lo que le estaba pasando y fue a su casa en ese instante para revisar en su computadora donde se encontraban sus revistas. Su cara fue de impresión al ver que las revistas se encontraban en la biblioteca de Santiago, inmediatamente sin pensarlo fue a ese lugar a máxima velocidad. -No me lo creo, quizás fallo el rastreador pero no lo veo posible, mis revistas, no soy nadie sin ellas, así que las recuperare a todo costo, aunque sea en una biblioteca- pensó Pipe. Entro a la biblioteca con extrema violencia y se dirigió a una puerta que especificaba que solo entrara el personal, ahí fue cuando se dio cuenta de que estaba en la zona secreta de la biblioteca. Los libros mas ocultos, oscuros, de primeras ediciones, prohibidos y lo mas impresionante es que no eran pocos, sino que era una habitación gigante con un pasillo en el medio y a la derecha e izquierda cientos de librerías con estos libros. Nada de lo anterior le importaba a Felipe, el solo quería volver a ver esos cuerpos curvilíneos de sus revistas, en el fondo se sentía culpable, le pasaban por la cabeza pensamientos en los que todo era un castigo divino por haber dejado de leer las revistas como antes. Felipe recorría las librerías desesperado sin encontrar ningún rastro de su tan preciada colección, hasta que en uno de los pasillos, entre las librerías encontró una vitrina de cristal y adentro estaba en un perfecto estado sus revistas, pero justo en ese instante pipe escuchó pasos y unas voces por lo que saco las revistas de ahí y se escondió.
dijo alguien entre los pasillos- sí, se lo creyó por completo jajaja, nos salió muy buena pancho y pensar que formulamos ese plan solo en una loca noche tras subirnos a ese taxi y ver el tesoro que tenía, ese día planificamos todo para engañar a ese imbécil jajaja- comentó esa persona a el estafador Francisco. Pipe aprovecho que estaban distraídos para hacer su venganza y salir corriendo del lugar. Ya se encontraba en su casa fascinado leyendo como si fuera la primera vez sus revistas cuando en las noticias apareció la mas reciente y mostraba a la biblioteca ardiendo en llamas. Pipe sonrió aliviado y pensó – que curioso, mi venganza solo consistió en poner un balde de agua en las escaleras de la biblioteca para que alguien se cayera adentro, yo nunca queme la biblioteca jajaja- concluyó pipe.