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EJEMPLOS DE CUESTIONARIOS REALIZADO EN CLASE
Tipo: Apuntes
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Una de los elementos básicos en el diseño de la encuesta es la elaboración del cuestionario ya que, en gran medida, los resultados obtenidos estarán condicionados a lo adecuado que sea el diseño de las preguntas. Sin embargo tendremos que tener en cuenta que no existen principios básicos que garanticen la elaboración de un cuestionario efectivo y eficiente. Esto quiere decir que las pautas seguidas en la elaboración de un cuestionario válido son técnicas aprendidas por el investigador a través de la experiencia y será realmente de esta experiencia acumulada de donde surgirán una serie de reglas que nos pueden ser de gran utilidad a la hora de diseñar un cuestionario “efectivo” y “eficiente”. Estas reglas harán referencia, por ejemplo, al tipo o formato de preguntas a utilizar, a su redacción y al orden o secuencia de las mismas. De ahí el conocido tópico que la realización del cuestionario es más un arte que una técnica.
Podemos definir por cuestionario al “... medio de estructurar la entrevista de forma ordenada, para garantizar que se van a plantear las mismas preguntas y con el mismo orden a las personas encuestadas” (Miquel y cols.). Parasuraman (1986) lo define como “un conjunto de preguntas diseñadas para generar los datos necesarios para lograr los objetivos propuestos en un proyecto de investigación”. Para Dillon, Madden y Firtle (1994) es un “instrumento para la recolección de datos, que ordena de manera formal las cuestiones diseñadas para extraer la información requerida”. Las definiciones conectan con los objetivos que se pretenden lograr con un cuestionario.
En resumen, podemos definir el cuestionario como el entorno físico utilizado para recopilar la información de los encuestados, estructurado en preguntas y sus correspondientes lugares destinados a las respuestas, con informaciones adicionales referentes a normas y comentarios a seguir por los entrevistadores.
Como ya hemos comentado, la elaboración de un cuestionario es una compleja tarea donde se funden arte y ciencia, ya que no existen leyes que establezcan pautas de cómo hacerlo, sino que para ello es preciso contar con una mezcla de sentido común, la propia experiencia y los resultados de otros trabajos. El proceso de elaboración del cuestionario es fundamental en el desarrollo de la investigación ya que contribuye de forma notoria a la calidad de la misma. Hay que tener en cuenta que un cuestionario mal diseñado nos proporcionará preguntas erróneas que posteriormente producirán sesgos o errores en la interpretación de los resultados. A su vez, un cuestionario bien realizado asegurará una recogida de información adecuada.
La necesidad de rigor, de comparabilidad y de replicación, que caracterizan la investigación científica, hacen que sea necesario el contar con un instrumento que permita estandarizar las variables objeto de estudio y, con ello, posibilitar que el mensaje llegue por igual a todos los sujetos, es aquí donde aparece el cuestionario.
Un factor que determina la efectividad del cuestionario es la clara definición de objetivos en la concepción teórica de la encuesta, ya que la formulación del cuestionario resultará más simple y fácil de realizar. Dicho de otro modo, no debe haber preguntas de más, sin fundamento, sino que, por el contrario, cada una de ellas debe estar ligada con algún aspecto del problema planteado en la investigación. La inclusión de preguntas irrelevantes en el cuestionario ocasionará el aumento de los costes de la investigación, sin que, por otro lado, aporten algo a la investigación. Con respecto a ésto, Dillon, Madden y Firtle (1994) señalan las siguientes directrices para la redacción de los ítems de un cuestionario:
Todo este complicado proceso de formulación de un cuestionario hace que algunos autores (entre ellos, Azorín y Sánchez-Crespo) consideren que éste deba ser realizado tomando en cuenta la actuación de especialistas de diversos campos, con el objetivo de que en el diseño queden reflejados los siguientes aspectos:
La recogida de información en una investigación mediante encuestas se puede llevar a cabo de diversas maneras, y de hecho se contemplan diversos grados de estructuración en la forma de recoger la información. Por ejemplo, se podría tener un guión más o menos elaborado, que guiase la entrevista, recabando la información pertinente. Sin embargo, tal forma de proceder, cuando se quiere acceder a un número grande de personas, produciría gran cantidad de sesgos, pues no se garantiza que el investigador
Adicionalmente, se aconseja contar con un guión previo a la elaboración del cuestionario que contemple algunos aspectos adicionales como:
El orden en que se coloquen las preguntas es también un tema de gran relevancia. Hay una serie de convenciones aceptadas en lo que se refiere al ordenamiento de los ítems, que pasamos a comentar:
La secuenciación contraria, de embudo invertido, que exige empezar con una pregunta específica, pasando posteriormente a las más generales, es recomendable en dos circunstancias:
En cuanto a la disposición de las preguntas más comprometidas, experimentalmente se ha comprobado que es conveniente que se sitúen entre los dos tercios y tres cuartas partes de la longitud total del cuestionario, y no será aconsejable situarlas al final de éste para evitar que el cansancio del entrevistado influya en su respuesta
Por su parte, los datos de identificación se situarán al final, ya que pueden producir rechazo por parte del encuestado. No obstante, en ocasiones algunos datos personales puede interesar preguntarlos antes, por ejemplo cuando van a servir como filtro. Los datos de control deben incluir el número de orden del encuestado, nombre, dirección y teléfono, el nombre del entrevistador y la fecha y hora de la entrevista. Se debe consignar también si hubo sustitución del entrevistado.
Se recomienda también hacer algunas preguntas de relax antes de llegar al final de la entrevista, para disminuir la tensión que haya podido producirse. Al final de la entrevista, se debe agradecer la colaboración prestada.
Resulta desaconsejado utilizar procedimientos que hagan parecer el cuestionario más pequeño, tales como tamaño de letra pequeña o poco espacio entre preguntas. Produce un efecto contraproducente, pues de una parte hace más difícil la lectura, a la vez que se incrementan los errores por la falta de espacio en el registro de las respuestas. Los cuestionarios excesivamente condensados son inadecuados también a la hora de su vertido al ordenador, dando también lugar a errores si el registro de las respuestas no ha sido posible que quede nítido. Cuando se quieren realizar varias preguntas que tienen el mismo conjunto de categorías de respuesta, Babbie (1995) aconseja presentarlas en un formato que denomina preguntas matriz : las preguntas comparten el mismo conjunto de respuestas, como se presenta en el ejemplo siguiente:
¿Cómo valoras los siguientes elementos del mobiliario de acuerdo a su grado de adecuación? Adecuados Inadecuados Mesas
Sillas
Archivos
Estanterías
Entre las ventajas de este tipo de formato, se pueden citar:
La principal desventaja de este formato es que puede facilitar sesgos de respuesta en los sujetos, puesto que puede producir que se responda de forma maquinal, no prestando los encuestados la atención necesaria. Babbie (1996) aconseja la utilización de dos formatos de respuesta: o bien dejar el espacio para responder marcado mediante corchete o paréntesis, o bien acompañar cada categoría de respuesta con un número. Este último procedimiento tiene la ventaja de facilitar la codificación de respuestas.
Otra cuestión relativa al procedimiento de realización de las preguntas es la utilización de tarjetas auxiliares. Se aconseja su uso cuando se hacen preguntas con diversas opciones de respuesta, de tal manera que resulta difícil la memorización de todas ellas. En este caso, a la vez que se pregunta en voz alta al encuestado la cuestión, se le presenta una tarjeta dónde él puede visualizar las distintas opciones. El objetivo de la presentación de la tarjeta es impedir que unas categorías de respuesta tengan más probabilidad de ser elegidas que otras.
Se sugieren también otras recomendaciones en el diseño del cuestionario:
Aparte de los consejos generales, es también importante prestar atención a otros aspectos específicos. Así, Cea (1996) aconseja incluir una cubierta donde aparezca el título del estudio, y el nombre y la dirección de los investigadores. En la contraportada es interesante que se deje un espacio para aportar sugerencias, se agradezca la colaboración y, si se piensa enviar copias de resultados, incluir las instrucciones precisas para solicitarlos.
En un trabajo reciente, Díaz, Díaz y Manzano (2002) encontraron que, utilizando diversos formatos (grande/pequeño; color/blanco; con portada/sin portada) los que daban mejores resultados en cuanto a porcentaje de cuestionarios completados y devueltos resultaron ser los blancos, pequeños y con portada.
Una mención especial merece la utilización de instrucciones para el entrevistador. Deben de ir en caracteres tipográficos que permitan su diferenciación del resto del texto, evitando así que se le lean al encuestado. Estas instrucciones deben preceder al ítem si se refieren a la manera de hacer la pregunta, mientras que deben situarse detrás si tienen que ver con la forma de registrar la respuesta. Cuando se trata de preguntas filtro, se debe explicitar cuál será la próxima pregunta. Tal instrucción debe ir inmediatamente después de la respuesta, para evitar su omisión. También es conveniente incluir todas las clarificaciones que puedan ayudar al trabajo de campo. Por último, se debe dejar espacio para que el entrevistador pueda anotar todas las incidencias que considere oportunas.
El uso del color en el diseño del cuestionario puede facilitar la codificación y el tratamiento posterior de la información. Por ejemplo, se pueden asignar colores diferentes a bloques de preguntas. También se puede emplear para diferenciar entre submuestras.
La longitud del cuestionario es otro aspecto importante. Se debe evitar que su extensión fatigue al encuestado, eliminando los ítems repetitivos o que no tengan relación con los objetivos de la investigación. Ahora bien, aunque generalmente se desaconseja el
la mejora del Sistema Educativo? Está claro que la primera parte de la pregunta conlleva una respuesta positiva por parte de los encuestados.
Si la redacción hubiese sido: _¿Cómo encuentra usted el servicio post-venta de la empresa X? Bueno _________ Regular ________ Malo ___________ No sabe/ no contesta ___________
se permite al entrevistado que gradúe su respuesta, sin primar la parte positiva.
Si se responde que sí, no es posible saber si ha sido el encuestado el que ha tenido la experiencia o alguien a quién conoce. Obviamente, desdoblando la pregunta se evitará el problema.
o El encuestado no sabe cuál será su conducta, sobre todo si es cuestionado sobre situaciones hipotéticas: Si fuera probable que el Partido X ganara las elecciones, ¿les votaría usted?, la respuesta dependerá de que al encuestado le parezca razonable que el mencionado partido gane las elecciones.
o El encuestado ha olvidado la respuesta, por ejemplo en preguntas que exijan hacer cálculos o ejercicios de memoria. Para este tipo de preguntas, varios autores (Converse y Presser, 1994; Sudman y Bradburn, 1987, citados por Cea, 1997) proponen empezar preguntando por hechos recientes, tales como los que han ocurrido en el pasado más inmediato, como por ejemplo lo que ha pasado en la última semana. Una vez que el encuestado ha respondido y se ha anclado en el tiempo, se puede preguntar por sucesos anteriores. En cuanto a los cálculos, deben ser sencillos. Por ejemplo, es más fácil que un ama de casa pueda estimar el consumo de un producto en un mes que a lo largo de un año.
Las preguntas se pueden clasificar en función del grado de libertad de la respuesta o en función de los objetivos precisos que se persigan. En el primer caso, existen dos grandes grupos: preguntas abiertas, en las que dentro del marco de una pregunta formulada, se puede contestar libremente, tanto en extensión como en contenido, y preguntas cerradas, en las que el entrevistado seleccionará sólo puede seleccionar un número de respuestas prefijadas. La utilización de uno u otro tipo de preguntas en los cuestionarios ha suscitado más de una controversia que actualmente están superadas. Ello se ha debido sobre todo al desarrollo de la técnica estadística denominada Análisis de Datos Textuales (Lebart et al.), en la que, entre otras cosas, proporciona una metodología para la construcción de preguntas cerradas (de más fácil tratamiento), a partir de preguntas abiertas.
En cuanto a los objetivos que se persiguen, se pueden establecer dos grandes grupos: los que persiguen objetivos en el desarrollo de la encuesta, tales como preguntas filtro, alivio, etc., y los que van dirigidos a recabar información concreta.
Pasemos a describir con más detenimiento cada uno de estos tipos:
4.2.1.- Preguntas según su Objetivo
Hay dos grandes grupos de preguntas en función de los objetivos que se persiguen: las preguntas orientadas a recabar directamente información y las que tienen finalidades de facilitar el desarrollo de la encuesta.
Preguntas orientadas a recabar directamente información, relativa a la investigación. Son a su vez de dos tipos:
Preguntas relativas al desarrollo de la encuesta , en el sentido de presentar la información de la forma más adecuada, con objeto de asegurar la exactitud de las respuestas. Algunos de los tipos más importantes son:
Las preguntas filtro han de usarse con precaución, pues se corre el riesgo de alargar demasiado el cuestionario si se utilizan mucho. Las preguntas filtro sólo se deben usar cuando las preguntas siguientes son embarazosas o puedan carecer de significado para el encuestado.
4.2.2.- Tratamiento de Preguntas Delicadas
Haciendo uso de la fórmula de Bayes, podemos conocer el porcentaje de respuestas afirmativas. Supongamos que hemos entrevistado a 320 personas, obteniendo 62 respuestas afirmativas. La probabilidad de responder a una u otra cuestión se conoce y es de 0,5, ya que la probabilidad de obtener cara en una moneda es de 0,5. Por otra parte, la respuesta inocua debe tener también una probabilidad conocida, en este caso 1/10, ya que son 10 las posibles terminaciones de la numeración, todas con igual probabilidad (otras posibilidades de plantear la respuesta inocua pueden ser la terminación de su DNI, el mes de nacimiento (1/12), etc.
En la tabla siguiente se presenta la forma de proceder para estimar el porcentaje de respuestas afirmativas.
Tamaño de la muestra
Probabilidad a priori de Sí Respuestas Responde a A (^) 160 ¿? X
Responde a B (^) 160 1/
Total (^) 320 62
La proporción de respuestas positivas a la cuestión planteada la podremos estimar mediante la siguiente fórmula:
( )
( ) ( ) ( )
Psí PB Psí A P sí
dónde P(sí) es la probabilidad de dar una respuesta afirmativa. Este dato se conoce ya, pues 62 encuestados de los 320 han respondido afirmativamente, lo que hace una probabilidad de 0,19375. La probabilidad de responder a la opción B es 0,5, al igual que responder A; la probabilidad de dar una respuesta afirmativa a B es 1/10=0.1. Por tanto, la probabilidad que buscamos será:
( ) 0 , 2875 0 , 5
− ⋅ Psí A =
Esto quiere decir que podemos estimar que un 28 % de los encuestados han estado en prisión. Evidentemente, es una estimación, y tiene como inconveniente añadido que no permite cruzar esta información con otras obtenidas en el cuestionario, lo que imposibilita identificar el perfil de aquellos que han respondido afirmativamente a la pregunta delicada. No obstante, es más apropiado que plantear la pregunta directa ¿Ha estado usted encarcelado? , ya que es dudoso que se hubieran primando sólo la parte positiva obtenido respuestas veraces.
4.2.2.- Preguntas según la información obtenida: Preguntas Abiertas
Son aquellas que dejan en total libertad al encuestado para responder lo que estime pertinente. El entrevistador se limita a reproducir con la mayor precisión la respuesta
dada por el entrevistado. Son especialmente útiles en las primeras fases de una investigación, cuando aún no se tienen muy claras las posibles opciones de respuesta. Es también recomendable su uso cuando se entrevista a personas que puedan aportar una información rica en matices.
Otra situación dónde resulta conveniente es en el caso que sea inadecuado listar todas las posibles opciones. Por ejemplo, es más fácil dejar abierta una pregunta como profesión que realizar una lista exhaustiva que las incluya todas. También resultan las más idóneas cuando se quiere obtener una respuesta numérica, exacta, como por ejemplo la edad. Dillon y cols. (1994) señalan estas otras razones para su uso:
Además utilizaremos preguntas abiertas en estas otras situaciones:
Las preguntas abiertas tienen una serie de ventajas:
No obstante, las preguntas abiertas presentan importantes inconvenientes.
También en este tipo de cuestiones se suele incluir la categoría “ _Otro. Especifique cuál ___________ ”. Tienen como ventaja que aportan más información que las cuestiones de elección simple, pero son de mayor dificultad de codificación y tratamiento informático.
En general son varias las ventajas de las preguntas de respuestas cerradas:
No obstante, las preguntas cerradas no se hallan libres de problemas. En general, tienen como inconvenientes las ventajas que ofrecen las cuestiones abiertas. Algunos de los más importantes son:
La utilización de preguntas cerradas presenta más ventajas que las abiertas, lo que hace que sea preferible su uso en general. La elección de un tipo u otro de preguntas dependerá de diversas cuestiones (Cea, 1996):
En general, los ítems con respuestas abiertas parecen más adecuados para las primeras etapas de una investigación, con objeto de poder apresar las diversas categorías de respuesta. Sin embargo, la redacción final del cuestionario deberá incluir la mayoría de las preguntas cerradas, en ocasiones con una última opción de respuesta abierta.
Gallup propone una serie de consejos en cuanto a la composición de un cuestionario en términos de preguntas abiertas y cerradas:
Debido a los grandes volúmenes de información que pueden ser manejados durante el desarrollo de una investigación mediante encuestas, se hace ineludible una fase previa a la grabación de los datos. Nos referimos a la fase de codificación que consiste en la asignación de claves o códigos que faciliten el tratamiento de los datos.
La precodificación es el paso previo a la codificación misma, que se suele llevar a cabo en la fase de diseño y creación del cuestionario. Se trata de incorporar las claves iniciales a las preguntas propuestas en el cuestionario, de acuerdo a ciertas recomendaciones. La adecuación de dichas claves redundará en un mejor tratamiento de los datos y hará posible localizar con más facilidad ciertos errores.
Es evidente que este proceso se refiere a las cuestiones cerradas, ya que las preguntas abiertas solo se codificarán una vez que se hayan obtenidos las respuestas de los encuestados. El siguiente esquema muestra el proceso de codificación en su totalidad: