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Tipo: Monografías, Ensayos
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SAN AGUSTÍN DE HIPONA (354-430): filosofía cristiana
1. Conocimiento 1.1. Razón y fe San Agustín busca la verdad y la felicidad y ambas se encuentran según él en Cristo. Razón y fe son, por tanto, complementarias :
juicios universales. Se da cuando establecemos juicios sobre las realidades concretas (que perciben nuestros sentidos) basándonos en modelos inmateriales, universales y eternos. Por ejemplo, cuando decimos que algo es circular, lo estamos comparando con la idea de circunferencia.
Sólo el ser humano posee alma racional. Los animales pueden sentir, pero no pensar. Características del alma: Está constituida por un alma inferior , que sólo conoce las cosas sensibles, y un alma superior , que puede llegar a contemplar las verdades eternas gracias a la iluminación divina.
3.2. Relación alma-cuerpo El alma es el principio que da vida al cuerpo , pero superior a él; el cuerpo es sólo un instrumento para el alma, que no influye en ésta. Para explicar el proceso de la sensación , evitando aceptar que el cuerpo influye en el alma, Agustín explica que al recibir un estímulo el cuerpo, el alma produce una imagen: no es que el cuerpo determine la sensación, sino que la acción de fabricar la imagen depende del alma. El proceso cognoscitivo depende enteramente, por tanto, del yo interior y de la iluminación divina. Pero, a diferencia de Platón, sí sostiene la unión de cuerpo y alma como la naturaleza propia del hombre: es un compuesto. Niega la teoría platónica de la transmigración de las almas; sin embargo, sí sostiene que el cuerpo ha llegado a ser la prisión del alma a causa del pecado original, prisión de la que habrá de liberarse. 4. Ética Agustín propone una ética eudemonista : el fin de la conducta humana es la felicidad o la vida buena, la beatitud , que se encuentra en Dios y sólo con la ayuda de la gracia divina. 4.1. Amor como caridad El hombre no se basta a sí mismo, es mutable, incompleto, tiende hacia lo superior que le completa; la voluntad mediante el amor le impulsa hacia Dios pero la beatitud sólo es posible en tanto que Dios, a su vez, nos ame ( caridad ), esto es, nos considere como fin en sí mismo. Frente al Eros platónico, que sólo reconocía el amor de lo inferior hacia lo superior, la Caridad cristiana supone también un amor de lo superior por lo inferior, un amor gratuito, una salvación no merecida de lo inferior por lo superior (gracia). Siguiendo este modelo, como Dios nos ama a nosotros, nosotros amaremos al prójimo, a todos los hombres, incluso los que no son merecedores de amor, por pecadores. 4.2. El mal como privación de bien El hombre, como veremos, será libre para hacer el mal o el bien, pero, si el origen del mal no está en la materia, al ser creada por Dios sólo puede ser buena, ¿dónde está?
Para Agustín el origen del mal está en la privación, el mal es una ausencia de bien. De este modo supera el dualismo maniqueo. El mal moral tiene su fundamento en la ausencia de bien en la naturaleza humana (sólo Dios carece de esa ausencia de bien). El alma, cuya naturaleza es dirigirse hacia Dios, se aparta de él y se hace esclava del cuerpo. El mal nace del uso irresponsable del libre albedrío por parte del hombre. Frente al intelectualismo moral platónico, el mal no depende de la ignorancia, sino del mal uso del libre albedrío. 4.3. Libertad y libre albedrío Según la concepción cristiana, tras nuestra muerte, Dios nos pedirá cuentas de nuestros actos. Esto sólo puede ser así si somos responsables de nuestras acciones. En este sentido, Agustín distinguirá entre dos tipos de libertad: