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Asignatura: Teoría y Práctica de las Democracias, Profesor: Velazquez Vidal, Cristina, Carrera: Ciencias Políticas, Universidad: UCM
Tipo: Apuntes
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Este modelo busca superar la perspectiva de la democracia liberal-representativa en pos del interés público y el bien común, recurriendo al diálogo y a la argumentación como elementos para la toma de decisiones
¿Qué es la democracia deliberativa?
El fracaso del comunismo ha dejado a la democracia como única opción, más arrecian las críticas sobre su funcionamiento ya que aumenta la desconfianza en las clases políticas.
Así, surge la idea de democracia deliberativa como modelo que de un paso más en la dirección de las decisiones colectivas de forma que el conjunto de la ciudadanía resulte beneficiado.
BESSEN 1980: defiende una interpretación deliberativa que de sentido al gobierno de la mayoría, así como mecanismo institucionales que restringen su ejercicio. Diferencia entre dos tipos de opinión pública: una inmediata e irreflexiva (de la ciudadanía); otra más deliberativa que descansa sobre una información completa (la de los representantes).
A partir de este momento la deliberativa aparece como un modelo con identidad propia que busca superar las limitaciones de intereses parciales en beneficio del interés común. Se construye desde la crítica a una forma de democracia basada en la AGREGACIÓN DE PREFERENCIAS y a la NEGOCIACIÓN DE DIFERENTES INTERESES.
La pluralidad de las formas de vida define a la sociedad contemporánea ¿Cómo lograr entonces la igualdad de todos los ciudadanos?
Por el contrario la deliberativa apunta a la búsqueda colectiva de la mejor propuesta para todos, intercambiando razonamientos. Es un proceso en el que todos los ciudadanos superan sus intereses por el bien común. Además, se trata de un acuerdo que todos los implicados pueden aceptar.
Este proceso sería más legítimo que el actual, pues se basaría realmente en la voluntad del conjunto de la ciudadanía, que decidiría no sólo sobre los temas sino sobre la inclusión de esos temas en la agenda política.
B. MANNIN: opone el proceso de deliberación a la idea rouseeauniana de voluntad general (que es preexistente a los individuos); para él la voluntad se configura durante el proceso de deliberación, fuente en sí misma de legitimidad.
En este proceso se intercambian ideas y opiniones dando razones a favor o en contra de sus propuestas para alcanzar un acuerdo. La elección no es arbitraria, pues HAY VALORES MÁS CAPACES DE CONSEGUIR LA APROBACIÓN; PUEDEN SER JUSTIFICADAS.
El proceso de deliberación termina con la elección de una propuesta. Pero sus VIRTUDES no se agotan con el aumento de legitimidad:
El proceso termina con la elección de entre las distintas propuestas. La opción elegida será reflejo de la mayor fuerza de los argumentos que la respaldan.
Hay que recordar que las razones de la minoría también han sido tenidas en cuenta. Todos han formado parte de la discusión.
Tanto Cohen como Habermas se consideran demócratas radicales. Quieren expresar una visión horizontal de la política en la que no hay división entre una élite que toma las decisiones y una base. La democracia así entendida es una forma de autogobierno que requiere que el ejercicio legítimo del poder surja de la libre comunicación entre ciudadanos iguales. Cohen lo lleva hasta las últimas consecuencias. Habermas defiende la participación pero dentro del espacio de la sociedad civil.
La democracia se legitima si la autorización para ejercer el poder estatal surge de las decisiones colectivas de los miembros iguales de una sociedad, quienes son gobernados por ese poder
La soberanía reside en el pueblo por lo que los ciudadanos deben legitimar el ejercicio del poder político a través de la toma colectiva de decisiones:
Las decisiones pueden ser colectivas como resultado de la agregación de preferencias o como resultado del proceso deliberativo.
Hay que dar razones que sean aceptables para que influya en las propuestas. Para que una razón sea válida debe ser independiente del propio beneficio. Lo importante para Cohen no es la discusión sino el razonamiento público. La reflexión y análisis sobre las razones de uno puede sugerir nuevas implicaciones.
La deliberación en sí misma conduce a la protección de tanto las libertades políticas como de las no políticas; ya que razonamiento público conlleva la protección de libertades fundamentales. Los ciudadanos son los mejores jueces y defensores de sus intereses.
Participación ciudadana
Autogobierno deliberativo, autónomo e institucional. Autonomía porque los ciudadanos deciden los temas a tratar y proponen las soluciones.
Se necesitan espacios públicos para ejercer la participación: propuesta de poliarquía directamente deliberativa. Implica beneficios de compartir experiencias.
La responsabilidad de garantizar que estas condiciones se cumplan recae en las instituciones ya existentes. La labor de los organismos administrativos sería la de disponer de infraestructuras para la transmisión de información, experiencias, coordinación, etc. Se reducirán los costes del proceso deliberativo y además son necesarias si se pretende paliar los efectos negativos de que existan distintas fuerzas de poder entre distintos sectores sociales.
En resumen, es una propuesta de tintes federalistas: instituciones existentes marcarán las líneas generales que las unidades locales deben desarrollar.
Así pues, Los postulados básicos de la noción de democracia deliberativa 1 propuestos por Cohen son los siguientes:
a) los procesos de deliberación se realizan de forma argumentativa, o sea, a través del intercambio regulado de informaciones y de razones entre partes que introducen y examinan críticamente propuestas;
b) las deliberaciones son inclusivas y públicas. Nadie puede en principio ser excluido (…);
c) las deliberaciones están libres de cualquier coerción externa. Los participantes son soberanos en la medida en que se encuentran vinculados a los presupuestos de la comunicación y a las reglas procedimentales de la argumentación;
d) las deliberaciones están libres de cualquier coerción interna capaz de afectar la igualdad de los participantes. La toma de posición está motivada solamente por la fuerza no coercitiva del mejor argumento;
(^1) Ortiz Leroux, ya que escribe que: […] “el concepto de democracia deliberativa de
Cohen […] está cargado de una fuerza normativa de tal magnitud que resulta francamente difícil sostener su unidad y cohesión teórica internas y su capacidad de operacionalización. En efecto, el “padre” de la democracia deliberativa le exige mucho, demasiado a la deliberación, quizá más de lo que ella por sí misma pueda dar”.
e) las deliberaciones objetivan, en general, un acuerdo racionalmente motivado y pueden ser, en principio, desarrolladas sin restricciones o retomadas en cualquier momento. Las deliberaciones políticas, por su parte, deben concluirse contrastando la decisión de la mayoría (…);
f) las deliberaciones políticas abarcan todos los asuntos posibles de regulación teniendo en cuenta el interés igual de todos. Esto no implica, por tanto, que ciertos temas y objetos considerados tradicionalmente como “privados”, no puedan someterse a discusión (…);
g) las deliberaciones políticas se extienden, también, a la interpretación de necesidades y la transformación de preferencias y enfoques prepolíticos. Aquí, la fuerza consensual de los argumentos no se basa únicamente en un acuerdo sobre los valores previamente desarrollados en las tradiciones y formas de vida comunes
MODELO DE J. HABERMASS
Para Habermas el modelo liberal presenta la política como una mediación entre lo público y lo privado y por esa escisión el Estado limitaría su papel a salvaguardar los derechos privados. El papel del ciudadano es el de un mero portados de derechos que debe asegurar sus intereses privados tanto del Estado como del resto de individuos.
El planteamiento de Habermas recuerda a Rawls en cuanto a que ambos parten del estudio de la realidad social, en la que cada día hay más pluralidad. Las comunidades ya no se pueden unir en función de mitología común, rituales, etc. Las cosmogonías no gozan de acuerdo o solución respecto a discrepancias existenciales. Sin embargo, sí que se pueden encontrar formas comunes de convivencia, porque la necesidad de vínculos sociales se mantiene.
Aquí entra la Tª de la acción comunicativa: una teoría democrática que pretenda mantener la cohesión social entre toda esta pluralidad pasa necesariamente por la comunicación y, concretamente, por la discusión y por el debate. Ha de haber proposiciones comunes consensuadas.
Además, ha de diferenciarse la acción estratégica de la comunicativa: la primera parte con la intención de conseguir intereses personales. La segunda está orientada hacia el entendimiento (racional y sin restricciones internas o externas).
Además, presupone esa voluntad general deliberativa sin atender los distintos gradientes de poder. Advierte que los asuntos no tienen por qué alcanzar consenso último. También que los fines (al contrario que el modelo republicano) no son concluyentes.
Principios fundamentales de la democracia (paradigmas políticos)
La teoría discursiva habermasiana asume elementos tanto de la concepción liberal como de la concepción republicana, y los integra en el concepto de un procedimiento ideal para la deliberación y la toma de decisiones.
Así, podemos no conseguir consenso en el origen del universo, pero sí sobre el procedimiento legislativo y el ejercicio del poder.
Debe desarrollarse atendiendo a las distintas formas de comunicación a través de las cuales se forma la voluntad común: elección racional, compromiso y equilibrio de intereses.
La deliberación debe extenderse a todas aquellas materias que puedan regularse en igual interés de todos. Es por esto que teorías liberales desconfían, pues temen que socaven la protección jurídica de la esfera privada. Habermass responde que determinar qué es pública y qué privado también debe ser objeto de debate. Hablar de algo no implica necesariamente que la materia haya de ser regulada.
Habermas, como Cohen, se opone a cualquier tipo de jerarquización entre derechos políticos y derechos fundamentales. Cree en la separación entre Estado y sociedad.
La democracia deliberativa supone un proceso de formación de la opinión pública y la voluntad política basada en el entendimiento y la comunicación y entre la sociedad y el sistema político: racionalización discursiva en la toma de decisiones.
Deliberación y participación ciudadana
Resalta la importancia de que los ciudadanos se consideren entre sí como iguales, a pesar de credos y orígenes distintos. Por ello, desecha cualquier posibilidad de que en el debate participen fundamentalismos, que tienden a anular al contrario.
Habermas distingue entre:
Al igual que Cohen, Habermass habla del proceso ideal: razonamiento, libertad, igualdad, consenso…. = BIEN COMÚN
Se establece un límite en el tiempo que ponga fin a la deliberación, si no se alcanza el acuerdo se accede a fórmulas mayoritarias.
Habermas incorpora y dota de importancia tanto a la autonomía pública como a la autonomía privada, ambos elementos deben conciliarse de forma que una autonomía no perjudique a la otra: la autonomía política debe tomar cuerpo en la autoorganización de una comunidad que se de a sí misma sus leyes a través de la soberanía popular. Por su parte la autonomía privada de los ciudadanos debe tomar cuerpo en los derechos fundamentales que garantizan el imperio anónimo de la ley.
En cuanto a la ESFERA PÚBLICA 2 , se trata de un espacio social, situado entre lo público y lo privado. Hegel ya habló de sociedad civil como espacio de mediación entre lo público (universal) y lo privado (particular).
Es una red abierta y flexible, inclusiva de espacios públicos subculturales que se solapan unos con otros, donde se forman las ideas, opiniones (siempre en un marco de garantía de derechos fundamentales). Lo que otorga a estas opiniones personales pueden constituir opinión pública a través del razonamiento público (a diferencia de los sondeos que son sólo agregados de preferencias).
La opinión pública lo es en tres sentidos: su sujeto es público, se centra en asuntos de interés público, y es una opinión que se hace llegar a los demás.
La esfera pública no sólo detecta los problemas, también tiene que generar influencia en la esfera institucional. Son movimientos, agrupaciones de ciudadanos, es la sociedad civil:
Así, para que esto se cumpla las libertades comunicativas en la esfera política pública, el procedimiento democrático de resolución de conflictos y la canalización de poder con miembros propios son clave.
JUGARÁ UN PAPEL CLAVE LA ELABORACIÓN DE UNA CONSTITUCIÓN. Aquí se plasmará el contexto de la cultura política común, una especie de patriotismo constitucional.
El poder político deriva del poder comunicativo emanado de los ciudadanos. Habermass entiende el derecho como plasmación del poder comunicativo en poder administrativo. De poder válido a poder factico.
ASÍ, LO QUE POSIBILITA LA COMUNICACIÓN Y LA ARGUMENTACIÓN QUE LEGITIMA EL PODER POLÍTICO SON:
(^2) El surgimiento de la moderna esfera pública fue un fenómeno asociado al nacimiento de la sociedad burguesa democrática-liberal. Según Habermas, esta esfera pública merece ser catalogada de burguesa porque en realidad era un espacio reservado para los dueños de la propiedad privada. Y merece ser llamada democrática porque los dueños de la propiedad privada participan en la esfera pública como ciudadanos iguales y porque el acceso a la esfera pública, en teoría, era universal, es decir que se trataba de una esfera inclusiva. Está de más decir que esta esfera no era para nada inclusiva para la mayoría de la sociedad, que no pertenecía a burguesía
La democracia deliberativa es una tercera vía entre la liberal-representativa y el republicanismo. El debate es fundamental en cualquier teoría de la democracia.
Aceptabilidad frente a verdad o mentira (hay que analizar argumentos y consecuencias).
La democracia se basa en soberanía nacional; la deliberativa desarrolla la soberanía nacional de forma directa a través de la toma de decisiones