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Este documento proporciona una visión general del desarrollo semántico del lenguaje, abarcando los principales conceptos y etapas de este proceso. Explora la definición de semántica, los componentes del significado (denotación y connotación), y las diferentes fases del desarrollo semántico desde los 0 a los 5 años de edad. Se detallan aspectos como la adquisición de vocabulario, la formación de campos semánticos, la pragmática y la conciencia fonológica. El documento concluye con una tarea de elaboración de un mapa mental sobre los temas tratados, lo que lo convierte en un recurso valioso para estudiantes interesados en el desarrollo del lenguaje y la psicolingüística.
Tipo: Transcripciones
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REFLEXIÓN
QUE ES LA SEMÁNTICA
Componentes del significado Comúnmente, la semántica comprende dos componentes o formas de asignar el significado, que son: ● Denotación. El significado “estándar” de las palabras, el que registran los diccionarios y constituye su sentido “oficial”, más evidente, más referencial. ● Connotación. Aquellos sentidos secundarios que se atribuyen a un término y que no tienen que ver directamente con el referente enunciado, sino con ciertas características atribuidas a él por determinada cultura. Un ejemplo de esto último lo constituye la palabra “arpía”, cuyo significado denotativo es el de unos animales mitológicos de la antigua Grecia, que atraían con su canto a los marineros y luego de hacerlos naufragar contra las rocas, procedían a devorarlos. El significado denotativo de “arpía”, en cambio, se transmite por asociación imaginaria a las mujeres que se consideran malvadas, crueles, insoportables o traicioneras
En cuanto al desarrollo semántico (del léxico) distinguimos los periodos entre 0 a 10 palabras; entre 10 y 50 palabras; a partir de 50 palabras; a partir de los 2 años; a partir de los 5 años. De 0 a 10 palabras : Éstas aparecen en contextos determinados y rutinarios. Los niños no son capaces de generalizar el uso de las palabras a otros referentes “iguales”. De 10 a 50 palabras: El progreso en la adquisición es lento y las nuevas palabras están descontextualizadas. Aquí, además, suelen producirse dos errores: infraextensión, se limita el uso de una palabra a un ejemplar prototípico; o sobreextensión o sobregeneralización, que es el empleo de una misma palabra para designar “objetos” con características similares. En el aprendizaje de nuevas palabras los niños van formando campos semánticos (grupos de palabras que tienen alguna relación semántica entre sí). La mayor parte de grupos semánticos se refieren a personas, animales, alimentos,… Más o menos todos los niños no siguen el mismo proceso de adquisición. El tipo de vocabulario utilizado por los niños es referencial (nombres comunes) y menos palabras con función gramatical y de uso personal y expresivo (palabras con función gramatical, como son las preposiciones, pronombres –yo, mío, ese, qué quién…- y de uso personal-social para relacionarse –hola, adiós…- y expresar sentimientos –si, no, quiero…-)
A partir de los dos años hay un avance vertiginoso relacionado con la categorización y conceptualización de la realidad. Los niños van conformando campos semánticos más complejos, como es el caso de los adjetivos dimensionales (grande/pequeño; más adelante, largo/corto,…), la longitud de las oraciones y modo de combinar palabras y frases para formar oraciones (sintaxis). Varias características definen esta evolución (Berger y Thompson, 2007): ● Adquisición rápida de palabras mediante mapas conceptuales: en esta edad se entienden unas 14.000 palabras, esto es, cada día se adquieren unas 9 palabras. Esta velocidad de adquisición se debe a la elaboración de mapas conceptuales que permiten aportar significado a una nueva palabra después de solamente haberla oído una o dos veces. ● Diferenciación de vocabulario oído y vocabulario hablado: el léxico potencial de comprensión es más amplio que el vocabulario hablado. Además, la capacidad de comprensión depende de los propios intereses infantiles. ● Habla privada, habla social y pragmática: los niños emplean el habla privada como un discurso que se dirigen a sí mismos y que puede servir como guía para la conducta e, igualmente, como entrenamiento de las habilidades propias de la conversación, esto es, la pragmática. La pragmática es el aspecto del lenguaje relacionado con la comunicación efectiva con los demás (respetar turno, ceñirse a un tema, etc.). Con el desarrollo de estas habilidades se incrementa el uso de habla social, o discurso dirigido a otra persona para ser entendido.
A lo largo de este período, los niños adquieren los denominados géneros discursivos (organización del habla que sigue un determinado esquema). Las oraciones que producen tienen intencionalidad en la medida en que pretenden conversar, argumentar, dar explicaciones, etc. (Palacios, Marchesi y Coll, 2000). Desde los 5 años aparecen los términos supraordinados y subordinados, en relación con el término básico (por ejemplo, animal, perro, pastor alemán). Poco después los sinónimos y antónimos. Comienza el desarrollo metafonológico. A partir de este momento los niños empiezan a ser conscientes de las diferencias que suponen los cambios en ciertos sonidos (pato/gato) y de la estructura fonológica de las palabras (sílabas). Además, esta conciencia fonológica se encuentra muy estimulada por las actividades de lectura y escritura que se realizan. Al final de este período, los niños son capaces de reproducir las consonantes y las 7 combinaciones de consonantes y vocales, salvo, por ejemplo, los diptongos o sinfones, o las consonantes l, r, s, z (dando lugar a la denominada dislalia evolutiva).
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