Docsity
Docsity

Prepara tus exámenes
Prepara tus exámenes

Prepara tus exámenes y mejora tus resultados gracias a la gran cantidad de recursos disponibles en Docsity


Consigue puntos base para descargar
Consigue puntos base para descargar

Gana puntos ayudando a otros estudiantes o consíguelos activando un Plan Premium


Orientación Universidad
Orientación Universidad


...Desfibrilador ..., Traducciones de Psicología

Un libro q mandaron leer y aquí lo traigo

Tipo: Traducciones

2022/2023

Subido el 16/10/2023

dairis-carreazo-beleno
dairis-carreazo-beleno 🇨🇴

2 documentos

1 / 130

Toggle sidebar

Esta página no es visible en la vista previa

¡No te pierdas las partes importantes!

bg1
pf3
pf4
pf5
pf8
pf9
pfa
pfd
pfe
pff
pf12
pf13
pf14
pf15
pf16
pf17
pf18
pf19
pf1a
pf1b
pf1c
pf1d
pf1e
pf1f
pf20
pf21
pf22
pf23
pf24
pf25
pf26
pf27
pf28
pf29
pf2a
pf2b
pf2c
pf2d
pf2e
pf2f
pf30
pf31
pf32
pf33
pf34
pf35
pf36
pf37
pf38
pf39
pf3a
pf3b
pf3c
pf3d
pf3e
pf3f
pf40
pf41
pf42
pf43
pf44
pf45
pf46
pf47
pf48
pf49
pf4a
pf4b
pf4c
pf4d
pf4e
pf4f
pf50
pf51
pf52
pf53
pf54
pf55
pf56
pf57
pf58
pf59
pf5a
pf5b
pf5c
pf5d
pf5e
pf5f
pf60
pf61
pf62
pf63
pf64

Vista previa parcial del texto

¡Descarga ...Desfibrilador ... y más Traducciones en PDF de Psicología solo en Docsity!

Desfibrilador

© 2019, Gilraen Eärfalas

1ª edición: abril 2019 2ª edición: agosto 2020 3ª edición: febrero 2021 Gilraen Eärfalas

© de esta edición: julio 2021 Ediciones Venado Real [email protected]

ISBN: 978-9915-9363-9-

Dirección editorial y corrección: Juliana Del Pópolo Diseño de cubierta: Gilraen Eärfalas y H. Kramer Diagramación: H. Kramer

Reservados todos los derechos. No se permite la reproducción total o parcial de esta obra, ni su incorporación a un sistema informático, ni su transmisión en cualquier forma o por cualquier medio (electrónico, mecánico, fotocopia, grabación u otros) sin autorización previa y por escrito de los titulares del copyright. La infracción de dichos derechos puede constituir un delito contra la propiedad intelectual.

Contenido

Terapia intensiva Autopsia de un poeta Auto (Amor) Estima Esta noche no vas a apagar la luz Besos que dan explicación El corazón te lo rompiste tú Te van a herir el corazón Perdóname Cuando me hablan de ti Hoy no quiero ser fuerte Esdrújulas y agudas que no son tan graves Aprendiendo a estar sola Mamá, si un día desaparezco, no les creas Me dijo que yo era el amor de su vida Tu peor error Despedida número once Sin anestesia Baúl de granadas Máscaras Cuarto de choque Mi héroe se fue Siempre soy la mala de la historia La escala del dolor: del 1 a ti Te veo en todos lados Una mujer bicolor Diferente chico, el mismo bar Un pecho menos te hace más Costumbres No vi, no sentí, no hablé, no viví Cuando te encuentre Voces que fabrican sueños Te fui infiel Así es vivir con depresión

Dios, quien movió mi corazón para reeditar este libro. Esta cuarta edición fue por él. Mamá, la mujer que amputó sus alas para que yo no detuviera mi vuelo. Armando, gracias por creer en mí cuando yo me siento irremediable. Lissbeth, gracias por hacerme creer en ese amor que atraviesa fronteras y pantallas.

Querido lector:

No quiero prometerte el libro más feliz del mundo, de hecho, no sé si un par de hojas empastadas puedan merecer el título de ‘libro’, pero en pocas palabras, es una recopilación de sentimientos e historias que, según yo, les doy el toque poético para incluirlo en una de estas clasificaciones que te piden las librerías en línea.

Quizá no te saque risas, y puede que sean más lágrimas saladas que en todo el mar muerto, no se me da la motivación ni la superación personal al estilo Instagram ®.

Lo que hay en estas páginas son recuerdos que tenía que suturar porque estaban abiertos, con vasos desgarrados infectándose día a día porque quería hacer de cuenta que ya no están. Lo que no se habla, no se sana. Una herida no se debe cubrir de manera hermética, solo acumula bacterias, hongos, humedad, en las del alma pasa igual, destápala. Sé que a veces hablar no es opción, para mí, escribir es el principio de la curación. Todo lo que ves fue el proceso, desde asepsia hasta sutura. Cada texto es parte de mi fórmula: bálsamo, antiséptico, curita, gasa, transfusión, trasplante y antibiótico.

Y aquí estoy, reeditando por cuarta vez ya, mi pequeño desfibrilador, esperando que sea una agradable y triste charla conmigo, donde si no te ayudo a superar, al menos te ayudo a identificar qué cosas pueden estar escondidas en ese ático del aparente olvido , digo aparente porque cuando no estamos dispuestos a enfrentar algo lo encerramos en un closet viejo o lo escondemos como polvo debajo de la alfombra, al final, no se ve , pero allí sigue y si no hacemos algo con eso, empeora, sale o se pudre, así que, o le hacemos frente y lo tiramos o lo reparamos, pero de que algo debemos hacer, es ley.

No somos bodega, no somos tiradero, ni recicladores ni nada de esas cosas insensibles. Las apariencias engañan, el físico puede verse impecable, la casa puede estar reluciente, pero…

¿Qué hay dentro de los muebles? ¿Qué pasa cuando las luces se apagan? ¿Qué hay después de la media noche? ¿Qué canciones se escuchan cuando nadie está? ¿Qué lloramos cuando no paramos de reír? ¿Qué reímos para ocultar?

Dicen que algo no funciona bien en mi cabeza… y estoy de acuerdo.

Terapia intensiva

Tengo miedo de mí, de creer mentiras que mantengan mi corazón con tratamiento paliativo, de pensar que aún nos queda tiempo, que mañana voy a despertar y ya no sentiré este vacío en el ventrículo derecho.

He llorado tanto y es tan raro que aún no tenga un choque hipovolémico.

Hay metástasis en tantas partes de mi alma, pero una tomografía no me ayuda a localizarlas.

Sé que algo me duele, no puedo indicarlo en ningún cuadrante solo siento que irradia.

Tengo miedo de ti, de que me mientas para no seguir hiriéndome, de que sigas ligándome venas y, entonces, ya no encuentre retorno, de que solo tengas el papel de morfina en mi enfermedad.

La muerte es inminente, pero me haces creer que todavía quedan tres días más.

Una persona puede estar feliz sin sonreír, una persona puede sonreír y estar llorando por dentro.

Autopsia de un poeta

Llegó un nuevo cadáver y eso no era raro. Todos los días recibo decenas, abro y cierro anotando la causa de su muerte, esa es mi ordinaria rutina. Sin embargo, esta vez, la chica que lloraba afuera esperando respuestas me gritaba:

—¡Cuidado, es poeta! — ¿Qué tendría de diferente? ¿Qué relevancia tiene un oficio donde solo utiliza papiros y tinta? Es carne, sangre, todo en estado de descomposición, pero hay que escuchar las advertencias, pues nadie te advierte solo porque sí, lo aprendí tarde… mas lo aprendí.

Lo abrí, y fue similar a haberlo hecho años atrás con la caja de Pandora porque, aún sin circulación, brotaba tinta negra y se escuchaban palabras en el viento que juraría componían el poema más triste del universo.

Por mis dedos entraba una melancolía inexplicable, mis ojos se irritaban como si aquello fueran cenizas esparciéndose por la morgue. En efecto, era diferente, no solo era otro cuerpo, sino el de uno que poseía el arte de las letras, que entregó su vida a dejar sus fantasmas entre cartas. Era el cuerpo de alguien que llevaba sobre su sien las lágrimas de quizá mil personas, mil y una personas, incluyéndome.

La habitación no olía a sangre, olía a lamento, juraría que aún se movían sus manos.

La muerte, enferma de melancolía, también se rehusaba a llevárselo. Kronos pisaba el reloj con toda rabia por detener el tiempo. ¡Maldita la hora en que sucedió esto! Desaparece del mundo la única oportunidad de cambiar balas por letras, la única oportunidad de hacer que un niño tome un lápiz y no un arma. Desaparece la única forma verbal de explicar qué piensa el corazón. No es un muerto más, es un poeta menos y no sé cuántos quedan. ¡Oh, Dios! ¿Cuántos quedan? Solo tú sabes cuántos están en extinción.

Sólo tú sabes la fecha en que la tecnología va a reemplazarlos, algún programa como esos que ahora sacan música con una tecla. ¿Qué carajos sabrá una máquina de manifestaciones entre el latido y la razón?

Auto (Amor) Estima

¿Hola?, ¿me recuerdas? Nos conocimos hace muchos años, casi desde que comenzaste a tener uso de razón. Recuerdo cuando eras tan chiquita y te sentías la más linda del universo, y no, no era ninguna ilusión. ¡Lo creías porque era verdad! Eras tan segura en cada paso que dabas, tu vista siempre iba hacia adelante y nada ni nadie te hacía creer lo contrario.

Y yo… yo siempre estuve a tu lado, en forma de una vocecita, allí, cerquita de ti, recordándote que las estrellas sí andan por la tierra. Tenías tanta confianza que no importaban los días malos, pronto te levantabas con la cabeza en alto.

¿Ya me recuerdas? Estuve allí cada vez que alguien quería minimizarte. Soy la que te dijo que eres más que un número en la báscula o en la cinta métrica, más que una prueba o un papel con firma.

¿En serio no te suena familiar esto? Déjame decirte más: Solíamos ser amigas antes de que él llegara y deshilara las muchas heridas que con los años fuimos suturando. Fue poco a poco empujándome por la borda, pero quien me sacó por completo fuiste tú. Te dejaste engañar por él y aceptaste mi supuesta inexistencia y, entonces, comenzaste a ponerte un valor limitado y lo infinito que yo te había dicho lo mandaste al carajo.

¡Entiendo, entiendo! Dices que él te ama y quiere lo mejor para ti, pero entonces ¡no sé qué rayos hacen tantos libros en tu estante que no fuiste capaz de reconocer la maldita mentira aun estando pintada en letras grandes!

Le creíste que eras solo un costal de carne que, si se descuida un poco, deja de ser alguien. Le creíste que tu trabajo era el peor, que tus cualidades solo debían quedar como pasatiempos y que sola no llegarías lejos. Creíste todas esas cosas que antes tatuabas en tu piel diciendo «no». Sustituiste tu amor por la mediocridad y lo dejaste como nota pegada en tu memoria.

¡Mírate ahora! Tan insegura de ti, de vivir. Le ayudaste a cortarte las alas y a girarte la vida de modo que caminaras al reverso. Ahora quien se miente eres tú.

Dices que siempre fuiste así, pero recuerda cuando me aceptabas a mí. ¡No digas que somos desconocidas! Que, más que autoestima, desde el comienzo para ti fui autoamor porque de estima a amor siempre hubo una vida.

Nos conocemos muy bien. Y quien nos separa ahora, no es él, eres tú.

Esta noche no vas a apagar la luz

Esta noche déjame verte. Besar cada lunar, cada cicatriz, cada centímetro de ti.

Que cada beso sea una bandera de conquista en tu cuerpo, y cada caricia sea un nuevo camino que deba marcar en mapas, porque adentrarme en ti es correr el riesgo de perderme, llenarme de escalofríos por encontrarme ante la droga más adictiva entre cada movimiento de cintura.

No dejaré que cubras tu rostro, alejaré las sábanas y todo aquello que puedas usar para ocultarte que te quiero libre, sin ataduras, sin máscaras, y con los ojos bien abiertos.

Esta noche déjame amarte y hacer que te ames, sentir esa ola de éxtasis al mirar tus ojos y el mar completo al naufragar en tu boca. Mirar tu piel erizada, al encontrarse con mi aliento, desde tu cuello hasta el monte de Venus.

Déjame encender la luz, resbalarme por esos defectos que aseguras tener, tomar de punto cardinal tus estrías y de señalamiento cada marca que te ha plasmado la vida.

Dile a la inseguridad que al irse cierre la puerta, que esta noche quiero que seamos dos.

Tocarte como quien lee los mejores versos en braille, pero esta vez, no a ciegas porque hoy el interruptor se queda arriba.

Y también tú...

Si quieres.