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DESIGUALDAD DE GENERO -DISCRIMINACION
Tipo: Apuntes
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Como apunta Moya (2003) los prejuicios pueden implicar valoraciones tanto
positivas como negativas. Los prejuicios positivos son representaciones
mentales acerca de lo que se espera de alguien por tener una determinada
característica o cualidad mientras que los prejuicios negativos son ideas
despectivas acerca de una persona o grupo que promueven la discriminación
(Ashmore, 1970).
Existe una tendencia de valores de medias más altas para los varones, lo cual indica un mayor desarraigo en las mujeres de las creencias de género y una mayor consolidación de los estereotipos en el género masculino. Esto evidencia que ellos tienen más arraigados los estereotipos tradicionales de género y que algunos valores tradicionales de la masculinidad se tienen en gran estima, devaluando los asociados a la feminidad tradicional. Son ellas las que lideran la deconstrucción de los estereotipos en relación a los varones. En relación al desapego de estos prejuicios, observamos que los relacionados con los roles de maternidad-paternidad y feminidad- masculinidad son los que se han ido deconstruyendo en mayor medida. Un elemento que puede contribuir al desarraigo de algunas de estas creencias, es que en la última década se han intensificado las campañas de promoción de los derechos de las mujeres, principalmente orientadas a ellas como las personas que han sufrido más discriminación. Por otra parte, los varones podrían estar experimentado una cierta resistencia al cambio frente a la necesidad de construir nuevos modelos de masculinidad.
Las creencias propiamente dichas tienen un rango valorativo tan importante que se constituyen en una ética que justifica y emite juicios de valor sobre prácticas sociales como las relaciones de género. Se ha propuesto que la creencia posee una serie de características, a saber:
a. Se asume sin necesidad de una comprobación filosófica o lógica sino por conformidad.
b. El individuo que la asume jamás la pone en tela de juicio.
c. Para defenderla el individuo repite una argumentación aprendida mecánicamente.
d. La creencia tiene la función de proporcionar certidumbre psicológica.
Los roles determinan acciones y comprenden las expectativas y normas que una sociedad establece sobre cómo debe actuar y sentir una persona en función de que sea mujer o hombre, prefigurando, así, una posición en la estructura social y representando unas funciones que se atribuyen y que son asumidas diferencialmente por mujeres y hombres. Los roles femeninos son los relacionados con todas las tareas asociadas a la reproducción, crianza, cuidados, sustento emocional… y están inscritos, fundamentalmente, en el ámbito doméstico. Los roles masculinos están asociados a las tareas que tienen que ver con el productivo, el mantenimiento y sustento económico, principalmente desarrollados en el ámbito público.
Según Archer (1996, cit. por Myers 1999) indica que los roles según el género dependen de la cultura; es decir, las expectativas acerca del comportamiento de hombres y mujeres están definidas por un conjunto de normas. Tradicionalmente, los hombres son los que inician una relación, conducen el coche y pagan la cuenta, mientras que las mujeres cocinan, se ocupan de la ropa de los hijos y hacen la compra.
Los estereotipos de género son un conjunto estructurado de creencias compartidas dentro de una cultura o grupo acerca de los atributos o características que posee cada sexo (Moya, 2003), son concepciones preconcebidas acerca de cómo son y cómo deben comportarse las mujeres y los hombres (Delgado, Novoa y Bustos, 1998). Las creencias estereotipadas de género, junto con la identidad e ideología de género, permean en las conductas discriminatorias basadas en la diferenciación de una persona como mujer u hombre. El género es una representación cultural que contiene ideas, prejuicios, valores, interpretaciones, normas, deberes, mandatos y prohibiciones sobre la vida de las mujeres y de los hombres. Es así como se asume que ellos y ellas tienen su propia función en la vida, "según el tipo ideal históricamente construido" (Fisas, 1998). Los hombres valoran atributos que refuerzan en las mujeres una feminidad de
Es fácil estereotipar, pero es difícil tener cuidado al dirigirse a los niños y a las niñas, las cosas que se dicen, las suposiciones que se hacen, especialmente en un mundo moderno que requiere un papel más activo y equitativo de la mujer en todos los aspectos de la sociedad.
Es una evidencia de que algo que se dice o manifiesta es verdadero y cierto tiene un sentido relacionado a las características o atribuciones que se da en una sociedad hacia los hombres y mujeres, se puede manifestar como una representación de algo que coloca al individuo a desenvolverse como si ese algo fuese realidad, son experiencias previas tienen que ver con lo que se conoce como estereotipos de género, que se trasfieren en la familia, comunidades, la universidad, el trabajo, los medios de comunicación, la presión de grupo también juega un papel importante en la manera de actuar y de comportarse de los miembros de la pareja, condicionando su pensamiento y comportamiento para que se adecue a lo que la sociedad considera como correcto, o digamos de la conducta hacia cada sexo.
Las competencias son adquiridas mediante el aprendizaje y la formación; son una herramienta fundamental y las capacidades son aptitudes que para desempeñar una determinada tarea esto se da en los hombres y las mujeres se puede decir que la mujer, por lo general, contrae matrimonio a una edad más temprana que el hombre, y que al tomar una relación seria con un hombre tiene que tener la necesidad de tener hijos, y a que al momento de salir al mundo exterior no pueden valerse por sí mismas sino en ayuda del hombre y en cambio los hombres son la pieza fundamental ya sea para poder hacer todas las cosas que la sociedad misma le impone, las afirmaciones adecuadamente dichas poseen un condición calificativa que se forman en una emisión de corduras de valor sobre experiencias sociales como las recomendaciones de género.
Competencias y capacidades entre ellos están:
✓ Las mujeres son más románticas que los hombres. ✓ El atractivo físico es mucho más importante para los hombres que para las mujeres. ✓ Los hombres son más aptos que las mujeres ya que tienen más facilidad al ejercer una carrera que tenga que ver con conocimientos lógicos. ✓ El hombre es el que tiene dar el sustento del hogar. ✓ Las mujeres son delicadas y los hombres rudos. ✓ Los hombres representan la razón y el resguardo. ✓ Las mujeres son más aptas para ejercer carreras como (estética, repostería) ✓ Las mujeres tienen son más dulces que los hombres. ✓ Las mujeres son débiles ante los problemas que suelen tener. ✓ Las mujeres son para la casa y los hombres para la calle.
El pensamiento categorial es un componente de manera en el que las personas alcanzan su medio o ambiente social en un grado de jerarquía dentro un orden. El género es la construcción social y cultural que define las diferentes características emocionales, afectivas, intelectuales, así como los comportamientos que cada sociedad asigna como propios y naturales de hombres o de mujeres. En la actualidad, la realidad y la situación social han sido modificadas a través de diversos cambios estructurales que intentan eliminar las desigualdades de género. Sin embargo, los estereotipos no se han ido modificando y adaptando a la nueva situación social lo que produce una distancia mayor entre ésta y los estereotipos.
científicos sociales y feministas del mismo modo que el Nuevo Mundo fue “descubierto” por los europeos cinco siglos antes: los académicos norteamericanos y las feministas se dieron cuenta que existía la opresión de género en México y el resto de América Latina y anunciaron que era un rasgo cultural particular entre los hombres de habla hispana (González y Gutmann, 2005; en Garda y Huerta, 2007).
Castañeda (2007), señala que el machismo es difícil de definir, sin embargo, todos lo reconocemos o lo experimentamos, sobre todo las mujeres. Lo define como:
“Un conjunto de creencias, actitudes y conductas que descansan sobre dos ideas básicas: por un lado,la polarización de los sexos, es decir, una contraposición de lo masculino y lo femenino según la cual no sólo son diferentes, sino mutuamente excluyentes; por otro, la superioridad de lo masculino en las áreas consideradas importantes por los hombres” Por su parte Bonino (1998), en un intento por “desactivar” las maniobras masculinas de dominio, hace referencia a lo que él llama “micromachismos”, definiéndolos como las prácticas de dominación masculina en la vida cotidiana, las cuales suelen estar en los límites de la evidencia y por lo tanto, de la conciencia, intentando con estas prácticas:
Castañeda (2007), también nos dice que el machismo no significa necesariamente que el hombre golpee a la mujer o que la encierre en la casa, para esta autora el machismo puede manifestarse como una actitud hacia los demás con miradas, gestos o falta de atención y la persona que está del otro lado lo percibe con toda claridad y se siente disminuida, retada o ignorada.
A esto Castañeda (2007) le llama machismo invisible, que está tan profundamente arraigado en las costumbres y en el discurso que se ha vuelto
invisible cuando no despliega sus formas más flagrantes, como el maltrato físico o el abuso verbal.
Para los fines de la presente investigación tomaremos la definición de Montalvo y García (2007) , que consideran al machismo como una manifestación de la masculinidad o un tipo de masculinidad y por lo tanto, es algo construido social y culturalmente en donde predomina la actitud de que el hombre es superior a la mujer (y a otros hombres) y esto debe manifestarlo con agresividad, violencia y sexualidad exageradas.
En cuanto a una definición propia, se definiría al machismo como una ideología de superioridad del hombre hacia la mujer, basada en la concepción social y cultural del hombre de poder y con poder (desde un contexto patriarcal), y se tomaría al machismo como una actitud o conducta de sometimiento y control que se manifiesta cuando se pierde estabilidad en el rol masculino esperado y que converge en actos violentos.
Según José Marti Para lograr un acercamiento a la teoría de género confieso que ha resultado un tanto sobrecogedor e inquietante para mí; teniendo en cuenta que constituía un campo del conocimiento desconocido, pues aunque soy psicólogo de profesión y poseo una formación integral no imaginé que este tema fuese tan complejo y abarcador , además de las implicaciones que tiene toda la raza humana en esta cuestión, desde ya me sumo a los que han aprendido a mirar el mismo asunto pero desde una perspectiva diferente. Propongo remontarnos a la historia y mirar en retrospectiva para lograr hacernos de una visión lo más coordinada y completa posible acerca del género y de las implicaciones que tiene para todos y todas.
Uno de los que marca un debate terminológico y filosófico entorno al término género es (Robert Stoller) , quien a finales de la década de los sesenta logra publicar el libro ¨Sexo y género¨ donde hace una evidente separación del sexo biológico del género social, lo que causa mucha polémica, marcando una oposición o tensión al respecto. Alude que el sexo apunta a los rasgos
patrimonio. Lo que significa que cuando una mujer se quiere salir de lo que se considera como ¨ natural ¨, o sea, que no quiere ser madre ni ocuparse de la casa, se le tacha de antinatural.
Una de las ciencias que se interesó por estudiar las maneras como las sociedades manejan este conflicto es la antropología, los papeles sexuales, supuestamente originados en una división del trabajo basado en la diferencia biológica los describe etnográficamente, por ello busca establecer que tan variables son, comparándolos transculturalmente. Estos papeles, que marcan la diferente participación que tienen los hombres y las mujeres en las instituciones sociales, económicas, políticas y religiosas, incluyen las actitudes, valores y expectativas que una sociedad dada conceptualiza como femeninos o masculinos.
Otra referencia significativa a las diferencias entre los sexos fue la que se hizo a partir del concepto de estatus , (Linton 1942) ya señala que todas las personas aprenden su estatus sexual y los comportamientos apropiados a ese estatus. Dentro de esa línea se concebía a la masculinidad y a la femineidad como estatus instituidos que se vuelven identidades psicológicas para cada persona. La mayor parte del tiempo, las personas están de acuerdo con el estatus asignado, pero ocurre que a veces alguna persona no lo está.
Sí, tanto Stoller como Money en sus estudios muestran dos evidencias fundamentales: algunos individuos no pueden ser clasificados en machos o hembras desde el punto de vista del dimorfismo sexual porque poseen los caracteres sexuales secundarios poco marcados; otras personas que morfológicamente se encuentran bien definidas sexualmente, declaran sentirse en un cuerpo equivocado.
El sistema sexo/género lo define como:
“conjunto de disposiciones por el cual la materia prima biológica del sexo y la procreación humanas son conformadas por la intervención humana y social y satisfechas en una forma convencional, por extrañas que sean algunas de las convenciones.”
Rubin hace un análisis de la esencia del libro de Levi Strauss “Las estructuras elementales del parentesco”, señalando que entiende el parentesco como una imposición de la organización cultural sobre los hechos de la procreación biológica; asimismo, que el matrimonio es una forma básica de intercambio de regalos, donde la mujer es el regalo y el tabú del incesto es la vía para garantizar que el intercambio sea entre familias.
A este respecto plantea acertadamente la Dra. Norma Vasallo Barrueta que la igualdad de derechos es una condición necesaria; pero no suficiente para alcanzar una igualdad real porque los procesos generadores de desigualdad están implícitos en los valores, los símbolos, las formas específicas en que se relacionan los seres humanos en cada sociedad y que se transmiten en el proceso histórico cultural de formación subjetiva y educación de las personas desde antes de su nacimiento. Un proceso tan complejo e invisibilidad en las múltiples formas y contenidos de la socialización no puede cambiar solo bajo los efectos de una ley; se hace necesario entonces, influir directamente en los mecanismos y factores sociales que lo generan y orientar la acción, específicamente para lograr cambios en los sectores más vulnerables, los que se encuentran más desfavorecidos por la desigualdad.
Betty Friedan en 1963 publica ¨ la Mística de la Feminidad ¨, estudios de mujeres que luego devendrían en programas de estudios feministas y por último en programas de estudios de género, integrando una visión cada vez más interdisciplinaria, resultado de la fuerza del movimiento feminista con una mirada cultural, política radical y revolucionaria. Controversia que llevó a la separación entre feministas marxistas y feministas radicales, y tenía que ver con la universalidad de la opresión de las mujeres y el papel de la familia como su causa. Las primeras opinaban que las radicales no tomaban en consideración las diversas formas de opresión (obreros y campesinos) y las segundas consideraban que las primeras minimizaban la opresión. La antropología, había corroborado que en todas las épocas y en todas las sociedades las mujeres han estado subordinadas, no importa cuales fueran los
Podemos afirmar que la categoría de género es multidimensional: tiene una dimensión biológica, una social, una económica, una subjetiva y otra política. Las dimensiones biológica y social reflejan las diferencias de nacer macho o hembra (sexo), tales como prohibiciones, normativas, costumbres, todo un deber ser. Ello se traduce en la cultura patriarcal y la subjetividad social, generalizándolo a través de la familia, la escuela, las instituciones laborales y las religiosas. Cómo se presenta lo femenino y lo masculino, la representación de los roles tradicionales, cargados de simbolismo (lo que se debe hacer y no se debe hacer).
Lo que permite visualizar y reconocer la existencia de relaciones de jerarquía y desigualdad entre hombres y mujeres, expresadas en opresión, injusticia, subordinación, discriminación hacia las mujeres en la organización genérica de las sociedades. Esto se concreta en condiciones de vida inferiores de las mujeres en relación con las de los hombres. Entonces podemos afirmar que el problema radica en las diferencias que se construyen sobre las desigualdades, ello nos lleva inevitablemente a otro de los presupuestos teóricos que tiene el género, la subjetividad como producto y como proceso reproductor del género. Sí, la subjetividad individual social como productora y reproductora del género, productos que están a nivel de la cultura y lo simbólico en la sociedad, un ejemplo vívido del asunto lo encontramos en el tema de la virginidad de la mujer, de ese llamado deber ser. Los seres humanos somos un producto del género, la relación que establecemos con la sociedad y las instituciones construye nuestra subjetividad y por ende la personalidad. Adquirimos la identidad de género y sexual que luego se van enriqueciendo, lo que demuestra que el contexto es importante para lo que somos, la subjetividad se está formando a lo largo de la vida, tiene una función mediatizadora que puede ser grupal y por supuesto individual.
Los componentes que conforman la subjetividad como producto y como proceso reproductor del género son: el biológico que plantea que lo recibimos está marcado por lo que somos (machos y hembras), ello está presente en el desarrollo subjetivo, la influencia que recibimos está determinada por lo que se espera que seamos. El social como sistema de ideas compartidas entorno a un objeto representacional, tiene una dimensión informativa que no se fundamenta
científicamente, funciona como orientadora de las personas, de cómo incorporamos lo nuevo. Se trasmite de grupo a grupo y de grupo a individuos como referente de interpretación de lo que acontece. A este respecto Martínez Benlloch y Bonilla plantea:
“…para la construcción de su identidad, los individuos a pesar de los cambios generacionales, continúan utilizando modelos generizados de tal forma que la construcción de los géneros será al mismo tiempo, proceso y producto de su representación social. La representación social del género incide en su construcción en el plano subjetivo (individual) y la representación subjetiva del género influye en su construcción social.”
Esto nos permite comprender que la identidad está dada como un sistema de codificación que autorreferencia al sujeto, es la síntesis de un proceso por el que las personas establecen la diferencia entre el yo y la alteridad o los otros individuos, en lo que la diferencia sexual es fundamental. Lo que permite replantearnos el yo (soy yo y no el otro, como sistema de codificación). La identidad debe entenderse como expresión de dinámicas de origen interno y externo del sujeto.
Ahora bien, se hace necesario hacer una clara diferenciación en lo que respecta a la definición de identidad, como parte del sexo y como parte del género. El primero se refiere a la elaboración cognitiva que ambos sexos realizan partiendo de la toma de conciencia de su propia imagen corporal, de su sexo morfológico, lo que implica la autopercepción y convicción de la pertenencia a un sexo determinado y la comprensión de lo que ello supone; es un juicio de auto clasificación como hombre o mujer basada en aquellos aspectos que a lo largo de la historia de la especie, han ido incorporando culturalmente al hombre y a la mujer. El segundo es resultado de un proceso evolutivo por el que se interiorizan las expectativas y normas sociales relativas al dimorfismo sexual y hace referencia al sentido psicológico del individuo de ser varón o mujer con los comportamientos sociales y psicológicos que la sociedad designa como femeninos o masculinos.
contra el funcionalismo parsoniano. Se reclutó a Erwin Goffman como un interaccionista, a pesar que éste se declaraba un funcionalista y simpatizante de la teoría parsoniana (Verhoeven, 1993), y Harold Garfinkel (1967: 68) formuló su propio enfoque - la etnometodología - renegando tempranamente de su maestro en Harvard y calificando con ironía al homoculturalis parsoniano como un simple "tonto" (dope) sin capacidad de juicio.
El funcionalismo era un ejemplo de teoría macro que volaba en un cielo demasiado alto y debía ser llevada al mundano terreno de lo micro, de la vida cotidiana. El estructuralismo de Claude Lévi-Strauss (1995 ) en Francia era el blanco de la misma crítica, así como el marxismo ortodoxo en Alemania mediante la "crítica" - inspirada parcialmente en Max Weber - de Max Horkheimer y Theodor W. Adorno (1998), también redescubierta hacia fines de los años 1960 aunque su formulación inicial es de 1944.
La praxis funcionalista
El concepto de sistema social llevado a sus diferentes planos hace posible mirar al funcionalismo desde una óptica diferente. No se trata de capitular ante la microsociología y redescubrir que se pueden observar funciones y disfunciones, manifiestas o latentes, en la vida cotidiana o de perfeccionar diferentes facetas del AGIL (Münch, 1982), sino de testear el método funcional en diferentes escenarios y bajo diversas presiones. Basándose en el esquema de planos o niveles de sistemas sociales de Luhmann (1975) , el cual distingue solamente tres niveles: interacción, organización y sociedad, podemos añadir como sistemas intermedios a grupos, redes u otros tipos de sistemas sociales
Armin Nassehi (2011: 62 y ss.) aconseja, en este sentido, un "funcionalismo operativo", es decir, focalizar la atención en el plano de las operaciones, de las prácticas y del(los) presente(s). Su estrategia consiste en mantener el esquema problema/solución, pero desplazar la mirada hacia la solución, es decir, preguntar: "para qué problema puede ser tal o cual práctica una solución" (Nassehi, 2011: 65 ). Esto lleva a Nassehi a defender una postura metodológica de carácter hermenéutico y etnometodológico. Esta maniobra resulta instructiva
respecto de las alternativas que el método funcional posibilita, pero remite solamente a la crítica microsociológica.
El método funcional se puede conducir de manera más radical, es decir, probarse como explicación científica en la praxis de observación de la sociedad, en todos sus niveles. Para esto, no es suficiente con cambiar el foco hacia las soluciones, sino que se hace preciso subrayar el carácter contingente del esquema problema/solución en ambos lados, y ver cómo éste se comporta en diferentes niveles.
En primer término, la forma problema/solución prueba ser solución a un problema autoconstruido en sistemas de comunicación codificada, i.e. sistemas funcionales, los que a su vez producen nuevos problemas con cada so lución. A nivel de estos sistemas puede operar el esquema funcional de manera reflexiva y, con esto, generalizarse a nivel de la sociedad. Con cada problema científico se construyen soluciones funcionalmente equivalentes y estas, a su vez, pueden referir a problemas igualmente equivalentes y crear otros nuevos, para el propio sistema o para otros sistemas. La penicilina probó ser solución ante el problema autoconstruido de la proliferación de los microbios, los cuales, como señala Bruno Latour (1993), surgieron únicamente gracias a la praxis científica. Los métodos de Pasteur se probaron exitosamente luego como solución técnica para la limpieza de la leche, y gracias a esto posteriormente el problema de su consumo generalizado como política pública.
Las interacciones pueden tener una reflexividad similar para el tratamiento del esquema problema/solución, pero su generalización es más bien limitada. Cada tratamiento del esquema problema/solución puede tratarse con cualquiera de los dos lados, i.e. puede ser solución o problema. Como aconseja Nassehi, puede preguntarse qué problema(s) se resuelve(n) con tal o cual práctica (solución), por ejemplo, con acostumbrar regalar flores a la pareja en alguna festividad o qué problemas se crean con dicha solución y las posibles soluciones equivalentes. A diferencia de los sistemas funcionales, en las interacciones puede perderse de vista en cualquier momento la práctica de solucionar problemas, problematizar soluciones o preguntarse por el esquema