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Diagnostico de horizontes, Apuntes de Geología

Asignatura: Geología, Profesor: , Carrera: Biología, Universidad: UMA

Tipo: Apuntes

2014/2015

Subido el 15/09/2015

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HORIZONTES DIAGNÓSTICOS
Los horizontes diagnósticos son aquellos horizontes del suelo que tienen una serie de propiedades que son utilizadas para la
clasificación de los suelos. Como las características de los horizontes son originadas por los procesos de formación del suelo, el
uso de los horizontes diagnóstico para clasificar suelos, relaciona el sistema de clasificación con la génesis del suelo. Solo vamos a
trabajar con los horizontes más frecuentes en regiones de clima templado, que son los que figuran en negrita y subrayados.
a) HORIZONTES SUPERIORES RELACIONADOS CON LA MATERIA ORGÁNICA
Estos horizontes pueden ser de dos tipos: orgánicos y minerales. El horizonte orgánico O formado por la hojarasca o restos
orgánicos recientemente acumulados no se considera horizonte diagnóstico. El horizonte orgánico H formado en medios inundados
(pantanos, turberas, etc.) por la acumulación de materia orgánica que sufre los procesos de humificación, sí se considera horizonte
diagnóstico y se denomina hístico.
HORIZONTE H HÍSTICO
Es un horizonte orgánico con un contenido en carbono orgánico del 30% como mínimo y que tiene su límite superior dentro
de los 40 cm de la superficie, con un espesor entre 20 y 40 cm. Una capa superficial de materia orgánica menor de 25 cm de
espesor también se puede calificar como un horizonte H hístico si tiene el 16% o más de carbono orgánico cuando la fracción
mineral contiene más del 60% de arcilla, o un 8% o más de carbono orgánico cuando la fracción mineral no contiene arcilla, o
una cantidad proporcional intermedia de carbono orgánico para contenidos intermedios de arcilla. El mismo criterio se aplica a
una capa labrada, con 25 cm o más de espesor.
Los horizontes A minerales pueden ser de varios tipos, pero si se trata de una capa labrada (capa del arado) no constituye un
horizonte diagnóstico, simplemente representa el horizonte Ap. Para reconocer dicho horizonte debemos analizar el tipo de
vegetación (que sea de cultivo y no natural) y la actividad humana.
Si no es un Ap, se pasa a comprobar si se trata de un horizonte hecho por el hombre que se denomina A fímico.
HORIZONTE A FÍMICO
El horizonte A fímico es una capa superficial hecha por el hombre, de 50 cm o más de profundidad, que se formó mediante un
continuo abonado durante mucho tiempo, con mezclas de tierra. El horizonte A fímico generalmente contiene artefactos tales
como trozos de ladrillo y cerámica en toda su profundidad. El horizonte Ap no es A fímico, a no ser que mida 50 cm o más.
Si no se trata de un Ap o A fímico, el horizonte A puede ser ócrico, móllico o úmbrico. Para ello comprobaremos los
siguientes cuatro requisitos, de tal forma que si no cumple al menos uno de ellos, el horizonte se considera:
HORIZONTE A ÓCRICO
1.- El horizonte tiene estructura edáfica y no es a la vez macizo y duro o muy duro cuando se seca.
2.- El horizonte tiene un color con un croma menor de 3,5 en húmedo y un valor menor de 3,5 en húmedo y un valor menor de 5,5
en seco. Aclaración sobre el color: 7,5YR (5/4): 7,5YR es el matiz; 5 es el valor y 4 es el croma.
3.- En relación con el espesor, el horizonte debe cumplir una de las siguientes opciones:
a) Si el horizonte descansa directamente sobre roca dura, un horizonte petrocálcico, un horizonte petrogypsico o un duripán
(horizonte duro), el espesor debe ser de 10 cm, o más.
b) Si el solum (horizontes A, E y B) tiene menos de 75 cm, el espesor debe ser, por lo menos, de 18 cm y superior a 1/3 del
espesor del "solum".
c) Si el solum tiene más de 75 cm, el espesor debe ser superior a 25 cm.
La medida del espesor de un horizonte A móllico debe incluir los horizontes de transición en los que las características del
horizonte A sean predominantes, por ejemplo, AB, AE o AC.
4.- El contenido en carbono orgánico (C.O.) es, como mínimo, del 0,6 % en todo el espesor del horizonte (materia orgánica =
C.O. x 1,74). El límite superior del contenido en carbono orgánico del horizonte A móllico es el límite inferior del horizonte H
hístico (30%) y límite inferior del horizonte O (35%).
Si el horizonte cumple esos cuatro requisitos, entonces no es ócrico y podría ser:
HORIZONTE A MÓLLICO: si el grado de saturación (V) es igual o superior al 50%.
HORIZONTE A ÚMBRICO: si el grado de saturación (V) es menor del 50%.
Los horizontes A móllico y A úmbrico son evolucionados, casi negros, con mucha materia orgánica, por lo que se designan
con la nomenclatura Ah. Para el horizonte A ócrico no hay un límite establecido. Nosotros le pondremos la “h” si su contenido en
carbono orgánico es superior a 0,6%, siempre y cuando tenga una cierta cantidad mayor que el subyacente.
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HORIZONTES DIAGNÓSTICOS

Los horizontes diagnósticos son aquellos horizontes del suelo que tienen una serie de propiedades que son utilizadas para la clasificación de los suelos. Como las características de los horizontes son originadas por los procesos de formación del suelo, el uso de los horizontes diagnóstico para clasificar suelos, relaciona el sistema de clasificación con la génesis del suelo. Solo vamos a trabajar con los horizontes más frecuentes en regiones de clima templado, que son los que figuran en negrita y subrayados.

a) HORIZONTES SUPERIORES RELACIONADOS CON LA MATERIA ORGÁNICA

Estos horizontes pueden ser de dos tipos: orgánicos y minerales. El horizonte orgánico O formado por la hojarasca o restos orgánicos recientemente acumulados no se considera horizonte diagnóstico. El horizonte orgánico H formado en medios inundados (pantanos, turberas, etc.) por la acumulación de materia orgánica que sufre los procesos de humificación, sí se considera horizonte diagnóstico y se denomina hístico.

HORIZONTE H HÍSTICO Es un horizonte orgánico con un contenido en carbono orgánico del 30% como mínimo y que tiene su límite superior dentro de los 40 cm de la superficie, con un espesor entre 20 y 40 cm. Una capa superficial de materia orgánica menor de 25 cm de espesor también se puede calificar como un horizonte H hístico si tiene el 16% o más de carbono orgánico cuando la fracción mineral contiene más del 60% de arcilla, o un 8% o más de carbono orgánico cuando la fracción mineral no contiene arcilla, o una cantidad proporcional intermedia de carbono orgánico para contenidos intermedios de arcilla. El mismo criterio se aplica a una capa labrada, con 25 cm o más de espesor.

Los horizontes A minerales pueden ser de varios tipos, pero si se trata de una capa labrada (capa del arado) no constituye un horizonte diagnóstico, simplemente representa el horizonte Ap. Para reconocer dicho horizonte debemos analizar el tipo de vegetación (que sea de cultivo y no natural) y la actividad humana.

Si no es un Ap, se pasa a comprobar si se trata de un horizonte hecho por el hombre que se denomina A fímico.

HORIZONTE A FÍMICO

El horizonte A fímico es una capa superficial hecha por el hombre, de 50 cm o más de profundidad, que se formó mediante un continuo abonado durante mucho tiempo, con mezclas de tierra. El horizonte A fímico generalmente contiene artefactos tales como trozos de ladrillo y cerámica en toda su profundidad. El horizonte Ap no es A fímico, a no ser que mida 50 cm o más.

Si no se trata de un Ap o A fímico, el horizonte A puede ser ócrico, móllico o úmbrico. Para ello comprobaremos los siguientes cuatro requisitos, de tal forma que si no cumple al menos uno de ellos , el horizonte se considera:

HORIZONTE A ÓCRICO

1.- El horizonte tiene estructura edáfica y no es a la vez macizo y duro o muy duro cuando se seca. 2.- El horizonte tiene un color con un croma menor de 3,5 en húmedo y un valor menor de 3,5 en húmedo y un valor menor de 5, en seco. Aclaración sobre el color: 7,5YR (5/4): 7,5YR es el matiz; 5 es el valor y 4 es el croma. 3.- En relación con el espesor, el horizonte debe cumplir una de las siguientes opciones: a) Si el horizonte descansa directamente sobre roca dura, un horizonte petrocálcico, un horizonte petrogypsico o un duripán (horizonte duro), el espesor debe ser de 10 cm, o más. b) Si el solum (horizontes A, E y B) tiene menos de 75 cm, el espesor debe ser, por lo menos, de 18 cm y superior a 1/3 del espesor del "solum". c) Si el solum tiene más de 75 cm, el espesor debe ser superior a 25 cm. La medida del espesor de un horizonte A móllico debe incluir los horizontes de transición en los que las características del horizonte A sean predominantes, por ejemplo, AB, AE o AC. 4.- El contenido en carbono orgánico (C.O.) es, como mínimo, del 0,6 % en todo el espesor del horizonte (materia orgánica = C.O. x 1,74). El límite superior del contenido en carbono orgánico del horizonte A móllico es el límite inferior del horizonte H hístico (30%) y límite inferior del horizonte O (35%).

Si el horizonte cumple esos cuatro requisitos, entonces no es ócrico y podría ser:

HORIZONTE A MÓLLICO: si el grado de saturación (V) es igual o superior al 50%.

HORIZONTE A ÚMBRICO: si el grado de saturación (V) es menor del 50%.

Los horizontes A móllico y A úmbrico son evolucionados, casi negros, con mucha materia orgánica, por lo que se designan con la nomenclatura Ah. Para el horizonte A ócrico no hay un límite establecido. Nosotros le pondremos la “h” si su contenido en carbono orgánico es superior a 0,6%, siempre y cuando tenga una cierta cantidad mayor que el subyacente.

b) HORIZONTES INTERMEDIOS DE ALTERACIÓN O ACUMULACIÓN

En regiones con clima templado, los horizontes intermedios pueden ser de dos tipos (cámbico y árgico). Para su diferenciación procederemos a comprobar si el horizonte subsuperficial (por debajo del horizonte A o E, si existe) tiene un contenido en arcilla netamente mayor que el horizonte situado encima. Si es así, comprobamos que cumple los requisitos para ser un horizonte B árgico (Bt).

HORIZONTE B ÁRGICO

1.- La textura debe ser franco arenosa o más fina y, como mínimo, tiene un 8% de arcilla. 2.- Carecer del conjunto de propiedades que caracterizan a los horizontes B ferrálicos. Esto significa que no sea un horizonte ferrálico. Como con este horizonte no vamos a trabajar, quiere decir que en los perfiles de prácticas no hay ningún horizonte ferrálico, y por tanto, no hay que comprobarlo. 3.- Contener más arcilla que el horizonte situado encima en relación con las tres situaciones siguientes: a) Si el horizonte situado encima tiene menos de un 15% de arcilla, el horizonte B árgico debe tener como mínimo un 3% más de arcilla (por ejemplo 17% frente a 14%). b) Si el horizonte situado encima tiene entre 15 y 40% de arcilla, al dividir el contenido de arcilla del posible horizonte B árgico entre el contenido en arcilla del horizonte situado encima, el resultado debe ser de 1,2 o mayor. c) Si el horizonte situado encima tiene 40% o más de arcilla, el horizonte B árgico debe contener como mínimo un 8% más de arcilla. 4.- El horizonte B árgico deberá tener como mínimo un décimo del espesor de la suma de todos los horizontes situados encima y deberá ser por lo menos 7.5 cm de espesor. 5.- Faltan las características estructurales y de saturación en sodio del horizonte B nátrico. Esto quiere decir que no cumple las características del horizonte nítrico, ya que este horizonte también cumple los requisitos anteriores. Como con este horizonte no vamos a trabajar, quiere decir que en los perfiles de prácticas no hay ningún horizonte nátrico, y por tanto, no hay que comprobarlo.

Si el horizonte subsuperficial no tiene un contenido en arcilla netamente mayor que el horizonte situado encima, pasamos a comprobar que cumpla los requisitos de un horizonte de alteración Bw cámbico.

HORIZONTE B CÁMBICO (Bw)

1.- Tiene una textura franco arenosa o más fina y, como mínimo, un 8 % de arcilla. 2.- Tiene como mínimo 15 cm de espesor, con su base 25 cm como mínimo por debajo de la superficie del suelo. 3.- La estructura del suelo está desarrollada o no tiene estructura de roca en la mitad, como mínimo, del volumen del horizonte. (Más del 50% tiene que ser estructura edáfica y menos del 50% estructura de roca). 4.- Una capacidad de intercambio de cationes (C.I.C.) de más de 16 meq/100 gr, o un contenido igual o superior al 10% en arena fina. 5.- Evidencia de alteración en una de las formas siguientes: a) En comparación con el horizonte subyacente (debajo), tiene que tener un croma más fuerte (menor número) o un matiz más rojo (matices de más rojo a menos rojo: 10R, 2,5YR, 5YR, 7,5YR, 10YR, los matices que no están en la lista son menos rojos) o un mayor contenido en arcilla. b) Evidencia de eliminación de carbonatos, reflejada particularmente por un contenido más bajo en carbonatos que el horizonte subyacente, de acumulación de carbonato cálcico. c) Si no existen carbonatos en el material de partida, la evidencia de alteración necesaria queda satisfecha por la presencia de estructura del suelo y ausencia de estructura de la roca en más del 50 % del horizonte. (Equivalente a la segunda parte del punto 3º). 6.- No presenta cementación ni endurecimiento.

c) HORIZONTE INTERMEDIO TÍPICAMENTE ELUVIAL

Se trata de un horizonte situado siempre bajo un horizonte A (no Ap, ni A fímico; generalmente A móllico o úmbrico) que ha sufrido una eluviación intensa, por lo que muestra un notable contraste (generalmente blanquecino) entre el horizonte A suprayacente y el horizonte iluvial subyacente, que en el clima templado es el Bt árgico.

HORIZONTE E ÁLBICO

Es un horizonte en el que la arcilla y los óxidos de hierro libres han sido eliminados o en el que los óxidos han sido segregados hasta el punto de que el color del horizonte viene determinado por el color de las partículas primarias de arena y limo, más que por los revestimientos sobre estas partículas. El valor de color de un horizonte E álbico es igual o mayor de 4 en húmedo o mayor o igual a 5 en seco o cumple ambas condiciones a la vez. Si el valor de color es de 7 o más en seco o de 6 o más en húmedo, el croma debe ser menor o igual a 3 en seco o en húmedo. Si el valor de color es de 5 o 6 en seco o de 4 o 5 en húmedo, el croma debe estar más cerca de 2 que de 3, tanto en seco como en húmedo.

USO DE LETRAS SUFIJOS EN LA NOMENCLATURA DE LOS HORIZONTES

Letra Definición y proceso Ejemplos b Horizonte enterrado o bicíclico. Ab; Bb; Cb

c

Acumulación de minerales en forma de concreciones. Se usa combinado con otra letra sufijo que indica la naturaleza del material concrecionado (carbonatos, hierro, manganeso, etc.).

Bck; Bcs

g

Moteado (colores grises, azulados o verdosos, mezclado con rojos y amarillos) que refleja variaciones en la oxidación y reducción

Ag; Bg; Btg; Cg

h

Acumulación de materia orgánica en un horizonte mineral. En el horizonte A se incorpora por humificación y en relación con la letra p se excluyen mutuamente. En el horizonte B se acumula por migración.

Ah; Bh

k

Acumulación secundaria de carbonato cálcico u otro elemento alcalino-térreo. El carbonato secundario se acumula en forma de caliza fina pulverulenta, cemento geopetal, concreciones o nódulos.

Btk; Bwk; Ck

m

Fuertemente cementado, endurecido, con estructura masiva. Suele ir acompañado de otra letra que indica la naturaleza del cemento (k: carbonato cálcico; y: yeso; s: sesquióxidos de hierro y aluminio).

Bkm; Ckm; Bsm

p Perturbación^ producida^ por^ laboreo^ u^ otra^ práctica^ agrícola.^ Exclusiva^ del horizonte A (capa de arado)

Ap

r

Reducción fuerte como consecuencia de la influencia de la capa freática. El horizonte presenta colores grises, verdosos o azulados

Bwr; Btr; Cr

s Acumulación de sesquióxidos. Bs; Bhs t Acumulación de arcilla iluvial. Bt

u Se usa cuando aparecen dos horizontes A o B sin letras sufijos, para evitar confusión con antiguas nomenclaturas (A 1 A 2 ; B 1 B 2 )

Au 1 Au 2 ; Bu 1 Bu 2

w

Alteración “in situ” del material original que se reconoce por el color, el contenido en arcilla y la estructura.

Bw

y Acumulación secundaria de yeso en forma de cemento geopetal, concreciones o nódulos.

Bwy; Bty; Cy

z Acumulación de sales más solubles que el yeso. Az; Cz

HORIZONTES SUPERIORES RELACIONADOS CON LA MATERIA ORGÁNICA

O (mantillo, no es hor. diagnóstico)

H Hístico

Horizonte A fímico

No confundir con Ap