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Anatomía de cabeza Partes Y estructura
Tipo: Guías, Proyectos, Investigaciones
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Módulo 5: Sistema esquelético 233
8.1 Revisión general del esqueleto 234
8.5 La cintura pélvica y las extremidades inferiores 265
8.1 Aplicación clínica: lesiones en el etmoides 246 8.2 Aplicación clínica: evaluación craneal del recién nacido 249 8.3 Aplicación clínica: curvaturas anormales de la espina dorsal 252 8.4 Medicina evolutiva: adaptaciones óseas para la bipedación 273
Tomografía computarizada a color de la caja torácica y la cintura escapular.
EL SISTEMA ÓSEO
234 PARTE DOS Soporte y movimiento
E
l conocimiento de la anatomía ósea será útil para el estudio de los capítulos posteriores. Aporta un punto de referencia para estudiar la anatomía macroscópica de otros sistemas, ya que muchos órganos reciben su nombre de su relación con huesos cercanos. Por ejemplo, la arteria y vena subclavias se encuentran adyacentes a la clavícula; el músculo temporal está adjunto al hueso temporal; el nervio cubital y la arteria radial pasan a un lado del cúbito y el radio del antebrazo, respectivamente; y los lóbulos frontal, parietal, temporal y occipital del cerebro reciben ese nombre por los huesos adyacentes del cráneo. La comprensión de la manera en que los músculos producen los movimientos óseos también depende del conocimiento de la anatomía ósea. Además, las posiciones, formas y extensiones de los huesos sirven como marcas para que los médicos determinen dónde aplicar una inyección o registrar un pulso, qué buscar en una radiografía y cómo realizar terapia física y otros procedimientos clínicos.
disminuye a medida que algunos huesos separados se fusio- nan. Por ejemplo, cada lado de la cintura pélvica de un niño tiene tres huesos ( ilion , isquion y pubis ), pero en los adultos se fusionan en un solo hueso: el iliaco o coxal. La fusión de varios huesos, que se completa en la última etapa de la adolescencia o los primeros años de la edad adulta, lleva a un número pro- medio de 206 huesos en el adulto (cuadro 8.1). Esa cantidad varía aun entre adultos. Una razón es el desa- rrollo de huesos sesamoideos^1 (que se forman dentro de los tendones como respuesta a la tensión), de los cuales el más grande es la rótula; la mayor parte del resto está constituida por huesos redondos y pequeños que se ubican en sitios como pies y manos. Otra razón para la variación del número en adul- tos es que algunas personas tienen huesos adicionales en el cráneo llamados suturales o wormianos^2 (véase la figura 8.6).
Repaso
El esqueleto (figura 8.1) se divide en dos regiones: los huesos de la cabeza y el tronco (que en ocasiones se denominan esque- leto axial ) y los huesos de las extremidades (esqueleto apendi- cular). Los primeros forman el eje de soporte central del cuerpo y están constituidos por el cráneo, los huesos pequeños del oído, el hioides, la columna vertebral y la caja torácica (tam- bién llamada parrilla costal), que incluye las costillas y el esternón. Por su parte, los huesos de las extremidades inclu- yen, además de éstos, los de las cinturas escapular y pélvica.
Huesos del sistema óseo
A menudo se afirma que el esqueleto tiene 206 huesos, pero esta cifra sólo representa los de un adulto típico y no es inva- riable. El recién nacido tiene casi 270 huesos y se forman aún más durante la infancia. Sin embargo, con la edad el número
(^1) sésamo = semilla del sésamo; oide = semejanza. (^2) Ole Worm (1588 a 1654), médico danés.
CUADRO 8.1 Huesos del sistema óseo adulto
Huesos de la cabeza y el tronco Cráneo (22 huesos) Huesecillos del oído (6 huesos) Huesos craneales Martillo (2) Hueso frontal (1) Yunque (2) Hueso parietal (2) Estribo (2) Hueso occipital (1) Hioides (1 hueso) Hueso temporal (2) Esfenoides (1) Columna vertebral (26 huesos) Etmoides (1) Vértebras cervicales (7) Huesos faciales Vértebras torácicas (12) Maxilares superiores (2) Vértebras lumbares (5) Hueso palatino (2) Sacro (1) Hueso cigomático (2) Cóccix (1) Unguis (2) Hueso propio de la nariz (2) Vómer (1) Cornete nasal inferior (2) Mandíbula (1)
Caja torácica (25 huesos más las vértebras torácicas) Costillas (24) Esternón (1)
Huesos de las extremidades Cintura escapular (4 huesos) Huesos iliacos (2) Escápula (2) Clavícula (2) Extremidades inferiores (60 huesos) Fémur (2) Extremidades superiores (60 huesos)
Rótula (2) Tibia (2) Peroné (2) Tarsianos (14) Metatarsianos (10) Falanges (28)
Húmero (2) Radio (2) Cúbito (2) Carpianos (16) Metacarpianos (10) Falanges (28)
Gran total: 206 huesos
236 PARTE DOS Soporte y movimiento
Características anatómicas de los huesos
Los huesos exhiben diversas crestas, espinas, protuberancias, depresiones, conductos, poros, grietas, cavidades y superficies articulares. Es importante conocer los nombres de estas mar- cas óseas , ya que posteriores descripciones de articulaciones, anejos musculares y rutas que recorren nervios y vasos sanguí- neos, se basan en esta terminología. Los términos que designan las características óseas más comunes se presentan en el cua- dro 8.2, y varios de ellos se ilustran en la figura 8.2.
Es probable que el estudio del sistema óseo se lleve a cabo tanto en esqueletos articulados (huesos secos unidos con alambres y varillas para mostrar las relaciones espaciales que mantienen entre sí) como en huesos inarticulados (huesos sueltos en los que pueden estudiarse de manera más detallada sus características superficiales). A medida que avance en la lectura de este capítulo, el estudiante podrá tomarse a sí mis- mo como modelo. Tiene la opción de palpar (percibir) muchos de los huesos y algunos de sus detalles a través de la piel; para ello podrá girar el antebrazo, cruzar las piernas, palparse el cráneo y la muñeca, y pensar en lo que ocurre bajo la superficie o lo que se puede percibir a través de la piel. Obtendrá lo máxi- mo de este capítulo (y por supuesto de todo el libro) si está consciente del propio cuerpo en relación con lo que estudia.
Responda las siguientes preguntas para probar su comprensión de la sección anterior:
1. Mencione los principales componentes de los huesos de la cabeza y el tronco. Mencione los de los huesos de las extre- _midades.
El cráneo es la parte más compleja del esqueleto. Las figuras 8.3 a 8.6 resumen su anatomía general. Aunque en apariencia sólo consta de la mandíbula y “el resto”, está integrado por 22 huesos (en ocasiones más). La mayor parte de éstos se encuen- tra conectada mediante articulaciones inmóviles llamadas suturas , que tienen la apariencia de costuras en la superficie (fi gura 8.4). Son marcas importantes para las descripciones que se presentan a continuación. El cráneo contiene varias cavidades prominentes (figura 8.7). La más grande (cuyo volumen en adultos es de casi 1 350 ml) es la
CUADRO 8.2 Características anatómicas (marcas) de los huesos
Término Descripción y ejemplo Articulaciones Cóndilo Protuberancia redondeada que se articula con otro hueso (cóndilo occipital del cráneo) Carilla Superficie articular suave, plana, ligeramente cón- cava o convexa (carillas articulares de las vérte- bras) Cabeza El extremo expandido y prominente de un hueso, en ocasiones redondeado (cabeza del fémur) Extensiones y proyecciones Cresta Borde estrecho (cresta iliaca de la pelvis) Epicóndilo Una región expandida superior al cóndilo (epicón- dilo medial del fémur) Línea Un borde un poco elevado, alargado (línea de la nuca del cráneo) Apófisis Cualquier prominencia ósea (apófisis mastoides del cráneo) Protuberancia Sobrecrecimiento o protrusión ósea (protuberancia mentoniana de la barbilla) Espina Una apófisis o extensión fina, delgada o estrecha (espinas mentonianas de la mandíbula) Trocánter Dos apófisis masivas características del fémur Tuberosidad Apófisis pequeña, redondeada (tuberosidad mayor del húmero); también superficie elevada y rugosa (tuberosidad de la tibia) Depresiones Alveolo Un hueco o hendidura (alveolo dental) Fosa Una base hueca, amplia o alargada (fosa mandibu- lar) Fóvea Un hueco pequeño (fóvea de la cabeza del fémur) Surco Una ranura para un tendón, nervio o vaso sanguí- neo (surco interparietal del cráneo) Pasajes y cavidades Conducto Pasaje tubular o túnel en un hueso (conducto auditivo del cráneo) Cisura Una grieta en un hueso (cisura lateral del cerebro) Agujero Un hueco en un hueso, por lo general redondo (agujero magno del cerebro) Conducto Una abertura en un conducto (conducto auditivo externo del oído) Seno Un espacio lleno de aire en un hueso (seno frontal de la frente)
CAPÍTULO 8 El sistema óseo 237
en muchos huesos del cuerpo.
Senos
Cresta
Agujero
Agujero
Fosa
Cabeza Trocánter
Cresta
Tuberosidad Línea
Cabeza
Fóvea
Trocánteres
Fosa
a) Cráneo (vista lateral)
Epicóndilos
Cóndilos
Alveolo Espina
Espina
Cóndilo
Apófisis
Apófisis
Líneas
Conducto
b) Escápula (vista posterior)
c) Fémur (vista posterior)
d) Húmero (vista anterior)
Hueso frontal
Sutura coronaria
Unguis
Agujero supraorbitario
Sutura parietotemporal
Agujero infraorbitario
Vómer
Mandíbula
Margen supraorbitario
Esfenoides Etmoides
Cornete nasal medio
Hueso propio de la nariz Hueso cigomático
Maxilar superior
Agujero mentoniano
Hueso temporal
Glabela
Protuberancia mentoniana
Hueso parietal
Cornete nasal inferior Sutura intermaxilar
CAPÍTULO 8 El sistema óseo 239
Hueso cigomático
Protuberancia occipital externa
Sutura parietooccipital
Agujero magno Agujero mastoideo
Agujero yugular
Agujero estilomastoideo
Conducto carotídeo
Sutura intermaxilar
Apófisis palatina del maxilar
Hueso palatino Agujero palatino mayor Lámina pterigoidea medial Lámina pterigoidea lateral Agujero oval Agujero espinoso Agujero rasgado Parte basilar del hueso occipital
Agujero incisivo
Esfenoides
Arco cigomático
Fosa mandibular Apófisis estiloides Conducto auditivo externo
Apófisis mastoidea Muesca mastoidea
Conducto condíleo
Hueso temporal
Línea superior de la nuca
Línea inferior de la nuca
Hueso occipital a) Vista inferior
Hueso parietal
Cóndilo occipital
Vómer
Abertura nasal posterior
b) Vista superior del piso craneal
Agujeros cribosos
Cresta de gallo
Diploe (hueso esponjoso)
Lámina cribosa del etmoides
Esfenoides
Hueso temporal
Peñasco
Hueso parietal
Hueso occipital
Silla turca
Hueso frontal
Agujero óptico Agujero rotundo Agujero oval Agujero espinoso Conducto auditivo interno
Agujero magno
Agujero yugular
Conducto hipogloso
Surco del seno venoso
240 PARTE DOS Soporte y movimiento
cavidad craneana , que contiene al encéfalo. Otras cavidades incluyen las órbitas (cuencas de los ojos), la cavidad nasal , la cavi- dad oral , las cavidades del oído medio e interno , y los senos para- nasales. Éstos reciben su nombre de los huesos en que se presentan (figura 8.8): frontal , esfenoidal , etmoidal y maxilar. Se conectan con la cavidad nasal, y están recubiertos por mucosas y llenos de aire. Aligeran la parte anterior del cráneo y actúan como cámaras que agregan resonancia a la voz. Este último efecto puede percibir-
se por la manera en que la voz cambia cuando se padece un resfria- do y el moco obstruye el paso del sonido a los senos y de regreso. Los huesos del cráneo tienen agujeros notorios que permi- ten el paso de nervios y vasos sanguíneos. El cuadro 8.3 pre- senta un resumen de los principales agujeros. Los detalles que incluye este cuadro de referencia adquirirán más sentido cuan- do se estudien los nervios craneales y los vasos sanguíneos en capítulos posteriores.
Hueso frontal
Sutura coronaria
Sutura sagital
Hueso wormiano
Hueso parietal
Agujero parietal
Sutura parietooccipital
Hueso occipital
Posterior
Anterior
Hueso frontal
Hueso cigomático
Celdillas neumáticas etmoidales Etmoides
Medio
Superior
Inferior (^) Maxilar superior Senos maxilares Cavidad Cavidad nasal oral Mandíbula
Vómer
Órbita
Cavidad craneana
Cornetes nasales
Seno frontal Seno etmoidal Seno maxilar
Seno esfenoidal
242 PARTE DOS Soporte y movimiento
Consta de dos partes principales: la bóveda craneal y la base. La primera no es un hueso único, sino el domo de la parte superior del cráneo; está integrada por partes de varios huesos que forman el techo y las paredes (véase la figura 8.6). En los cráneos para estudio suele aserrarse para que parte de ella pue- da levantarse, de modo que permita explorar su interior. Esto revela la base (piso) de la cavidad craneana (véase la fi gura 8.5 b ), en la cual se observan tres pares de depresiones: las fosas craneales. Éstas corresponden al contorno de la superficie inte- rior del encéfalo (figura 8.9). La fosa craneal anterior , que es poco profunda, tiene for- ma de media luna y contiene los lóbulos frontales del cerebro. La fosa craneal media , que se vuelve más profunda de manera abrupta, tiene forma de un par de alas extendidas y contiene los lóbulos temporales. La fosa craneal posterior es más pro- funda y aloja una división posterior y grande del encéfalo lla- mada cerebelo. Hay ocho huesos craneales: 1 hueso frontal 2 huesos parietales 2 huesos temporales 1 esfenoides 1 hueso occipital 1 etmoides
El hueso frontal se extiende desde la parte trasera de la frente hasta la prominente sutura coronaria , que cruza la parte supe- rior de la cabeza de derecha a izquierda, y que une el hueso frontal con los huesos parietales (véanse las figuras 8.3 y 8.4). El hueso frontal incluye la pared anterior y casi una tercera
parte del techo de la cavidad craneana, y se vuelca hacia el interior para formar casi toda la fosa craneal anterior y el techo de la órbita. En una zona profunda que corresponde a las cejas tiene un borde: el margen supraorbitario. Cada margen está perforado por un solo agujero supraorbitario (véanse las figu- ras 8.3 y 8.14), que proporciona un paso a un nervio, una arte- ria y varias venas. En algunas personas, el borde de este agujero abarca el margen de la órbita o forma una muesca supraorbitaria. Una persona puede tener un agujero en un margen supraorbitario y una muesca en el otro. El área suave del hueso frontal que se encuentra apenas arriba de la raíz de la nariz es la glabela. 4 El hueso frontal también contiene al seno frontal, que quizá no se pueda ver en todos los cráneos que se usan para estudio, ya que en algunos de éstos la bóveda craneal se corta demasiado arriba como para mostrarla, y deter- minadas personas no la tienen. A lo largo de la orilla de corte de la bóveda craneal, también se puede ver el diploe (la capa de hueso esponjoso que se encuentra en la parte media de los huesos craneales (figura 8.5 b ).
Los huesos parietales derecho e izquierdo integran la mayor parte del techo craneal y parte de sus paredes (véanse las figu- ras 8.4 y 8.6). Cada uno de ellos está rodeado por cuatro sutu- ras que se unen a los huesos vecinos: 1) una sutura sagital entre los huesos parietales, 2) la sutura coronaria^5 en el mar-
(^4) glab = sin pelo; ella : pequeño. (^5) coro = relacionado con la corona. (^6) con forma de la letra griega lambda (λ).
Cerebelo
Lóbulo temporal
Lóbulo frontal
Fosa craneal posterior
Fosa craneal media
Fosa craneal anterior
a) Vista superior b) Vista lateral
Fosa craneal posterior
Fosa craneal media
Fosa craneal anterior
CAPÍTULO 8 El sistema óseo 243
gen anterior, 3) la sutura lambdoidea^6 (o parietooccipital) en el margen posterior y 4) la sutura parietotemporal de manera lateral. A lo largo de las suturas parietotemporal y parietooccipital suelen verse pequeños hue- sos de sutura (wormianos) como pequeñas islas de hueso rodeadas de líneas de sutura. De manera interna, los huesos parietal y frontal tienen marcas que parecen fotogra- fías aéreas de arroyos tributarios (véase la fi gura 8.4 b ). Representan lugares donde el hueso se ha moldeado alrededor de los vasos sanguíneos de las meninges. En el aspecto externo, los huesos parie- tales tienen pocas características. En ocasio- nes se presenta un agujero parietal cerca de la esquina de las suturas parietooccipital y parietotemporal (véase la figura 8.6). Un par de ligeros engrosamientos, las líneas tempo- rales superior e inferior, forman un arco a través de los huesos parietal y frontal (véase la figura 8.4 a ). Marcan la unión del músculo temporal , largo y con forma de ventilador, que apoya la masticación y se inserta en la mandíbula.
Si se palpa el cráneo, justo arriba de la oreja y en sentido anterior a ésta (la región tempo- ral), se puede percibir el hueso temporal , que forma la pared inferior y parte del piso de la cavidad craneana (figura 8.10). Este hueso debe su nombre a que las primeras canas a menudo se desarrollan en las sie- nes.^7 La forma un poco compleja del hueso temporal se comprende mejor cuando se divide en cuatro partes:
estiloides proporciona una superficie de unión para los músculos de la lengua, la laringe y el hioides.
(^7) tempor = sien. A la vez, el término temporal también se relaciona. con el tiempo. (^8) tympan = tambor; ico : perteneciente a.
(^9) mast = mama; eides = que tiene aspecto de. (^10) petr = piedra; ous = parecido a.
Parte mastoidea
Apófisis mastoides
a) Superficie lateral
b) Superficie medial
Apófisis estiloides
Sutura parietotemporal
Apófisis cigomática
Apófisis estiloides
Conducto auditivo externo Parte timpánica
Escama del occipital
Sutura parietotemporal
Apófisis cigomática Fosa mandibular
Apófisis mastoides
Conducto auditivo interno
Escama del occipital
Parte pétrea
Muesca mastoidea
cuero cabelludo y al oído externo; la superficie medial, al encéfalo. ● Elabore una lista de cinco huesos que se articulen con el hueso temporal.
CAPÍTULO 8 El sistema óseo 245
unión del esfenoides y los huesos temporal y occipital se observa una ranura irregular, el agujero rasgado , que en el cuerpo vivo está relleno con cartílago y no comunica vasos ni nervios principales. En una vista inferior del cráneo, el esfenoides es anterior a la base del hueso occipital. Las aberturas internas de la cavi- dad nasal que se ven en esta perspectiva son las aberturas nasales anteriores o coanas. 13 En sentido lateral a cada abertu- ra, el esfenoides muestra un par de láminas paralelas: las lámi- nas pterigoideas^14 medial y lateral (fi gura 8.5 a ). Cada lámina tiene una extensión inferior más estrecha, la apófisis pterigoi- dea. Estas láminas y apófisis proporcionan unión para algunos músculos del maxilar. Los senos esfenoidales se encuentran dentro del cuerpo del esfenoides.
El etmoides^15 es un hueso craneal anterior localizado entre los ojos (fi guras 8.7 y 8.12). Forma parte de la pared medial de la órbita, el techo y las paredes de la cavidad nasal, y el tabique nasal. Es un hueso muy poroso y delicado, con tres porciones principales:
(^13) khoan = embudo. (^14) pterygo = ala; eides = que tiene aspecto de. (^15) ethmo = tamiz, criba; eides = que tiene aspecto de.
Agujero óptico Ala menor Ala mayor
Ala menor
Ala mayor (^) Hendidura esfenoidal
Agujero oval
Cuerpo
Silla turca Laminilla cuadrilátera
Agujero rotundo
Fosa hipofisaria
Agujero rotundo
Agujero oval
Apófisis clinoides anterior
Lámina pterigoidea lateral
Lámina pterigoidea medial (^) Apófisis pterigoide
Agujero espinoso a) Vista superior
b) Vista posterior
Laminilla cuadrilátera
Lámina cribosa Agujeros cribosos
Lámina orbitaria Celdillas etmoidales
Cornete nasal superior
Cresta de gallo
Cornete nasal medio Lámina vertical
● Elabore una lista de cinco huesos que se articulen con el hueso etmoides.
246 PARTE DOS Soporte y movimiento
nasal inferior , que se estudiará más adelante. Los tres cor- netes ocupan la mayor parte de la cavidad nasal y dejan poco espacio abierto. Al llenar el espacio y crear turbulen- cia en el flujo de aire inhalado, garantizan que el aire entre en contacto con las mucosas que cubren estos huesos; esto limpia, humidifica y calienta el aire inhalado antes de que
izquierda (corte sagital).
(^16) cribri = tamiz, criba. (^17) corn = cuerno; ette = pequeño.
Seno frontal
Inferior
Espina nasal anterior
Maxilar superior
Agujero incisivo Unguis
Hueso propio de la nariz
Cartílagos nasales
Superior Medio Seno esfenoide
Hueso palatino
Esfenoides
Cresta de gallo
Silla turca
Lámina cribosa Agujeros cribosos
Hueso occipital
Labio
Hueso frontal
Incisivo
Cornetes nasales:
CONOCIMIENTO MÁS A FONDO 8. Aplicación clínica
El etmoides es muy delicado y se lesiona con facilidad con un golpe hacia arriba en la nariz, como el que podría sufrir una persona al chocar contra el tablero de un automóvil en una colisión. La fuerza de un golpe puede lanzar fragmentos óseos a través de la lámina cribosa hacia las meninges y el tejido encefálico. Estas lesiones sue- len evidenciarse a menudo por fugas de líquido cefalorraquídeo hacia la cavidad nasal, y pueden anteceder al contagio de una infec- ción de la cavidad nasal al encéfalo. Los golpes en la cabeza tam- bién pueden seccionar los nervios olfativos que pasan por el etmoides y causar anosmia , una pérdida irreversible del sentido del olfato y una gran reducción en el sentido del gusto (gran parte de éste depende del olfato). Esto no sólo priva de algunos de los pla- ceres de la vida, sino que también puede ser peligroso porque la persona no puede oler humo, gas o comida descompuesta, entre otros.
248 PARTE DOS Soporte y movimiento
da del paladar está formado por extensiones horizontales del maxilar denominadas apófisis palatinas (véase la figura 8.5 a ). Justo debajo de los incisivos (dientes frontales) se encuentra un agujero incisivo. Las apófisis palatinas suelen unirse en la sutura intermaxilar a las 12 semanas de gestación; cuando esto no ocurre se tiene paladar hendido que a menudo se acompaña de labio hendido lateral a la línea media. El paladar y el labio hendidos pueden corregirse mediante cirugía, con buenos resultados cosméticos, pero el paladar hendido dificulta la suc- ción necesaria para la alimentación en el lactante.
Los huesos palatinos se localizan en la cavidad nasal posterior (fi gura 8.13). Cada uno tiene forma de “L” y está formado por una lámina horizontal y una lámina vertical. Las láminas hori- zontales forman la tercera parte posterior del paladar óseo; cada una está marcada por un agujero palatino mayor que per- mite el paso de los nervios hacia el paladar. La lámina vertical es delgada, delicada e irregular; forma parte de la pared situada entre la cavidad nasal y la órbita (véanse las figuras 8.5 a y 8.13).
Los huesos cigomáticos^18 forman los ángulos de las mejillas situados en los márgenes inferolaterales de las órbitas y parte de la pared lateral de cada órbita; se extienden hasta la mitad del oído (véanse las figuras 8.4 a y 8.5 a ). Cada hueso cigomáti- co tiene forma de “T” invertida y suele contar con un pequeño agujero cigomaticofacial cerca de la intersección del tallo y la barra de la “T”. El prominente arco cigomático que sobresale a cada lado del cráneo está formado sobre todo por la unión del hueso cigomático, el hueso temporal y el maxilar superior (véase la figura 8.4 a ).
Los unguis forman parte de la pared medial de cada órbita (fi gura 8.14). Son los huesos más pequeños del cráneo, casi del tamaño del dedo meñique. En vida, una depresión llamada fosa lagrimal alberga un saco lagrimal membranoso. Las lágri- mas se recolectan en el saco y drenan en la cavidad nasal.
Dos pequeños huesos nasales rectangulares forman el puente de la nariz (véase la figura 8.3) y ofrecen soporte al cartílago que da forma a la porción inferior. Si se palpa el puente, se puede percibir con facilidad el final de los huesos nasales y el inicio de los cartílagos. Los huesos nasales pueden fracturarse cuando la nariz recibe un golpe.
En la cavidad nasal hay tres cornetes: el superior y el inferior (que se analizaron antes) son parte del etmoides, en tanto que
el cornete nasal inferior (el más largo de los tres) es un hueso independiente (véase la figura 8.13).
El vómer forma parte de la mitad inferior del tabique nasal (véanse las figuras 8.3 y 8.4 b ). Su nombre, que significa “ara- do”, alude a su parecido con la hoja de un arado. La mitad superior del tabique nasal está formado por la lámina vertical y el etmoides, como ya se mencionó. El vómer y la lámina ver- tical dan soporte a una pared de cartílago del tabique nasal que forma casi toda la parte anterior del tabique.
La mandíbula (figura 8.15) es el hueso más fuerte del cráneo y el único que tiene un movimiento significativo. Da soporte a los dientes inferiores y proporciona unión a los músculos de la masticación y la expresión facial. La parte horizontal es el cuerpo ; la parte que varía de vertical a oblicua posterior es la rama , y ambas se unen en una esquina llamada ángulo. La mandíbula se desarrolla en el feto como un par de huesos sepa- rados a la izquierda y la derecha, unidos por una parte cartila- ginosa media llamada sínfisis mentoniana ubicada en la punta del mentón. Esta unión se osifica en la infancia temprana, con lo cual se conjuntan ambas mitades en un solo hueso. A la punta del mentón se le denomina protuberancia mentoniana. En esta región, la superficie interna (posterior) de la mandíbula tiene una parte de pequeños puntos, las espinas mentonianas , que sirven como unión para ciertos músculos del mentón (véa- se la figura 8.4 b ). En la superficie anterolateral del cuerpo, el agujero mento- niano permite el paso de nervios y vasos sanguíneos del men- tón. La superficie interna del cuerpo tiene varias depresiones y bordes poco profundos que sirven para alojar músculos y glán- dulas salivales. El ángulo de la mandíbula cuenta con una superficie lateral rugosa para la inserción del masetero , un músculo propio de la masticación. Al igual que el maxilar superior, la mandíbula tiene entre los dientes apófisis alveola- res punteadas.
(^18) zygo = yugo; oma = estructura biológica.
Apófisis condílea^ Cóndilos mandibulares
Muesca mandibular
Apófisis coronoide
Agujero mandibular
Cuerpo
Ángulo
Rama
Protuberancia mentoniana
Agujero mentoniano
Apófisis alveolar
CAPÍTULO 8 El sistema óseo 249
La rama tiene una forma parecida a una “Y”. Su parte pos- terior, denominada apófisis condilar , cuenta con el cóndilo mandibular (una protuberancia ovalada que se articula con la fosa mandibular del hueso temporal). La unión de este cóndilo con el hueso temporal forma un gozne (gínglimo) denominado articulación temporomandibular (por las siglas en inglés: TMJ). La parte anterior de la rama, la apófisis coronoide , es el punto de inserción del músculo temporal, que jala la mandíbu- la hacia arriba cuando se mastica. El arco en forma de “U” entre las dos apófisis es la muesca mandibular. Justo debajo de ésta, en la superficie medial de la rama, se encuentra el agujero mandibular. El nervio y los vasos sanguíneos que irrigan los dientes inferiores ingresan por este agujero y luego recorren el hueso del cuerpo mandibular para aportar ramificaciones a cada diente. Por lo general, los odontólogos inyectan lidocaína cerca del agujero mandibular para reducir la sensibilidad de los dientes inferiores.
Huesos relacionados
con el cráneo
Hay siete huesos que se relacionan de manera estrecha con el cráneo, pero no se les considera parte suya. Se trata de los tres huecesillos auditivos de cada cavidad auditiva media y el hioi- des, que se encuentra debajo del mentón. Los huecesillos audi- tivos (el martillo , el yunque y el estribo ) se estudian en conexión con el oído en el capítulo 16. El hioides^19 es un hue- so delgado en forma de “U” que se encuentra entre el mentón y la laringe (figura 8.16). Es uno de los pocos huesos que no se articula con otros. Cuelga de la apófisis estiloides del cráneo como una especie de hamaca, sostenido por los músculos esti- loides y los ligamentos estiloides. El cuerpo medio del hioides está fl anqueado a cada lado por proyecciones con forma de cuerno, las astas mayores y menores. El hioides sirve para unir
varios músculos que controlan la mandíbula, la lengua y la laringe. Los patólogos forenses buscan un hioides fracturado como evidencia de estrangulación.
El cráneo en la lactancia y la infancia La cabeza de un recién nacido no cabría por el conducto pélvi- co de la madre de no ser porque los huesos de su cráneo aún no se fusionan. Debido al desplazamiento de los huesos craneales durante el parto, el recién nacido puede parecer deforme, pero su cabeza pronto adopta una forma más normal. Los espacios situados entre los huesos craneales no fusionados se denomi- nan fontanelas,^20 ya que la pulsación de la sangre del neonato puede percibirse allí. Los huesos se unen en esos puntos sólo por medio de membranas fibrosas en las que más adelante se completa la osificación intramembranosa. De estos sitios, cua- tro tienen una prominencia especial además de ubicación regular: las fontanelas anterior , posterior , esfenoidal ( antero- lateral ) y mastoide ( posterolateral ), como se muestra en la fi gura 8.17. Casi todas las fontanelas se osifican cuando el niño alcanza un año de edad, pero la más grande (la anterior) aún puede palparse 18 a 24 meses después del nacimiento. Al nacer, el hueso frontal y la mandíbula están separados en secciones derecha e izquierda, pero se fusionan en el aspec- to medial durante la infancia temprana. Los huesos frontales se fusionan entre los 5 y 6 años de edad, pero en algunos niños persiste entre ellos una sutura metópica. 21 En algunos cráneos adultos hay evidencia de los trazos de esta sutura. La cara de un recién nacido es plana y el cráneo es más o menos largo. Para acomodar el encéfalo que continúa en creci- miento, el cráneo aumenta de tamaño durante la infancia con más rapidez que el resto del esqueleto. Alcanza casi la mitad de su tamaño adulto a los nueve meses, tres cuartas partes a los dos años y casi el tamaño final a los 8 o 9 años de edad. Las cabezas de lactantes y niños son, por tanto, más grandes en relación con el tronco que las de adultos (los caricaturistas y anunciantes explotan extensamente este atributo al dibujar per-
(^19) υ = letra ípsilon, en forma de “U”; eides = parecido a.
CONOCIMIENTO MÁS A FONDO 8. Aplicación clínica
El personal de enfermería obstétrica debe evaluar las fontanelas del recién nacido mediante palpación. En un parto difícil, un hueso cra- neal puede superponerse a otro a lo largo de la línea de sutura, lo que requiere una vigilancia cercana del recién nacido. Las suturas de anchura anormal pueden indicar hidrocefalia, una acumulación de cantidades excesivas de líquido cefalorraquídeo que ocasiona infla- mación del cráneo. Las fontanelas protuberantes sugieren aumento anormal de la presión intracraneal, en tanto que las hundidas indican deshidratación.
(^20) font = fuente; ella = pequeño. (^21) met = más allá; option = los ojos.
Hioides Laringe
Apófisis estiloides
Músculo estiloideo
Asta mayor
Asta menor
Cuerpo
CAPÍTULO 8 El sistema óseo 251
Aproximadamente una de cada 20 personas presenta variaciones en las cantidades expuestas. Por ejemplo, la última vértebra lumbar está incorporada en ocasiones al sacro, lo que produce cuatro vértebras lumbares y seis sacras. En otros casos, la primera vértebra sacra no se fusiona con la segunda, lo que produce seis vértebras lumbares y cuatro sacras. Por lo general, el cóccix tiene cuatro vértebras, aunque a veces cuenta con cinco. Las cantidades de vértebras cervicales y torácicas suelen ser más constantes. Después de los tres años de edad, la columna vertebral adquiere forma de “S” muy alta y delgada, con cuatro dobleces llamados curvaturas cervical , torácica , lumbar y pélvica (fi gura 8.19). Estos dobleces no están presentes en el recién nacido, cuya espina dorsal muestra una curva en forma de “C” continua, al igual que los monos y casi todos los animales que caminan en cuatro patas (figura 8.20). A medida que el lactante empieza a gatear y levantar su cabeza, la región cervical empie- za a curvearse hacia el lado posterior, lo que le permite descan- sar sobre su vientre para mirar hacia el frente. A medida que el
niño empieza a caminar, otra curva se desarrolla en la misma dirección en la región lumbar. La “S” resultante permite la bipedación sostenida (véase el apartado Conocimiento más a fondo 8.4, p. 273). Las curvaturas torácica y pélvica son prima- rias porque están presentes desde el nacimiento. Las curvatu- ras cervical y lumbar son secundarias porque se desarrollan durante los primeros años del niño, cuando éste empieza a gatear y caminar.
Estructura general de una vértebra La figura 8.22 muestra una vértebra y un disco intervertebral representativos. La característica más notoria de una vértebra es el cuerpo ( centro ), una masa de hueso esponjoso y médula ósea roja cubierta con una delgada hoja de hueso compacto. Se trata de la porción de la vértebra que soporta peso. Sus super- fi cies rugosas superior e inferior proporcionan una unión firme para los discos intervertebrales.
Vértebras cervicales
Vértebras torácicas
Atlas (C1) Axis (C2)
C
Vértebras lumbares
Sacro
Cóccix Cóccix
Vista anterior Vista posterior
T
T
L
L
S
S
Curvatura cervical
Curvatura torácica
Curvatura lumbar
Curvatura pélvica
C T
T L
S
L
C
252 PARTE DOS Soporte y movimiento
Aplicación de lo aprendido
En sentido posterior al cuerpo de cada vértebra se encuen- tra un espacio triangular: el agujero vertebral. De manera colec- tiva, los agujeros vertebrales forman el conducto vertebral , un paso para la médula espinal. Cada agujero está bordeado por un arco vertebral óseo compuesto por dos partes situadas a cada lado: un pedículo^22 con forma de pilar y una lámina. A partir del ápice del arco se extiende la apófisis espinosa , que se dirige en sentido posterior y hacia abajo. En una persona viva puede verse como una fila de promontorios a lo largo de la espina dorsal. Una apófisis transversa se extiende en sentido lateral desde el punto en que se unen el pedículo y la lámina. Las apó- fisis espinosa y transversa proporcionan puntos de unión para ligamentos, costillas y músculos espinales. Un par de apófisis articulares superiores se proyectan hacia arriba de cada vértebra y se unen con un par similar de apófisis articulares inferiores pertenecientes a la vértebra supe-
(^22) ped = pie; cul = pequeño.
CONOCIMIENTO MÁS A FONDO 8. Aplicación clínica
Las curvaturas anormales de la espina dorsal (figura 8.21) pueden deberse a enfermedad, debilidad o parálisis de los músculos del tronco, postura deficien- te, embarazo o defectos congénitos de la anatomía vertebral. La deformidad más común es una curvatura lateral anormal llamada escoliosis. Ocurre frecuente- mente en la región torácica, sobre todo en mujeres adolescentes. A veces se debe a una anomalía del desarrollo en que no se desarrollan el cuerpo y el arco en un lado de una vértebra. Si aún no se ha comple- tado el crecimiento del esqueleto, la escoliosis puede corregirse con un corsé o dispositivo ortopédico. La curvatura torácica exagerada se denomina cifosis (joroba, en el lenguaje lego). Suele deberse a osteoporosis, pero también se presenta en personas con osteomalacia o tuberculosis espinal y en adoles- centes varones que participan en deportes que requieren carga de peso con esfuerzo sobre la espina dorsal (como levantamiento de pesas) o que cargan objetos muy pesados. La curvatura lumbar muy exa- gerada se denomina lordosis (espalda hundida, en lenguaje común). Puede tener las mismas causas que la cifosis, o ser resultado de peso abdominal adicio- nal, como embarazo u obesidad.
b) Cifosis (“joroba”) Clave Normal Patológica
c) Lordosis (“espalda hundida”)
a) Escoliosis
nacido. A esta edad, la columna vertebral forma una sola curva en forma de “C”.
(desviación lateral anormal). b ) Cifosis (curvatura torácica exagerada, común en la edad avanzada). c) Lordosis (curvatura lumbar exagerada, común en el embarazo y la obesidad).